Luis Alberto Lacalle: "Todavía no voy
a irme para mi casa a tejer
o a escribir mis memorias"


EN PERSPECTIVA
Miércoles 18.11.98 - Hora 09.20


EMILIANO COTELO:
Continuando con nuestra serie de entrevistas a los precandidatos presidenciales recibimos a esta hora en los estudios de El Espectador al doctor Luis Alberto Lacalle, ex presidente de la República, líder del Herrerismo.

Doctor Lacalle, gracias por acompañarnos en este "rato" que pasa en Montevideo.


Lacalle1.jpg (22993 bytes) "Si alguien de los candidatos que andan por ahí saben ustedes cómo se conduce soy yo. Porque soy el único que ya fue candidato. (...) Como hay mucha gente que parece que quiere que vuelva a ser, parece que es una ventaja. Porque la actitud que nosotros tuvimos en el gobierno fue seria. Nadie puede dudar de ello".

LUIS ALBERTO LACALLE:
Es una "bajada" a la capital, dentro de un panorama y un calendario muy ajustado, que nos va a llevar de ahora al 20 de diciembre a 100 localidades de todo el interior, en esa primera vuelta, la siembra de la propuesta, el inicio de campaña. Como yo he ido durante estos tres años a todo el país, permanentemente uno tiene que marcar la diferencia entre cuál era la actitud en abril de este año y cuál es la de noviembre o diciembre. Antes era la de escuchar, la de ir a los lugares donde se produce, donde se enseña, donde se cura. Ese permanente recibir datos ha sido de las características de mi vida política que creo que es muy buena, porque uno se convierte en un "uruguayólogo". Es decir, en un conocedor de la realidad del país, que es la materia prima sobre la que opera y trabaja un verdadero dirigente político y un gobernante.

Para marcar la diferencia, decimos: "Bueno, se acabó el escuchar. Ahora hay que hablar". Entonces, ahora exponemos y convocamos. No quiere decir que no escuchemos. Pero el énfasis está en la difusión de la propuesta, la convocatoria a la tarea electoral. Ahora sí el tiempo no es político, sino que es electoral.


EC - ¿En un régimen muy intenso?


LAL - Sí. Porque pretendemos estas 100 localidades antes del 20 de diciembre, y después del 3 o 4 de enero -digamos que el 7 de enero, para dar una yapa de descanso- hacer hasta abril las otras 200 localidades, por supuesto. No es el interior solamente. Montevideo, por ejemplo, ahora lo hacemos sábados y domingos todo el día en una zona. Es una manera nueva de trabajar que termina en una reunión pero que empieza en el recorrido del sistema social de la zona.


EC - ¿O sea?


LAL - Clubes deportivos, la entidad más importante, que culmina en un acto típicamente político-electoral.


EC - Hoy, por ejemplo, de acá se va ¿para dónde?


LAL - Esta tarde voy para Atlántida, Soca -toda la parte este del departamento de Canelones- y hacemos dos asambleas Pando, en dos partes distintas de Pando. Mañana, de nuevo Canelones.


EC - Usted mencionó que va a hacer una breve pausa en el eje de fin de año, y en el verano va a continuar. ¿Y cómo se hace campaña en verano? Porque ésta es una obligación que ha implantado el nuevo sistema electoral.


LAL - Es la primera vez que se hace campaña en esta época, por lo menos en los tiempos modernos. Es la única vez. También ocurrió en el plebiscito del año 51, que cayó en verano, pero fue un plebiscito.

Hay que adecuarse a los ritmos de la gente. No todo el mundo veranea. Partamos también de esa base. Uno ya tiene la fijación de que todo el mundo abandona, se vacía el país y se va para la costa. No es así. Pero hay migración interna muy grande. Entonces, nuestra idea es aprovechar una pausa, que puede ser entre el final del día de playa y el inicio de la noche, la calidez, las horas un poco más laxas de la temporada, para, donde hay gente descansando, hacer algo un poquito más leve, pero no dejar de pasar el mensaje. Sin perjuicio de mantener el contacto con el resto del país que no veranea, que es la enorme mayoría.


EC - ¿Cómo imagina usted las elecciones internas? ¿Qué tipo de participación se va a dar en ellas?


LAL - Yo creo que bastante buena. Usted sabe que yo soy uno de los padres de toda esta modificación.


EC - Exacto.


LAL - Habrá leído unos artículos que se llamaban "La refundación de los partidos". Desde la Presidencia yo anuncié que me iba a dedicar a esto. Lo anuncié el 1° de marzo, cuando dejé la Presidencia. Yo creo que es la más inteligente medida. Que, por supuesto, tomaron los partidos tradicionales, que siempre están adelantándose al tiempo. La gente dice: "¿Por qué han durado 162 años los partidos?". Porque tienen esta capacidad de adelantarse a los acontecimientos. Ante la crítica de que "a mí las candidaturas me las traen prontas", de "quién sabe cómo se eligen", que "el dedazo de Fulano", que "se juntaron entre cuatro", "la multiplicidad de candidaturas"... Multiplicidad difícilmente explicable. Usted, con amigos extranjeros, habrá tenido el problema de agarrar un papel y un lápiz para explicar la Ley de Lemas. Y los partidos percibimos que era necesario dar más participación. "Participar" es el gran verbo que se conjuga. Porque se participa en la elección de los candidatos y se participa en las dos etapas posteriores.

Entonces, yo creo que la gente lo va a ir aprovechando de a poco, porque va cobrando conciencia cabal de la importancia de esto de a poco. Y ésta es la parte didáctica que uno tiene que cumplir.

Y yo creo que más de un 50%. En los partidos puede variar. Puede haber más votos en un partido que en otro, pero la media yo creo que está por encima del 50%. Que si tenemos en cuenta que en nuestro país el "no sabe, no contesta" es el partido más importante, porque es el que resuelve, siempre está en un 25% o 30%, es muy buena participación de quienes saben y contestan; o sea, quienes se confiesan o se definen como integrantes de partidos.


EC - ¿Será una elección de aparato o de opinión pública?


LAL - Las dos cosas. Creo que es muy difícil separarlas. Lo que ocurre es que el día de la elección, el esquema de captación, organización, ir a buscar -como el voto es voluntario, tenemos que recordar siempre eso- va a pesar...


EC - Sí. La elección es obligatoria para los partidos, pero voluntaria...


LAL - ... para el ciudadano. Pero creo que va a pesar la organización. Y sobre todo el conocimiento. En esto hay un grado de baquía, como decimos los paisanos, que es intransferible. El que sabe de la realidad la puede captar mejor.


