Lech Walesa en Uruguay (1)
Polonia: el fin del bilenio
Análisis del politólogo Oscar A. Bottinelli.
EN PERSPECTIVA
Martes 28.07.98 - Hora 09.15
EMILIANO COTELO:
Lech Walesa, el electricista que en los 80 lideró el sindicato cristiano Solidaridad y
que desencadenó un proceso pacífico de revolución social que en pocos años puso fin al
régimen comunista polaco, el sindicalista que en 1990 fue elegido presidente en los
primeros comicios democráticos libres de su país con el 74% de los votos, el político
que lideró el proceso de apertura y transición que llevó a Polonia hacia la economía
de libre mercado, el Premio Nobel de la Paz 1983, quien fue elegido hombre del año por
revistas como Time y Finantial Times, llega al Uruguay el miércoles próximo, invitado
por El Espectador, para disertar sobre qué rol debe tener el Estado en la sociedad del
próximo milenio.
Para prepararnos para este acontecimiento le hemos pedido hoy al politólogo Oscar A.
Bottinelli que destinara su espacio de análisis político a ubicar en su contexto a esta
personalidad que nos visita dentro de muy pocos días.
¿Por qué le ponías como título a esta charla de hoy "Polonia: el fin del
bilenio"?
OSCAR A. BOTTINELLI:
Es un neologismo por el fin del segundo milenio. Se puede discutir si fue el Muro de
Berlín o fue Polonia el acontecimiento que se toma como mojón del fin de toda una época
histórica. Se puede decir que entre Polonia y el Muro de Berlín equivalen a lo que fue
la caída de Roma, la caída de Bizancio o la caída de la Bastilla, como clausura de
etapas históricas. Muchos historiadores dicen que el siglo XX fue el más corto de la
historia, porque empezó después de la Primera Guerra Mundial y terminó con la caída
del Muro de Berlín o los sucesos de Polonia. Por eso ubicamos esos sucesos casi como el
equivalente a los cuatro grandes hitos de la historia universal.
EC - Podríamos empezar por los antecedentes de Polonia, yendo bastante más atrás en el
tiempo, a mediados de este siglo, para después llegar a los 80 y los 90.
OAB - La historia polaca es rica en dependencias, invasiones, participaciones y por ser un
centro de las contiendas políticas de la Europa Central. No hay que olvidar que la
Segunda Guerra Mundial comienza formalmente con el bombardeo por parte de Alemania de la
ciudad libre de Danzig, que luego se llamaría Gdansk, donde se formó el sindicato
Solidaridad. Con el bombardeo de Danzig la invasión por parte de Polonia de tropas
alemanas y la entrada de tropas soviéticas en Polonia oriental desaparece Polonia, de
1939 a 1940. Ocupada durante la guerra, el gobierno se exilia en Londres como lo hicieron
otros, por ejemplo el de Checoeslovaquia. Promediada la guerra, se forma un gobierno
alternativo o un comité de polacos en Moscú que, apenas una porción del territorio
polaco es liberado con la entrada de tropas soviéticas, instala el gobierno en la ciudad
de Lublin. La contienda Lublin-Londres no es menor, porque las potencias aliadas
occidentales terminan aceptando el reconocimiento del gobierno de Lublin con la formación
de una coalición en que dominaban los elementos del Partido Comunista y partidos aliados
más algunos elementos que habían pertenecido al gobierno en el exilio de Londres.
Finalmente, Polonia, ocupada por las tropas soviéticas -se discute mucho sobre el papel
cumplido por los pactos de Yalta y de Postdam-, queda en la órbita soviética. Y esta
coalición que sucedió al gobierno de Lublin de 1945 a 1946 da lugar a unas muy
controvertidas elecciones de 1947, que no son aceptadas por Estados Unidos y Gran Bretaña
y que dan el poder al Partido Obrero Unificado Polaco y al Partido de los Campesinos. El
primero es el partido que sucedió al viejo Partido Comunista Polaco.
Acá comienzan dos o tres períodos. Polonia por un lado estaba en la esfera soviética,
había habido una participación muy activa de las fuerzas comunistas en la resistencia a
la invasión nazi, pero por otro lado un país de 95% de población católica, 1.000 años
de Iglesia Católica que se cumplió un par de décadas atrás, y con una muy fuerte
influencia de la jerarquía eclesiástica sobre la población polaca. Esto instauró una
especie de dualidad de poder en Polonia: el poder del Estado por un lado y un poder
espiritual que no cesó desde fines de los 40 hasta fines de los 80, que fue el período
de dominación comunista o del modelo del socialismo real.
