La Biblioteca Nuestros Hijos cumple 40 años honrando la memoria de los fallecidos en los Andes a través de la educación y los libros

La Biblioteca Nuestros Hijos cumple 40 años honrando la memoria de los fallecidos en los Andes a través de la educación y los libros

En este 2013 se cumplen 40 años de la inauguración de la Biblioteca Nuestros Hijos, fundada por las madres los fallecidos en la tragedia de los Andes en honor a quienes quedaron en la montaña. Para conocer más sobre esta institución, En Perspectiva se trasladó a su sede en Carrasco para conversar con una de sus fundadoras, Raquel Arocena, madre de Gustavo Nicolich, y con su actual directora, Stella Pérez del Castillo, hermana de Marcelo Pérez del Castillo. Según dijo Arocena, fundar una biblioteca gratuita para estudiantes fue en su momento un "esfuerzo de titanes" para las once madres que se embarcaron en el proyecto. Pese a ese esfuerzo, nunca pensó que el emprendimiento "iba a ser una cosa de tanto éxito". Pérez del Castillo coincidió en que el proyecto de la biblioteca fue "ambicioso" desde sus inicios y aseguró que lo sigue siendo hoy en día, ofreciendo desde hace un tiempo becas a liceales de bajos recursos y buena escolaridad y también clases de informática gratuitas.


(emitido a las 9.05 Hs.)

EMILIANO COTELO:
Estamos otra vez en movimiento. Rosario, contanos dónde estamos.

ROSARIO CASTELLANOS:
Estamos instalados en un local muy especial por varias razones. Una es que aloja a la Biblioteca Nuestros Hijos, que fue inaugurada hace 40 años en memoria de aquellos que no volvieron de la tragedia de los Andes. Ya de por sí eso tiene todo un significado, más allá de la tarea, de la que ya hablaremos.

Está ubicada en la calle Miraflores casi Ferrari. Es bastante difícil de ubicar, salvo por el cartel en la puerta, porque está a los fondos de un edificio relativamente nuevo que se construyó en esa esquina y que ha dejado un pasaje para que al fondo tengamos este sitio. Como les decía, este lugar tiene para mí otro significado muy especial: aquí tuvo su estudio el arquitecto [Juan Antonio] Scasso, el mismo que hizo el Estadio Centenario, el mismo que hizo la Escuela Experimental de Malvín.

El local tiene gruesas paredes de piedra, techos de madera; hay que ver lo que es la viga de madera impresionante al frente la galería, rodeada de un jardín en el que se ha impuesto la necesidad de tener flores amarillas en los macetones, porque era lo que Scasso prefería. Este lugar ha sido declarado Monumento Histórico Nacional, que debe ser conservado como tal, y se le ha agregado otro local para completar los servicios que se prestan.

EC - El local está inundado de libros, eso es lo que tenemos enfrente.

RC - Exactamente, varias estanterías.

EC - Tantos libros que hay poco espacio para nuestros amigos que han llegado y se han instalado en la fonoplatea, están apretaditos ahí.

RC - Exactamente. Hay un rinconcito al cual yo pretendía salir, que tiene dos ojos de buey y donde está instalada hoy la biblioteca de los más chiquitos, la sala de lectura, donde Scasso tenía su cama para descansar entre tanta tarea que seguramente le llevarían algunos de los concursos a los que se presentó. Hay muchos sentidos en este local.

***

EC - El avión cayó en la cordillera de los Andes el 13 de octubre de 1972. De los 45 pasajeros, solo volverían 16. Gustavo Nicolich no fue uno de ellos, pero sí volvieron algunas de las cartas que escribió para sus familiares en los primeros días posteriores al choque. En una de ellas sostenía que la situación de los sobrevivientes solo podía afrontarse con “valor y fe”.

Hoy, cuatro décadas más tarde, esas dos palabras, valor y fe, siguen inspirando el trabajo de un grupo de mujeres que decidieron convertir aquella tragedia en un espacio con vida propia. Apenas unos meses después del accidente del Fairchild de la Fuerza Aérea que se estrelló cuando iba camino a Chile, en agosto de 1973, las madres de quienes quedaron en la montaña fundaron la Biblioteca Nuestros Hijos.

En este 2013, la institución está cumpliendo 40 años, y por eso esta mañana nos hemos trasladado hasta su sede, en el barrio de Carrasco, para conocerla y para conversar con quienes están al frente de ella, con quienes la impulsaron.

Estamos con Raquel Arocena de Nicolich, madre de Gustavo Nicolich, fallecido el 29 de octubre de 1972 en la avalancha que sepultó al avión en la cordillera; y con la directora actual, Stella Pérez del Castillo, hermana de Marcelo Pérez del Castillo, el capitán de aquel equipo de rugby, que falleció en la misma avalancha que Gustavo.

La Biblioteca Nuestros Hijos abrió sus puertas el 1° de agosto de 1973 en el primer piso del Hotel Carrasco. Ustedes la crearon como una forma de homenaje a sus hijos fallecidos en la montaña. ¿Por qué una biblioteca, por qué el homenaje tenía que ser una biblioteca?

