Cómo educar a nuestros niños en
la era del impacto audiovisual
EN PERSPECTIVA
Miércoles 14.10.98. Hora 11:00
DIEGO BARNABÉ:
El próximo martes 27 de octubre tendrá lugar la última conferencia del ciclo con el que
radio El Espectador celebra su 75 aniversario. En esta oportunidad el disertante será el
pensador italiano Giovanni Sartori, quien abordará el tema de "La sociedad
teledirigida". El título de esta conferencia es el de su último y polémico libro,
polémico porque además ha sido best seller en Europa. En nuestro país ha sido editado
por Taurus.
Sartori es uno de los mayores protagonistas de todo el debate político cultural
contemporáneo. Es doctor en ciencias políticas y sociales, profesor emérito en la
Universidad de Columbia (Nueva York) y en la Universidad de Florencia (Italia). Se le
reconoce internacionalmente como un experto en los problemas actuales de los sistemas
democráticos de Occidente, y es doctor honoris causa en las Universidades de Génova,
Washington y Guadalajara. En el año ´71 recibió la medalla de oro al mérito cultural y
educativo de manos del presidente italiano, y durante este año obtuvo el Premio Nacional
de Ciencias Sociales de Italia. Sus libros son: "¿Qué cosa es la democracia?, en
1993; "Elementos de Teoría Política", "Partidos y sistemas de
partidos", "Teoría de la democracia", trabajos que nacen en el ámbito de
la Ciencia Política. En este caso Sartori no habla de la televisión y su relación con
la sociedad, pero también en relación directa con la democracia. Por esto, algunas de
las preguntas que van a estar planteadas en su conferencia son: ¿hasta dónde la opinión
pública es maleable por la televisión?, ¿cuál es el alcance de la video-política?; la
televisión ¿estimula o no las conductas antisociales?; ¿qué influencia tiene la
televisión en el funcionamiento de los sistemas democráticos?; ¿es la televisión banal
por naturaleza?; ¿qué es la televisión para la democracia: una aliada o enemiga?;
¿adolece de limitaciones el aparato cognoscitivo de los llamados "tele-niños"?,
¿se está perdiendo la capacidad de abstracción en la sociedad de la imagen?
El libro en cuestión, que tenemos sobre la mesa, "Homo videns, la sociedad
teledirigida", analiza el papel actual de la televisión y, según su autor,
propone crear debate "bajo la certeza que sin ella se cae en un mundo regido
por un único discurso".
Eso es lo que a partir de hoy nos proponemos hacer a través de una serie de encuentros
preparatorios con diferentes invitados. El capítulo de hoy está dedicado especialmente a
analizar la relación entre los niños y el televisor, que es uno de los planteos que hace
Sartori: "El mundo en el que vivimos se apoya sobre los frágiles hombros del video-niño.
Un novísimo ejemplar del ser humano educado frente a la pantalla del televisor incluso
antes de saber leer y escribir. La primacía de la imagen, es decir de lo visible sobre lo
inteligible, lleva a un ver sin entender que ha acabado con el pensamiento abstracto, con
las ideas claras y distintas". Esta es la premisa fundamental sobre la cual el autor
analiza el poder político de la televisión, la conversión del video-niño en "un
adulto sordo de por vida a los estímulos de la lectura y el saber transmitido por la
cultura escrita; la formación de la opinión pública y la cantidad de saber que pasa y
no pasa a través de los medios de comunicación de masas".
Después de escuchar estos juicios durísimos que hace Sartori, con su correspondiente
justificación, uno se pregunta qué es lo que sucede en Uruguay: ¿cómo se ha trabajado,
si es que se ha hecho, sobre los medios audiovisuales con los niños, padres y docentes?
Esta mañana nos proponemos dar una respuesta a estas interrogantes y por ello nos
acompañan Carla Lima, licenciada en Comunicación Social y coordinadora del Plan DENI; la
inspectora retirada María Matilde Nicoletti, que fue una de las redactoras del Programa
Niños, Medios de Comunicación y Conocimiento (Nimeco) que luego dio lugar al Centro de
Sensibilización y Capacitación Audiovisual a Docentes (Cescad), del cual la maestra
René Tedesco es directora y hoy también está con nosotros.
