Luis Alberto Lacalle: "Todavía no voy
a irme para mi casa a tejer
o a escribir mis memorias"
EN PERSPECTIVA
Miércoles 18.11.98 - Hora 09.20
EMILIANO COTELO:
Continuando con nuestra serie de entrevistas a los precandidatos presidenciales recibimos
a esta hora en los estudios de El Espectador al doctor Luis Alberto Lacalle, ex presidente
de la República, líder del Herrerismo.
Doctor Lacalle, gracias por acompañarnos en este "rato" que pasa en Montevideo.
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"Si alguien de los candidatos que andan
por ahí saben ustedes cómo se conduce soy yo. Porque soy el único que ya fue candidato.
(...) Como hay mucha gente que parece que quiere que vuelva a ser, parece que es una
ventaja. Porque la actitud que nosotros tuvimos en el gobierno fue seria. Nadie puede
dudar de ello". |
LUIS ALBERTO LACALLE:
Es una "bajada" a la capital, dentro de un panorama y un calendario muy
ajustado, que nos va a llevar de ahora al 20 de diciembre a 100 localidades de todo el
interior, en esa primera vuelta, la siembra de la propuesta, el inicio de campaña. Como
yo he ido durante estos tres años a todo el país, permanentemente uno tiene que marcar
la diferencia entre cuál era la actitud en abril de este año y cuál es la de noviembre
o diciembre. Antes era la de escuchar, la de ir a los lugares donde se produce, donde se
enseña, donde se cura. Ese permanente recibir datos ha sido de las características de mi
vida política que creo que es muy buena, porque uno se convierte en un
"uruguayólogo". Es decir, en un conocedor de la realidad del país, que es la
materia prima sobre la que opera y trabaja un verdadero dirigente político y un
gobernante.
Para marcar la diferencia, decimos: "Bueno, se acabó el escuchar. Ahora hay que
hablar". Entonces, ahora exponemos y convocamos. No quiere decir que no escuchemos.
Pero el énfasis está en la difusión de la propuesta, la convocatoria a la tarea
electoral. Ahora sí el tiempo no es político, sino que es electoral.
EC - ¿En un régimen muy intenso?
LAL - Sí. Porque pretendemos estas 100 localidades antes del 20 de diciembre, y después
del 3 o 4 de enero -digamos que el 7 de enero, para dar una yapa de descanso- hacer hasta
abril las otras 200 localidades, por supuesto. No es el interior solamente. Montevideo,
por ejemplo, ahora lo hacemos sábados y domingos todo el día en una zona. Es una manera
nueva de trabajar que termina en una reunión pero que empieza en el recorrido del sistema
social de la zona.
EC - ¿O sea?
LAL - Clubes deportivos, la entidad más importante, que culmina en un acto típicamente
político-electoral.
EC - Hoy, por ejemplo, de acá se va ¿para dónde?
LAL - Esta tarde voy para Atlántida, Soca -toda la parte este del departamento de
Canelones- y hacemos dos asambleas Pando, en dos partes distintas de Pando. Mañana, de
nuevo Canelones.
EC - Usted mencionó que va a hacer una breve pausa en el eje de fin de año, y en el
verano va a continuar. ¿Y cómo se hace campaña en verano? Porque ésta es una
obligación que ha implantado el nuevo sistema electoral.
LAL - Es la primera vez que se hace campaña en esta época, por lo menos en los tiempos
modernos. Es la única vez. También ocurrió en el plebiscito del año 51, que cayó en
verano, pero fue un plebiscito.
Hay que adecuarse a los ritmos de la gente. No todo el mundo veranea. Partamos también de
esa base. Uno ya tiene la fijación de que todo el mundo abandona, se vacía el país y se
va para la costa. No es así. Pero hay migración interna muy grande. Entonces, nuestra
idea es aprovechar una pausa, que puede ser entre el final del día de playa y el inicio
de la noche, la calidez, las horas un poco más laxas de la temporada, para, donde hay
gente descansando, hacer algo un poquito más leve, pero no dejar de pasar el mensaje. Sin
perjuicio de mantener el contacto con el resto del país que no veranea, que es la enorme
mayoría.
EC - ¿Cómo imagina usted las elecciones internas? ¿Qué tipo de participación se va a
dar en ellas?
LAL - Yo creo que bastante buena. Usted sabe que yo soy uno de los padres de toda esta
modificación.
EC - Exacto.
LAL - Habrá leído unos artículos que se llamaban "La refundación de los
partidos". Desde la Presidencia yo anuncié que me iba a dedicar a esto. Lo anuncié
el 1° de marzo, cuando dejé la Presidencia. Yo creo que es la más inteligente medida.
