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Laura Canoura y su esencia, todos los jueves en el Prado ROMPKBZAS
Lo primero que tengo que hacer es agradecerte el regalo pro cinco años de Rompkbzas. Vino una bolsita de papel con el disco Piaf.
LAURA CANOURA: FT – Hiciste historia. LC – Sí. Consideraba que era lo apropiado para los cinco años. Creo que se van a divertir. FT - ¿Te estás divirtiendo con Esencia? LC – Mucho. FT – Te decía que no sé como empezar porque estás matando en Argentina, en Chile, en Uruguay. Me parece que más que matando, te estás gozando por lo que puedo leer... LC – Me estoy divirtiendo mucho. Hacía mucho tiempo que con los músicos teníamos ganas de tener un lugar estable porque te permite mantenerte en contacto permanente con la gente y la prensa. Además te permite ir experimentando cosas. En este formato con Jorge mucho más porque ahora que estamos asentados en el repertorio dijimos que vamos a ensayar cosas nuevas para ir cambiando, modificando y chiviando. Estamos felices. FT – Yo no he ido todavía, prometo ir el jueves. Tocar en un café concert y en el Prado, imagino que tiene su encanto particular... LC – Es brutal. Estoy muy copada porque el lugar es muy especial, es muy lindo, la gente está super cómoda en sillones y mesitas bajas. Nelson Mancebo lo ambientó muy bien, el sonido de Daniel Blanco es espectacular. Con la música que pasan antes de empezar a tocar... no queremos empezar. Lo tenemos a Oscar Pessano dándonos una mano con eso y todos los jueves va a desafiarnos con algo nuevo. "A ver qué les perece este trío de jazz que grabó en vivo..." Estamos muy copados. Es un ambiente muy agradable y estoy haciendo cosas que creí que nunca iba a hacer. FT - ¿Por ejemplo? LC – Esperar a la gente, recibirla, saludar. En general te encontrás con gente conocida pero ahí el público aprovecha para saludarte, preguntarte cosas. FT – Te bajas de ese espacio del escenario que de repente te separa de la gente que decide ir a verte porque nunca te vio o hace tiempo que no lo hace. LC – Si me meto, saludo, pregunto si les gustó. Me parece que es un ambiente que permite que hagas ese tipo de cosas. Cuando tocábamos en otros lugares tipo pub, donde corre mucho alcohol en exceso, no podés hacer esas cosas porque confunde. En este lugar es muy "charmoso", como dicen los brasileños. FT – Estás haciendo cosas que hace tiempo no hacías. Tocar la guitarra, por ejemplo. ¿Es un año de cambios, de revolución? LC - Totalmente. Para empezar, estoy componiendo muchísimo. Este último año estuvo totalmente encerrada componiendo por lo que un día decidí abrir el estuche de la guitarra. No sé por qué. FT – Para ver que había. LC – Había una guitarra divina, que amo. Es una super guitarra, española, que me regaló mi viejo hace muchos años. Le faltaba una cuerda. Compré un juego de cuerdas, se lo cambié, la lustré un poquito.. como chiviando. Cuando quise acordar estaba tocando de vuelta y ahora estoy tan fanatizada que me compré una guitarra electroacústica divina. Vos me viste en la sala Vaz Ferreira pero ahora ahora estoy tocando un poco más porque como estamos solos con Jorge meto alguna cosita más. No mucho porque ya es tan impresionante lo que hace Jorge en este espectáculo que hago una guitarra rítmica, nada más, en los temas míos. FT - ¿Ya habías estado en la Trastienda? LC – No. Estuve con Rumbo. Este es mi debut como solista. Yo decía en Buenos Aires que mi viaje desde Montevideo había sido tan lento como el de Manuelita. Me había llevado unos cuantos años y esperaba encontrar mi tortugo... FT - ¿Y qué encontraste? Es un lugar mágico, muy fuerte. LC – Es muy mágico. FT – Fui a ver a falta y Resto de rebote y me impactó el espacio físico. El viernes 27 de octubre fui a ver a Contrafarsa y no me pude quedar, o sea que me vas a disculpar... LC – Pero no toqué el sábado al final. Toco el 25, o sea que vas a tener que ir. FT – Entonces hay tiempo. El viernes lo vi mucho más lleno y también te impresiona. Impresiona el balcón, el agujero donde está la gente. LC – Para empezar tiene un disposición lindísima, esas butaquitas parecidas a las del Sorocabana con sus mesitas redondas. Tiene un aire como de "entre guerra"... FT – De bohemia francesa. LC – Ahí está pero a la vez como futurista porque hay mucho hierro y mucho "design", como dicen los porteños. FT – ¿Cómo impacta eso en vos? LC – Estábamos muy tranquilos. Tenemos