ADES, una asociación de héroes anónimos

    La Asociación Honoraria de Salvamentos Marítimos y Fluviales, es un grupo de voluntarios que arriesgan todo para ayudar a quien esté en problemas en medio del mar. ADES tiene más de 50 años en Uruguay y no tiene fines de lucro. Los liderados hoy por Javier Santomé tienen su sede central en el Yacht Club y en otras cinco sedes en la costa uruguaya. Actualmente reúne 250 voluntarios que socorren inmediatamente abandonando sus tareas cotidianas. Es un informe de Nicolás Etcheverry.

    En 1954 hubo un famoso naufragio donde fallecieron varias personas, entre los marineros de una embarcación y algunos socorristas. Pero a raíz de esta tragedia, un grupo de muchachos decidió crear una asociación especializada para rescatar gente en cualquier situación de riesgo en el mar. Al año siguiente, en 1955, se creó la Asociación Honoraria de Salvamentos Marítimos y Fluviales, una Asociación Civil sin fines de lucro, cuyo objetivo es salvaguardar la vida humana en el mar. 

    Desde sus inicios, esta organización cuenta con una comisión directiva que se elige mediante elecciones cada cuatro años (hay un presidente, un vicepresidente, siete directivos y siete suplentes), y una sede base que queda en el Yacht Club Uruguayo en el Puerto de Buceo (una casa blanca frente a las pescaderías). La Comisión Directiva se encarga de nombrar al Inspector General Operativo (que hoy en día es Javier Santomé) que a su vez es quien comanda todas las operaciones de ADES en todas las bases, nombra a los jefes de las bases y éstos tienen sus patrones, sus tripulantes, sus maquinistas y sus lanchas.

    Esto es lo que dijo Santomé: “Soy hijo de un náufrago. Mi padre y mi tío se hundieron en el Río de la Plata en el año 75 y están 13 horas flotando a la deriva sin más que un chaleco salvavidas al borde de la muerte. Milagrosamente fueron rescatados por un carguero. Fueron pasando los años y un día me enteré que había una asociación de salvamento y dije, ‘bueno, vamos a devolverle a la sociedad lo que la sociedad nos ha dado’, y creo que eso es un poco lo que nos motiva a todos, más allá de tener algún caso particular como el mío, a todos nos motiva devolverle algo a la sociedad. Entré en el año 88 como tripulante de cubierta y eso me llevó a tener contacto con las embarcaciones, salir en emergencias, después pasé a ser patrón de embarcaciones neumáticas, luego a patrón de embarcaciones todo tiempo y ahora ocupando un cargo operativo en el sentido de coordinar todo lo que tiene que ver con la flota, mantenimiento, entrenamiento, relacionamiento con las autoridades marítimas, en fin, todo lo que conlleva la parte operativa”.

    En la medida en que se vio la necesidad de expandir a ADES, se fueron fundando diferentes bases en otras partes del país. Hoy en día, son cinco bases operativas las que funcionan: la Base 2 en el Puerto de Colonia, la Base 3 en el Puerto de Punta Del Este, la Base 4 en el Puerto de Carmelo y la Base 5 en el Puerto de Sauce-Juan Lacaze. La base de Juan Lacaze en los últimos tiempos batió record asistiendo barcos varados y varios naufragios.

    Santomé define al naufragio como, “la pérdida total de la embarcación. Las personas pueden quedar a la deriva, que es lo peor. Es lo que le pasó a mi padre y a mi tío, o sea estar expuestos a la temperatura del agua que provoca  la muerte por hipotermia en pocas horas. O ya en embarcaciones más modernas o equipos más sofisticados pueden contar con una balsa salvavidas y pueden abandonar en balsa y permanecer a bordo en una balsa hasta ser rescatados. No sé si llega a una por año lo que es la pérdida total de una embarcación”.

    Todas las bases están integradas por voluntarios honorarios. En 52 años de actividad, estas personas jamás recibieron ningún tipo de retribución económica por su labor. Los voluntarios son mayores de 18 años, de todas las extracciones sociales: hay  profesionales universitarios, empresarios, estudiantes, comerciantes, empleados, jubilados, etcétera que arriesgan su vida por la de los demás, cada vez que hay una emergencia. Actualmente hay más de 250 voluntarios trabajando en toda la organización ADES. Solo tres son mujeres, dos en Colonia y una en Montevideo. En la base de Montevideo hay unas 35 personas, de las cuales 25 son activos. 

