Nos encontramos en medio de transformaciones
fundamentales en lo que se refiere al comercio mundial y la civilización. Este cambio es
tan fundamental como la transformación que ocurrió con el paso de la agricultura
medieval a la revolución industrial.
Primero, quisiera expresar una queja. Desde hace 20 años,
algunos futurólogos (por ejemplo Alvin Tofler, George Gilder, Nicholas Negroponte) nos
han estado preparando a todos los que nos encontramos en esta sala para la Era de la
Información. Hemos tenido una larga discusión global sobre la revolución de la Era de
la Información. Lamentablemente, creo que estos futurólogos no han entendido bien los
cambios más profundos que se suceden en la economía global. Llamar al Siglo XXI la Era
de la Información es como llamar a la Era Industrial la Era de la Imprenta. La
computadora no es una materia prima, es una herramienta del lenguaje, es el vehículo de
la comunicación, es un mecanismo de administración. Se puede establecer una analogía
con la prensa. En 1450, Gutenberg reinventó la imprenta en Alemania (antes había habido
una invención china). Al principio, la imprenta era como un injerto de la economía
mercantilista y tuvo un papel muy importante en la Reforma Protestante. Pero su misión
económica primordial sólo se vio claramente dos siglos más tarde cuando la imprenta se
convirtió en el lenguaje para organizar el carbón y la máquina de vapor, la Revolución
Industrial. Igualmente, la computadora es un preludio de un cambio más grande que está
ocurriendo en nuestra base de recursos en la actualidad.
"La buena noticia es que podemos producir
alimentos naturales en un laboratorio con una fracción del costo que si la produjéramos
afuera. La mala noticia es que 2.5 millones de personas en este planeta se encuentran
todavía en la primera revolución industrial: la agricultura, la revolución
neolítica"
|
En los últimos cuarenta años, han surgido dos
tecnologías por carriles paralelos: la tecnología de la informática y la tecnología
genética; las ciencias de la información, las ciencias de la vida. En los últimos tres
años estas tecnologías emergentes del Siglo XX comenzaron a fusionarse para crear una
base más poderosa para una nueva era económica. Lo que cada vez está más claro en los
nuevos campos de la bioinformática y los genes es la misión económica principal de las
computadoras en el Siglo XXI. La computadora es el lenguaje para organizar los genes,
decidirlos, bajarlos, manipularlos. Los genes son la materia prima del próximo siglo al
igual que los combustibles fósiles, los metales y los minerales fueron la materia prima
del siglo industrial. Genes para alimentos y productos farmacéuticos, genes para
materiales de la construcción, fibras y nuevas formas de energía. De modo que la
computadora es un preludio y entra en los grandes cambios de nuestra base de recursos.
Hoy no vamos a tener tiempo para discutir el tema
ambiental, social y ético que plantean las nuevas ciencias genéticas pero me gustaría
que supieran que pienso que esta gran revolución plantea cuestiones ambientales, sociales
y éticas escalofriantes. Ahora podemos comenzar a manipular el código genético de la
evolución. Vamos a jugar a ser Dios y crear tecnologías de avanzada o vamos a usar estas
nuevas ciencias en aplicaciones blandas para crear asociaciones con la naturaleza. Pero no
vamos a discutir esto hoy.
Hay que entender la dimensión de este cambio. Examinemos
cuatro empresas: Dupont, Monsanto, Novartis y Hoescht de Alemania. Son gigantes de la era
petroquímica en la Era Industrial. En los últimos doce meses, estas cuatro empresas
tomaron la decisión de vender y cerrar parte de todas sus divisiones de productos
químicos. Se van a dedicar exclusivamente a la investigación genética, a los productos
genéticos y a la tecnología genética. La metamorfosis de estas empresas de productos
químicos a empresas de ciencias de la vida marca el pasaje de la Era Industrial al
comienzo de la Era del Comercio Genético. Estamos ingresando a la Era de la Biología, el
Siglo de la Biotecnología, la revolución de la Era de la Información y de las Ciencias
de la Vida. Este es un gran cambio que nos va a forzar a todos a repensar el contrato
social, la naturaleza del comercio, nuestra percepción del valor de la vida y, por
supuesto, la naturaleza del trabajo. Esta mañana vamos a concentrarnos en este último
tema.
Este cambio, esta fusión de la Revolución de la
Información y de las Ciencias de la Vida va a cambiar nuestra forma de pensar sobre el
trabajo en el siglo XXI. Este cambio ya comenzó. Si Ustedes son empleados
administrativos, secretarias, gerentes en mandos medios, obreros de una fábrica,
telefonistas, bibliotecarias, cajeros de banco, mayoristas, intermediario, es probable que
sus trabajos no existan en cinco años; pueden haber desaparecido al haber sido
reemplazados por las nuevas tecnologías inteligentes y las organizaciones sofisticadas de
estas nuevas revoluciones del siglo XXI.
Quisiera darles un ejemplo proveniente del campo de la
tecnología genética sobre la naturaleza del trabajo. Dos ejemplo, en realidad. Existe un
nuevo campo llamado PHARMING. Todos han leído sobre el experimento de la oveja clonada.
Nos perdimos la verdadera historia. Estábamos tan interesados en saber si se iban a
clonar seres humanos que no nos dimos cuenta del tema económico. Lo que el Dr. Wilmut
logró hacer y, después los experimentos con la clonación de ratones, es crear el
prototipo para el trabajo bioindustrial en líneas de montaje en masa. Ahora es posible,
con la clonación, dejar de lado la reproducción mediante la fertilización del esperma y
del huevo y clonar copias exactas de un organismo vivo con los mismos niveles de control y
normas de ingeniería que aplicábamos en la línea de montaje de Henry Ford a fines del
siglo pasado. Pero ahora estamos hablando de la producción de vida masiva y a medida. Eso
es lo importante del experimento de clonación.
Existe un nuevo campo llamado PHARMING que convierte a los
animales en fábricas químicas clonadas, introduciendo genes en el código genético de
estos animales para que produzcan productos farmacéuticos y sustancias químicas en la
leche. Un rebaño de 12 cabras clonadas y a medida puede producir en su leche productos
farmacéuticos y sustancias químicas muy superiores a los que puede producir una fábrica
de miles de millones de dólares con miles de obreros. Se puede obtener la misma
producción con 12 cabras y un cuidador.
"Le hemos pagado a los agricultores para que no
produzcan. Esto es una vergüenza. Hay que recordar esto. La capacidad productiva de la
revolución tecnológica es tan grande que no podemos encontrar una demanda efectiva para
ella"
|
Puedo darles otro ejemplo sobre el trabajo relacionado con
la biotecnología. Ahora se discute si se deben introducir alimentos de cosechas con
ingeniería genética en el mundo. Los primeros alimentos ya se introdujeron en Estados
Unidos y entiendo que, lamentablemente, aquí en Uruguay, Ustedes aceptaron que se
introdujera la primera cosecha de soja de Monsanto. Esto, creo, es una mala elección
porque hay temas ambientales muy serios relacionados con los alimentos genéticos y no hay
ninguna seguridad contra pérdidas catastróficas a largo plazo si la cosecha de alimentos
de Monsanto resulta ser un problema en sus ecosistemas locales. Pero, el siguiente paso en
los alimentos genéticos es el cultivo de tejidos en el laboratorio. Todos cocinamos con
la vainilla que compramos en botellitas marrones. Esa vainilla se cultiva en tres
pequeños países que se encuentran al este en el Océano Indico: Madagascar, Isla de la
Reunión y Comores. La cultivan 100.000 agricultores. Hace unos pocos años, dos
compañías de biotecnología aislaron el gen en la chaucha de la vainilla que contiene la
proteína de la vainilla. Lo colocaron en un baño de bacterias y las bacterias clonan
toda la vainilla natural que se quiera en el laboratorio. Sin ninguna chaucha, sin ningún
agricultor, sin ninguna tierra, sin ninguna cosecha. Y ahora, están trabajando en el
cultivo de tejidos, buscando el código de las proteínas para los tomates, limones,
algodón y tabaco en el laboratorio.
La buena noticia es que podemos producir alimentos
naturales en un laboratorio con una fracción del costo que si la produjéramos afuera. La
mala noticia es que 2.5 millones de personas en este planeta se encuentran todavía en la
primera revolución industrial: la agricultura, la revolución neolítica.
¿Qué sucede si hay 2.5 millones de obreros despedidos y
no pueden competir en los mercados mundiales de la agricultura en menos de 25 años? Esta
va a ser la mayor conmoción social en la historia. La mejor manera para entender la
enormidad de este cambio que está ocurriendo es usar la revolución agrícola de fines de
siglo como nuestra mejor analogía. En Estados Unidos nos olvidamos que somos un país de
agricultores desde hace 150 años cuando la mayor parte de la población trabajaba en la
agricultura. Hoy, menos del 2.5% de los americanos trabajan en el campo, en la
agricultura. Tenemos tecnologías muy sofisticadas que reemplazan el trabajo humano. De
hecho, la revolución capitalista en la agricultura moderna tuvo demasiado éxito. ¿Por
qué digo esto? Tenemos la capacidad de producir alimentos para todo el mundo con una
pequeñísima fuerza laboral. El problema es que no hemos creado un contrato social lo
suficientemente caro como para que haya suficientes ingresos y poder adquisitivo para que
millones de personas en todo el mundo puedan comprar la capacidad potencial que podemos
producir. Entonces, ¿qué hacemos? Le hemos pagado a los agricultores para que no
produzcan. Esto es una vergüenza. Hay que recordar esto. La capacidad productiva de la
revolución tecnológica es tan grande que no podemos encontrar una demanda efectiva para
ella.