EC - Hablando del nuevo sistema electoral implantado por la reforma constitucional que usted recién defendía: este sistema ha recibido algunas críticas en los últimos tiempos. Por ejemplo, ¿usted no entiende que adelantó de manera exagerada los tiempos electorales?


LAL - Sí. Pero creo que por una reacción muy natural, ante lo nuevo. Si a mí me dicen que cambia el régimen, yo trato de precaverme para que el cambio no me perjudique. ¿Cómo hago eso? Pues adelanto mis bases. Voy jugando mis cartas adelantadamente. Mire que nadie se quiere morir en la ruta haciendo miles de kilómetros porque le guste (aunque nos gusta). Pero trata de graduarlo. Nadie quiere perderse una etapa de vacación porque le gusta, sino porque siente que hay que hacerlo. Yo estimo que, como todas las legislaciones, ésta va a ir ejerciendo su benéfica -para mí- acción de a poco. El doctor Herrera decía siempre que las leyes son como los trajes: que se puede elegir el mejor sastre, la mejor tela, pero lo que le da a las leyes y a los trajes el amolde es el uso. Después que se pone el traje tres veces le queda perfectamente bien.


EC - ¿Qué quiere decir? ¿Que se van a acortar las campañas?


LAL - Yo calculo...


EC - Estamos en campaña desde hace meses, en realidad.


LAL - Es una estimación. Primero, los partidos...


EC - ¿Y eso no distorsiona la gestión de gobierno?


LAL - Bueno, pero la realidad es como es. No caigamos en el voluntarismo de que vamos a cambiar la realidad. Tomó a los partidos de 60 años en los que la fracción era más importante que el partido. En todos. El sector era más importante que el partido. Usted hace un cambio de régimen, y de una dispersión tienen que ir a una confluencia. No se hace fácilmente porque uno tiene 50% años. Yo no tengo memoria de partido unido en una sola candidatura. Entonces, el cambio se siente, como todo cambio.

Segundo: no hay todavía una "cultura" de enfrentamiento, pero no de muerte interna o de lucha fratricida. Eso, de a poco, va a entrar en las próximas generaciones, que se van a dar cuenta de que la interna pretende ser nada más que la opción de preferencia dentro de lo que es una unidad partidaria. Que es lo que pasa en el Partido Nacional. El Partido Nacional tiene una unidad esencial. En ninguno de los temas importantes y trascendentes hay más que matices.


EC - ¿Cuál es la "unidad esencial"? Porque usted ha hablado reiteradamente de la "unidad esencial".


LAL - Claro. Porque yo trato de definir en política. Yo creo que mi deber de conducción es explicar en palabras entendibles las cosas. Usted habrá leído la columna que yo escribí el viernes pasado en "Patria", y lo invitaba al doctor Aguirre, que sostenía lo contrario que yo, a que hiciéramos una lista de 10 temas y viéramos hasta qué punto las coincidencias y discrepancias existen entre los cinco candidatos del Partido. Estoy seguro de que deben de ser muchas más las coincidencias.

Pasa lo mismo en el Partido Colorado y en el Frente Amplio. Tampoco pongamos una lupa en el Partido Nacional solamente. Si usted pone a Astori y a Vázquez, va a encontrar que las discrepancias son bastante grandes.


EC - Justamente: en los últimos meses los tres lemas principales, puesto en marcha el proceso de campaña para la interna, se han desatado una serie de enfrentamientos, de polémicas, de fisuras. Las más recientes son las del Foro Batllista, como los oyentes bien saben. Y cada tanto se escucha a algún dirigente de alguno de esos partidos decir: "Estamos poniendo en riesgo el resultado de las elecciones. Estamos poniendo en riesgo el triunfo del Partido".


LAL - Eso pasa en los grandes partidos del mundo. En los partidos Republicano y Demócrata de los Estados Unidos usted lo ve, porque sale todos los días en los diarios. Pasa en los grandes en España: en el Partido Socialista (PSOE); pasa en el partido conservador español, el PP. Pasa en todas las partes del mundo. Lo que hay que hacer es un equilibrio entre la fuerza centrífuga y la fuerza centrípeta. Si es más lo que me une que lo que me separa, soy del Partido; si es más lo que me separa, no estoy en el Partido, y no debería estar.

Pero eso pasa también en las sociedades comerciales. Pasa en el matrimonio. ¿O no? ¿No hemos laudado todos, internamente, en la más importante relación de la vida, los comunes denominadores, que son los que mantienen el matrimonio?

Entonces, no hay que asustarse del matiz. Porque no hay que dedicarse al matiz.


EC - Supóngase que la elección interna del Partido Nacional no define automáticamente al candidato presidencial. Supóngase que el tema va a la Convención.

¿Todo este clima de enfrentamiento, de polémica, de acusaciones que han estado cruzándose... ?


LAL - Bueno, no "cruzándose". Estas son "flechadas". Yo no he acusado a nadie. Así que vamos a hacer la diferencia. Lamento decírselo, pero no generalicemos. Porque yo no acuso a nadie.


EC - La puntualización es buena porque, además...


LAL - Es cierta.


EC - ... creo que ése es un dato notorio de la forma en que el Herrerismo ha encarado su campaña.


LAL - Sí, señor.


EC - Entonces, el clima que se ha instalado -con esa salvedad que usted decía-, aunque el clima existe igual, ¿no va a dificultar la negociación para terminar definiendo en la Covención al candidato?


Para ser presidente de nuevo "creo que tengo todavía la capacidad personal, el equipo y la propuesta, y vale la pena intentar llevarlos a la victoria. Yo tengo 57 años, tengo experiencia, tengo ideas, tengo fuerzas espirituales que me mueven. Tengo un equipo de primer nivel, que está ahí al lado, que ya hizo una buena gestión, y tenemos una propuesta. Entonces, como la gente es la que va a autorizarme o no, me parece que es legítimo que yo lo intente. Acá no se trata de estar equivaliendo récords ni de que porque fui tengo derecho a ser. Nadie tiene derecho a nada. Simplemente que cuando uno dedica su vida a esto... Esto no es para mí una dedicación circunstancial. Esto es mi vida. Yo he postergado todo lo demás en pro de esto. Y entonces, lo haré como presidente o como senador. Yo no voy a irme para mi casa a tejer o a escribir mis memorias, todavía".

LAL - Yo creo que no. Porque todos hemos ido a un partido de fútbol donde hemos vociferado contra Peñarol porque ganó o porque les ganamos los de Nacional, y el lunes usted vuelve a ser un ser normal, y el exabrupto que a lo mejor dijo en el estadio se le fue. No quiero hacer una comparación deportiva con la política, pero es lo mismo. Después uno duerme -porque la almohada es buena consejera-; después uno escucha a sus amigos, vio que las cosas no fueron como eran y, ¿qué es lo que tiene que hacer, si es que realmente pertenece al Partido? Ahora: yo de eso no tengo que dar pruebas porque hace 40 años que me dedico a esto, en las buenas, en las malas, con dictadura, con capucha, con prisión, con muerte y con atentado. Así que esta probado que soy integrante del Partido, de cinco generaciones y, como le dije una vez, padre de blancos, que es lo que más me importa.

