Entrevistas Radio El Espectador Uruguay


Situación y perspectivas de la
televisión para abonados en Uruguay


Entrevista con el licenciado Carlos García Rubio.

 

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EN PERSPECTIVA
Lunes 29.05.00 - Hora 09.10


EMILIANO COTELO:
Se anuncia para mañana, martes 30 de mayo, en el Edificio Libertad, en el acuerdo entre el presidente de la República y el ministro de Defensa Nacional, la firma del decreto que liberalizará el mercado de la televisión satelital en Uruguay.

Aquí, En Perspectiva, hemos venido abordando el tema de la televisión directa al hogar desde hace meses en entrevistas en las que han participado distintos interlocutores, desde el anterior director nacional de Comunicaciones, Ernesto Dehl, pasando por el señor Gabriel Pérez, quien a través de su empresa Audinel ha estado comercializando en Uruguay durante los últimos años las antenas y los decodificadores de una de las firmas que operan fuera del país, DirecTV, en una actividad que luego fue cuestionada por el decreto emitido por el Poder Ejecutivo en el mes de febrero; también hemos entrevistado a ejecutivos de DirecTV en Buenos Aires y, más recientemente, hace pocos días, el diálogo fue con el doctor Andrés Lerena, asesor letrado de Andebu, entidad que la semana pasada tuvo una audiencia con el ministro Luis Brezzo y el nuevo director nacional de Comunicaciones.

En este contexto y con estos antecedentes nos pareció oportuno ingresar al plano del análisis. Vamos a ver cómo está el mercado uruguayo de televisión para abonados y cuáles son sus perspectivas, no solamente con la televisión satelital sino también con las otras tecnologías que ya están despuntando.

Vamos a conversar con Carlos García Rubio, licenciado en Ciencias de la Comunicación, especializado en televisión para abonados en Estados Unidos e Inglaterra y autor de varios libros, dos de ellos sobre esta materia específicamente: "Lo que el cable nos dejó", de 1994, y "El Uruguay cableado", de 1998.

Comencemos por algunas definiciones básicas. ¿Qué es la televisión satelital?


"Es necesario que se libere la televisión satelital para que haya un marco regulatorio suficientemente amplio que permita el ingreso de tecnologías que ya hoy están operativas o en vías de desarrollo, y no limitarlas en ningún sentido"

CARLOS GARCIA RUBIO:
La televisión satelital o satelital directa al hogar, conocida por sus siglas en inglés DTH o DVS, es radiodifusión satelital que llega mediante un sistema intermediario que en vez de utilizar cable o sistemas locales como MMDS o UHF, conocidos en nuestro medio, sube las señales desde un único o desde varios puntos del continente a un satélite geoestacionario de alta potencia que está a 36.000 kilómetros sobre la altura del ecuador. Ese satélite tiene distintos haces o zonas de cobertura que hacen posible captar la señal sin ningún intermediario local en la zona donde se presta el servicio.


EC - Salvo un detalle: hay que tener la tecnología para bajar esa señal. Se requiere esa pequeña antena parabólica de aproximadamente 60 centímetros de diámetro y un decodificador.


CGR - Exacto. Pero a diferencia de los sistemas tradicionales que tenemos operativos en nuestro país no existe una empresa ni ningún sistema físico intermediario entre el satélite y el hogar del receptor. Se recibe directamente con una pequeña antena de 60 o 70 centímetros de diámetro en cada hogar. Cada recepción es personal y personalizada, cada receptor está identificado satelitalmente.


EC - Estamos hablando de paquetes de programación que suelen incluir unos 150 canales, cifra que en realidad es un mínimo.


CGR - Claro. Desde el punto de vista técnico, nada impide que esa capacidad pueda ser incrementada grandemente.


EC - En los servicios que se conoce en la región puede haber hasta 400 señales, tanto de televisión como de radio o de programaciones musicales.


CGR - Eso es lo que actualmente tenemos. Los paquetes que se ofrece en la región se componen de señales de televisión -los llamados canales de televisión- y de audio. Las señales de televisión abarcan tanto las tradicionales, el paquete básico, como las señales "premium" y las de "pay per view", tanto para determinadas películas como para eventos en particular. Nada impide que se distribuya datos a través del satélite; esto se está haciendo en otros países, más que nada en otras regiones.


EC - ¿Qué quiere decir esto último?


"Fuimos el último país de toda América Latina, junto con Cuba, en tener aunque sea parcialmente un sistema de televisión para abonados"

CGR - Que desde cada hogar se puede acceder a Internet directamente a través del satélite, sin depender de una compañía telefónica tradicional que llegue por cable hasta al hogar, sino que directamente, con la misma antena satelital con que estamos recibiendo las señales televisivas, podemos estar bajando información. En muchos lados este acceso sólo permite bajar información, pero se están instrumentando sistemas bidireccionales, que permitan mandar de vuelta la información.


EC - Este es un común denominador a varios de los sistemas de televisión para abonados que se ha ido desarrollando en las últimas décadas. El negocio no es sólo la televisión.


CGR - En absoluto. El gran negocio tal vez no sea la televisión, sino lo que podemos llamar el tráfico de información en general, o de entretenimiento en general. Por ahora, si bien éste es el grueso -en nuestro caso tal vez la totalidad- del componente de los servicios de las señales televisivas que conocemos, es solamente una parte.


EC - Sigamos hablando de la televisión satelital. En este caso estamos ante imagen y audio de calidad digital.


CGR - Sí. La compresión para subir la señal al satélite y luego la bajada es digital. Esto no quiere decir que el proceso sea enteramente digital, porque a veces las señales que se sube al satélite no son digitales en origen, pero en las que sí lo son se aprecia una gran diferencia de calidad de imagen con respecto a los sistemas de radiodifusión tradicionales en esta región donde todavía no tenemos broadcastings digitales, no tenemos canales de televisión abierta ni radios digitales, como sí los hay en Europa.