RAQUEL AROCENA:
En principio no iba a ser una biblioteca, nos costó bastante llegar a la biblioteca y nos pareció un esfuerzo de titanes. Daba la casualidad de que una de las integrantes, la señora de Valeta, madre de Carlos Valeta, que murió de una manera muy trágica en el accidente, era profesora en el Liceo 15 de acá, y decía que cuando iba a poner las notas a los estudiantes se sentía muy incómoda, porque sabía que tenía alumnos a los que les podía poner mucho mejor nota y otros con los que ocurría lo contrario, pero que esos chicos no tenían un lugar físico, no tenían medios, no tenían nada para poder estudiar un poco. La biblioteca del 15 era muy pobre y en Carrasco en esa época todavía había muy poca cosa, no había ninguna otra biblioteca.

Entonces en vez de hacer otro tipo de obra –no estábamos en condiciones para ir a trabajar a hospitales u obras tristes– dijo: ¿por qué no hacemos una biblioteca? Nos quedamos prácticamente muertas, porque éramos señoras de Carrasco, madres de familia, todas con hijos. Pero poquito a poco salió la biblioteca.

EC - ¿Las madres que fundaron la biblioteca se conocían todas entre sí?

RA - Todas, todas no, pero prácticamente sí. Fue idea de Selva Maquirián, que también perdió a su hijo, juntarnos a todos, hablar con todos para hacer una obra. Ella se ocupó de hablar con todos, hasta con la gente de la Fuerza Aérea. Las señoras de la Fuerza Aérea vinieron un poco y después se fueron; no eran de nuestro medio y se ve que no se sentían cómodas.

EC - ¿Participaron todas las madres de quienes no volvieron?

RA - No participaron todas las madres, en ese momento éramos 11, porque muchas de las otras señoras o vivían en el campo o vivían lejos, tenían problemas, pero todas ellas estuvieron siempre cerca de la biblioteca, nos ayudaban con dinero, venían a visitarnos, todas las demás madres estuvieron siempre en contacto con nosotros.

EC - ¿Qué relación han tenido con el proyecto de la biblioteca los sobrevivientes y sus familias?

RA - Los sobrevivientes nos han ayudado, algunos son socios, no todos, pero para ellos es también es un tema medio difícil.

EC - ¿Hay, de hecho, una especie de corte entre las dos partes en que terminaron dividiéndose aquellas familias, las de los sobrevivientes y las de los que quedaron en la montaña? No digo un enfrentamiento, pero ¿hay como una frontera?

RA - Hay algo distinto, indudablemente. Las dos partes nos encontrábamos tal vez un poquito incómodas, y probablemente por eso ellos tampoco se acercaron mucho. Hay una situación muy seria, que es la de Graciela Parrado, que viene mucho a la biblioteca, es una socia de las primeras y nos ha ayudado mucho, pero, como ella dice, ella está en los dos lados.

EC - Está en los dos lados, tiene familiares que volvieron, Fernando, y familiares que no volvieron.

RA - Sí.

EC - ¿Para qué público está pensada esta biblioteca? Algo ya quedó insinuado en una de las primeras respuestas. ¿Podemos profundizar un poco más?

RA - Pensamos que esto era para gente joven. En ese momento, cuando el intendente, que era el doctor [Oscar Víctor] Rachetti, nos cedió aquella pieza en el Hotel Carrasco, que era más chiquita que esto, ahí no pudimos tener nada más que lo que llamamos el Club de la Lectura, que son novelas de todo tipo, policiales también; siempre hacíamos el cuento de que las policiales habían ido a dar al baño, porque allí había una bañera, a la que le pusimos una tabla encima y ahí acomodamos los libros policiales.

EC - ¿Por qué? ¿Por alguna razón especial?

RA - Porque lo demás estaba lleno de libros y en algún lado había que ponerlos. Eso tuvo mucho éxito, era chiquito pero tuvimos muchas donaciones, esa parte se hizo prácticamente con donaciones. Pero la idea nuestra era hacer una biblioteca para estudiantes, totalmente gratuita y para muchachos que tuvieran interés. Entonces Rachetti nos cedió una cosa en la planta baja del Hotel Carrasco, que llamaban casino de oficiales y que estaba abandonada. Eso se comunicaba por una puerta y una escalera con el casino. Por seguridad nos hizo cerrar esa puerta y abrir otra a la calle para comunicarnos directamente. Tanto nos exigió que esa puerta fuera igual a la puerta de entrada del Hotel Carrasco que nos costó una fortuna en ese momento; siempre decíamos que el día que nos fuéramos nos llevábamos la puerta. Pero no pudimos llevarla por problemas y nos dieron otra, esa puerta quedó en el hotel. Era una puesta de roble estupenda, igualita a la puerta de entrada en la calle Arocena.

Ahí funcionamos 23 años, hasta que nos fuimos. Era una maravilla, en la época de exámenes de los muchachos las tres mesas grandes que teníamos no daban abasto, se sentaban en la escalera que había frente a la fuente a estudiar. Nunca pensamos, al menos yo nunca pensé, que iba a ser una cosa de tanto éxito.

