EN PERSPECTIVA
Lunes 06.03.00, hora 07.50.
EMILIANO COTELO:
No pasó inadvertido que, simultáneamente con la asunción del nuevo gobierno, Zona
Franca de Montevideo (ZFM) promocionara a través de avisos de prensa de una página de
extensión lo que se ha denominado Silicon Plaza: "Como Irlanda en Europa, Singapur
en Oriente o Silicon Valley en Estados Unidos, Uruguay tendrá su primer centro de
desarrollo de tecnología. Silicon Plaza, un complejo de cuatro edificios inteligentes,
con todos los servicios especialmente diseñados para empresas de desarrollo de software,
centros de cómputos, telecomunicaciones e Internet. Enclavado en Zona Franca de
Montevideo, este nuevo complejo permitirá a las empresas exportadoras de software ya
establecidas en Zona Franca, como así también a nuevos emprendimientos nacionales y/o
extranjeros que deseen realizar aquí sus inversiones en desarrollo tecnológico
establecerse en un centro único en América del Sur. Estas empresas contarán además con
todas las ventajas que ofrece el régimen uruguayo de Zonas Francas, lo que permite una
mayor competitividad en el desarrollo de este tipo de actividades. Silicon Plaza, un
espacio para el Uruguay del futuro", dice el texto de ese anuncio.
Está en línea el contador Orlando Dovat, presidente de Zona Franca de Montevideo (ZFM).
¿Por qué este lanzamiento ahora? Hace apenas un mes hablábamos
con usted, cuando sostuvo que la propuesta de la Cámara Uruguaya de Software -apoyada
por el entonces presidente electo, Jorge Batlle- para crear un polo tecnológico en
nuestro país e instrumentar un régimen especial para este tipo de actividades, no tenía
por qué comenzar de cero. Advertía, por un lado, que el régimen de las zonas francas de
hecho ya tiene prácticamente todos los ingredientes necesarios para fomentar el
desarrollo de estas actividades. Y, por otro lado, señalaba que la zona que usted dirige
tenía incluso la infraestructura, o se disponía a lanzar proyectos en tal sentido, lo
que evitaría también la búsqueda de un predio para comenzar a montar la instalación de
estas firmas, como se manejó inicialmente.
ORLANDO DOVAT:
Efectivamente. Hemos estado estudiando el tema desde el momento en que el gobierno nos
manifestó -en forma indirecta y en algún momento directamente- su interés en
desarrollar y apoyar las actividades de la Cámara Uruguaya de Software. Y le diría que
va un poco más allá: de apoyar el desarrollo del software, la instalación de
compañías de Internet, el establecimiento de call centers, de compañías que se dedican
al comercio electrónico...
La idea ya estaba dando vueltas en nuestra cabeza en el sentido de que era muy conveniente
para el Uruguay irnos posicionando en esa materia. Ya desde el inicio, cuando se instaló
Zona Franca de Montevideo allá por el año 1990, 92, la tendencia fue a desarrollar las
telecomunicaciones para viabilizar actividades de servicios a distancia. En aquel momento
se hablaba de la super autopista de la información, se le daba distintos nombres, pero la
tendencia era a instalar -en lugares convenientes- compañías orientadas a mercados
externos, emplazamientos desde donde se pudiese brindar esos servicios.
La realidad es que, frente a este desafío que se le planteó a ZFM, creímos que era el
momento más conveniente para salir con un producto concreto, y esta fue nuestra
respuesta.
EC - No es casual que lo hagan el 1º de marzo.
OD - Creo que hay cosas que deben ser hechas en el momento oportuno y que el anuncio
debía hacerse en ese momento. Es clarísimo que el nuevo gobierno está apoyando este
tipo de iniciativas, y entendimos que era el momento en que debía ser anunciada.
No obstante, creemos que -además de la infraestructura que puede dar la actividad
privada- deben darse otras condiciones. Entendemos que el Estado, a través de Antel y del
propio gobierno central, deberá apoyar con medidas complementarias.