Ahí se verá quién es capaz, ante un traspié, de decir: "Sigo perteneciendo al Partido o no".


EC - ¿Usted teme que haya alguno?


LAL - No, no.


EC - ¿Que no?


LAL - No. ¡Por Dios! Espero que no porque creo que el Partido Nacional, recuperada su unidad en 1958, tiene recuerdos demasiado dolorosos de lo que fueron los 16 años de separación que fueron desde 1942 a 1958.

Entonces, la desazón de perder todos la hemos conocido. Yo, por suerte, la he conocido. Porque el que nunca perdió, después pierde en una carrera importante y parece que el mundo se le viniera abajo. Y la vida es ganar y perder. Y arriba y abajo.

Entonces, yo creo que los partidos -y ahora generalizo- el lunes después de la elección interna tendrán que dormir y descansar. El martes, empezar a escuchar a la gente que a uno lo quiere y lo aconseja bien, y el miércoles empezar a hacer los contactos.

¿Qué va a pasar en la Convención? Se empezará a negociar la Convención. Hay un voto popular que ya dijo cómo se junta a los demás.


EC - Porque podría llegar a ocurrir, doctor Lacalle, que usted hubiera quedado primero, pero sin cumplir los requisitos para la proclamación automática. Y que después en la Convención se le "agruparan" los otros sectores, o algunos de los otros sectores, y nominaran candidato a alguien que tuvo menor porcentaje que usted.


LAL - Sí. A mí me hace mucha gracia ese razonamiento porque parte de la base de que yo me voy a quedar sentado en mi casa esperando que me hagan eso.

Y creo que patente de tonto no tengo.


EC - ¿Qué quiere decir con esto?


LAL - Que, conforme tiene un teléfono para llamar a los demás sectores la otra parte, también lo tengo yo.

Pero supongamos que así ocurra. Y que, entonces, Lacalle en el Partido Nacional tiene el 39%. Y los demás se reparten el resto. Y se coaligan para que yo no sea el candidato a presidente. Es un mensaje que ellos transmiten a la población. Legal es. Democrático, no. Pero está dentro de las opciones...


EC - ¿Y es fácil, en esas condiciones, para quien queda "desplazado" -entre comillas, porque la Constitución permite operar de esa forma-... ?


LAL - Sí, claro.


EC - ¿Y es fácil para quien queda desplazado de esa forma, salir a esa campaña con entusiasmo y con convicción por el otro candidato?


LAL - No es fácil. Y como es una hipótesis de no cumplimiento, yo vendré a explicarle acá después del 26.


EC - Esta pregunta puede sonar obvia, pero vamos a hacerla...


LAL - A veces, lo obvio hay que decirlo.


EC - ¿Por qué quiere ser presidente de la República nuevamente?


LAL - Porque creo que tengo todavía la capacidad personal, el equipo y la propuesta, y vale la pena intentar llevarlos a la victoria. Yo tengo 57 años, tengo experiencia, tengo ideas, tengo fuerzas espirituales que me mueven. Tengo un equipo de primer nivel, que está ahí al lado, que ya hizo una buena gestión, y tenemos una propuesta. Entonces, como la gente es la que va a autorizarme o no, me parece que es legítimo que yo lo intente. Acá no se trata de estar equivaliendo récords ni de que porque fui tengo derecho a ser. Nadie tiene derecho a nada. Simplemente que cuando uno dedica su vida a esto... Esto no es para mí una dedicación circunstancial. Esto es mi vida. Yo he postergado todo lo demás en pro de esto. Y entonces, lo haré como presidente o como senador. Yo no voy a irme para mi casa a tejer o a escribir mis memorias, todavía.


EC - Hace muy pocos días, usted dio a conocer con su equipo un folleto titulado: "Presidente Lacalle, respuesta segura". Es una propuesta programática, pero usted aclara que son bases programáticas.


LAL - Claro. Porque no queremos tener la arrogancia de estar diciendo: "Aquí está el 'nec plus ultra' y acá está lo que el Partido opina", porque no somos el Partido. El Herrerismo no es el Partido: es el fermento del Partido. Es, quizás, la mayoría. Entonces, le bajamos un poco el título, diciendo "bases". Porque después de la elección interna -en la que, entre otras cosas, se plebiscitarán estas ideas; porque no es plebiscitación solamente de personas- tendremos que decir: "Compañeros, tenemos que hacer, porque la Constitución lo indica, un programa único. A ver los aportes". Y con ellos se formará el programa. No quisimos tener la arrogancia de decir "esto es el programa". No. Son las bases de un sector importante del Partido.


EC - Enseguida le voy a preguntar por algunos aspectos de esas bases programáticas, pero me interesaría ahora alguna consideración general sobre cuál es la orientación de este documento.

En un reportaje de la semana pasada en Búsqueda, usted no consideró conveniente la calificación de "neoliberal" cuando se intenta aplicarla a su propuesta de gobierno. Ni siquiera aceptó la de "liberal".


LAL - Claro.


EC - Señaló que su programa incluye "una simbiosis entre lo social y lo económico, que es bastante alejada del cuco del liberalismo que anda por ahí".


LAL - Sí. Eso está escrito en la página 11. En primer lugar, a mí las etiquetas no se me pegan. (Risas) Y es, a veces, hasta un juego intelectual el que a uno lo quieran encasillar. Y cuando a uno lo encasillaron ahí por liberal, resulta que hace las políticas solidarias más grandes de la historia del país, como hizo la administración nacionalista.

Yo le voy a recordar cuál fue el proceso de la crítica al gobierno del Partido Nacional. Primero, que no podíamos ganar. Segundo, que si ganábamos no teníamos buen equipo. Tercero, que no podíamos gobernar. Cuarto: que las políticas económicas eran buenas pero "insensibles". Y quinto, que la parte social no era suficiente. O sea que fíjese qué trabajo tuvieron los etiquetadores con nuestro gobierno.

Y ahora pasa lo mismo. En el corazón de la propuesta, para mí, está la definición de la página 11, donde se habla de economía sana como "presupuesto de políticas solidarias efectivas". Es decir: no políticas sociales de cuento del tío, sino eficaces. Y ahí está, para mí, la simbiosis de la que yo hablo. Porque si a usted le quieren meter el letrerito del liberal, ¿cómo hacen con el PRIS, con la duplicación del Ministerio de Vivienda, la duplicación de las obras sociales y de las inversiones sociales? Entonces, le escapa. La costumbre de querer encerrarlo a uno en los titulares o en las etiquetas no deja de ser un poco inútil, porque al fin se les escapa siempre.


