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José Saramago
durante su vista
a El Espectador
como parte
de su primera
presentación
en Uruguay
(07.09.98)

 


El Premio Nobel de Literatura 1998
en manos del portugués José Saramago


EN PERSPECTIVA
Jueves 08.10.98, hora 09.30


DIEGO BARNABE:
El Premio Nobel de Literatura 1998 fue otorgado esta mañana al escritor portugués José Saramago, en atención a un trabajo que "con parábolas sustentadas con imaginación, con pasión e ironía continuamente nos permite captar una realidad fugitiva", según la justificación de la Academia Sueca, que concede todos los años este galardón. Un Saramago que cumplirá 76 años el próximo 16 de noviembre y que es el cuarto europeo consecutivo que es premiado con el Nobel de Literatura, después del irlandés Seamus Heaney, de la polaca Wislawa Szymborska y del italiano Darío Fo

José Saramago publicó una primera novela a los 24 años que se llama "Tierra de pecado". Entre los años ´66 y ´73 escribió poesía y reunión sus crónicas periodísticas. Fu con "Manual de pintura y caligrafía", del año ´77, que se convirtió en uno de los grandes autores europeos. Entre sus principales obras vale la pena mencionar: "Alzado del suelo" del año ´80, "El año de la muerte de Ricardo Reis" de 1985, una obra inspirada en forma muy importante en la obra también de su compatriota Fernando Pessoa; "Historia del cerco de Lisboa" del año ´89, "El evangelio según Jesucristo" del ´93, "Ensayo sobre la ceguera" del ´96, "Cuadernos de Lanzarote" de 1997 y la última novela que vino a presentar aquí: "Todos los nombres", de 1998.


El pasado lunes 7 de setiembre, pocas horas después de llegar al Uruguay para su primera presentación aquí en Montevideo, José Saramago conversó con nosotros aquí En Perspectiva. Tenía su última obra en la mano: la novela titulada "Todos los nombres".

Recordemos un fragmento de aquella entrevista, en la que participó Silvia Guerra, y en la que Saramago nos habla de su historia personal, pero sobre todo de su historia como escritor:


(Grabación:)


"DIEGO BARNABE:
Nació en un pueblo del Ribatejo. ¿Qué quiere decir?


saramago2a.jpg (29387 bytes)JS - Quiere decir "por encima del Tajo". En español es el río "Tajo" pero nosotros le llamamos "Tejo".


DB - Usted nació en una familia bastante pobre, bastante humilde.


JS - Sí, muy pobre.


DB - En la que no había libros, o había muy pocos.


JS - ¡No! Ni uno. (Risas)


DB - Puede sorprendernos que usted, de todas maneras, haya ido a leer a las bibliotecas, en ese contexto.


JS - Aunque esto, quizá, no se deba decir, porque parece que está en contra de todo lo que hay que hacer para llevar la gente la lectura, pero yo creo que el buen lector nace hecho, se nace para ser buen lector.

Ocurre muchísimas veces que en las casas donde no falta un libro, al chico o la chica de la casa no se interesan nada por ellos, prefieren la música u otra cosa.

Entonces, en una familia como ésa, que aparentemente no podía dar un lector, y muchísimo menos un escritor, lo que pasó fue que yo, de niño, leía hasta los avisos de los periódicos. Y cuando llegó el momento, a los 15, 16 o 17 años, cuando yo podía disponer un poco más de mí, entonces pensé que si no tenía los libros en casa, no había más remedio que ir a donde estaban, que es en las bibliotecas. Allí fui a leer, a leer, a leer interminablemente. Había libros que a veces no entendía, pero no pasaba nada. Algún día llegaría a entender algo de lo que allí estaba, si no podía comprender todo.


DB - Al entrar en el liceo, fue a una escuela técnica, porque sus padres no podían pagarle otros estudios.


JS - Así es, y al cabo de un curso de cinco años, salí mecánico. De eso fue mi primer trabajo.


DB - ¿En un taller de coches?


JS - Sí.


DB - Nunca pasó por la universidad, pero no lo lamenta.


JS - No vale la pena adoptar la postura de la autoridad, que declara que no necesitaría más. No. Yo lo lamento, porque si hubiera podido ir a la universidad, hoy sabría muchas más cosas de las que sé. Ahora que voy para dictar una conferencia y hablar con los estudiantes, les digo: "Ustedes no saben lo que tienen. Es bueno que se enteraran de lo que es tener la posibilidad de estudiar en la universidad. Yo no la tuve".


SILVIA GUERRA:
Usted también, así como piensa que se nace lector, también piensa que se nace escritor.


JS - No creo que se nazca escritor. Es muy complicado eso. ¿Cuándo uno sabe que es escritor o que no lo es? Además, al igual que hay buenos lectores y lectores que no lo son tanto, en el caso del escritor ocurre lo mismo. Uno lo intenta; a veces llega un poquito más arriba, otras veces no puede.