EC - ¿Cuáles serían esas medidas complementarias? ¿En el caso de Antel,
concretamente...?
OD - Es obvio que estas actividades dependen de las telecomunicaciones. La única
condición no es que las empresas estén reunidas en un lugar adecuado, donde puedan
encontrar todos los servicios y comodidades apropiados para instalar una empresa de
desarrollo de software. Las compañías de software utilizan intensamente los servicios de
interconexión al exterior, especialmente en el área de Internet. Entendemos que hoy día
los precios que está cobrando Antel son todavía muy altos, y si bien somos el área de
territorio nacional con tarifas más económicas, no quiere decir que sean las más
económicas de la región: son las más económicas del Uruguay, pero todavía no son
competitivas a nivel internacional. Creemos que Antel está en condiciones de hacerlo.
Estamos permanentemente en contacto con Antel, no sólo porque tenemos excelentes
relaciones sino porque el año pasado acordamos que nos suministre las telecomunicaciones,
sin perjuicio de que tenemos conexiones internacionales satelitales directas, y eso es lo
que tenemos que ver.
EC - ¿Cómo resuelven el problema del ancho de banda en la conexión al exterior?
OD - Tenemos conexión a través de Antel y directa de nuestro telepuerto, vía satélite.
Pero las conexiones vía satélite son siempre más caras que vía fibra óptica. Eso hace
que necesitemos apoyarnos en Antel o en otros medios para interconectarnos por medio de
ella a fibra óptica. El ingeniero Saavedra, entrevistado por
usted, le habló de otras posibilidades de conexión, como Global Crossing. En ese caso,
para llegar a Global Crossing hay que pasar vía Antel porque estamos en territorio
uruguayo y las interconexiones deben hacerse a través de ella.
EC - O sea que por allí tenemos uno de los elementos que deberían venir del Estado para
que un polo tecnológico como el que propone ZFM (que seguramente no sería el único, en
función de lo anunciado) pueda operar efectivamente. ¿Qué otros?
OD - El otro es el apoyo internacional a las actividades de software que la Cámara ya ha
solicitado. Quizá lo más interesante sería analizar el caso de Irlanda, que creó una
agencia especial para la promoción internacional y el apoyo a la exportación de
servicios al resto del mundo, y que ha tenido un crecimiento extraordinario. En
determinado momento Irlanda decidió posicionarse como un centro de call centers para el
mercado europeo. En sólo cuatro años se instalaron más de 60 empresas, entre ellas
algunas de primer nivel como Gateway, Dehl, Lufthansa, United Airlines, Ericsson, y pienso
que ese es el papel que corresponde al Estado.
EC - Supongo que habrán dialogado de esto con autoridades, con representantes del
gobierno electo, y también con la Cámara Uruguaya de Software.
OD - Con la Cámara Uruguaya de Software hablamos solamente en una oportunidad, y
esperamos empezar a conversar nuevamente. De todas maneras quiero aclarar que una oferta
del tipo de la que hace ZFM es simplemente poner en el mercado un producto que hoy está
siendo demandado. Por tanto, es una propuesta comercial independiente. No necesariamente
una empresa privada debe desarrollar todas sus actividades en base a acuerdos con
asociaciones empresariales o con el gobierno.
Lo que hacemos en primer lugar es presentar un producto que tiene viabilidad en las
condiciones actuales (lo demuestra el hecho de que actualmente en ZFM tenemos empresas
dedicadas a la exportación de software, es decir que ofrecemos un producto interesante en
relación al resto del territorio). Eso no quiere decir (y esto pasa ya a ser un
comentario que el gobierno lo toma o lo deja) que no debamos mejorar las
telecomunicaciones y el apoyo del gobierno central hacia esas actividades, si es que
realmente se quiere llegar a desarrollar con fuerza a este sector.
EC - ¿Y también introducir correcciones al régimen de zonas francas?
