Entrevistas Radio El Espectador Uruguay


Zona Franca de Montevideo considera
que ya existe el marco legal para crear
el "Silicon Valley uruguayo"


Diálogo con Orlando Dovat (ZFM), Breogan Gonda
(Artech) y Gabriel Pais (diputado electo lista 15)

 

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EN PERSPECTIVA
Miércoles 09.02.00, hora 09.15.


EMILIANO COTELO:
A fines de enero trascendió la noticia de que "antes de fin de año estará instalado y en funcionamiento un polo de desarrollo tecnológico, similar al Silicon Valley de Estados Unidos, donde se ubicarán industrias de software que contarán con apoyo para el desarrollo de sus proyectos, según anunció el gobierno electo". Así lo consignaba el diario El Observador del sábado 31, y agregaba: "Al mismo tiempo, se impulsará un paquete de incentivos para el crecimiento de esta industria, que incluye exoneraciones tributarias para las empresas que se radiquen en ese lugar, que se espera tenga un efecto similar al subsidio que se aplicó para el sector forestal".

Los anuncios fueron efectuados en el hotel Radisson, luego de una reunión entre el presidente electo, Jorge Batlle, la directiva de la Cámara Uruguaya de Software y el diputado electo Gabriel Pais, quien -junto a empresarios privados- estudiará las iniciativas legislativas necesarias para promover el desarrollo y la instalación de empresas de alta tecnología, continúa esa nota. "Estas iniciativas serán sometidas después a un análisis económico para determinar su viabilidad".

En diciembre, la Cámara de Software había presentado a Batlle un borrador con las medidas que considera necesarias para dar impulso a la exportación uruguaya de programas de computación, rubro que el año pasado alcanzó a los U$S 75 millones, lo que significó un crecimiento de 24% respecto a 1998. Aunque aún no está definida la inversión necesaria, Pais adelantó que el Estado aportará el lugar físico para instalar las industrias, y añadió que se está negociando un préstamo de U$S 60 millones con el Banco Interamericano de Desarrollo. Según el legislador electo, se trata de una línea de crédito destinada al desarrollo tecnológico, que habría que adaptar para dar una participación más intensa al software. "Además se procurará fomentar la inversión privada", añade esa nota. "El polo de desarrollo tecnológico será dirigido por una organización integrada por representantes del sector público y de las empresas", y comentó que podría ser una sociedad anónima que cotice en la Bolsa.

Según esta nota, Batlle "tiene la mirada puesta en el Silicon Valley", el centro de industria del software en Estados Unidos, al que Pais definió como "el gran motor de la economía de los Estados Unidos en los últimos años", y el proyecto es "prioridad uno" para el futuro presidente.

"Con este programa se busca que las exportaciones, que hoy están concentradas en unas pocas empresas, se extiendan a la totalidad de las compañías del sector" dijo el presidente de la Cámara Uruguaya de Software, Roni Lieberman. Para la formulación del proyecto, se analizó la legislación vigente en Irlanda e Israel, países que exportan software por U$S 5.000 millones y U$S 1.500 millones respectivamente. "Estos gobiernos montaron en un lugar determinado la infraestructura necesaria para el desarrollo de los proyectos industriales, y crearon oficinas con participación pública y privada para su manejo", según explicó Pais al matutino. Anunció que "en este 'Valle del software nacional' funcionará una organización similar, que brindará a las empresas todo el apoyo financiero y técnico para que una idea se transforme en un producto exportable".

"Los proyectos aprobados por un comité de selección accederán a los beneficios de la 'incubadora de empresas', es decir que tendrán el apoyo económico y técnico necesario, así como la solución de los aspectos societarios y tributarios para que los creadores puedan dedicarse solamente al desarrollo de su idea. En cada caso, el proceso terminará con un producto y con una empresa instalada", añade. "Eso tiene un costo y también un retorno, porque la organización se queda con una parte del producido de las ventas". Pais agregó que de cada 10 ideas que son financiadas fracasan cinco, porque no terminan con un producto vendible, "pero las otras cinco generan una rentabilidad tal que compensa las pérdidas de las que no resultaron. Y de cada 10 ideas, una termina en un éxito absoluto".

Esa era, en síntesis, la información publicada a fines de enero, retomando un tema que ya había aparecido en diciembre y también en los primeros días del mismo mes de enero. Una información que fue tratada aquí, En Perspectiva, pero que ahora tiene una nueva derivación. Los directivos de Zona Franca de Montevideo (ZFM) advertían este lunes en el suplemento Economía & Mercado del diario El País que no es necesario crear un ambiente nuevo para desarrollar industrias de alta tecnología, porque ya existen las zonas francas.

Estamos en comunicación con el presidente de ZFM, contador Orlando Dovat. ¿Cómo recibió esta noticia de la que se hablaba en estas semanas?




