Entrevistas Radio El Espectador Uruguay


La tendencia hacia los parques
tecnológicos virtuales; enseñanzas
para la realidad uruguaya


Entrevista con el doctor Pere Escorsa Castells
y el ingeniero Pablo Valenti López.

 

Montevideo Shopping

EN PERSPECTIVA
Jueves 29.06.00 - Hora 09.20


EMILIANO COTELO:
El debate acerca de la creación de uno o más parques tecnológicos está instalado en nuestro país desde hace meses.

Si bien existen otros antecedentes, razonablemente podemos considerar como primer mojón en esta discusión una carta que el pasado 21 de enero la Cámara Uruguaya del Software (CUS) le envió al entonces presidente electo Jorge Batlle, donde sugería la necesidad de instrumentar un Programa de Estímulo al Sector Software.

Esta propuesta obtuvo un rápido eco en el gobierno electo, que planteó el tema específicamente en términos de un "parque tecnológico". Según anunciaron el viernes 28 de enero fuentes del gobierno electo, "Batlle otorgó prioridad uno a la construcción de un polo de desarrollo tecnológico similar al estadounidense. Habrá incentivos tributarios y un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por U$S 60 millones (...) Antes de fin de año estará instalado y en funcionamiento un polo de desarrollo tecnológico similar al Silicon Valley de Estados Unidos, donde se ubicarán industrias de software que contarán con apoyo para el desarrollo de sus proyectos".

Ya en febrero, aparecieron nuevos actores en la discusión sobre un posible parque tecnológico.

En particular, la Zona Franca de Montevideo (ZFM) planteó que el formato jurídico de las zonas francas sería un buen soporte para el eventual desarrollo de un parque tecnológico, y destacó que desde el año pasado esa empresa tenía en preparación un proyecto de este tipo. Esta iniciativa tomó forma pocos días después, en la sugestiva fecha del 1º de marzo, cuando ZFM lanzó la promoción del Silicon Plaza, la primera propuesta concreta en lo que se refiere a parques tecnológicos en nuestro país. En su momento se manejó también la incorporación de la Universidad Católica a este emprendimiento.

Paralelamente, las conversaciones de la CUS y representantes del gobierno avanzaban hacia lo que llegó a denominarse como el "Silicon Valley uruguayo", que funcionaría en el predio del LATU con el apoyo del BID y de la Corporación Nacional para el Desarrollo.

Para finalizar, y como antecedente más reciente de estas gestiones en torno al desarrollo de la industria del software y la alta tecnología, se encuentra la misión organizada por ZFM que la semana pasada visitó el estado de Carolina del Norte, en Estados Unidos. La delegación incluyó a representantes del LATU, de Antel, de las distintas universidades y de diversas empresas privadas. También estuvo representado el gobierno con su embajador en Estados Unidos, Hugo Fernández Faingold, y el prosecretario de la Presidencia, Leonardo Costa.

Entre otras actividades, la comitiva encabezada por el presidente de ZFM, Orlando Dovat, visitó el Research Triangle Park -un parque tecnológico y de negocios que reúne a 135 empresas- y se puso en contacto con las máximas autoridades de la Universidad de Carolina del Norte, institución que jugó un papel preponderante en el desarrollo de aquel estado norteamericano.

******

A partir de este contexto, nos interesa conocer la experiencia que trae en este momento tan particular un experto que ha estudiado este tema internacionalmente. Me refiero al doctor Pere Escorsa Castells, ingeniero industrial egresado de la Escuela de Ingenieros Industriales de Barcelona, licenciado en Ciencias Económicas de la Universidad de Barcelona y profesor de la Universidad Politécnica de Cataluña. Escorsa se encuentra en Montevideo invitado por la Universidad ORT para dictar una conferencia y un seminario sobre "La tendencia hacia los parques tecnológicos virtuales; enseñanzas para la realidad uruguaya".

En estos días ha tenido contactos con representantes del BID, de la Universidad ORT, del Ministerio de Industria, de la CUS, del LATU, de la Universidad de la República y de la Presidencia, incluso.

Nos acompaña el ingeniero Pablo Valenti López, que es director del Centro Iberoamericano para la Innovación y director del Centro de Innovación Tecnológica de la Universidad ORT- Uruguay.