Que, por supuesto, tomaron los partidos tradicionales, que siempre están adelantándose
al tiempo. La gente dice: "¿Por qué han durado 162 años los partidos?".
Porque tienen esta capacidad de adelantarse a los acontecimientos. Ante la crítica de que
"a mí las candidaturas me las traen prontas", de "quién sabe cómo se
eligen", que "el dedazo de Fulano", que "se juntaron entre
cuatro", "la multiplicidad de candidaturas"... Multiplicidad difícilmente
explicable. Usted, con amigos extranjeros, habrá tenido el problema de agarrar un papel y
un lápiz para explicar la Ley de Lemas. Y los partidos percibimos que era necesario dar
más participación. "Participar" es el gran verbo que se conjuga. Porque se
participa en la elección de los candidatos y se participa en las dos etapas posteriores.
Entonces, yo creo que la gente lo va a ir aprovechando de a poco, porque va cobrando
conciencia cabal de la importancia de esto de a poco. Y ésta es la parte didáctica que
uno tiene que cumplir.
Y yo creo que más de un 50%. En los partidos puede variar. Puede haber más votos en un
partido que en otro, pero la media yo creo que está por encima del 50%. Que si tenemos en
cuenta que en nuestro país el "no sabe, no contesta" es el partido más
importante, porque es el que resuelve, siempre está en un 25% o 30%, es muy buena
participación de quienes saben y contestan; o sea, quienes se confiesan o se definen como
integrantes de partidos.
EC - ¿Será una elección de aparato o de opinión pública?
LAL - Las dos cosas. Creo que es muy difícil separarlas. Lo que ocurre es que el día de
la elección, el esquema de captación, organización, ir a buscar -como el voto es
voluntario, tenemos que recordar siempre eso- va a pesar...
EC - Sí. La elección es obligatoria para los partidos, pero voluntaria...
LAL - ... para el ciudadano. Pero creo que va a pesar la organización. Y sobre todo el
conocimiento. En esto hay un grado de baquía, como decimos los paisanos, que es
intransferible. El que sabe de la realidad la puede captar mejor.
EC - Hablando del nuevo sistema electoral implantado por la reforma constitucional que
usted recién defendía: este sistema ha recibido algunas críticas en los últimos
tiempos. Por ejemplo, ¿usted no entiende que adelantó de manera exagerada los tiempos
electorales?
LAL - Sí. Pero creo que por una reacción muy natural, ante lo nuevo. Si a mí me dicen
que cambia el régimen, yo trato de precaverme para que el cambio no me perjudique.
¿Cómo hago eso? Pues adelanto mis bases. Voy jugando mis cartas adelantadamente. Mire
que nadie se quiere morir en la ruta haciendo miles de kilómetros porque le guste (aunque
nos gusta). Pero trata de graduarlo. Nadie quiere perderse una etapa de vacación porque
le gusta, sino porque siente que hay que hacerlo. Yo estimo que, como todas las
legislaciones, ésta va a ir ejerciendo su benéfica -para mí- acción de a poco. El
doctor Herrera decía siempre que las leyes son como los trajes: que se puede elegir el
mejor sastre, la mejor tela, pero lo que le da a las leyes y a los trajes el amolde es el
uso. Después que se pone el traje tres veces le queda perfectamente bien.
EC - ¿Qué quiere decir? ¿Que se van a acortar las campañas?
LAL - Yo calculo...
EC - Estamos en campaña desde hace meses, en realidad.
LAL - Es una estimación. Primero, los partidos...
EC - ¿Y eso no distorsiona la gestión de gobierno?
LAL - Bueno, pero la realidad es como es. No caigamos en el voluntarismo de que vamos a
cambiar la realidad. Tomó a los partidos de 60 años en los que la fracción era más
importante que el partido. En todos. El sector era más importante que el partido. Usted
hace un cambio de régimen, y de una dispersión tienen que ir a una confluencia. No se
hace fácilmente porque uno tiene 50% años. Yo no tengo memoria de partido unido en una
sola candidatura. Entonces, el cambio se siente, como todo cambio.
Segundo: no hay todavía una "cultura" de enfrentamiento, pero no de muerte
interna o de lucha fratricida. Eso, de a poco, va a entrar en las próximas generaciones,
que se van a dar cuenta de que la interna pretende ser nada más que la opción de
preferencia dentro de lo que es una unidad partidaria. Que es lo que pasa en el Partido
Nacional. El Partido Nacional tiene una unidad esencial. En ninguno de los temas
importantes y trascendentes hay más que matices.