Actualización
al 17 de febrero


Infraestructura

“muy adecuada”
en ZFM
(El Observador,
17.02.00)



ORLANDO DOVAT:
En parte con sorpresa por lo adelantados que están los proyectos, y en parte sin tanta sorpresa, porque hemos estado conversando estos temas durante el período preelectoral. Incluso, ZFM con una consultora (Booz, Allen & Hamilton) hicimos una presentación al doctor Batlle durante el período preelectoral, en la propia zona franca, en la cual desarrollamos las ideas de Irlanda, de Costa Rica, de Singapur, explicamos los ejemplos de cómo se podría llegar a un desarrollo... El software era sólo una parte de eso, porque la idea de que Uruguay se constituya en un centro regional de tecnología, de actividades off shore, siempre orientadas hacia la exportación, abarcan también todo el desarrollo de las telecomunicaciones, todas las actividades vinculadas, como pueden ser los call centers, de investigación, de compañías farmacéuticas, biotecnología, etcétera. Irlanda ha hecho un extraordinario desarrollo de todo este sector.

En ese momento hicimos una presentación al doctor Batlle y a un grupo de gente que lo rodea, y nos hemos mantenido en conversaciones con él...


EC - ¿Ustedes le hicieron una presentación en particular sobre los proyectos que están elaborando en el plano de los parques tecnológicos?


OD - Sobre los parques tecnológicos empezamos a trabajar hace ya más de un año. A fines de 1998, la dirección de la empresa decidió contratar a una consultoría para una reorganización integral de la empresa y el análisis de posibilidades futuras de desarrollo en esa materia. ZFM se ha caracterizado por su flexibilidad: usted recuerda que cuando comienza en 1990 lo hace como una zona franca clásica. Luego vienen las prohibiciones del Mercosur con la Decisión Ocho y debimos ajustarnos a las actividades más orientadas a oficinas, a compañías que radicaban sus centros de operaciones estratégicas dentro de la zona franca. Y hubo en los últimos tiempos una demanda extraordinaria en ese sentido, al punto de que hoy el crecimiento de ZFM está más basado proporcionalmente más en el área de oficinas, de lo que llamamos share services, servicios compartidos, actividades internas de compañías internacionales que radican parte de sus operaciones administrativas dentro de la zona franca, que en la actividad propiamente vinculada a mercaderías.

Dentro de ese panorama, el software ocupa una parte importante. Al punto de que hoy día ZFM tiene como clientes a las dos empresas exportadoras de software más importantes del Uruguay, que emplean actualmente a unas 100 personas que desarrollan software dentro de la zona franca.


EC - Usted se refiere a Artech y a De Larrobla.


OD - Exactamente. Estas dos compañías han demostrado que en este esquema, ZFM se está manejando de manera eficiente. Obviamente, todas las cosas son mejorables. Hay puntos que se puede analizar, pero los uruguayos tenemos la tendencia a querer inventar siempre algo nuevo, diferenciarnos del otro, en lugar de desarrollar y mejorar un instrumento sobre el cual ya hay una enorme experiencia.


EC - Acá venimos a entender pro qué dice que le han sorprendido estos anuncios y lo avanzado de la elaboración de proyectos. ¿Por qué? ¿Porque en aquellas reuniones con el entonces candidato Jorge Batlle habían hablado de estas cuestiones? ¿En qué sentido...?


OD - Yo no quiero decir que lo hablado ahora por el doctor Batlle sea contradictorio, porque tal vez tuviera estas ideas en su cabeza. Pero me llama la atención, y esto es independiente de las actividades que se haya cumplido anteriormente, estoy pensando que el Uruguay debe tener una línea de actividad en el largo plazo para desarrollar este tipo de cosas.

Y le voy a hacer un paralelismo con lo que sucedió en el tema de zonas francas respecto a depósitos fiscales, ley de puertos y zonas francas. Son todos instrumentos parecidos para manejar mercaderías. La ley de puertos, en vez de establecer una zona franca dentro del puerto, establece que habrá un puerto libre y desarrolla toda una serie de mecanismos y disposiciones parecidas a las zonas francas pero que tampoco son iguales, lo que confunde enormemente al inversor, al operador. No se entiende mucho, y entonces empieza la competencia interna de "No; mire que es mejor la zona franca que el puerto...". Por otro lado se desarrolla el depósito fiscal, otra actividad parecida pero no igual.

Ese tipo de cosas no es bueno. Con una experiencia de 10 años como la que hay en zonas francas, es mejor tender a corregir los defectos, mejorar el instrumento, y no inaugurar siempre cosas nuevas, dependiendo de autoridades diferentes, creando competencias a nivel de privados y del Estado.


EC - Lo que usted dice, en esencia, es que el instrumento zona franca sería apropiado para instalar estos parques tecnológicos, estos "Silicon Valley uruguayos".


OD - Absolutamente. Absolutamente.


EC - Y no está hablando sólo de ZFM sino de las zonas francas en general.