EC - ¿Desde cuándo existe la televisión satelital directa al hogar?


CGR - Existe desde comienzos de la década, desde 1990 están operativos estos sistemas en Estados Unidos. Empezaron a ingresar muy fuertemente a mitad de la década, en 1995. Y 1997 fue un año clave en la industria de la televisión para abonados, porque en Estados Unidos, el segundo mercado más grande, se parÓ por primera vez, luego de dos décadas de profundo y permanente crecimiento, la evolución del sistema de televisión por cable, por el crecimiento cada vez mayor de la televisión satelital directa al hogar.


EC - Conviene puntualizar algunas fechas. Tú decías que la televisión satelital comienza a distribuirse comercialmente a principios de la década del 90, que casualmente es el momento en que en Uruguay empieza a autorizarse los primeros servicios de televisión cable.


CGR - Exactamente.


EC - Es importante tener en cuenta el desfasaje que se produjo entre Uruguay y el resto del mundo en cuanto a tecnología para televisión para abonados. En Uruguay llegamos tarde a la televisión para abonados por cable.


"Creo que el sector que más interés tenía -y tiene- en ver televisión satelital y tiene los recursos necesarios para ello, hoy por hoy tiene televisión satelital en su hogar en Montevideo y distintas partes del país, y me incluyo"

CGR - Diría que doblemente tarde, porque en el caso de la televisión satelital ésta comenzó a operar un par de años antes de que comenzase a efectivizarse aquí los permisos de televisión para abonados, que aparecieron luego de presiones muy grandes de sistemas para abonados del interior, que estaban surgiendo previo a cualquier reglamentación del tema. Fue la entrada de hecho de algunos operadores que forzó al gobierno de ese entonces, encabezado por el doctor Lacalle, a que hiciese llamados públicos para interesados en operar estos sistemas, los que a su vez comenzaron a estar operativos en los años 1993-1994 en el interior y recién en 1995 en Montevideo, 15 años más tarde que en gran parte del continente y podemos hablar de décadas más tarde que en partes de Estados Unidos, por ejemplo.


EC - Puntualicemos esa realidad: en Uruguay llegamos a la televisión para abonados por cable en los primeros cinco años de la década del 90, cuando en Estados Unidos la televisión cable había nacido en el 80. En estos días CNN -que es un servicio de noticias por cable- está festejando sus 20 años.


CGR - Exactamente, nació con ese nombre, Cable News Network. Pero antes aún, en 1975, nació HBO, el sistema de televisión de transmisión de películas. Aquí empezamos muy tarde; fuimos el último país de toda América Latina, junto con Cuba, en tener aunque sea parcialmente un sistema de televisión para abonados.


EC - ¿Por qué llegamos tarde a la televisión cable?


CGR - Tenemos que ver la explicación en el sistema mediático uruguayo y en las permanentes presiones de los canales de televisión abierta por conservar su negocio. Antes de que finalizara la dictadura, en 1983, ya estaba todo pensado en cuanto a abrir el mercado de televisión para abonados. En esos años se paró el proceso -1982, 1983- por presión de los canales. Se paró tanto que llevó una década reabrir el llamado, que surgió a partir de que varios empresarios, básicamente de la zona del litoral o de localidades muy pequeñas del interior que no tenían acceso a ninguna señal televisiva -ni siquiera a la Red ni al Sodre-, muchas veces motivados por sistemas que estaban teniendo mucho éxito en el litoral argentino, a los que simplemente separaba un río y se preguntaban por qué del otro lado la podían tener y de éste no, se fue instrumentando varios sistemas que con muchas dificultades, con muchos juicios con el Estado y demás, lograron ir saliendo a luz e ir formando un estado de situación que llevó a que se hiciese esos llamados a interesados. La razón fundamental fue la presión de los canales montevideanos por mantener su negocio; no casualmente 15 años después del nacimiento de CNN los canales televisivos montevideanos se aseguraron la exclusividad de la televisión por cable en Montevideo.


EC - Creía necesario subrayar esta realidad de que Uruguay llegó tarde a la televisión cable porque a partir de la misma efectivamente sucede lo que representantes de las empresas de cable del interior o directivos de Andebu señalan ahora: el advenimiento de la televisión satelital va a sorprender a las empresas de televisión cable existentes en Uruguay en un momento en que apenas se han consolidado. Algunas ni siquiera se han consolidado. En ese contexto les surge una competencia muy fuerte proveniente del exterior, que es la que implica la televisión satelital. Esa coincidencia se produce, entre otras cosas, porque llegamos tarde.

Volvamos al hilo de nuestra conversación. Te había preguntado desde cuándo existe la televisión satelital.


CGR - Como negocio, como una serie de empresas de televisión para abonados en el mundo, existe desde comienzos de la década del 90.


EC - ¿Cuál es el desarrollo en América Latina?


CGR - En América Latina, en 1995 surgieron dos grandes empresas que tienen que ver con dos supergrupos a nivel mundial: DirecTV y Sky. Sky parte del supergrupo de News Corp., el propietario de la señal Sky en toda Europa, de Sky Asia, Sky China, de Fox en Estados Unidos; en la región se asoció con dos "monstruos" televisivos, como Televisa de México y TV Globo de Brasil.


EC - Estamos hablando del magnate australiano Rupert Murdoch asociado con otros gigantes, Globo y Televisa.


CGR - Sí, con (Roberto) Marinho y la gente de Televisa en México.


EC - Ese es uno de los grupos; el otro es DirecTV, que tiene su origen en Hughes Communications.