EC - ¿Cuál es la "unidad esencial"? Porque usted ha hablado reiteradamente de
la "unidad esencial".
LAL - Claro. Porque yo trato de definir en política. Yo creo que mi deber de conducción
es explicar en palabras entendibles las cosas. Usted habrá leído la columna que yo
escribí el viernes pasado en "Patria", y lo invitaba al doctor Aguirre, que
sostenía lo contrario que yo, a que hiciéramos una lista de 10 temas y viéramos hasta
qué punto las coincidencias y discrepancias existen entre los cinco candidatos del
Partido. Estoy seguro de que deben de ser muchas más las coincidencias.
Pasa lo mismo en el Partido Colorado y en el Frente Amplio. Tampoco pongamos una lupa en
el Partido Nacional solamente. Si usted pone a Astori y a Vázquez, va a encontrar que las
discrepancias son bastante grandes.
EC - Justamente: en los últimos meses los tres lemas principales, puesto en marcha el
proceso de campaña para la interna, se han desatado una serie de enfrentamientos, de
polémicas, de fisuras. Las más recientes son las del Foro Batllista, como los oyentes
bien saben. Y cada tanto se escucha a algún dirigente de alguno de esos partidos decir:
"Estamos poniendo en riesgo el resultado de las elecciones. Estamos poniendo en
riesgo el triunfo del Partido".
LAL - Eso pasa en los grandes partidos del mundo. En los partidos Republicano y Demócrata
de los Estados Unidos usted lo ve, porque sale todos los días en los diarios. Pasa en los
grandes en España: en el Partido Socialista (PSOE); pasa en el partido conservador
español, el PP. Pasa en todas las partes del mundo. Lo que hay que hacer es un equilibrio
entre la fuerza centrífuga y la fuerza centrípeta. Si es más lo que me une que lo que
me separa, soy del Partido; si es más lo que me separa, no estoy en el Partido, y no
debería estar.
Pero eso pasa también en las sociedades comerciales. Pasa en el matrimonio. ¿O no? ¿No
hemos laudado todos, internamente, en la más importante relación de la vida, los comunes
denominadores, que son los que mantienen el matrimonio?
Entonces, no hay que asustarse del matiz. Porque no hay que dedicarse al matiz.
EC - Supóngase que la elección interna del Partido Nacional no define automáticamente
al candidato presidencial. Supóngase que el tema va a la Convención.
¿Todo este clima de enfrentamiento, de polémica, de acusaciones que han estado
cruzándose... ?
LAL - Bueno, no "cruzándose". Estas son "flechadas". Yo no he acusado
a nadie. Así que vamos a hacer la diferencia. Lamento decírselo, pero no generalicemos.
Porque yo no acuso a nadie.
EC - La puntualización es buena porque, además...
LAL - Es cierta.
EC - ... creo que ése es un dato notorio de la forma en que el Herrerismo ha encarado su
campaña.
LAL - Sí, señor.
EC - Entonces, el clima que se ha instalado -con esa salvedad que usted decía-, aunque el
clima existe igual, ¿no va a dificultar la negociación para terminar definiendo en la
Covención al candidato?
Para ser presidente de nuevo "creo que tengo
todavía la capacidad personal, el equipo y la propuesta, y vale la pena intentar
llevarlos a la victoria. Yo tengo 57 años, tengo experiencia, tengo ideas, tengo fuerzas
espirituales que me mueven. Tengo un equipo de primer nivel, que está ahí al lado, que
ya hizo una buena gestión, y tenemos una propuesta. Entonces, como la gente es la que va
a autorizarme o no, me parece que es legítimo que yo lo intente. Acá no se trata de
estar equivaliendo récords ni de que porque fui tengo derecho a ser. Nadie tiene derecho
a nada. Simplemente que cuando uno dedica su vida a esto... Esto no es para mí una
dedicación circunstancial. Esto es mi vida. Yo he postergado todo lo demás en pro de
esto. Y entonces, lo haré como presidente o como senador. Yo no voy a irme para mi casa a
tejer o a escribir mis memorias, todavía".
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LAL - Yo creo que no. Porque todos hemos ido a un partido de fútbol donde
hemos vociferado contra Peñarol porque ganó o porque les ganamos los de Nacional, y el
lunes usted vuelve a ser un ser normal, y el exabrupto que a lo mejor dijo en el estadio
se le fue. No quiero hacer una comparación deportiva con la política, pero es lo mismo.
