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El
Carnaval de Montevideo sigue siendo el festival de teatro popular más
grande de América. EL
TERMÓMETRO Entrevista
al letrista de la murga “Falta y resto”, Raúl “Tinta brava” Castro. FERNANDO
TETES: Antes
de arrancar vamos a leer mensajes de los oyentes. La familia Otero, de la
calle Pastoriza y el Club Tabaré, dice que agradece la “despedida de las
madres” que menciona a la Tota Quinteros, madre de la desaparecida Elena
Quinteros recientemente fallecida. Y pregunta si no se puede repetir. Creo
que no se puede por un tema de reglamento... RAÚL
CASTRO: FERNANDO
TORRADO PARRA: RC
– Lo que pasa es que tengo la suerte de contar con un cuadro de gente que
trabaja con la Falta que es muy importante. Por un lado, Felipe –mi hijo-
que es el director escénico ... FT
– Labura en la empresa familiar, digamos. RC
– Sí. Alejandro Balbis, Pablo Milich, ahora está Alberto “Coco”
Rivero en la puesta en escena, el “Loquillo” Garrido, el “Mono”
Orlando Da Costa. FT
– Estás nombrando a los históricos. Es como mencionar (a los jugadores
de Peñarol) José Enrique de los Santos, Oscar Aguirregaray... RC
– Ahí está. Con ese cuadro es difícil encarar las cosas solo porque uno
se siente muy apoyado. Ahí aparecen los temas y después está la soledad
del papel en blanco y tratar de darle forma, que es lo que me corresponde.
Este año es la parte del medio de la murga porque Felipe escribió la
Presentación y la Despedida. FT
– No te veo sin escribir una Despedida. RC
– Sí, pero sabés que es un orgullo muy grande cuando uno escribe una
despedida y tu hijo otra y la murga elige la de él. Es un orgullo muy
grande. FTP
– Es como que estás dejando la buena semilla. RC
– Quiere decir que es mejor lo que viene que lo que está. FT
– Igual te debe haber puesto un recitado porque si no es la Falta. RC
- Sí, sí. FT
– No es la Falta si no te parás con las piernas abiertas para descender a
la altura del micrófono... RC
– Claro, no me gusta doblarme prefiero abrir las piernas. FTP
- ¿Seguís vinculado al Club Tabaré? RC
– Sigo vinculado de alma. Tengo amores que son eternos como Peñarol, el
Club Tabaré, la Falta... Amores que son eternos porque naciste, te criaste
y hubo cosas que influyeron en mi vida. Bueno, el fútbol, en el básquetbol
y en la murga, esos son mis tres amores. FTP
- ¿Y sos fiel? RC
– Totalmente. Soy fiel por idiosincrasia. FT
– Hoy estamos hablando de letristas. Probablemente como somos
congeneracionales con las letras que vos escribiste y contigo, por ahí
perdemos la dimensión y seguimos cantando las retiradas viejas que algún día
serán suplantadas por estas letras de ahora. ¿Sos consciente de que
escribiste cosas que -más allá de ganar o perder un premio en Carnaval-
forman parte de un conjunto de letras, como por ejemplo las de Araca del 30
y pico y demás...? RC
– Te agradezco mucho eso de que somos congeneracionales porque vos sos
bastante más joven que yo... FT
- Me dejo el pelo largo porque lo usan los adultos. RC
- ... Pero me llena de satisfacción. Siempre digo que me gustaría entrar
en un boliche dentro 100 años o 150 y encontrar que alguien está cantando
una canción de la que no conoce el autor y resulta que soy yo... FT
– ... Y pagarle la vuelta y decirle que sos vos. RC
– No. No decirle nada. FTP
– Pero, ¿por qué dentro 150
años? FT
– Porque el whisky de ahora va a estar más rico. (Risas) RC
– Creo que es uno de los placeres más grande cuando uno encuentra a gente
que está cantando una letra y no sabe que es de uno. Tuve suerte porque
compartí la parte creativa con Jorge Lazaroff, Jaime Roos, con muy buenos músicos
que hicieron que mis letras trascendieran más de lo que hubieran debido.