Escorsa, usted es especialista en "Gestión de la Innovación tecnológica". ¿Qué es eso, exactamente?


PERE ESCORSA CASTELLS:
Consiste en hacer cosas nuevas: nuevos productos, nuevos procesos... Consiste en cambiar. Entonces, este tema del cambio se ha ido incrementando con una serie de materias que hacen posible hacer mejor estas cosas nuevas, sobre todo en las empresas. La Gestión de la Innovación hoy día comprende una serie de partes tales como:
- La definición de una estrategia tecnológica.
- La definición de una estrategia de la empresa, saber hacia dónde van sus novedades, sus innovaciones. En qué líneas tiene que ir.
- La creatividad: cómo es posible que las empresas y sus empleados sean más creativos.
- La vigilancia tecnológica: saber qué está sucediendo en el mundo, porque nos puede dar pistas para nuestras innovaciones.
- La gestión de proyectos innovadores: convertir ideas en productos o procesos nuevos.
- La protección de los inventos a través de patentes o marcas.
- La transferencia de tecnología, que incluye la adquisición de tecnología extranjera o la venta.
- Las ayudas de los gobiernos a las empresas innovadoras.

Todos estos temas constituyen un conjunto de materias que es interesante que los empresarios y los expertos o ingenieros de las empresas conozcan para innovar. Parece que estamos en un momento en el que se considera que la innovación es algo vital para la competitividad de las empresas. Y, a su vez, la competitividad de las empresas es la base para la competitividad de las naciones.

Todo este proceso pasa por una actitud innovadora por parte de las empresas, de buscar cosas nuevas, no repetir en forma rutinaria lo que viene haciendo, porque eso suele terminar mal. La empresa debe renovarse e innovar; éste es nuestro tema.


EC - En este primer semestre del año, a partir del debate público sobre cómo desarrollar la industria uruguaya del software y la alta tecnología, ha estado utilizándose varios términos y no sé si correctamente. Hablamos de "polos de desarrollo", "parques científicos", "parques de investigación", "parques tecnológicos", "centros de innovación", "incubadoras de empresas", "parques de negocios", "parques virtuales". Supongo que a esta altura existe una gran confusión en torno a los significados de estos conceptos. ¿Qué dice usted de toda esta terminología? No le voy a pedir la definición de cada una de estas expresiones, pero ¿efectivamente son distintas características que se está utilizando en el mundo?


PEC - Diría que la realidad siempre es más rica que los intentos de definir o de clasificar. Es decir: tomando como eje este tema de los parques y de las incubadoras, muchos países se han lanzado a ello creando fórmulas propias. Y los parques alemanes no se parecen a los ingleses o a los americanos. La realidad es muy rica pero, de vez en cuando, algún organismo como la Comunidad Europea se ve con ánimo de intentar clasificar esta realidad riquísima y desbordante. Así, proponen algunas definiciones. Entonces salen las definiciones de lo que es un "parque científico" para diferenciarlo de uno "tecnológico". Intentan poner orden en el caos.

Estas clasificaciones pueden ser más o menos útiles, pero la verdad es que surgen nuevas formas de parques, tal vez adecuadas o no a las realidades de los países. Los intentos definitorios van a posteriori y dentro de un tiempo serán necesarias nuevas definiciones para poner orden en lo que ocurre.


EC - Ingeniero Valenti, ¿cuáles de estos conceptos son lo que están realmente en discusión en el caso de Uruguay?


PABLO VALENTI LÓPEZ:
Como tú has presentado correctamente en esa cronología de los hechos, lo que está predominando es el concepto de "parque tecnológico". Esto supone delimitar físicamente un espacio de cierta cantidad de hectáreas en el que se circunscribe un conjunto de actividades asociadas al desarrollo tecnológico. Quizás en la opinión pública nacional ése es el concepto que más está predominando. Es decir, dónde vamos a ubicar territorialmente nuestro parque tecnológico. Además, deriva de la tendencia norteamericana: el famoso Silicon Valley responde a una superficie.

En la Universidad ORT, la venida del doctor Pere Escorsa nos interesaba porque hemos estado trabajando en este tema en los últimos meses, sobre todo para clarificar un poco cuál es la tendencia mundial. Aquí me voy a adelantar a los hechos. La tendencia hacia parques tecnológicos delimitados, estrictamente asociados a una obra edilicia o inmobiliaria, está en un proceso de revisión a nivel internacional. Ese es quizás el aporte que quisiéramos brindar con esta experiencia. El título de los seminarios que venimos desarrollando se orienta hacia un enfoque de parques tecnológicos virtuales que está presente también en el debate nacional.