CGR - Exactamente. Estos son los propietarios de RCA, de General Motors, que se han lanzado con todo a este mercado y han logrado asociaciones muy fuertes en América Latina: Multivisión de México, tienen una alianza estratégica con Cisneros de Venezuela -éste es de origen venezolano pero hoy es propietario de más de 20 señales televisivas que se comercializan en toda América por sistemas de cable- y una asociación con el Grupo Clarín.


EC - ¿Y en Brasil?


CGR - Para competir con la Red O Globo, la primera que se lanzó fue la editorial Abril, la más grande del país norteño.


EC - Tú estás hablando de servicios que se ha comenzado a desplegar en América Latina a partir de 1995, 1996, 1997. ¿Por qué no han operado formalmente en Uruguay?


"Cuando hay una especie de monopolio o no hay opciones en los servicios que se ofrece no se puede medir el grado de satisfacción por la cantidad de abonados que se tiene"

CGR - Al igual que ante la pregunta de por qué la demora en nuestro país, la respuesta está en las presiones permanentes que han mantenido los canales de televisión abierta y sus grupos sobre el sistema político para mantener su negocio publicitario. En este caso han presionado permanentemente y han logrado cierto coto de caza a salvo de cualquier grupo que pudiese competir realmente, como podría ser un grupo extranjero del porte de los que estábamos mencionando. Lograron reglamentaciones hechas a medida -no tengo ningún reparo en decirlo, porque es así-, como la resolución del Poder Ejecutivo de mayo de 1997 que limita los sistemas de televisión satelital directa al hogar a un máximo de 16 señales televisivas, además con la condición de que solamente podían ser ofrecidas al consumidor por los sistemas ya autorizados en todo el país.


EC - Recordemos que ese decreto, la resolución 459 de 1997, empezaba de esta manera: "Visto la necesidad de poner a disposición de los habitantes de zonas rurales y pequeños centros poblados en todo el territorio nacional que hoy carecen del servicio de televisión para abonados; visto además la gestión planteada por los operadores de ese rubro; resultando que el vertiginoso avance del sector telecomunicaciones aporta nuevos sistemas y modalidades tecnológicas particularmente aptos para la difusión de señales de televisión para abonados hacia zonas rurales y centros poblados de baja densidad de habitantes...". El decreto apuntaba, según sus fundamentos, a llevar los servicios de televisión para abonados a aquellas zonas del territorio que no estaban cubiertas por las empresas ya existentes, empresas de cable o de MMDS o UHF. Ese era el fundamento a partir del cual se proponía adjudicarles a esas mismas empresas -hay que entender que estamos hablando de todas las empresas distribuidas en el territorio- la posibilidad de llegar a esas zonas alejadas con las tecnologías aéreas, entre ellas la satelital.


CGR - Eso nos lleva a una primera consideración: desde el comienzo, el servicio fue concebido por el decreto como complementario de los sistemas ya instalados, nunca como un sistema alternativo para el consumidor. De hecho, se está descartando cualquier uso ciudadano de esa tecnología y pone todas esas limitaciones de que estamos hablando.


EC - Es a partir de este decreto que surge en Uruguay la llamada televisión rural satelital.


CGR - Exacto. Utilizan para nombrarla la que sería la sigla en español de DH, un servicio de 16 señales, bastante pobre en calidad respecto a los sistemas de cable que tenemos en Montevideo. De esas 16 señales, cinco son nacionales -incluso establecidas por decreto-: los canales 4, 10, 12, la Red y el Sodre. Ese servicio además ha sido vendido a un precio muy caro para lo que ofrece: la conexión se cobra cerca de 900 dólares y la cuota mensual más de 20 dólares.


EC - ¿Por qué dices que es caro? ¿Con qué lo comparas?


CGR - Lo comparo con los sistemas de Sky o DirecTV que se instalan clandestinamente en el país por menos de ese dinero, por 700 dólares, a veces por menos incluso.


EC - Y ofrecen 10 veces más señales.


CGR - Exacto.


EC - Además, con calidad digital y todas las ventajas de que hablábamos. Este es, entonces, el marco normativo para la televisión satelital, no hay otro.


CGR - No hay otro. Desde que asumió el nuevo gobierno se ha anunciado un decreto que pondría fin a la resolución de febrero de este año, de la administración Sanguinetti, que limitaba la importación de antenas y decodificadores para el uso de televisión satelital, y que también daría un cierto marco regulatorio que permitiría que empresas como Sky o DirecTV se instalen en el país.


EC - Mi pregunta apuntaba a definir que el de 1997 es el único marco normativo sobre televisión satelital en Uruguay, que se planteó como una posibilidad para que quienes entonces operaban sistemas de televisión para abonados pudieran extender sus servicios hasta las zonas rurales no abarcadas por ninguna de esas empresas. ¿Es esa resolución la causa de que DirecTV y Sky no hayan venido a Uruguay a solicitar autorización para operar legalmente?


CGR - Creo que ésa es la gran causa. Por más que pueda haber intereses comerciales en cuanto a fortificarse en determinada región o poner más energía, más recursos en hacerse fuertes en determinados mercados, evidentemente el nuestro es un mercado pequeño, al que a su pequeñez y tal vez escaso valor comercial o interés empresarial para estos gigantes se le suman trabas de índole legal. Seguramente ése ha sido el motivo por el cual todavía no han intentado ofrecer el servicio de forma regular en Uruguay.


EC - Cuando hablábamos de esto, tanto con el doctor Ernesto Dehl, ex director nacional de Comunicaciones, como la semana pasada con el doctor Andrés Lerena, asesor letrado de Andebu, ambos coincidían en señalar que llamativamente no había existido ningún intento de esas empresas -Sky o DirecTV- de operar en Uruguay. La pregunta puede ser por qué no hicieron gestiones ante el Poder Ejecutivo solicitando un cambio en la normativa, haciendo notar que no podían operar aquí si el marco vigente establecía un límite de 16 canales, etcétera.