Eso es exactamente lo que está sucediendo en la crisis
económica mundial en este momento. Miren cómo se caen los mercados una y otra vez.
Estamos ingresando en la tercera gran revolución tecnológica de los tiempos modernos. La
primera fue la máquina de vapor y luego la producción en masa a fines de 1870, 1880 y
1890. Después fue la electricidad en la década del 20. La tercera es la revolución de
la información y de las ciencias de vida en el siglo XXI. En las dos revoluciones
tecnológicas previas, la tecnología aumentó considerablemente la capacidad productiva,
el flujo, el ritmo, el volumen de la actividad. El problema es que le lleva más tiempo al
consumo social alcanzar a la capacidad productiva porque para poder llegar a la capacidad
productiva, la gente tiene que organizarse y demandar su cuota parte de los frutos. Si
examinamos lo que sucedió a fines de 1880 y 1890, la depresión en Europa y en Estados
Unidos y luego, otra depresión en 1930 en Europa y Estados Unidos, esto se debe a que
tenemos una gran capacidad para producir en contraposición a una demanda ineficiente
porque no creamos un contrato para compartir los frutos y no hay suficiente poder
adquisitivo para satisfacer este potencial. Esto está sucediendo en todas partes del
mundo en este momento. Hay demasiados proveedores y muy poca demanda.
Tenemos una sobrecapacidad en todos los campos: acero,
autos, productos electrónicos, farmacéuticos, químicos. A medida que avanzamos en esta
tercera revolución tecnológica nos enfrentamos a lo mismo que nos enfrentamos en la
agricultura. ¿Vamos a tener que terminar pagándole a los fabricantes para que no
produzcan? ¿Vamos a tener que pagarle a las empresas para que no produzcan como hicimos
con la agricultura?
¿Cómo puedo haber escrito un libro llamado "El Fin
del Trabajo" cuando el Presidente Clinton (y me encontré por casualidad con la
Primera Dama anoche y hablamos unos instantes) expresó que Estados Unidos tiene el 4,7%
de desempleo, un índice históricamente bajo. Creamos 12 millones de buenos empleos.
¿Cómo puede el Sr. Rifkin escribir un libro llamado "El Fin del trabajo"? Para
empezar, tenemos mil millones de personas en el mundo en este momento que están
desempleados o subempleados. Mil millones. En todas partes del mundo hay desempleo. Pero,
examinemos el caso de Estados Unidos en particular. El Presidente no está contando toda
la historia. Ese 4,7% de desempleo no registra a todos los trabajadores americanos que
dejaron de buscar trabajo. En mi país, si Ustedes no buscan más empleo, lo llamamos un
"trabajador desalentado" y no lo contamos en las estadísticas del gobierno.
Esto es un poco kafkiano. Si Ustedes han ido a Estados Unidos, pueden ver a hombres y
mujeres en cualquier calle de una ciudad que no están trabajando. No se los cuenta como
desempleados, porque dejaron de buscar empleo. En segundo término, las cifras de
desempleo no incluyen a todos aquellos que están subempleados. Tenemos millones de
trabajadores que reingresaron al empleo después de la recesión pero fueron reingresados
en lo que se llama un empleo a destajo, son empleados en caso de necesidad, a tiempo
parcial, por contrato, consultores y freelancers. Cuando hablo del fin del trabajo, me
refiero a la lenta disminución del trabajo, de trabajos de tiempo completo con todos sus
beneficios a trabajos de medio tiempo y a trabajos a destajo. Si examinamos el número de
horas de trabajo, en Estados Unidos tenemos subempleo. Trabajamos menos con una fuerza
laboral contingente a destajo.
"Hace unos 35 años, éramos un país de
obreros de fábricas. Un tercio de los americanos trabajaban en fábricas hace 30 años.
Hoy en día, solo el 17% de los americanos están en las fábricas. Seguimos siendo el No.
1 en materia de fabricación. Lo hacemos con menos seres humanos y más máquinas
inteligentes"
|
Y finalmente, el secreto mejor guardado que mis colegas
economistas no quieren discutir. La razón por la cual hemos podido reducir el desempleo
en Estados Unidos está relacionada con las tarjetas de crédito y la deuda por las
tarjetas de crédito. Los bancos, en los últimos cuatro años, han extendido la deuda de
los consumidores debido a sus tarjetas de crédito a la gente trabajadora y pobre en todo
Estados Unidos. De modo que hay millones de americanos que compran bienes y servicios.
Esto significa que hay otras personas que pueden volver a trabajar para hacer esos bienes
y servicios que se están comprando. De hecho, el consumidor americano es el último
consumidor para todo el mundo. Todos esperan que los consumidores americanos continúen
comprando los productos que se producen en otros países. Quiero decirles, amigos, que el
19% de los ingresos disponibles de una familia promedio americana se usa para pagar el
servicio de la deuda de sus tarjetas de crédito. Este trimestre, se va a ahorrar menos
del 6/10 del 1% del promedio de ingresos de una familia americana. Tenemos una deuda
récord. Unos 4.1 mil millones de personas entraron en quiebra este año. Lo que estoy
sugiriendo es que debajo de la pantalla de una economía saludable se esconde una
economía muy débil que está manteniendo al mundo y tiene un olor más parecido al de
1928-29 que al de un puente hacia el siglo venidero.
En la década del 20, la electricidad reemplazó a la
máquina de vapor. La segunda revolución industrial reemplazó a la primera. Fue un gran
salto hacia adelante. Hubo enormes ganancias en productividad. Los empleadores empezaron a
despedir a sus empleados innecesarios porque la tecnología era más barata y más
eficiente que los empleados. Pero, Henry Ford observó todos sus salones de exposiciones
en el país y se dio cuenta que se le estaban acumulando autos en el depósito. Tenía
demasiada capacidad y no había una demanda efectiva, había muchos obreros que habían
sido despedidos. Y aquí radica la ironía. Las mismas tecnología que aumentaron la
capacidad productiva para producir más bienes son las mismas tecnologías que irradian a
los obreros de su trabajo, lo cual significa que hay menos poder adquisitivo para comprar
los propios productos que puede producir la tecnología. En la década del 20 los bancos
crearon los créditos a plazo. La idea era convencer a aquellos que todavía trabajaban de
que compraran más para compensar a aquellos que habían sido despedidos debido a las
nuevas tecnologías. Para 1929 aquellos que todavía seguían trabajando tenían tantas
deudas por razones de consumo que los bancos finalmente empezaron a retirarles el
crédito. El mercado cayó, tuvimos una depresión, tuvimos una guerra mundial y murieron
millones de personas. Quiero recordarles que antes de que cayera el mercado de valores, el
Presidente Hoover dijo que no había ningún fin a la vista para este mercado. ¿Les suena
conocido? Miren como caen los mercados todos los días, todos los meses. No se trata de un
ajuste estructural a corto plazo. Estamos en el umbral de un enorme cambio en la historia.
Finalmente, si nos va tan bien en Estados Unidos, ¿cómo
puede ser que la oficina nacional de censos diga que somos el país con la mayor
disparidad de ingresos desde 1945? Es una estadística del gobierno. El 24% de nuestros
jóvenes están por debajo de la línea de pobreza. Es el peor índice de todos los
países industrializados del mundo. Estados Unidos está en el lugar 35 entre 36 países
industrializados en materia de disparidad de ingresos. Solamente Rusia está peor. ¿Es
ésta la economía robusta que se encamina hacia el siglo XXI que todos Ustedes creen que
es Estados Unidos? Estamos negando la realidad en Estados Unidos y estamos exportando esa
negación a otros países. Estamos creando una idea que sirve de máscara para la
realidad. Estamos todos juntos en esto, estemos en Uruguay, Brasil, Francia, Japón o
Estados Unidos.
Hay grandes cambios en la naturaleza del comercio y el
trabajo. Cuando era un joven estudiante de economía en la Universidad hace unos 35 años,
éramos un país de obreros de fábricas. Un tercio de los americanos trabajaban en
fábricas hace 30 años. Hoy en día, solo el 17% de los americanos están en las
fábricas. Seguimos siendo el No. 1 en materia de fabricación. Lo hacemos con menos seres
humanos y más máquinas inteligentes. Quiero darles un ejemplo de la US Steel
Corporation, la quintaesencia del empleador americano. En 1980, esta empresa tenía
120.000 obreros americanos que producían acero. Hoy solamente tiene 20.000. Esos 20.000
de hoy producen más acero que 120.000 hace 18 años en esa misma empresa. Si trasladamos
esto a todas las categorías de fabricación podemos hacer una lectura transparente del
próximo siglo.
