Lech Walesa en el Uruguay (3)
El cine polaco de los años 70 y 80,
testigo y protagonista del
"deshielo" posterior a Stalin
Guillermo Zapiola, crítico del diario El País,
integrante de Cinemateca Uruguaya.
EN PERSPECTIVA
Viernes 31 de julio, hora 10.05 AM.
EMILIANO COTELO:
Se aproxima el arribo a Montevideo de Lech Walesa, invitado por El Espectador para brindar
la primera de las cuatro conferencias que forman parte de los festejos del 75º.
aniversario. En estos días hemos estado desarrollando distintas notas introductorias, y
en ese marco les proponemos refrescar la memoria sobre los acontecimientos políticos de
los años 60 y 70, incluso la presencia del propio Walesa, en este caso a través del
cine, y en particular el cine de Andrzej Wajda. Nos acompañan en estudios nuestro
colaborador en cine, Martín Reyes, y en línea telefónica Guillermo Zapiola, crítico
del diario El País, coordinador de Cinemateca Uruguaya. Porque Cinemateca estrenó en
nuestro país "El hombre de mármol", primera de las dos películas...
GUILLERMO ZAPIOLA:
... de las dos películas más directamente vinculadas con el tema del que estabas
hablando.
EC - La segunda sería "El hombre de hierro", ...
GZ - ... que se estrenó a través del circuito comercial. Incluso yo diría que en
Cinemateca somos un poco "culpables" de haber difundido otra parte del cine
polaco de esa época, que también reflejó el clima que desembocaría en los
acontecimientos de 1980, y que luego recogería "El hombre de hierro".
EC - ¿Por qué no empezamos entonces por esos antecedentes?
GZ - Días pasados, cuando Bottinelli analizaba la historia política de este medio siglo
de Polonia, tú mencionabas que de alguna manera el cine acompañó ese movimiento. Antes
de hablar de Wajda habría que hacer aunque sea un telegráfico resumen de los cambios
experimentados por el clima cultural en los países de Europa del Este, sobre todo a
partir de la muerte de Stalin.
Stalin muere en 1953, y en ese momento la influencia del stalinismo -no sólo en la Unión
Soviética sino en el resto de sus países satélites estaba marcando un perfil cultural
muy rígido, muy autoritario, donde -volviendo al cine- se trataba de una producción de
propaganda, triunfalista, donde los obreros eran "héroes muy heroicos", los
capitalistas eran villanos muy perversos, por supuesto la cercanía de la Segunda Guerra
Mundial era un elemento muy marcante y la resistencia antinazi era un tema frecuente, y al
mismo tiempo un refugio para simplificar las cosas (yo siempre digo que las guerras tienen
la ventaja de las cosas son muy claras: el que tiene uniforme distinto es el enemigo y uno
le dispara; en cambio, cuando se trata de enfrentar las realidades más complejas del
presente, ya no es tan claro ni tan obvio quiénes son los buenos ni quienes los malos,
los conflictos se vuelven mucho más complejos).
El cine polaco es un pionero, de alguna manera, de ese proceso de deshielo posterior a la
muerte de Stalin. Y hay un período -del cual uno de los representantes más
representativos es Wajda- que se da en la segunda mitad de la década del 50 y comienzos
de los 60, donde en Polonia en particular (aunque también en Hungría, casi al mismo
tiempo, y también algo después en Checoslovaquia, que desembocará en la Primavera de
Praga y en los tanques del 68) en que los artistas y los intelectuales empiezan a volcarse
con un espíritu mucho más crítico hacia cosas que están pasando en su realidad
contemporánea. Marquemos algunos episodios históricos de la época: rebelión obrera en
el 53 en Alemania Oriental, aplastamiento del levantamiento húngaro en el 56... en fin:
todo un contexto de pequeñas insinuaciones (o no tan pequeñas) de que ya hay cosas que
no funcionan como la propaganda oficial supone que debería funcionar. En el caso concreto
de Polonia, hay todo un movimiento cinematográfico que coincide con el ascenso de Gomulka
al poder a mediados de los 50, donde el triunfalismo empieza a ser dejado atrás, las
realidades dramáticas del presente son efectivamente más dramáticas, donde ya no se
trata de la exaltación épica del "trabajador que construye mañanas que
cantan" (según una frase de moda en la época), sino que hay un vuelco hacia
conflictos intimistas por un lado, incluso la revisión de la Segunda Guerra Mundial, que
ya no es "resistentes heroicos contra el ocupante nazi", sino los propios
conflictos internos de los grupos de la resistencia, los dramas de conciencia como en
"Cenizas y diamantes", de Wajda, de 1957 o 1958, caso revelador en que el héroe
o anti-héroe de la película es un mercenario de un grupo de derecha que tiene que matar
a un secretario del Partido Comunista, pero que tampoco es presentado como el villano de
la historia sino como un tipo con conflictos, con un problema de conciencia, donde los
límites entre el bien y el mal no son tan nítidos como antes.