Después uno duerme -porque la almohada es buena consejera-; después uno escucha a sus
amigos, vio que las cosas no fueron como eran y, ¿qué es lo que tiene que hacer, si es
que realmente pertenece al Partido? Ahora: yo de eso no tengo que dar pruebas porque hace
40 años que me dedico a esto, en las buenas, en las malas, con dictadura, con capucha,
con prisión, con muerte y con atentado. Así que esta probado que soy integrante del
Partido, de cinco generaciones y, como le dije una vez, padre de blancos, que es lo que
más me importa.
Ahí se verá quién es capaz, ante un traspié, de decir: "Sigo perteneciendo al
Partido o no".
EC - ¿Usted teme que haya alguno?
LAL - No, no.
EC - ¿Que no?
LAL - No. ¡Por Dios! Espero que no porque creo que el Partido Nacional, recuperada su
unidad en 1958, tiene recuerdos demasiado dolorosos de lo que fueron los 16 años de
separación que fueron desde 1942 a 1958.
Entonces, la desazón de perder todos la hemos conocido. Yo, por suerte, la he conocido.
Porque el que nunca perdió, después pierde en una carrera importante y parece que el
mundo se le viniera abajo. Y la vida es ganar y perder. Y arriba y abajo.
Entonces, yo creo que los partidos -y ahora generalizo- el lunes después de la elección
interna tendrán que dormir y descansar. El martes, empezar a escuchar a la gente que a
uno lo quiere y lo aconseja bien, y el miércoles empezar a hacer los contactos.
¿Qué va a pasar en la Convención? Se empezará a negociar la Convención. Hay un voto
popular que ya dijo cómo se junta a los demás.
EC - Porque podría llegar a ocurrir, doctor Lacalle, que usted hubiera quedado primero,
pero sin cumplir los requisitos para la proclamación automática. Y que después en la
Convención se le "agruparan" los otros sectores, o algunos de los otros
sectores, y nominaran candidato a alguien que tuvo menor porcentaje que usted.
LAL - Sí. A mí me hace mucha gracia ese razonamiento porque parte de la base de que yo
me voy a quedar sentado en mi casa esperando que me hagan eso.
Y creo que patente de tonto no tengo.
EC - ¿Qué quiere decir con esto?
LAL - Que, conforme tiene un teléfono para llamar a los demás sectores la otra parte,
también lo tengo yo.
Pero supongamos que así ocurra. Y que, entonces, Lacalle en el Partido Nacional tiene el
39%. Y los demás se reparten el resto. Y se coaligan para que yo no sea el candidato a
presidente. Es un mensaje que ellos transmiten a la población. Legal es. Democrático,
no. Pero está dentro de las opciones...
EC - ¿Y es fácil, en esas condiciones, para quien queda "desplazado" -entre
comillas, porque la Constitución permite operar de esa forma-... ?
LAL - Sí, claro.
EC - ¿Y es fácil para quien queda desplazado de esa forma, salir a esa campaña con
entusiasmo y con convicción por el otro candidato?
LAL - No es fácil. Y como es una hipótesis de no cumplimiento, yo vendré a explicarle
acá después del 26.
EC - Esta pregunta puede sonar obvia, pero vamos a hacerla...
LAL - A veces, lo obvio hay que decirlo.
EC - ¿Por qué quiere ser presidente de la República nuevamente?
LAL - Porque creo que tengo todavía la capacidad personal, el equipo y la propuesta, y
vale la pena intentar llevarlos a la victoria. Yo tengo 57 años, tengo experiencia, tengo
ideas, tengo fuerzas espirituales que me mueven. Tengo un equipo de primer nivel, que
está ahí al lado, que ya hizo una buena gestión, y tenemos una propuesta. Entonces,
como la gente es la que va a autorizarme o no, me parece que es legítimo que yo lo
intente. Acá no se trata de estar equivaliendo récords ni de que porque fui tengo
derecho a ser. Nadie tiene derecho a nada. Simplemente que cuando uno dedica su vida a
esto... Esto no es para mí una dedicación circunstancial. Esto es mi vida. Yo he
postergado todo lo demás en pro de esto. Y entonces, lo haré como presidente o como
senador. Yo no voy a irme para mi casa a tejer o a escribir mis memorias, todavía.
EC - Hace muy pocos días, usted dio a conocer con su equipo un folleto titulado:
"Presidente Lacalle, respuesta segura". Es una propuesta programática, pero
usted aclara que son bases programáticas.