¿Qué es el Plan DENI?
CARLA LIMA:
Es un Plan de formación para la imagen dedicado a niños y se viene realizando desde
fines de la década del ´60. Uruguay trabajó en esto apoyado en un sistema de enseñanza
formal, empezó con experiencias en el ámbito público y luego, no por opción sino por
los problemas de la década del ´70 en nuestro país, tuvo que restringirse a lo privado
Trabaja haciendo que los chicos conozcan el lenguaje audiovisual utilizándolo, y que
también miren producciones de este tipo. Esto último facilita que tomen distancia de
algo que en su vida diaria puede resultarles muy avasallador. El Plan tiene entonces un
doble camino: el que se apoderen de la pantalla contando sus historias y siendo los
protagonistas, y que a su vez miren otras opciones audiovisuales, que no están tanto en
la agenda televisiva, pero que sí se inscriben dentro de este tipo de lenguaje, y que los
obligan a ser más críticos ante cualquier información vertida por este medio.
La experiencia más numerosa se ha hecho en primaria, en 24 colegios privados. En el
ámbito público tenemos gente que está volcando sus espacios. También, mediante un
convenio con la Intendencia, estamos trabajando en Bella Italia, en un Centro Comunal
también con niños.
DB- ¿Qué pasa en el caso de Nimeco?, porque allí también hay una historia que va y
vuelve.
MARÍA MATILDE
NICOLETTI:
Sí, pero justamente yo empecé con esta historia de la imagen a partir del Plan DENI.
Allí aprendía a querer esto, porque hay que sentirlo como una necesidad de llevar a
todos los chicos hacia ese Plan. Cuando llegué a la escuela pública traté de vincular a
los docentes a este gran problema, porque los chicos tienen que formar una actitud
crítica y reflexiva frente a todos los medios de comunicación, especialmente la
televisión. Ellos deben preguntarse ¿por qué sucede que una imagen quiere representar
una realidad sin ser tal? Se trata de un trabajo fino, lento, que en primaria empezamos en
el año ´89 cuando vino a Uruguay gente que estaba trabajando en un proyecto similar en
Suecia. Allí se trabajaba con preescolares y la imagen, imagen y realidad. Nosotros
habíamos pensado en centrar más nuestro estudio en la televisión como medio generador
de mensajes; entonces dijimos: "Vamos a hacer un proyecto", y surgió Nimeco.
Empezó a armarse en forma muy lenta, como todos los proyectos, con su evaluación primero
en dos escuelas, después en cuatro, luego en seis y después se fue extendiendo. El
problema era que no podíamos trabajar sólo con los niños, había también que abordar a
los padres pero, ante todo, formar a los maestros. Ahí surgió la necesidad de crear un
grupo de docentes que nos apoyaron, entre los que estaban René Tedesco y otras maestras
que ya se retiraron. Empezamos en más de 100 escuelas, llegamos a cubrir parte de la
totalidad de maestros del país, porque incluimos a las escuelas del interior.
DB- Los docentes no están acostumbrados para nada a meter la televisión en sus clases y
decir "Vamos a hacer que nos sirva", sin ponerse en contra de ella. Había
entonces que reflexionar sobre eso a la vez que dejar que los niños hicieran, porque
tomaban las cámaras y filmaban ellos mismos, ¿no?
NMM- Había varias formas de trabajo, pero evidentemente era importante que el niño
descubriera con su cámara distintos planos, diferentes posibilidades del juego de imagen.
Vieron que al acercarse y colocar la cámara en ciertas posiciones podían decirnos
diferentes cosas, darle o quitarle importancia a una persona...iban descubriendo con una
actitud crítica cómo un camarógrafo puede manejar nuestros sentimientos. Sin dudas era
además un trabajo paralelo con padres, a los que reuníamos para hacer un trabajo similar
que con los niños, mostrándoles cómo con la cámara podíamos elegir qué cosas decir,
hacerles tener miedo o nervios.
CL- A la misma persona, según como lo encuadremos o iluminemos, la podemos mostrar muy
importante, desgraciada, triste... y podemos hacer lo mismo con fotos del salón de clase,
sacar una que muestre que es lindísimo para invitar a un amigo a venir, otra que nos
ayude a conseguir financiación porque el salón está muy mal y necesita arreglos... Es
el mismo salón de clase, pero según el encuadre puede ser horrible o maravilloso.