EC - Entiendo lo que dice, pero hay veces que convienen las simplificaciones a efectos de tener una visión global.


LAL - Por supuesto.


EC - ¿Y si usted tuviera que resumir en pocas palabras por dónde va o para dónde va...?


LAL - Libertad y solidaridad. Son los dos conceptos... Mire que yo me he preocupado para mí mismo aclararme, porque uno para transmitir tiene que tenerlo claro. Y yo creo que son los dos conceptos: el de libertad política y económica, hasta donde sea posible, sin perjuicio de la solidaridad social que es propia de la tradición nacional y de la tradición judeocristiana a la que pertenecemos como civilización.


EC - En el acto que tuvo lugar en la sede de Por la Patria, usted dijo en un momento, cuando pronosticaba un escenario Partido Nacional-Frente Amplio para 1999: "Ofrezcámonos para que triunfe la visión cristiana del Partido Nacional". ¿Por qué incorporó ese término?


LAL - Porque yo digo mucho "judeocristiano", generalmente. Y no, por supuesto, desde el punto de vista religioso. Porque yo no mezclo en la convocatoria política los temas religiosos, porque no es lógico. Yo sí soy una persona religiosa, y confesa, y todo el mundo lo sabe.

Yo digo generalmente "judeocristiano". O no se tomó bien la grabación o yo me equivoqué. Pero mi concepto usted lo conoce: es que el concepto ético del cual somos tributarios es la civilización judeocristiana, donde los valores solidaridad y prójimo están muy presentes. Y es lo que hace de red de sustentación mínima de una sociedad como la nuestra.


EC - Recorriendo este documento de bases programáticas llama la atención que el capítulo que se lleva más espacio -si no saqué la cuenta mal- es el de la educación.


LAL - Y no sabe lo que era. Hubo que ponerlo en una especie de morsa para apretarlo. Porque eran 40 páginas.


EC - Son más de seis páginas de las 38 o 40 que tiene el libro. ¿Por qué?


LAL - En primer lugar, por la diferencia de énfasis en el trabajo. Esto es un trabajo colectivo. Esto se hizo sobre la base de consultar, por parte del Instituto Manuel Oribe, a los agentes de la realidad: educadores privados, educadores públicos, salud pública y privada, productores rurales, a todo el mundo, en 25 ciudades del interior y en las principales organizaciones profesionales de Montevideo.

Después, cada equipo le puso más o menos énfasis y longitud. Todo trabajo colectivo después es muy difícil armonizarlo. El de educación, porque creemos que merece... Junto con salud creo que son los dos más extensos, aunque la extensión a veces no va en lo trascendente...


EC - ¿Usted tiene una opinión crítica de la reforma educativa que se está llevando adelante en este período de gobierno?


LAL - Yo sostengo que no ha habido una reforma educativa, sino que ha habido medidas -algunas importantes-, pero que no ameritan a "josepedrovarelizar" el Codicen.


EC - ¿Cuáles son sus objeciones, a grandes rasgos?


LAL - Que no ha habido una transformación del sistema educativo. Ha habido un avance en algunos aspectos, como la preparación de los docentes. Ha habido un retroceso en informática en las escuelas. Como las escuelas de alternancia. Y ha habido conflictos diversos que quizá no están dados por la esencia de lo que se propone, sino por el estilo que el presidente del Codicen le ha impreso a su conducción. Entonces, no estamos ante una reforma. Y además no podemos pensar en una reforma cada cinco años. El sistema educativo debe sufrir transformaciones. Me parece una palabra un poco más humilde, pero más acorde con lo que todos deseamos. La educación tiene que ir transformándose para adecuarse a la realidad. Y lo que aquí se propone, fundamentalmente, es eso.


EC - Me llama la atención también, dentro de este capítulo, una serie de mejoras que se anuncian para los funcionarios del sector de la educación. Se dice: "A los efectos de jerarquizar la carrera, buscar la excelencia en materia de recursos humanos y evitar el multiempleo, así como promover la permanencia del docente en el centro educativo. Recomponer y respetar la estructura institucional de la ANEP, así como el derecho de los funcionarios a ejercer los cargos que les corresponden en la pirámide jerárquica de acuerdo a su carrera administrativa. Concretar en el quinquenio un incremento salarial real...".


LAL - Eso es lo más importante.


EC - "... Establecer un sistema de cobertura médica total similar al de Disse. Implementar un fondo social de vivienda para los funcionarios, y crear y desarrollar un parque de vacaciones para los funcionarios de la ANEP". ¿No suena excesivamente generoso esto?


LAL - No sé: si con los maestros, que están ganando 2.800 pesos, no somos excesivamente generosos, me parece que no tenemos que serlo con nadie.


EC - Eso es indudable. Pero se vive tiempos de ajuste fiscal, y el propio documento del Herrerismo enfatiza en otra de sus páginas que se basará la estabilización de precios en una política fiscal de disciplina.


LAL - Efectivamente.


EC - ¿Entonces?


LAL - Entonces, nosotros creemos que nadie es capaz, en un gobierno como el actual, o en las circunstancias actuales, de lograr la plena recuperación salarial. Pero, ¿cuál es la contracara de lo que usted me dice? Que dejemos ahí quieto esto ¿hasta qué?

Yo pongo metas que son todas logrables. Se puede iniciar un proceso de recuperación salarial. No mejorar y llegar a donde debería ser. Pero, ¿cuál es la otra cara? ¿La pasividad? ¿Seguimos, entonces, sin avanzar en el salario del maestro y del policía? Por hablar de dos. Porque después habría que hacer subcategorías. Con un Estado como el nuestro, que ha fomentado la inequidad salarial, donde los sueldos de los entes autónomos superan en cinco o seis veces a cualquier sueldo de maestro, policía o funcionario judicial, es hora de que hagamos algún análisis, y digamos: "Bueno, yo no les puedo dar a ustedes menos de lo que sería justo, pero tampoco me quiero quedar a la espera de que eso camine por inanición".

Entonces, la cobertura médica puede ser un sucedáneo de mejora salarial. Puede decírseles a los maestros: "En cinco años yo pretendo llegar a «x» de recuperación salarial". Eso es lo que el país espera. Y no decirles que no hay. Porque no es tema de "no hay". Es tema de prioridades. Nosotros tenemos un sistema de compras del Estado -una de las más grandes reformas que está aquí es el sistema de compras- que hace gastar muchísimo más al Estado de lo que corresponde; de ahí podemos tener recursos.

