El racismo en Uruguay

    Una encuesta realizada en 4.000 hogares por el Observatorio de Montevideo de Inclusión Social, reveló que el 44% de los entrevistados dijo ser “bastante o muy” racista. En tanto, el estudio “Perfil demográfico y socioeconómico de la población uruguaya según su ascendencia racial” del INE destaca que el 50% de los afrodescendientes es pobre y objeto de discriminación al percibir una remuneración menor en igual trabajo que una persona blanca. El Informe de Federico Dalmaud indaga en el racismo y la discriminación en Uruguay.

    Según un informe de la Comisión Sectorial para el Mercosur (Comisec), el fenómeno de la desigualdad tiene su origen histórico y se remonta al pasado colonial de la región, marcado por la esclavitud que dejó sus huellas en lo que fuera a priori la relación entre colonos europeos y los africanos esclavizados (hoy blancos y afrodescendientes). Sin embargo, y a pesar del paso del tiempo, la discriminación y el racismo, se manifiestan como un fenómeno “silencioso”.

    Es conveniente diferenciar los dos conceptos. Por un lado racismo y por el otro discriminación.

    La Real Academia Española (RAE) describe al racismo como la “doctrina que exalta la superioridad de la propia raza frente a las demás, basándose en caracteres biológicos”, o “sentimiento de rechazo hacia las razas distintas a la propia”.

    Mientras que, según la RAE, la discriminación es “la ideología o comportamiento social que separa y considera inferiores a las personas por su raza, clase social, sexo, religión u otros motivos ideológicos”.

    El 11 de julio pasado el INE presentó un informe denominado “El Perfil demográfico y socioeconómico de la población uruguaya según su ascendencia racial”, coincidiendo con el Día Mundial de la Población. Esos datos fueron relevados en la Encuesta Nacional de Hogares 2006 con el apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

    En esa encuesta se les preguntaba a los entrevistados si tenían idea de su origen o descendencia, a partir de allí se revela que la población afrodescendiente creció de un 5,9% a un 9,1%, con relación a la Encuesta Nacional de Hogares Ampliada de 1996. Mientras que la indígena pasó de 0,4% al 2,9%.

    A nivel nacional esa encuesta arrojó los siguientes datos: La población afrodescendiente e indígena al norte del Río Negro es mayor que la que se encuentra al sur. En Rivera y Artigas los afrodecendientes constituyen entre el 15% y el 25% de la población. Dentro de Montevideo tiene muy poca participación en los barrios de la costa y aumentan en los límites de la ciudad.

    También allí se detalla que la situación de las personas negras es “claramente desfavorable” en comparación con las personas blancas, ya que tienen el doble de pobreza, presentan una mayor deserción educativa, perciben menor remuneración a igual función de trabajo y el triple de indigencia.

    Mario Silva, integrante de la comisión directiva de Mundo Afro y coordinador del Instituto Superior de Formación Afro, resaltó la importancia de poder contar con estos datos: “Vamos a tener la posibilidad de proponer y desarrollar políticas para revertir esta realidad en función de datos científicos. Hoy no vamos a trabajar directamente sobre percepciones, sino sobre los números que arroja por un lado el INE y, por el otro, el Observatorio de Montevideo, donde hay mucho que trabajar en función de la sensibilización y la educación”.

    Sensibilización y educación parecen ser dos palabras claves. Y otro de los temas que también destacaba Silva es el de las herramientas para elaborar propuestas de integración social.

    En los últimos años se han registrado muchos avances en la región, tanto políticos como económicos. Sin embargo, las bases de aquellas instituciones han perdurado. Los países con mayor población indígena y/o descendientes de africanos son actualmente los más desiguales. Según el informe de la Comisión Sectorial para el Mercosur.

    También este informe indica que la situación en algunos casos es crítica, como en Colombia a causa del conflicto interno, en Brasil por la criminalización de los jóvenes negros o en Centroamérica y El Caribe donde además se suma la problemática del HIV/SIDA .

    También hubo una encuesta presentada por el Observatorio Montevideo de Inclusión Social, que se divulgó antes de la encuesta presentada por el INE, donde se presentó la “percepción de exclusión social y discriminación” impulsada por la Intendencia Municipal de Montevideo, Canelones y Florida.