En este período gobernó siempre el Partido Obrero Unificado Polaco (POUP) junto al
Partido de los Campesinos y a un partido católico integrante del régimen de este frente
patriótico que gobernó Polonia. Tuvo un período muy stalinista que incluso llevó al
que había sido el líder histórico del POUP, Gomulka, a la cárcel. Intentó aplicar el
sistema económico de manera muy ortodoxa y generó, finalmente, en 1955 y 1956, muy
fuertes protestas que terminaron con la caída del gobierno apoyado por el mariscal
soviético Rokossowski, el retorno de Gomulka al poder, el retorno del cardenal Wishinski
al libre o relativamente libre ejercicio del primado de la Iglesia Católica en Polonia y
el comienzo de lo que será un período de varios años de juego entre el gobierno y el
intento de éste por imponer sus posiciones ideológicas y sus valores, y la Iglesia
Católica que va permanentemente defendiendo sus espacios, tratando de ganarlos y mantener
la lealtad de la población a su propio mensaje.
EC - Vengamos a la década del 70 y analicemos la segunda crisis económica polaca que nos
llevará después a los episodios del 80.
OAB - Uno no sabe si hablar de segunda y tercera crisis o de una crisis continua que no
logró ser resuelta. En los años 70 todas las medidas tomadas por Gomulka de revisión
del modelo ortodoxo aplicado anteriormente, de generar espacios privados para el
campesinado, dar algunas mínimas medidas de economía de mercado y de liberalización del
régimen, dan lugar a una segunda crisis económica en 1970 que determina un recambio en
la conducción del Partido Obrero Unificado Polaco, la caída de Gomulka y la asunción de
Iduard Girek. Este sobrevive una década tomando medidas que más bien van tapando
situaciones hasta que finalmente llega, en 1980, lo que podemos llamar la tercera crisis o
el fin de esta larga crisis con la organización primero de pequeños sindicatos en las
ciudades. En los astilleros de la ciudad de Gdansk, la antigua Danzig, empieza a gestarse
este hecho que, como juego de dominó, terminó finalmente en poco tiempo con la
desaparición de la propia Unión Soviética.
EC - Los famosos astilleros Lenin.
OAB - Los astilleros Lenin de Gdansk: es muy simbólico el nombre de los astilleros y el
papel de esta ciudad en la historia moderna de Polonia. Ahí se termina gestando la
fundación de Solidaridad, o Solidarnosc, nombre que se agitó en toda Europa para
traspasar las barreras idiomáticas y que tuvo a este electricista, Lech Walesa, como el
inspirador, organizador que finalmente terminó como un líder simbólico de toda la
resistencia polaca. A la misma se suma otro sindicato, el resto de Polonia y finalmente se
van agrupando intelectuales y profesionales en torno a Solidarnosc, que deja de ser
propiamente un sindicato para transformarse en todo un gran movimiento político.
EC - Otro protagonista de esa época es el general Wojciech Jaruslewsky.
OAB - Exactamente. Dicho general, por el apoyo soviético da una especie de golpe de
Estado y se instala un gobierno militar. Jaruslewsky asume la Secretaría General del
Partido Obrero Unificado Polaco, siguen la legalidad formal y el Parlamento pero con una
fuerte impronta militar. Este militar que va a restablecer el orden, a mantener el
sistema, termina siendo el hombre que va confrontando a Solidarnosc. Por uno y otro lado
de esa confrontación van surgiendo las medidas que conducen a la transición histórica.
En medio de esto no debemos olvidar hechos internacionales nada menores, como la elección
de Carol Wojtyla, obispo de Cracovia, como Sumo Pontífice de la Iglesia Católica. Es
todo un tema cómo la elección de Wojtyla al Papado tiene mucho que ver con los sucesos
posteriores. En esa elección de Wojtyla tuvieron una activa participación el cardenal
Wishinski, primado de Polonia, y los obispos alemanes, que no sólo juegan en la elección
del Papa como un tema de elección interno del poder de la Iglesia, sino como un tema
externo del nuevo papel a cumplir por ésta en lo que podía considerarse una
confrontación de características históricas en materia de valores e ideologías.