Además estuve en un momento histórico, el de las murgas de los 80, cuando
era muy importante el fenómeno y eso me benefició. FT
– Aquello de “a las murgas del pueblo las viste el pueblo”, como
frase. RC
– Claro. Una frase acuñada por Ovidio Cabal a quien recuerdo. Un hincha
de Fénix a muerte. FT
– Fue el que puso los primeros mangos en La Falta. RC
– Cómo sabés, qué periodista... FT
– Lo que pasa es que quería salir en La Falta. RC
- Después te invité y me dijiste que no. FT
– Es que no puedo cantar, probé en varios porteros eléctricos y me
tiraron cosas de arriba. RC
– A partir de ahí, Ovidio fue uno de los que me dio una fuerza para poder
encarar esto de la murga y hacer estas canciones que años tras años se van
renovando. Es
bueno eso que decís porque hay mucha gente joven que ya recuerda canciones
de los años 90 y no de los 80. Eso también me llena de orgullo. FTP
- ¿Cuál es la forma de componer? ¿Recibís la música o al revés? RC
– Todo está permitido. Puede suceder que aparece una canción en la radio
y la melodía me provoca otra letra que la que tiene. También que encuentre
una frase que me provoca toda una canción. Puede pasar como con “Que el
letrista no se olvide” que nace de la gente que viene y te dice que no me
olvide de cantarle a la Tota u otros. El otro día un pibe en 18 y Rio
Branco estaba tirando agua en la cuneta y me miró mientras esperaba el semáforo
para cruzar. “Flaco, este año... la Tota”, me dijo. “Sí”, le dije,
“quedate tranquilo”. Así surgen un montón de cosas. Van tirando cosas
y algunas van para el potpourrie otras para los couple. También las cosas
que pasan en los ensayos: un murguista dice una cosa y te activa el
mecanismo de hacer un couplé. Yo
elijo las músicas y a veces me la modifican los atrevidos de los murguistas
de La Falta. Otras, me las cambian porque dicen que soy muy viejo para
elegir música o consigo amigos que, por suerte, confían en mis letras y le
ponen música. FTP
- ¿Puedes dar un anticipo? RC
– (Canta) “Nacional salió campeón/ con un triunfo y un empate/ nuestra
felicitación/ a tan sufrida falange./ Acertó Hugo De León/ con los
cambios en la hora/ puso a Larrionda en el medio/ y a Méndez de centro
forward”. FT
– Esto va para Adriana que acaba de llamar y pregunta: “Castro, ¿cuándo
vas a volver a hacer nuevas canciones dedicadas a Peñarol”. Si
te sirve ésta Adriana, ya te pasamos la primicia. Cómo entonás, eh. Esto
confirma mi teoría porque Carlos Viana también me invitó a salir en los
(humoristas) Los Buby’s y le dije que ni canto ni bailo. Me dijo: “Pero
salgo yo”. “Sí, pero sos el dueño”. Esto confirma la vieja teoría
de que los que te invitan son lo que quieren tener uno al lado que cante
mal. Ése
es uno de los mitos. ¿Para salir en Carnaval tenés que saber cantar o
antes era más fácil que ahora? RC
– Pienso que para salir en Carnaval hay muchos lugares que ocupar. He
tenido la suerte de salir con gente como por ejemplo el “Tatú” Rodrigo
De Paula que tenía ocho años y en ese momento no cantaba bien. Sin