    Cada una de estas personas tiene su vida cotidiana pero cuando surge una emergencia, el jefe de base automáticamente hace un aviso general, y la gente deja inmediatamente de hacer lo que está haciendo (estudios, trabajo, familia, sueño, salida con los amigos), y sale corriendo hacia la base para embarcarse en una nueva misión.

    Marcelo Vidarte es voluntario de ADES desde hace siete años y hoy en día es el jefe de la Base ADES de Colonia.

    “Soy el jefe de la base ADES de Colonia. Yo me acerqué a ADES a través de conocidos que estaban en la asociación y entré para dar una mano. Yo no tenía prácticamente conocimientos de lo que era náutica y navegación y fui aprendiendo y pasando etapas. Con el paso del tiempo vas aprendiendo; arrancás como marinero de cubierta, después hay gente que le gusta más la parte de máquinas, mediante estudios y cursos pasan a ser maquinistas, y a los que le gusta ser patrón y tienen condiciones, con el paso del tiempo pasan a ser patrones”, sostuvo Vidarte.

    Generalmente a los voluntarios los tienen uno o dos años realizando tareas secundarias, pero al cabo de este tiempo pasan a ser denominados “tripulantes”, es decir, están aptos para embarcarse en una situación de emergencia y cumplir tareas de salvamento. Javier Santomé  recuerda su primera misión.

    “Fue una salida en una embarcación semirígida (gomón) como tripulante de dos personas de un club náutico de la costa nuestra que habían tumbado con un pequeño barco, un snipe y habían quedado a la deriva, era casi de noche, y bueno, la suerte y el milagro para ellos fue haberlos encontrado, porque era de noche, y hacía muchas horas que estaban expuestos a muy bajas temperaturas del agua y fue una casualidad. Los encontramos en una dirección que no era la que ellos debieran estar, y a través de un grito de uno de ellos que nos vio pasar, los pudimos rescatar”, dijo Santomé.

    ADES pertenece al Sistema de Búsqueda y Rescate de la Armada Nacional, y es lo que se conoce como una “Unidad SAR”, que quiere decir, Search And Rescue, Búsqueda y Rescate, entonces perteneciendo al sistema nacional, forman parte de un grupo de embarcaciones, helicópteros, medios, que están dispuestos por la Armada Nacional a todo lo que es la salvaguarda de la vida humana en el mar. La relación entre ADES y la Armada Nacional es permanente, pero esto no quiere decir que ADES sea una asociación militar. No tienen nada que ver con los militares. Cuando de una emergencia se trata, ambas instituciones se comunican para tenerse al tanto de las hechos de riesgo que surgen y el proceder de las mismas, mediante reportes, o faxes, que detallan las situaciones. Las llamadas de emergencia se pueden realizar directamente a la Prefectura, o también mediante un teléfono especial para casos de emergencia en alta mar.

    “A través de un teléfono que ADES tiene que es el 1767, o 1 SOS, coincidiendo con las teclas de un celular, en el cual una persona que está en situación de riesgo nos llama a este teléfono y depende en qué zona se encuentre es la base y la embarcación que se alista. Por supuesto hay guardias permanentes que rotan una vez por semana donde los voluntarios en esa semana están al pie de cañón; están con su teléfono o su radiollamado o su handy, dependiendo del sistema que tenga cada base, y al momento de una llamada de emergencia  en menos de 10 minutos la tripulación se acerca al puerto y en aproximadamente 30 minutos máximo, la embarcación está zarpando del puerto”.

    La gran mayoría de rescates de ADES, son a embarcaciones argentinas y generalmente los salvatajes son a pocas millas de la costa. Una milla es de 1900 metros aproximadamente. Los casos más comunes de salvamento son a barcos deportivos, veleros, cruceros y embarcaciones de pesca artesanal.