    El relevamiento indicó, entre otras cosas, que de un total de 4.492 hogares encuestados el 44,4% de los entrevistados dijo ser “muy o bastante” racistas. Más de la mitad (el 55,6%) dice ser “poco o nada” racistas. Mientras que casi el 16% señala que la sociedad no es nada racista. Lo cual indica que salvo ese 16%, el resto admite un racismo de diversos grados.

    “Siempre ha existido una idea generalizada de que la sociedad uruguaya tiene algunas características que parecieran distinguirla del resto del contexto latinoamericano. Por ejemplo que nuestra sociedad es bastante tolerante y no tan racista como otras. En particular porque nosotros como uruguayos también tenemos el discurso de que aquí hay pocas personas de raza negra y pocos indígenas. Y eso nos ha ubicado en un discurso de que somos especiales y no racistas”, explicó el sociólogo Gustavo Leal, coordinador Técnico del Observatorio Montevideo de Inclusión Social.

    Sin embargo, para Leal y según estos datos, el problema es más grave de lo que parece: “El estudio que se hizo y la encuesta del INE revelan que esa opinión que Uruguay construye no parece ser lo que la opinión pública piensa. Más del 80% de la población cree que en nuestro país hay distintas formas de racismo, desde un caso extremo hasta un racismo más oculto o más silencioso. Hay un discurso armado de que éste no es un problema fuerte en Uruguay. Existe la tendencia a decir que aquí no es tanto o tan grave. Sin embargo, cuando hay resultados de encuestas de estas características nos damos cuenta de que, en primer lugar, la gente de raza negra no es tan poca como parece y, en segundo lugar, de que sufren una muy fuerte discriminación”.

    Leal decía que la comunidad negra en Uruguay es mucho mayor de lo que pensamos. Según datos del INE en Uruguay hay 280.000 personas que se identifican como afrodescendientes, esto constituye el 9,1% de la población y unas 90.000 personas se identifican como indígenas (2,3%).

    Hace unas semanas cuando se habló en el programa de este tema llegaron algunos mensajes relacionados con la discriminación racial en los diferentes ámbitos: laboral, educativo, deportivo, entre otros. Algunos podrían llegar a decir que el racismo aumentó considerablemente en los últimos tiempos, sin embargo, para Silva esto se debe a que actualmente la gente se anima a hablar más sobre el tema: “Yo no consideraría que se trata de un fenómeno en crecimiento. Simplemente hoy se habla sobre el tema. Simplemente tenemos diferentes características sobre la forma en la que se manifiesta el racismo. El racismo siempre estuvo en Uruguay, lo que sí existe es que varios actores de la sociedad uruguaya hoy en día se permiten hablar del tema y no sólo los que somos víctimas, sino aquellos que entiende que efectivamente existen y quieren cambiar esta realidad”.

    Para el coordinador del Instituto Superior de Formación Afro es muy importante que el tema esté en el tapete de las discusiones y sea motivo de políticas a futuro: “La sociedad uruguaya tienen características de una sociedad racista, pero se manifiesta de distintas formas. Lo que pasa es que históricamente cuando se piensa en el racismo se habla de Estados Unidos o Sudáfrica, pero esta discriminación tiene diferentes formas de manifestarse. Desde las cosas cotidianas hasta acciones concretas de una sociedad hacia otra. Hoy por hoy podemos decir que hemos ganado el hecho de que está la discusión en el tapete. Se ha avanzado en algunos instrumento dentro del ámbito oficial, pero creo que estamos en una etapa incipiente como para realmente revertir las consecuencias del racismo hacia la comunidad afro-uruguaya. Los datos estadísticos son una consecuencia del racismo y eso hay que tenerlo muy presente”.

    Para Leal esto se debe a un fenómeno de exclusión histórica de la raza negra en Uruguay: “La discriminación hacia las personas de raza negra en Uruguay tiene un carácter de tipo estructural, porque hay que tener en cuenta de que las personas negras, en un numero muy importante, son personas pobres. Hay un fenómeno de exclusión histórica de estas personas en Uruguay que viene desde la época de la esclavitud donde aquí se liberaron a los esclavos. Pero nunca hubo por parte del Estado uruguayo políticas de discriminación positiva que ayuden a la inserción especial de los negros a distintos ámbitos, todo esto porque Uruguay construyó un relato de país democrático y que no necesitaba de estas cosas porque incluía a todos por igual”.