Peter Drucker, que muchos de Ustedes conocen, estima que
en 10 años solo el 12% de los americanos trabajarán en fábricas. Seguiremos siendo el
No. 1 en fabricación. Para el 2020 vamos a ver la eliminación virtual del obrero de las
fábricas. Menos del 2,5% de la fuerza laboral global es probable que tenga un trabajo
tradicional en una fábrica. Ya tenemos fábricas que casi no tienen obreros. Esto no
debería sorprendernos. En mi país pasamos de tener a la mayoría de las personas
trabajando en la agricultura al 2,5% en menos de 100 años. La revolución en la
fabricación comenzó con la tecnología del control numérico en la década del 60 y va a
terminar alrededor del 2020-2025.
He mantenido reuniones con varios presidentes de América
Latina y me han dicho: "Un momento, ¿no es diferente en Brasil, Panamá, Argentina,
Uruguay? La curva tradicional era que en el norte había alta tecnología y en el sur mano
de obra barata." El problema radica en que ya no se puede competir en los mercados
globales con fábricas de trabajo intensivo al viejo estilo. Esa curva ya no funciona. Se
necesita la última tecnología, control de calidad, producción ajustada al tiempo,
stocks adecuados.
El trabajador más barato en el mundo no será tan barato
como la tecnología en línea que lo reemplaza. En el Programa Ejecutivo de Wharton School
trabajamos con líderes empresariales de todo el mundo que me dicen que la tecnología que
están produciendo es tan barata que la regalan. Esto se llama La Plataforma. La usan como
una introducción a sus clientes y lo que hacen es co-administrar los negocios de sus
clientes.
Puedo darles un ejemplo sobre esto. Los textiles y la
electrónica son los últimos dos mercados de trabajo baratos responsables del crecimiento
en el mundo en desarrollo. Pero, los ingenieros alemanes han automatizado la costura. Hay
que detenerse a reflexionar sobre esto un momento. Rápidamente nos dirigimos a la
producción automatizada de componentes electrónicos. Estos son los mercados de trabajo
baratos. ¿Cuáles son las implicancias para India, Pakistán, Malasia, Cambodia,
Tailandia, Vietnam, Singapur, México y China cuando automaticemos los últimos dos
mercados de trabajo barato que son responsables del crecimiento en el mundo en desarrollo?
Eso forma parte de esta crisis económica. Una población creciente frente a una
disminución de las oportunidades de empleo.
En el pasado, cuando alguien perdía su empleo en la
fábrica podía capacitarse para ingresar en las industrias de servicios. Pero ahora,
fíjense lo que está sucediendo en este país y en todos los países en el área bancaria
y financiera, en el sector mayorista y minorista. Todas las empresas, sean pequeñas,
medianas o grandes están eliminando las viejas pirámides corporativas. Los líderes
empresariales aquí presentes saben a lo que me refiero. Están eliminando capa tras capa
de gerencia e infraestructura. El objetivo en las industrias de administración es crear
lo que se llama organizaciones de base horizontal, empresas virtuales, la competencia
central de empresas. Hay que deshacerse de todo el capital, los activos físicos y
concentrarse solamente en la competencia central en capital eléctrico. ¿Les suena
conocido? En todos los negocios con los que he trabajado alguna vez, ahora quieren ser
como redes realmente. Es como el modelo de un estudio de cine de Hollywood donde las
empresas independientes se juntan para un trabajo y luego se separan. La idea es tener una
empresa con una elite gerencial en la cima, un personal central técnico y profesional en
el centro y abajo un personal empleado a destajo. Los que trabajan en la industria conocen
bien lo que acabo de decir.
De modo que nos dirigimos hacia nuevas fábricas sin
obreros, hacia una industria de servicios virtual. Algunos deben estar pensando,
"Sí, es cierto, pero la teoría económica clásica nos hizo creer que éste es
parte del proceso de destrucción creativa. Siempre perdemos empleos en el camino hacia la
creación de nuevos empleos porque la imaginación humana no está limitada solamente al
momento. No estamos teniendo en cuenta los nuevos productos, las nuevas tecnologías, los
nuevos bienes y los nuevos servicios. Este siglo de biotecnología va a requerir nuevas
habilidades y nuevos empleos". Sí, está surgiendo un nuevo sector con nuevas
oportunidades laborales a medida que pasamos de la era industrial al siglo de la
biotecnología y la revolución de la información y las ciencias de vida.
"Bill Gates, ¿qué les promete? Con toda esta
nueva tecnología, lo que les promete son teléfonos celulares más pequeños y
televisión de alta definición. Les promete aparatos, no un cambio en la calidad de
vida"
|
El nuevo sector es el sector del conocimiento. Los
científicos, los ingenieros, los técnicos altamente capacitados, los educadores, etc. Lo
que los líderes políticos y los economistas nos dicen siempre es que lo que tenemos que
hacer es mejorar el nivel de las habilidades de la fuerza laboral y preparar a las nuevas
generaciones en las escuelas para que tengan las habilidades y el conocimiento y sean
competitivos en esta nueva economía global del ciberespacio basada en el conocimiento.
Esa es la tarea por adelante. Todos los líderes empresariales que conozco abren los ojos
y levantan las cejas cada vez que escuchan decir esto a los políticos porque saben algo
que los economistas no entienden y los políticos no quieren discutir. Aún si
volviéramos a capacitar a todos los obreros en Uruguay y preparáramos a toda la próxima
generación para estos trabajos de conocimiento (sería imposible hacerlo porque algunos
de estos empleos exigen años de educación superior), pero dado que Uruguay tiene el
nivel de alfabetización más alto del hemisferio occidental (algo para felicitarlos),
supongamos que Ustedes pueden mejorar a su fuerza laboral para estos trabajos de
conocimiento, lo probable es que no haya suficientes empleos en el sector del conocimiento
en ningún país para absorber a los millones y millones de obreros jóvenes que fueron
despedidos de los sectores industriales. La razón de ello es la siguiente: Lo que separa
a la revolución industrial del siglo de la biotecnología es que la revolución
industrial está basada en el trabajo de masas para producir bienes y servicios. Esa es su
firma. El siglo de la biotecnología, la unión de las computadoras y los genes y la
revolución de la información y las ciencias de la vida descansa sobre una fuerza laboral
pequeña, profesional, de elite acompañada de una tecnología y organización cada vez
más sofisticadas e inteligentes. Vamos a crear todo tipo de bienes y servicios nuevos en
esta revolución del siglo XXI. Vamos a crear nuevas oportunidades de empleo de todo tipo.
Pero nunca habrá una fuerza laboral masiva. Nunca más vamos a ver a miles de obreros
saliendo de una fábrica en Microsoft o en Genotech. Vamos a ver a una fuerza laboral de
elite. En el siglo XXI vamos a pasar de máquinas físicas para reemplazar al cuerpo
humano a máquinas inteligentes para reemplazar a las habilidades conceptuales. Todavía
estamos en la etapa de la computación secuencial linear. La próxima etapa es la
computación paralela que va a poder reemplazar a aún más trabajos conceptuales. Y la
próxima etapa tal vez sea la computación del ADN. El ADN es un procesador con mayor
poder que todas las computadoras del mundo juntas hoy. Y el ADN puede trabajar a 100
millones de veces más rápido que la supercomputadora más rápida. Ni siquiera puedo
imaginarme lo que puede significar esto. Pero significa que muchas de las habilidades
conceptuales, el trabajo mental va a ser reemplazado. De hecho, vamos a necesitar a los
mejores trabajadores con conocimiento pero no vamos a necesitar al promedio de los
trabajadores. Tenemos software hoy que hace lo que hacía un contador y abogado promedio
hace ocho años y es más barato. Tenemos software hoy que hace lo que hacía un ingeniero
promedio hace cinco años, el CAD, que es mucho más barato. Tenemos software hoy que hace
lo que hacía el médico diagnosticador hace dos años y más barato. Acabamos de empezar
esta revolución.
El siglo de la biotecnología, la fusión de la
revolución de la información y las ciencias de la vida va a terminar con el trabajo de
masas. Ese, creo, es el momento antropológico en el que nos encontramos. Pero, todavía
no llegué a las malas noticias.
¿Cuántos de Ustedes escucharon que todo lo que acabo de
decir son malas noticias? Terrible, esperemos que se equivoque. ¿Cuántos de Ustedes
escucharon que lo que acabo de decir tiene el mayor potencial de éxito en la historia de
la humanidad? ¿Alguien? Ven, por eso estamos en problemas. Tenemos en este momento una
revolución tecnológica que puede crear un renacimiento o una gran conmoción social.
Podemos dar un salto hacia adelante para la generación de sus hijos o podemos tener
años, décadas y generaciones de inestabilidad y disturbios. Estamos en el umbral de lo
que va a ser el mayor triunfo en la historia del capitalismo moderno. Ni siquiera mis
amigos los capitalistas entienden estas posibilidades. Vamos a poder producir bienes y
servicios en el próximo siglo para todas nuestras familias con una fracción de la fuerza
laboral que tenemos ahora. Igual que pudimos hacerlo con la agricultura. Esto debería ser
uno de los mayores éxitos de la historia. Puede liberar a las generaciones futuras del
mercado. No los necesitamos a Ustedes y a sus hijos para que produzcan bienes y servicios
y trabajen largas horas en las fábricas e industrias de servicios.