    Santomé  recuerda que “Uruguay tiene un tráfico muy fluido de lo que es el turismo náutico que viene desde la Argentina hacia los puertos uruguayos. A modo de ejemplo, unas 1500 embarcaciones hacia Punta Del Este, unas once mil embarcaciones por año al puerto de Colonia, embarcaciones que normalmente son sorprendidas por cuestiones meteorológicas que cambian rápidamente y se produce la rotura de un mástil, o un motor que empieza a fallar, pero básicamente ese es nuestro mayor mercado. También la parte de la pesca artesanal son gente de trabajo que tiene que salir a pescar todos los días para llevar comida a su casa. Muchas veces tienen que salir en condiciones muy adversas porque sino pierden las artes de pesca que son de valores costosos; por suerte son cada vez menos, pero a veces se da también alguna emergencia a alguna embarcación de pesca”.

    En el mar, cuando algo sale mal, siempre se corre peligro de muerte. En más de 50 años de actividad, hasta enero de 2007 hubo más de 1700 salidas de emergencia y fueron más de 2100 las personas salvadas, pero no todo siempre sale bien.

    “Por supuesto que hay hechos trágicos que nos han conmovido a todos como la pérdida de tres prácticos de aquí en el Río de la Plata el año pasado en una tormenta muy fuerte donde se hundió su embarcación en un hecho muy conocido por todos. No quisiera decir si uno tiene más impacto que otro, o cuál fue el peor. Todos son malos porque son en condiciones muy adversas, de noche, con mal tiempo, con lluvias, con frío. Las emergencias son peores momentos”, manifestó Santomé.

    El episodio al que Santomé hace referencia ocurrió a las 20:30 horas del 20 de agosto de 2006. Una lancha que transportaba “prácticos” encargados de dirigir las maniobras de barcos cuando entran al Puerto de Montevideo sufrió una avería y seis personas debieron lanzarse al agua a 750 metros del faro de Punta Carretas. Tres horas más tarde se pudieron rescatar a cuatro de los tripulantes. Al otro día, el 21, El País titulaba: Desesperada búsqueda de náufragos. Una lancha con seis tripulantes se fue a pique. Conmoción en Pocitos, Punta Carretas y Buceo por el rescate.

    Unos días después, ADES recibió una carta: “En nombre de la Sociedad de Prácticos del Puerto de Montevideo, hacemos llegar a la tripulación de la lancha ADES 16 y al personal de apoyo en tierra, nuestro profundo reconocimiento y gratitud por la participación en la operación de búsqueda y rescate llevada a cabo con motivo del hundimiento de nuestra lancha “Edarra 3”. La prontitud con que se alistó y zarpó vuestra lancha de rescate, así como el posterior resultado de la búsqueda, ponen en evidencia el alto grado de adiestramiento y preparación que poseen. Teniendo en cuenta las condiciones en que se realizó la operación (horas nocturna, y vientos en características de temporal), reconocemos además en ustedes un valor personal y coraje dignos de elogio. Señores tripulantes de la ADES 16 y Señores miembros de apoyo en tierra, tengan la seguridad que habrá de perdurar en nuestro recuerdo y en nuestros corazones lo que, esa trágica noche, hicieron por nuestra gente”.

    Varios son los riesgos de vida que se dan cuando uno sufre un accidente en altamar; que se te hunda la embarcación, y no tengas una balsa, que no tengas chaleco salvavidas o al menos un pedazo de madera donde sujetarte para mantenerte a flote, que te ataquen los calambres y te ahogues, no sé. Te pueden pasar muchas cosas, y quizá, si tenés suerte y el tiempo está de tu lado, podés zafar de todas estas, pero hay una de la cual es muy difícil de escapar y también va de la mano del tiempo: la hipotermia.

    Santomé dijo:  “No es lo mismo caer al agua en invierno que caer al agua en verano. La temperatura del agua es el principal factor en lo que es el tiempo de exposición en el agua. Con temperaturas de agua más cálidas se soporta más y se puede llegar a durar siete u ocho horas. Con temperaturas muy bajas en invierno podemos hablar acá, en las costas uruguayas, de repente una hora, hora y media; si nos vamos más al sur puedo decirte que las zonas donde se hacen las regatas a la vuelta al mundo que pasan por el sur de nuestro continente, si una persona cae al agua son escasos 10, 12 minutos de vida. No obstante, hay casos que van de la mano del estado físico de la persona, de la gordura, como el caso de mi padre y de mi tío: de acuerdo a la temperatura que había en esa época, el cuerpo no resistiría más de seis o siete horas, y ellos estuvieron trece”.