SG - ¿Y usted cómo sintió que era escritor?


JS - Bueno, yo no he sentido nunca que soy escritor. Se puede estar escribiendo libros y no tener la conciencia de que se es un escritor. Después uno va escribiendo libros, hasta que llega un momento en que puede decirse: "Yo soy un escritor".

Hay escritores que nacieron de una circunstancia, pero que todavía no tomaron conciencia de que ya son escritores. Yo comprendí que era escritor cuando encontré que tenía lectores. Son los lectores los que hacen al escritor".


(Fin de la grabación)


Entrevista a Pilar Del Río, esposa de José Saramago


DB - Estamos en este momento comunicación telefónica directa con Lanzarote, Canarias, donde vive José Saramago con su familia. El no está en casa, pero sí su familia. En este caso es Luis del Río, cuñado de Saramago, hermano de su esposa, quien está del otro lado de la línea telefónica.

Luis, buenas tardes, seguramente. ¿Cómo recibieron la noticia ustedes allí?


LUIS DEL RIO:
Fue una gran sorpresa, una locura. Si me esperas un momento, se pone la mujer de José Saramago, que acaba de finalizar una entrevista en directo para un medio de comunicación. La esposa de José Saramago se llama Pilar Del Río.


DB - Buenas tardes, Pilar.


PILAR DEL RIO:
Buenas tardes para ustedes, ¿no?


DB - Sí. Buenos días desde aquí, en Montevideo, con un sol hermoso esta mañana. Es una alegría mayor para nosotros, en la medida en que su esposo estuvo aquí hace muy poquito tiempo, el recibir la noticia del Premio Nobel esta mañana. ¿Cómo la ha vivido usted?


PDR - Pues, mire: desde las 12:00, cuando la comunicaron, una locura. ¿Se puede creer que todavía no sé ni siquiera cuál es la justificación que la Academia ha hecho para otorgarle el Premio? No consigo despegarme de un teléfono y de otro. Pero estoy muy bien, con muchísima alegría. Aunque también con mucha pena de que mi marido no esté aquí o de no poder estar juntos...

Sabe que a mi marido le han localizado en el momento de embarcar en el aeropuerto de Frankfurt. Y entonces le han sacado del aeropuerto, y en este momento debe de ir camino de la feria.


DB - Porque va a la feria de libros de Frankfurt, justamente.


Pilar Del Río:"José venía muy emocionado de Montevideo, venía muy, muy, muy emocionado, porque había encontrado un nivel de comprensión de su obra muy grande y, sobre todo, una sensibilidad manifestada sin ningún pudor"-Pilar del Río.

PDR - No, él venía. El estuvo ayer en la feria. Y estaba en el aeropuerto, ya tenía la carta de embarque y ya estaba por embarcar pero a la una menos cinco le llaman por teléfono, y le dicen: "Por favor, no te muevas, no embarques". Entonces, he conseguido hablar con él unos instantes, porque José no tenía marcos, no tenía monedas para hablar por teléfono.

Me dijo que no sabía cuándo iba a venir, que iban a recogerlo, que lo había localizado su editor.


DB - Además, José Saramago, de alguna manera, era un candidato recurrente al Premio Nobel, que hasta ahora le había sido esquivo. Esta vez se lo dan. ¿Cómo vivía íntimamente él este hecho? ¿Le preocupaba, le importaba o no demasiado?


PDR - No. Yo creo que hubo un año en que sí le importó porque demasiadas personas estuvieron en el entorno hablando del Nobel. Entonces él se sintió como si al final, al no recibirlo, estuviera de alguna forma frustrando a las otras personas. Pero ya en los últimos años él estaba muy tranquilo. "El Premio Nobel depende de la Academia sueca. Los suecos saben lo que hacen", decía, ya no se preocupaba. Hasta tal punto, si me quiere creer, que se podría haber llevado un teléfono inalámbrico para estar siempre conectado, y no se lo llevó. No pensó que el Nobel se entregaba hoy. Lo ha vivido con mucha tranquilidad.


DB - Un premio muy importante, porque, además, significa para él -para ustedes...-, si no estoy equivocado, ¿un millón 180 mil dólares?


PDR - Pues... ¿Cuánto me dijo?


DB - Según la información de prensa es un millón 180 mil dólares.


PDR - ¡Qué barbaridad! ¡Qué barbaridad!


(Risas)


PDR - Eso debe de ser muchísimo, ¿verdad? No se me ocurre qué pueda ser eso. Yo no calculo tanto dinero.

Pero, mire: sobre todo, y básicamente, para una persona que escribe sobre el ser humano, pero siempre situándose desde un país y una cultura, yo creo que poderle regalar a Portugal, a la cultura portuguesa, este reconocimiento, a mi marido le va a honrar mucho.