OD - Absolutamente. No estoy defendiendo a la ZFM porque siempre fui partidario de que las empresas compitan en un mercado libre, y siempre pensé que lo peor que puede haber son los monopolios. Por lo tanto, ZFM no plantea que esto deba resolverse dentro de ella. Sí que el instrumento está, y que por supuesto ZFM va a competir en obtener el concurso de las empresas de software que puedan ir en condiciones iguales a las de otras zonas francas que están compitiendo con ZFM.


EC - ¿Por qué dice que el instrumento está? Veámoslo con un poco más de detalle.


OD - Leí las declaraciones del señor Lieberman, con quien no he tenido el gusto de conversar porque íbamos a reunirnos esta semana y debí suspenderla por razones personales. Pero según entiendo de las declaraciones, básicamente se busca tres cosas.

En primer lugar, que las empresas estén en un mismo lugar físico para que haya un mejor intercambio y un crecimiento de todos. Es evidente que Silicon Valley como muchos otros parques tecnológicos buscan que esa comunidad tecnológica conviva en un mismo ambiente para generar una mayor creatividad. Una zona franca cumple con esa condición.

En segundo lugar, pide condiciones fiscales adecuadas. La ley de zonas francas concede prácticamente todas las ventajas fiscales, con la única condición de que las actividades sean desarrolladas dentro de la zona franca y orientadas a la exportación, que parece ser lo que la Cámara de Software está buscando. Para eso, todas las disposiciones de las zonas francas conducen a la exportación.

En tercer lugar, pide que las telecomunicaciones sean competitivas. Es bien sabido que particularmente ZFM tiene las mejores tarifas del país, y ha conseguido acuerdos con Antel para competir con eficiencia y poder atraer a compañías del exterior a la zona. Justamente, tenemos el orgullo de decir que esta es la razón por la cual tenemos una cantidad importante de operadores de primer nivel nacional instalados en ZFM. Hoy tenemos más de 250 operadores internacionales en ZFM.


EC - Si bien ya lo hemos hecho en otras oportunidades, no bien mal repasar qué es una zona franca, por qué tiene estas ventajas fiscales y estos costos competitivos en materia de telecomunicaciones.


OD - En una zona franca rige básicamente un aislamiento del territorio aduanero nacional. La entrada y salida de la mercadería desde territorio nacional o extranjero hacia la zona franca es totalmente libre; si Uruguay envía mercadería a una zona franca se lo considera una exportación y por lo tanto se la exonera de todos los impuestos, como el IVA, etcétera. Además hay otro tipo de condiciones, como la exoneración de impuestos si las empresas instaladas en zonas francas deben realizar una compra rápida de mercadería en el comercio local, es decir que no tienen ese gravamen que muchas veces no es deducible en el caso del exportador (particularmente el exportador de servicios).

En segundo lugar, tenemos una serie de exoneraciones fiscales como el Impuesto a la Renta, al Patrimonio... la ley es muy clara: se exonera al usuario de zonas francas de "todos los impuestos creados y a crearse". Y también los tributos de seguridad social para los trabajadores extranjeros.

Por otra parte, la ley de zonas francas establece que no regirán los monopolios estatales, con lo cual un operador de zona franca puede, en materia de telecomunicaciones, instalar su propio sistema internacional conectándose sin permiso alguno más que la señal a satélite, formalidades con la Dirección de Telecomunicaciones, y recibir los servicios a precios internacionales.

Por eso digo que el régimen de zonas francas está perfectamente habilitado. Podría decirse que hay algunos pequeños detalles a ajustar. Por ejemplo, hay un decreto por el cual los operadores de zona franca no podrán exportar (dice no podrán "vender") servicios a las zonas no francas del país. Por lo tanto, un operador de software teóricamente no podría vender un programa desde la zona franca. Pienso que son cosas a conversar y ver, porque sabemos que hoy día la importación al Uruguay de software del exterior está grabada por un mínimo gravamen. Entonces no tiene sentido prohibir la introducción de software de zona franca al territorio uruguayo. Hay otros pequeños ajustes a hacer, pero son cosas muy puntuales, y no crear un estatuto nuevo.


EC - ¿Qué otros ajustes habría que hacer?


OD - Además de ese, veo que están pidiendo ventajas en materia de seguridad social. Es un tema discutible. Recuerdo que cuando se redactó la ley de zonas francas, se vio que el peso de la seguridad social en Uruguay era muy fuerte, y era muy complejo traer inversiones extranjeras. Resolverlo a través de la exoneración era prácticamente un subsidio del resto (imagínese que si un día se debe jubilar un trabajador uruguayo que se desempeña en una zona franca, la comunidad uruguaya le tiene que pagar la jubilación sin que haya aportado). Entonces se optó por este sistema: no paga la empresa ni el trabajador extranjero que viene al Uruguay y renuncia a los beneficios de la seguridad social uruguaya; pero eso comprende hasta al 25% de la planilla.

Si se entendiera que corresponde exonerar de aportes patronales a la seguridad social (creo que hasta de un 60%), como ya ocurrió en algunos casos con la Ley de Inversiones, lo que ya es una diferencia con lo que se estableció en los años 1985 - 87, cuando se aprobó la ley de zonas francas y se tuvo otro criterio, es probable que haya que pensar seriamente en igualar esas condiciones porque no es bueno que haya sectores de excepción que tienen unas exoneraciones y otros sectores que tienen otras diferentes.