    Vidarte recuerda otro caso complicado, que ocurrió el 24 de marzo del año pasado en Colonia.

    “Una chata que iba cargada de piedras hacia Buenos Aires se hundió frente al puerto comercial a una milla y algo, con ocho personas, incluso había un niño, con hipotermia en sí, y lamentablemente a una persona no la pudimos rescatar. De los ocho se rescataron siete. Se trabajó junto a Prefectura, con helicópteros, y fue el más complejo que tuvimos en los últimos tiempos”, recordó Vidarte.

    En cuanto a la infraestructura de ADES, hoy en día, la flota total de ADES, sumando sus cinco bases es de 10 lanchas de salvamento. Cada base cuenta con una embarcación de porte, todotiempo preparada para lucha antiincendio, radar, navegador satelital GPS, radio y telefonía celular, por un lado, y un semirígido o gomón, con motores fuera de borda de 90 caballos de fuerza, equipos de radio, luces de navegación, etcétera , por otro. ADES siempre recibió la colaboración tanto de la Asociación de Salvamentos Inglesa como también de la Asociación Alemana de Salvamento que en el correr de los años han donado un montón de lanchas y embarcaciones.

     

    Por ejemplo, la primera lancha se compró a valores ridículos (10.000  dólares de aquel entonces), casi a valor de “donación”, como dicen en ADES en el año 1955 a la Asociación de Salvamentos Inglesa, asociación que tiene más de 200 años de existencia y se encarga de todos los salvamentos marítimos en las Islas Británicas. Era una lancha de salvamento de los años 20, a motor diesel, para una tripulación de cinco personas que había estado en la famosa batalla de Dunkirk en la segunda guerra mundial y llegó a Uruguay en 1957. Estuvo en el Puerto de Buceo en servicio hasta 1985 y se la llamó ADES 1.
    Le pregunté al Inspector General Operativo Javier Santomé qué opinión le merecía la infraestructura de ADES y esto fue lo que me respondió.

    “Lo que es la construcción de embarcaciones de salvamento el mundo está muy adelantado. Nosotros estamos veinte, treinta años atrás. De todos modos tenemos excelentes embarcaciones que reúnen todas las condiciones necesarias para la búsqueda y el salvamento, y todas las condiciones de seguridad para los tripulantes que van a bordo. Son embarcaciones todas ellas, autoadrizables, o sea, si se dieran vuelta, vuelven a su posición original, equipadas con instrumental de última tecnología y los tripulantes están muy bien equipados. Creo que la flota de ADES está muy bien para lo que es el Río De La Plata y para las cinco bases que tenemos y para lo que es el apoyo que en definitiva le brindamos al Centro de Búsqueda y Rescate como Unidad SAR. Repito, estamos muy bien equipados. Estamos bien, estamos bien sin dudas”, recalcó Santomé.

    Siendo una asociación sin fines de lucro, es inevitable preguntarse cómo se financia ADES.

    ADES se banca todo con donaciones y colaboraciones de instituciones públicas y privadas que se sensibilizan con la labor que desempeña esta gente. “Por milagro”, dicen los integrantes de ADES. Si bien el gobierno nacional le brinda a ADES una subvención mensual de 1800 dólares por mes (más o menos 40.000 pesos), esto es muy poco para mantener una sede central, cinco bases y 10 lanchas. Una salida de una lancha de ADES, con dos motores gasoleros, gasta la mitad de esta subvención. Con esos 40.000 pesos se financia la sede, los teléfonos, la limpieza, la luz, los cartuchos para la impresora, es decir, los gastos diarios de las cinco bases.

    ADES no cobra por sus servicios de rescate, pero generalmente recibe donaciones monetarias por parte de los rescatados, o por parte de gente que reconoce la importancia de la Asociación y colabora, para que se pueda seguir manteniendo.

    El número de teléfono 1767 por el que se reciben las emergencias es de Antel, pero éste  no le cobra a ADES la adjudicación ni les cobra por mes. Sí les cobra si el teléfono es utilizado para realizar llamadas.