Creo que es muy rico el debate en ese sentido. Si bien hay una percepción generalizada de que está asociado a ladrillos, también es claro que algunos agentes no pueden estar excluidos ni se puede obviar el contexto que rodea a los parques tecnológicos, que existen, se desarrollan y son exitosos, dependiendo de ese entorno. Ahí creo que se enriquece mucho más el debate y se contempla todos los aspectos que hacen a la innovación. No podemos acotar la estrategia tecnológica a una superficie determinada y pensar que podemos crear una isla independiente de lo que lo rodea.


EC - Hay un artículo suyo, doctor Escorsa, a propósito de estos temas, en el que recuerda que estos instrumentos tienen casi 50 años de vida, increíblemente. Uno tiende a ubicar los más cercanos en el tiempo. En 1951, el profesor Terman fundó un parque industrial en los terrenos de la Universidad de Stanford, fue el precursor del tema.


Escorsa: "En los años 90 se descubrió en distintos trabajos sobre parques holandeses, belgas o españoles que la proximidad no es muy importante. Muchas veces las empresas no se relacionan, como podría parecer, con sus empresas vecinas en busca de nuevas ideas. Las empresas se desarrollan con quien quieren, con su vecinos o fuera del parque"

PEC - Realmente, Terman fue un precursor porque creó este parque hace 50 años. Es mucho tiempo. En los primeros años este fenómeno no fue conocido, excepto en las proximidades de Stanford. El fenómeno llegó a Europa y empezó a internacionalizarse; fue conocido mucho después.


EC - A comienzos de la década del 70, en el caso de Gran Bretaña.


PEC - 20 años después comenzaron los primeros parques en Gran Bretaña, luego en Francia, otros en Alemania, etcétera. El "boom" se produjo en los 80. En todas partes, incluido Estados Unidos, se construía muchos parques tecnológicos con modalidades y fórmulas diversas. En los 90 se empezó a evaluar lo que realmente sucedió y se observó que los resultados no eran tan optimistas como se creía. Pocos parques son exitosos y más parques de los que se pensaba tienen dificultades en su desarrollo.


EC - Usted da algunos datos en su artículo "La tendencia hacia los parques tecnológicos virtuales". Se ha creado más de 1.000 parques en todo el mundo. En el año 90 operaban 120 parques en Estados Unidos y sólo un 25% podía considerarse exitoso.


PEC - Son datos de un trabajo de Luger y Goldstein, dos americanos que hicieron un trabajo exhaustivo que examinaron lo que sucedía en los parques americanos, uno por uno. Sus resultados fueron un poco una ducha de agua fría. No se esperaba que el fracaso fuera tan grande. No se esperaba que muchos parques en Estados Unidos tuvieran dificultades para encontrar empresas que quisieran ubicarse en ellos.

Esto se estaba viendo en Europa cuando prácticamente en todos los países, junto a experiencias exitosas, se encontraban muchos parque semivacíos, con un par de empresas con un solar abandonado. Esos trabajos alertaron un poco sobre qué estaba pasanado.

En el principio de la entrevista se mencionó el Silicon Valley y el Triangle Park. Hemos de tener en cuenta que son dos casos sumamente exitosos. El Triangle es el primer parque del mundo y en este momento tiene 32.000 empleos. El Silicon Valley, alrededor de la Universidad de Stanford, es el precursor de todo este fenómeno y también tiene mucho éxito. Pero no olvidemos que muchos otros parques están semivacíos.

Entonces, pretender que aquí se hable del "Silicon Valley uruguayo" es peligroso. En Barcelona se creó hace tiempo el Parque Tecnológico del Vallès y en el primer momento las expectativas fueron grandes; se decía que había nacido el "Silicon Vallès". Las expectativas no se cumplieron y este parque va funcionando a su aire, tal vez un poco falto de apoyo de las autoridades de la región. Y esto no significa que en el resto de la región no haya empresas muy dinámicas, que no han tenido por qué ubicarse en el parque.