embargo, hizo todo un couplé y fue importantísimo. En algún momento fue
la figura del Carnaval o el mejor couplé. Depende
de lo que se haga, de las ganas, de la fuerza. Obviamente que para ser un
cantor de murga, actualmente hay que llenar una serie de requisitos que son
más de sacrificio que de dotes y talentos. Hay talentosos pero no existe en
este arte, que más que arte es una artesanía callejera, aquello de técnica
súper depurada, sin mucha emoción... FT
– Si no te tiembla la panza cuando se abre la cortina del teatro. FTP
– Lo que pasa es que cuando te tiembla la panza y la garganta se te pone
roja, quizás no llegues al segundo tablado. ¿Cómo dominás esa forma de
decir? RC
– Bueno, ahí hay técnicas, ¿no? Pero uno normalmente la ronquera del
murguero es hasta simpática para la gente. Ya no hay tiempos de ocho o diez
tablados como antes porque son pocos los que quedan. Si uno hace tres o
cuatro tablados, tiene que tirar cohetes. Antes, me acuerdo de un domingo de
1984, cuando hicimos 17 tablados. FTP
- ¿17 un domingo? RC
– Sí. Empezábamos a las 10 de la mañana y terminábamos a las 4 de la
mañana del lunes. Todo el día cantando. FT
– Me acuerdo que la Mutual hacía esa hora. A las 10 de la mañana
arrancaba con “Sopita y Carozo”... RC
– El Tanque Sisley, la Mutual, Larre Borges, una serie de locales donde
hacían carnavales de mañana porque era brutal el acceso de la gente a los
tablados. La gente escuchaba en la murga lo que no decían en otro lado (N.
de E.: 1984 fue el año de la definitiva apertura democrática que posibilitó
las elecciones de noviembre de ese año y el fin de la dictadura que
gobernaba Uruguay desde 1973). Me
acuerdo que “el Loquillo” se desmayó en el (tablado del Club)
Liverpool. Íbamos para el “Momo juega pool” que era el último tablado,
a las 3 de la mañana. Me acuerdo porque había un obrero de Nuevo París
con la señora y un niño en brazos. El hijo más grande le decía: “Dale,
vamos a quedarnos”. “Es que papá se tiene que levantar a las seis de la
mañana”. Eran las tres y el tipo se quedó porque llegaba la murga. Esas
cosas que te ponen en un compromiso muy grande. Me
acuerdo que el “Canario” Luna, que ese año salía en La Falta –y que
lo saludo porque este año sale “La Clarinada”, flor de murgón-, se
adelantó a la gente y le dijo que no nos pagaran porque no íbamos a poder
cantar. La gente se paró y no nos dejó bajar del tablado. Prácticamente
no se escuchaba nada porque casi no podíamos emitir sonidos. La
ronquera es quizás más efímera, folclórica, de lo que era antes pero
existe y hay que cuidarse. No hay que excederse demasiado en la bebida... FTP
- ¿Por qué no hay escenarios? RC
– Lo que pasa es que el Carnaval, si bien se ha profesionalizado mucho,
compite con una serie de entretenimientos cada vez mayor. En los
tiempos que se habla que había 100 o 150 tablados en Montevideo, no había
televisión. El Carnaval no tenía contrarios, si salías a la vereda a
tomar mate porque estaba lindo, ibas al tablado. Máxime cuando era gratis.