LAL - Claro. Porque no queremos tener la arrogancia de estar diciendo: "Aquí está
el 'nec plus ultra' y acá está lo que el Partido opina", porque no somos el
Partido. El Herrerismo no es el Partido: es el fermento del Partido. Es, quizás, la
mayoría. Entonces, le bajamos un poco el título, diciendo "bases". Porque
después de la elección interna -en la que, entre otras cosas, se plebiscitarán estas
ideas; porque no es plebiscitación solamente de personas- tendremos que decir:
"Compañeros, tenemos que hacer, porque la Constitución lo indica, un programa
único. A ver los aportes". Y con ellos se formará el programa. No quisimos tener la
arrogancia de decir "esto es el programa". No. Son las bases de un sector
importante del Partido.
EC - Enseguida le voy a preguntar por algunos aspectos de esas bases programáticas, pero
me interesaría ahora alguna consideración general sobre cuál es la orientación de este
documento.
En un reportaje de la semana pasada en Búsqueda, usted no consideró conveniente la
calificación de "neoliberal" cuando se intenta aplicarla a su propuesta de
gobierno. Ni siquiera aceptó la de "liberal".
LAL - Claro.
EC - Señaló que su programa incluye "una simbiosis entre lo social y lo económico,
que es bastante alejada del cuco del liberalismo que anda por ahí".
LAL - Sí. Eso está escrito en la página 11. En primer lugar, a mí las etiquetas no se
me pegan. (Risas) Y es, a veces, hasta un juego intelectual el que a uno lo quieran
encasillar. Y cuando a uno lo encasillaron ahí por liberal, resulta que hace las
políticas solidarias más grandes de la historia del país, como hizo la administración
nacionalista.
Yo le voy a recordar cuál fue el proceso de la crítica al gobierno del Partido Nacional.
Primero, que no podíamos ganar. Segundo, que si ganábamos no teníamos buen equipo.
Tercero, que no podíamos gobernar. Cuarto: que las políticas económicas eran buenas
pero "insensibles". Y quinto, que la parte social no era suficiente. O sea que
fíjese qué trabajo tuvieron los etiquetadores con nuestro gobierno.
Y ahora pasa lo mismo. En el corazón de la propuesta, para mí, está la definición de
la página 11, donde se habla de economía sana como "presupuesto de políticas
solidarias efectivas". Es decir: no políticas sociales de cuento del tío, sino
eficaces. Y ahí está, para mí, la simbiosis de la que yo hablo. Porque si a usted le
quieren meter el letrerito del liberal, ¿cómo hacen con el PRIS, con la duplicación del
Ministerio de Vivienda, la duplicación de las obras sociales y de las inversiones
sociales? Entonces, le escapa. La costumbre de querer encerrarlo a uno en los titulares o
en las etiquetas no deja de ser un poco inútil, porque al fin se les escapa siempre.
EC - Entiendo lo que dice, pero hay veces que convienen las simplificaciones a efectos de
tener una visión global.
LAL - Por supuesto.
EC - ¿Y si usted tuviera que resumir en pocas palabras por dónde va o para dónde va...?
LAL - Libertad y solidaridad. Son los dos conceptos... Mire que yo me he preocupado para
mí mismo aclararme, porque uno para transmitir tiene que tenerlo claro. Y yo creo que son
los dos conceptos: el de libertad política y económica, hasta donde sea posible, sin
perjuicio de la solidaridad social que es propia de la tradición nacional y de la
tradición judeocristiana a la que pertenecemos como civilización.
EC - En el acto que tuvo lugar en la sede de Por la Patria, usted dijo en un momento,
cuando pronosticaba un escenario Partido Nacional-Frente Amplio para 1999:
"Ofrezcámonos para que triunfe la visión cristiana del Partido Nacional".
¿Por qué incorporó ese término?
LAL - Porque yo digo mucho "judeocristiano", generalmente. Y no, por supuesto,
desde el punto de vista religioso. Porque yo no mezclo en la convocatoria política los
temas religiosos, porque no es lógico. Yo sí soy una persona religiosa, y confesa, y
todo el mundo lo sabe.
Yo digo generalmente "judeocristiano". O no se tomó bien la grabación o yo me
equivoqué. Pero mi concepto usted lo conoce: es que el concepto ético del cual somos
tributarios es la civilización judeocristiana, donde los valores solidaridad y prójimo
están muy presentes. Y es lo que hace de red de sustentación mínima de una sociedad
como la nuestra.
EC - Recorriendo este documento de bases programáticas llama la atención que el
capítulo que se lleva más espacio -si no saqué la cuenta mal- es el de la educación.
LAL - Y no sabe lo que era. Hubo que ponerlo en una especie de morsa para apretarlo.
