Archivos de un espionaje en Democracia

Archivos de un espionaje en Democracia

    La historiadora y docente del Área de Investigación Histórica del Archivo General de la Universidad de la República, Isabel Wschebor, dijo en Rompkbzas que el material recopilado en los llamados "Archivos Castiglioni" ocupan 65 cajas y si se desplegaran ocuparían unos 500 metros lineales.

    El 3 de octubre de 2015, la Justicia allanó el domicilio del fallecido coronel retirado Elmar Castiglioni. Allí se incautaron decenas de cajas con documentos, siendo una parte sustantiva del archivo militar del período de dictadura que hasta ahora había sido inubicable.

    El coronel Castiglioni, exoficial de inteligencia, exdocente del Calen, murió el 19 de setiembre del año pasado. Esta incautación se suma a otra realizada en el primer gobierno de Tabaré Vázquez por orden de la entonces ministra de Defensa, Azucena Berrutti, quien en una unidad militar ubicó algo más de 1.000 rollos de microfilmaciones con archivos de la dictadura.

    Wschebor dijo que el trabajo realizado con estos archivos "fueron para la jueza (penal Beatriz Larrieu), y quedó en manos de ella. Trabajamos en la máxima reserva posible".

    "En principio por el que nos llamaron fue para investigar los crímenes de lesa humanidad en dictadura. Existen dudas sobre dónde está esa información", dijo Wschebor.

    De los documentos incautados surge que la inteligencia militar mantuvo un sistema de espionaje sobre personalidades políticas, partidos políticos, sindicatos y organizaciones sociales durante todo el período que va desde 1985 hasta, por lo menos 2009 (aunque la fecha es tentativa), aplicando los mismos criterios de la dictadura.

    El Ejército admitió que el coronel Elmar Castiglioni pudo haber acumulado "mucha información" por su pasaje por la Dinacie, pero si actuó como espía y en democracia es un hecho "grave" aunque sin relación alguna con el Ejército.

    Altas fuentes militares aseguraron en su momento a La República que Castiglioni, vocero del Foro Libertad y Concordia, tenía capacidad para analizar información pero dudan que fuera capaz de montar "un servicio de inteligencia paralelo".

    La investigadora comentó que desde "hace 10 años atrás estaba naturalizada entre los investigadores la idea de que había que tomar fuentes orales porque no existían archivos. En la última década se han detectado numerosos documentos que fueron archivados por el estado y que dan cuenta de las cosas investigadas por el estado durante la dictadura".

    De los documentos que analizó del período dictatorial, "han aparecido documentos donde se decía que no se organizaron marchas contra la dictadura. En la clandestinidad hubo manifestaciones que fueron requisadas y censuradas por las fuerzas del orden. Evidencian aspectos que eran imposibles de estudiar. Esta documentación detectada a lo largo de los años demuestra cómo el estado persiguió a las personas. Estas investigaciones siguieron pese a que el régimen se terminó", indicó.

    Finalmente, Wschebor dijo que "los archivos son unos 500 metros, problemas que pueden tener solución. En otros países, esto no es nada. En Francia ponían fuertes militares para guardar 4 o 5 kilómetros de fotos y documentos".