Pero además debemos proceder a un ajuste estatal, no a un ajuste fiscal. Yo creo que un análisis de las cuentas de todo lo que es el Estado -"lato senso", ¿no es cierto-, incluidos los entes autónomos y todo, puede dar lugar a recursos que, si bien al maestro no lo llevarán al sueldo que su dignidad e importante profesión exige, le puede dar un alivio. Porque, ¿cuál es la contracara? "Nada". ¿Y por qué? "Porque no se puede".


EC - La pregunta viene, sin duda, reconociendo el derecho de los maestros y los profesores a ganar más (eso está fuera de discusión), pero en los últimos tiempos este tema ha sido especialmente duro y espeso. No ha logrado avanzar. Y como ahora vienen tiempos electorales y aparece un candidato que dice: "Vamos a aumentarles los salarios y darles tales o cuales beneficios"... (Interrupción del doctor Lacalle.)


LAL - No. Iniciar el proceso de recuperación...


EC - Entonces puede aparecer la sospecha de promesas... (Interrupciones del doctor Lacalle.)


LAL - Yo creo que si alguien de los candidatos que andan por ahí saben ustedes cómo se conduce soy yo. Porque soy el único que ya fue candidato. Y eso, como me decía un amigo mío, puede ser un riesgo o puede ser una ventaja. Como hay mucha gente que parece que quiere que vuelva a ser, parece que es una ventaja. Porque la actitud que nosotros tuvimos en el gobierno fue seria. Nadie puede dudar de ello. Y a riesgo, frente a una oposición como la del Frente Amplio y la del Foro Batllista, desatada contra nosotros, de aumentar gastos, duplicar las rendiciones de cuentas (que iban con 40 artículos y volvían con 400...), de modificar las cuotas del Banco Hipotecario en 15 días durante el receso parlamentario para agravar la situación del Banco Hipotecario. En todo eso, que ya lo vivimos, la gente sabe cómo actuamos.

Yo me siento en la responsabilidad de decirle a mi país que si logro...


EC - Usted dice que la gente sabe cómo ha actuado, y aquí un oyente pregunta: "Y durante su gobierno, ¿cómo actuó con el salario de los docentes?".


LAL - Lo mejor que se pudo. Y además, como la situación del país, gracias al gobierno del Partido Nacional, hoy es distinta, el oyente tendrá que recordar que cuando recibimos el gobierno teníamos un déficit del 7% del Producto Bruto Interno y el Banco Central tenía 20 millones de dólares en caja. Y tuvimos que pagar la reforma de los jubilados, que de sopetón, del 1° de marzo en adelante, representó como un 30%, si no me equivoco, de mejora real y efectiva de las retribuciones de los pasivos, que se cumplieron en fecha durante todo el período sin una sola demora.

Entonces, tuvimos que atender gastos que este gobierno no tuvo que atender, porque nosotros no tuvimos en la administración Sanguinetti número uno una administración que nos dejara las cuentas bien. Este gobierno ha tenido la ventaja, no sólo de que el Partido Nacional lo ha acompañado -cosa que no ocurrió con nosotros- sino de cómo recibió la situación financiera del país.


EC - A propósito: ya que usted toca ese punto, suele plantearse desde el equipo económico actual que se recibió el país con problemas en las cuentas, por un exceso de gasto en el año electoral.


LAL - Yo invito a quienes hagan esa aseveración -que no sé quiénes son, pero los invito formalmente- a que en un papel escribamos: "1° de marzo de 1990. Ingreso nuestro". Yo sé los datos que tengo. Y "1° de marzo" de ellos.

Pero después: ¿dónde se origina el aumento del gasto? A nosotros nos metieron, con un artículo de rendición de cuentas, 1.000 funcionarios de un solo golpe. A los funcionarios de la Dirección de Arquitectura los hicieron empleados públicos por un solo artículo. 1.000 en un día. 400 empleados del Parque de Vacaciones de UTE y Antel en otro artículo. 1.400 empleados en dos artículos de dos rendiciones de cuentas.

Entonces, si vamos un día a investigar esto, investigamos. (Queda muy feo "investigar". Vamos a "analizar", porque la palabra verdadera es ésa). Yo estoy dispuesto. Pero, entonces, después publicamos en un diario importante de Montevideo, a dos columnas: "Actitudes del Foro Batllista durante las rendiciones de cuentas. Actitudes del Partido Nacional-Herrerismo durante las rendiciones de cuentas". "Situación en que se encontró el país - Situación en que se encontró el país". "Qué había dentro del Banco Central - Qué había dentro del Banco Central".

Y créame: aunque esto no es una competencia deportiva (y, lamentablemente, no me gustaría tener razón), el país que nosotros recibimos es distinto del que entregamos.


**************

SEGUNDA PARTE



EC - Estamos hablando de algunas de las bases programáticas que su candidatura dio a conocer hace muy pocos días, después del trabajo del Instituto Manuel Oribe.

En el tema de las empresas públicas, el 20 de mayo usted dio una conferencia en el ciclo de la Asociación de Dirigentes de Marketing, y allí insinuó que las privatizaciones, tal cual ser proponían en la Ley de Empresas Públicas del año 1991, la que fue derogada parcialmente en referéndum, ya no serían aplicables en el futuro. Insinuó, digo. Usted se preguntó, por ejemplo, cómo sustituir en los ingresos de Rentas Generales los aportes millonarios que realizan año a año los entes autónomos. Entonces, ¿efectivamente usted ha revisado su posición en esta materia?


"Es notoria a actitud de meter al presidente de la República en la venta del Banco (Pan de Azúcar). ¿Todo lo que ocurre en Bio-Health es responsabilidad de Sanguinetti, entonces? ¡Cuidado!"

LAL - Sí. En dos aspectos. Primero, porque es de persona inteligente recapacitar y cambiar de opinión. Segundo, porque si bien el mensaje del electorado en el plebiscito de 1992 -fomentado y llevado adelante por el Foro Batllista y el Frente Amplio, convirtiéndolo en un plebiscito contra el gobierno- es algo que en otro período se puede replantear (no hay ningún constreñimiento), creo que lo primero que hacen estas bases programáticas es establecer unas normas muy tenues, muy genéricas, en las que el Estado continúa siendo la mayoría del capital accionario y donde se preconiza el pasaje al Derecho privado del funcionamiento de las empresas. Ir llevándolas de a poco a ser empresas. Y no se entra en detalle sobre si Antel o UTE, porque cada una de ellas merecería en el futuro, si pudiéramos entrar en este tipo de análisis nacional (éste sí que no puede ser un análisis partidario y sectorial), habría que pensar distintas soluciones para cada una. Porque no es lo mismo el Banco Hipotecario que Ancap.