Porque eran 40 páginas.
EC - Son más de seis páginas de las 38 o 40 que tiene el libro. ¿Por qué?
LAL - En primer lugar, por la diferencia de énfasis en el trabajo. Esto es un trabajo
colectivo. Esto se hizo sobre la base de consultar, por parte del Instituto Manuel Oribe,
a los agentes de la realidad: educadores privados, educadores públicos, salud pública y
privada, productores rurales, a todo el mundo, en 25 ciudades del interior y en las
principales organizaciones profesionales de Montevideo.
Después, cada equipo le puso más o menos énfasis y longitud. Todo trabajo colectivo
después es muy difícil armonizarlo. El de educación, porque creemos que merece... Junto
con salud creo que son los dos más extensos, aunque la extensión a veces no va en lo
trascendente...
EC - ¿Usted tiene una opinión crítica de la reforma educativa que se está llevando
adelante en este período de gobierno?
LAL - Yo sostengo que no ha habido una reforma educativa, sino que ha habido medidas
-algunas importantes-, pero que no ameritan a "josepedrovarelizar" el Codicen.
EC - ¿Cuáles son sus objeciones, a grandes rasgos?
LAL - Que no ha habido una transformación del sistema educativo. Ha habido un avance en
algunos aspectos, como la preparación de los docentes. Ha habido un retroceso en
informática en las escuelas. Como las escuelas de alternancia. Y ha habido conflictos
diversos que quizá no están dados por la esencia de lo que se propone, sino por el
estilo que el presidente del Codicen le ha impreso a su conducción. Entonces, no estamos
ante una reforma. Y además no podemos pensar en una reforma cada cinco años. El sistema
educativo debe sufrir transformaciones. Me parece una palabra un poco más humilde, pero
más acorde con lo que todos deseamos. La educación tiene que ir transformándose para
adecuarse a la realidad. Y lo que aquí se propone, fundamentalmente, es eso.
EC - Me llama la atención también, dentro de este capítulo, una serie de mejoras que se
anuncian para los funcionarios del sector de la educación. Se dice: "A los efectos
de jerarquizar la carrera, buscar la excelencia en materia de recursos humanos y evitar el
multiempleo, así como promover la permanencia del docente en el centro educativo.
Recomponer y respetar la estructura institucional de la ANEP, así como el derecho de los
funcionarios a ejercer los cargos que les corresponden en la pirámide jerárquica de
acuerdo a su carrera administrativa. Concretar en el quinquenio un incremento salarial
real...".
LAL - Eso es lo más importante.
EC - "... Establecer un sistema de cobertura médica total similar al de Disse.
Implementar un fondo social de vivienda para los funcionarios, y crear y desarrollar un
parque de vacaciones para los funcionarios de la ANEP". ¿No suena excesivamente
generoso esto?
LAL - No sé: si con los maestros, que están ganando 2.800 pesos, no somos excesivamente
generosos, me parece que no tenemos que serlo con nadie.
EC - Eso es indudable. Pero se vive tiempos de ajuste fiscal, y el propio documento del
Herrerismo enfatiza en otra de sus páginas que se basará la estabilización de precios
en una política fiscal de disciplina.
LAL - Efectivamente.
EC - ¿Entonces?
LAL - Entonces, nosotros creemos que nadie es capaz, en un gobierno como el actual, o en
las circunstancias actuales, de lograr la plena recuperación salarial. Pero, ¿cuál es
la contracara de lo que usted me dice? Que dejemos ahí quieto esto ¿hasta qué?
Yo pongo metas que son todas logrables. Se puede iniciar un proceso de recuperación
salarial. No mejorar y llegar a donde debería ser. Pero, ¿cuál es la otra cara? ¿La
pasividad? ¿Seguimos, entonces, sin avanzar en el salario del maestro y del policía? Por
hablar de dos. Porque después habría que hacer subcategorías. Con un Estado como el
nuestro, que ha fomentado la inequidad salarial, donde los sueldos de los entes autónomos
superan en cinco o seis veces a cualquier sueldo de maestro, policía o funcionario
judicial, es hora de que hagamos algún análisis, y digamos: "Bueno, yo no les puedo
dar a ustedes menos de lo que sería justo, pero tampoco me quiero quedar a la espera de
que eso camine por inanición".
Entonces, la cobertura médica puede ser un sucedáneo de mejora salarial. Puede
decírseles a los maestros: "En cinco años yo pretendo llegar a «x» de
recuperación salarial". Eso es lo que el país espera. Y no decirles que no hay.