La razón por la cual no hemos considerado esto como un
renacimiento es que no tenemos una visión política y social lo suficientemente poderosa
como para equipararse al poder de la nueva revolución tecnológica. Si leen el libro de
Bill Gates, ¿qué les promete? Con toda esta nueva tecnología, lo que les promete son
teléfonos celulares más pequeños y televisión de alta definición. Les promete
aparatos, no un cambio en la calidad de vida. Cuando se van a dormir de noche y escuchan
toda la tecnología que ingresa en sus vidas rápidamente, ¿sienten que la calidad de
vida de Ustedes y la de sus hijos está aumentando en proporción a la nueva tecnología
que se introduce? Si no es así, entonces tenemos un problema. Parece que hay una brecha
creciente entre el potencial de esta tecnología y nuestra inhabilidad para crear una
visión política de que esta tecnología puede cambiar nuestra calidad de vida. Trajimos
toda esta tecnología que ahorra trabajo a la sociedad e, irónicamente, sentimos que
tenemos menos tiempo a nuestra disposición que cualquier otra cultura en la historia. Hay
algo que está muy mal.
Quisiera compartir con Ustedes una estadística. Está
extraída del Financial Times. Las personas más ricas del mundo son 356. La riqueza
combinada de estas familias es igual al 40% de todos los seres humanos más pobres, 2.5
mil millones de personas. La fortuna personal de Bill Gates supera el activo financiero
del 40% de todas las familias que viven en Estados Unidos. Hay algo que está muy mal y se
está empeorando.
"Mi esperanza radica en que los líderes
empresariales iluminados comiencen a darse cuenta de que estamos todos inmersos en estos
cambios estructurales. Así que le digo a los líderes empresariales: «Antes de irse a
dormir hoy de noche, rueguen por un movimiento laboral nuevo»"
|
Para que haya un renacimiento, un salto hacia adelante,
tenemos que plantearnos dos preguntas muy fuertes en el campo de la política pública y
que nos da miedo preguntar. En Europa están empezando a plantearse estas preguntas pero
todavía no en el hemisferio occidental. La primera es qué hacemos con todos los millones
de jóvenes que no necesitamos en este nuevo mercado global de alta tecnología. ¿Qué
hacemos con ellos? Esa es una pregunta para las políticas públicas. La segunda pregunta
es cómo comenzamos un debate público fuerte sobre cómo compartir mejor los frutos de
esta nueva revolución tecnológica para beneficiar a todos los seres humanos del mundo y
no solamente a una pequeña elite.
Cuando formulo estas preguntas tan duras, lo que vemos no
es un renacimiento sino una mayor polarización entre los que tienen y los que no tienen
en todos los países. Yo vivo en Washington D.C. y se puede ver, se puede oler, es muy
visible. Está claro aquí en Montevideo, en Buenos Aires, en París, en Tokio. Al 20%
superior de la población le va muy bien en todas partes, somos la mayoría de nosotros.
Somos los trabajadores del conocimiento, somos parte de esta nueva economía global del
ciberespacio. Tengo colegas que ahora tienen más en común con su dirección virtual que
con su dirección geográfica. Tienen más intercambio académico y social en el
ciberespacio que con sus vecinos de la misma calle. Ese es el 20% superior. El 80%
inferior en todos los países no está muy bien. Son los gerentes medios, los obreros de
las fábricas, los agricultores. Lentamente se ven marginalizados de esta nueva economía
global.
Hablemos claro. Nos referimos a este nuevo software de
telecomunicaciones, de la economía global, de las ciencias de la vida. Amigos, más de la
mitad de las personas de este planeta nunca hicieron una llamada telefónica, nunca. De
modo que estamos viviendo en dos mundos diferentes. Lo que estamos viendo es una mayor
disparidad, una polarización, una desestabilización y más delitos y más drogas en
nuestros jóvenes. Y la situación no se está mejorando. Si los mercados bursátiles se
caen en los próximos meses o años, y la economía comienza a cerrarse debido a la
deflación y demasiada producción en contraposición a una demanda inefectiva, vamos a
ver más violencia, más extremismo político en los próximos dos o tres años, no en
diez o en quince.
¿Cómo podemos revertir esto? ¿Cómo podemos hacer que
esto se convierta en un legado de promesas para la próxima generación? Parte de mi
esperanza se encuentra en la administración, en la comunidad empresarial, pero no por las
razones que Ustedes pueden pensar. Me gustaría compartir con Ustedes lo que ciertos
líderes empresariales me dijeron en privado en todo el mundo porque es muy instructivo.
Todos los líderes empresariales con los que he trabajado quieren reducir los costos
laborales. Si Ustedes pueden reducir sus costos laborales, mejorar sus márgenes de
ganancias, aumentar su estados trimestrales, esa es su responsabilidad hacia los
accionistas. Esa es la responsabilidad de la gerencia. En todas las empresas en el mundo
se trata de introducir las nuevas tecnologías y la nueva organización. Y aquí radica el
problema. Los líderes empresariales están empezando a darse cuenta que estas
microdecisiones tienen sentido en sus propias empresas. Pero, todas estas decisiones
colectivas juntas para hacer esto están creando problemas globales demasiado grandes.
Primero, porque sucede que los trabajadores no son solamente obreros. Son los
consumidores. Compran los bienes y servicios. Son los clientes, no son los accionistas.
Ahí se equivoca Tony Blair. Son los clientes. Si marginalizamos a los trabajadores en las
empresas porque tiene sentido a nivel micro, no tiene sentido a nivel macro
colectivamente, porque tenemos un poder adquisitivo disminuido y no tenemos la capacidad
de comprar toda la nueva producción que las nuevas tecnologías pueden crear. Y eso es lo
que está sucediendo ahora. Tenemos una sobreproducción en contraposición a una demanda
inefectiva. Todos los líderes empresariales que se encuentran en esta sala entienden a lo
que me refiero. Tienen demasiado stock, no pueden moverlo.
En segundo lugar, los trabajadores no son solamente los
clientes. También son los principales inversores en los mercados de acciones y bonos. Son
los dueños de estas empresas. Cuando estudiaba economía, creíamos que eran los
empresarios muy ricos quienes arriesgaban su dinero en el mercado de acciones y bonos.
Bueno, el dinero de Bill Gates es mucho, pero no es nada en comparación. La gente que
trabaja en la banca aquí sabe que el verdadero dinero en el mercado son los ahorros
diferidos de millones de trabajadores a través de sus fondos de pensión. Los
trabajadores son los dueños de estas empresas, a través de sus fondos de pensión, que
colectivamente valen 8 trillones de dólares. En mi país, el 72% de los ahorros lo
constituyen los ahorros diferidos de los trabajadores en los fondos de pensión porque,
como consumidores, no están ahorrando nada. Funcionan con tarjetas de crédito. Los
únicos ahorros que tienen son estos dineros a los que no pueden acceder y que se
invierten en el mercado. Estos fondos de pensión, el dinero de los trabajadores, valen
más que todo el activo en el sistema bancario americano. Son los trabajadores los dueños
del 30% del mercado accionario y el 40% del mercado de bonos. ¿Quiénes son estos
trabajadores? Son sus clientes. Son los clientes que compran los productos y servicios y
son los accionistas en las empresas. A nivel micro, cuando marginalizamos a nuestros
trabajadores, lentamente perdemos poder adquisitivo por un lado, e inversiones y ahorros a
largo plazo en acciones y bonos de estas empresas.
Mi esperanza radica en que los líderes empresariales
iluminados comiencen a darse cuenta de que estamos todos inmersos en estos cambios
estructurales. Así que le digo a los líderes empresariales: "Antes de irse a dormir
hoy de noche, rueguen por un movimiento laboral nuevo."
¿Por qué digo esto? Permítanme explicarles qué hace
bien el capitalismo y qué no hace bien. Toda mi familia es capitalista. Son todos
empresarios en mi familia. El capitalismo es el sistema más ingenioso y brillante que se
haya diseñado jamás para crear nuevas oportunidades. No tiene rival. Pero, lo que el
capitalismo no hace bien es distribuir los frutos de su éxito. Porque la lógica que
prima siempre en la Sala de Directorio es reducir los costos laborales. La mano de obra
organizada ha sido tradicionalmente el antídoto que fuerza a la gerencia a compartir las
ganancias para que haya suficiente poder adquisitivo y ahorros para mover la economía.