DB- Recuerdo hace algunos años cuando yo hacía mis primeras entrevistas sobre Nimeco que
también tienen un poco la loca propuesta de que los padres vieran la televisión junto
con sus hijos, o si eventualmente esto no era posible, los niños les contaran luego lo
que habían visto para poder reflexionar en conjunto. Convencer a los padres de que se
diera una instancia de este tipo en la propia casa. No sé cómo les fue con esto y si lo
siguen intentando.
RENÉ TEDESCO: Fuimos intentándolo, sí. Pero dado que
somos poca gente cambiamos la sigla de Nimeco a Cescad y hoy dirigimos la actividad con el
fin básico de formar al docente, sin por esto dejar de lado el trabajo en las escuelas,
acompañando muchas veces al maestro y por lo tanto en contacto directo con los niños, y
hablando también con los padres. Hace unos días estuve incluso en el jardín de infantes
Nº 213, a solicitud de la directora, para hablar sobre la influencia de la publicidad.
Esto muestra que Cescad es la continuación de Nimeco, seguimos dentro del mismo enfoque
pretendiendo sistematizar la continua reflexión de los docentes acerca de la necesidad de
utilizar los medios de comunicación en el aula. No sólo por aprehender la televisión
sino por lo que ella nos aporte para otros aprendizajes; hoy se habla de una enseñanza
significativa, de abrir la escuela al medio, y en esto no se puede desconocer el valor
fundamental de la televisión que está allí como otros medios. Tenemos que integrarlos,
conocerlos, tener a todos como objetos de estudio para poder leerlos e interpretarlos,
saber cómo se trata una imagen, acceder a la gramática del lenguaje audiovisual -lo que
nos transmite cada encuadre de imagen-. Hay aspectos positivos que nos brindan los medios,
como ser una información actualizada y la posibilidad de abrirnos a la realidad y de
ampliar los contenidos programáticos. Esto hace que se puedan utilizar como un recurso
didáctico. Luego está el uso del audiovisual como una forma de expresión; el niño
realmente domina el recurso cuando él mismo es quien lo manipula.
MMN- El proyecto de Nimeco, cuando empezó, fue solamente con el objetivo de preparar a
los niños frente a los medios de comunicación. Luego cambiamos porque nos dimos cuenta
de la necesidad de preparar maestros en esta área, para que pudieran apoyar los programas
de enseñanza con los mass media.
DB- Me gustaría intercambiar opiniones con ustedes en relación a las ideas de Sartori
sobre los "video-niños", como él los llama. Sartori dice: "La televisión
produce hoy a este video-niño que está menos preparado que las personas maduras de los
viejos tiempos". Esto se suele también escuchar en la vida cotidiana: "la TV
sustituye la palabra por la imagen, que tiene que ser sugerente, y no permite ni produce
el pensamiento", señala el autor. ¿Creen ustedes que la imagen, en este caso la de
la televisión, no permite ni produce el pensamiento, a diferencia del lenguaje escrito?
"A la misma persona, según como lo encuadremos
o iluminemos, la podemos mostrar muy importante, desgraciada, triste (...)así el
audiovisual modela nuestros sentimientos. Eso es lo que debe comprender el niño para
luego ver la televisión de una forma crítica".
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CL - Yo creo que si no se produce el pensamiento hay un contexto mayor que hace
que eso sea así. Acá en Uruguay, donde tenemos el gusto de trabajar con chicos desde
hace años en esta cuestión, podemos decir que los chicos, así como ven mucha
televisión ,también leen más de lo que leíamos nosotros. Conocen más las palabras
porque hay una estimulación mayor. Esta debe hacerse siempre por parte de un adulto;
nosotros estudiamos que al niño le gusta la lectura justamente porque implica el adulto
al lado. También es diferente si mira el video solo o acompañado: lo que puede estar
viendo toma diferentes valores. Al niño que le gusta la fantasía del cuento, de la
narración, también le interesa la televisión.