    En artículos de prensa y entrevistas realizadas a referentes de la comunidad negra se destaca que actualmente tienen muy poca o casi ninguna representación en la política.

    El diputado de la Vertiente Artiguista Edgardo Ortuño, único legislador de raza negra en ingresar al Parlamento y uno de los referentes de la lucha contra el racismo y la discriminación en Uruguay, contó sobre su experiencia personal: “Todos los uruguayos y uruguayas que tenemos la piel más oscura hemos pasado desde la escuela en adelante por situaciones de discriminación o trato peyorativo. Yo digo que en mi caso y por la suerte que tuve de desarrollo como docente y luego en el parlamento, soy como la excepción que confirma la regla, cuando uno mira todos estos números de postergación social. También hemos tenido, sin dudas, esas situaciones que hemos tratado de minimizar aunque siempre traen sus consecuencias incluso afectivas. Mis dos herramientas han sido la apuesta de mi familia a la educación y en segundo lugar a mi vinculación al Frente Amplio, la posibilidad de hechar mano a un capital social que a uno lo pudiera ayudar en la superación”. 

    Ortuño sacó conclusiones sobre el racismo y la discriminación: “Hay una comprobación importante de niveles de dificultad y desigualdad en el acceso a las oportunidades y condiciones de vida en la sociedad para los afrodescendientes. Y esto tiene que ver con el fenómeno del racismo, la discriminación y la no inserción equitativa en la sociedad uruguaya heredada del siglo XIX hasta la fecha, no corregida y reafirmada por elementos subjetivos que asignan determinado roll en la sociedad o determinado carácter peyorativo a la condición de ser negro”.

    Lo que más destacan los principales responsables de la lucha contra la discriminación racial es la aparición de nuevas vías de denuncia a través de las que se pueden dar a conocer este tipo de casos.

    La semana pasada, cuando En Perspectiva Segundo Movimiento dio un adelanto sobre este tema, algunos oyentes dejaron mensajes, preocupados por la discriminación en el ámbito laboral. Por ejemplo, Miguel decía que en los trabajos cuando se pide buena presencia también influye el color de piel y que eso ya es sabido por todos.

    Además, por la misma vía recibimos un mensaje de Ana, quien contó su historia personal: “Yo tengo bastante estudio y no es que me las sé todas, pero sí estoy bastante preparada como para asumir ese trabajo. Fui a la reunión pero antes me habían llamado por teléfono, pero claro, no te ven la cara y no saben como sos. Cuando me presenté me atendieron bien y la muchacha me dijo que yo era la única que cumplía con las expectativas y que no iba a tener ningún problema. Pero en la entrevista yo vi que el ambiente estaba raro. Cuando salgo, ella me dijo que no iba a quedar y me dio a entender que la persona no quería tener contacto con alguien de color trabajando con ellos”.

    Ana como víctima de discriminación racial, esta vez en el trabajo, sufrió las consecuencias personales de un problema que estaba fuera de su alcance: “Nunca te lo imaginás. Además, yo nunca sufrí ningún tipo de discriminación directa. Por ahí te dicen `negra esto y negra lo otro´, pero nada más, no le das bolilla. Inmediatamente te preguntás por qué si estuviste tantos años estudiando, te viene a pasar esto que está fuera de tu alcance”.

    En base a esta y otras historias, le dimos una mirada al mercado laboral. El licenciado José Luis O’Neil, director de la consultora especializada en Recursos Humanos Ascende, explicó: “Hay que separar lo que a veces puede ser un prejuicio de lo que puede ser una situación concreta o un requerimiento objetivo de un puesto. Puede haber determinadas funciones que una persona excedida en peso pueda no lograr una performance adecuada en un puesto que requiera determinadas habilidades. Seguramente que si nos ponemos a pensar vamos a encontrar un montón de actividades donde este asunto tiene que ver”.

    Sin embargo, para O’Neil hay casos donde también se trata de prejuicios: “Imaginemos que no se trata de un exceso de peso al punto de no poder desempeñar una función en donde haya que moverse muy rápidamente en poco tiempo o hacer una actividad física que no le permita cumplir con su tarea, quizás no tenga inconvenientes para una actividad intelectual. Y otra cosas es que una persona por ser gordita no pudiera ser la recepcionista de una empresa. Son dos situaciones donde una el tema del peso tiene que ver y en la otra se trataría de un mero prejuicio”. 