EC - Entonces, ¿convertirlas en empresas privadas de propiedad mayoritaria pública?


LAL - Sí, señor. Es decir: "Ancap S.A.", "UTE S.A.". Es una aspiración programática que, por supuesto, requerirá -porque requiere mayorías especiales- un alto consenso. Pero como no queríamos callar nuestra opinión en la materia, aquí está.

Si esto encuentra un plano de madurez; encuentra en los sectores políticos la receptividad de que ésa es una asignatura pendiente del Uruguay, lo analizaremos sobre esta base. Y si no, no. No hacemos hincapié, no es el fin del mundo el cambiar las empresas públicas.


EC - ¿Cómo se empezaría este proceso?


LAL - El proceso ya lo hemos propuesto y está pendiente de que lo trate el Parlamento. Lo propusimos el 2 de marzo de este período de gobierno, al inicio, que es el pasaje al régimen de Derecho privado. Lo cual implicaría que ya se manejaran las empresas con más soltura en algunos de sus aspectos y, al mismo tiempo, con más rigor en otros aspectos. Porque la empresa privada en algunos aspectos admite mayor latitud de funcionamiento, y al mismo tiempo es más exigente en algunos aspectos.

Sería un paso gradual. Y como hay mucha gente que es gradualista, supongo que esto le gustará...


EC - Doctor Lacalle, imposible ver todos los capítulos de estas bases, pero mencionemos...


LAL - Pero podemos hacer otro programa el año que viene...


EC - Sí. O antes de abril, incluso, supongo.


LAL - Sí. El año que viene empieza en enero, así que... (Risas)


EC - Pero, por mencionar dos ejemplos más hoy: en el capítulo de trabajo y seguridad social, uno de los objetivos es "aumentar el tope de haberes jubilatorios, exonerando de aportes a los salarios en el monto en que excedan dicho mínimo". Es un poco críptico.


LAL - Hay que comprimir.


EC - Pero, ¿qué quiere decir?


LAL - Le pongo un ejemplo. Mucha gente gana hoy en día, supongamos, una cifra: 30.000 pesos por mes en un cargo de ejecutivo de una empresa. Aporta por 30.000 pesos al BPS. Pero sabe que solamente puede jubilarse con siete salarios mínimos nacionales. O sea, prácticamente, 10.000 pesos, a ojo de buen cubero. Es decir que tiene 30.000 de sueldo y aporta por 30.000, pero se jubila con 10. Usted comprenderá que acá hay una discordancia y, diría, hasta una injusticia flagrante.

Entonces, lo que se propone es que -con gradualismo también en esto- lo justo sería soltar los topes, y que esa persona pudiera, si hace el cómputo de los años que corresponden (porque tampoco es el salario del último mes que uno tiene en la pasividad) le da 25.000 de pasividad, que se vaya con 25.000. Me parece que eso sería lo justo, aquí y en cualquier parte del mundo.

Como hay constreñimientos financieros, lo que proponemos es proceder a dar un escalón. En cuanto a la jubilación: en vez de siete salarios mínimos nacionales, póngase 15.000 pesos, pero que nadie aporte más de eso. Me dirán: "No. La plata hace falta para la Caja, para pagar las pensiones a la vejez". Bueno: si hace falta, que el recurso sea genuino. Y no descontando del sueldo de esas personas. Me parece que es una medida justa. Está puesta programáticamente y va a requerir una gran madurez del sistema político. Porque no es cuestión de que esto vaya a una Cámara, y alguien diga: "¡No! ¡15 no! 50 salarios mínimos". Y empiezan los remates, a ver quién queda mejor con más gente. No. Estas son medidas serias que hay que plantear. Y las planteamos porque no las habíamos planteado.

Recapitulando: es una flagrante injusticia y tiene que encontrársele un principio de remedio.


EC - En cuanto al Poder Judicial, ustedes proponen, o anuncian que propondrán al Parlamento, una reforma constitucional, "tendiente a mejorar la organización y gestión de la Suprema Corte de Justicia dentro de los lineamientos de la propuesta que la propia Corte formulara".


LAL - La Corte mandó un mensaje pidiendo, entre otras cosas, que se le aliviara el trabajo autorizando más miembros en la Suprema Corte. La Corte tiene cinco miembros desde que se inició en 1907. Tiene muchísimo trabajo. Y entonces, más que nada, esta propuesta de reforma constitucional, tratamos de que el país aprenda a no hacer polémicos todos los temas. Este tema seguramente va a tener un enorme consenso. Entonces, ¿por qué no probamos a toda la población que nos podemos poner de acuerdo blancos, colorados, frentistas y Nuevo Espacio? Ya los dos tercios los tenemos sobradamente en un Parlamento. Y vamos de a poco, en las zonas no conflictivas, mostrando que política no es polémica permanente. Ni es decir que no porque otro inventó la idea.

Me parece que, más que nada, es un indicio que habría que mandarle al país, de que los comunes denominadores nacionales existen. Y de que somos capaces de encontrar ámbitos en los cuales el Frente, el Partido Nacional, el Nuevo Espacio y el Partido Colorado se encuentran y hacen esto. Todos sabemos que es para la mejor administración de la justicia.


EC - El caso Banco Pan de Azúcar sigue abierto. El Juzgado Penal a cargo de la investigación continúa citando testigos, pero además se están cumpliendo instancias en la Justicia Civil, a partir de un pleito iniciado por el Estado, y el ex presidente del Banco Pan de Azúcar, Stéphane Benhamou, le ha propuesto al presidente de la República en una carta que haya un acuerdo "amistoso".

De estos diferentes orígenes han estado surgiendo estas semanas varias informaciones y varios trascendidos. Me gustaría saber cómo los está observando usted.

Por ejemplo: el presidente del Banco Central, Humberto Capote, declaró el lunes 9 que para vender el Banco Pan de Azúcar va a ser necesario recapitalizarlo, y que ello le exigirá al Estado destinar a ese fin varias decenas de millones de dólares. Por esa razón, y por los gastos en que ha incurrido el Estado desde la intervención del Banco Pan de Azúcar, el fiscal Hugo Barrios entiende que ahora sí se darían los elementos necesarios para cambiar la carátula del procesamiento del contador Enrique Braga, cambiándola de "abuso innominado de funciones" a "fraude".


LAL - En lo primero, no estoy al tanto de lo que es el manejo de las finanzas, no sé. Me parece totalmente inconveniente que sigamos metiendo plata en bancos para que los bancos sobrevivan.


EC - ¿Cómo se resuelve la situación, si es que es necesario poner plata para venderlo?