un ambiente alrededor super tranquilizador. Hay un manager, viajamos con nuestro sonidista. La gente de la Trastienda no sólo es super profesional sino que es fraterna y contenedora. FT – Es un buen ingreso a Buenos Aires, ¿no? LC – Creo que sí. Es un lugar muy prestigiado, donde hay un sector de la música del mundo que toca allí, no en otro. Para mí fue super importante. Realmente esperaba poca gente por cómo está la situación en Argentina y por la oferta que había en octubre. De gente estuvo bárbaro pero lo que más me sorprendió es que había mucha prensa: Página/12, La Nación, Ámbito Financieros... FT – Estaba Clarín... LC – No. Creo que viajamos mañana a hacer una nota e irán el 25. Estaba Rolling Stones que esperemos que saque algo porque todos en vez de mirar al escenario, miraban la mesa de los críticos para ver qué cara ponían. Además, viste que suelen poner cara de poker pero aplaudieron. Hasta ahora las críticas han sido buenas. FT - ¿Cuánto afecta la crítica? ¿Cuánto te puede cambiar o modificar? LC – Acá he sido muy afortunada. He tenido buenas críticas, salvo alguno que siempre hay... Como cuando va a tocar y está el que te grita "Piropo" ... Y de repente se descuelga uno que te dice "Dolor", una canción que él mismo recuerda exactamente cuál es. Como hay público así, también hay críticos que tiene que encontrar algo. Como vos decías. El de La Nación pone "bueno" pero después lo que pone abajo es mucho más que bueno. Para acá sería un "Muy bueno sobresaliente". Yo iba desentrenada. No pensé que fuera a tener críticas, sinceramente. Cuando me dijeron que había gente de todos los medios dije... "a desplegar las plumas". Estábamos muy tranquilos los dos, disfrutamos mucho porque el público fue lindísimo, cálido. Ahora estamos contentos porque esperábamos cuál era el rebote de la prensa para aceptar otra invitación que teníamos. Ya ves que las críticas son buenas y Clarín comprometió una nota para esta semana. Antes del 25 nos vamos a Chile, a Paysandú. Estamos muy viajeros... FT – Sí. LC – El 12 y el 13 volvemos a Paysandú que es lo más grande que hay. El interior es lo más grande que hay. Es una emoción estar saliendo de vuelta. Ojalá hubiera lugares así en Montevideo. FT – Y está bueno volver a salir en un momento en el que estás componiendo. LC – Sí. Además lo aceptan. Mira que es muy bravo volver a tocar a un lugar donde hacía siete u ocho años que no iba y mostrar repertorio nuevo. Todo el mundo espera que hagas los clásicos, y los hice, pero también hicimos muchos temas de "Esencia". FT - ¿Todavía se te anuda el estómago cuando vas a cantar? LC – No. Los nervios se me han modificado. Paso nervios los días anteriores lo que está bárbaro porque los canalizás hacia los lugares que corresponde. Si te tienen nerviosa las letras, estudiás. Si es el final de tal canción, lo mejorás. Cuando te ponés nerviosa antes de subir no sirve de nada. FT - ¿Qué sensaciones tenés cuando tocás con la banda y cuáles cuando lo hacés con Jorge? LC – Es distinto por completo. Con esta banda que armó Jorge Nocetti hay una tónica muy similar y mucha atención de unos hacia otros. Jorge tiene una manera muy especial de dirigir con la mirada, es muy espiritual. Cuando estamos solos... No tengo muchas experiencias así. La anterior es con Hugo Fattorusso o con Alberto Magnone. Las dos son bien diferentes. Con Jorge trabajamos mucho para este espectáculo, estuvimos dos o tres meses preparando, buscando material, revisando... Yo decía que "Esencia" tiene canciones conocidas hechas desde el alma. FT – Eso te iba a preguntar: ¿qué le das a la gente cuando va a ver "la esencia"? LC – Lo que quisiera que la gente reciba es una serie de emociones. Es un espectáculo para emocionarse. Nosotros nos emocionamos mucho y hay temas que los podemos hacer por un largo tiempo y siempre van a producir emociones diferentes. Lo que quiero es que la gente disfrute de sentimientos que no es habitual tenerlos al mirar televisión u otro tipo de espectáculos. Recogimos una cantidad de canciones que ilustra nuestra vida, que fueron como íconos en la gente que ronda los 40. Algunas canciones son muy conocidas pero las desvestimos totalmente, les encontramos el alma, la esencia y armamos una versión que es nuestra. Pasan cosas muy insólitas. Por ejemplo, amigos que me han confesado que cuando veían que iba a hacer La Bohemia, me odiaron porque odiaban la canción. Pero