EC - Leía la exposición que hizo en la Cámara de Senadores hace poco Gustavo Penadés recordando los 40 años de la biblioteca, él cuenta que era uno de los estudiantes que venían a aprovechar esas instalaciones. Y hoy de mañana temprano en la radio Gonzalo Sobral me contaba que él también estuvo acá y que en más de una oportunidad aprovechó no solo los libros, sino la paz, la tranquilidad del lugar.

STELLA PÉREZ DEL CASTILLO:
Esa es la idea, que vengan a estudiar. Hoy subimos la renovada página web, en la que no solamente contamos la historia de la biblioteca, sino que también hay testimonios de gente que ha venido a estudiar acá. Es impresionante, cuando uno habla de la biblioteca, los gratos recuerdos que tiene la gente de haber aprovechado este espacio que hoy tratamos de poner más al día en todo el tema de informática y otras prestaciones.

***

EC - Rosario, contanos cómo luce hoy esta biblioteca. Ya diste al principio un pantallazo, pero ¿en qué consisten las instalaciones?, ¿qué comodidades hay?

RC - Debo decir que estoy rodeada de libros aquí, las grandes protagonistas son las estanterías, donde están los libros, a los que se puede acceder directamente. Eso es muy interesante porque el estudiante puede venir y buscar en los estantes los libros de su interés. En ese sentido, más allá de que en este lugar tenemos las estanterías clásicas de metal fijas –que han corrido para hacernos espacio–, hay otro lugar contiguo, que es la biblioteca de niños, con sus colores, con su mesita, donde los chiquitos también tienen la posibilidad de acceder directamente al libro y de que los “tiente” una carátula. En otro espacio se han incluido, a partir de una donación, otro tipo de estanterías que me parecen muy interesantes, porque son móviles, de manera que se pudo compactar mucho más el depósito de libros. Estas estanterías se van moviendo con una manija y una roldana, de manera de ir creando el espacio para acceder a las estanterías.

Pero recién hablaban de que la cosa se ha aggiornado, porque en una salita del fondo hay una sala de informática con 10 computadoras con acceso a esa otra posibilidad de lectura y a la información, que es relativamente reciente.

El espacio no es demasiado grande, creo que lo fundamental es que vengan a buscar el libro y llevarlo. Al entrar hay una valija apoyada a una pared, y está también el procedimiento de la valija viajera, que va paseando por varias instituciones de enseñanza, entre ellas el liceo Jubilar, de manera que está todo previsto para que donde falte espacio el libro llegue igual a la persona que lo necesite.

***

EC - Vamos a hablar de cómo es la biblioteca hoy, de qué manera ha crecido, de qué manera ha evolucionado, entre otras cosas gracias a este local, que les ha permitido otras comodidades.

¿Qué gama de servicios brinda hoy la Biblioteca Nuestros Hijos?

SP del C - Con el correr de los años, de estos 40 años, en un momento dado se vio la necesidad de ampliar los servicios que presta la biblioteca, siempre siguiendo el objetivo y la misión que se propusieron las madres cuando la crearon, es decir, ayudar a los niños y adolescentes de bajos recursos para que puedan integrarse y seguir la instrucción.

EC - A propósito, ¿qué zona abarca con sus servicios la biblioteca?

SP del C - La biblioteca abarca hasta Costa de Oro y hasta el Centro de Montevideo. Ahora tenemos un servicio de entrega y retiro de libros a domicilio, que es los jueves.

EC - Es un plan muy ambicioso.

SP del C - Siempre fue así, siempre fue ambicioso. De repente la gente tiene la idea de que solamente es para Carrasco, pero no, siempre, desde sus inicios, la biblioteca fue para afuera y para todos los que la necesitaran.

EC - ¿Y qué otros servicios tiene, además de los libros?

SP del C - Además de los libros, tenemos la escuela de informática, vienen chicos de distintas ONG a estudiar acá, en algunos casos incluso les damos el servicio de traslado, algunos vienen acompañados de sus madres, y tenemos profesoras voluntarias y profesoras pagas. También tenemos el servicio de valija viajera.

EC - ¿Qué es la valija viajera?

SP del C - Por ejemplo, nos contactamos con el Liceo Jubilar, hablamos con la directora y con la profesora de Literatura y vimos las necesidades que tenían para que los chicos se interesaran por la lectura. Ellos tienen una biblioteca muy chica y necesitan que nosotros aportemos más libros, entonces cada 15 días cambiamos los libros de la valija.

EC - Y efectivamente se están usando, se están leyendo.

SP del C - Sí, se están leyendo. Y tenemos también la organización La Casita, a la que también le llevamos libros en la valija viajera. Y estamos abiertos a que otras instituciones que lo necesiten, que vean esto como una buena idea, se acerquen a nosotros y nos lo pidan, que dentro de nuestras posibilidades lo vamos a hacer.

Una cuestión muy importante, que también hemos hecho desde los inicios de la biblioteca, son las becas a liceales de bajos recursos y buena escolaridad. Durante estos 40 años hemos dado promedialmente 45 becas por año, les damos los libros para todo el año, ellos a fin de año los devuelven, y al año siguiente, si siguieron con buena escolaridad y buena asistencia, se los podemos volver a dar.

EC - Esa es una puntualización importante: una de las líneas de la biblioteca son los textos de estudio.