LAL - Yo no acepto que se ponga plata. Me parece (necesario) poner 20 millones cuando 20 millones son 20 liceos. No creo que la opinión pública lo aceptara. Llegaremos a la inminencia y resolveremos. Además, la responsabilidad es más del Poder Ejecutivo que nuestra.

En segundo lugar, hemos perdido un poco la noción de la cronología. El Banco se vende, termina un período de gobierno, pasa a ser controlado por el Banco Central, por la Inspección de Bancos de esta administración. Que parecería no ser todo lo eficaz que podría ser, porque los balances del Banco, en los primeros años, fueron positivos. Si ha habido una omisión de vigilancia no es imputable a nadie que no sea los que eran responsables en el momento.

Entonces yo no puedo ver cómo puede hacerse la secuencia lógica para lo que el fiscal Barrios anuncia y amenaza hacer.


EC - ¿Con respecto a la tipificación de fraude?


LAL - Pero es un tema de Derecho Penal en el cual yo no soy especialista.


EC - Según el vicepresidente del Banco Central, Julián Moreno, "Benhamou y sus socios sustrajeron ilicítamente no menos de 50 millones de dólares del capital del Banco Pan de Azúcar".


LAL - Se lo preguntará al señor Moreno. Que lo pruebe o que lo diga. Yo no sé. Supongo que si lo dice alguien que es un jerarca tan importante, y que además tenía la vigilancia del Banco... Porque el Banco Central tiene que estar vigilando, y allí estaban los síndicos y los inspectores, y está la Inspección de Bancos. Parecería ser que, entonces, la omisión de vigilancia, por lo menos, cae en la administración en la que esta persona es vicepresidente. Yo no manejo los detalles, y estoy, como usted, a lo que dicen los periódicos, que no siempre hay que creerlo del todo, pero que de a poco van revelando que no fue bueno el contralor, parecería, sobre esta institución.


EC - ¿Y no fue bueno, usted subraya, en este período de gobierno?


LAL - No fue bueno en el período en que esta persona lo dice. Hay que tener una noción clara de la secuencia cronológica: cuándo empieza una responsabilidad y cuándo termina la otra.


EC - Benhamou, por un lado, y varios de los seis bancos italianos propietarios de Banknord insisten en que el Banco Central y las autoridades de la época sabían que los bancos italianos no se hacían responsables de la compra, y que ésta caía sobre Eurofar, es decir, Benhamou y sus socios.

Y el ex presidente del Banco Central en este período de gobierno, Ricardo Pascale, cuando declaró el viernes 30 ante el juez Balcaldi, responsabilizó al contador Enrique Braga y al Poder Ejecutivo encabezado por el doctor Luis Alberto Lacalle, por haber vendido el Banco Pan de Azúcar sin agotar los medios para conocer si los compradores eran solventes y si había instituciones bancarias detrás de la fiduciaria Banknord.


LAL - Yo no sé cómo el contador Pascale, que era uno de los aspirantes a comprar el Banco Pan de Azúcar con clientes suyos, logra vincular...


EC - ¿A qué se refiere?


LAL - El contador Pascale era asesor de quienes aspiraban, de otra empresa, a comprar el Banco Pan de Azúcar. Pero, digo: ¿cómo va a responsabilizar al Poder Ejecutivo de la venta hecha por dos o tres entes autónomos del Banco? O es una intención política que preside las palabras del contador Pascale, o no tienen atadero. A mí parece que la venta se realizó a quien en el momento parecía ser el único oferente. Se puso el banco en funcionamiento, funcionó bien y, después, lo que ocurrió nadie lo puede prever.

Pero me parece que estamos perdiendo el punto de vista de lo que aquí interesa. Interesa que esta operación se hizo y termine lo mejor posible. Y ahora resulta que estamos agregándole a todos los temas que el país tiene, estos otros. A mí me parece que no da para más y que la utilización del Banco Pan de Azúcar para los efectos políticos es tan notoria que me parece que la tenemos que dejar aquí. Yo no estoy dispuesto a seguir siendo preguntado sobre este tema, donde las responsabilidades están muy claras y donde esto se ha utilizado para hostilizarme políticamente.


EC - La última consulta sobre este punto: ¿usted ha logrado conformar una opinión de Benhamou y sus socios?


LAL - Yo no soy el juez de la conducta del señor Benhamou.


EC - No, pero en su período de gobierno se concretó esta venta. Más allá de que usted la haya resuelto o no...


LAL - Pero es que yo no puedo juzgar la conducta de Benhamou ni del Papa Juan Pablo II. Yo me atengo a hechos: viene una persona, compra un banco, hace funcionar el banco, bien o mal. Yo sé lo que sabe usted. ¿Por qué tengo que saber más yo? Yo no sé más. Y si, además de saber, se quiere inferir alguna responsabilidad, ya hemos ido al Juzgado las veces necesarias; ya hemos sido sometidos a la opinión pública, y no aparece nada. ¿Qué van a insistir? ¿Porque vienen las elecciones? ¿Estamos en esto porque hay elecciones?


EC - ¿Usted tiene esta impresión...?


LAL - ¡Muchas veces la tengo! ¿Y usted no?


EC - Pero son actuaciones judiciales.


LAL - ¿Y por qué renacen repentinamente? ¿Porque el Espíritu Santo los iluminó?


EC - Pero quienes están llevando adelante las actuaciones son un juez y un fiscal...


LAL - Sí, señor.


EC - ... y ellos determinaron para estas fechas estas citaciones.


LAL - Sí. Y como yo no he sido citado ni tengo nada que ver, la prensa le agrega siempre, para ver si puede involucrarme a mí. Yo no estoy hablando del señor juez y el señor fiscal. ¿Por qué usted me lo pregunta si yo no tengo nada que ver?


EC - Por ejemplo, porque el contador Pascale le atribuyó...


LAL - ¿Y el contador Pascale de qué partido es? ¿Pascale en qué actitud política está? Es notoria que es la actitud de meter al presidente de la República en la venta del banco. ¿Todo lo que ocurre en Bio-Health es responsabilidad de Sanguinetti, entonces? ¡Cuidado!


EC - De toda esta serie de denuncias de presuntos actos de corrupción que involucraban a funcionarios de su administración, algunas han sido archivadas (ejemplo: el caso llamado Svetogorsky, aquel que tenía que ver con negocios de forestación), pero otras, no. Otras han dado lugar a procesamientos.


LAL - ¿Cuáles?


EC - Las del Banco de Seguros del Estado, en los casos del señor Julio Grenno y el señor Daniel Cambón, y en el caso del Banco Pan de Azúcar, Braga y Cambón.

¿Qué reflexiones le han dejado a usted, ahora que ha pasado todo este tiempo, ahora que algunas derivaron hacia el archivo, que otras siguen; ahora que, digamos, podría pensarse que este proceso ha decantado?


