¿Qué implicancias tiene la rebaja de la nota de Brasil por parte de Standard and Poor’s?

    Análisis del economista Javier Glejberman, de la consultora Deloitte, sobre el futuro de la economía brasilera.

    (emitido a las 8:48 hs.)

    EMILIANO COTELO (EC):
    El lunes se conoció que la agencia calificadora Standard and Poor´s rebajó la nota de la deuda de Brasil, desde BBB a BBB-, la nota más baja dentro de las que significan "grado inversor".

    Es una nueva noticia que de algún modo confirma el menor optimismo que hay a nivel internacional sobre el futuro de la economía brasileña. Pero, ¿qué implicancias tiene este recorte de la nota de la deuda brasileña? ¿Se pueden venir más rebajas en el corto plazo? Con estas y otras preguntas vamos a estar conversando con el economista Javier Glejberman, de la de la consultora Deloitte.

    ROMINA ANDRIOLI (RA):
    ¿Cómo vieron ese movimiento?

    JAVIER GLEJBERMAN (JG):
    En primer lugar hay que señalar que la decisión que tomó la agencia Standard and Poor’s no es algo que nos deba sorprender demasiado, si bien el momento en que se toman estas decisiones siempre es muy difícil de estimar.

    El tema es el siguiente: además de la nota que se le da a un país, las agencias calificadoras informan también la perspectiva de la nota, que puede ser positiva, estable o negativa. Y lo que esa perspectiva pretende señalizar es justamente cuál es el movimiento más probable de la nota en el futuro.

    RA - Supongo, entonces, que Brasil tenía una perspectiva negativa en su deuda, ¿es así?

    JG - Exactamente. La perspectiva era negativa, y lo era ya desde mediados de 2013. De algún modo, la nota de Brasil ya estaba "en peligro" de rebaja desde hace un buen tiempo. Por eso es que decimos que no sorprende demasiado el recorte que finalmente se dio a conocer este lunes.

    RA - Con ese recorte la nota de la deuda de Brasil queda a un solo movimiento de perder la categoría de "grado inversor". ¿Esto es sólo en Standard and Poor’s? ¿O las otras agencias también ubican a la deuda de Brasil en esa posición?

    JG - No, Standard and Poor´s es la primera de las tres agencias más reconocidas en tomar esta decisión. Por ahora, las otras dos calificadoras (Fitch y Moody’s) ponen a la deuda de Brasil un escalón por encima del mínimo de grado inversor. Fitch le otorga a Brasil la nota BBB. Además, la directora de esta agencia para Brasil dijo ayer que la perspectiva de la nota iba a continuar siendo estable, por lo que no parece probable que esta agencia tome el mismo camino que Standard and Poor’s, al menos en el corto plazo.

    Por su parte, en el día de ayer Moody’s emitió un informe sobre las economías emergentes y sobre Brasil en particular hizo una evaluación relativamente positiva. Por lo cual, tampoco parece desprenderse que Moody’s vaya avanzar con un recorte de la nota de la deuda, que actualmente es Baa2, una nota que equivale a BBB en la escala de las otras calificadoras.

    En definitiva, se trata de una sola agencia que aplica esta rebaja y que igual deja a Brasil con nota de "grado inversor". Además, hay un montón de países que tienen esa calificación. Sin ir más lejos, Uruguay tiene esa nota.

    RA - Más allá de que la perspectiva de la nota era negativa hace bastante tiempo ya, ¿cuáles fueron los argumentos de Standard and Poor’s para justificar el recorte de la nota?

    JG - En el comunicado que divulgó la agencia se menciona el deterioro de las cuentas públicas, los desequilibrios que hay en el sector externo, porque Brasil tiene déficit en cuenta corriente, es decir, exporta menos de lo que importa. También se señaló el panorama de poco crecimiento que enfrenta la economía en los próximos años y el poco margen de maniobra que tiene el Gobierno para hacer ajustes en un año electoral.