SP del C - Exactamente, porque así fue como nació. La misión, el objetivo era tener una biblioteca estudiantil gratuita; el Club de la Lectura nació como sistema de financiación de la biblioteca estudiantil gratuita.

EC - El Club de la Lectura financia el servicio de textos.

SP del C - Exactamente. Por eso para nosotros es muy importante agradecerles a todos los socios desde hace 40 años, a los de ahora y a los que se van a hacer ahora, todo el apoyo y la colaboración, porque nos permiten seguir con esta obra de las clases de informática gratuitas, de las becas, de la biblioteca estudiantil gratuita. Estamos necesitando más socios.

EC - Los socios del Club de la Lectura son los que se anotan y pagan una cuota mensual o anual a los efectos de disponer de la literatura de la biblioteca.

SP del C - Exactamente.

EC - ¿Cuánto pagan?

SP del C - Los socios activos pagan 380 pesos por mes y se pueden llevar tres libros cada vez que vienen; son préstamos por 15 días que se pueden renovar. A partir de hoy vamos a tener otro tipo de socio, el socio familiar: por 550 pesos por mes cada integrante de la familia –el matrimonio y hasta cuatro hijos menores de 18 años– puede retirar esa misma cantidad de libros cada vez que viene. Y tenemos el socio amigo, porque queremos ampliar el espectro, que los niños se interesen por la lectura –por eso el rincón infantil, recién inaugurado–, y también los adolescentes, que no estén todo el tiempo en la computadora. Entonces hemos creado este socio amigo que por 190 pesos por mes puede retirar dos libros.

EC - Son distintos costos para distintas formas de colaboración.

SP del C - Claro.

EC - ¿Esa es la única fuente de financiamiento de la biblioteca?

SP del C - Básicamente es lo que nos ayuda con el día a día. Pero también contamos con donaciones de particulares y de empresas. Por ejemplo, las computadoras fueron donadas, las bibliotecas móviles fueron donadas, y muchas otras cosas.

EC - ¿Y los libros? ¿Cómo se compran los libros?

SP del C - Compramos 15 libros por mes, renovamos, para mantener actualizado el acervo de libros de novelas y de entretenimiento para que los socios puedan disfrutarlos, y libros de estudio para los estudiantes, que es lo que más nos importa.

EC - Supongo que también reciben donaciones de libros.

SP del C - También recibimos, todos los miércoles estamos abiertos a recibir donaciones de libros en buen estado.

EC - Volvamos a las becas. ¿Cómo operan esas becas y durante cuánto tiempo, con qué mecanismo? ¿Cómo se seleccionan los becarios, por ejemplo?

SP del C - Se presentan a la biblioteca con el boletín de notas del año anterior y llenan un formulario en el que dicen quién es su encargado, su tutor, su padre, su madre, y qué ingresos mensuales tiene cada uno. Los ingresos de familiares no pueden superar los 30.000 pesos para que una persona obtenga la beca. Pero más allá de todo, lo que nos interesa es premiar a los chicos que realmente quieren estudiar y que se esfuerzan. Las becas nos cuestan entre 7.000 y 10.000 pesos cada una, y damos unas 45 por año, por tanto también estamos abiertos a que la gente colabore haciéndose socia o haciéndose cargo de una beca.

EC - La beca consiste en que el alumno recibe todos los textos de estudio que precisa. ¿Y de qué manera se vincula con la biblioteca a lo largo del año?

SP del C - Tenemos a Jacqueline, que es un baluarte, nuestra bibliotecóloga, ella va monitoreando periódicamente cómo van los estudiantes.

EC - ¿Se puede renovar la beca terminado el año?

SP del C - Se puede renovar, por supuesto, siempre y cuando se mantenga la condición de buena escolaridad. Es fundamental.

RA - Y bajos recursos.

SP del C - Y bajos recursos, pero es fundamental que estudien y se esfuercen para poder tener la beca.

***

EC - A los 40 años de esta biblioteca, ¿algún sueño en especial, algún proyecto nuevo, algo que la entusiasma mirando hacia delante?

RA - Sí, siempre muchos, aunque desgraciadamente el dinero es poco. Pero es increíble, porque contamos con los de arriba. Cuando nos mudamos acá teníamos en depósito algo así como 6.000 dólares, nada más, y arreglar esto nos salía mucho más de 10.000. Cuando nos mudamos yo era la presidenta y dije: “Tenemos que arreglar este local”, porque estaba en las últimas. Las demás socias, las demás señoras, dijeron: “No, qué disparate, no tenemos plata”. “Nos vamos a tirar al agua y la plata va a aparecer”, dije. Me tiré al agua contra la voluntad de las demás, pero tenía a mi marido que es arquitecto y que me apoyaba. La obra salió adelante en menos tiempo del que creíamos, y no solo salió adelante, sino que salió muy pero muy bien y nos sobró plata. Por eso digo que hay quien nos ayuda.

SP del C - Siempre, es impresionante, cuando estamos en un momento medio límite, que no sabemos para dónde salir. Por ejemplo con el tema de la escuela de informática, decíamos: “Ahora todos los liceos tienen su biblioteca, ¿cómo hacemos?, ¿cómo seguimos haciendo nuestra acción?”. Y nos llamaron de Zonamérica y nos propusieron poner una escuela de informática. Siempre nos pasa así, además del trabajo de las madres, que fue un trabajo de hormiguita y de bajo perfil, siempre tenemos la ayuda de arriba.