Sí hay dificultades que tienen relación con otros aspectos, como el poco contacto que
hoy se tiene con la naturaleza, en el diario vivir; estos problemas son los que pueden
llevar a que su forma de pensar sea distinta En cuando a lo televisivo, concretamente, ya
es un poco más discutible afirmar que eso tenga influencia en cómo articula su
pensamiento el niño. Si luego de que los niños miran el video se les genera un ámbito
de discusión para confrontar lo que acaban de ver con la realidad, se va a poder hablar a
partir del sentimiento. Porque la televisión es audiovisual, no es una cosa que se
decodifica intelectualmente a través de las palabra. Las imágenes están antes de la
televisión, porque primero vemos y luego podemos aprender a hablar y luego a articular
nuestras cuerdas vocales en determinado sentido. Si nosotros nos sesgamos y decimos que la
televisión está mal, estamos creando un doble discurso porque todos miramos televisión.
DB- Acabas de hablar del niño que se emociona. Justamente, Sartori dice que "el
niño forjado por la televisión se queda en el mundo sensible y en las cosas que se
sienten, pero no puede ingresar al mundo inteligente de las cosas que se entienden (...) El
problema se plantea en términos de conceptos abstractos: la Constitución, el derecho y
la igualdad no los vemos, pero los entendemos".
MMN- Justamente eso era lo que buscaba Nimeco en las escuelas. El niño primero ve la
imagen y se emociona, pero luego debe desarrollar una actitud crítica y reflexiva acerca
de lo que él mismo sintió. Entonces se va a acordar de lo que decíamos hoy, de que
determinado sentimiento que él había tenido podía haber despertado de una posición
particular en la que se había buscado colocar la cámara.
"No solo se puede aprehender la televisión
sino por lo que ella nos aporta para otros aprendizajes; hoy se habla de una enseñanza
significativa, de abrir la escuela al medio, y en esto no se puede desconocer el valor
fundamental de la televisión".
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RT- Yo creo que a Sartori lo podemos relacionar un poco con McLuhan cuando
plantea que las sociedades están moldeadas por los mass media. Todos vivimos la gran
incidencia de la televisión, la gran cantidad de horas que pasan los niños frente a ella,
pero lo fundamental es prepararlos para ver. Además lo que nosotros buscamos hacer como
docentes es la transferencia desde la TV al aula, para tratar de desarrollar la expresión
oral y escrita con temas que al niño le interesan. Porque la televisión nos brinda la
posibilidad de que todos los niños participen espontáneamente. Obviamente no es el
único recurso en este sentido, pero nos permite desarrollar el razonamiento, hablar y
escribir sobre los temas, incentivar la imaginación, además de abordar un lenguaje, que
es el lenguaje audiovisual, en forma crítica.
No creo que la televisión les brinde menos conocimiento. Al contrario, los niños
actuales reciben una cantidad de información por estos medios que antes nosotros no
teníamos. No todo es malo en televisión: hay documentales, en los informativos tenemos
el acercamiento a la realidad, a pesar de que muchas de las noticias las podamos
considerar negativas pero son lo que realmente sucede y para formarnos como ciudadanos lo
debemos conocer. Creo que los medios nos brindan un gran aporte cultural, lo que hay que
aprender es a manejar esos mensajes. Especialmente en relación a las cosas que nos
presentan como valores y que a veces son anti valores, sobre todo en la publicidad. Hay
países que tienen normas establecidas para controlar los mensajes publicitarios.
Actualmente todo gira en torno al consumismo y creo que para formar ciudadanos en una
Democracia hay que buscar que estos aprendan a ser consumidores responsables de bienes y
servicios. Hay que saber elegir qué programas de televisión ver y cuándo es preferible
apagar el televisor y dedicarse a otras actividades como la lectura o pasear al aire
libre. Muchas veces no es el niño quien toma estas decisiones, sino que está el adulto
detrás.