¿Cómo obtuvimos prosperidad después de la Segunda
Guerra Mundial? Sus padres, ¿cómo disfrutaron de la mayor prosperidad de la historia? No
fue la mano invisible del mercado, eso es una tontería. Mis colegas todavía siguen
predicando lo de la mano invisible. No es un mecanismo de distribución. Lo que sucedió
después de la Segunda Guerra Mundial fue que sus padres y sus abuelos regresaron a sus
casas después de la guerra y ¿cómo recuperaron el tiempo perdido? Querían disfrutar
del sabor de la electricidad, la segunda revolución industrial. Habían estado esperando
desde 1928-29. Sus padres y abuelos se inscribieron en los sindicatos. Hubo huelgas
masivas entre 1948 y 1952 en todo el mundo. Esto forzó a la administración de la
posguerra a que compartiera las ganancias de la segunda revolución industrial. El
resultado: treinta años de prosperidad sin paralelo en este planeta. Esa prosperidad se
rompió simbólicamente cuando el Presidente Reagan dejó cesantes a los controladores
aéreos en Estados Unidos. Eso envió una señal de que el contrato social se había
terminado.
Lo que digo es lo siguiente: La administración y la
fuerza laboral no se deben considerar adversarios sino socios. La administración debe
crear un vehículo y sin la administración no tenemos oportunidades. Pero la fuerza
laboral es la fuerza que asegura que los frutos se compartan para que haya poder
adquisitivo y ahorros. En los negocios creíamos en la situación de "ganancia"
y "pérdida". Creíamos en un enfoque predatorio darwiniano: si yo gano, Usted
pierde. Ahora tenemos una nueva generación que está más inmersa en la red global de la
economía digital. Están comenzado a aceptar un nuevo principio de administración. La
situación de "ganancia - ganancia". Estamos empezando a entender en los
negocios que, cuanto más éxito tengan nuestros clientes, cuando los que nos rodean
tienen éxito, más éxito tendremos en nuestras relaciones con ellos y más éxito
tendremos nosotros. Este es un enfoque totalmente nuevo que se está difundiendo en todos
los círculos empresariales en todo el mundo a medida que nos movemos hacia la nueva base
digital, una base de relaciones, una economía basada en redes. Necesitamos extender ese
principio a las relaciones entre la administración y la fuerza laboral:
"ganancia-ganancia" en lugar de "ganancia-pérdida". Nuestros
trabajadores son los clientes y los inversores. Esto es economía básica, es la
antropología de la economía.
Pero, ¿cómo lo logramos? Primero, ¿qué queremos de
estas nuevas tecnologías? ¿Alguna vez se detuvieron a pensar qué quieren? Nunca nos
preguntamos qué queremos. Nuestros padres se plantearon esta pregunta y también nuestros
abuelos. Cuando se enfrentaron a la máquina a vapor y a la electricidad, se preguntaron:
"¿Qué queremos?". Nuestros padres y abuelos creían que uno trabaja para
vivir. Si se trabaja para vivir, las tecnologías que ahorran trabajo, hacen eso, ahorrar
trabajo. Salvación, podemos trabajar menos. Si Ustedes viven para trabajar, que es lo que
creen muchos profesionales de mi generación, estas tecnologías son un Alcatraz, si uno
vive para trabajar. Significa que algunos de nosotros vamos a estar atrapados cada vez
más en el ritmo y flujo de estas actividades y nunca nos vamos a liberar. Otros van a
estar subempleados.
"La persona promedio en esta sala tiene un
máximo desempeño productivo de 3 a 5 horas por día. El resto del tiempo, el desempeño
disminuye. De modo que tenemos empleadores, en su sano juicio, que les pagan a los
trabajadores el mismo monto por hora y, después de 3 a 5 horas de desempeño máximo, les
pagan por una producción decreciente"
|
Bill Green, Presidente de la Federación Americana del
Trabajo en la década del 20, se expresó claramente al respecto. Dijo que las
tecnologías que ahorran trabajo, ahorran trabajo humano. Así que sabemos que se viene el
tiempo libre, mucho tiempo libre. La pregunta que no planteamos es si ese tiempo libre va
a ser para hacer filas de desempleados o para disfrutarlo. Es una pregunta de equidad. Sus
padres, abuelos y bisabuelos eligieron hacer que esta tecnología fuera parte de su forma
de vida para que pudieran aumentar su calidad de vida. Y ¿qué hicieron? Se organizaron,
formaron sindicatos, se politizaron y rebajaron la semana laboral. Desde principios de la
revolución industrial la semana laboral tenía 80 horas. La redujeron a 70 horas, a 60,
50, 40; aumentaron los salarios y beneficios en cada etapa y las condiciones laborales de
millones de personas desde la gerencia hasta los obreros en las fábricas. Lo hicieron en
todos los países del mundo y en su mayor parte en menos de 80 años.
De modo que mi pregunta para la generación de
baby-boomers (yo soy un poco más viejo, me la perdí, así que no soy responsable) en
esta sala es: ¿Qué les pasa? ¿Por qué quieren mantener en el próximo siglo el mismo
estándar que tenían sus padres y abuelos en la primera y segunda revolución industrial?
Si Ustedes creen que la revolución de la información y las ciencias de la vida va a ser,
por lo menos, tan productiva como la máquina de vapor y la electricidad, ¿por qué no
piden una semana laboral de 30 horas y 6 horas diarias de trabajo, con mejores salarios y
beneficios para todos los trabajadores del mundo? Esta no es una propuesta radical. Esto
está de acuerdo con lo que hemos estado haciendo en estos últimos 150 años. De hecho,
¿se imaginan si todavía tuviéramos una semana laboral de 50 horas, cuántos
desempleados habría? No necesitaríamos a tantas personas.
Tenemos a muchos padres trabajadores en esta sala. Ambos
padres trabajan para tener el nivel de vida que lograba uno solo hace 30 años. Y los
políticos les dicen que Ustedes no están educando a sus familias, no se están ocupando
de sus hijos, estamos perdiendo la próxima generación. Y Ustedes se molestan cuando los
políticos dicen eso porque Ustedes saben que ambos padres tienen que trabajar para tener
el nivel de vida que tenían antes trabajando uno solo. Saben que la única forma de
mejorar su vida familiar es pasar más tiempo con sus hijos. La fórmula debería ser 6 y
6 para el año 2006. Ustedes trabajan 6 horas por día, cuando sus hijos están en la
escuela y tienen la opción de volver a sus casas, cuando sus hijos vuelven a casa.
Estas grandes tecnologías de la era de la información y
las ciencias de la vida pueden liberar a los padres para recomponer la vida familiar en el
mundo. Eso es mucho más impresionantes que los teléfonos celulares diminutos o la
televisión a color de alta resolución. Esta revolución ofrece nuevas oportunidades.
Simplemente no nos hemos dado cuenta de las posibilidades. Estamos aceptando muy poco,
cuando deberíamos aceptar mucho más. Nos rehusamos a que este sistema capitalista tenga
su triunfo final. Y el triunfo final para el capitalismo sería la capacidad del mercado
capitalista en el siglo próximo de ser esencial pero ya no suficiente como árbitro final
de nuestras vidas. Dejemos que el sistema capitalista libera a las siguientes generaciones
de jóvenes para que hagan algo más allá del mercado. Bueno, ahora se estarán diciendo:
"¡Ah! Un minuto, ¿cómo convencemos a los empleadores en esta sala para que
reduzcan la semana laboral y aumenten los salarios?" ¿Creen que podemos hacer eso,
creen que podemos convencer a todos los empresarios en esta sala? ¿Habría valido la pena
venir aquí esta mañana si pudiéramos ver en menos de cinco minutos cómo se puede hacer
esto? Nunca un gerente general de la una empresa me dijo que esto no se podía hacer
después de que se lo expliqué.
Voy a hacerles dos sugerencias a los empresarios. El
Vicepresidente de Hewlett Packard en Grenoble, Francia, se despertó una noche con una
idea y se la comunicó al sindicato. Les dijo: "Miren, tenemos toda esta tecnología
en Hewlett Packard y no estamos funcionando 24 horas por día. La tecnología es cara,
tenemos muchos costos extra, pero la tecnología está ociosa, no está funcionando a
capacidad total." Les dijo a los sindicatos que si estaban de acuerdo en trabajar por
turnos durante 24 horas, se duplicaría o triplicaría la productividad que se
compartiría con los accionistas y los trabajadores. Los trabajadores tendrían 4 días de
trabajo por turno con una paga por 5 días. Los sindicatos se mostraron escépticos pero
luego estuvieron de acuerdo. ¿Quieren saber qué sucedió? Hace unos ocho meses, había
llegado a este punto en mi Seminario Avanzado en Wharton School y un señor sentado a dos
metros de mí, con acento francés me dijo: "Sr. Rifkin, escuche. Soy el
Vicepresidente de Hewlett Packard en Grenoble, Francia". Yo no me había fijado
quiénes eran los presentes ese día y pensé: "¡Ah, Dios mío! Ahora me va a contar
que fracasó." Le dije: "¿Cómo les va?" Y me respondió: "Estamos
haciendo dinero." Me dijo que su mayor frustración era que no podía convencer al
resto de los vicepresidentes de la Hewlett Packard en otros países de que hicieran el
mismo experimento con la mano de obra organizada en sus países.
