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 lunes, 19 de marzo de 2001       

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Mario Benedetti y el mundo que respira

EL TERMOMETRO
Viernes 16.03.01 – Hora 15.10

Entrevista con Mario Benedetti.



FERNANDO TETES:
“El mundo que respiro” podría ser una de las tantas historias para contar. Pero es una de las historias que cuenta Mario Benedetti, poeta, escritor, periodista uruguayo. ¿Quién no tiene alguna referencia de Mario Benedetti?

Acaso, de lo que no tenemos ninguna referencia, es de su nuevo libro: “El mundo que respiro”.

Por eso, le estamos dando la bienvenida a El Termómetro, le agradecemos que charle con nosotros porque sabemos que está casi con un pie en el avión, que la presentación de un nuevo libro significa mucho trabajo, más allá de haberlo escrito.

Primero que nada, entonces, quiero agradecerle estos instantes. Y, por supuesto, la primera de las interrogantes es cómo es “El mundo que respiro”, de Mario Benedetti, que puede ser tan amplia como hablar del libro, como hablar del mundo, en realidad.

MARIO BENEDETTI:
[Se sonríe] Bueno... “El mundo que respiro” es el mundo de mi alrededor, el mundo de mi contexto. No sólo con la dificultad de respiración que tiene un asmático como yo sino simplemente la acepción casi espiritual de la respiración. 

FT – “El mundo que respiro”, escrito por un asmático que se toma el asma como usted se la toma, cuidándolo, pero también ironizando sobre él, es también una reflexión acerca de que todos los que, de pronto, estamos en la misma, respirando un mundo que no nos da el mejor aire, ¿no? ¿Pasa por ahí?

MB – Y sí, también. La verdad es que este mundo que estamos respirando hoy no es muy higiénico ni muy estimulante.

FT – Estaba leyendo crónicas que hablan del lanzamiento de “El mundo que respiro”. Algunas hablan de la pérdida de algún trabajo en la computadora. ¿Cómo lo lleva el mundo actual en el que escribe libros y que se pierden los manuscritos aunque sea en un disco duro?

MB – Eso me pasó una vez: Se me perdió medio libro que tenía bastante adelantado. Por suerte, yo escribo el original “original” en una libretita chica, de ésas que tienen una espiral al costado y aunque yo lo paso a la computadora le hago muchas correcciones, por lo menos tenía esa libretita con la primera versión. [Risas] Entonces, mal que bien, pude reconstruirlo.

FT – Hablamos de computadoras, hablamos de libros. A los 80 años, escribir un libro en una libretita y pasarlo a la computadora, ¿será que algún día los libros de Benedetti, y los que vengan después, se podrán consultar directamente de la computadora? ¿Ya no tendremos que ir a hurgar a la biblioteca?

MB – Bueno: yo creo que los libros no van a desaparecer. Sería una barbaridad, francamente, que desaparecieran los libros. El libro es un objeto tan apreciable. Además, fíjese: yo, como tanta gente, tenemos el hábito de llevarnos un libro para leer, de noche, cuando nos vamos a dormir. Yo no puedo dormir si no leo un libro. Pero no podría llevarme una computadora... [Risas] En esa, como en tantas otras ocasiones, el libro es indispensable.

FT – “El mundo que respiro” muestra el mundo próximo, ¿como qué? ¿Como un mundo de sobrevivencia, como un mundo pesimista, como un mundo optimista? Este “mundo en que respiro”, ¿qué nos deja para más adelante?

MB – Mire: yo he sido bastante optimista hasta no hace mucho. Yo digo que un pesimista es un optimista bien informado. Y la verdad es que, actualmente, yo como todos nosotros, como cualquier ser humano, sabemos que nuestro fin es la muerte. Vamos a morir. Todos lo tenemos aceptado. No nos gusta mucho, pero lo tenemos aceptado.