***

EC - La historia de quienes sobrevivieron a la tragedia de los Andes ha sido contada innumerables veces, lo que padecieron en la montaña y su exterior se conoce en todo el mundo. Pero ¿qué pasó con las familias de quienes no volvieron? ¿Ustedes sabían que un grupo de madres de varios de los jóvenes que fallecieron se unieron y fundaron una biblioteca en honor a sus hijos? Este año esa biblioteca, que ya cuenta con casi 20.000 libros, está cumpliendo 40 años y nos ha invitado a celebrar el aniversario con La Tertulia de los Viernes aquí mismo, en su sede, en Carrasco.

Aquí estamos, charlando con Raquel Arocena de Nicolich, fundadora de la Biblioteca Nuestros Hijos, y Stella Pérez del Castillo, que hoy dirige la biblioteca. Y ahora incorporamos a Carlos Maggi, Mauricio Rosencof, Juan Grompone y Matilde Rodríguez Larreta. Una mesa que, sugestivamente, está tapada de libros. Los libros nos rodean por todas partes, pero la mesa también tiene libros, y son libros que algo tienen que ver con ustedes, ¿no, Carlos?

CARLOS MAGGI:
Un disparate, yo me encontré arriba de la mesa más libros que los que tengo en casa.

EC - Más libros tuyos.

CM - Libros míos, claro, son más que los que yo tengo en mi biblioteca, así que han seguido bien mi trazado. Yo me siento muy próximo a esta biblioteca, no es la primera vez que vengo, no es la primera vez que intervengo. Hace muchos años, cuando estaban en la vieja sede del hotel, vine a hablar varias veces, es gente que quiero mucho.

EC - Perro ¿para qué están los libros arriba de la mesa?

CM - Para firmarlos, para agregarles un valor documental como es la firma.

MAURICIO ROSENCOF:
O para prestarlos por 15 días. Es enternecedor estar en un local de estos con toda su historia. Creo que hay mucha timidez y mucha humildad en los servicios que anuncian que tienen, pero yo quiero comunicarle a la audiencia que pasando el segundo bloque de bibliotecas, a un costado hay una mesa con unos escones que también están dentro de los servicios. No me atreví todavía, pero estoy seguro de que cada vez que vengan los van a encontrar en ese lugar.

EC - ¿Les estás prometiendo a todos que siempre van a encontrar esos escones?

MR - La pregunta es si son siempre los mismos.

EC - Mauricio tiene un ojo especial para ese tipo de detalles.

MR - Es un atractivo.

EC - Juan, ¿tu primera impresión?

JUAN GROMPONE:
Me da mucha alegría saber que hay cuatro libros míos, y para festejar eso, a pesar de que hoy no es miércoles, quiero que acepten un libro nuevo mío como quinto. Espero que me disculpen que no sea un miércoles sino un viernes.

RA - Voy a aceptarlos, es la excepción.

EC - ¿Y Matilde?

MATILDE RODRÍGUEZ LARRETA:
Yo no puedo donar libros, porque no tengo. Estoy rodeada de prolíferos escritores, así que me siento representada por ellos. Vengo simplemente a decir lo importante que es dar con la idea adecuada, eso me impresiona, cómo fueron intuitivamente a dar un servicio que era tan requerido y tan necesario. Digo intuitivamente porque seguramente no hicieron un estudio de mercado antes de largar esta iniciativa, y sin embargo está cumpliendo un rol tan fundamental que queda en evidencia que hacía falta. De ahí el éxito de que tantos estudiantes circulen por acá, estudien en sus salas, como atestiguaron el senador Penadés y tantos otros. Y habrá que decir con ellos que esa intuición viene de arriba, ¿por qué no?, es una de las tantas cosas. Porque aparentemente hicieron exactamente lo que hacía falta, y sobre todo para cumplir con sus hijos, que eran estudiantes y seguramente ven con mucho agrado esta obra. Entonces lo primero que me resulta admirable, entre tantas otras cosas para decir, es eso, haber embocado con una actividad que es tan necesaria.

MR - Lo emocionante es cómo convierten el dolor en un servicio, en una biblioteca.

MRL - Sí, ese es otro aspecto maravilloso.

MR - Además me pregunto cómo cuando participamos en una mesa como esta en la inauguración del Hotel Carrasco se nos pasó que ahí estuvo la Biblioteca Nuestros Hijos.

MRL - Exacto, cómo no lo dijimos.

MR - De alguna manera estamos haciendo un asterisco al pie y dejando constancia.

EC - Aprovecho para contar la “cocina” de este movimiento de En Perspectiva. Esta venida a la Biblioteca Nuestros Hijos se originó en aquella ida al Hotel Carrasco, fue allí que surgió el recuerdo del origen de la biblioteca en una de las etapas anteriores del Hotel Carrasco, y fue allí que nos trasladaron la invitación, que, por supuesto, en el instante mismo aceptamos, lo que quedaba después era fijar la fecha, nada más.

MR - Además porque esa biblioteca, por lo que narraban, deja una enseñanza: tenían un espacio, el baño, la bañera, para dejar ahí libros en tránsito, supongo.