    Además ADES tiene un convenio con Ancap que le brinda gran parte del combustible y lubricantes para sus lanchas, a cambio de que las mismas icen las banderas y el logo de ANCAP. No les alcanza, pero es un alivio. Otro ejemplo de colaboración puede ser el siguiente: si ADES tiene que hacer un papel con un escribano, como la asociación ha rescatado a algunos escribanos en situación de riesgo en el mar, lo contactan y no les cobra el escrito.

    Ayuda al prójimo y el prójimo te ayudará

    En el plano internacional ADES es miembro de la Internacional Maritime Rescue Federation (IMRF), institución que nuclea más de 100 asociaciones del mismo tipo en cuarenta países y cuya secretaría permanente funciona en Londres. Además de la relación establecida con Inglaterra y Alemania, que han donado todas las embarcaciones con las que la asociación cuenta, ADES está hoy en día en contacto con la Guardia Costera de Estados Unidos, que está poniendo lanchas fuera de servicio, y se están haciendo trámites para conseguir alguna de estas embarcaciones. Si bien en aquellos países quedan fuera de servicio, una lancha de estas en Uruguay, viene a ser de última tecnología, y ADES está continuamente buscando aggiornarse.

    Una relación internacional merece una mención aparte y es la que tiene ADES con Uganda. Santomé dice lo siguiente: “Con Uganda se dio un caso muy peculiar porque cuando fuimos a Alemania surgió la posibilidad de que nos donaran una lancha, hoy la ADES 17, y resulta que de gestiones y conversaciones, nos donaron dos lanchas, la ADES 17 y la ADES 18 que son gemelas. En ese gesto que tuvieron los alemanes ADES decide donar una de sus embarcaciones que estaba surta en el puerto de Carmelo, la ADES 7, una embarcación de aluminio con muy buenas prestaciones, a una institución que está en Uganda donde trabajan en un lago donde se pierden 3000 vidas por año a causa de las inclemencias del tiempo pero también por ataques de cocodrilos e hipopótamos, entonces eso fue un gesto que a nivel internacional generó en ADES una muy buena imagen: como una institución pobre como es ADES, porque somos una institución muy pobre, tiene la capacidad de donarle a una más pobre aún una embarcación. Eso ha generado en la comunidad internacional un fuerte impacto”.

    Esa lancha aún conserva su nombre original: ADES 7 Henry Cotelo, en honor a uno de los fundadores y primeros presidentes de ADES. A partir de este momento, la relación entre ADES y Uganda ha sido muy estrecha, al punto que en el país africano, empezaron a hacer salvavidas artesanales hechos por las mujeres, porque no tenían plata para comprarlos, y le ofrecieron a ADES enviarle un salvavidas para que lo probaran, y luego hiciera un reporte para ver si servía. Los voluntarios de ADES utilizaron la piscina del Club Náutico para testear el salvavidas, le hicieron pruebas de flotabilidad, etcétera, y enviaron un informe a Uganda dándole el visto bueno. Ese informe cayó tan bien en aquel país, que hasta el día de hoy es la base, el standard para pruebas de salvavidas. 

    Somos pocos los que conocemos la existencia de ADES, y por eso me pareció importante realizar este informe. Pero creo que está claro que se trata de una asociación seria integrada por voluntarios anónimos, que ayudan al prójimo. Cada año ADES realiza un informe público que es entregado a las autoridades, y a la población en general, para ponerlos en conocimiento de las actividades realizadas. En estos reportes, nunca se mencionan los nombres ni las actividades extra ADES de los voluntarios.

    “El logo de ADES es una persona con un salvavidas y un traje de agua y no se le ve la cara. El anonimato es parte de ese sentimiento que el voluntario siente por no tener un protagonismo por ir a rescatar a alguien. No importa quién es el rescatador. La persona que está en peligro recibe la ayuda de alguien que no tiene nombre. No importa el nombre. No interesan aquí los protagonismos porque en ADES no hay héroes. No existe el heroísmo de una persona. Lo que existe es la voluntad y las ganas de salvar a un semejante en situación de riesgo contando con medios adecuados para ello”, puntualizó Santomé.

    Esto último que dijo Santomé merece una reflexión: no hay héroes en ADES, pero sin dudas, el hecho de jugarse la vida por otros, es un acto heroico. Y ADES de esto conoce y mucho.

    Si usted es de los que le gusta el mar y salir a navegar, si el día de mañana tiene un problema, ya sabe a quién acudir.