Quiero darles otro ejemplo. En Estados Unidos hay muchas
empresas pequeñas, unas doce, que ahora pasaron a una semana laboral de 30 horas con una
paga de 40 horas. ¿Cómo pueden hacerlo y seguir siendo competitivas? Hacen que sus
trabajadores trabajen seis horas seguidas sin almuerzo. Y la razón por la cual pueden
hacer esto es que ahora estamos aprendiendo, gracias a la cronobiología, la nueva
genética, que cada ser humano tiene ritmos diferentes y relojes biológicos diferentes.
Todo nuestro cuerpo corre al ritmo de los ciclos circadianos, lunares y estacionales. Cada
organismo en este planeta fue hecho para la tierra. En términos evolucionarios, nuestros
ritmos siguen la rotación del planeta. También sabemos que los seres humanos tenemos
diferentes horas pico de desempeño máximo cada día. Ustedes pueden ser personas diurnas
o nocturnas. Sus ritmos biológicos y secreciones pueden estar en su pico a las dos de la
tarde o a las 10 de la mañana. También sabemos ahora que la persona promedio en esta
sala tiene un máximo desempeño productivo de 3 a 5 horas por día. El resto del tiempo,
el desempeño disminuye. De modo que tenemos empleadores, en su sano juicio, que les pagan
a los trabajadores el mismo monto por hora y, después de 3 a 5 horas de desempeño
máximo, les pagan por una producción decreciente. Sin embargo, tenemos la idea de que
hay que trabajar muchas horas a pesar de que estamos perdiendo dinero después de pasada
cada hora de nuestro desempeño pico. En unos pocos años, con los cambios de ADN, cuando
Ustedes soliciten empleo, vamos a poder monitorearlos para saber cuáles son las horas
pico de desempeño en el día para poder ajustarlos al empleo. Y, para la mayoría de las
personas, no va a ser más de 4 horas por día.
"Cuanto más fuerte es el tercer sector, más
fuerte es el mercado capitalista y más democrático es el gobierno en todos los países.
Cuanto más débil sea el tercer sector en un país, más débil va a ser el mercado y
menos democrático el gobierno"
|
Necesitamos pensar de forma más sofisticada. Podríamos
construir el empleo basado en los diferentes tiempos de la vida. ¿Por qué todos los
trabajadores trabajan 8 horas por día y, de repente, se jubilan? Debemos trabajar de
acuerdo con los tiempos de la vida. Cuando uno es joven, soltero y sin hijos, puede
trabajar más horas. Cuando uno se casa y tiene hijos, trabaja menos horas para estar con
la familia. Cuando los hijos crecen, uno puede estabilizar sus horas. Y cuando se acerca a
la jubilación, reduce sus horas. Todas las horas estarán de acuerdo con el desempeño
máximo en el lugar de trabajo. No tenemos ya que trabajar tantas horas con estas nuevas
tecnologías. Tenemos que pensar en formas más creativas.
Permítanme explicarles cómo los gobiernos pueden ayudar
a las empresas. El gobierno puede desempeñar un papel. Y esto se lo mencioné a su
Presidente el año pasado cuando me reuní con él aquí. El gobierno puede decirle a las
empresas que reduzcan la semana laboral y aumenten el salario y los beneficios para que
haya más jóvenes uruguayos que trabajen. Ahora bien, sabemos que Ustedes tienen que ser
competitivos en el mercado mundial así que lo que vamos a hacer por Ustedes es que el
gobierno va a tomar cierta porción de sus ingresos por concepto de impuestos y el
gobierno los absolverá de sus impuestos en la proporción que Ustedes reduzcan la semana
laboral y aumenten los sueldos para que haya más gente trabajando. Bueno pero, ¿por qué
les haría el gobierno reducir la semana laboral y aumentar los sueldos? Para que haya
más gente trabajando. Pero, ¿por qué haría eso el gobierno y perdería todos esos
ingresos? ¿Cómo los compensa? Lo compensa porque al tener una semana laboral más corta,
hay más gente trabajando, no están en el seguro por desempleo, tienen empleos, tienen un
sueldo, compran bienes y servicios, pagan más impuestos. Esta idea surgió con Arthur
Anderson. Uno de los consultores de Arthur Anderson creó esta idea en París y luego yo
la desarrollé y trabajé en ella en Europa, especialmente en Francia e Italia. Quiero
informarles que, como resultado de esta discusión, los gobiernos de Francia e Italia el
año pasado hicieron una legislación para tener una semana laboral de 35 horas, con una
paga por 39. Además, le dieron beneficios impositivos a todas las empresas para efectuar
la transición, para que no perdieran. Se trata del quinto y el sexto de los países más
industrializados del mundo. Si ellos pueden hacerlo, ¿por qué no podemos hacerlo
nosotros en el hemisferio occidental, en las Américas? Lo radical es no hacerlo.
Vamos a pasar a una semana laboral más corta y durante la
vida de Ustedes, los jóvenes de 20 y 30 años, Ustedes van a ver una semana laboral de 35
horas, esperemos que pronto, como resultado de una administración iluminada, de una
fuerza laboral organizada y del gobierno trabajando todos juntos para que esto suceda. Y
los hijos de Ustedes verán una semana laboral de 30 horas.
Pero, como parte final de esta discusión hoy, permítanme
decirles que aún así, no necesitamos a todos los jóvenes. Nuestra población mundial se
va a duplicar de 6 a más de 11 mil millones en los próximos veinte o veinticinco años.
No vamos a necesitar a todos estos jóvenes a medida que pasamos de fuerzas laborales
masivas a fuerzas de elite, aun si redujéramos radicalmente la semana laboral. ¿Qué
hacemos con los jóvenes en sus familias? El problema está en que estamos mirando la cara
equivocada de la solución. Si su inclinación política es de centro derecha, pueden
creer y esperar que el mercado vaya a crear más empleos de los que destruye. Pero no
existe ningún líder político que no vea que cada vez más trabajadores quedan
desempleados en las empresas en el futuro a medida que se desarrollan mejores reemplazos
tecnológicos. Si Ustedes son de centro izquierda, tal vez tengan esperanzas de que un
gobierno socialista sea el proveedor de los trabajos finales y el proveedor de empleo.
Pero es poco probable.
Todos los gobiernos en el mundo se están reduciendo. Si
mañana de mañana hubiera una depresión global, todo cambiaría. El gobierno de Ustedes
se convertiría en el empleador final. Pero entendamos la importancia que ha tenido esto.
Siempre estamos quejándonos contra el gobierno pero quiero recordarles que, en mi país,
después de la depresión, contratamos al 17% de la fuerza laboral americana que hoy
trabaja para el gobierno. ¿Ustedes creen que el mercado habría podido absorber a tantos
trabajadores? Lo hizo el gobierno y estoy seguro que aquí, en este país, Ustedes tienen
cifras similares.
Si el mercado no puede proporcionar todos los empleos y el
gobierno tampoco, ¿dónde buscamos nuevas fuentes de trabajo? ¿Hay trabajo en la
sociedad más allá del gobierno y el mercado? ¿Hay algo que puedan hacer los jóvenes en
el próximo siglo además de hacer accesorios en el mercado o ser empleados públicos?
¿Podemos imaginarnos algo más para los jóvenes? Tenemos que romper el paradigma
político. Cuando salgan de esta sala hoy, váyanse con la idea de que todos los viejos
paradigmas políticos ya no funcionan, el mercado a la derecha, el gobierno a la
izquierda. Este es un falso paradigma.
"La verdadera carrera de cada comunidad de este
país es entre el tercer y el cuarto sector para llenar ese vacío institucional en sus
comunidades. ¿Cuál es el cuarto sector? Es la sociedad ilegal. Es el empleador que crece
más rápido en el mundo. Es la economía informal con sus propias leyes"
|
En realidad, existen tres sectores en Uruguay. Existen
tres sectores en todos los países no comunistas. Una vez que entendemos que nuestra
sociedad no es "mercado - gobierno" sino que tiene tres sectores, se abre una
ventana para un debate totalmente nuevo sobre la naturaleza del trabajo y el contrato
social para el próximo siglo. El sector del mercado crea el capital del mercado y trabajo
para el mercado. El gobierno crea capital público y empleos públicos. Luego tenemos este
gran sector en Uruguay que crea capital social y va a pagar y dar empleos libremente.
¿Cuál es este tercer sector al que me refiero? Es el sector más grande en su país.
Pero no tiene conciencia de sí mismo como sector. Es mucho más grande que el sector
empresarial y público. ¿Cuál es este tercer sector? Es toda organización, institución
o sociedad a la que pertenecen sus familias que no es una empresa en el mercado ni una
agencia del gobierno. Son todo el resto de las instituciones que conforman la vida
cultural de Uruguay. No se trata solamente de las organizaciones no gubernamentales. No
son solamente las ONGs. Son las iglesias, son los grupos seculares, organizaciones de
servicio, organizaciones fraternas, organizaciones para el arte, el deporte, la cultura.
Todo lo que va desde la justicia social hasta los grupos ambientalistas. Son todas las
instituciones que conforman la cultura en las que participan sus familias en este país.
Es lo que hace que este país sea singular, único.