CGR - Sinceramente creo que hay que trasladar la pregunta a los responsables de esas empresas. Creo que la razón está en lo que decía: no tiene que ser un particular el que venga a forzar un cambio en la legislación o del marco reglamentario, sino que debe ser el propio gobierno quien, a través de sus propias medidas, impulse o no determinado ámbito de competencia. Se estaba limitando expresamente una competencia con los sistemas existentes.


EC - ¿Puede pensarse que, de hecho, terminaron ejerciendo esa presión al hacer la vista gorda hacia las formas de comercialización clandestina de sus servicios en Uruguay? ¿Puede pensarse que DirecTV y Sky dejaron hacer a quienes han estado vendiendo el servicio de manera no regular?


CGR - De hecho, creo que el sector que más interés tenía -y tiene- en ver televisión satelital y tiene los recursos necesarios para ellos, hoy por hoy tiene televisión satelital en su hogar en Montevideo y distintas partes del país, y me incluyo. Es decir que quien ha querido ver televisión satelital ha recurrido -por más que estén estas objeciones o limitaciones reglamentarias que han impedido que las empresas internacionales hayan venido a instalarse como se debe- a servicios o empresas o personas particulares que instalan las antenitas e intermedian con empresas argentinas o brasileñas. De ese modo se baja bastante la presión por parte de los más interesados en recibir este servicio.


EC - Te lo preguntaba porque llama mucho la atención que no estén enterados de que en Uruguay existe una cantidad de suscriptores que tienen sus decodificadores y antenas parabólicas.


CGR - Según mis cálculos, hay más de 2.000 antenas instaladas en el país. En la zona de Punta del Este hasta José Ignacio es evidente, se puede ver a simple vista una cantidad de antenas satelitales; en Montevideo han prosperado en el último año y medio.


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EC - Repasemos cuáles son los factores del marco vigente en Uruguay que han frenado hasta ahora la instalación de manera formal de las empresas que brindan servicios de televisión para abonados vía satélite en el exterior.


CGR - Aparte de ese decreto de mayo de 1997 que decíamos que pone un tope de 16 señales, de las cuales cinco tienen que ser de origen nacional -que son los canales 4, 10, 12, 5 y el conjunto de 4, 10 y 12 que es la Red-, se complementa con los decretos de 1993 en los cuales se pone especial énfasis en el derecho de propiedad intelectual de esos canales. Es decir, que ningún canal puede ser retransmitido por cualquier sistema sin la expresa autorización de esa señal. Hay una limitación más grande aún, en cierto modo complementaria pero más importante cuando se trata de sistemas internacionales, que está en la Ley de Radiodifusión 14.670 y todas las normas que siguen para la televisión para abonados. Bajo la frase de "aplícase en lo pertinente lo correspondiente a radiodifusión a la televisión para abonados" se limita la propiedad de los medios, tanto de radiodifusión como de televisión para abonados, a ciudadanos nacionales, uruguayos, lo cual impide legalmente -no en la práctica- que extranjeros sean dueños de sistemas. Si vamos a lo gráfico, estos sistemas no son más que intermediarios, es decir que brindan un servicio captando determinadas señales que producen otros agentes y llevándolas al hogar de cada consumidor. Es bastante discutible que el o los propietarios de un sistema de intermediación televisiva -como lo sería una empresa de cable, por ejemplo- tengan que ser de origen nacional.


EC - ¿Ese tema tiene distintas respuestas en distintos países del mundo?


CGR - Sí, actualmente, salvo excepciones muy puntuales -lo vimos en el caso de Perú con el retiro de la licencia a un ciudadano de origen judío o que no era peruano de origen, según Fujimori- no hay casos en que se limite la propiedad de extranjeros. Vemos que sociedades anónimas o grupos internacionales entran como lo han hecho en Argentina, como lo están haciendo en Brasil y como lo hacen en cualquier país europeo.


EC - ¿Lo hacen sin necesidad de asociarse con empresarios locales?


CGR - Eso varía según la reglamentación. Pero, generalmente, cuando se trata de sistemas satelitales o de televisión para abonados, se ha puesto el énfasis -sobre todo en la legislación europea, que es la que abarca más puntos- en el tema de dónde se originan los contenidos y en qué porcentaje de contenido nacional o estrictamente local tiene que haber. Hay una limitación; de hecho vemos que, de los sistemas de televisión satelital que se ofrece en la región, ni DirecTV ni Sky tienen señales uruguayas, pero nada indica que no las puedan tener a muy corto plazo.


EC - Volvamos al tema de la propiedad de los permisos. Tú decías que, más allá de lo discutible que sea establecer esa restricción, en Uruguay existe pero se incumple.


CGR - Se incumple y se hace una vista más que gorda sobre grandes sistemas.


EC - ¿Qué ejemplos tenemos de sistemas conocidos, fuertes, detrás de los cuales hay empresarios extranjeros?


CGR - El caso más concreto, más cercano y más grande es el de TVC, que hoy por hoy tiene un lugar minoritario en el contexto del sistema de televisión para abonados de Montevideo -un 30 y algo por ciento del total de los abonados-, pero que hace dos años llegó a tener casi el 60% del total, cuando tenía la exclusividad de los derechos del fútbol. Fue en ese momento que el Grupo Clarín de Argentina compró no sólo TVC, sino el paquete de empresas vinculadas a TVC.


EC - Empresas del interior del país.


CGR - El llamado Grupo del Norte, que implica sistemas de televisión por cable en Paysandú, Salto, Rivera, Artigas y Paso de los Toros.