EC - En ese artículo usted dice que:

"El fenómeno de los parques tecnológicos se ha basado en las supuestas ventajas de la proximidad física entre las empresas y los centros de investigación. Se considera que esta proximidad favorece la comunicación entre los técnicos de las empresas y los investigadores de las universidades situadas en el parque o en sus proximidades. Esta comunicación produce sinergias de toda clase: proyectos de investigación conjuntos, nuevos productos, nuevas ideas, nacimientos de nuevas empresas...".

¿Esas sinergias terminan funcionando efectivamente? ¿Por qué en algunos casos sí y en otros no?


PEC - Diría que en Silicon Valley esto funcionó y realmente había una comunicación enorme entre las empresas del parque y los laboratorios de electrónica de la Universidad. Todo esto fue importantísimo en la generación de nuevas ideas y productos. Siguiendo este modelo, los parques tratan de que las empresas estén próximas a las universidades. Por tanto, el criterio de proximidad está latente en toda la creación de parques. Se pensaba que la proximidad era mejor que la distancia.

Esta era la idea, pero en los años 90, cuando empezó la revisión sobre lo que estaba sucediendo, se descubrió en distintos trabajos sobre parques holandeses, belgas o españoles que la proximidad no es muy importante. Muchas veces las empresas no se relacionan, como podría parecer, con sus empresas vecinas en busca de nuevas ideas. Las empresas se desarrollan con quien quieren, con su vecinos o fuera del parque.


EC - Usted menciona en su trabajo la evaluación que se hizo sobre el parque tecnológico del Vallès. Allí se les pidió a las empresas que nombraran a tres entidades con las que tenían relación. ¿Cuáles fueron los resultados?


PEC - Que hoy en día, y tal vez el fenómeno se acentúa con Internet y las posibilidades de comunicación, las empresas se relacionan con quien les parece interesante. Están en el parque, fuera o en otros países. La proximidad pierde peso. Los resultados fueron que las empresas tenían más relaciones con otras empresas españolas fuera del parque que con sus vecinas. Incluso, las relaciones con empresas extranjeras eran muy importantes.


EC - Leamos los números rápidamente:

* 27% se relaciona con compañías situadas en el propio parque;
* 34% con empresas españolas no ubicadas en el parque;
* 15% con universidades y centros de investigación;
* 24% con empresas extranjeras.


PEC - Esto pone un poco en tela de juicio la idea de concentrar las empresas en un espacio y ocuparse de ellas. ¿Por qué no nos ocupamos de todas en vez de ocuparnos de las 40 o 50 que están nucleadas en el parque? Sobre todo, cuando estas empresas se comunican con quien quieren. ¿Qué sentido tiene ocuparnos de empresas en un recinto olvidando a las demás? Por tanto, la idea de la proximidad ubicando a las empresas en un predio y creando una urbanización bonita que se pueda fotografiar va perdiendo peso.


EC - Esos parques funcionan cuando se dan determinadas condiciones muy particulares. ¿Por qué se da la sinergia en Silicon Valley y en otros casos?


PEC - Silicon Valley fue el primero y contaba con una universidad en la vanguardia mundial de la Electrónica. Además de otros ingredientes como capital de riesgo, pedidos de la industria militar a la Electrónica y con un espíritu emprendedor notable. Incluso podíamos decir que había precedentes, porque nos dicen que allí se inventó, mucho antes, el Tubo de Vacío, un precursor de la Electrónica. Es decir, había una tradición que explotó.


EC - Ingeniero Valenti.


Valenti: "Prioricemos la necesidad de establecer una estrategia nacional para la innovación, donde podrán surgir experiencias como la de un parque tecnológico. Pero antes nos gustaría tener establecido por lo menos cuál el grado de articulación de los agentes que podrán desembocar en un parque tecnológico. Eso es un polo tecnológico"

PVL - Además, en estas experiencias exitosas me interesa destacar el período de maduración que lleva a que un parque se vuelva exitoso. Aquí estamos hablando de políticas a largo plazo, de 10 a 20 años. Estamos hablando de Silicon Valley, que llevó ese tiempo, y de Sophia-Antípolis (Francia), el caso más conocido de Europa. También es importante que manejemos esas connotaciones. No estamos hablando de desarrollar un parque y que en tres o cuatro años estemos visualizando resultados tecnológicos. Se requiere un período de madurez importante en el que ya se manejan cifras. Hay estudios respecto a cuáles han sido las variables que han incidido a lo largo del tiempo para llegar a ser un parque exitoso.