El propio Wajda hace en 1958 o 59 "La flecha blanca", donde la resistencia
anti-nazi ya no es vista como un simple acto heroico sino como un disparate histórico
donde, por ejemplo, la caballería polaca cargó sable en mano contra los tanques y fue
arrasada. Hay toda una visión mucho más negra, mucho más crítica, sobre el propio
comportamiento polaco frente a estos hechos. De alguna manera, eso ya está insinuando un
cambio en las perspectivas culturales de la intelectualidad polaca frente a realidades que
la rodean.
EC - Antes de empezar, Martín Reyes citaba fuera de micrófonos otra de las películas de
Wajda.
MARTIN REYES:
Te acordarás, Guillermo, de "Kanal, la patrulla de la muerte", una crítica
feroz a la actitud del Partido Comunista cuando dejaron matar a todos los líderes
polacos...
GZ - La película no lo dice directamente, porque no se podía decir, pero es un dato
real: es un dato histórico que el Ejército Rojo se detuvo a las puertas de Varsovia y
dejó que los nazis exterminaran a la resistencia nacionalista para después entrar y
librarse de un problema político interno. No se podía decir, pero de cualquier manera la
película muestra una visión muy negra, con ese grupo de resistentes huyendo por las
cloacas de Varsovia y muriendo uno a uno. Incluso anoche, cuando charlábamos con
Emiliano, yo bromeaba un poco recordando una nota de Umberto Bárbaro -crítico de
L'Unitá, órgano del Partido Comunista Italiano- que cuando comenta esa película dice
que, "más allá de la aparente visión negra que la película propone, hay que
recordar que es un cine que viene de un país socialista y por tanto hay que pensar que,
más allá de la tragedia del presente, está el futuro que nos aguarda" y cosas por
el estilo. Para extraer ese sentido de la película hay que tener mucha imaginación, por
lo menos...
(Risas)
EC - Un tanto forzado...
GZ - Está forzando mucho la cosa, porque evidentemente ya en ese momento Wajda estaba
expresando...
MR - ... toda una sensibilidad, todo un sentimiento contestatario que después se
desarrollaría en "El hombre de mármol" y "El hombre de hierro",
¿no?
EC - "Kanal" es del '57, según los datos de Cinemateca, y "Cenizas y
diamantes" del '58.
MR - Fue premio del Festival de Venezia, y ahora van a homenajear a Wajda por los 40 años
del festival en que obtuvo el premio de la crítica.
EC - Después de refrescar aquellos antecedentes, Guillermo, vengamos ahora a fines de los
'70 con "El hombre de mármol", que es de 1977.
GZ - "El hombre de mármol" es de alguna manera el antecedente, quizá es la
película que representa más nítidamente el espíritu que reina en el ambiente, pero que
todavía no se ha consolidado en lo que será el estallido de Solidaridad hacia fines de
la década. Para quienes no hayan visto la película, es la historia de un "obrero
modelo" de los años 50, a partir de la investigación que una joven cineasta (en la
ficción) está realizando para el documental de fin de cursos. Elige como tema la
historia de este obrero modelo que después cayó en desgracia sin que se sepa muy bien
porqué. El título de la película alude a eso: a una estatua de mármol del personaje,
que fue glorificado y que ahora yace escondida en el sótano de un museo, fuera de la
vista, como que el individuo ha sido borrado de la historia de su país, y la película
-que tiene una concepción bastante similar, conscientemente similar a "El
ciudadano" de Orson Welles, arrancaba con un pseudo documental en blanco y negro,
fingiendo el estilo propagandístico de los documentales de los años 50, donde se contaba
la historia oficial de ese personaje, un trabajador campeón, había recibido medallas,
cosas por el estilo. Irónicamente, Wajda se colocaba en los créditos de ese documental
ficticio, como uno de los asistentes de dirección, bromeando sobre sí mismo y como
diciendo que en los años 50 él estaba haciendo esas cosas. Lo que surgía a lo largo de
la investigación de esta joven, a través del testimonio de una serie de personajes que
habían conocido al individuo, era primero como se había ido construyendo esa imagen,
luego la progresiva visión crítica que el individuo iba adoptando frente a los
autoritarismos, la manipulación, los manejos del stalinismo, hasta su caída en
desgracia, lo que explicaba por qué había sido borrado.
