Un apagón
sorprendió
a Sanguinetti
en medio de
su discurso.

Crónica
del diario
El Observador
(28.10.98)


Introducción a la conferencia de Giovanni Sartori, realizada por el presidente de la República,
Julio María Sanguinetti


Sanguin.jpg (46381 bytes)En su "Teoría de la democracia" Sartori dice que estamos viviendo una democracia confusa. Eso fue antes del ´89 y después de su primera edición, la del ´62 o ´63, que había intentado el análisis de los elementos de la democracia contemporánea. Pero ya en el año ´82-´83, cuando se publica en español, por Alianza Editorial, habla de la confusión que estábamos viviendo en nuestra democracia. Después del ´89 con la caída del muro de Berlín y el llamado "socialismo real" nos regala un nuevo opúsculo sobre la democracia después del comunismo. Allí nos advierte fundamentalmente sobre las confusiones en que podemos caer. Hubo una que fue polémica en su tiempo cuando hablaba del riesgo que corríamos de la confusión de los derechos, entre los formales -que son gratuitos, porque la libertad de prensa, de asociación, no cuestan nada-, y los derechos materiales que sin embargo tienen un costo para el Estado y como consecuencia suponen un compromiso distinto para la sociedad. Corríamos el riesgo de confundir los derechos y darle carácter absoluto a lo que era por esencia relativo.

Infortunadamente la confusión en la democracia sólo ha aumentado en los últimos tiempos porque, salvo la idea de democracia, todo ha estado en cuestión. Para empezar, el concepto de representación: antes nadie discutía que la tenían los partidos políticos y el Parlamento, hoy cada día se ven más factores de representación, y fundamentalmente tenemos la aparición de los medios de comunicación como gran poder, uno de los temas más fuertes para Sartori en los últimos años y en su último libro, pero que ya planteaba o sugería en otros anteriores; la opinión pública, el mundo de las encuestas... La opinión pública es un fenómeno que como idea nace en la Revolución Francesa, como lo cuenta en alguno de sus libros. Pero el fenómeno opinión pública actual es totalmente distinto: ya no tiene nada que ver con la ciudadanía que era el cuerpo electoral que elige y decide la democracia, y pasa a ser una especie de ente abstracto, que está allí detrás, que se expresa no por elecciones como el cuerpo electoral sino por encuestas, que a su vez multiplican los medios de comunicación. Esos medios de comunicación comienzan a tener un protagonismo propio, e incluso luego -es una de las cosas más trascentes que han ocurrido en los últimos años-  los propios poderes políticos se desbalancean. El siglo XIX fue el siglo de los Parlamentos, del Poder Legislativo; era la soberanía popular dándole el control al Ejecutivo que venía de la Monarquía. El siglo XX ha sido el siglo del poder administrador, y está terminando con el gobierno de los jueces como factor político. Los griegos representaban a la justicia con una venda, era ciega; sin embargo hoy se ha transformado en un factor político muy poderoso en el mundo, asociado también a los medios de comunicación.

Todo esto nos inunda de perplejidades, dudas, confusiones, y sobre todos estos temas Sartori aporta un pensamiento lógico, en la más estricta tradición florentina. No es extraño que hace casi 500 años hayamos tenido al pobre Machiavello... Es peligroso que yo diga esto porque volveríamos a caer en la confusión, pero un día va a haber que hacer un movimiento reivindicatorio de su figura- seremos acusados de muchas cosas quienes lo hagamos-, pero sin duda Machiavello es el pensador del Estado moderno, y el primero que nos enfrentó a algunas realidades que no habíamos visto entonces. En esa tradición de pensamiento está Sartori, que nos ha aportado una teoría, y no hay nada más práctico que una buena teoría. Sobre todo hoy, porque vivimos un mundo de imágenes, y la imagen es fugaz por definición. Eso lo vivimos en los medios. La palabra escrita nos impone un diálogo entre la letra del libro y el lector; la radio habilita a otra cosa que es el diálogo entre gente; mientras que la televisión sólo nos da imágenes fugaces que normalmente apuntan a la emoción. Todos los días me encuentro con alguien que me dice: "Estuvo Fulano ayer en televisión", "Ah, qué bien. ¿De qué habló?", "Habló muy bien, muy sereno, muy claro...", "Pero, ¿de qué hablo?", "Habló un poco de todo...", "Está bien, pero ¿de qué habló? ¿Habló de la situación económica?", "Sí, habló algo, pero muy bien, muy sereno, muy claro..." En una palabra, le quedó...


(Se produce un corte de energía en la sala)

Machiavello, ¿eh? (Risas) La venganza, ya empezaron las venganzas (Aplausos) El maestro puede agregar un capítulo a su debate sobre la televisión: normalmente estas cosas son producto del exceso de carga de la televión. Estoy acostumbrado.


Bien: en todo caso, el maestro Sartori nos ha dado una teoría para ubicar los hechos, para que esas imágenes fugaces no sean un fenómeno de dispersión, para que podamos realmente terminar entendiendo el mundo en que vivimos, para que no nos ocurra el desconcierto de Rousseau, que en sus confesiones cuando decía: "Caminamos en solitario por un camino nuevo". Hoy estamos transitando sin duda un camino nuevo de la democracia, pero no estamos caminando en solitario porque personalidades como Sartori, el mundo de ideas, las referencias que nos aporta, los parámetros que nos dan para juzgar la realidad, son, en definitiva, el acompañamiento con el cual transitamos en un mundo confuso, sí; pero afirmados en ciertos valores permanentes, y sintiendo que, con métodos de análisis, con una racionalidad que no nos deje invadir y avasallar por emocionalismos fugaces, por consumismos fáciles, por este neomaterialismo que ha producido nuestra vida en el mismo instante en que proclamamos el triunfo del idealismo (la sociedad misma nos va produciendo un fenómeno materialista como nunca antes conocimos, que invade a todos los sectores de la sociedad), mientras tangamos pensadores de esta independencia, de este espíritu refinado, que por cierto le causa problemas a cada rato, porque uno lo ve muy sereno en sus libros pero cada vez que habla en Italia produce un fenomenal debate, como seguramente también lo producirá acá, y creo que también eso es parte de su aporte. Mientras tengamos gente como Sartori no caminaremos en solitario por este camino nuevo. Muchas gracias.

Sede del Mercosur
Martes 27.10.98


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Transcripción: María Lila Ltaif Curbelo
Edición: Jorge García Ramón