“La última
vez que vine fue hace como 30 años y no era ni parecido”, recordó
la señora; feliz de haber elegido Colonia para el paseo de fin de semana.
Con un día soleado y tibio, el casco histórico de la ciudad invita
a caminar y sacar fotos con el entusiasmo de la primera vez.
Fundada en 1680 por los portugueses, la ciudad colonial es un viaje en el tiempo.
Además de los museos, las calles o las edificaciones (que le valieron
la declaración de Patrimonio Histórico de la Humanidad) está
lleno de restaurantes, casas de artesanías y lugares lindos para sentarse.
“Hace años
que atiendo acá. Estoy desde la época en que venía un turista
en todo el día”, contó la encargada del museo. Ahora está
feliz por la concurrencia del lugar y recibe amablemente a los interesados en
ver la Casa Nacarrelo.
Es una casa con
paredes de piedra, de la época portuguesa. Su visita es una de las siete
que propone el circuito de museos, que puede hacerse pagando una única
entrada de 10 pesos.
El Museo Municipal
está frente a la Plaza Mayor. Es un edificio de origen portugués
y tiene una importante colección de documentos y objetos que reflejan
la vida colonial.
El edificio del
Museo Portugués es de la primera mitad del siglo XVIII, al igual que
el del Museo Español. El circuito museístico se complementa con
el Indígena, el del Azulejo y el Archivo.
“Siento que
estoy en Europa. No oigo a nadie hablar en español”, comentó
una las visitantes uruguayas que almorzaba rodeada de extranjeros. Según
contó Carlos, de la Oficina de Turismo, entre semana, los que más
llegan son brasileños, argentinos, europeos o asiáticos.
Y el departamento
está preparado para recibirlos: los precios aparecen en dólares,
hay guías en varios idiomas y pueden verse carteles como: “Hoy,
chivito uruguayo”.
Colonia del Sacramento
fue escenario del mayor conflicto geopolítico del Río de la Plata.
La ciudad cambió de dueño varias veces y eso la convirtió
en un reducto de estilos arquitectónicos: hay construcciones de estilo
colonial portugués y casas de ladrillos típicas de la arquitectura
española.
En el siglo XVIII,
bajo la égida portuguesa, Colonia tuvo su momento de prosperidad y se
levantaron varias edificaciones, muchas de las cuales se conservan.
En el barrio histórico
está el puente levadizo y la Puerta de la Ciudadela. Está frente
a la actual Plaza de 1811 y se inauguró en 1745. Esa puerta marca el
lugar donde Artigas comenzó su cruzada en 1811.
La Iglesia es la
más antigua del país. Sufrió sucesivas destrucciones parciales
por hechos de guerra o accidentes de distinto orden. También ha sido
objeto de otras tantas reconstrucciones.
Alrededor de la
Iglesia había un cementerio y en épocas de restauración,
se extrajeron cantidades de restos. En esa excavaciones aparecieron ruinas de
lo que fuera "La Casa del los Gobernadores".
"La calle
de los suspiros" es muy angosta y está pavimentada con piedras.
A lo largo de la cuadra, hay casas típicas de la primera mitad del siglo
XVIII. Algunos dicen que allí vivían las mujeres de vida fácil.
También se dice que por ahí pasaban los condenados a muerte ante
de ser fusilados. Otros dicen que - por la posición de la calle- los
vientos se oyen como "suspiros".
La plaza de Toros
es una construcción de arquitectura mora. Tuvo su función inaugural
en 1910, con toda la gala de las corridas españolas y un público
de 10.000 espectadores. Pero la fiesta duró poco. Cuando iban ocho corridas,
el gobierno las prohibió.
El frontón
de Colonia tiene la cancha más grande de Sudamérica. Tiene 64
metros de largo por 21 metros de ancho y una capacidad para más de 3.000
espectadores.
Pero hay muchos
otros lugares que vale la pena visitar. Algunos ejemplos son El Bastión
del Carmen, el Bastión de San Miguel o las ruinas del convento de San
Francisco Javier.
La rambla es un
espectáculo aparte y es muy lindo sentarse a ver el atardecer de cara
al río, respirando el aire del Casco Viejo.
Sobre el puerto,
hay una buena cantidad de restaurantes que ofrecen platos por unos 150 pesos
en promedio.
Los que quieran
hacer el asesoramiento de un guía turístico deben pedirlo en una
oficina de la Intendencia que está en el centro de la ciudad, en General
Flores esquina Rivera. Puede contratarse un servicio en inglés, portugués,
alemán o español. En español cuesta 400 pesos y en inglés
20 dólares.
En cuanto a posadas
y hoteles, hay variedad y cantidad. Hay buenas posadas por unos 14 dólares
(con aire acondicionado y desayuno), contó Carlos. “También
hay un hotel cinco estrellas que cuesta 180 dólares”, aclaró.
Hace 30 años
Colonia no era ni parecida. Los trabajos de la Intendencia para atraer al turismo
comenzaron hace unos 10 años y la inversión ha dado sus frutos.
Además,
el departamento tiene 200 kilómetros de costas, aptas para baño
y deportes náuticos, con arena fina y blanca... Todo en Colonia promete
unas vacaciones distintas. Acaso por eso es el lugar elegido para el descanso
de los presidentes.