EC - Ese conjunto de empresas, con TVC a la cabeza, es propiedad del Grupo Clarín de Buenos Aires.


CGR - Exacto.


EC - ¿Hay algún otro ejemplo que podamos mencionar?


CGR - Sí, está la inversión de Samuel Liberman, el ex propietario de VCC, la tercera empresa de televisión por cable en Buenos Aires, que después se dividió en dos partes y fue a Multicanal y Cablevisión, que se asoció mayoritariamente en Punta Cable, el sistema de televisión por cable de Punta del Este y Maldonado, cuyos promocionarios originales eran los tres titulares de los canales privados montevideanos.


EC - La realidad es que la propiedad corresponde a grupos extranjeros. ¿Cómo se resuelve el tema? ¿Con un testaferro?


CGR - Sí, tan sencillo como eso. No son los únicos casos; en el litoral hay varios cercanos a empresarios argentinos.


EC - Otro de los tantos temas que se han ido transformando en preguntas después de esta serie de entrevistas que hemos realizado En Perspectiva: ¿cómo hay que valorar a la cantidad de suscriptores "clandestinos" que hay hoy en Uruguay y que tiene servicios de DirecTV y Sky, que tú decías que anda en el entorno de los 2.000? ¿Es un número alto o bajo? ¿Qué quiere decir? ¿Qué mensaje está enviando a propósito de la opinión del mercado con respecto a los sistemas existentes?


"Me causaba risa cuando se decía que ahora sí los canales uruguayos estaban en el satélite, disponibles para toda América; en la realidad están en el satélite, pero no pueden bajar fuera de nuestro país porque no tienen derecho para hacerlo. (...) El único canal que hoy por hoy puede subir su programación íntegramente al satélite y distribuirla es el Canal 5"

CGR - Si vamos al número total de abonados a los distintos sistemas existentes en todo el país, es un número muy chico. Hoy, en mayo de 2000, estamos arriba de 500.000 abonados a los distintos sistemas de televisión paga en todo el país. Primera conclusión: en cuatro años -muy poco tiempo- se dio la evolución de la televisión paga, ese cambio cultural que implica pasar de una televisión gratuita de acceso libre como la radiodifusión a pagar por un servicio fue asumido con los indicadores internacionales de la región. Hoy estamos hablando de una penetración un poquito superior al 50% en todo el país. Si tomamos ese dato, ¿qué son 2.000 o 2.000 y algo? Estamos hablando del 0,5% del total. Es muy poco, pero a ese 0,5% se llega teniendo que hacer bastante esfuerzo: el abonado tiene que contactar con alguien que no puede publicitar sus servicios, a veces tiene miedo de que le corten ese servicio, que además es más caro por no estar regulado, porque las empresas no están operando en nuestro mercado... Creo que es una señal muy clara de que hay gente dispuesta a pagar y bastante. Estamos hablando de una inversión de 600 o 700 dólares para instalarse y de 70 u 80 dólares por mes -o más: si hay consumo de "pay per view" el precio es mayor- para ver otra televisión o tener otro servicio de televisión. No solamente estamos hablando de mayor calidad; cualquiera que haya visto DirecTV puede apreciar que lo que ofrece la pantalla es bastante más que lo que ofrece una pantalla tradicional.


EC - ¿En qué sentido?


CGR - Por ejemplo, al llegar a cada canal tenemos más información acerca del programa que se está emitiendo -hora de comienzo, hora de finalización-, se puede programar qué ver, qué no ver, qué compras hacer -me refiero a qué programas de pago ver-, uno se puede armar su agenda de películas... Hay una manera de sintonía o de cartelera electrónica que posibilita sacarle mucho más provecho a ese flujo enorme de información que muchas veces, como es grande, uno se está perdiendo.


EC - ¿Tú percibes esa cantidad de afiliados a los servicios de televisión satelital extranjeros como una señal de disconformidad con la calidad de la oferta hasta ahora existente?


CGR - Exacto, o al menos con la exigencia de un nivel superior a esa calidad.


EC - Te lo pregunto porque el doctor Andrés Lerena decía En Perspectiva cuando le mencionábamos ese dato que los índices de penetración de la televisión por cable en Uruguay son muy altos, lo que estaría demostrando la satisfacción de la población con el sistema.


CGR - Yo relativizaría muchísimo esa afirmación. Pienso que cuando hay una especie de monopolio o no hay opciones en los servicios que se ofrece no se puede medir el grado de satisfacción por la cantidad de abonados que se tiene. Nadie puede medir la satisfacción con Antel o UTE, ya que son opciones únicas en el mercado. Si uno tuviese otras posibilidades, de conocer otros servicios, de ver otro relacionamiento de la empresa con el cliente, entonces sí podría llegar a ver el grado de satisfacción. Por más que fuese tan lineal como lo plantea el representante de Andebu, yo diferenciaría mucho a Montevideo del interior.

En el interior, sobre todo en las ciudades importantes como Salto o Paysandú, tenemos sistemas superiores a los que se brinda en Montevideo, no sólo en la cantidad y el tipo de las señales sino, en especial, porque esos servicios se están brindando a un precio sustancialmente más barato, de los 30 dólares promedio que se pagan en Montevideo a unos 20 dólares promedio. En muchas manifestaciones que surgen de cartas a diarios o semanarios de nuestra capital se puede apreciar en aspectos concretos, como por ejemplo el precio del abono (que en los sistemas de cable de Montevideo subió un 30% desde el año pasado, cinco o seis veces la inflación) un descontento muy grande con lo que se ofrece. Otro caso concretísimo son todos los vaivenes que ha tenido el derecho de la transmisión de los partidos de fútbol. Las empresas de Montevideo han promocionado, publicitado o captado nuevos abonados ofreciendo un servicio que después no pudieron ofrecer por no tener los derechos, lo que ha redundado en una insatisfacción evidente. Por ejemplo, participé en el programa Correo de Vos de esta radio y allí eran constantes las manifestaciones de disconformidad con el servicio por parte de los oyentes.


