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 jueves, 01 de marzo de 2001       

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Cerca de la revolución, nota del suplemento Radar de Página/12

 

Cuba recibió el rock con el concierto de los galeses Manic Street Preachers

EL TERMOMETRO
Martes 27.02.01 – Hora 15.10


Entrevista con la periodista Mariana Enríquez.

FERNANDO TETES:
Hay periodistas a los que les ha tocado estar en grandes acontecimientos del mundo. Me imagino que algo muy especial habrá sido para Mariana Enríquez –con quien estamos en contacto telefónico–, colaboradora del diario Página/12, haber estado en el Teatro Karl Marx, de La Habana, cuando tocó Manic Street Preachers.

Porque no sólo se trata de una banda a la que vos, Mariana, sos más que adicta, sino por ser la primera vez que una banda anglosajona de rock tocó en Cuba. Me imagino, Mariana, que habrás tenido la sensación del corresponsal de guerra que está en el momento justo.

¿Cómo estás, Mariana?

MARIANA ENRIQUEZ:
¿Qué tal? Bien.

FT – Queríamos ubicarte porque creemos que, independientemente del tema que se trate –sea en lo deportivo, en lo social, etcétera–, hay personas que están en el momento justo. Y tengo la sensación de que estuviste en el momento justo en La Habana, cuando tocó Manic Street Preachers. Lo que se convirtió en algo que va más allá de un fenómeno de rock que también vamos a analizar.

ME – Yo, realmente, sentí eso. Porque nadie de los que estábamos en el teatro nos esperábamos que Fidel fuera a estar presente. Era un rumor, pero como tantos rumores que hay acerca de Fidel. Y cuando él entró al teatro, fue una sensación muy impresionante.

Yo soy fanática de la banda y fui a ver ese show porque me pareció que iba a ser un acontecimiento muy importante y tenía ganas de verla ahí. Pero, sinceramente, nunca me esperé que, además, iba a ver a Fidel y que el espectáculo se iba a convertir en lo que se convirtió.

FERNANDO TORRADO PARRA:
¿Tenés idea sobre si la presencia de Fidel es un tema estratégico o a Fidel le gusta esta banda específicamente?

ME – Mi opinión personal es ésta: yo creo que Fidel, en este momento, está intentando abrir las puertas de Cuba al rock. En Cuba, hay una escena de rock bastante interesante. No hay muchas bandas (creo que hay alrededor de 50), pero creo que los jóvenes cubanos están muy ansiosos de escuchar rock y de que haya, de alguna manera, más posibilidades para tocar y recibir información. 

Entonces, creo que fue muy astuto de parte de Fidel “darle la bendición”, digamos, al movimiento de rock. Además, sospecho que con la banda tiene una coincidencia bastante importante a nivel ideológico. Se trata de una banda que se armó en el tiempo de la huelga de mineros en Gales y sus integrantes están bastante radicalizados políticamente. Algunos militan en el Partido Socialista de Gales. Entonces, creo que también hay una conexión en ese sentido.

FTP – Además, dedicaron un tema al pequeño Elián, lo que tiene que ver montones con esto.

ME – Sí: hay una canción del nuevo disco de la banda –que se editará en abril– que se llama “Baby Elián” y que, además de tratar de Elián, habla, según me dijeron los integrantes de la banda, sobre todo, de la arrogancia norteamericana de creer que un niño va a ser más feliz en Estados Unidos que en su patria.

FT – Leyendo tu nota, extraje una parte en la que ellos hablaban de que hay 12.000.000 de cubanos en la isla, y por más que todos quieran irse, no todos quieren irse a Estados Unidos.

ME – Exactamente. Además, ésa es la sensación que tenés, por lo menos en lo que yo pude hablar con amigos cubanos que tengo. Los que quieren emigrar, incluso, a lo mejor sueñan con otra parte y no tanto con Estados Unidos.

FT – Contanos, pintanos cómo fue llegar al Teatro Karl Marx; cómo fue meterse con toda esa gente, con todo el lío de las entradas, quién iba a poder entrar, dónde iban a estar, para quiénes eran. Todo eso forma parte, también, de conocer el entorno, que es bastante más que el de un recital común y corriente de rock. Es mucho más que “Rock en Río”, por tirarte un nombre.

ME – El tema de las entradas, tanto por la banda como por el “management” de los medios de prensa europeos (en Europa fue una cosa muy importante porque los Manic Street Preachers son muy famosos), fue que se iba a cobrar a 25 centavos. Finalmente, se decidió, entre el Ministerio de Cultura y otras instituciones de Cuba, que se dieran invitaciones a estudiantes secundarios, a estudiantes universitarios y, obviamente, a la prensa local y extranjera y a personas relacionadas con el mundo de la cultura. Se decidió que no se cobrara las entradas y las invitaciones fueron repartidas por el Instituto Cubano de la Música.

Fue una situación muy rara. La mayoría de los chicos que estaban en el teatro eran estudiantes, la mayoría nunca había estado en un concierto de rock. Había alguna gente relacionada con el rock que era muy fácil reconocer porque tenían remeras de bandas, estaban adelante y cantaban y gritaban: tenían todos los códigos de un concierto de rock. Pero no era la situación del 80% del público. Los que no estaban habituados, fueron aprendiendo de a poco, lo que también fue muy extraño. Primero no sabían mucho qué hacer, pero al final lo tenían bastante claro, sobre todo por observar a los extranjeros y la gente del rock de Cuba. Fueron viendo cuándo había que gritar, cómo se bailaba... [Risas] Fue muy raro.

No nos palparon de armas, no pasó absolutamente nada. La entrada al teatro fue totalmente tranquila.