Por otra parte, evidentemente el Nobel es una caja de resonancia. Muchas más personas van a leer los libros y los escritores escriben para ser leídos. Yo digo, además, que escriben para ser queridos. Creo que cuando las personas nos acercamos a determinados autores -y en el caso de Saramago es muy claro- las personas acaban queriendo al escritor, se establece una relación afectiva. Los lectores, cuando leen a Saramago, se sienten respetados como lectores y como seres humanos. Es abrir el círculo de amigos, el círculo entre lector y escritor.

Esto es lo importante: poder presentarse en Portugal, diciendo: "Mira, he sido un niño que me he comportado bien. Toma: aquí te dejo el Nobel". Y, por otra parte, saber que ahora va a poder, con la resonancia que tiene el premio, contar con más amigos que los que tenía, que, por cierto, eran muchos. Porque el mundo está lleno de gente buena. Hay mucha injusticia y mucha crueldad; mucho horror y mucha miseria y mucha guerra, pero también hay mucha gente que está tratando de ser honesta y que busca ser más coherente con ella misma.


M. Delgado Aparaín:
"Para nosotros no es lo mismo que le entreguen el Premio Nobel a un norteamericano, porque no tenemos la felicidad de leerlo en el idioma original, que a un portugués, cuya lengua está muy emparentada con la nuestra y las traducciones son excelentes"- Mario Delgado Aparaín.

José se encuentra con mucha de esta gente. El venía muy emocionado de Montevideo, venía muy, muy, muy emocionado, porque había encontrado un nivel de comprensión de su obra muy grande y, sobre todo, una sensibilidad manifestada sin ningún pudor. Aquí comentábamos que encontró como una ausencia de perversión, que no se puede hallar aquí en Europa. Los europeos somos más duros, nos cuesta más trabajo manifestar la emoción. En Montevideo, en cambio, se encontró con situaciones de sensibilidad, de amor y de conocimiento y de expresión de ese amor y de ese conocimiento extraordinarias. Venía muy emocionado. Lo puedo decir, no para ser simpática con los oyentes: lo digo porque de este viaje a Argentina y Uruguay José regresó absolutamente arrasado, desde el punto de vista emocional; digo "arrasado" sabiendo muy bien lo que estoy diciendo.


DB - Quiero, justamente, leerle, a propósito de lo que usted decía, lo que, pienso, es un fragmento de la justificación que la Academia ha hecho conocer, en este caso, por la agencia española noticias EFE. Dice: "El Premio Nobel de Literatura le ha sido otorgado al escritor portugués José Saramago, en atención a un trabajo que con parábolas sustentadas con imaginación, con pasión e ironía continuamente nos permite captar una realidad fugitiva".


PDR - Muy hermoso, muy hermoso. Yo estoy de acuerdo.


DB - Escuchamos otros teléfonos que suenan por allí...


PDR - Sí. Parece que tengo que entrar en directo con otra emisora.


DB - Bueno, la vamos a dejar libre. ¿También le han llegado flores allí? ¿Es cierto?


PDR - ¿Flores?


DB - Sí. Nos decía su cuñado, por lo menos, que había mucho ruido...


PDR - Yo no las he visto, porque como no consigo separarme del teléfono. No las he visto... ¡Ah, sí! Me dicen que sí. Me está diciendo mi hermano que sí, que han llegado varios ramos de flores. ¡Pues voy a ver de quién son!

De verdad, en cuanto consiga hablar con mi marido, le voy a decir que ustedes han llamado, ¿eh?. Un abrazo para todos los uruguayos.


Entrevista con Mario Delgado Aparaín,
escritor uruguayo

DIEGO BARNABÉ:
Entre los uruguayos hay muchos conocedores y seguidores de la obra de José Saramago. En este caso vamos a charlar con un escritor compatriota, de gran talento, también muy leído en los últimos tiempos: Mario Delgado Aparaín, a quien a esta hora enteramos de la noticia de Saramago como Premio Nobel de Literatura de este año 1998.


MARIO DELGADO APARAÍN:
Estoy asombrado y feliz de, ahora sí, como decía Pilar: "por fin tengo un amigo con Premio Nobel". Fue tan lindo escuchar a Pilar, porque la última vez que José Saramago esperó el Nobel estábamos todos juntos, en bajo Hamburgo, -una pequeña ciudad cercana a Frankfurt de más de mil años-, con mi agente, que es también el de Saramago. También estaban sus otros escritores representados: entre ellos Luis Sepúlveda... y entiendo perfectamente lo que dice de que la pasó con un complejo de culpa por no haber recibido el premio, es exactamente así. Me hace acordar a Borges cuando tampoco lo recibía, sistemáticamente. Una mañana desde el diario lo llamé a Borges y me dijo: "Caramba, me he pasado la mañana consolando a los periodistas".