EC - En esta situación y a partir de esas señales de disconformidad, no deja de ser paradójico que la esperanza esté puesta en este tipo de servicios que vienen del exterior. Para muchos de los que hablan de estos temas, DirecTV o Sky se han convertido en una especie de salvadores que desde afuera van a hacer cambiar el mercado uruguayo de la televisión para abonados. ¿Cómo lo ves?


CGR - Evidentemente, el hecho de que haya sistemas de sustancial mejor calidad va a forzar determinados cambios.


EC - De manera extremista y efectista, a los efectos del razonamiento, el tema podría plantearse como que para mucha gente el mensaje es: "libérennos; vengan e invadan".


"No necesariamente hay que tener un permiso de televisión aérea abierta para poder subir al satélite. De hecho, muchas de las señales que ofrecen DirecTV o cualquier sistema de cable son hechas exclusivamente para ser comercializadas por sistemas de intermediarios, no son señales de 'broadcasting'"

CGR - Exactamente. Hay que ser claros: esos servicios tampoco son el súmum televisivo. Muchas de las señales son las mismas que vemos. Por supuesto que hay señales mejores o a las que no tenemos acceso -como BBC, World y algunas musicales-, pero no se puede decir que con eso ya está todo. Esto es lo más importante de por qué es necesario que se libere la televisión satelital: es importante que haya un marco regulatorio suficientemente amplio como para permitir no solamente esta tecnología que hoy estaría ingresando con varios años de retraso a nuestro país, sino las que ya hoy están operativas o en vías de desarrollo -por ejemplo, la distribución televisiva y de datos vía láser entre un centro de emisión y cada hogar u otras que ni siquiera existan y puedan llegar a surgir, o el caso concreto de distribución de televisión o cualquier servicio de información vía Internet, que es el otro cambio que de una manera mucho más soterrada, sin despertar tanto ruido, ha cambiado de manera significativa nuestro comportamiento en cuanto a acceso a información- y no limitarlas en ningún sentido.


EC - Se ha ido creando un mito en torno a DirecTV y Sky. Ahora hace falta conocerlas y evaluarlas. ¿Cómo jugaría el tema de que en esos paquetes no hay señales nacionales?


CGR - Eso es algo totalmente circunstancial. Esos sistemas quieren tener cada vez más señales televisivas. Mientras más señales puedan ir subiendo al satélite, mejor o más completo sería el abanico de opciones que ofrecen. Por lo tanto, no hay ninguna limitación; es más, creo que esos servicios tienen interés en poner señales televisivas uruguayas para el mercado uruguayo.


EC - ¿Podrían incluir los canales de televisión abierta de Montevideo?


CGR - Sí, pero en ese caso surge un tema muy importante, que ha sido otro de los motivos por los cuales los canales de televisión montevideanos han intentado limitar el acceso de los sistemas extranjeros a la capital en primer lugar: la pantalla de los canales 4, 10 y 12 está compuesta en gran parte -sobre todo en el horario central- por programas que no son originados por ellos sino por canales argentinos. DirecTV ofrece a cualquier hora del día América 2, Azul Televisión, Telefé, Canal 11 o Canal 13 de Buenos Aires, que ofrecen esos mismos programas. Por un lado, los canales uruguayos no pueden subir al satélite ofreciendo esa señal fuera de nuestro país, porque no tienen los derechos para hacerlo. Me causaba risa cuando se decía que ahora sí los canales uruguayos estaban en el satélite, disponibles para toda América; en la realidad están en el satélite, pero en los hechos no pueden bajar fuera de nuestro país porque no tienen derecho para hacerlo. De lo contrario, habría grandes huecos, grandes espacios negros; sólo los informativos y algún programa de la mañana podrían ser captados en otros países. En esa circunstancia, el único canal que hoy por hoy puede subir su programación íntegramente al satélite y distribuirla es el Canal 5, del Sodre.


EC - En ese caso hay un tema de calidad. ¿Las señales de los canales 4, 10 y 12 podrían estar en los paquetes de DirecTV y Sky que se comercializaran en Uruguay?


CGR - O podrían estar otras.


EC - Podrían crearse nuevos canales.


CGR - Exactamente.


EC - Podrían crearse nuevas empresas que subirían al satélite y llegarían por la vía de DirecTV o Sky a los hogares uruguayos.


CGR - Exactamente. En cualquier hipótesis es positivo, porque estaría habilitando a otras señales, como por ejemplo Señal 1, que existe, u otras que no existen, como productoras que quieren desarrollar determinados contenidos que suben al satélite bajo forma de programas unitarios o de una nueva señal. No necesariamente hay que tener un permiso de televisión aérea abierta para poder subir al satélite. De hecho, muchas de las señales que ofrecen DirecTV o cualquier sistema de cable son hechas exclusivamente para ser comercializadas por sistemas de intermediarios, no son señales de "broadcasting".


EC - ¿Cuál es tu impresión a propósito del riesgo que estarían enfrentando las sistemas de televisión para abonados de Uruguay en este nuevo contexto, tema que ha aparecido tanto en los remitidos de Andebu como de grupos de cableros del interior del país?