    Son temas que hemos tratado en otras ocasiones en este espacio y que marcan las debilidades y los desafíos que enfrenta la economía brasileña. De hecho, Brasil es señalado por los analistas internacionales como uno de los "Frágiles Cinco" junto a India, Indonesia, Turquía y Sudáfrica, países emergentes muy grandes, con desequilibrios macroeconómicos relevantes y que además están enfrentando un contexto de salida de capitales más o menos significativo, en un contexto internacional que de a poco se vuelve más desafiante.

    Para poner algunos números sobre la mesa, en los años 2009, 2010 y 2011 la entrada de capitales financieros a Brasil promedió algo más de 20.000 millones de dólares por año. En 2012 la entrada fue mucho menor, algo menos de 10.000 millones. Y en 2013 en vez de registrar ingresos, lo que hubo fue una salida de capitales por 23.000 millones de dólares.

    RA - Te propongo ahora poner el foco en las cuentas públicas, uno de los argumentos que señaló Standard and Poor’s y que señalan todos los analistas al momento de hablar de Brasil. ¿Podemos repasar algunos números al respecto?

    JG - El deterioro de las cuentas públicas es una de las principales debilidades de la economía brasileña. Yendo a los números, en 2013 el resultado primario (es decir, ingresos menos gastos sin contar el pago de intereses) fue 1,9% del PBI, que es el nivel más bajo desde fines de la década de los 90. Y el déficit fiscal también mostró una desmejora el año pasado, subiendo hasta 3,3% del PBI.

    RA - ¿Y son números tan preocupantes?

    JG - Definitivamente no son números que reflejen una situación fiscal holgada, pero tampoco deberíamos decir que sean números demasiado alarmantes. De hecho, Brasil ha tenido déficits fiscales más altos en años anteriores y además son números que también se observan actualmente en otras economías emergentes.

    Lo que preocupa en el caso de Brasil no es tanto el nivel de desequilibrio fiscal sino la trayectoria negativa que vienen mostrando las cuentas públicas últimamente. Otro elemento de preocupación es que las metas fiscales anunciadas por el Gobierno fueron sistemáticamente incumplidas en los últimos años, aun cuando esas metas no eran muy ambiciosas. De hecho, a comienzos de 2013 la meta de superávit primario era 3,2% del PBI, luego a mediados de año la rebajaron a 2,3% y el número final de superávit terminó siendo como recién dijimos 1,9% del PBI, cuatro décimas por debajo del objetivo corregido.

    Además, las perspectivas en relación al frente fiscal no son muy alentadoras. Primero, porque la economía hace ya tiempo que crece a un ritmo muy pobre y seguramente lo siga haciendo durante este año, por lo tanto, no hay mucha potencialidad para un aumento de la recaudación en el corto plazo. Y el otro punto es que en un año electoral difícilmente el gasto público muestre una moderación.

    RA - ¿Se vieron impactos en la plaza financiera de Brasil tras la decisión de Standard and Poor’s?

    JG - La verdad es que no hubo impactos relevantes en las variables financieras de Brasil. De hecho, el dólar cerró ayer en 2,31 reales, lo que dejó una caída de 0,5% frente al cierre del lunes. Y además tuvimos una suba en el Bovespa y una ligera valorización de los títulos públicos. Ninguno de los movimientos refleja una reacción negativa, algo relativamente lógico si pensamos que el movimiento de la calificadora no fue totalmente sorpresivo.

    Además, como comentábamos antes, se trata de una rebaja que se da dentro de las notas que representan la categoría de "grado inversor". Distinto sería si el recorte hubiera significado que Brasil perdiera el "grado inversor", porque a nivel internacional hay muchos inversores institucionales que tienen limitadas sus posibilidades de inversión a papeles con "grado inversor". En ese caso, los efectos sobre el mercado financiero brasileño podrían haber sido más negativos.

    Lo que tuvimos, en definitiva, fue una nueva noticia que confirma que Brasil está preocupando cada vez más al mundo. En pocos años pasamos de la euforia de los inversores por los BRICS (grupo al cual pertenecía a Brasil) a la desilusión que ahora sienten los inversores por varios mercados emergentes en general y por Brasil en particular.

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