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EL TERMOMETRO Miércoles 28.02.01 – Hora 15.10 Entrevista con el sacerdote Ernesto Popelka. FERNANDO TETES: Señor Popelka, ¿y vos quién sos? ¿Cómo te presentamos? ERNESTO POPELKA: [Se ríe] Primero, para esa gran audiencia, como un amigo de “Fernandote”... FT – Un próximo compañero de tenis, ¿no? La semana que viene vamos a vernos. EP – ¡Todavía no, que no se suban al carrito! (Risas) FERNANDO TORRADO PARRA: Ta, Popelka. A mí me dejaste afuera completamente. Muchas gracias por eso, igual. EP – [Se ríe] Vamos a ver cómo andás en la pretemporada, capaz que te invitamos... (Risas) Pero vos sabés, haciendo un poco de memoria (se ve que me estoy volviendo viejo), que a Fernando Tetes lo conozco desde hace mucho tiempo, desde que tenía un hermoso programa deportivo que se llamaba “Oxígeno”... FT – Hicimos alguna locura ahí... EP - ... en Canal 12 (¡espectacular!), con todos esos botijas que hoy día son primeras figuras de la televisión uruguaya. Así que es un gusto reencontrarme con él, por lo menos, “a través del éter”, como se decía antes. FT – Te confieso que te encontré de casualidad en el tenis porque no sabía que te estaba gustando el tenis. Te encontré en la Copa Davis y no podía creerlo. EP – [Se ríe] Generalmente, voy a la Copa Davis cuando, obviamente, se juega acá. Había estado contra Bahamas, también cuando vinieron los austríacos. Después, fui en el partido contra El Salvador al Círculo de Tenis del Prado. El último partido en el Carrasco Lawn fue muy bueno. FT – Ya nos vamos a juntar en una cancha. EP – Va a ser un gusto. FTP – Popelka, te habla Torrado. Me dejaste “en banda”, ni “bola” que me diste, de entrada, no más. EP – [Se ríe] ¿Andás bien? FTP – Bien. “Bendito eres entre todas las mujeres”, primero que nada... EP - ¿Por...? FTP – ... y bienvenido a nuestro “sacro Termómetro”... EP – A ver: ya que estoy, voy a evacuar una duda porque me comentaron que hace un tiempito en este espacio, o en algo por el estilo, ustedes estaban hablando de una especie de desfile de “candombe religioso” o de “misa candombe”. FTP – Creo que se te entreveraron las ideas. Te lo digo con todo respeto... EP - ¿Se me entreveraron? FTP – Me parece que sí. EP – No sé. Me decían que en este espacio o en un cable lo mencionaban. FTP – No. Pero, ¿por qué? ¿Estabas haciendo misas de candombe? EP – Algo así me parece que estaban haciendo. FTP – ¡No, no! Nosotros, acá, no. EP – Entonces, no. FTP – ¿Vos, dando misas con candombe, tampoco, no? EP – El dato fue errado, entonces. FTP – Pero digo: vos, dando misa y casando gente con candombe, tampoco. EP – Bueno: hay una famosa Misa Candombe, acá, de la familia Silva. Es hermosa, realmente. ¿Nunca la escucharon? FTP – No, no. EP - ¡Ah, es espectacular! Incluso, tiene temas latinos (en latín, no de música latina), hechos en candombe. Los Silva, de Morenada, armaron esa Misa Candombe. La utilizamos cuando el fallecimiento de Rosa Luna, pero venía de antes. Es realmente hermosa, hablando en serio. FTP – ¿Está grabada? EP – No sabría decírtelo. Es una cuerda de tambores de 40 personas, que se ubican detrás del altar –digamos, en el ábside-, e interpreta el Agnus Dei, el Kyrie Eleison. Es decir, temas muy clásicos de la misa romana, del ritual romano, sólo que en ritmo de candombe. Y con unas letras hermosísimas. FTP – Popelka, siempre estuviste vinculado al fútbol. Y al que no quiere sopa, dos platos... ¿Qué pasa con el Colegio de Arbitros? EP – Asume esta tarde. Por suerte, se ha logrado limar asperezas entre dos corrientes que, lamentablemente, había entre los árbitros. Y un poco en función de limar esas asperezas fue que me convocaron. Hace muchos años, 10 o 12 años, también. A instancias de Juan José Fortunato. siempre les doy el curso de Psicología Deportiva, de Psicología del Arbitraje, a los que se forman. Por lo tanto, tengo mucho contacto con los árbitros, desde los que se inician hasta los que están ejerciendo a nivel internacional. Esa confianza y ese conocimiento sirvió para ir acercando partes. Por eso querían contar con mi presencia de una manera un poco más permanente, dentro de mis posibilidades. Por eso me ofrecieron estar allí. Pero es a los efectos de esa función: de mediador, de estar presente en conflictos que surgen cada dos por tres, aproximando partes, amalgamando. Es para ser una especie de “ministro de Relaciones Exteriores”, de la parte diplomática... Pero no me pidas más. FTP – O de relaciones “interiores”... (Risas) FT – ¿Cómo ves eso desde tu posición actual, de ex jugador y desde esta actividad de “apoyo psicológico” al fútbol., por decirlo de alguna forma? ¿Es extraño, no? Hace 20 años pensarías: “¿Y yo trabajando acá?” EP – Me da gracia. Porque los que me conocieron saben –ustedes no lo recuerdan porque son muy jóvenes- que yo era bastante pícaro dentro de la cancha. Además, por la función que ocupaba y un poco por las habilidades y las “suciedades”, dos por tres era observado o expulsado y protestaba contra los jueces. Y después resulta que soy el que convocan para ayudar a aconsejar... Y yo les digo: “Si me llegan a poner en el Colegio de Arbitros para opinar sobre los arbitrajes, para mí siempre estarán mal, siempre voy a protestar”. Así que, desde el punto de vista técnico, no puedo opinar. Pero el arbitraje del fútbol, como tantas actividades de la vida, ha ido mejorando y desarrollándose. La psicología no podía estar ajena a una actividad tan exigente. Máxime, la del árbitro, que debe discernir en fracción de segundos jugadas y medidas que no sólo afectan a un espectáculo. Sus actos pueden afectar una campaña entera, una final, a un vida. Salvando las distancias, recuerden la semana pasada, un penal marcado en una cancha cerca del Camino del Andaluz, lamentablemente terminó con un muerto, por una herida de bala, a raíz de un discernimiento arbitral. Recuerdo esto, salvando las distancias de lo que es la barbarie humana –que está presente en todos lados- y lo que es la profesión de árbitro. Pero, naturalmente, la tarea de un psicólogo, de un mediador, de un consejero o de un asistente, ayuda. Lo que no es tan nuevo. Ramón Barreto cuenta algo al respecto sucedido en 1974, en el Mundial de Alemania, cuando él arbitró el partido entre las dos Alemanias (un partido no sólo con mucha trascendencia deportiva sino también política), y él también fue el primer línea en la final –de Alemania - Holanda. Ramón comentaba que, por la noche, había llamado al psicólogo que estaba a disposición de la FIFA y habían tenido largas conversaciones como manera de desahogarse, de tranquilizarse, para enfrentar al día siguiente una tarea que era de mucha responsabilidad. Además, le fue muy bien. FT – ¿Es difícil la función de mediador? Me refiero al fútbol y a cualquier otro orden. Por ejemplo, cuando pensamos en las mediaciones del papa o en tus mediaciones, pensamos el campo religioso, el campo espiritual, como un campo neutral. EP – Depende. El éxito de una mediación depende, fundamentalmente –te diré, en el 80%-, de que las dos partes realmente lo quieran. Ocurre en un matrimonio, entre dos vecinos, en un negocio, en una convivencia, en una comisión de fomento. En cualquier instancia en la que hay divisiones y conflictos, si está por lo menos la disposición a encarar un arreglo, ya tenés el 80% del camino recorrido. Luego, hay que decidir y ponerse de acuerdo, aunque sea en eso –aun cuando en las demás cosas se esté en desacuerdo-, en la instancia neutral o lo más objetiva posible, que permita negociar o intercambiar posiciones o ir logrando alguna fórmula de entendimiento. En ese sentido, el hecho de que -gracias a Dios y a nuestra trayectoria de 20 años en la vida religiosa y 15 de sacerdote- no me puedan embanderar con una posición política determinada; el hecho de que yo no haya militado en ninguna postura ideológica (salvo aficiones futbolísticas, que son muy públicas, las que, más bien, son simpáticas)... [Risas], y que esto se aplique a la Iglesia en muchas partes del mundo, nos permite esa neutralidad. Recuerdo ahora a monseñor Cipriani (que ahora lo nombraron cardenal), que actuó cuando el secuestro de rehenes en la Embajada japonesa en Lima, que finalizó en que se terminara matando a todos los secuestradores. Se entendió que Cipriani podía negociar. El cardenal Silva Henríquez, en Chile, una figura de referencia permanente. O el cardenal Samoré, que actuó en el conflicto entre Argentina y Chile por el canal de Beagle. El papa, dos por tres, interviene. Y acá, en el medio, también nos solicitan frecuentemente. Ahora: como decía, el 80% depende de las partes enfrentadas. A veces, hasta del Poder Judicial se nos convoca (con mucho mayor reserva, por supuesto) por distintos temas. A veces gozamos de esa confianza. La Iglesia, eternamente, hace 2000 años que ha sido puesta por Cristo, y tratamos de estar a esa altura mediadora entre Dios y los