En cambio, lo que yo no tengo aceptado es que la humanidad vaya a morir. Y si la humanidad sigue por este camino, es muy probable que se esté suicidando. El hecho de toda la globalización... Se habla mucho de la globalización política, pero no se habla de la globalización económica, de la globalización de la hipocresía, sobre todo. Esto viene mezclado con todas las actitudes neoliberales que en este momento priman en el mundo.

FT – Esa globalización, también y buscándole el lado optimista, es la que nos lleva, por ejemplo, a que tenga la posibilidad de irse ahora. ¿Dónde va a presentar el libro, que, me imagino, será traducido a muchos idiomas?

MB – Bueno: pero antes de que existiera la globalización, también se presentaban los libros, también se traducían los libros.

FT – Quizá lo que hace es acelerar el proceso.

MB – Bueno, sí... Puede ser... Pero no creo que la velocidad sea una garantía de mejor calidad.

FT – ¿Para dónde está yendo? ¿Para Argentina y, después, para España?

MB – Sí. Primero voy a Argentina para presentar el libro en Buenos Aires. Y después voy a España a presentar el libro en Madrid.

FT – Llegar a España es algo así como llegar a la segunda casa, ¿no? Porque esto de vivir con el mejor clima hace que uno sea un poco nómade entre dos viviendas.

MB – Pero esta vez, mis seis meses en Montevideo fueron de un clima espantoso... [Risas] Además, para mí, que soy asmático, este calor húmedo es mucho más perjudicial que el frío seco de Madrid, por ejemplo.

FT – Usted se va de Montevideo y vuelve dentro de seis o siete meses. ¿Qué espera que haya cuando vuelva? ¿Qué desea que lo espere en Montevideo cuando vuelva?

MB – No tengo la bola de cristal para dar un pronóstico de ese tipo. Ojalá que las cosas estén mejor; ojalá que haya menos desocupados; ojalá que haya menos distancias entre los pobres y los ricos. Pero tampoco se puede estar seguro de eso.

Decíamos que la humanidad va hacia el suicidio porque han desaparecido los enemigos. Entonces, Estados Unidos tiene un poder casi exclusivo, tanto en lo económico como en lo militar. No digamos en lo cultural porque no le importa la cultura. Pero yo creo que hay una posibilidad de que Estados Unidos sea derrotado, como lo fueron todos los imperios, y es que los norteamericanos derroten a Estados Unidos. Aunque suene un poco a disparate, a mí no me parece un disparate. Cuando uno ve que en las elecciones norteamericanas, aparte de la estafa que fue el resultado final, que el 60% del electorado que no vota, que se abstiene, que el mayor partido de los Estados Unidos es el “partido de la abstención”, ¿qué está significando ese hecho? Que hay un 60% de los norteamericanos que no cree en su sistema, que no tiene confianza en que realmente eso sea una democracia. Y de eso, a una actitud absolutamente crítica, no hay un paso demasiado largo.

FT – Le agradezco mucho estos minutos y, como amante de la poesía, mi última pregunta es: la poesía, ¿también sobrevivirá? Lo pregunto porque la poesía tiene mucho menos “marketing” que el cuento, que la narrativa, que las historias para cine o para teatro en el mundo actual.

MB – Tiene menos “marketing”, pero es un elemento más adecuado para la supervivencia de las ideas y de los sentimientos. Tal vez porque en los otros géneros literarios siempre hay editores que están reclamando el nuevo libro. Y en la poesía, no. Los editores le reclaman a los autores la nueva novela, jamás le reclaman cuándo tendrá pronto el nuevo libro de poemas... [Se ríe]

FT – Hay un poquito más de amor y de tiempo. Capaz, justamente, porque hay un poco más de tiempo y menos presión.

MB – Claro. Eso también es beneficioso para el poeta porque no está pendiente de esas presiones.

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Transcripción: Fernando Iglesias
Edición: Mauricio Erramuspe