"Tenemos la capacidad de liberar del mercado a
millones de jóvenes porque no los necesitamos. Podemos liberarlos para un empleo
competitivo y remunerado en algunas de las millones de organizaciones del tercer sector
del mundo que crean el capital social y la ecología de la cultura de cada país"
|
Si Ustedes se despertaran mañana de mañana y todas las
organizaciones del tercer sector de este país hubieran desaparecido, ¿cuánto tiempo
creen que duraría el Uruguay como país? ¿Un día? Se destruiría. Como ven, hemos
malentendido la naturaleza de cómo está organizada la sociedad porque ya no enseñamos
antropología cultural en las escuelas. En la antropología cultural aprendemos que las
comunidades perciben a los mercados y los gobiernos. Pero los mercados y los gobiernos no
perciben a la comunidad. Esto es muy importante. Conozco a líderes políticos que creen
que un mercado fuerte crea una comunidad fuerte. Falso. Es exactamente lo opuesto. Las
comunidades fuertes crean mercados fuertes. Primero, los seres humanos realizaron
intercambios sociales. Crearon infraestructuras sociales, crearon el capital social. Y
solamente cuando existe ese rico capital social, una sociedad puede comenzar a establecer
mercados, empezar a comerciar y crear el gobierno. Hay algunas pocas excepciones. Por
ejemplo, una ciudad que surge de repente a consecuencia de un boom. Si se descubre oro,
surge una ciudad inmediatamente, pero es artificial y se destruye cuando se acaba el oro.
Pero, a través de la historia, el intercambio social precede al intercambio del mercado y
al gobierno. Los mercados y los gobiernos son instituciones derivadas, no son primarias.
Es muy importante que entendamos esto. Los mercados y los gobiernos existen porque tenemos
un rico capital social que crea confianza y que nos permite establecer el comercio y crear
gobiernos. Los mercados rompen la confianza, los gobiernos rompen la confianza. Todas las
comunidades en todo el mundo están permanentemente construyendo el capital social y la
confianza para poder tener negocios capitalistas y formas democráticas de gobierno. Los
empresarios entendimos esto cuando cayó la Unión Soviética y Europa Oriental. Corrimos
para establecer negocios capitalistas en esos lugares y la mayor parte de los negocios
fracasaron. La razón es que los comunistas habían eliminado el tercer sector. No
existía el capital social, no había ninguna infraestructura en la cual fundar relaciones
de mercado y funciones del gobierno que fueran confiables.
Quiero darles una regla práctica. Cuanto más fuerte es
el tercer sector, más fuerte es el mercado capitalista y más democrático es el gobierno
en todos los países. Cuanto más débil sea el tercer sector en un país, más débil va
a ser el mercado y menos democrático el gobierno. Esa es una regla incontrovertible. Lo
que hizo que Estados Unidos fuera poderoso fue el tercer sector. Nos permitió construir
tanto capital social como para tener un mercado capitalista poderoso y confiable y una
forma democrática de gobierno.
¿Por qué digo esto? Durante la mayor parte de este
siglo, este tercer sector ha estado en un estado practicamente neo-colonial esperando del
gobierno, de la filantropía privada. No es un jugador sentado a la mesa junto con el
gobierno y el mercado aunque es la institución principal por la cual existen los otros
dos. Está por ser liberado de este estado neo-colonial. La razón es que los gobiernos se
están reduciendo. Los gobiernos participan menos en sus barrios y comunidades de modo que
existe un vacío institucional que está surgiendo en todas las comunidades del mundo
donde el gobierno participa menos. Las empresas son menos locales y más globales y el
mercado primario se está desplazando al ciberespacio que ni siquiera es geográfico. Hay
menos participación en sus comunidades. Se abre el vacío.
¿Quién va a llenar ese vacío institucional dejado por
menos servicios del gobierno y menos participación corporativa? La verdadera carrera de
cada comunidad de este país es entre el tercer y el cuarto sector para llenar ese vacío
institucional en sus comunidades. ¿Cuál es el cuarto sector? Es la sociedad ilegal. Es
el empleador que crece más rápido en el mundo. Es la economía informal con sus propias
leyes. Lo que estamos empezando a ver en todos los países es una lucha entre el tercer y
el cuarto sector. ¿Vamos a hacer resurgir el capital social? ¿El tercer sector se va a
convertir en una voz política, coherente, poderosa, un centro de política en cada
comunidad institucionalmente o vamos a dejar ese vacío a la sociedad ilegal para la
próxima generación? Esto se está empezando a ver en cada país. Creo que vamos a
comenzar a ver un taburete político de tres patas, como lo llamaría Bill Bradley. De
hecho, nuestra Primera Dama habla bastante del tercer sector. La idea es tres sectores, un
taburete de tres patas y cada una tiene que ser poderosa en proporción a las otras. Si
una de las patas de ese taburete es demasiado grande o demasiado pequeña, el taburete se
cae.
El tercer sector va a surgir como una nueva voz política.
Ustedes van a ver reposicionarse a los partidos políticos en los próximos años. En
lugar de decir: "Yo represento al gobierno, vote por mi partido" o decir
"Yo represento al mercado, vote por mi partido", vamos a empezar a entender que
la verdadera política proviene de la cultura, proviene del capital social, de las
instituciones que conforman nuestra vida. Vamos a empezar a ver a la gente que se postula
como candidatos al gobierno que representan a esta voz poderosa y coherente del tercer
sector en la vida de nuestros países.
"¿Para qué estamos preparando a toda una
generación para el ciberespacio y la economía de la información y las ciencias de la
vida si no vamos a necesitar a toda esta gente? Podemos estar formando a toda una
generación para el cinismo y la desesperación porque no van a tener empleo. Eso puede
crear las condiciones para una reacción política extrema"
|
Y, finalmente, esto tiene que ver con los empleos. Es ahí
donde se encuentran los empleos en el próximo siglo. Es ahí donde va a existir una
defensa intelectualmente estimulante, sofisticada, adelantada para sus hijos en la
próxima generación. Tenemos la capacidad de liberar del mercado a millones de jóvenes
porque no los necesitamos. Podemos liberarlos para un empleo competitivo y remunerado en
algunas de las millones de organizaciones del tercer sector del mundo que crean el capital
social y la ecología de la cultura de cada país. Necesitamos tener un debate en Uruguay
sobre cómo tomar una pequeña porción de las vastas ganancias de estas nuevas
tecnologías, la revolución de la información y las ciencias de la vida, y proporcionar
un fondo de ingresos para la educación, capacitación y nuevas oportunidades de empleo
para los jóvenes en todas esas organizaciones del tercer sector que conforman la cultura.
Algunos dirán: "Un momento, no quiero pagar impuestos para esto". Yo digo que
Ustedes van a pagar impuestos por un lado o por otro. Van a pagar impuestos para las
cárceles o para las comunidades. Van a pagar impuestos para tratar de controlar al cuarto
sector o van a pagar impuestos para tratar de construir el tercer sector. Es mucho mejor
tener una asociación entre las empresas, el gobierno y el tercer sector para crear
oportunidades para esta próxima generación de modo de seguir civilizándonos. Y aquí
está la ironía que es de humor negro. Cuando yo era joven, me educaron haciéndome
pensar que los empleos de estatus alto eran los trabajos profesionales. Ser empresario,
doctor, arquitecto, ingeniero, abogado o contador, empleos de mercado. Y aquí está la
ironía. Muchos de los empleos que creíamos que tenían un estatus alto en el mercado van
a ser reemplazados en el próximo siglo por ceros y unos, por el código binario. Eso ya
está sucediendo. La mayor parte de los trabajos conceptuales en el mercado los pueden
hacer las máquinas. No todos pero sí muchos. La ironía es que los empleos y habilidades
que se encontraban en el fondo de la sociedad en el siglo XX, marginalizados al tercer
sector, primariamente realizados por mujeres, sucede que esas habilidades, esas tareas son
demasiado complicadas y sofisticadas para la nueva tecnología del siglo XXI. Porque
requieren que los seres humanos trabajen con otros seres humanos para crear el capital
social. Las tecnologías no pueden hacer esto. Es demasiado difícil.
Les daré un ejemplo. Muchos de Ustedes son padres y
tienen a sus hijos en centros educativos en este preciso momento. Pueden tener niños de
2-3 meses a 4 años que, cuando Ustedes se van a trabajar, quedan al cuidado de una
maestra de preescolares en un centro sin fines de lucro que pertenece al tercer sector.
Ustedes se pasan la mayor parte del tiempo preocupándose de qué les sucede a sus hijos.