EC - Carlos.

CM - Yo pensaba que esto es hermoso porque la historia es larga y el hombre es breve, así que siempre está matizada la vida por la muerte. Es hermoso, la especie humana es la única especie viva que hay en el planeta y tal vez en el universo que es capaz de cambiar, renovarse, tomar de la muerte fuerza para crear algo nuevo. Así es la historia del hombre y este es un ejemplo concreto: de algo siniestro sale una cosa hermosa. Es la historia profunda del hombre, hay que pensarlo así y sentirlo de esa manera, y estar acá no es un hecho banal.

EC - Raquel, ¿ustedes efectivamente han sentido en estos años esa satisfacción?

RA - Tengo una anécdota que tiene bastante que ver con lo que acaba de decir Carlos. Cuando empezamos la biblioteca era una necesidad que teníamos de juntarnos, creo que todas las madres sentíamos que la familia no quería seguir hablando del accidente, eso dura un rato y después ya pasó. Para nosotras estaba vivo, entonces nos reuníamos para formar la biblioteca y hablábamos cinco minutos de la biblioteca y dos horas del accidente. Acá a nadie que quería hablar o cortar el tema y empezar a hablar del accidente se le decía “no, ahora no, estamos en esto”, volvíamos al accidente.

Una vez nos vino a ayudar una señora muy capaz, muy inteligente, vecina de Carrasco, y cuando se fue le dijo a una amiga: “No van a poder seguir con la biblioteca, no va a salir adelante esa biblioteca, porque ellas de lo único que hablan es del accidente”. La gente de la zona nos daba tres, cuatro años. Y llevamos 40.

EC - Está claro que en ese proceso y en esas primeras etapas las reuniones entre ustedes sirvieron para la catarsis, era un ciclo que había que cumplir. Después, supongo, los porcentajes de distribución de los temas en las charlas fueron cambiando.

RA - Lógicamente. Además acá todo lo resolvimos por unanimidad. Si a una de las señoras no le gustaba algo, no se hacía. Eso pasó cuando íbamos a poner “Viven” y una de las señoras dijo: “Yo preferiría que no estuviera”.

EC - El libro “Viven”.

RA - El libro “Viven” recién apareció en este local, y ahora hay de todos los muchachos.

EC - Esa era una pregunta que pensaba hacerles, si los libros –porque no es solo “Viven”– a propósito de la tragedia de los Andes o el milagro de los Andes están acá.

RA - Sí, ahora sí.

SP del C - Están todos los libros de los muchachos que volvieron, muchos son donaciones de ellos que los traen, porque más allá del contacto mayor o menor que cada uno de nosotros tenga –volviendo a tu pregunta de hoy sobre la relación con ellos–, es buena la relación con ellos, últimamente se han acercado con sus libros y eso está muy bien. No solamente de ellos, madres de chicos que volvieron también escribieron y también tenemos los libros.

EC - Yo decía recién que a los escritores de esta mesa los recibieron poniéndoles frente a sus micrófonos varios libros de su autoría para que los firmaran. Pero hay muchos más libros que esos, recién Stella daba las cifras. ¿Cómo les resulta a ustedes, a Juan por ejemplo, esto de verse rodeados de libros, esos objetos que ustedes tanto aman y producen, en un momento como este, en una época como esta, cuando por un lado puede pensarse que se lee menos y por otro lado avanzan tan fuerte los otros formatos, el libro digital, internet, etcétera?

JG - Yo en una biblioteca me siento como en mi casa. Mi casa era una biblioteca con algunas dependencias para vivir, había una biblioteca realmente gigantesca. De modo que yo me siento muy bien en una biblioteca, amo las bibliotecas, sigo teniendo bibliotecas de libros de papel. Pero es cierto, el libro electrónico avanza, Amazon, por ejemplo, en algunos casos ha vendido más libros electrónicos que libros en papel. Y los libros electrónicos tienen grandes ventajas, por ejemplo, en general cuestan la mitad, porque no hay que imprimirlos, no hay distribución, no hay una cantidad de cosas. Tienen otra ventaja enorme: no necesitan correo, yo compro un libro electrónico y lo tengo cinco minutos después, no necesito siquiera una máquina especial, cualquier computadora puede leer cualquier tipo de libro electrónico, se regalan los programas de lectura para eso. De modo que creo que es un tema que es necesario pensar, de alguna manera incorporarse lentamente al mundo de los libros electrónicos. No hay que olvidar que en este momento todos los estudiantes de la educación pública tienen una computadora, de modo que ese es un tema.

EC - Stella tiene respuesta para ese desafío, enseguida pidió la palabra.

SP del C - También estamos pensando en ese tema. Tenemos un espacio en Facebook (Facebook.com/bibliotecanuestros hijos.uy) gracias al cual hemos recibido un impulso para este tema de los libros electrónicos. Hay una persona en Mendoza que nos ofrece 14.000 volúmenes digitales, tenemos una voluntaria que a su vez es cuñada de Pancho Abat, uno de los chicos que no volvieron, que también da clases de informática y sabe muchísimo de eso, y con ella estamos implementando todo ese tema. Es nuestro objetivo –esperemos que no muy lejano– tener también una biblioteca electrónica, virtual. Aprovecho para decir que tenemos la página web absolutamente renovada, con un catálogo online.