EC - Esa era "El hombre de mármol", de 1977. Y en esa época, Karol Wojtyla es
electo papa en el 78...
GZ - Lo que forma parte de todo ese clima porque está el dato específico de que Wajda
venía de ser sumamente elogiado dentro de la propia Polonia por haber hecho su película
anterior, "La tierra prometida", que era excelente, pero era una visión muy
crítica de la revolución industrial y de la instalación del capitalismo en Lodsz a
fines del siglo pasado y comienzos de este. Era una película que no molestaba al
"stablishement": decía, efectivamente, con muy sólidos argumentos y una gran
calidad artística, que el capitalismo había producido una cantidad de desastres.
Cuando ese mismo espíritu crítico es aplicado ya no a lo que había ocurrido en el 900
sino en el 55, ya las cosas se complican, incluso el estreno de "El hombre de
mármol" es postergado durante dos años: tiene sacudones con la censura hasta que es
finalmente autorizado.
EC - ¿Cuándo se estrenó en Uruguay?
GZ - Fue en el 80, lo recuerdo porque fue una de las primeras notas que escribí en El
País.
MR - Se estrenó con un gran éxito de público.
GZ - Fue una película que impactó. Hay que pensar también que, tanto "El hombre de
mármol" como "El hombre de hierro", que se estrenó por el 82 u 83, había
otro elemento que colaboraba con el éxito de público porque algunas de sus reflexiones o
argumentaciones sobre el autoritarismo podían ser trasladables a nuestra realidad.
"El hombre de hierro"...
EC - ... que es una película de cuatro años después.
GZ - ... sí, de 1981, complementa a "El hombre de mármol". Recoge todo ese
espíritu del movimiento Solidaridad, incluso su protagonista es otra vez aquella
aspirante a cineasta de la película anterior, que se ha casado con el hijo del
"héroe del trabajo" de la película anterior...
EC - ... el hijo del "hombre de mármol".
GZ - ... sí, y que es un militante de Solidaridad.
MR - Y a quien no iba a ser tan fácil de destruir como al padre.
GZ - Claro: un poco la idea viene por ese lado. Incluso hay un dato anecdótico: en la
película hay una boda, en la que aparece Lech Walesa como invitado. Ese punto está en
discusión; hay dos versiones y habría que preguntárselo a Walesa cuando venga: una dice
que es el propio Walesa que participó en el rodaje, como contribución al mensaje de
"El hombre de hierro" (que es claramente pro Solidaridad), y otra que es un
actor cuidadosamente maquillado. He leído las dos versiones, de modo que no puedo afirmar
cuál es la cierta.
MR - Aparte, es muy interesante cómo esa película en cierto sentido interrumpía la
eventual agresión de Rusia a Polonia, porque se esperaba una invasión...
GZ - Algo parecido a lo que ocurrió con la Primavera de Praga en el 68.
MR - ... exactamente, y cómo el cine apostó a una actitud política muy concreta.
GZ - A su vez, toda esa generación, Wajda y posteriores, reivindicó fuertemente una
tradición nacional muy anti rusa. Polonia siempre ha sido...
MR - ... muy católica.