A cada momento piensan si sus hijos están aprendiendo, si están participando, qué les
sucede. Imagínense la responsabilidad intelectual de una maestra de preescolares que es
responsable de 25 seres humanos de entre 3 meses a 4 años. Cuán difícil es esta tarea
intelectualmente, no solo emocionalmente. Estamos aprendiendo en la psicología cognitiva
que el cerebro de los bebes no está formado. Cada vez que un bebe interactúa con el
mundo de los adultos y el resto del ambiente, se desencadena una neuroconexión y surge un
camino en el cerebro. A la edad de 4 años, el cerebro, para usar una metáfora, está
totalmente cableado y se ha formado un ser humano. Imagínense la complejidad intelectual
de ser maestra de preescolares responsable de la formación de 25 cerebros humanos en este
planeta. De modo que les digo a los Gerentes Generales de las empresas: ¿Ustedes piensan
que sus trabajos son intelectualmente complicados y difíciles? Pasen una semana como
maestros responsables de la formación de 25 cerebros humanos y después me dicen cuál de
los dos trabajos es más complicado. Y lo digo con total seriedad. Tenemos que pagarle a
nuestras maestras de preescolares, al principio de la fila lo que le pagamos a los
ejecutivos al final de la fila. Y no es solamente en eso. En tantas áreas del tercer
sector, en tantas cosas en las que participamos, en las artes, los deportes, la cultura,
la justicia social, el medio ambiente, la protección de la fauna, la tercera edad,
actividades religiosas y seculares, esto requiere la imaginación total de la mente
humana. Estas cosas no pueden ser hechas por las máquinas. Estas cosas no se pueden
relegar al código binario, son demasiado difíciles.
Lo que sugiero es que debemos cambiar nuestro concepto
sobre la importancia del trabajo. Miraremos al siglo XX y diremos: "Bueno, es
interesante ver cómo lo que pensábamos que era un trabajo importante, ahora lo están
haciendo las máquinas". Cuando miremos hacia atrás, veremos que el trabajo
importante está más allá del mercado, más allá del gobierno, creando capital social y
llenando las siguientes etapas de nuestra cultura como especie humana.
"Estamos enseñando habilidades para el mercado
primero y deberíamos entender que debemos enseñar habilidades sociales primero. Enseñar
primero las habilidades para el mercado es como poner la carreta delante de los
bueyes"
|
Mucho de lo que hagamos al salir de esta sala hoy va a
depender de cómo eduquemos a los jóvenes en las escuelas. ¿Para qué estamos preparando
a nuestros jóvenes? En mi país, cada escuela está instalando computadoras y
telecomunicaciones para preparar a los jóvenes para los habilidades del mercado en el
lenguaje del nuevo siglo del ciberespacio y la biotecnología. Estoy seguro que Ustedes
también lo están haciendo en sus escuelas. Pero ahora, nuestros educadores en Estados
Unidos están empezando a preocuparse de que estamos poniendo demasiados huevos en la
misma canasta. ¿Para qué estamos preparando a toda una generación para el ciberespacio
y la economía de la información y las ciencias de la vida si no vamos a necesitar a toda
esta gente? Podemos estar formando a toda una generación para el cinismo y la
desesperación porque no van a tener empleo. Eso puede crear las condiciones para una
reacción política extrema. En mi país tenemos graduados universitarios que tienen todas
las habilidades del conocimiento y que están trabajando pero ya están subempleados. En
otras palabras, los empleos en los que trabajan requieren menos habilidades de las que
tienen basadas en su educación. Imagínense qué va a suceder en diez, quince o veinte
años.
Sin embargo, existe otra revolución que está ocurriendo
en el sistema educativo americano de la cual me gustaría hablar. Se encuentra en el
origen, en cada escuela, no ha sido orquestada por el gobierno pero podría ser la
revolución más grande en la educación desde que pasamos del sistema de aprendices al
sistema escolar en aulas en los albores de la revolución industrial. Se llama la
educación civil. A veces la llamamos el aprendizaje de servicios, la educación de los
ciudadanos, la reforma educativa democrática pero el nuevo término es educación civil.
¿Qué es? Estamos empezando a entender que los alumnos de cualquier edad aprenden mejor
si su educación es experimental y está basada directamente en la resolución de
problemas en el tercer sector, en la comunidad. Estamos borrando las fronteras entre la
clase y el barrio. Estamos invitando a los educadores informales y a las organizaciones
con base en la sociedad para que junto con los maestros, los alumnos y los padres creen
una pedagogía y una currícula basadas en la educación directa en la comunidad. ¿Qué
significa esto? Si su hijo de 12 años está aprendiendo los principios de la zoología,
tal vez los aprenda participando en un programa de rehabilitación de la fauna o en una
protectora de animales. Los alumnos aprenden al resolver problemas, creando un capital
social e insertándose en las relaciones con la comunidad en la que viven, incluido la
comunidad biótica. Esto se aplica también a los idiomas, las ciencias naturales, las
ciencias sociales, la humanística. Es curioso, cuando uno se detiene a pensarlo, que
eduquemos a nuestros alumnos en clases estériles y abstractas que no tienen absolutamente
ninguna relación con las comunidades y culturas en las que viven. La comunidad es la
verdadera clase. Es ahí donde viven y respiran los seres humanos. Es ahí donde coexisten
con nosotros las otras criaturas. De modo que estamos empezando a decir en Estados Unidos:
"Derribemos las paredes de las clases y compartamos las responsabilidades de la
educación entre el tercer sector y el sector educativo". A partir del año próximo,
y esto no es solamente académico, voy a co-presidir la Iniciativa de la Asociación
Nacional sobre Educación y la Sociedad Civil en Estados Unidos. Está formada por los
Directores Generales de las 71 asociaciones educativas principales en mi país desde las
Juntas Directivas Nacionales hasta las Asociaciones de Directores y los Sindicatos de
Maestros y Profesores. Está formada por los principales grupos de la comunidad, desde la
Cruz Roja Nacional hasta "Big Brothers Big Sisters". Hemos negociado un programa
de siete puntos para que la educación civil sea el centro de la currícula en miles de
distritos escolares empezando en el año 2000. Vamos a transformar y revolucionar la
educación en Estados Unidos.
Ahora bien, ¿por qué es importante esto? Si alguna vez
han tenido algún miembro de sus familias que haya sido despedido, especialmente si es
hombre, Ustedes saben que la peor tragedia es que el colapso emocional siempre precede al
colapso financiero. A los hombres, a las mujeres también pero es peor con los hombres, en
las escuelas nos enseñaron habilidades para el mercado. Nos han enseñado que nuestra
identidad depende de vender nuestro trabajo en el mercado. Si el mercado toma nuestro
trabajo, tenemos una identidad, significado y propósito. Esta es la idea de John Wax
sobre el valor de los seres humanos. Pero ahora tenemos un mercado que le está diciendo a
muchos seres humanos: "No necesitamos su trabajo". "Pero yo me preparé
toda la vida para vender estas habilidades para el mercado y ahora me dicen que no me
necesitan. ¿Significa eso que no tengo identidad, que no tengo importancia, que no tengo
ninguna contribución para hacer?". ¿Saben Ustedes cuántos millones de personas,
seguramente alguien de sus familias, se han enfrentado a algo así?
Esto se debe a que estamos enseñando las cosas
equivocadas en las escuelas. Estamos enseñando habilidades para el mercado primero y
deberíamos entender que debemos enseñar habilidades sociales primero. Enseñar primero
las habilidades para el mercado es como poner la carreta delante de los bueyes. Primero el
niño debe tener una identidad central, tiene que entender sus relaciones con el capital
social, la comunidad, los vecindarios bióticos que conforman la vida. Si el niño tiene
una identidad central al ser educado en una clase llamada la comunidad, entonces ese niño
puede crecer entendiendo las responsabilidades, su conexión, su lugar en el esquema de
las cosas. Entonces las habilidades del mercado se aprenden fácilmente. Pero si todo lo
que enseñamos a los alumnos son habilidades para el mercado, las necesidades del mercado
van a cambiar muy rápido. Vamos a tener una generación sin las reservas emocionales que
les permitan ajustarse a los cambios.
Tal vez podamos tener la visión de un nuevo mundo para
sus hijos en los próximos veinte años. Con este nuevo enfoque de la educación, esta
nueva visión del trabajo. Tal vez una de sus hijas cuando crezca se pase entre 25 y 30
horas de la semana en la economía global del ciberespacio y el resto en casa con su
familia y dándole su tiempo gratuitamente a alguna organización del tercer sector como
voluntaria. Su otro hijo cuando crezca tal vez se pase 25 horas de la semana trabajando
para el gobierno, el gobierno recto que es esencial para esta nueva economía. El resto de
su tiempo, puede pasarlo en su casa, dando su tiempo libre a la comunidad. Su tercer hijo
cuando crezca puede pasarse 25 horas de la semana en un trabajo remunerado en alguna de
las miles de organizaciones del tercer sector que conforman el capital social y cultural
de este gran país. Necesitamos ampliar las oportunidades para los jóvenes en esta
audiencia y para sus hijos para que entiendan que la próxima era en la historia puede ser
más expansiva, puede presentar más desafíos, puede ser más estimulante y más
interesante que la que dejamos atrás. No podemos abandonar el sueño de tener una vida
mejor y eso es lo que está sucediendo ahora. Estamos abandonando el sueño y la esperanza
de tener una vida mejor y solo esperamos poder mantenernos y no perder. Tenemos que
deponer esa psicología. De modo que podemos comenzar un debate aquí en este país y en
todo el mundo sobre cómo acortar la semana laboral, aumentar los salarios y los
beneficios y proporcionarle esperanzas a la nueva generación en el próximo siglo. Muchas
gracias.
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Traducción: María Julia Sáinz
Edición: Jorge García Ramón