Pero concretamente son dos cosas: resolver el problema del decreto sobre exoneración de servicios a zona no franca (lo que tampoco es tan grave en el sentido del software, porque se entiende que son compañías que van a exportar y no a vender en Uruguay salvo marginalmente), y el tema de la seguridad social. Pienso que no hay otros elementos.

Ahora: todo este panorama que usted resume, de que haya un organismo público o privado que coordine y ayude a las empresas de software como una incubadora de negocios, puede existir perfectamente en paralelo con el instituto de la zona franca.


EC - Lo que usted dice es que, en todo caso, eso es lo que habría que crear, pero que de hecho el régimen legal ya existe.


OD - Entiendo que ya existe y que además estaríamos perdiendo el tiempo, porque con el régimen vigente ya estaríamos en condiciones de estar pensando en esta solución para el mes que viene, y no como construir un parque tecnológico y demorar... no sé: 10 años en hacerlo.


****

EC - Mientras el contador Dovat queda en línea, dialogamos con el ingeniero Breogan Gonda, presidente de Artech, una de las empresas de software que ya están instaladas en ZFM. Es uno de los principales exportadores uruguayos, de alguna forma el buque insignia de esta industria uruguaya tan pujante en los últimos años. Su producto Genexus hoy tiene presencia en buena parte del mundo.

¿Desde cuándo están trabajando en ZFM?


BREOGAN GONDA
No recuerdo la fecha exactamente, pero desde hace cinco o seis años. Desde hace un año estamos en cuerpo y alma; la investigación y el desarrollo están totalmente en ZFM.


EC - O sea que ustedes han repartido sus actividades entre el territorio uruguayo y la zona franca.


BG - En buena parte, ligado a una situación legal. El producto Genexus básicamente se exporta, y la organización que está fuera presta servicios, buena parte de los cuales vende en territorio no franco.


EC - Es decir que la parte de investigación y desarrollo opera en ZFM. ¿Qué cantidad de personal tienen allí?


BG - Unos 20 ingenieros.


EC - ¿Por qué tomaron esa decisión?


BG - En estas cosas siempre hay varias razones. La primera fue la fiscal, y la segunda es que estar en un parque tecnológico es importante. No somos los únicos: compartimos el mismo bloque con otra empresa de software muy exitosa que es De Larrobla & Asociados; cerca está Solur que tiene el programa Track, que se vende mucho en el exterior.

Pensamos que la importancia de un parque tecnológico está en la cohabitación, digamos, de empresas de tecnología que en este caso son complementarias pero no necesitan serlo; también pueden ser competidoras.


EC - Usted dice que, al convivir en un parque tecnológico empresas de un mismo rubro...


BG - ...aún competidoras, se crea una sinergia importante. En ese sentido estoy absolutamente a favor del parque tecnológico.


EC - Y ustedes ya están viviendo la experiencia de un parque tecnológico que está en desarrollo en ZFM. ¿Comparte lo que decía recién el contador Dovat? ¿Entiende necesario crear un instrumento legal nuevo para que puedan prosperar los parques tecnológicos de este tipo, o que alcanza con el instrumento de las zonas francas?


BG - Diría que, desde el punto de vista legal, el instrumento de las zonas francas me parece válido, con la salvedad de resolver el problema de que las empresas de zona franca puedan vender en territorio no franco, probablemente con ciertas restricciones, para no tener que segmentar a las empresas de una forma más o menos artificial.

Y una segunda cosa. No voy a decir que la zona franca es cara: es barata, a mí me sirve. Pero no sé si empresas pequeñas lo podrían pagar. De pronto, para que las zonas francas fueran una solución para todos, habría que buscar una solución viable para las empresas pequeñas.


EC - Una solución en materia de costos, dice usted.


BG - De costos. sí.


EC - Y ¿sobre los aportes a la seguridad social?


BG - No tengo una opinión especial. Nosotros los estamos pagando, y no creo que tenga una repercusión tan grande.

O sea: en tren de pedirle cosas al Estado, yo sería más claro en pedirle cosas que el Estado puede dar. La industria del software en el Uruguay necesita cosas que sólo el Estado puede darle. Por ejemplo: en Uruguay se fabrica software de excelente calidad. Para hacerlo no hay problemas de capacidad, y de alguna forma las empresas se arreglan para financiar la construcción del software. Pero cuando se sale al exterior, el éxito es mucho menor. Somos muy pocos los que tenemos éxito en el exterior, porque no existe la imagen país en esto. No le voy a pedir al Estado que la haga solo; los empresarios debemos colaborar, pero necesitamos una decidida actuación del Estado para construir esa imagen país.