FTP – En tu artículo decís que los jóvenes, al notar la presencia del comandante, se cohibieron y que dijeron: “¡Qué macana que vino! No nos pudimos soltar”. ¿Fue así, realmente?

ME – Sí, sí. Estaban un poco cohibidos. Había un periodista noruego que decía que él había tenido una sensación de miedo dentro del teatro, pero creo que fue una sensación suya. Pero no era así. Creo que hubo más la sensación de que había un abuelo, delante del cual no se pueden hacer todas las cosas que uno haría si estuviera solo. No porque el abuelo sea “malo”, sino por una mezcla muy extraña de respeto y quedarse un poco tranquilo en su presencia. 

Esto se notó mucho en los bises, cuando Fidel se fue, que cambió el clima totalmente.

FT – ¿Cómo fue tu trato previo con la banda? ¿Pudiste tener con ellos algún tipo de relacionamiento, independientemente de la conferencia de prensa, en la que se dijeron cosas importantes? ¿Pudiste saber si estaban nerviosos, qué sentían?

ME – Estaban muy nerviosos. Estuve con el cantante y él me dijo que estaba muy asustado porque era la primera vez que iban a tocar en un lugar donde nadie conocía sus canciones; porque no sabían quién iba a estar, si iban a ir dos personas o una, cómo iba a ser el clima. No tenían idea de nada de esto. Creo que el día anterior al show se dieron cuenta que, a lo mejor, el espectáculo se iba a convertir en un momento histórico. Creo que antes lo pensaron más como una aventura. Y cuando llegaron, se dieron cuenta de la importancia del hecho y estaban bastante asustados. Pero asustados en el buen sentido.

FT – Me pongo en la cabeza de cualquier banda y me doy cuenta. Para una banda de rock ir a Cuba y que nadie te conozca me imagino que es como ir a tocar a Ganímedes, en el sentido de que los músicos vienen de un lugar en que salen a la calle y los reconocen, que sus discos pueden estar sonando. Y que, mal que bien, los escucharon alguna vez. Me pongo en el lugar de cualquier conjunto famoso que tenga que ir a tocar a un lugar en el que nadie tocó y nadie tiene idea de quiénes son.

¿Vos pudiste hablar con ellos después?

ME – Después del concierto pude hablar con ellos y estaban muy contentos. No lo podían creer. Además, estaban muy asombrados porque al otro día Fidel los llevó a Santa Clara, a la apertura de un instituto de arte y a ver los restos del “Che”.

FT – Claro: fue muy fuerte la experiencia.

ME – Fuerte para ellos, también, porque no se lo esperaban. Esperaban, sí, a lo mejor, cierta bienvenida del Ministerio de Cultura y una presentación muy formal con Fidel, pero de ninguna manera pensaban que iban a ser embajadores del rock, de golpe.

FTP – ¿Por qué pensás que no hablaban español ni agradecieron, por qué no tuvieron ninguna gentileza, como dice el artículo? Aparte del miedo que vos mencionás, es obvio que como estrategia de acercamiento y de vinculación intentaran tirar aunque sea un “gracias”... 

ME – Porque nunca lo hacen. Es una banda muy punk en ese sentido. Tienen, en general, una relación muy fría con el público. Yo creo que la gentileza máxima de ellos fue hacer un bis, cosa que nunca habían hecho en su carrera, que lleva 12 años. Que hayan hecho un bis es la gentileza más grande que pueden haber tenido.

FT – Lo que pasa es que la gente que estaba ahí no sabía que nunca habían hecho un bis.

ME – Exactamente. Pero ellos vivían esa confusión. A pesar de que nadie los conocía y ellos eran conscientes, actuaban a veces como si fueran la banda que es en su país. Era una mezcla de todo.

FT – ¿Qué quiere decir “Maniac Street Preachers”? Te lo pregunto a vos, que lo tenés claro, que no sólo fuiste porque estaban en Cuba, sino porque te gustan mucho.

ME – Sí, yo fui a verlos a ellos, en realidad... [Risas] Quiere decir: “predicadores callejeros locos”.

FT – ¿Y lo son, en realidad, cuando analizás su historia, sus temas?

ME – Y... son bastante “bocones”... Sí, bastante tirabombas, en todo sentido. Es “la” banda controvertida británica. Además, como son galeses, tienen una postura antimonárquica muy fuerte, se pelean con todas las bandas (mucho más que Oasis, digamos). Van mucho al choque todo el tiempo.

FTP – Mencionabas recién el número de bandas de rock que hay en Cuba. Nosotros tenemos idea del gran movimiento, desde los 70 para acá, de la Nueva Trova cubana, y ahora el advenimiento de lo que es la música típicamente cubana, a través de Buena Vista y de los representantes de Buena Vista, los viejos divinos. Pero, al menos yo, no tenía mucho conocimiento de qué pasa con las bandas de rock y me interesa sobremanera saber cómo manejan el tema del inglés en sus canciones. ¿Es un rock cubano? ¿Cómo suena eso?

ME – Hay de todo. El 80% de las bandas de rock cubanas son de “heavy metal”. Les dicen “metralleros”, por “metaleros”. Y les gusta la música muy, muy fuerte. Incluso, la mezcla del rap. Hay una recuperación de la comunidad afro-cubana del rap como el nuevo ritmo de los jóvenes. Mezclado con el son y con el “heavy metal”. Esa es la mezcla. Es una fusión rarísima. El 80% de las bandas toman esos ritmos. Y el resto de las bandas es, más bien, bandas de pop con fusión de ritmos cubanos. Hay 50 bandas, aproximadamente.

FTP – ¿Y cantan en español?

ME – La mayoría cantan en español, y tienen algunos temas en inglés. Pero, en general, cantan en español.

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Transcripción: Fernando Iglesias
Edición: Mauricio Erramuspe