Porque no es tema de "no hay". Es tema de prioridades. Nosotros tenemos un
sistema de compras del Estado -una de las más grandes reformas que está aquí es el
sistema de compras- que hace gastar muchísimo más al Estado de lo que corresponde; de
ahí podemos tener recursos.
Pero además debemos proceder a un ajuste estatal, no a un ajuste fiscal. Yo creo que un
análisis de las cuentas de todo lo que es el Estado -"lato senso", ¿no es
cierto-, incluidos los entes autónomos y todo, puede dar lugar a recursos que, si bien al
maestro no lo llevarán al sueldo que su dignidad e importante profesión exige, le puede
dar un alivio. Porque, ¿cuál es la contracara? "Nada". ¿Y por qué?
"Porque no se puede".
EC - La pregunta viene, sin duda, reconociendo el derecho de los maestros y los profesores
a ganar más (eso está fuera de discusión), pero en los últimos tiempos este tema ha
sido especialmente duro y espeso. No ha logrado avanzar. Y como ahora vienen tiempos
electorales y aparece un candidato que dice: "Vamos a aumentarles los salarios y
darles tales o cuales beneficios"... (Interrupción del doctor Lacalle.)
LAL - No. Iniciar el proceso de recuperación...
EC - Entonces puede aparecer la sospecha de promesas... (Interrupciones del doctor
Lacalle.)
LAL - Yo creo que si alguien de los candidatos que andan por ahí saben ustedes cómo se
conduce soy yo. Porque soy el único que ya fue candidato. Y eso, como me decía un amigo
mío, puede ser un riesgo o puede ser una ventaja. Como hay mucha gente que parece que
quiere que vuelva a ser, parece que es una ventaja. Porque la actitud que nosotros tuvimos
en el gobierno fue seria. Nadie puede dudar de ello. Y a riesgo, frente a una oposición
como la del Frente Amplio y la del Foro Batllista, desatada contra nosotros, de aumentar
gastos, duplicar las rendiciones de cuentas (que iban con 40 artículos y volvían con
400...), de modificar las cuotas del Banco Hipotecario en 15 días durante el receso
parlamentario para agravar la situación del Banco Hipotecario. En todo eso, que ya lo
vivimos, la gente sabe cómo actuamos.
Yo me siento en la responsabilidad de decirle a mi país que si logro...
EC - Usted dice que la gente sabe cómo ha actuado, y aquí un oyente pregunta: "Y
durante su gobierno, ¿cómo actuó con el salario de los docentes?".
LAL - Lo mejor que se pudo. Y además, como la situación del país, gracias al gobierno
del Partido Nacional, hoy es distinta, el oyente tendrá que recordar que cuando recibimos
el gobierno teníamos un déficit del 7% del Producto Bruto Interno y el Banco Central
tenía 20 millones de dólares en caja. Y tuvimos que pagar la reforma de los jubilados,
que de sopetón, del 1° de marzo en adelante, representó como un 30%, si no me equivoco,
de mejora real y efectiva de las retribuciones de los pasivos, que se cumplieron en fecha
durante todo el período sin una sola demora.
Entonces, tuvimos que atender gastos que este gobierno no tuvo que atender, porque
nosotros no tuvimos en la administración Sanguinetti número uno una administración que
nos dejara las cuentas bien. Este gobierno ha tenido la ventaja, no sólo de que el
Partido Nacional lo ha acompañado -cosa que no ocurrió con nosotros- sino de cómo
recibió la situación financiera del país.
EC - A propósito: ya que usted toca ese punto, suele plantearse desde el equipo
económico actual que se recibió el país con problemas en las cuentas, por un exceso de
gasto en el año electoral.
LAL - Yo invito a quienes hagan esa aseveración -que no sé quiénes son, pero los invito
formalmente- a que en un papel escribamos: "1° de marzo de 1990. Ingreso
nuestro". Yo sé los datos que tengo. Y "1° de marzo" de ellos.
Pero después: ¿dónde se origina el aumento del gasto? A nosotros nos metieron, con un
artículo de rendición de cuentas, 1.000 funcionarios de un solo golpe. A los
funcionarios de la Dirección de Arquitectura los hicieron empleados públicos por un solo
artículo. 1.000 en un día. 400 empleados del Parque de Vacaciones de UTE y Antel en otro
artículo. 1.400 empleados en dos artículos de dos rendiciones de cuentas.