OD - Sí: hay alguna que es imprescindible. Por ejemplo, las disposiciones que prohiben
específicamente exportar servicios desde zonas francas a zonas no francas. Eso debe ser
corregido, porque las empresas de software en general normalmente se inician desarrollando
productos para el mercado local, y luego empiezan a exportar. Generalmente aquellos
productos que ya probaron en el mercado interno y que resultan buenos pasan a ser
promovidos en el exterior. Lógicamente, una prohibición de este tipo hace que las
pequeñas empresas que hoy están vendiendo al mercado interno no puedan instalarse en una
zona franca.
Pero eso no quiere decir que el régimen de zona franca no sirva, porque crear un nuevo
sistema a través del cual se pueda instalar empresas, producir software, etcétera,
reclamando exoneración de impuestos, condiciones especiales de localización... Pensamos
que el régimen de zonas de francas está ya muy experimentado, tiene más de 10 años que
yo considero exitosos, y por tanto lo que hay que hacer son retoques sobre un instrumento
que ya está, en lugar de crear nuevos instrumentos.
EC - ¿Qué supone que va a terminar ocurriendo en función de las conversaciones
mantenidas con el diputado Gabriel Pais, quien ha sido encargado por el doctor Batlle para
manejar estos asuntos? ¿Habrá un régimen legal completamente nuevo, o se trabajará en
base al de las zonas francas?
OD - No se lo puedo adelantar, porque no tengo la información que me permita preverlo. Lo
que puedo decirle es lo que modestamente me parece que se debe hacer en estos casos:
partir de la base de lo que hay y no crear cosas nuevas, que llevan muchísimo tiempo, en
las que generalmente se comete errores que luego hay que volver a corregir. Las zonas
francas ya pasaron por esa etapa, y no veo por qué Uruguay debe complicar su régimen
legal.
EC - ¿Terminará habiendo más de un polo tecnológico?
OD - Creo que sí. Creo que hay mercado para que haya más de uno. Están quienes
defienden una cosa diferente, también respetable: que no debe haber polos o parques, sino
un régimen general para todo el país.
EC - Eso sostenía por ejemplo el ingeniero Saavedra. Decía que, si una empresa de
software funciona bien y está instalada en el departamento de Rivera, no tiene sentido
que ahora deba necesariamente trasladarse a Montevideo o donde se ubique el parque
tecnológico.
OD - Claro. Ocurre que veo complejo aplicar a todo el país las transiciones de un
régimen tarifario para las telecomunicaciones, llevar la situación de hoy a la
situación realmente competitiva que debe haber especialmente en telecomunicaciones.
Llegar a eso sería un esfuerzo demasiado grande para Antel.
Para que tenga una idea, Antel cobra una conexión de cuatro megabytes (que es bastante
importante aunque a nivel internacional hoy se está ofreciendo cosas mucho más grandes)
a U$S 60.000 mensuales. Una compañía norteamericana que tengo acá adelante ofrece 45
megabytes, es decir más de 10 veces superior a la de Antel, que en Estados Unidos vale
U$S 1.995.
EC - Es impresionante la diferencia.
OD - Entonces usted está comparando algo que de pronto, para llevarlo a esa magnitud
costaría a precio Antel más de U$S 600 mil, en relación a los U$S 2.000 a precio de
Estados Unidos.
Hay que pensar seriamente entonces si no es este el punto que hay que atacar en primer
lugar. Porque todo lo demás -exoneraciones de impuestos, etcétera- es, sí, importante,
pero estamos en un momento crucial en el que debemos decidir si nos abrimos al mundo, si
realmente nos vamos a interconectar, si hacemos viables todas estas ideas de desarrollar
servicios en general (porque no es sólo el software). Pero ¿puede pensar usted que Antel
esté en condiciones de bajar de un día para el otro las tarifas en esta proporción?
Aclaro que estamos hablando de tarifas Internet, pero no obstante la diferencia es
demasiado grande.
------------------------
Transcripción y edición: Jorge García Ramón
|