Gambini: "querer explicar el mundo me llevó a la física"

Gambini: "querer explicar el mundo me llevó a la física"

    En diálogo con En Perspectiva, el doctor en física Rodolfo Gambini, uno de los laureados en 2012 con el Gran Premio Nacional a la Labor Intelectual, relató su experiencia tras recibir la distinción, habló sobre sus comienzos y se proyecto al futuro de la investigación científica en Uruguay.


    Algunos lo llaman “el premio Nobel Uruguayo” pero Rodolfo Gambini es el Gran Premio Nacional a la Labor Intelectual. Lo entrega es cada tres años el Ministerio de Educación y Cultura y el reconocimiento es para “aquella persona que se haya destacado en actividades culturales que hayan significado honor para la República, por la obra realizada a lo largo de su vida”.

    En la edición anterior, en 2009, el galardón había recaído en el historiador José Pedro Barrán. En este 2012, la selección tuvo sus particularidades. Primero, porque los laureados fueron dos. Y segundo porque la selección jerarquizó al mismo tiempo a las humanidades y a las ciencias.

    Los laureados fueron el poeta y docente Washington Benavides y el doctor en física Rodolfo Gambini. Este investigador uruguayo es referencia a nivel mundial en el desarrollo de la llamada “gravedad cuántica de lazos”, que hoy ocupa a centenares de científicos a lo largo del planeta.

    Pero, además, todo lo que Gambini ha hecho para promover el desarrollo de la ciencia y la tecnología en el Uruguay, por ejemplo cuando fue el primer director que tuvo el Pedeciba, cuando luego impulsó la ANII o ahora mismo cuando es el presidente de una institución nueva, la Academia Nacional de Ciencias, lo hacen una personalidad destacada.

    Interrogado sobre el valor que le da a esta distinción, Gambini contestó: “Es algo bueno porque el país esta reconociendo el rol de las humanidades pero aparece ahora la presencia de la actividad científica que se incorpora gradualmente y con cierta lógica”.

    “No cabe duda que es un gran honor haber recibido esta distinción, me siento muy agradecido con Uruguay” pero “para mi la forma de reconocimiento que me parece la central es de otra índole. Un científico la máxima aspiración que tiene no es la producción de trabajo científico sino poder participar en los círculos de discusión y análisis con debate”.

    La ciencia “es una actividad que no es individual, el liderazgo individual importa pero la satisfacción es grande de poder participar en un trabajo creativo y la física es una actividad de carácter internacional y produce conocimiento universal, se aplica en todo lugar”, agregó el científico.

    La ventaja que Gambini encuentra en el premio recibido es que “llama la atención sobre las capacidades que el país viene desarrollando en materia científica en los últimos 20 años, he venido insistiendo sobre estos progresos desde hace mucho y si ahora me toca que se personifique en mi para el bien de la comunidad, me parece bien, va a ser de gran utilidad”, manifestó.

    Consultado sobre sus comienzos y el porque de elegir a la física como una vocación, Gambino relató que “ya a los 12 años empecé a garabatear cuadernos para crear física. Yo relataba en la entrega del premio que a mi me impacto el trabajo científico de los creadores de la física moderna cuando era chico. Mi padre tenia una colección de clásicos de la física y los leí de muy joven como creadores de una maravilla. Mi padre estaba vinculado a la ingeniería. Desde niño tenia necesidad de entender lo maravilloso de la vida necesitaba una explicación para mi y ahí nació todo”.

    “De alguna manera identifique en la física la forma de responder las preguntas de los seres humanos. La física me daba respuestas más seguras que no siempre eran las más manejables. En física uno tiene poco margen de maniobra pero tiene una mayor aproximación a los hechos y luego reflexionar sobre su significado”.

    En materia de recursos humanos en el ambiente científico, Gambini comentó que en Uruguay “tenemos el 1 por mil de la población económicamente activa dedicada a esta actividad. En países desarrollados andan entre el 7 por mil al 1%. Yo regrese al país en 1987 y el número de científicos pasaba el centenar y hoy tenemos unos 1500 científicos del Sistema Nacional de Investigadores”.

    Argentina y Brasil “tienen porcentajes mayores y el ritmo de crecimiento es del orden del 7 u 8% anual” o sea que “en unos 10 años podremos duplicar la cantidad de investigadores en Uruguay”.