CGR - También en ese caso hay que separar Montevideo del interior y ser muy claros en cuanto a que el riesgo es mínimo para los sistemas pioneros del interior que están brindando un buen servicio a un bajo precio. Al menos a mediano plazo, los nuevos sistemas están orientados al público de mayor poder adquisitivo; estaríamos comparando sistemas de 40 o 50 señales a un precio de 20 dólares con sistemas de 100 o 120 señales a un precio por lo menos tres veces mayor. Los nuevos sistemas están dirigidos a otro segmento. En Montevideo, donde el cable es más caro, el servicio es deficitario y hay mayor concentración de un público con el poder adquisitivo necesario para suscribirse, sí implican cierto riesgo, aparte del riesgo clarísimo para los canales 4, 10 y 12 -que evidentemente presionaron para no permitir el ingreso de la televisión satelital directa al hogar- de perder el negocio de la intermediación publicitaria en esos programas de alto "rating" de que hablábamos. Se perdería necesariamente la intermediación de programas como "El show de Video Match" o "Almorzando con Mirtha Legrand", por ejemplo, que el consumidor no necesariamente tendría que ver en la pantalla de los canales montevideanos sino que podría ver en América 2, Telefé o Canal 13.


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EC - Han llegado preguntas de los oyentes, algunas que tienen que ver con el tema del fútbol. Preguntan si en el sistema de televisión directa satelital el usuario puede evitar las limitaciones que se dan en los sistemas uruguayos para ver los partidos que interesan en materia de fútbol, como los que juega la selección o aquellos en que participan equipos uruguayos en la Libertadores, etcétera.


CGR - Sí; en el caso concreto de DirecTV, ésta tiene PSN como una de sus señales. También hay que ser claros en cuanto a que cualquier sistema puede brindar ese servicio; simplemente tiene que pagar por el mismo. Nada impide que los sistemas de cable o de televisión aérea codificada de Montevideo lo ofrezcan. No lo han ofrecido porque no han pagado por esa señal.


EC - Otro oyente pregunta a propósito de si para recibir televisión satelital se requiere un televisor especial.


CGR - No, cualquier televisor sirve, incluso un viejo televisor blanco y negro sería apto siempre y cuando se tenga el decodificador que intermedia entre la antena y el televisor.


EC - ¿Qué costos tiene la televisión DirecTV? ¿Hay que comprar una antena? ¿Cuáles son los promedios mensuales que hay que abonar?


"Hay casos de 'nueva economía' en todo lo que tiene que ver con comunicaciones, y querer enfrentarse con reglamentaciones o sacar a relucir determinados 'cucos' o argumentos de carácter cuasi-chauvinistas es realmente incomprensible a esta altura"

CGR - Lo que están cobrando DirecTV y Sky es muy similar. Podemos diferenciar entre lo que se está cobrando en Uruguay bajo estas formas irregulares y lo que se cobra en Argentina o Brasil; ahora está anunciado el lanzamiento de Sky en Argentina. En el mercado uruguayo la instalación de la antena y el decodificador se puede conseguir irregularmente a unos 700 dólares, en Argentina o Brasil la instalación se puede conseguir por menos de 300 dólares; luego hay un costo mensual según los distintos paquetes de señales -entre las cuales hay algunas señales "premium"- que iría desde unos 40 y algo de dólares hasta cerca de 80 de pago fijo, más los casos especiales de eventos o de películas bajo la modalidad de "pay per view", de pagar puntualmente para ver productos particulares. Estos son costos variables que dependen de cada consumidor.


EC - Sobre este punto conviene hacer la aclaración de que buena parte de los atractivos de estos servicios de televisión satelital están en programas que hay que pagar aparte.


CGR - Exacto. Pero eso no es privativo de la televisión satelital, sino que es universal en los sistemas de televisión para abonados. Lo que pasa es que aquí tuvimos un nacimiento muy retrasado, tuvimos una evolución muy lenta y estamos en un estado primitivo en los sistemas de televisión para abonados en cuanto a las modalidades de facturación. Recién hace poco más de un año se lanzó el paquete "premium", pero no hay todavía "pay per view". En Buenos Aires, HBO y Cinecanal ya no forman parte de los sistemas de televisión por cable; solamente están disponibles en DirecTV, con la que tienen un acuerdo de exclusividad y forman parte de un paquete especial de señales.


EC - Un oyente quiere saber si en caso de que en una casa haya más de un televisor se necesita más de un decodificador.


CGR - Sí, ésa es una diferencia con los sistemas de cable. La antena mira un único satélite donde están todas las señales, pero cada decodificador recibe una señal, entonces se necesitaría un decodificador distinto para cada televisor.


EC - O sea que funciona con una única parabólica pero son necesarios varios decodificadores si hay varios televisores.


CGR - Exacto.


EC - Tanto los directivos de Andebu como de los canales cable del interior que han salido a la prensa han reclamado condiciones de competencia en términos de igualdad en esta reglamentación que el Poder Ejecutivo se dispone a aprobar. ¿Es factible una competencia en términos de igualdad con estos grandes gigantes?


CGR - Tenemos que ver a qué se refieren cuando se habla de igualdad. Si se habla de igualdad de condiciones tributarias o de conformación de sociedades nacionales para la explotación del servicio, se puede hablar de requisitos mínimos de igualdad.


EC - Incluso en el pago de un canon, por ejemplo.


CGR - Sí, el canon que tienen todos los sistemas de televisión para abonados que es de 0,55 dólar por cada habitante de la zona servida por el sistema, lo cual se prorratea con la cantidad de operadores de la misma zona. Pero no podemos igualar lo que no es igual. ¿De qué igualdad se puede hablar cuando hay un sistema que ofrece 40 señales, a veces 20 u ocho, contra uno que ofrece 120 de calidad digital? Por más que se quiera, difícilmente se pueda igualar lo que es diferente. Cada segmento de la población se acercará al sistema que vea más apetecible y tenga la posibilidad económica de pagar.