EC - La tendencia, entonces, parece haber ido volcándose hacia lo que usted denomina "parques virtuales".


PEC - Creo que sí. La urbanización de superficies de 40 o 50 hectáreas me parece que va perdiendo importancia en los nuevos planteos. Sobre todo por dos motivos. Alemania nunca apostó demasiado por esta fórmula, desde el principio. Allí adoptaron principalmente la fórmula de centro de innovación, que no consistía en urbanizar tantas hectáreas y por lo tanto era mucho más barata. Y segundo porque en Italia, a la vista de lo que había sucedido en la década de los 90, con algunos fracasos tomaron la decisión de no ir por ese camino. Un parque tecnológico convencional es caro y su eficacia en muchos casos no se ve demasiado justificada. Por tanto, adoptaron la fórmula de ir hacia parques virtuales.


EC - En pocas palabras, ¿cómo definimos un parque virtual?


PEC - Se podría asemejar a una agencia de desarrollo donde un pequeño equipo de personas muy expertas coordina lo que sucede en las empresas del área.


EC - En el caso de nuestro país, ¿podrían ser las empresas de todo el territorio?


PEC - Sí, puede ser eficaz y relativamente barato. Un parque es caro y no tienes la seguridad de que se vaya a llenar. De todas formas, en estos días hemos estado armando un parque no multisectorial, sino uno dirigido a las empresas del software, y creo que se podría pensar en uno virtual que intentase actuar como catalizador de todas las empresas uruguayas.


************


EC - A partir de la experiencia internacional, hay que tomar con pinzas la idea que hasta ahora ha venido primando en Uruguay respecto a volcar el esfuerzo en crear un "parque tecnológico" en el marco del concepto clásico. Por allí no va el camino. En lo que hay que pensar es en el concepto de "parque tecnológico virtual" o, ¿cómo prefería llamarlo usted, ingeniero Valenti?


PVL - Polo tecnológico.


EC - Que podría incluir un parque tecnológico al estilo clásico, pero primero hay que concentrarse en la idea del "polo tecnológico". En definitiva, ¿es una política?


PVL - Es una política y, fundamentalmente, tener establecido claramente, enmarcado dentro de una estrategia nacional para la innovación, un Norte. Creo que, además, es la mejor forma de vender el país en el exterior. Hoy se reconoce que la capacidad de competitividad descansa en la capacidad de innovación de sus empresas. Esa capacidad depende de un sistema de innovación a nivel nacional. La mejor forma de proyectar la imagen de Uruguay internacionalmente es demostrar que está en el camino de construir su sistema de innovación. Eso se logra con políticas a mediano y largo plazo que incluyan determinados instrumentos y la participación de todos los agentes necesarios para la generación de conocimiento. Aquí no estamos hablando exclusivamente de las universidades, sino de su interacción con las empresas, el gobierno, los laboratorios tecnológicos, los promotores privados, como es el caso ZFM.

Articular todo ese tipo de agentes es lo que nos va a permitir proyectar una imagen internacional en la que los parques tecnológicos exitosos están relacionados como una consecuencia y no como un instrumento. Prioricemos la necesidad de establecer una estrategia nacional para la innovación, donde podrán surgir experiencias como la de un parque tecnológico. Pero antes de tener un parque, nos gustaría tener establecido por lo menos cuál el grado de articulación de los agentes que podrán desembocar en un parque tecnológico. Eso es un polo tecnológico.


Escorsa: "Si se intenta atraer inversiones extranjeras creando un parque y esperando sin más que se vengan, es posible que no tengamos mucho éxito. Pero si Uruguay empieza a adquirir una buena imagen de país estable y que apuesta por la tecnología, sin duda atraerá inversiones extranjeras. Las empresas que vendrán se instalarán en cualquier lugar agradable y disponible. Es un camino más real, aunque lleva su tiempo. Uruguay está reuniendo condiciones enormemente favorables"

PEC - La idea latente es apoyar más a los cerebros, apostar por ellos más que por los ladrillos.