Hoy es distinto, son espectáculos. Así
y todo, habiendo pocos tablados en comparación con lo que había antes,
sigue siendo el festival de teatro popular más grande de América. Dura un
mes y medio. No existe en otro lado, no sé si en el mundo, pero en América
estoy seguro. Hay 60 compañías de teatro independiente que son cada uno de
los grupos que componemos el carnaval, con más de 15 o 20 escenarios en
todo Montevideo, con espectáculos todas las noches. Me parece que cada año
más, las autoridades y la gente que tiene directa relación con la cultura
se va dando cuenta de eso y se valora cada vez más el Carnaval. La
cantidad de gente que ve Carnaval oscila entre los 150 y 200.000 personas en
una ciudad de 1.500.000 habitantes. Más del 10%. Se vende un 1.000.000 de
entradas por Carnaval. Es una cosa muy grossa y por tenerla frente a las
narices, los uruguayos no nos damos cuenta. FT
- ¿Te calienta cuando se dice que el Carnaval está demasiado politizado? RC
– Siempre lo estuvo. FT
– De hecho si leés el reglamento de murga, de eso se trata... No sé si
de politizar pero sí de criticar. RC
– Tiene que criticar. En el año 33, cuando la dictadura de José Terra,
los Asaltantes con Patente empezaron el repertorio diciendo: “Terra
presidente, Danielo intendente/ adelante, Asaltantes con Patente”. Se los
llevaron presos al segundo tablado. Es
así, la murga que no tenga crítica política... A veces por ausencia también
se puede ser político. Hay momentos en que vos por murga tenés que decir
cosas. Por ejemplo, ahora la crítica a la Intendencia es un tema muy
espinoso. La Intendencia tiene cosas criticables, obviamente, y las murgas
que se autodefinen de izquierda o con un discurso parecido, normalmente le
sacan el cuerpo. ¿Por qué? Porque la mayoría de los votantes de izquierda
está en los tablados. Eso refleja lo que pasa en Montevideo, más del 60%
es de izquierda. En eso la murga se tiene que jugar. El
otro día, estaba hablando con un viejo carnavalero y me decía que el
Carnaval está flechado. Y tiene ciertas parte de razón. Los carnavaleros
tenemos la obligación de recuperar para la murga esa credibilidad de que
critica a todo el mundo por igual. FTP
– Me imagino cuando aparezca la murga de derecha. FT
– Va a estar divertido. Yo siempre digo que los que critican que haya
murgas de izquierda deberían sacar una de derecha. Hay un montón de letras
que me encantaría escuchar. RC
– Esta bien. FTP
– “Un abrazo para ‘el flaco’ que antes de que se metiera en el
Carnaval el único tema que sabía la letra era ‘Vieja viola’ y yo le
pasaba en el vestuario del Tabaré la letra de ‘La embrujada’. Jorge de
Solymar”. FT
– “La embrujada” es la murga que salía de una panadería, atrás
funcionaba un burdel y yo era el utilero. Ernesto
y Jacqueline Franco, que fueron compañeros tuyos en la escuela de
periodista de UTU, y te mandan un saludo. RC
– Un abrazo para ellos y para toda esa gente que tuve la suerte de
convivir unas horas maravillosas cuando empecé en lo que después fue la
tarea de escribir. FT
– Este año pasado me invitaron a presentar el libro de Contrafarsa y una
de las cosas que dije fue que si uno quiere repasar la historia, tiene que
remitirse a los libretos de murga. Son un gran programa periodístico. RC
– Sí. Además, la murga es el diario popular, el diario de la calle
escrito por gente que no tiene diploma de periodista pero que sí la
sensibilidad como para adaptar en versos de murgas todo lo que pasó en el año
y dar una visión. Yo, por ejemplo, soy manya y hago este chiste sobre
Nacional y los bolsos están con bronca conmigo. Habrá otros letristas que
le darán palos a Peñarol... FTP
– Que Magurno no se olvide... RC
– (Risas) Le darán palos a Peñarol porque este año no le ganó a nadie.
FTP
– Una para los futuros murguistas, para nosotros los gurises que estamos
esperando una oportunidad... RC
– Los futuros murguistas... Este año, con La Falta, canta una murga de
chicos. Se llama “La desaparecida”... FT
– No hay muchos datos para agregar. Hay que ir al tablado y disfrutar. Viste
que cuando viene un visitante ilustre a Montevideo se le pregunta cómo
encuentra la ciudad. La pregunta es casi obvia pero hay que hacerla... RC
– Por ilustre... FTP
– No, por “se lustra”. (Risas) FT
- ¿Cómo viene el Carnaval este año? Yo,
íntimamente, lo veo con un ansiedad y unas ganas bárbaras porque La Falta
va a salir primera. --------------------------- |