EC - Esa es una de las novedades de este año, del festejo de los 40 años. ¿Para qué sirve ese catálogo online tan actualizado?

SP del C - Tenemos que agradecerle también a la señora Esther Pailós, que nos ayudó muchísimo con todo este tema de implementar este programa de gestión, que se llama PMB, que es específico para bibliotecas, y que no solamente nos va a ayudar a nosotros en la gestión de préstamo y devolución de libros, sino al socio que va a tener el catálogo online, ver los libros, seguir su historia, lo que leyó, lo que todavía no leyó, hacer reservas, pedir que se lo lleven a su casa, que se lo vayan a retirar. La página es bibliotecanuestroshijos.com.uy.

EC - Me impresiona eso de que tengan servicio de delivery, entrega de libros casa por casa. No es tan obvio y supongo que tiene costos o requiere horas de voluntariado, no sé cómo lo han organizado, pero me llama la atención positivamente porque da la impresión de que ustedes están tratando de que no haya excusas.

SP del C - Exactamente, hay que leer o leer. Para leer pueden venir a la biblioteca, nos ayudan, es el granito de arena para que podamos seguir con nuestra obra de incentivar la lectura, la cultura y la educación para la gente que está más necesitada.

EC - Me impresiona además teniendo en cuenta que el área que ustedes abarcan es tan amplia como decían hace un rato, va desde el Centro de Montevideo hasta la Costa de Oro, y llegan con el delivery igual.

SP del C - Todo Montevideo y la Costa de Oro. Ayer nos llamó alguien de Atlántida, entonces dentro de poco más allá va a tener un costo pero no es significativo.

EC - Por eso, es impresionante que persigan al lector de esa manera.

CM - En realidad no es una biblioteca, es una textoteca, porque ahora empezaron a tener producción en internet. Es muy importante tener los textos físicamente, pero internet permite hacerlos en casa.

SP del C - Exacto. Ahora tenemos Facebook, y me impresiona lo que puede Facebook y cómo responde la gente, lo que le gusta leer a la gente y cómo después habla de un título, dice “este lo leí”, “este me gustó”, “no me gustó”, se empiezan a armar foros en el Facebook de la biblioteca.

CM - Los clubes de lectores son un clásico.

SP del C - Es impresionante.

MR - Además todo el espacio que ahorrás, si seguís la línea de Juan, te faltó decir que con eso eliminás los estantes.

JG - No es poca cosa, el volumen que ocupan por ejemplo las revistas es enorme, las colecciones de revistas felizmente ahora se pueden hacer electrónicas.

EC - Raquel.

RA - No fuimos solo nosotras las que hicimos esta biblioteca, tuvimos la gran suerte de tener desde que empezamos un conjunto de empleadas, más que de empleadas de compañeras, una de ellas en este momento no está acá, Margarita Astigarraga… No quiero nombrarlas a todas las demás, pero tenemos un gran agradecimiento, porque todas se han puesto –algo que mi abuela no diría a mi edad– la camiseta.

EC - Tengo alguna exfuncionaria que nos está escuchando y manda su mensaje. Cristina, por ejemplo, dice: “Tuve la fortuna de ser funcionaria de la Biblioteca Nuestros Hijos por un año. Sensación de paz y admiración como en pocos lugares he sentido. Me invade apenas cruzo el portón. Por esa razón, ya no siendo funcionaria, igual una vez a la semana disfruto de acercarme a ese lugar. Cariños para todas esas hermosas personas”.

RA - Es una chica extraordinaria, que estudia, entró hace poco, fue la mano derecha, agradable, calladita. Tenía un contacto con los socios que es una cosa estupenda, los socios van directamente a preguntarles a las empleadas qué libro tienen para recomendarles, o ellas mismas dicen: “Entró tal libro que a usted le va a gustar”. Ya conocen el gusto de la gente que viene acá. Tenemos socias que están desde hace 40 años. El otro día entró una señora con un libro que no le gustó, parece que era de esos libros que salen ahora, bastante indecentes, y la pobre señora llegó con su libro y dijo: “Les voy a pedir un favor: que me tachen, no quiero que nadie sepa que yo leí este libro, que no quede registrado”.

EC - De antología, alguien que pide censura.

RA - En una época teníamos censura, porque habíamos hecho esto entre un grupo de señoras, todas católicas, y bueno, ¿por qué tener libros que…? Había bastante como para tener esos libros. Entonces cuando una socia se quejaba de que un libro era muy fuerte, más o menos se ponía a un costado, se dejaba para la gente a la que de repente le interesaba eso, o decididamente se sacaba. Ahora se está escribiendo algo que es bastante horrible, que es puro sexo, de literatura no tiene nada, y a mí me horroriza, porque la gente lo pide. Entonces el otro día estaba pensando que aunque la gente lo pida no lo vamos a tener.

EC - Qué debate se abre acá.

CM - Mirá que hay cosas muy indecentes en la Biblia.

EC - ¿Qué dicen los autores sobre una política como esa?