CL- Es maravilloso ver que si tenemos en el aula al niño que se expresa bien, es porque
ese niño ya tuvo un ámbito que lo enseñó a expresarse, a manifestarse. Si en cambio
hay un niño más retraído, que todavía no ingresó a la oralidad de esta manera,
nosotros utilizamos la motivación de un dibujo animado que quizás haya sido elección de
su niñera porque los padres no pueden estar con él. Trayéndole este estímulo, el niño
empieza a hablar, porque con él se sabe comunicar. Frente a una novela pueden estar
reforzando los valores que plantea el llamado "peor" programa televisivo porque
lo importante no es el lenguaje sino el contenido, y el contenido se puede trabajar en la
medida en que se conversa sobre ellos. Nosotros estamos haciendo con la imagen que esos
niños hablen a través del sentimiento. Sartori plantea muy bien el tema de la modernidad
y como ésta nos ha hecho desarrollar la racionalidad, pero eso es sólo un aspecto. La
televisión se hizo cargo del otro lado que faltaba, y que es la emotividad. La TV nos
agarra desprevenidos en nuestro tiempo libre: ¿por qué si yo creo que no hay que reírse
de los demás disfruto tanto cuando en un programa de televisión lo hacen? Entonces, hay
un burlón en mí: vamos a reconocer eso y a conversarlo en clase. Vamos también a
empezar a hablar de sexualidad, de cómo vemos a los demás, de si somos críticos o no lo
somos.
MMN-La televisión nos da un aspecto emotivo así como también la lectura, lo racional y
lo emotivo son dos cosas íntimamente relacionadas, por eso hoy se habla de la
"inteligencia emocional". Sabemos que el niño lee menos, pero sabemos que
también disfruta mucho de esto. El asunto es cómo lo motivamos para que se incline a la
lectura.
DB- Ese es un punto interesante. Justamente le preguntan a Sartori, en una entrevista con
Página 12 a propósito de su libro: "¿Usted responsabiliza a los padres por estos
niños versión post-moderna?". "Absolutamente, el niño es inocente pero sufre
el daño que le hacen los padres dejándolo frente a la TV por muchas horas".
MMN- En eso estamos de acuerdo. En la sociedad actual el niño está muchas horas solo, y
esas horas las pasa frente a la pantalla. Nosotros apuntamos a que el padre esté más
cerca del niño y converse con él acerca de la televisión.
CL- Concomitante con que cada vez el niño tiene menos hermanos, menos iguales con los que
convivir en el hogar.
DB- Uno de los propósitos de este libro, dice Sartori, es concientizar a los padres de
este abondono: "por eso predico con el ejemplo. Durante 10 años eliminé la TV en la
casa, ahora tengo una hija que lee. Cuando volví a mirar TV tuve una mirada fresca y pude
escribir este libro". "¿Qué pasa con la escuela?", le preguntan. El
responde: "La escuela apoya este proceso de degradación cultural por motivos
independientes; la escuela lo que hace es destruir la cultura. He sido un militante
estudiantil durante las revueltas del ´68 y ´69, por lo tanto hoy puedo aseverar que
esos movimientos destruyeron la cultura porque consideraron al pasado como algo malo. En
el Mayo Francés se pregonó una nueva manera de crear poder a través de la imaginación,
y eso a mi no me convenció nunca. En definitiva, la misión natural del hombre es la de
trasmitir cultura, cosa que no ha ocurrido. La escuela baja su nivel frente a la TV porque
los maestros que están en ella provienen de la generación de la TV y no tienen una
formación completa".
MMN- Lamentablemente hoy, en la formación del maestro, no se atiende ese aspecto.
Personalmente tuve la oportunidad de dar una asignatura, "Comunicación y tecnología
educativa", en los Institutos Normales, tratando de formar a los maestros. Ellos no
están formados para trabajar con los medios pero si seremos consciente de este blanco que
muchos maestros están yendo los sábados a las clases que dicta René en relación con
esto. Es una lucha personal.
CL- Pero también esos mismos maestros van construyendo experiencia y tratando de ganar
formación en un aspecto y el otro.
MMN- En general los docentes utilizan lo que les brinda la televisión para dar una clase
de geografía o historia; ese sería el uso pedagógico de este medio. Nosotros pensamos
que no solamente debe utilizarse así sino que debemos apoyarnos en lo que diariamente nos
brinda: una publicidad, dibujo animado, teleteatro, serial... y analizarlo con los chicos.
El programa escolar tiene una cantidad de contenidos que pueden ser apoyados echándole
mano a la televisión.
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Transcripción: Mariana Viera Cherro
Edición: Jorge García Ramón
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