Rosario Martínez y el milagroso renacer de Fénix

Rosario Martínez y el milagroso renacer de Fénix

    En la antesala de lo que será el partido que puede definir el Torneo Clausura, Espectador.com dialogó con el director técnico del Centro Atlético Fénix, Rosario Martínez. Una entrevista para conocer algunas características de un equipo otrora condenado a descender, que desde la llegada de su actual orientador realiza una campaña memorable, digna de un auténtico campeón.

    Por Rodrigo Ubilla, de Espectador.com

    El sorprendente Fénix, dirigido por Rosario Martínez, viene realizando una formidable  campaña. Sorprendente, si se la compara con su rendimiento inmediatamente anterior, en el Apertura 2009, donde terminó último y ganando un solo juego. Pero más sorprendente aún, porque los registros que logró en este Clausura lo ubican como uno de los mejores promedios del continente.

    “Con los puntos que tenemos ahora seríamos punteros en Chile, en Colombia, en Ecuador, en Perú, y tengo la duda si en Paraguay. Pero en el resto de los países, seríamos primeros, en todos”, afirmó Martínez.

    Esta realidad no es ajena al director técnico, que a pesar del gran rendimiento de sus dirigidos, no tiene más remedio que rendirse ante una coyuntura quizás más extraña aún: los once partidos seguidos que ha ganado quien lidera las posiciones en Uruguay. “La conclusión es que es una gran campaña de Peñarol, y esto marca la realidad”. Por eso prefiere mantener los pies en la tierra, admitiendo que “hemos hecho una buena campaña”, pero “que el objetivo acá es salvar la categoría”.

    La angustiosa situación de tener que mantenerse en primera división dio pie para consultar al Martínez acerca del juego trunco con Cerrito. Aquel partido era ganado por Fénix, hasta que a minutos del final fue suspendido, fruto de la agresión con una piedra de la que fue víctima el arquero albivioleta.

    La resolución del partido se pasea por tribunales y los entendidos afirman que los diferentes fallos confirmarán la victoria de Fénix. Aún así, Martínez expresó que “no manejamos los puntos que tenemos, sólo nos importa el rival de turno. Se juegue o no, es un tema dirigencial y somos muy respetuosos de aquello que no nos corresponde a nosotros [...] Si nos dicen que tendríamos que ir a jugar, que me parece desproporcionado, vamos y jugamos. Si nos dicen que los puntos nos pertenecen, bienvenidos sean”.

    Uno por uno, como cuentas de un Rosario. “Nunca pensamos en otra cosa que no sea el partido que se nos viene, y en sumar en  ese próximo partido”. Con esta filosofía, el técnico Rosario Martínez ha mentalizado a un plantel que consiguió sumar muchos más puntos de lo que se esperaba. “Este equipo, hace dos meses y medio, estaba descendido para todo el mundo; para los extraños y para los propios. La misma gente de Fénix lo decía”, reconoció Martínez. De aquella ingrata posición a este auspicioso presente, es imposible no asociar la figura de Martínez como catalizador en una transformación deportiva y anímica que pocas veces se observa en el deporte. “Cuando comenzamos con River, el más importante y el único que nos interesaba era River. Y de ahí para acá, fue igual ante cada uno de los rivales”.

    Delante aparece ni más ni menos que el puntero del torneo, invicto, y con chances de consagrarse campeón si derrota a Fénix este sábado. Martínez insistió con que Peñarol no trastoca sus planes, y que “el trabajo es el mismo, la planificación se ajusta a lo que venimos manejando desde que estamos al frente del equipo”. Por cierto que es consciente de las particularidades del juego y admitió haber “analizado a Peñarol con gente que trabaja para nosotros, que va a ver los partidos, y nos pasa datos más que certeros del rival a enfrentar”.

    Con los recaudos lógicos del caso, se excusó de revelar los secretos con que piensa derrotar al aurinegro, y se limitó a advertir que “Fénix tiene variantes tácticas, aplicadas al rival en cada circunstancia. Pero el padrón de juego no lo ha variado desde que comenzó el torneo […] Esto nos ha llevado a este lugar en que estamos ubicados y no tenemos porqué cambiar. Sí, le agregamos los ingredientes a cada uno de los rivales que nos tocan en turno”.

    Es sabido: de ganar Peñarol, el Torneo Clausura será historia. Pero si Fénix consigue batir al favorito, agregará una buena dosis de incertidumbre al campeonato, y por qué no, hasta podrá prenderse a la ilusión de ser campeón. “Si esto pasa, cuando termine el mismo, nos ponemos a festejar. Y posteriormente pensaremos qué tenemos por delante. El gran objetivo es lo que viene, lo cercano. No miramos el bosque, porque corremos el riesgo de llevarnos el árbol por delante”, concluyó Martínez.