EN PERSPECTIVA
Viernes 15.09.00 - Hora 08.10
EMILIANO COTELO:
Ayer se concretó un acuerdo a propósito del que habíamos tenido un adelanto En
Perspectiva durante una entrevista con el decano de la
Facultad de Química, ingeniero Alberto Nieto.
Autoridades del gobierno, la Universidad de la República y representantes del sector
empresarial dieron el puntapié inicial a la instalación de un polo tecnológico en el
centro de laboratorios de Pando que ANCAP cedió en comodato por diez años a la casa
mayor de estudios.
Una vez finalizado ese plazo, la Universidad tiene la posibilidad de adquirir la planta
definitivamente, "por un precio no inferior al catastral", explicó el rector,
Rafael Guarga, según cita El Observador. En principio, se investigará en el ámbito de
la industria farmacéutica para luego ampliar los estudios al sector alimenticio, la
enología (vinos), la extracción de productos naturales y la biotecnología.
Tras la ceremonia oficial, el integrante del Directorio de Conaprole, Antonio Mallarino,
anunció de manera informal que la empresa plantea desarrollar nuevos productos en esa
planta.
¿Cuáles serían esas posibilidades? ¿En qué consiste este ejemplo concreto de lo que
ahora puede comenzar a desarrollarse en este polo tecnológico? Vamos a averiguarlo con
Alberto Mallarino, precisamente.
Mallarino, ¿en qué están pensando en Conaprole? ¿Cuál es la utilidad de esta
iniciativa?
ALBERTO MALLARINO:
Esto empezó hace un año atrás. Conaprole decidió instalar una planta con tecnología
diferente, más moderna, con capacidad para desecar un millón de litros diarios contigua
a la de leche en polvo de Florida, con capacidad de 270.000 litros diarios.
Simultáneamente resolvió hacer una quesería de medio millón de litros diarios en San
Ramón, a 37 kilómetros de la planta de Florida.
Por las características de la industria lechera, medio millón de litros diarios en queso
representa mucho más que un millón de litros en leche en polvo.
EC - ¿Por qué representa mucho más? ¿Qué quiere decir?
"En lugar de que cada técnico desarrolle una
investigación de gran valor en su curriculum pero que no lo tiene en la economía ya que
no se puede trasladar a una fábrica que dé mano de obra, los estudios deberían
orientarse a elementos factibles y que tengan consumo en el mundo".
|
AM - El agregado de valor al producto fabricado, la mano de obra que lleva y
las diferentes técnicas para cada tipo de queso y mercado, hace que sea tanto o más
importante la planta de San Ramón que la de Florida. Ambas deben trabajar en tándem.
La planta anterior de Florida, más chica y en perfectas condiciones, tendría que
trabajar con los sueros que quedarían en la de San Ramón. Si el suero no se utiliza
industrialmente, es una calamidad, es agresivo para el medio ambiente. Si se utiliza,
tiene materiales de altísimo valor, especialmente proteínas, aunque en pequeñas
cantidades por litro. Además, aporta una cantidad de oligoelementos minerales que son
imprescindibles para la correcta alimentación del hombre y tienen mucho valor en el
comercio internacional.
Ahora, es muy amplio lo que se puede hacer con los sueros y la leche en polvo en cuando a
la variación de sus otros complementos alimentarios. Así dejarían de ser un commodity
comercializado en bolsas de 25 kilos y se podrían vender a las regiones de América
subalimentadas en unidades de 200 o 400 gramos, agregando proteínas y minerales.
La investigación en esta materia sobrepasa la capacidad de una cooperativa como la
nuestra. Conaprole tendría que invertir en un laboratorio tantos millones de dólares
como los 20 que invirtió en la planta de leche en polvo.
Esa industria comienza a trabajar dentro de 30 días y la quesería ya está en marcha con
casi la mitad de los 500.000 litros. Simultáneamente, Conaprole se enteró de que la
Facultad de Química y Ancap estaban a punto de hacer un acuerdo para participar en ese
laboratorio de investigación sobre los productos que usted describió.
Me puse en contacto con el decano de la Facultad, doctor Alberto Nieto, y con el rector
Rafael Guarga. Ellos analizaron el problema y lo encontraron perfectamente posible. El
presidente de la República lo entendió interesante porque es poner una industria del
Uruguay a la altura de la de un país del primero mundo.
EC - En definitiva, esas investigaciones que interesan a Conaprole se realizarán en los
laboratorios que ahora dirige la Facultad de Química.
AM - Eso significa que la Universidad pondrá el cerebro, Ancap puso el ambiente físico y
Conaprole invertirá el dinero necesario para la investigación o la contratación de
técnicos del exterior para después aplicar los resultados en la fábrica.
Se trata de cambiar el sistema de la investigación en Uruguay. En lugar de que cada
técnico, de acuerdo a su opinión, desarrolle una línea de investigación de gran valor
en su curriculum pero que no lo tiene en la economía ya que no se puede trasladar a una
fábrica que dé mano de obra y elabore productos para exportar, los estudios deberían
orientarse a bienes factibles para el país y que tengan consumo en el mundo.
EC - ¿Cuándo se pondría en marcha esa investigación?
AM - Conociendo lo cambiante de este mundo, a Conaprole no le interesa decidir ya la
investigación en un producto determinado. Queremos oficializar un acuerdo marco para
desarrollar, a través de los técnicos universitarios y de la cooperativa, cuáles son
las prioridades para comenzar a investigar. Estos proyectos de investigación son a muy
largo plazo, entonces sobrepasan el período que ejerce cada una de las autoridades de las
instituciones. Esto no se debe empezar y cortar. Debe tener solución de continuidad y un
marco legal dentro del que se establezca una política industrial, comercial y de
investigación que se afirme cada vez más en el país.
EC - ¿Es decir que se investigaría este tema que usted acaba de mencionar y, en un
futuro, otros?
AM - Si está el acuerdo marco, se puede incluir todo lo que se determine que es bueno
para el país. Quiero decirle que Uruguay tiene la misma gente que Europa o Estados
Unidos. La única diferencia es que en esos países programa a largo plazo y desarrollan
ideas y productos que generan riqueza. Ese es el desarrollo y ésa es la globalización.
No hay nada en Uruguay que impida hacerlo. Tenemos las posibilidades en la gente de la
Universidad, en los productores del campo que elaborarán las materias primas y en el
clima que a pesar de las adversidades de este último año sigue siendo bueno. Pensamos
que desde allí podemos crear el principio de un nuevo Uruguay.
--------------------
Transcripción y edición: Mauricio Erramuspe
|