EC - Y esa política, ¿a qué debe apostar? Esta discusión empezó a partir de un planteo de la CUS para que desde el Estado se apoyara el desarrollo de esa industria. Estamos hablando de un sector que ha tenido un empuje muy interesante en la producción nacional. Ha llegado a constituirse en un renglón de exportación creciente. ¿Cómo pasamos de allí a lo que después se ha estado discutiendo, el desarrollo de la alta tecnología? ¿Cómo se vincula con otro concepto que ha estado en las discusiones, el de captar inversiones de multinacionales que se instalen en nuestro país?


PVL - Recién hablábamos de la necesidad de constituir un sistema nacional de innovación. Y eso necesariamente supone disponer de un entorno tecnológico fuerte. Sin esto -que incluye el software, la alta tecnología o la biotecnología- es impensable hacerlo. En esa estrategia nos parece sumamente acertado que prioricemos, además de la necesidad de dotar de capacidad de competitividad a los sectores tradicionales de nuestra economía, una estrategia para el desarrollo de un entorno tecnológico maduro. En ese sentido es que aparece el software con mucha fuerza.

Aquí es muy importante destacar que dentro de estas estrategias que contemplan estos sectores tenemos que partir de un elemento: la incorporación de los empresarios en las definiciones. Es un tema que se ha debatido mucho a nivel mundial. Tradicionalmente las estrategias asociadas a la innovación parten de salir a ofertar la solución, cuando necesitaríamos partir de las necesidades reales de conocimiento de las empresas. En este caso logramos ese componente. Como planteabas recién, este tema lo planteó la CUS y fue correspondido por el gobierno y las universidades. Las condiciones están dadas. Aquí lo que está faltando -y creo que los empresarios lo están reclamando- es establecer los lineamientos de acción claramente de aquí en más. Hay que establecer una estrategia concreta de acción.

Uruguay está atravesando un proceso embudo, que han vivido otros países. Se creó una sensibilidad sobre un tema estratégico como es éste, y después se va decantando hasta establecer una estrategia concreta. La visita de una comitiva tan nutrida a Estados Unidos, que el sistema uruguayo de innovación viaje al exterior, es la mejor manera de "vender" a nuestro país y proyectar nuestro cometido.


PEC - Se ha hablado antes del tema de atracción de inversiones extranjeras y diría que es una consecuencia. Si se intenta atraer inversiones extranjeras creando un parque y esperando sin más que se vengan, es posible que no tengamos mucho éxito. Ahora bien: si un país como Uruguay empieza a adquirir una buena imagen de país estable y que apuesta por la tecnología -que tiene un sector como el software de nuevas tecnologías o de la nueva economía- sin duda atraerá inversiones extranjeras. Estas empresas extranjeras que vendrán se instalarán en cualquier lugar agradable y disponible. Me parece un camino más real, aunque lleva su tiempo. Uruguay está reuniendo condiciones enormemente favorables.


EC - ¿Qué condiciones?


PEC - Una cierta estabilidad política. Ahora hay un nuevo gobierno que además parece que apuesta a las nuevas tecnologías. Es un país culto, tranquilo, del que me dicen que se ha hablado como de una especie de "Suiza de América", con un sector emergente de software... Creo que estas condiciones crean la base para que las inversiones extranjeras puedan venir y el país tenga un despegue tecnológico y económico importante. Me da la impresión de que están dadas.

Podríamos incluir muchas cosas más en este sistema de innovación que se está creando. Las universidades son buenas; conozco la ORT, que me ha impresionado favorablemente, pero por mis noticias las otras también son buenas. El país cuenta con un LATU y otras entidades que conforman este tejido y, si todo va bien, pueden producir un despegue en estas materias.


EC - Usted mencionó a las universidades. Le voy a trasladar una pregunta de la ingeniera María Simón, decana de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de República:


(Grabación:)

"MARIA SIMON:
En las iniciativas de desarrollo tecnológico, llámense polos o llámense de otro modo, hay un papel que está reservado y que deben cumplir los sectores académicos. Yo apoyo la perspectiva de que un desarrollo tecnológico debe estar enmarcado en una política de Estado, de apoyo a la producción en el área que sea, o de apoyo a la producción en general. Ahora, en este caso, me interrogo sobre el papel de las universidades. Me interesaría preguntar cómo ve el expositor el papel de las universidades dentro de una política de concertación nacional y social sobre el desarrollo tecnológico y, en particular, cómo la ve en un país como el nuestro, que es de dimensiones pequeñas y en el que incluso las grandes empresas son pequeñas, al punto de necesitar muchas veces asesoramiento especializado o poder compartir con la Universidad las tareas de investigación y desarrollo".