EC - La pregunta venía también por consideraciones como ésta: un cablero del interior, por ejemplo, ha tenido que tender la red a lo largo de toda la ciudad, llevar el servicio a las distintas cuadras y calles en las que tiene operando su permiso. Por otro lado, ha tenido que instalar una planta en la que baja la señal con distintas antenas parabólicas; es decir que ha tenido que hacer una determinada inversión. Ese cablero pasa a competir con una señal que viene de afuera por satélite y que no tiene que hacer nada de eso en materia de inversiones locales; hubo una inversión gigantesca local, pero forma parte del proyecto.


CGR - Yo respondería con hechos. Sería lo mismo que una radio saliera a protestar porque radios del extranjero están transmitiendo vía Internet y le captan escuchas uruguayos, o que los diarios El País o El Observador protesten porque Internet ha posibilitado que gratuitamente todas las mañanas uno lea el diario Clarín o The New York Times o cualquiera de cualquier parte del mundo. No se puede argumentar que la baja circulación de cualquiera de estos diarios tiene que ver con un aumento de la lectura de diarios extranjeros vía Internet y quejarse de que son medios muy grandes pero que acá no tienen que enfrentar costos de impresión, distribución y circulación.

Evidentemente, estamos viviendo -más en las comunicaciones- todo lo que se ha dado en llamar "la nueva economía". Hay casos de nueva economía en todo lo que tiene que ver con comunicaciones, y querer enfrentarse con reglamentaciones o sacar a relucir determinados "cucos" o argumentos de carácter cuasi-chauvinistas es realmente incomprensible a esta altura.


EC - Por otro lado -y volviendo a lo que señalabas al comienzo-, con la televisión satelital no termina la competencia. Quizás se podría decir que recién empieza, porque ya hay otras tecnologías golpeando la puerta para ingresar.


CGR - Exactamente. La más concreta, que se está probando en varios países, en especial en Estados Unidos, que seguramente tendrá un desarrollo comercial, es la de distribución televisiva y de datos a través de rayo láser, una distribución punto a punto de muy alta calidad. Esos sistemas permiten transmitir desde el punto central hasta 15 kilómetros en línea recta, lo que hace al sistema apto para casi cualquier conglomerado urbano. Hay muchos otros que están en prueba o que no conocemos o hay tecnologías o formas de distribución que utilizan sistemas de cable ya instalados, como el caso de la red de cables de UTE en Uruguay. Todo esto implica una apertura muy grande, no sólo en el marco regulatorio de la televisión para abonados sino de las telecomunicaciones en general.


EC - El año pasado en Uruguay se concedió permisos para operar en transmisión de datos por vía inalámbrica por el sistema CMMDS.


CGR - Exacto, y LMDS también, "Local Multipoint Distribution System".


EC - ¿Esos sistemas también van a traer imagen?


CGR - Técnicamente pueden hacerlo. En Nueva York hay un sistema que opera en LMDS que tiene cubierto de una manera similar a lo que es la telefonía celular distribuyendo por celdas un barrio y brindando un sistema de televisión para abonados.


EC - También está la televisión interactiva a través de Internet.


CGR - Exacto. Esto va a volver a plantear todo un cambio cultural muy grande que hoy no podemos predecir. El caso de la televisión satelital, lo que conocemos como DirecTV en Estados Unidos, que ya se está implementando también en México, tiene su segunda rama, que es Direct PC, que es precisamente la distribución de datos vía la misma antenita y el mismo decodificador, acceso a Internet a través del mismo sistema.


EC - Sin pasar por Antel, por ejemplo.


CGR - Exacto, y con un ancho de banda bastante superior, con una velocidad y una capacidad de tráfico muy superiores.


EC - Los permisos que se concedió para televisión por cable -por ejemplo en Montevideo- fueron pocos, sólo tres. En un contexto como éste que se avecina, en que se abre la competencia con la televisión satelital, ¿habría que pensar que también se va a dejar abierta la posibilidad de que haya otros operadores de televisión cable en Montevideo y otros lugares del país?


CGR - Debería. Si el gobierno mantiene la coherencia -en este caso la ha mantenido a rajatabla en cuanto a liberar o abrir el mercado de comunicaciones; ésta es la primera vez en años, a diferencia de las administraciones anteriores, en que se está teniendo una línea muy clara hacia donde se está apuntando, por primera vez hay un rumbo muy marcado en apertura y en tener un marco liberal en cuanto a comunicaciones, muy distinto del dirigismo que hubo en las administraciones anteriores- implicaría hacer esa liberalización, abrir también el mercado de televisión por cable en Montevideo.


EC - En su momento, la resolución de la administración Lacalle que autorizó solamente a tres argumentó razones de mercado.


CGR - Sí, mencionaba una saludable competencia; pero esa resolución 117/994, del 11 de febrero de 1994, también expresaba que habilitaba a esos sistemas en primera instancia. Ni siquiera esa resolución dejó cerrado que nuevos sistemas de los que se habían presentado -o tal vez otros- fuesen habilitados para operar. No olvidemos que es un negocio que hoy por hoy, con los precios que se está cobrando y con los más de 200.000 abonados, está moviendo más de 60 millones de dólares de facturación por año limitado solamente a televisión. Si recordamos que el gran negocio no es solamente distribuir señales televisivas sino controlar el medio con el cual llegar al hogar -¿y por qué no, a partir de determinado tiempo?- y ofrecer servicios no sólo de datos sino también de telefonía o de transmisión de información en general...


EC - Tú dices que no es descartable que haya interesados en salir al mercado de la televisión cable en Montevideo, aún con todo este tiempo de ventaja que llevan las tres empresas que salieron primero.


CGR - No, en absoluto. No solamente la gente que se presentó en su momento y fue relegada, sino otros grupos empresariales.

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Transcripción: María Lila Ltaif Curbelo
Edición: Julieta Sokolowicz