Es hermoso y justo, tan justo como injusto fue lo anterior. No porque Darío no mereciese un premio; lo que de pronto no merecía era el Nobel de Literatura. Se cometieron muchas injusticias en este sentido a lo largo de la historia pero, si llega, bienvenido sea, hay un reconocimiento mundial detrás. A tal punto que cuando José vino acá últimamente, que estuvo contigo, el mismo intendente de Montevideo, Mariano Arana, lo declaró visitante ilustre de la ciudad. El quedó muy emocionado porque no se esperaba una cosa así. Una de las ideas fijas que tenía Arana era hacer una comisión para presionar a la Real Academia Sueca de que le otorgaran el premio a Saramago. (risas)...y no en broma, porque parece que es usual que instituciones gubernamentales envíen cartas a favor de ciertos autores. Son varias las participaciones institucionales también, ¿no?

DB- De lo que has leído de Saramago, ¿cuál es la obra que tu prefieres?


Silvia Guerra: "Pienso que Saramago es un gran narrador, con una espiración -en el sentido de la respiración- fabulosa.. Hay en él una especie de articulación entre un pensamiento profundo y una palabra poética muy fuerte"- Silvia Guerra.

MDA- A mi me pareció impresionante el "Ensayo sobre la ceguera", también "El año de la muerte de Ricardo Reis" en el cual hay una relación yo diría que hasta pasional con Fernando Pessoa. Pero por encima de lo que me haya parecido, lo que me parece valioso de José Saramago es una comunión perfecta entre el lenguaje y el lenguaje del corazón; es decir que entrama el corazón, lo pasional, con el lenguaje. No hay ninguna palabra de más, ninguna de menos. Para nosotros no es lo mismo que le entreguen el Premio Nobel a un norteamericano, porque no tenemos la felicidad de leerlo en el idioma original, que a un portugués, cuya lengua está muy emparentada con la nuestra y las traducciones son excelentes. Por lo general uno se acuerda del autor pero se olvida del traductor: Basilio Losada, el traductor de Saramago, por ejemplo, es un traductor asombroso, como el argentino que tradujo a Guimaráez Rosas son los que nos han hecho conocer la magia de dos escritores que para mi son los más grandes de habla portuguesa de este siglo.


Entrevista con Silvia Guerra, escritora uruguaya


DIEGO BARNABÉ:
Con la escritora uruguaya Silvia Guerra compartimos en su momento la preparación de la entrevista a José Saramago, la primera que dio aquí en Montevideo el lunes 7 de setiembre. Silvia es desde hace mucho tiempo una gran lectora de la obra de este escritor y hoy esta en contacto nuevamente con nosotros para hablar de Saramago a la luz de la noticia del Premio Nobel..

¿Cómo recibiste esta noticia?

SILVIA GUERRA:
Con una alegría bárbara.

DB- ¿Qué sentido tiene para ti este premio, qué permite en torno al interés por Saramago?

SG- Lo que a mi me pasa es que me cambia la idea de la justicia, porque empiezo a pensar que hay una justicia que yo pensé que no existía. Este año han sido premiado dos escritores que yo he admirado largamente, Olga Orozco con el Rulfo y ahora Saramago con el Nobel. Un premio siempre tiene eso de relativo de que podría haber sido otro, pero me parece un reconocimiento fabuloso el Nobel, ni hablar...y merecidísimo; estoy muy contenta.

DB- Cualquier buen momento es bueno para encontrarnos con un libro así que aprovechemos la oportunidad para decirles a los oyentes que libro tú les recomendarías de Saramago, por lo menos para empezar a enterarse, si es que todavía no han leído nada, de cómo escribe este buen señor portugués.

SG- Pienso que es un gran narrador, con una espiración -en el sentido de la respiración- fabulosa. Creo que en realidad no importa por dónde empiecen el tema es que lo hagan. A mi me parece excelente "El evangelio según Jesucristo", pero en cualquier libro de Saramago se nota su capacidad fabulosa como narrador. Cuando le hicimos la entrevista allí en El Espectador él decía lo de la "palabra poética". Creo que tiene una "palabra poética" que aplicada a la narración a mi me parece algo bárbaro, una especie de resituación de la palabra, sobre todo en un momento como este, tan voraz. Hay en Saramago una especie de articulación entre un pensamiento profundo y una palabra poética muy fuerte.

DB- A todos además, en su visita a Montevideo, Saramago nos impresionó como un ser humano notable, de una gran bondad y humildad.

DB- Tiene un sentido de participación con la vida muy importante.


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Transcripción: Fernando Iglesias
Edición: Mariana Viera Cherro