LAL - Yo no pienso que se pueda hilar una cosa con la otra. Donde ha habido imputaciones personales a mí se ha probado que todo era nada más que maquinaciones políticas muy bien organizadas, y no por las personas que aparecían, solamente.

Y los otros es lo que le puede pasar a cualquier gobierno. Si el doctor Solari ha incurrido en conductas negativas, yo no he visto que se le pregunte al doctor Sanguinetti por eso. Nadie puede ser responsable de lo que cometa un subalterno en lo que sea ilegítimo. Tampoco puede preverlo. Entonces, ¿por qué esta reiterada presencia del tema? Me parece que tiene una finalidad política. Y así se comenzó. Es decir: yo fui denunciado en el Frente Amplio en el tema del Banco Pan de Azúcar. ¿Se cree que lo hicieron por el deseo de que la cosa funcionara bien o por tratar de detener un proyecto político?

Y así casi todo.

Pero yo le digo una cosa: yo no mantengo de esto ningún mal recuerdo ni tengo ningún rencor. Yo estoy demasiado ocupado con mi propuesta, con tratar de llevar el Partido Nacional adelante. Y por supuesto, se imagina que he actuado correctamente como persona y como político toda mi vida. No voy a permitir que eso se someta a juicio.


EC - Usted decía "por qué se me pregunta a mí este tema". Entre otras cosas, en el caso mío, se lo estoy preguntando porque también se ha instalado en la campaña electoral interna de su partido.


LAL - ¿Y por qué tenemos que hacer juego a eso? ¿A usted le parece que es justo eso? ¿Que de una gestión de gobierno como la que tuve yo, donde el país fue transformado, lo único que preguntan ustedes es esto?


EC - Bueno, está claro que no es lo único que preguntamos. En esta entrevista es bastante evidente que no.


LAL - Hay un olvido de todo lo bueno. Si uno nombró 100 funcionarios que fueron muy buenos, también acordémonos que nombramos buenos funcionarios y que hicimos las cosas bien. Pero, ¡ya está! Luis Alberto de Herrera fue acusado de vendepatria, el peor delito que se puede acusar a una persona: que por dinero traicionara a su país. Wilson Ferreira fue acusado de tupamaro y lo vimos usted y yo en las pantallas, recomendando la captura. Jorge Batlle fue crucificado hasta las elecciones internas del año 1990 recordándole un episodio de su vida. Y aquí estamos.


EC - ¿Cómo avizora usted que va a terminar definiéndose la interna del Partido Nacional? Hay cinco candidatos, pero dos de ellos -usted y el doctor Ramírez- están, según una encuesta, uno primero y el otro segundo, y según la otra, al revés. Pero son los dos que están en los primeros lugares y descolgados del resto. ¿Vamos hacia una polarización Ramírez-Lacalle?


LAL - Yo no creo. Sabe que las encuestas no son tampoco de tenerles una fe dogmática. Las encuestas son como la temperatura respecto de un paciente que el médico usa para guiarse. Le pone el termómetro: "Tiene 40. Che, ¿por qué será? Será una infección...". No es la temperatura la que importa sino el indicio que la temperatura señala sobre el organismo del paciente. Lo mismo es en la vida política. La encuesta ayuda, no hay duda. Cada uno tiene la que prefiere, generalmente donde va bien. Yo toda la vida he tenido una gran admiración por la exactitud de la encuesta de Equipos cuando me ha ido bien y cuando me ha ido mal.

Le hago un cuento: en setiembre de 1989 a mí me dijeron que ganábamos las elecciones por 170.000 votos, y la ganamos por 174.000. Me pareció un alto grado de profesionalismo. Pero todas pueden ser buenas o malas. Pero no hay que casarse con la encuesta.


EC - Pero dejemos a un lado las encuestas. Usted tiene mucho olfato político.


LAL - Más o menos. Estoy resfriado, a veces, pero me curo. (Risas)


EC - ¿Y qué le dice su olfato político?


LAL - Que en el Partido Nacional hay una fuerte tendencia a favor del Herrerismo y que ésta es una elección muy particular. El voto es voluntario, es una elección donde importa mucho la organización partidaria. No sé. Todavía es muy temprano para hacer análisis. Y yo no los hago hasta que no se abren las urnas. Y me ha ido muy bien así. En mi fuero íntimo, por supuesto, tengo una noción de lo que puede pasar. Pero... dejémoslo así.


EC - En cuanto a la elección nacional, en aquel acto en la sede de Por la Patria, el 21 de octubre, usted dijo: "El fin de siglo del año que viene nos va a ver enfrentados al Partido Nacional y al Frente Amplio con dos visiones distintas del mundo, del país y del ser humano". ¿Eso era el pronóstico de un balotaje Partido Nacional-Frente Amplio?


LAL - Sí. Porque creo que son las dos fuerzas que tienen una visión concreta y clara del país. Y son antinómicas. O, por lo menos, muy separadas. La del nacionalismo, más que la del Partido Nacional. No quiero ser estrecho en el límite del lema en lo jurídico. Y el socialismo utópico, como lo plantea el Frente Amplio.


EC - ¿El Partido Colorado no corre? ¿No lo ve con posibilidades para el balotaje?


LAL - Porque veo más bien una concepción orgánica en el Partido Nacional. Pero esto no es deprecatorio para nuestros compañeros históricos que, entre los dos, hicimos tantas cosas buenas.


EC - ¿Porque ve al Partido Nacional con una visión orgánica?


LAL - Claro. Lo veo con una visión del mundo y de la vida un poco más orgánica que la del Partido Colorado. Pero es una opinión.


EC - ¿O sea que la elección no se define en octubre?


LAL - No, yo no creo. Creo muy difícil que alguien tenga la mayoría absoluta. Pero, ¡ojo con hacer pronósticos! Sobre todo de opinión, que lo que tiene de lindo es que es cambiante.


EC - Si no gana la interna, usted ha dicho que va a ser candidato al Senado.


LAL - Sí.


EC - ¿Y la posibilidad de ser candidato a la Intendencia de Maldonado, que en algún momento manejó?


LAL - Me hubiera gustado mucho, pero no tengo residencia.


EC - ¿Definitivamente es un proyecto que quedó por acá?


LAL - A la vejez, para la que todavía falta mucho.


EC - Y supongamos esa hipótesis de que usted no es el candidato presidencial blanco. De todos modos, ¿lo va a intentar otra vez?


LAL - ¡Uhh! Pero es mucho tiempo. Yo creo que tenemos que acostumbrarnos a las generaciones nuevas.

---------------
Transcripción: Fernando Iglesias
Edición: Julieta Sokolowicz