GZ - En primer lugar, muy católica. El hecho de que Wojtyla haya sido elegido papa no es
casualidad. En la película que Zanussi dedicó al papa (otro de los cineastas importantes
del período, aunque es una película mediocre) convierte a la catedral de Cracovia en uno
de los símbolos de la resistencia, tanto anti nazi como anti comunista. Hay una
tradición de ese tipo. De la misma manera en que el cine de Wajda refleja una disidencia
o una visión crítica a un nivel político, el cine de Kieslowski (que es un poco
posterior) o de Zanussi manejan un trasfondo católico (por lo menos en el caso de
Kieslowski de un existencialismo religioso, en el caso de Zanussi de un catolicismo
directo) que también son formas de una identidad cultural de resistencia. Incluso los
comunistas polacos, siempre trataron de mantener a la Unión Soviética a distancia,
trataron de que se metiera lo menos posible en la cosa... Hay un viejo chiste polaco al
respecto: un polaco encuentra la lámpara de Aladino, la frota, aparece el genio, éste le
pregunta cuáles son sus tres deseos, y el polaco le pregunta: "¿Puedo pedir tres
veces el mismo?". "Sí", le dice el genio; "¿Qué desea?". El
polaco la responde: "Que Polonia sea invadida tres veces por los mongoles". El
genio le pregunta: "¿¡Está loco!? ¿¡Por qué quiere que los mongoles arrasen
tres veces a Polonia!?". Y el polaco le responde: "Ah, porque tienen que pasar
tres veces por Rusia". (Risas) Es un poco el espíritu presente incluso en el propio
Partido Comunista polaco.
MR - Yo pensaba, mientras Guillermo recordaba las películas, cómo en los años 50 se
podía disfrazar la realidad a través del audiovisual y de esa publicidad, como decía
Wajda en "El hombre de mármol". Pero después la propia realidad, con la fuerza
que adquirieron los medios electrónicos, impidieron decir esas mentiras que se dijeron
durante tanto tiempo.
GZ - Eso es cierto: los famosos problemas de globalización, sobre los que se dicen cosas
muy buenas y cosas muy malas. La información que corre a través de las fronteras en
todas las direcciones posibles de una forma mucho más difícil de detener. Cuando uno oye
por ejemplo que en China están muy preocupados por Internet, y están tratando de crear
una red propia porque en Internet hay mucha información negativa sobre China y más vale
que los chinos no se enteren, es como muy utópico suponer que esas cosas puedan
detenerse.
MR - La película "La promesa", de Margueritte von Trotta, que ahora exhibe el
cine Pocitos, muestra que sobre un mismo hecho la televisión de Alemania del Oriental y
la de Alemania Occidental daban información totalmente diferente. Pero cuando los medios
de información permitieron ver lo que pasaba del otro lado, la mentira tenía patas
cortas.
GZ - Es una de las explicaciones del desplome de las sociedades más cerradas y
autoritarias. El tema de la globalización daría para una polémica que excedería
largamente este programa, pero es indudable que la idea de "la aldea global" es
cada vez más próxima...
EC - El propio Lech Walesa lo ha dicho, y lo ha colocado como un atenuante de su propio
protagonismo, de su propia importancia en el proceso que llevó a la creación de
Solidaridad y al fin del régimen comunista en Polonia. Walesa ha señalado cómo los
factores derivados de la información y de la penetración de los medios de comunicación
incidieron muy fuertemente.
GZ - Seguramente. Y el cine polaco de estos años, tanto como el mejor cine checo de los
años 60, también se apoyó en la calidad. Hubo momentos entre 1961-62 y los tanques del
68, en que el cine checo fue uno de los mejores del mundo. Hay un respaldo de calidad que
no ocurrió tan nítidamente en el caso del cine soviético: el deshielo soviético fue
mucho más tímido en los años 50 y 60 (se apoyó sobre todo en lo formal: hasta los
años 53-54 experimentar con la cámara y buscar efectos llamativos podía ser acusado de
"formalismo burgués", pero desde el 55 se permitía que la cámara corriera
enloquecidamente detrás de un personaje, o hasta que en la Segunda Guerra Mundial y en
"Vuelan las grullas" hubiera un soviético que se dedicaba al mercado negro,
cosa que antes no se sabía; cosas por el estilo). Pero el deshielo conceptual del cine
soviético fue bastante menor: hay casos muy excepcionales como el de Tarkowskii, que es
también el caso de un cine hasta religioso y disidente, ...
MR - ... y apasionado.
GZ - ... y apasionado, pero también un cine que dentro del propio país tiene poca
repercusión o conoce dificultades, se exhibe lateralmente... Tarkowskii tiene más fama
en el extranjero que dentro de la Unión Soviética. Los casos de Polonia, Checoslovaquia,
Hungría, son más nítidos, incluso si se quiere hay un cierto espíritu de apertura
cultural mayor.
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Transcripción: Jorge García Ramón
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