hombres. Quiere decir que tenemos una función de intermediación. FTP – Hiciste referencia a algunas intermediaciones en el exterior y a algunas con poco éxito... EP – Sí. FTP – ... como es el caso de la Embajada japonesa en Lima. EP – Exacto. FTP – Y no fue una intermediación, sino que hubo una participación del padre Luis Pérez Aguirre en un tema que nos atañe a todos los uruguayos, como es el tema de los desaparecidos. EP – Exacto. FTP – ¿Tuviste contacto con él? ¿Harías lo mismo si fueras invitado? EP – Bueno: habría que verlo. La figura de Pérez Aguirre siempre ha sido eminente en nuestro país en materia de Derechos Humanos. Toda su vida la dedicó a eso, realmente. Yo tuve una sola posibilidad de estar con él y fue de casualidad, en un programa de televisión de cable, en la ciudad de Las Piedras. Todo fue de rebote porque la periodista se había quedado sin un invitado y como me conocía desde mi pueblo, me llamó a mí, me pidió una “gauchada”, porque era para al día siguiente. Yo le dije: “Sí, no pasa nada. Yo te cubro ese lugar”. Llegué, me encuentro con Pérez Aguirre, al que, obviamente, conocía mucho de nombre –y él también a mí-, y compartimos esa mesa. Pero te estoy hablando de tres o cuatro años atrás. Ni me acuerdo del tema. Estuvimos media hora juntos, pero frente a una cámara, pero no cuadró que nos viéramos más seguido. Pero en materia de Derechos Humanos él siempre estuvo muy metido. Ultimamente, como figura elegida por los familiares de los desaparecidos, intervino en la comisión llamada “para la Paz”. También allí está el arzobispo de Montevideo, Nicolás Cotugno. En este tema también estuvo monseñor Pablo Galimberti, obispo de San José. Quiere decir que otras figuras de la Iglesia estuvieron y siguen estando en un tema tan delicado como éste. FT – Vos fuiste famoso jugando al fútbol, dentro de los que es el ambiente uruguayo “de farándula”, por llamarlo de alguna forma. EP – [Se ríe] Sí... FT – Y, por ejemplo: ahora que nosotros te llamamos para charlar un rato, que la gente te tiene como referencia; que la mayoría –o muchos- de los deportistas de este país han optado por casarse contigo, también sos un “cura famoso”. ¿Te cambió en algo la visión de lo que es la fama, de lo que es el acercamiento de la gente, de lo que son los temas que se acercan a tratar contigo? EP – Sí, son dos aproximaciones distintas. Antes yo decía que la popularidad en el fútbol era parte del “marketing”. Fijate que la “colección de recortes” de los jugadores se usa también para la cotización. Cuando vienen los contratistas, cuantas más fotos tenés de primera plana o tapa de diarios más te cotizás. Por lo menos, cuando no sos tan conocido, los recortes llenan un poco el ojo. Y eso era parte del “métier”. Y también la sponsorización. Uno cobraba el tema de los sponsors, de las grifas o ir a la inauguración de un supermercado como promoción. La popularidad que uno pudiera tener era parte del “cachet” que uno cobraba. Eso era parte del negocio, y está bien que así siga y “vamo’ arriba”, que es parte de esa profesión tan hermosa como lo es la del jugar al fútbol. Hoy día la cosa cambia. Porque el hecho de que te conozcan a lo que lleva es a un saludo, y todo el halago que puede tener el amor propio, el orgullo personal. Vaya y pase. Pero, inmediatamente, se presta para una solicitud, para una confidencia o para una ayuda. Por no decirte, directamente, para una confesión. Esto es parte de la actividad de uno, que ya en ese sentido es gratificante, pero según la vocación que uno tiene. No es la vanagloria que uno podía sentir cuando era jugador de fútbol u otra cosa. Yo creo que el tema de la popularidad o del reconocimiento depende en gran parte de cómo lo viva uno. Si a uno se le “suben los papelitos”, se te van a subir, yo qué sé, desde el momento en que te conocen los vecinos del edificio. “¡Soy popular en el edificio! ¡Cómo me conocen en el barrio!” [Risas] Sin embargo, el papa, que es el hombre más famoso del planeta, todos los días (y eso lo vi yo personalmente) se levanta a las 5 de la mañana a rezar y “el loco” se arrepiente de sus pecados, se golpea el pecho como si fuera el mayor sinvergüenza del mundo. Entonces, yo creo que esto depende mucho de cómo uno lo viva. FT – Yo creo que esto que te voy a decir es el mejor halago para vos. Lo dice Líber, de La Teja. Además de mandar saludos, dice: “Yo no soy creyente ni nada, pero me gusta Popelka”. EP – ¡Mirá! ¡Mirá! FT – Yo creo que por ahí