Otra cosa muy ligada con esa imagen es la existencia de capitales de riesgo. Sólo existirán si conseguimos hacer interesante al país hacia el exterior. Le doy un ejemplo y no quiero ser presuntuoso: Genexus vende anualmente unos U$S 12 millones en todo el mundo. Podría vender U$S 500 millones. ¿El Estado me puede ayudar a eso? No: jamás me podría ayudar porque para dar el salto, cambiar la escala, se necesita quizá de U$S 20, 30, 40 millones, que el Estado nunca va a poder poner, y know how que no tenemos. Con eso quizá se pueda multiplicar la venta en el exterior y no por dos sino por 50. ¿Quién puede hacer eso? El capitalista privado; no nos ilusionemos con que pueda haber otro.


EC - ¿Ni siquiera el instrumento del que se habla cuando se menciona el término "incubadora de empresas"?


BG - Ese término... Yo no quiero hablar de incubadoras de empresas. Me gustaría hablar de ayudas iniciales. Se lo divido así: hay un capital que necesito para vender mi producto en el exterior, y sólo lo puede dar el gran capitalista de riesgo. Y hay un capital que necesito para hacer mi producto; con un producto como el nuestro, por ejemplo, a veces tuvimos dudas en los 10 años iniciales -penosos, difíciles- por U$S 50.000 más o menos. Ahí puede ayudar el Estado, pero ¿qué "incubadora de empresas"? ¿Le permito a una serie de gente ponerse, y qué pasa después? Ayudar a las empresas, sí; pero el término "incubadora de empresas" está bastante quemado, además. Porque es fácil acoger gente en una incubadora. Este tipo de empresas de alta tecnología, aquí y en el Silicon Valley y donde sea, se dividen entre las que son exitosas y las que no lo son. Generalmente por cada una exitosa hay cuatro que fracasan, o tres, o dos por lo menos. Digamos: siempre hay fracasos. Si pienso en una incubadora de empresas en el Estado ¿qué hago para eliminarlas de la incubadora? Es un problema mundial de las incubadoras de empresas.

Quizá me estoy refiriendo a lo mismo y es un problema de términos. Yo no quisiera hablar de incubadoras, sino de ciertas ayudas a proyectos que han demostrado un mínimo de capacidad para poder concretarse en lo técnico.


EC - Eso en la fase inicial.


BG - Y en la otra fase no creo que el Estado puede hacer nada, con todo respeto. Porque los números son otros: ahí es gran capital de riesgo. Estamos en un mundo capitalista, no podemos olvidarlo; el capital de riesgo existe...

Unos años atrás fuimos contactados por algunos capitalistas de riesgo, y para hacer negocios nos obligaban a poner nuestra empresa en el territorio de los Estados Unidos de Norteamérica, porque en definitiva el negocio del capitalista de riesgo es vender acciones Nasdaq. Eso hoy se ha ablandado bastante, y hay una serie de empresas de diversos países que han conseguido abrir su capital en Nasdaq y funcionar bien. Pero necesitamos que nuestro país sea atractivo para esos empresarios, y para eso necesitamos trabajar mucho en la imagen del país, y eso sólo se puede hacer con una fuerte participación del Estado.


*****


EC - Volvemos al presidente de ZFM, contador Dovat. ¿Cómo ve el análisis que hacía el ingeniero Gonda sobre la experiencia de Artech trabajando precisamente en su Zona Franca?


ORLANDO DOVAT:
No hay mejor análisis que el que puede hacer el propio interesado. No le podría hacer comentarios respecto a su experiencia de Artech. Tratamos de que todos nuestros clientes reciban el mejor servicio y, frente a la menor dificultad, ayudarlo como corresponde dentro de un parque de negocios, un parque tecnológico.


EC - Coincidía con usted en que seguramente es necesario instrumentar una modificación en el régimen legal, que permita comercializar en territorio no franco los productos elaborados en zona franca.


OD - Ni siquiera es un problema legal: es un simple decreto del Poder Ejecutivo. Muchos oyentes se podrán preguntar ¿por qué ese impedimento? Imagínese que todos los servicios pudieran ser exportados libremente desde un lugar donde no se paga impuestos. Tanto Radio El Espectador, como un diario, como cualquier actividad de servicios (un estudio de abogados, lo que fuere) se instalaría en una zona franca y daría los servicios al territorio no franco. Por eso el Poder Ejecutivo, a través de un decreto reglamentario de la ley de zonas francas, estableció que los servicios realizados desde territorio franco no pueden ser vendidos a territorio no franco.

Ocurre que para solucionarlo habrá que hacer excepciones, porque no se puede abrir el régimen en forma indiscriminada. Habrá que verlo, pero en el caso concreto del software creo que poder venderlo no trae ningún perjuicio a la comunidad ni a quienes están trabajando en el tema de software en el resto del territorio, porque cualquier software del resto del mundo compite de la misma forma, entrando prácticamente en forma libre.


EC - Por otra parte, el ingeniero Gonda decía que quizá los costos de la operación en zonas francas pueden resultar altos para empresas pequeñas.


