En 1835, en un
banquete que se celebró en honor a Manuel Oribe porque asumía
la segunda Presidencia de la República, se sirvieron los primeros vinos
uruguayos.
En 2005, en un
gimnasio de Montreal, Véronique Boudreau escuchó en la televisión
que la Sociedad de Alcoholes de Quebec, había decidió "hacer
del Uruguay el país del vino".
En el medio, la
vitivinicultura uruguaya tuvo altos, bajos y crisis, pero finalmente logró
hacer del vino un producto de exportación, reconocido en los mercados
más exigentes.
Sorprendida por
la novedad, Véronique (que es canadiense) escribió en español
a su amiga uruguaya: "El hombre de la crónica se fue la semana pasada
a Uruguay por segunda vez y probó mucho vino. (...) Explicó en
la TV que Uruguay tiene la temperatura ideal para crecer las uvas".
Poco después
del correo canadiense, apareció el comunicado:
"Vinos uruguayos premiados en Challenge du Vin 2005". Allí
se explicaba que en ese concurso francés se presentaron 4.860 vinos provenientes
de 35 países y los vinos uruguayos obtuvieron tres medallas: una de plata
y dos de bronce.
Hoy hay vinos nacionales
en más de 30 países, según el Instituto Nacional de Vitivinicultura
(Inavi), aunque los mayores esfuerzos están ahora focalizados en aumentar
el volumen de compras de Brasil, Estados Unidos y Canadá.
Además de
esos países, se exporta a Inglaterra, Suiza, España, Francia,
Alemania y países nórdicos, informó Francisco Zunino, secretario
general del Inavi.
De las 280 bodegas
que hay en el país, 31 venden sus productos al exterior. Y en eso es
fundamental la acción del Inavi, que este año destinará
450.000 dólares para promocionar la bebida en el exterior.
Zunino destacó
el esfuerzo para alcanzar y mantener la presencia de Uruguay en las ferias internacionales
y en otros tipos de promoción, como por ejemplo, a través de periodistas
y formadores de opinión extranjeros.
"Podemos asignar
este fenómeno a la necesidad de continuar siendo parte del negocio. (...)
Es un proceso que comienza con el cambio de mentalidad de nuestros actores",
explicó Julio Perrone, encargado de Comercio Exterior de Inavi, consultado
sobre los factores a los que se atribuye el desarrollo de ese mercado. Y agrega
"el convencimiento de que en cualquier escenario futuro -con o sin Mercosur-,
solamente el poder ofrecer a los consumidores un producto de calidad igual o
superior al externo, haría posible seguir".
"Hablar de Tannat, es hablar de Uruguay"
Según Inavi, Uruguay es el principal país productor de vinos Tannat
del mundo y el primer país en desarrollar vinos 100% Tannat, aún
cuando el origen de ese cepaje es europeo.
"La comunidad
vitivinícola mundial ha reconocido a Uruguay como "el país
del Tannat" por ser el responsable de rescatar la tipicidad y características
sensoriales únicas, por mucho tiempo olvidadas", sostienen.
Recientemente un
vino uruguayo 100% Tannat fue elegido "El mejor vino del hemisferio Sur"
en una segunda ronda de evaluación entre las seis medallas de oro mejor
calificadas en el concurso "Vino Ljubljana 2003" en Eslovenia.
Y las escalas pequeñas
de producción tienen sus ventajas: tener un adecuado control sobre los
procesos de la cadena productiva (tanto de la uva como del vino) convierte a
la actividad vitivinícola en una manifestación de cultura artesanal
altamente tecnificada. Por ejemplo, el 100% de la recolección de la materia
prima en los viñedos se hace de forma manual.
Las condiciones
del clima y el suelo son una fortaleza importante. Según Inavi, en Uruguay
podemos tener un tipo de suelo para cada tipo de vino. "Nuestra variedad
de suelos y condiciones climáticas, nos permiten seleccionarlos en función
del tipo de vino a obtener, según los objetivos técnicos",
aseguran.
Entre los desafíos
del sector, está la presencia de capitales externos. "De a poco,
el "boca a boca" va generando que nuestro territorio sea explorado
por aquellos empresarios del exterior interesados en invertir en la región.
Si bien, hoy solamente son 10 los nuevos emprendimientos derivados de capitales
externos, hace cinco años hablar de inversiones con capitales del exterior,
era poco menos que soñar", destacan en Inavi.
Entienden que la
Ley de Inversiones y las "exclusividades" que sólo aquí
se pueden encontrar, hacen que paulatinamente las puertas estén abriéndose
para inversores foráneos.
"No tenemos
dudas en pronosticar que el Tannat, es el vino del futuro. Por ello, y antes
de que lo exclusivo pase a ser lo demandado, quienes apuestan a Uruguay lo hacen
con la una visión clara de futuro, incorporando el Tannat del Uruguay
en su portafolios de productos antes que el resto".
Desde Montreal
y sin conocer mucho del vino uruguayo, Veronique auguró algo similar:
"Quizás tienen un tesoro que la populación mundial va conocer
pronto. ¡Salud uruguayos!", se despidió.