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Búsqueda
(30.07.98)


Pacheco, un hombre que llegó a presidente
por un toque del destino y dirigió al país en tiempos
de turbulencias, falleció a los 78 años


A diferencia de la mayoría de los principales políticos de su época, Jorge Pacheco Areco no se propuso llegar a la Presidencia, dignidad a la que accedió por un toque del destino en un tiempo plagado de dificultades y turbulencias, y en una sociedad fracturada ideológicamente, que se caracterizaba por encarnizadas luchas políticas.

Sus partidarios recuerdan el coraje y la decisión con que enfrentó la crisis económica y la acción de los grupos subversivos, así como su preocupación por aliviar la situación de los sectores de menores recursos. Sus detractores le acusaron de autoritario y de haber puesto al país en la pendiente de la violencia y en la antesala del golpe de Estado.

Pacheco, de 78 años, falleció ayer miércoles poco después de las 13.30 horas en el sanatorio de la Asociación Española Primera de Socorros Mutuos, debido a una insuficiencia respiratoria. Se hallaba en "coma farmacológico" desde hacía varios días, informó a Búsqueda el doctor Rafael Di Mauro, integrante del equipo que asistió al ex presidente.

El presidente Julio Sanguinetti fue informado de su deceso sobre las 14.00 horas por la esposa del ex mandatario, Graciela Rompani, tras lo cual el gobierno decretó duelo oficial para hoy jueves. El acto del sepelio será a las 11 horas en el Panteón Nacional del Cementerio Central, donde Sanguinetti hará uso de la palabra.

Los restos del ex mandatario son velados desde ayer de tarde en el edificio Plaza Independencia, donde el féretro -cubierto por la bandera uruguaya, una corona de claveles y rosas rojos, y una cruz de claveles blancos- está custodiado por cadetes militares y policiales.

El presidente Sanguinetti presentó sus condolencias a los deudos y permaneció desde las 20.00 hasta las 22.00 horas en el velatorio. También concurrieron el presidente del Directorio blanco, Alberto Volonté, el presidente del Nuevo Espacio, Héctor Pérez Piera, y el comandante del Ejército, Fernán Amado.

El cortejo fúnebre partirá a las 10.30 horas de la ex casa de gobierno. El féretro será trasladado en una cureña del Ejército guiada por efectivos del cuerpo de Blandengues, recibiendo honores fúnebres de jefe de Estado. Durante la jornada la bandera nacional permanecerá a media asta en todos los edificios públicos, embajadas de la República en el exterior, cuarteles, fortalezas, bases aéreas y buques de guerra.

Todos los organismos públicos, con excepción de los locales correspondientes a los servicios esenciales, permanecerán cerrados.

 

Familia colorada

Pacheco nació el 9 de abril de 1920 en un hogar de clase media alta en el cual la política siempre estuvo presente. Su abuelo, Ricardo Areco, fue consejero nacional, y su padre, Manuel Pacheco, médico y legislador colorado.

Completó la secundaria y avanzó en sus estudios de Derecho aunque no llegó a graduarse. En su juventud participó en competencias de boxeo y gimnasia con aparatos como aficionado. Ejerció la docencia de Literatura e Idioma Español, fue funcionario de la Dirección Nacional de Aduanas e ingresó al diario "El Día", cuya subdirección ejerció entre 1961 y 1965.

Inició su carrera política muy joven, siendo electo en 1962 diputado por Montevideo por el sector "catorcista" del Batilismo. Tres años después, se desvinculó de "El Día" al acompañar al entonces consejero nacionald e gobierno, Oscar Gestido, en un movimiento partidario que, asociado a sectores nacionalistas, logró sancionar la reforma constitucional que restableció la Presidencia.

En las elecciones de 1966 completó la fórmula presidencial victoriosa de la Unión Colorada y Batllista (UCB) encabezada por Gestido. En marzo del año siguiente Pacheco asumió la Presidencia de la Asamblea General Legislativa y nueve meses después, al fallecer Gestido, la Presidencia de la República.

 

Dificultades y turbulencias

Durante su Presidencia el país vivió un período de dificultades económicas y severos enfrentamientos políticos y sociales. A pocos días de asumir ilegalizó al Partido Socialista y clausuró el diario "Epoca" y el semanario socialista "El Sol", a los que consideró instrumentos de promoción de la violencia.