OD - Tampoco es fácil resolver ese tema. Cualquier parque que se instale con las características de ZFM, que ha intensificado mucho todos sus servicios de telecomunicaciones, la calidad de sus calles, de sus jardines... todo lo que hace al entorno y a los propios servicios, tiene un costo que evidentemente repercute en cierto tipo de actividades.

Estamos estudiando en este momento la forma de llegar a costos más competitivos dentro del sector del software y también en el sector de actividades intensivas. Para nosotros es muy importante el tema de los call centers, que hemos hablado con Antel y todavía no se ha concretado.

Tenemos que llegar a costos realmente competitivos, porque en general hay dos tipos de oficinas: las masivas en que trabaja mucha gente, en forma casi industrial y no de cara al cliente, y oficinas mucho más lujosas orientadas al cliente, alguien que va a ingresar a un edificio y debe recibir una buena impresión de todo lo que lo rodea. En este momento, ZFM ha desarrollado edificios quizá de un nivel más alto que lo que requiere ese sector. Todos esos edificios están comercializados, están siendo tomados por empresas que requieren esos niveles. Posiblemente ese segmento requiera un nivel distinto para poderle dar un precio más bajo, pero eso es conversable, es justamente lo que queremos ver.

Lo que no me parecería correcto (y que ha aparecido en los diarios en los últimos días) es que el gobierno regalaría un edificio para este proyecto. No es bueno que el gobierno intervenga en las actividades privadas...


EC - ¿Por qué sería una intervención en las actividades privadas?


OD - Imagínese que mañana al Estado se le ocurra regalar en las esquinas cualquier producto que se procesa en Uruguay: arroz, leche... Evidentemente, las compañías productoras de esos bienes se van a ver resentidas ante una situación de esas. Si ahora nosotros hacemos un esfuerzo, si hay un régimen en que el Estado debe cuidar que la actividad privada se desarrolle en forma normal, aparece interviniendo y regalando inmuebles, todos los riesgos que están tomando ZFM y otras empresas, que están invirtiendo para eso, se encuentran con el Estado como un competidor que ofrece inmuebles en forma gratuita. Creo que ese tipo de soluciones...

Además, no creo que el software se deba desarrollar a partir de un inmueble regalado. Creo que son costos naturales que se debe asumir. Que haya que bajar costos, que buscar los medios, está justamente en la iniciativa privada, en la creatividad, en el análisis y en la competencia, y es lo que hay que buscar.


*****


EC - Vamos ahora a incorporar al diputado electo por la Lista 15 de Montevideo, Gabriel Pais, quien además es abogado, para pedirle su reacción a propósito de las consideraciones que formulaban primero el contador Dovat y después el ingeniero Gonda. Concretamente, que el instrumento de las zonas francas es suficiente, que quizá haya que hacerle pequeñas modificaciones pero la base ya está. Y recién aparecía además la discrepancia con que el Estado suministre el inmueble donde se ubicaría este "polo de desarrollo tecnológico".


GABRIEL PAIS:
En primer lugar, quiero reiterar que para el presidente electo la industria del software tiene una prioridad absoluta, en la medida en que entiende que por esa vía el país podrá aumentar las exportaciones, generar empleo y fundamentalmente empleo juvenil, porque la gente que ingresa a trabajar en este sector (tanto empresarios como empleados) es de baja edad.

En esa orientación estamos trabajando, y quiero adelantar que no hay ninguna idea definitiva. Estamos haciendo una suerte de "tormenta de ideas" con las empresas y personas vinculadas al sector, para sacar aquellos caminos, aquellos pasos, aquellos cambios que debemos introducir para mejorar la competitividad del sector.

En esencia estoy de acuerdo con la inmensa mayoría de lo que expresaron tanto el contador Dovat como el ingeniero Gonda, con una sola aclaración: el Estado nunca pensó regalar ningún inmueble. Se habló de buscar un inmueble donde se instalaran las empresas, no de regalarlo; es evidente que quienes se instalen allí deberán pagar una contraprestación. Si es que ese fuera el destino definitivo para la radicación de un parque tecnológico.

En otros aspectos, es bueno también dejar en claro que en esa "tormenta de ideas" estamos también considerando todo el tema de las zonas francas. Como bien lo dijo el contador Dovat, ya están instaladas, ya tienen su marco legal y ya están operando. Pero debemos profundizar un poco más: si hasta ahora no se creó un parque tecnológico en zonas francas, es porque está faltando algo más. Estamos viendo, entonces, que ese instrumento es una posibilidad, pero también podemos abrir otras; no nos cerramos a ninguna idea, estamos trabajando con las empresas del software, barajando todo aquello que el país puede mejorar, que debe cambiar para favorecer el desarrollo de estas industrias, y para buscar la radicación de multinacionales. Todos estos días hemos estado conversando con empresas multinacionales, haciendo este mismo ejercicio, y nos damos cuenta de que el punto no tiene límites: es posible la radicación de emprendimientos multinacionales, eso hace pensar que a lo mejor no alcanza lo que hay, que se debe prever el crecimiento del sector. En suma, es un conjunto de ideas que estamos barajando, avanzando hacia las mejores soluciones, y conversando con todos (evidentemente, también con las zonas francas). Por ese camino estamos transitando.