Llegamos a fines de la década del 80 con el hecho que marca el primer gran cambio en todo
el mundo de Europa del Este y del socialismo real: las elecciones parlamentarias de 1989.
Este juego de confrontación, de enfrentamiento y transacción entre Jaruslewsky y Walesa,
entre el Partido Obrero Unificado Polaco y las Fuerzas Armadas por un lado y el Partido
Obrero Unificado Polaco y el Partido de los Campesinos del otro, da lugar a elecciones
abiertas.
EC - Unas elecciones a las que Solidaridad se presenta
como partido político.
OAB - Solidaridad se presenta como una alianza política. No queda demasiado claro el
papel que se cumple: es el que apoya y soporta las candidaturas y cumple, oficia de
partido político. Son las elecciones senatoriales y parlamentarias de 1989.
EC - Elecciones en las que Solidaridad arrasa.
OAB - Hay dos resultados. Hay uno en el Senado en que arrasa Solidaridad; en la elección
distrital, eligiendo un senador por distrito exclusivamente, que lleva a que el que gana
obtenga más de la proporción, obtiene todas las bancas menos una que retiene el Partido
Obrero Unificado Polaco. En cambio, en la Cámara Baja no logra obtener la mayoría pero
sí una situación de cierto empate con la coalición del Partido Obrero Unificado Polaco,
el Partido de los Campesinos y el pequeño partido católico aliado del sistema.
EC - Esto daría lugar a un extrañísimo gobierno de cohabitación.
OAB - Exactamente. Aquí viene el cambio. Como consecuencia de estas elecciones se produce
la cohabitación que da el giro en la política polaca.
EC - Recordemos que queda como presidente el general Wojciech Jaruslewsky y asume como
primer ministro Tadeusz Mazoviecky, un intelectual que desde los primeros tiempos había
apoyado las movilizaciones de Solidaridad. Termina siendo algo insólito, inesperado en un
país de Europa del Este.
OAB - Exacto. No fue un acontecimiento de un día; fue todo un proceso de los años 80.
Por eso el extraño papel del general Jaruslewsky, que asume como el general que va a
poner orden en la casa y termina siendo el hombre que hace la transición.
EC - Aquí se inicia lo que podríamos llamar un giro de casi 360 grados en la política
polaca.
OAB - Acá tenemos el triunfo de Walesa.
EC - A pesar de que Walesa no asume en primera instancia ningún cargo de gobierno.
OAB - No se trata de Walesa como persona de carne y hueso y -sobre todo- de formidables
bigotes, que había iniciado el sindicato de Solidaridad o la huelga de los astilleros
Lenin de Gdansk, sino del movimiento que se generó y tomó como símbolo a Walesa. Hay un
personaje, Tadeusz Mazoviecky, al que se le atribuye ser el verdadero ideólogo de
Solidaridad, el que logró que se diera el paso de las reivindicaciones estrictamente
económicas y laborales de los huelguistas de Gdansk, en un gran movimiento político que
juntara en torno a Solidaridad y con el apoyo de la Iglesia Católica a la oposición al
gobierno polaco y al sistema comunista. Mazoviecky forma una coalición en que el
Ministerio del Interior y el de Defensa pertenecen al Partido Obrero Unificado Polaco. En
realidad, el presidente Jaruslewsky mantiene a través de hombres de su confianza las
carteras que tienen que ver con la seguridad pública y exterior. No nos olvidemos de que
Polonia todavía seguía perteneciendo al Pacto de Varsovia y por lo tanto mantenía un
fuerte vínculo con una Unión Soviética que todavía no había terminado de dar su
propio giro, aunque ya estaba bastante avanzada la perestroika y la glasnot.
EC - La permanencia en el Pacto de Varsovia fue enfáticamente defendida por Walesa en
aquel momento.
OAB - En aquel momento se consideró que la permanencia de Polonia en el Pacto de Varsovia
suponía la única posibilidad de hacer una transición pactada y pacífica, que una
ruptura con el mismo en el 89, en el estado en que estaba en ese momento la Unión
Soviética corría el riesgo de llevar a Polonia por el camino que había seguido
Checoslovaquia en el 68. Eso era lo que se decía. Podía ser o no, pero fue el análisis
que se hizo en aquel momento.