    Tomando el caso de Ana como ejemplo de discriminación racial, le planteamos a O`Neil otro ejemplo. En este caso algo bastante común que refiere al tema de la obesidad. ¿Qué pasa en aquellas empresas que hacen un llamado abierto para secretarias y administrativas pero que finalmente terminan seleccionando a aquellas que cumplen con las medidas requeridas con el patrón de turno? “Nadie lo va a hacer explícito, ya que esto no es algo bien visto. En los hechos después ocurre que van a contratar todas chicas perfectas para determinada función. En otros países es ilegal y si bien existe jurisprudencia en relación a la discriminación en el trabajo, no parece muy aplicable. Sin embargo, culturalmente no va a estar bien visto, aunque sabemos que existe”, dijo O`Neil.

    Otra de las preguntas más comunes de los mensajes que recibimos es sobre el hecho de adjuntar foto o no en el curriculum vitae. O`Neil indicó al respecto: “El empleador cuando solicita un cargo por la prensa y no especifica presentar una foto carné, yo me pregunto ¿Por qué hacerlo?, no tenemos ninguna necesidad. Son menos las veces en las que aparece una publicación en la que se pide o se solicita una foto. Las principales consultoras especializadas en selección de personal no pide estas cosas. Ahí es uno mismo que asume los riesgos. La recomendación en general es no agregar elementos que no aparecen como significativos o con valor para el empleador”.

    Debido al pico de difusión mediática que ha tenido el tema de la discriminación racial en los últimos años y a la aparición de estos nuevos datos que han sido el centro del informe, además del compromiso de diferentes Organismos en la lucha contra la discriminación y racismo, aparecieron diferentes vías a través de las que se puede denunciar estos casos.

    De esta forma, con motivo del Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial (el 21 de marzo), se creó la comisión honoraria de lucha contra el racismo, la xenofobia y toda forma de discriminación dentro de la Comisión de Derechos Humanos del Ministerio de Educación y Cultura (MEC).

    Sobre la creación de esta comisión y la existencia de los distintos ámbitos de denuncia Ortuño explicó: “Una de las cosas positivas es la instalación de la comisión honoraria de lucha contra el racismo y toda forma de discriminación que funciona en la órbita del MEC y del área de Derechos Humanos. Allí se han radicado denuncias sobre estos temas, también me las han hecho a nivel personal. Y ahí está la capacidad que podamos tener todos de discriminar donde aparecen estos elementos de injusticia por discriminación para tratar de operar sobre ellos. Pero lo fundamental, me parece a mi, es buscar soluciones globales y sociales, sobre todo pensando en los más jóvenes para que no tengan que pasar por estas experiencias”.

    Los cometidos de esta comisión, que están establecidos en el articulo 5 de la ley, son: Analizar la realidad nacional en materia de discriminación, racismo y xenofobia. Elaborar informes y propuestas con respecto a dichos temas. Además de plantear al Poder Ejecutivo la creación de normas jurídicas especificas. Monitorear el cumplimiento de la legislación nacional. Diseñar e impulsar campañas educativas tendientes a la preservación del pluralismo social, cultural y religioso. Eliminación de títulos racistas, xenofobicos o discriminatorios en el respeto a la diversidad. Recopilar y actualizar la información sobre el derecho internacional extranjero. Informar a la opinión pública sobre actitudes y conductas racistas. Establecer vínculos de colaboración con organismos nacionales e internacionales, entre otras cosas. Además de llevar un registro sobre denuncias y ser un lugar donde se realizan las mismas.

    “La comisión comenzó a trabajar el 21 de marzo, ha resuelto y ha aprobado su reglamento interno. Puede también recibir las denuncias en la oficina de Derechos Humanos del MEC que queda en el piso siete. Además tenemos que monitorear la legislación, ver si exciten diferentes tipos de conductas discriminatorias, tratar de romper con los estereotipos y por eso se han formado diferentes sub comisiones que tratan este tema. Recibimos denuncias de discriminación laboral en centros de estudio y en locales escolares” , indicó la secretaria técnica de la comisión honoraria contra el racismo del Ministerio de Educación y Cultura, Alicia Saura.