EC - ¿Usted tiene comentarios que hacer, contador Dovat?


ORLANDO DOVAT:
En absoluto; comparto lo que está expresando el diputado Pais, y estamos abiertos a iniciar conversaciones con muchísimo gusto.

Nada más que una precisión: respecto a qué ha podido ocurrir después de 10 años para que todavía no haya un parque tecnológico, como bien lo expresa, en mi opinión el tema es bien complejo. Lo hemos estudiado en forma permanente, y justamente hoy ZFM está embarcada en este proyecto. A tal punto que hemos contado al doctor Batlle las ideas que estamos desarrollando...


EC - ¿En qué consiste el proyecto de parque tecnológico de ZFM?


OD - ZFM entiende que, para que haya un desarrollo adecuado, siguiendo el ejemplo internacional exitoso, un parque tecnológico debe estar apoyado por actividades de tipo universitario. En el área tecnológica propiamente dicha, tenemos que en el área física haya instituciones de educación, formación, acuerdo de las empresas con esas instituciones...


EC - ¿Está hablando de instituciones universitarias uruguayas, también del exterior, o sólo del exterior?


OD - Pueden ser uruguayas, pero estoy pensando en que también debemos traer sangre nueva, ideas nuevas, y tratar de tentar a alguna universidad tecnológica como puede ser el MIT, Stanford, San Diego... universidades orientadas al desarrollo del software como de las telecomunicaciones, como de otro tipo de actividades e investigaciones de carácter científico.

Buscando, hemos ido consiguiendo más tierras, hemos ido comprando tierras alrededor de ZFM. Estas actividades no necesariamente deben desarrollarse en una zona franca, pero sí al lado, para que se generen las sinergias del caso, donde pueda haber al lado de la zona franca un área universitaria, un área de desarrollo logístico no franco, un área residencial, y toda una serie de servicios que vayan complementando y generando sinergia de crecimiento de todas ellas juntas.

Creo que aunque pongamos juntas 20 compañías de software no vamos a lograr ese parque tecnológico que pretendemos. Ese caso lo tiene muy claro Limmerick, en Irlanda, que también es un ejemplo extraordinario, justamente producto de acuerdos de investigación y desarrollo con universidades.


EC - ¿Y efectivamente hay universidades del exterior que podrían estar interesadas en instalarse en un lugar anexo a ZFM?


OD - No me quiero adelantar. Estamos haciendo contactos, pero es muy posible lograrlo. Y en esas cosas el Estado sí nos puede ayudar muchísimo, al dar las seguridades y la tranquilidad de que una universidad extranjera instalada acá puede generar también un atractivo de estudiantes chilenos, argentinos, brasileños, y que esto se transforme en un centro internacional de estudios a nivel regional.


EC - ¿Qué otras características tiene el proyecto de parque tecnológico en el que trabajan?


OD - En primer lugar, estamos desarrollando algo como que va a estar adentro y afuera: por un lado se está preparando con el Poder Ejecutivo una ampliación de ZFM en 75 hectáreas más. Por otro lado, un desarrollo del parque logístico no franco, debido fundamentalmente a las necesidades del Mercosur y la circulación de mercaderías, y junto a eso vamos a ir desarrollando condiciones para la instalación de compañías de servicios fuera del área franca.

Por otro lado, está prevista un área como una especie de villa o centro de servicios, fuera de la zona franca pero que sirve a todas las otras áreas, con hotel, centro de convenciones, todos los servicios de restaurantes... en definitiva un pequeño pueblito que le va a dar servicios a un área residencial, al área universitaria, al área no franca de actividades económicas y a la propia ZFM.


EC - Ustedes han hablado de inversiones por U$S 100 millones en cinco años.


OD - Exactamente.


EC - ¿Son inversiones que haría ZFM en infraestructura...


OD - Exactamente.


EC - ...más allá de las inversiones de las empresas que se instalen?


OD - Por supuesto: las empresas harán sus inversiones independientemente.


EC - ¿Su comentario, diputado Gabriel Pais?


GABRIEL PAIS:
Me parece excelente la iniciativa de ZFM. Sin lugar a dudas será un aporte interesantísimo. Coincido nuevamente con lo que señala el contador Dovat, y quiero destacar que todas estas ideas son complementarias. Si todo va bien y el país da los pasos convenientes en el sentido de fortalecer la industria del software, no va a alcanzar un solo parque tecnológico: habrá dos, tres, y cada vez más parques tecnológicos, porque esta industria crece a un ritmo vertiginoso. Eso es lo que tenemos que entender: que habrá espacio para todo el mundo, y que esto que estamos haciendo va a repercutir en el total de la economía del país, porque después el software genera mayores ventajas competitivas para el resto de las industrias uruguayas.