CM - Lo que hay que discriminar es entre libros buenos o malos, y si hay sexo no importa, es parte de la vida, y tú has disfrutado mucho del sexo como todos los que estamos presentes, no hay que tirarse contra él, es un hecho inocente.

JG - Por suerte traje un ensayo sobre la sociedad actual, no tiene nada de eso.

EC - No saben la cantidad de mensajes que han ido llegando de la audiencia, leo algunos simplemente a título de ejemplo.

“Qué obra inspiradora que han realizado estas madres a través de su dolor, qué impresionante”.

María desde Rocha: “Algo muy hermoso el ejemplo de esas madres que dolidas siguieron adelante por sus hijos. Abrazo para ellas”.

“Un ejemplo la biblioteca, sigan adelante”.

Santiago de la Costa de Oro: “¿Cómo me puedo hacer socio?”.

Marcelo: “Cuando se quiere se puede, qué ejemplo estas madres que desde el dolor generaron esperanza. Felicitaciones”.

Y siguen, podría estar un rato. Supongo que fue música para los oídos de ustedes eso que acabo de mencionar, alguien que quiere hacerse socio.

RA - Por supuesto, pueden comunicarse a través de la página web o llamar al 2601 9099 o enviar un mail al info@bibliotecanuestroshijos.com.uy.
   
EC - Miren este planteo de Tania, de Valle Edén: “Vivo en campaña, sin luz ni internet, pero el correo llega al almacén. ¿Puedo asociarme a la biblioteca y recibir libros por correo?”.

¿Se animan a llegar tan lejos?

SP del C - Sí, nos animamos, de hecho llevamos libros a escuelas y a centros culturales del interior. Así que sí, perfectamente se los podemos hacer llegar de alguna manera. Queremos que la gente lea y se haga socia.

***

EC - Matilde quería agregar algo.

MRL - Quería decir que descuento que los psicoterapeutas han tenido en cuenta esta experiencia como un modelo de superación del dolor, como algunos plantearon. ¿Los psicólogos han tomado en cuenta esta experiencia?, ¿la han estudiado? Porque no debe de ser única, pero es tan paradigmática y además referida a un episodio que todos los uruguayos conocemos. Ese es un tema que me gustaría saber: si los psicoterapeutas toman una experiencia como esta para estudiarla y evaluarla para otras circunstancias de superación del dolor.

Quiero agregar que además de todo lo bueno que se hace con respecto a estimular la lectura, ayudar a estudiantes y demás, está la gestión, qué buena gestión, no es una cosa de amateurs, de voluntarios que se reúnen y nada más. Tienen una gestión muy profesional, están adquiriendo los medios más modernos, es impresionante.

SP del C - Aprovecho para decir que tenemos muchas actividades nuevas con el tema de los 40 años, y una de ellas empieza ahora el 1º de junio, es un taller de literatura. Para enterarse más de eso pueden ir a la página o llamar a la biblioteca.

EC - Vamos a cerrar por acá la charla con ustedes a propósito de la biblioteca. No estaría mal terminar con agradecimientos, y sé que Stella tiene unos cuantos.

SP del C - Son medio largos.

EC - 40 años no es poco.

SP del C - En primer lugar queremos agradecerles a todos los socios que tuvimos y que tenemos, porque es su aporte lo que nos permite seguir trabajando. A todas las voluntarias que nos han acompañado en estos 40 años, y muy especialmente a todas las que nos apoyan hoy, porque sin ellas no podríamos seguir. Incluso está Soledad González Mullin, la señora de Coche Inciarte, uno de los sobrevivientes, que viene todos los jueves desde hace mucho tiempo a ayudarnos con todo su cariño.

También quiero agradecerles a las empresas, instituciones, clubes y donantes corporativos que nos apoyan y con los que trabajamos. A todas las familias de los que no volvieron, con quienes nos reunimos a fin de año; les pedimos a los que no nos conocen demasiado que se acerquen a nosotros.

En la página web vamos a presentar el perfil de cada uno de los chicos, y nos están faltando los perfiles de los pilotos y de la señora de Mariani. Si alguien está en contacto con un familiar, con un amigo, que nos lo haga saber, porque queremos que todos estén en nuestra página.

Queremos agradecerle especialmente a Margarita Astigarraga, que prácticamente desde el principio estuvo ayudándonos, que es una genia y que en este momento está pasando por un tema muy difícil, la operan el lunes. Margarita, te acompañamos desde acá, muchísimas gracias, todo va a salir bien.

Queremos agradecerle a Jaqueline Ferrari, nuestra bibliotecóloga, otro baluarte maravilloso. A la fundadora, más que nada, que siempre ha sido un ejemplo para nosotros, para mí fue maravilloso ver a las madres, ver a mamá, como que nosotros siempre pensábamos “mamá va a venir de la reunión de la biblioteca hecha trizas”, y sin embargo fue lo que la ayudó a salir adelante. Les tengo una admiración tremenda a todas.

Y a ustedes por venir acá, por dar a conocer más nuestra obra y nuestro trabajo. Como dice el cartel que está acá en la biblioteca y que fue lo primero que hicieron las madres, cada estudiante, cada lector es recibido aquí en nombre de nuestros hermanos, en mi caso.

Muchas gracias.

(Aplausos.)

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Transcripción: María Lila Ltaif