Tras enfrentar una inflación anual de 168% en los últimos doce meses, el gobierno dispuso a mediados de 1968 la congelación de precios y salarios. La medida fue resistida por organizaciones políticas y sociales de izquierda y aún por legisladores de ambos partidos tradicionales. Ello motivó frecuentes enfrentamientos entre el Ejecutivo y el Legislativo y manifestaciones opositoras, registrándose frecuentes refriegas con la Policía que dejaron varios estudiantes muertos. En este período el gobierno clausuró temporal o definitivamente varios órganos de prensa.

El clima de violencia se agudizó ante las acciones de los Tupamaros (atracos, secuestros, asesinatos, fugas de cárceles, etc.) y la represión a cargo de los servicios de seguridad. En ese proceso de radicalización operaron asimismo grupos clandestinos de ultraderecha que atentaron y asesinaron a militantes radicales de izquierda.

Tras concluir en que la capacidad de la Policía había sido desbordada por la guerrilla, en setiembre de 1971 Pacheco ordenó a las Fuerzas Armadas hacerse cargo de la lucha antisubversiva y garantizar la realización de las elecciones nacionales de ese año y la entrega del poder.

 

Medidas de excepción

Carente de mayorías legislativas, Pacheco gobernó la mayor parte del tiempo bajo medidas de seguridad, con las garantías individuales suspendidas. Sus opositores calificaron a su gobierno de autoritario, pero el ex presidente se jactó de haberse desempeñado siempre en el marco de la constitución y la ley.

Sus partidarios iniciaron una campaña para permitir su reelección por la vía de una reforma constitucional, hecho que la oposición denunció como una maniobra política para lograr la elección del candidato oficialista Juan M. Bordaberry. La reforma resultó rechazada por amplio margen pero recibió 491.680 votos (29,5% del total de electores). El partido Colorado ganó la elección por menos de 14 mil sufragios y Bordaberry asumió la Presidencia en marzo de 1972.

 

Diplomacia y golpe de Estado

Meses después el ex presidente fue designado embajador en España, cargo que desempeñó hasta 1979. El 2 de julio de 1973, horas después del golpe de Estado dado por Bordaberry y las Fuerzas Armadas, Pacheco envió desde Madrid un telegrama al mandatario que mereció diferentes lecturas. El texto decía: "Habiendo asumido Ud. preservación valores fundamentales, democracia uruguaya y defensa proceso que garantice vertiente trabajo y progreso efectivos en pos supremos objetivos nacionales vida segura respetada y feliz del pueblo exprésole mi anhelo en que le acompañen la comprensión y la cooperación de los orientales levantándose los puntos de mira para el mejor destino de la patria". Pacheco dijo años después que su actitud fue de "apoyo a la institución presidencial".

Posteriormente ejerció la jefatura de la misión uruguaya en Suiza (1979-80) y en Estados Unidos (1980-82), desde donde efectuó un pronunciamiento a favor del proyecto de constitución propuesto por el "gobierno cívico-milítar" que preveía la realización de una elección con candidato único doce meses después. La iniciativa resultó rechazada por el 57% de los electores.

 

Declinación política

Al convocar el gobierno de facto, en 1982, a elecciones internas en los partidos políticos, primer paso en un proceso gradual para restablecer la democracia, Pacheco regresó al país y se puso al frente de la Unión Colorada y Batilista. Dos años después fue candidato presidencial de este sector, contribuyendo con el 25% de los votos colorados al triunfo de su ex ministro de Industria, Julio Sanguinetti.

En 1985 Sanguinetti le designó embajador en Paraguay, de donde regresó cuatro años después para volver a ser postulado a la Presidencia por la UCB. Ya en una fase declinante de su prolongada carrera política volvió a ser candidato presidencial en la elección de noviembre de 1994 que ganó estrechamente el Partido Colorado.

Pacheco estaba casado con Graciela Rompani. Le suceden tres hijos: Ricardo Pacheco, ministro del Tribunal de Cuentas, de su primer matrimonio, y el ex diputado Jorge Pacheco Kleín y su hermana Marisa, del segundo.

 

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Búsqueda, 30.07.98