Tenemos una serie de etapas. Polonia prácticamente tuvo una interesante historia de
cohabitaciones hasta hoy. La primera es la de Jaruslewsky-Mazoviecky, gobierno comunista,
primer ministro de Solidaridad. Esto determina que al año siguiente, en noviembre y
diciembre, se realicen elecciones presidenciales en las cuales arrasa Lech Walesa y es
elegido presidente de la República. Vienen tres años y medio de un gobierno en que no
hay cohabitación, es un gobierno monopartidario o de una sola tendencia: Lech Walessa es
el presidente de la República, Solidaridad está en el gobierno y tiene mayoría en ambas
cámaras.
El problema es que empieza a verse qué es Solidaridad. No fue un partido político sino
un gran arco, un gran abanico político con formidables contradicciones internas, desde
una concepción claramente de economía de mercado hasta sectores que objetaban del
régimen la falta de libertades, el monopartidismo -aunque eran tres partidos era un solo
bloque que puede entenderse como un sistema monopartidista, no había juego libre de
oposición-, un cuestionamiento estrictamente político pero no del todo del modelo
económico. Este arco lleva a que sea muy difícil el manejo de esos tres años y medio,
porque permanentemente estallan las contradicciones al interior de Solidaridad.
Por otro lado, prima la línea económica impulsada por Walesa de profunda transformación
del Estado que produce un conjunto de crisis económicas, sociales y políticas que se
repetirán en varios países de Europa del Este, cuando se busca desmontar el antiguo
sistema comunista. Esto genera que en la renovación parlamentaria en junio del 93 el
antiguo Partido Comunista, ya transformado en Alianza Democrática de Izquierda, y el
Partido de los Campesinos que había sobrevivido, tengan un triunfo electoral importante,
mucho mayor en bancas que en votos, ya que en función de la forma de adjudicación de
bancas del sistema polaco se le adjudicó más de 300 bancas de los 460 escaños de la
Cámara Baja.
Aquí se produce una nueva cohabitación y un nuevo giro en la vida polaca, ya que tenemos
a Lech Walesa como presidente y a Wlademar Pawlaw como primer ministro, respondiendo a la
coalición de la Alianza Democrática de Izquierda y el Partido de los Campesinos. Esta
cohabitación dura prácticamente dos años y medio hasta que en noviembre del 95 se
produce la renovación presidencial y en la misma triunfa, siguiendo la misma línea de la
elección parlamentaria, la Alianza Democrática de Izquierda -ex Partido Comunista- con
el Partido de los Campesinos.
EC - Se completa lo que llamábamos un giro de casi 360 grados.
OAB - Exactamente. Tuvimos un primer giro de 180 grados, que va desde el mariscal
Rokossowski en los años 50 a Lech Walesa en el 90, y los otros 180 grados -yo digo casi,
porque estamos hablando de cosas diferentes- van de Lech Walesa a Alexander Kwasniewsky.
Digo "casi" porque obviamente Polonia mantiene el régimen de pluralidad de
partidos, una economía de mercado. Ha pasado de un régimen de fuerte liberalismo
económico a uno de mayor intervención estatal. La política polaca no se destaca
demasiado de las políticas de tinte socialdemócratas aplicadas en Europa Occidental o en
Roma, en Hungría, en Bulgaria y en Eslovaquia. El giro es más que nada en cuanto a las
fuerzas políticas.
A su vez, después del triunfo de Kwasniewsky -en noviembre del 95-, el 21 de setiembre
del año pasado, hace menos de un año, los grupos políticos que retomaron el gobierno en
el 93 y que llevaron a Kwasiniewsky a la Presidencia en el 95 pierden la mayoría
parlamentaria, en lo que vendría a ser una especie de reconstitución de Solidaridad, que
se denominó de modo similar a Acción Electoral de Solidaridad. Si bien esta fuerza no
obtiene la mayoría absoluta, obtiene más bancas que sus contrincantes y -lo más
importante- le hace perder la mayoría absoluta a la Alianza Democrática de Izquierda y
al Partido de los Campesinos. Además, la Acción Electoral de Solidaridad logra un apoyo
parlamentario para poder formar una coalición que le permite volver a tomar el gobierno
en una nueva cohabitación con un presidente que responde al viejo renovado Partido
Comunista de Polonia.
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Transcripción: María Lila Ltaif Curbelo
E-mail: liltaif@internet.com.uy
Edición: Julieta Sokolowicz
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