(Fin de la grabación)


PEC - Estoy de acuerdo con que la Universidad juega un papel fundamental y que su nivel es muy importante. Lo vimos en el caso del Silicon Valley. En Uruguay y en todos los países, unas universidades que creen profesionales en estas nuevas tecnologías de telecomunicaciones, software, informática, son importantísimas. Estas personas son las que luego se distribuirán o crearan empresas de este tipo.


EC - Pero ¿cómo juegan las universidades en el andamiaje que conduce a poner en marcha una estrategia de este tipo?


Valenti: "En países como Uruguay, donde no hay una dilatada trayectoria en materia de innovación por parte de sus empresas, es importante la apuesta que hacen los gobiernos para ir incorporando a las empresas paulatinamente en ese reconocimiento a la importancia de invertir en materia tecnológica"

PVL - Primero quería decir que comparto plenamente la visión que plantea María Simón. En ese sistema, sin un rol protagónico de las universidades no solamente en la formación sino en la investigación asociada a las necesidades y demandas de los sectores productivos, muy poco podríamos estar haciendo. En este caso, lo que es importante es el tema de las relaciones Universidad-empresa. Es decir: ¿cómo transferimos el conocimiento generado en las universidades hacia las necesidades de conocimiento que pueden estar demandando nuestros sectores productivos? En ese sentido es fundamental una política de Estado que respalde el desarrollo científico del país asociado a las necesidades de los sectores productivos. Es importante comenzar a ver las diferencias entre una política científica y una tecnológica.

Esta estrategia nacional supone una gran articulación y ahí entramos en el rol del Estado. La construcción de estos sistemas de innovación, las estrategias, los modelos exitosos, le atribuyen a los estados colaborar en articular una política en la materia que prevea escenarios futuros formando investigadores, creando condiciones favorables a la innovación con una estrategia clara. Sin las universidades es realmente impensable construir este sistema o un polo tecnológico.

Me preocupaba cuando comenzó este debate que el papel de las universidades aparecía en un segundo plano. Está en el primer orden de prioridades. Construir un polo tecnológico o un parque disociado de la investigación es una cosa totalmente distinta de lo que se pretende en las definiciones.


EC - ¿Estamos hablando de que las universidades formen parte de los organismos en los que se resuelvan estas estrategias?


PVL - Estamos hablando de que una estrategia nacional para la innovación supone políticas concertadas de las que tienen que participar las universidades, los empresarios, el gobierno, los laboratorios tecnológicos. Existen mecanismos para definir políticas acertadas. Uruguay ha dado un ejemplo. La experiencia reciente de los proyectos asociativos que comenzó el Conicyt en el marco del Programa BID II es una clara tendencia a la definición de políticas concertadas. Se llamó a los agentes Universidad y empresas de sectores del país a que formularan sus proyectos. Tenemos en carpeta 28 proyectos. Creo que es el camino. Uno de ellos es el software.


PEC - Estoy de acuerdo en que la Universidad tiene unos retos en este terreno. El primero es continuar formando profesionales excelentes, y esto supone un esfuerzo enorme para estar lo más en vanguardia posible. Otro reto es conseguir que estos egresados tengan una actitud favorable a la creación de empresas. Es importante socialmente que un determinado porcentaje de los nuevos ingenieros creen empresas y la Universidad puede actuar en despertar esta vocación empresarial. En tercer lugar, las universidades están llamadas a actuar en el diseño de este centro, que está madurando y que serviría para dar un impulso enorme a las actividades.


EC - ¿Quién invierte? ¿Quién financia?


PVL - Todos los temas vinculados a la innovación suponen una apuesta, una inversión importante de los agentes involucrados. Uruguay, según estudios, destina 0,22% de su PBI a investigación más desarrollo. Estados Unidos destina el 2,4% de su PBI, Europa destina una media de 1,8%. En la región tenemos cifras del 0,85% en el caso de Brasil y es similar en Argentina. Indudablemente, ahí hay una apuesta importante para hacer. El rol del Estado es importante. En los casos exitosos, los gobiernos han apostado de una manera muy importante.