cuando la escucharon... es tan diferente la versión que es como si fuera otra. FT - ¿Qué canciones desnudaron y vos disfrutás haciéndolas tan distintas? LC – Por ejemplo una de Carol King que se llama "You make me feel like a natural woman". Me divierte porque la empiezo haciendo en español y, como en la mitad, continúo en inglés. Hasta ese momento la gente no se da cuenta de qué estoy cantando. La hacemos muy "blusera". Hacemos una de Jobim y Vinicius pero como si la cantara Joao Gilberto, muy hamacada. La Bohemia es muy linda. Y hacemos una combinación de Zitarrosa y Viglietti de dos canciones muy conocidas... FT - ¿Cómo convive la emoción de estar haciendo este espectáculo "para enamorados" con mantener vivo un circuito comercial como el chileno? LC – No lo sé. Es todo un desafío. Cuando armamos este espectáculo se juntaron varias ideas. Una era que hacia mucho tiempo que teníamos ganas de hacer algo con Jorge como continuidad de unas clases que me estaba dando y para empezar a trabajar juntos la parte arreglística del grupo. Un buen pretexto era un espectáculo. Después empecé a componer mucho con guitarras, como te contaba hoy. Empezaron a salir canciones para mí muy raras musicalmente. No eran la continuación de "Esa tristeza" o emparentadas con "Piropo", "Puedes oírme" o "Detrás del miedo". Me preguntaba de dónde salían. Y era de ahí. Debo reconocer que antes de ser influenciada por "Los que iban cantando" o lo colegas compositores de mi generación, lo fui por Carol King, Paul Simon, Jobim, Gardel... FT - ¿Era lo que estaba debajo de la alfombra? LC – Exactamente. Es una linda frase. Después empezamos a ensayar y dijimos que teníamos que grabarlo en vivo y lo hicimos. Alfonso Carbone, en Chile, estaba como dudoso, no sabía. Decía que para Uruguay podía ser y qué se yo... Ahora estamos todos muy copados con ese disco y si bien saldrá solamente en Uruguay. Para Chile y la región, grabo en enero para que salga en abril. No descartaría que este disco saliera e año que viene en Chile o Argentina. FT – Puede ser como "la otra Canoura" presentada en Chile. LC – Sí. En Chile me conocen por mi veta más "popera". FT – Más guerrera. LC – Pero mirá que en este espectáculo hay temas muy guerreros, los míos. Pintó una temática femenina, no feminista. Eso está emparentado con mi etapa como intérprete. FT - ¿Qué puede aportar el interior a esa veta de compositora? LC – La única experiencia que tuvimos fue ésta de Paysandú y mirá si habrá sido gratificante que cuando llegamos hacía 20 días que tenían el lugar agotado y una reserva completa por si volvíamos algún día. Por supuesto hablo antes de cantar las canciones y cuento qué inspiró las letras, la gente se copó mucho, le gustaron, se identifica. Ahora soy una intérprete que ahora compone. FT – ¿Es difícil cambiar esa imagen de "Esa tristeza" a esta actual? LC - No lo sé. A veces no sé si soy valiente o tonta. Una amiga mía que cruzó los Andes para verme en La Trastienda me decía que era dos personas. Me decía que arriba del escenario era valiente. Le pregunté si me quería decir que abajo del escenario no lo era y me dijo: "exactamente". Creo que sí, que he demostrado ser mucho más valiente arriba del escenario, animarme a hacer cosas mucho más arriesgadas como este espectáculo o largarme a componer cuando ya soy una mujer de 40 años... FT – Te lo preguntaba pensando en tu historia para los que te conocen desde Rumbo. Viste que siempre cuando vas a los recitales siempre esperás escuchar una de Rumbo o de "Esa tristeza". ¿Es difícil eso para una intérprete? LC – Me parece que hay que ser contemplativo. Para la Trastienda lo contemplamos, lo que pasa es que difícil hacerlo con todos porque tendrías que tener un repertorio de 50 canciones en los dedos. FT – Tendrías que tocar cinco horas, además. LC – La gente entiende su lo hacés con afecto. Elegimos temas de toda la trayectoria pero también los hacemos muy distintos. El espectáculo de Buenos Aires lo empecé con "Como nuestros padres" pero lo bajamos como cinco tonos y le cambié la letra. Ya no dijo que "las puertas están cerradas para nosotros que somos jóvenes" porque nadie me lo creería. Hice unas pequeñas variantes que la hacen totalmente actual y real. FT – Laura Canoura está tocando los jueves a las 21 horas, en Flex Club del Prado. Las reservas se hacen por el 336.6712, 336.6727.
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