Quienes van a tomar en última instancia la decisión de donde instalar el primer parque tecnológico serán las propias empresas ya instaladas y las multinacionales que decidan radicar mayores inversiones en Uruguay. Esta no va a ser una decisión del gobierno, que no se va a inmiscuir en un tema tan particular y tan privativo de las empresas como este. Simplemente, estamos intercambiando ideas para ver qué puede hacer el gobierno para favorecer a este sector tan dinámico de la economía.


EC - ¿Cuáles son los próximos pasos previstos por el grupo que trabaja en este tema?


GP - Reunirnos con el equipo económico. Seguir conversando entre todos, seguir tirando estas ideas, seguir viendo qué hay que hacer, y reunirnos con el equipo económico en los próximos días.


EC - ¿Falta dialogar con empresas o grupos de empresas?


GP - Sí, también; y por otro lado varias multinacionales están haciendo consultas a sus superiores jerárquicos, hablando con los directores regionales y las centrales.

Lo bueno es que estamos yendo en el sentido correcto: estamos siguiendo los ejemplos exitosos del mundo. Estamos en conocimiento de qué pasos dio Irlanda, qué pasos dio Israel para favorecer a las empresas de alta tecnología... Todos estamos remando en el mismo sentido, estamos trabajando con la misma orientación, y ese es el camino para mejorar esta situación y el Uruguay todo.


EC - ¿Qué ocurriría en el correr de este año?


GP - Lo que ocurre con el software es tan vertiginoso que los tiempos son fundamentales, y esa es una de las grandes ventajas competitivas que tiene el régimen de zonas francas: ya está vigente y funcionando. Una de sus desventajas es el tema de precios, que mencionó Gonda, pero eso a mí no me inquieta, porque si es un conjunto de empresas que se van a instalar en determinado lugar tienen una capacidad de negociación muy distinto al de una empresa individual. Creo que el de costos es el tema más solucionable, y ya lo adelantó el contador Dovat.


EC - Se lo preguntaba porque, como decíamos al comienzo, el anuncio fue que antes de fin de año estará instalado y en funcionamiento un polo de desarrollo tecnológico...


GP - Ah, de eso no tengo dudas. No tengo dudas: creo que va a ser todavía antes. Si perdemos el año sin instalarlo, creo que perdemos el tren. Días pasado leía al presidente de la Internacional Socialista diciendo que toda Europa debe tener una política para favorecer los parques tecnológicos. Es decir que debemos ir adelante, e ir adelante en la región, porque todo esto que estamos haciendo se está generando en otros países de América. Estamos compitiendo fundamentalmente con los restantes países de América. El país debe dar señales claras de que tiene una voluntad explícita de favorecer la industria del software, y fundamentalmente la industria de exportación del software. Para hacer eso, tenemos que hacer todo lo necesario para ser los primeros en América. Estamos compitiendo con el mundo, y no puede haber nadie que reme en contra.

Comentábamos el tema de Antel, que cumple un papel decisivo en esto, porque en todo lo que tiene que ver con el software las telecomunicaciones son clave. No puede haber desde Antel ningún obstáculo que trabe esto, porque eso perjudicaría al Uruguay, perjudicaría la generación de empleo y perjudicaría el aumento de divisas por exportación.


EC - El ingeniero Gonda insistía en un aspecto. Señalaba que lo que sí puede hacer el Estado, y él le pide que lo haga, es el desarrollo de la imagen país, que permita que un producto que dice Made in Uruguay pueda penetrar en algunos mercados que en principio miran con desconfianza ese origen que desconocen o del cual tienen en principio una imagen negativa.


GP - En eso tenemos mucho para hacer. Hay organismos del Estado que pueden realizar actividades en ese sentido (caso de Uruguay 21, una persona pública no estatal vinculada al Ministerio de Economía). El proyecto de parque tecnológico presentado al BID también puede ayudar en esas cuestiones. Y también le aclaro que todo este problema relacionado con la falta de imagen del país se está supliendo en cierto sentido con la intervención de empresas de otras nacionalidades. El 22 de febrero tendremos un encuentro en Uruguay entre empresas canadienses y empresas uruguayas productoras de software, en virtud de que ya hay empresas canadienses comercializando software uruguayo a nivel mundial, y vienen a buscar más negocios y otros socios para vender otros programas en el mundo.

Sin lugar a dudas debemos realizar acciones en relación a la imagen del país, y buscar asociaciones con otros que ya tienen imagen, que es lo que han hecho estas otras empresas uruguayas que han podido comercializar a través de empresas canadienses.


EC - ¿Algún agregado en el final, contador Dovat?


ORLANDO DOVAT:
Sólo uno: reiterar que cuando manifestamos nuestras posiciones no lo estamos haciendo en forma egoísta, en defensa de ZFM, sino del régimen. Y que entendemos que la competencia es sana y que cualquier otro parque tecnológico, dentro de las reglas de juego de la ley de zonas francas va a ser bienvenido y en beneficio de todos los empresarios, porque siempre en la competencia se aprende, en la medida en que es sana y está bien regulada por el Estado.

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Transcripción y edición: Jorge García Ramón