Pero en países como Uruguay, donde no hay una dilatada trayectoria en materia de innovación por parte de sus empresas, es importante la apuesta que hacen los gobiernos para ir incorporando a las empresas paulatinamente en ese reconocimiento a la importancia de invertir en materia tecnológica. En el caso de Estados Unidos, ese porcentaje del que hablábamos tiene un parte mayoritaria de inversión empresarial. No podemos pretender eso en la situación de Uruguay.


EC - Pero en la situación actual de Uruguay el Estado no tiene dinero.


PVL - Exactamente, pero es un tema de definir prioridades. Poner esto en el orden de las prioridades supone un inversión. Estamos planteando una reorientación de esas inversiones, que de repente son escasas, en una política que prevea escenarios mucho más rentables.


EC - Por ejemplo, no volcar los préstamos del BID de los que se habla a ladrillos sino al diseño de esta estrategia.


PVL - Exactamente. Los préstamos del BID son un tema trascendente para el período que se avecina, pero no dejemos de reconcer la importancia que tiene la coparticipación empresarial en estos temas.


EC - Cuando el pasado 24 de marzo entrevistamos En Perspectiva a Fernando Espuelas, presidente de Starmedia, le consultamos su opinión sobre el anuncio que en su momento hicieron las autoridades de Antel en cuanto a que asegurarían ancho de banda suficiente a los parques tecnológicos que surgieran. A propósito, nos decía lo siguiente:


(Grabación:)

"FERNANDO ESPUELAS:
Me parece bien, pero al mismo tiempo -y sé que éste es un tema polémico- me parece ridículo que en un país que tiene ambiciones de modernizarse, de jugar un papel protagónico en esta nueva economía, estemos ahogados por una empresa de telecomunicaciones del Estado que tiene que asegurar que va a dar el servicio... Ese me parece un concepto rarísimo; sería en su propio interés crear ese ancho de banda y ser un negocio de verdad, y no simplemente una agencia del Estado, y crear más y más oportunidades para que los emprendedores uruguayos tuvieran la infaestructura y las condiciones para tener éxito. Sé que lo que estoy diciendo es polémico, pero realmente lo creo. Hay que rever ese tema de una manera fundamental. Si realmente tenemos la oportunidad -que sé que la tenemos- y las ambiciones de jugar un papel importante en esta nueva economía, debemos abrir ese sector a competidores, tener múltiples empresas. Eso lo conozco de nuestro propio negocio: tener competidores nos ha empujado a ser mejores, más baratos, a estar más enfocados a las necesidades del usuario.

En un área tan estratégica como la de las telecomunicaciones, no tener competidores, no tener opciones de empresas que presten el servicio, no tener empresas que tengan que competir con precio, calidad y tecnología, me parece que no es sostenible a largo plazo".


(Fin de la grabación)

¿Qué rol cree usted, doctor Escorsa, que juega la apertura del mercado de las telecomunicaciones a los efectos de fomentar un proceso de innovación tecnológica?


PEC - Desconozco la situación de las telecomunicaciones en Uruguay. Pero escuchando las declaraciones de Espuelas diría que el ancho de banda suficiente no es un tema para limitarse a eventuales parques tecnológicos suficientes, sino que debe llegar a todo el país y a todas las empresas, tanto si están en un parque como si no. Esto es fundamental. Me parece que es una incoherencia limitarnos a unas empresas. Opino que Uruguay debe llegar a tener ancha de banda suficiente e instalaciones complementarias como puede ser RDSI o ADSL, para que las empresas accedan a la telecomunicaciones y a Internet con rapidez.

También se está preparando cosas como Internet II, con unas condiciones muy específicas reservadas a Universidades. De momento, tener el ancho de banda es necesario para todos.


PVL - Comparto esa visión, cuando estamos pensando en una estrategia asociada a la nueva economía (no podemos) no pensar en las telecomunicaciones. Yo pensaría más en una estrategia de telecomunicaciones a nivel nacional, que está en línea con la nueva política de Antel, orientada a facilitar el acceso mucho más dinámico, profesional y abierto a todas las posibilidades que se puedan presentar en el país. Este tema no está asociado simplemente al desarrollo tecnológico sino incluso comercial del país.

--------------
Transcripción: Mauricio Erramuspe
Edición: Julieta Sokolowicz