puede pasar un buen halago. EP – Sí, sí. Realmente. Eso es un halago, ¿ves? FTP – Ernesto, es del sincretismo. En él se han dado las tres máximas inquietudes que tenemos los hombres. Físicamente, se ha dedicado al fútbol y ha desarrollado su físico jugando al fútbol. Seguramente, una buena vida económica, también, Ernesto, por ese lado. Ha desarrollado la mente, a través de la psicología, y el espíritu, a través del sacerdocio. Tres en uno. En esta vida hiciste absolutamente todo. Pero sos un tipo difícil para sacar de quicio o preguntar sobre sentimientos muy rastreros, como la “bronca” o la “calentura”, por ejemplo. Pero quiero saber tu opinión, como hincha de la selección uruguaya, sobre la renuncia de Passarella. EP – Vos sabés que yo tengo un espacio de radio en otra emisora... [Se ríe] FTP – Decí el nombre no más. EP – En la Radio Monte Carlo. Y, justamente, dediqué el último espacio del jueves pasado a expresar, de la manera más mesurada posible, no sólo la “bronca” sino también la decepción. Porque lo emparentaba con esta época de posmodernismo que vivimos, en la que no hay compromisos a largo plazo; en la que la palabra no vale tanto; en la que cada uno está en las cosas mientras todo te deleite, pero a la primera de cambio pateamos el tablero y nos vamos cada uno para nuestras casas; época en la que, tipo videoclip, estamos con el control remoto en la mano viviendo la vida, y vemos de a poquito cada cosa, pero sin meternos mucho en ninguna. Entonces, uno, lamentablemente, se va acostumbrando a esta vida “de plástico”, “descartable” o posmoderna, en la que no hay mucho substrato, mucho sustento. Yo inscribí la renuncia de Passarella en ese contexto: “Mientras me den los jugadores, mientras las cosas vayan bien, yo sigo. Ahora, donde pierda un par de partidos, donde me saquen los jugadores, yo me voy para mi casa”. Sin entrar a especular con que hay otras intenciones de por medio, a las que mucha gente refiere. Pero yo no tengo pruebas, menos públicamente, para decir que tiene otro contrato por otro lado y que por eso se fue antes. Los uruguayos somos muy desconfiados, pero yo no me animo a decir eso. Simplemente, hablé de mi profunda decepción porque estaba muy entusiasmado con la “era Passarella” y con este proyecto. Pero inscribí el hecho dentro de esta relatividad que vivimos en este momento, en la que hoy estás y mañana no sabés si estás, como decimos en los velorios, ¿viste?, cuando no sabemos qué decir... [Risas] Y esto es lo mismo: uno hoy está en un trabajo, y mañana no sabe si estará; hoy está en el matrimonio, y no sabe si mañana estará; hoy tenés tus hijos al lado, y no sabés si mañana estarán o no porque ellos se fueron, porque vos te fuiste, porque te pudriste... Entonces, ¿en dónde vivimos? Hoy sos de una ideología, mañana sos de otra; hoy sos de una religión, mañana sos de otra; hoy tenés un amigo, pero mañana, no sé, porque te “miró mal”, lo dejaste y tiraste 5 o 10 años de amistad, por no decir 20, por una “calentura” del momento. Entonces, evidentemente, nos vamos acostumbrando a “vuelos cortos” o a obras de muy pequeño alcance. Y eso, realmente, deja muy insatisfecha, en definitiva, al alma, a esa trascendencia del ser humano, que disfruta o se solaza con lo que realmente permanece. Y lo que permanece no siempre es placentero. Hay que comerse unas cuantas “verdes” antes de comerse las “maduras”. Y lo de Passarella, bueno, para no ser más cáustico, lo inscribí dentro de esa decepción mía, o de una época en que hay un desencanto generalizado casi con todo. Y, lamentablemente, era como una gota más que derrama el vaso. FTP – ¡Clarísimo! FT – Casi hemos sacado la conferencia de un cura, cosa que en radio me hace sentir que cada día doy un paso más adelante. (Risas) FTP – ¿Viste que se te movía una cosa adentro...? (Risas) FT – Yo me acabo de anotar un temita para alguna otra charla, que es el de los compromisos a largo plazo, que es el gran tema de la sociedad del “café sin cafeína”. EP - ¡Claro, claro! FT – La dejamos agendada, entonces, para otro momento. Muchas gracias por este ratito. EP – Gracias a ustedes. Y, en cualquier momento, desempaco la raqueta y... [Se ríe] El señor Fernando Tetes, hablando de tenis, al menos, es un mago. No sé si jugando será tan bueno... FT – ¡Cómo te vas a decepcionar! EP – Bueno: vamos a ver si en la cancha sos tan bueno como hablás... -------------------- Transcripción: Fernando Iglesias Edición: Mauricio Erramuspe |