Además de
la clásica oferta de los balnearios, Rocha puede convertirse en una alternativa
turísticas para las vacaciones de invierno. El departamento ofrece diversas
opciones para disfrutar a lo largo del año: turismo aventura, rural,
histórico y de compras, entre otros.
TURISMO AVENTURA
Una opción para disfrutar la variada geografía del lugar o simplemente
para vivir la aventura.
Pesca
Un alto porcentaje de los visitantes de las costas rochenses tienen en común
la pasión por la pesca deportiva; una de las principales atracciones
turísticas durante todo el año, por su variedad y abundancia.
Se encuentran especies de agua salada y dulce; embarcado o desde la costa; en
el mar, ríos, lagunas, arroyos y cañadas; las alternativas son
ilimitadas. Ningún amante de la pesca puede dejar de probar suerte en
estas costas, sólo basta el equipo adecuado, una gran dosis de paciencia
y una pizca de suerte
Caza
La cacería es una actividad muy practicada por lugareños y turistas
extranjeros. La "plaga nacional" de jabalí asegura el excito
de la faena. Las serranías y la zona de palmares son los principales
cotos de caza de esta especie. Existen empresas que se dedican a guiar y asistir
esta actividad, se puede obtener más información en los sitios
recomendados.
Surf
El desafío de dominar las olas se puede disfrutar a lo largo del departamento.
Sus características lo hacen uno de los lugares preferidos para los que
gustan del deporte. Son muchas las opciones para practicar surf, desde la laguna
de Rocha hasta Cabo Polonio. Algunas playas recomendadas por la Intendencia
Municipal de Rocha: Cabo Santa María, Solari, La Piedra de Zanja
Honda, la Aguada, los Botes, La Balconada, El Corumba, Antoniopolis, Arachania,
entre otras.
Buceo
El buceo y el encanto de las profundidades cautivan a los aficionados que llegan
hasta estas costas. Para practicar estas actividades se puede contar con la
compañía y asesoramiento de instructores que se encargan de hacer
más segura esta actividad y proveen de los elementos necesarios.
Deportes náuticos
Por la gran cantidad de cauces que se encuentran en la zona, es habitual ver
personas que realizan deportes náuticos. Las prácticas más
frecuentes son el canotaje, kayakismo, o simplemente tranquilos paseos en bote.
Escala
A pesar de no posee grandes alturas en la región, es posible escalar
algunos pequeños picos o salidas rocosas. Los turistas disfrutan el vencer
nuevos retos que impone la naturaleza, una de las mayores aventuras que se pueden
vivir en Rocha.
Mountain-bike
Muchos de los visitantes que llegan al departamento prefieren conocer su geografía
montados en una bicicleta. Además de los paseos, es frecuente la práctica
de mountain-bike que se realiza en las sierras de Rocha (cerca de la capital
departamental), en la sierra de la Carbonera (próximo a la ciudad de
Castillos) y en las sierras de San Miguel (próximo a la ciudad de Chuy).
Hay circuitos muy atractivos por lo escarpado del terreno y la belleza de los
paisajes.
Cabalgata
Montar un equino y dar una tranquila recorrida por las playas, es otra de las
opciones para conocer el paisaje rochense. Algunos turistas más arriesgados
optan por una cabalgata aventurera, internándose por paisajes sumamente
intrincados.
TURISMO RURAL
Una modalidad de
turismo que fomenta el contacto con la naturaleza, y pone énfasis en
la conservación de los recursos naturales, los usos y las costumbres
locales. La hospitalidad de los lugareños y la magia que rodea los establecimientos
(por lo general cascos de estancias del siglo pasado), añaden a la actividad
un encanto particular.
La propuesta de
algunos establecimientos incluyen actividades donde los visitantes pueden desempeñar
tareas en común con los peones, además de realizar cabalgatas
y recorridas por los hermosos paisajes.
Costumbres folclóricas
tales como el asado con cuero, la guitarreada, las pencas, la yerra, integran
al turista al lugar. También en algunos de estos sitios se practica la
caza y la pesca, siempre bajo un control estricto, capturando las especies permitidas.
La cocina es parte
fundamental en la vida del campo, nunca falta en la mañana un mate amargo,
acompañado por pan casero. En los almuerzos o cenas se degustan platos
criollos como guisados, pucheros y carnes asadas. Sin quitarle mérito
a los postres caseros como cremas, arroz con leche, dulces y compotas. También
es común acompañar las meriendas con pasteles y tortas fritas.
Luego de un día
de actividad y recreación, el descanso en un lugar de paz y tranquilidad,
es muy apreciado por los visitantes.
TURISMO HISTÓRICO
El visitante afín
a la historia, tiene lugares y construcciones para recorrer, estudiar y disfrutar.
Desde los comienzos
de la colonización Rocha fue un lugar estratégico para comunicar
el Imperio de Brasil con el Virreinato del Río de la Plata. Portugal
y España trasladaron hasta aquí sus disputas por el dominio de
las tierras, lo que determinó la construcción de baluartes defensivos
y de vigilancia. Al mismo tiempo se encuentran vestigios de los indígenas
que habitaban el departamento.
Fortaleza
de Santa Teresa
Ubicada dentro del Parque Nacional de Santa Teresa (con más de 3.000
hectáreas) fue construida entre 1762 y 1776. El Virrey Pedro de Ceballos
decidió realizar una construcción de gran resistencia, con forma
pentagonal, aunque irregular, orientada estratégicamente con fines de
vigilancia.
La fortaleza fue
protagonista de numerosos desencuentros entre españoles y portugueses,
españoles e ingleses, españoles y criollos, orientales y portugueses,
y durante las guerras civiles, también cumplió su rol al refugiar
a las fuerzas de Oribe en la Guerra Grande. Finalmente fue abandonada y depredada.
En 1928 el arqueólogo Horacio Arredondo comenzó las tareas de
recuperación, y forestó la zona, para que la arena no volviera
a tragarse aquel tesoro.
Los muros son de doble pared de piedra, rellenados por tierra y cascotes para
resistir los disparos y las vibraciones. Adentro de la fortaleza hay diversas
construcciones para visitar: un polvorín, un museo con maquetas de las
distintas fortalezas del Uruguay, una colección de armas y la reconstrucción
de la cocina de los soldados.
Fuerte
de San Miguel
Construido en 1734 por los españoles sobre la sierra que lleva el mismo
nombre. En 1737 pasó a manos portuguesas que le dieron su diseño
definitivo. En 1763 vuelve a manos españolas perdiendo su importancia
militar. En 1937 lo declaran monumento histórico nacional.
Detrás de un puente levadizo se halla una valiosa colección histórica.
Alrededor se encuentra un cementerio histórico, un parque y un museo
donde se exhibe una diligencia de 1816, una carreta de 1880 y diversos utensilios
indígenas. También se encuentra un rancho de barro y paja y la
reproducción de una pulpería de la época.
Construcciones indígenas
Complementan la propuesta de la recorrida histórica los "cerritos
de indios". Estas construcciones milenarias, de carácter funerario,
son pequeñas elevaciones que generalmente están agrupados en zonas
de bañados.