Entonces, si vamos un día a investigar esto, investigamos. (Queda muy feo
"investigar". Vamos a "analizar", porque la palabra verdadera es
ésa). Yo estoy dispuesto. Pero, entonces, después publicamos en un diario importante de
Montevideo, a dos columnas: "Actitudes del Foro Batllista durante las rendiciones de
cuentas. Actitudes del Partido Nacional-Herrerismo durante las rendiciones de
cuentas". "Situación en que se encontró el país - Situación en que se
encontró el país". "Qué había dentro del Banco Central - Qué había dentro
del Banco Central".
Y créame: aunque esto no es una competencia deportiva (y, lamentablemente, no me
gustaría tener razón), el país que nosotros recibimos es distinto del que entregamos.
**************
SEGUNDA PARTE
EC - Estamos hablando de algunas de las bases programáticas que su candidatura dio a
conocer hace muy pocos días, después del trabajo del Instituto Manuel Oribe.
En el tema de las empresas públicas, el 20 de mayo usted dio una conferencia en el ciclo
de la Asociación de Dirigentes de Marketing, y allí insinuó que las privatizaciones,
tal cual ser proponían en la Ley de Empresas Públicas del año 1991, la que fue derogada
parcialmente en referéndum, ya no serían aplicables en el futuro. Insinuó, digo. Usted
se preguntó, por ejemplo, cómo sustituir en los ingresos de Rentas Generales los aportes
millonarios que realizan año a año los entes autónomos. Entonces, ¿efectivamente usted
ha revisado su posición en esta materia?
"Es notoria a actitud de meter al presidente de
la República en la venta del Banco (Pan de Azúcar). ¿Todo lo que ocurre en Bio-Health
es responsabilidad de Sanguinetti, entonces? ¡Cuidado!"
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LAL - Sí. En dos aspectos. Primero, porque es de persona inteligente
recapacitar y cambiar de opinión. Segundo, porque si bien el mensaje del electorado en el
plebiscito de 1992 -fomentado y llevado adelante por el Foro Batllista y el Frente Amplio,
convirtiéndolo en un plebiscito contra el gobierno- es algo que en otro período se puede
replantear (no hay ningún constreñimiento), creo que lo primero que hacen estas bases
programáticas es establecer unas normas muy tenues, muy genéricas, en las que el Estado
continúa siendo la mayoría del capital accionario y donde se preconiza el pasaje al
Derecho privado del funcionamiento de las empresas. Ir llevándolas de a poco a ser
empresas. Y no se entra en detalle sobre si Antel o UTE, porque cada una de ellas
merecería en el futuro, si pudiéramos entrar en este tipo de análisis nacional (éste
sí que no puede ser un análisis partidario y sectorial), habría que pensar distintas
soluciones para cada una. Porque no es lo mismo el Banco Hipotecario que Ancap.
EC - Entonces, ¿convertirlas en empresas privadas de propiedad mayoritaria pública?
LAL - Sí, señor. Es decir: "Ancap S.A.", "UTE S.A.". Es una
aspiración programática que, por supuesto, requerirá -porque requiere mayorías
especiales- un alto consenso. Pero como no queríamos callar nuestra opinión en la
materia, aquí está.
Si esto encuentra un plano de madurez; encuentra en los sectores políticos la
receptividad de que ésa es una asignatura pendiente del Uruguay, lo analizaremos sobre
esta base. Y si no, no. No hacemos hincapié, no es el fin del mundo el cambiar las
empresas públicas.
EC - ¿Cómo se empezaría este proceso?
LAL - El proceso ya lo hemos propuesto y está pendiente de que lo trate el Parlamento. Lo
propusimos el 2 de marzo de este período de gobierno, al inicio, que es el pasaje al
régimen de Derecho privado. Lo cual implicaría que ya se manejaran las empresas con más
soltura en algunos de sus aspectos y, al mismo tiempo, con más rigor en otros aspectos.
Porque la empresa privada en algunos aspectos admite mayor latitud de funcionamiento, y al
mismo tiempo es más exigente en algunos aspectos.
Sería un paso gradual. Y como hay mucha gente que es gradualista, supongo que esto le
gustará...
EC - Doctor Lacalle, imposible ver todos los capítulos de estas bases, pero
mencionemos...
LAL - Pero podemos hacer otro programa el año que viene...
EC - Sí. O antes de abril, incluso, supongo.
LAL - Sí. El año que viene empieza en enero, así que... (Risas)
EC - Pero, por mencionar dos ejemplos más hoy: en el capítulo de trabajo y seguridad
social, uno de los objetivos es "aumentar el tope de haberes jubilatorios, exonerando
de aportes a los salarios en el monto en que excedan dicho mínimo". Es un poco
críptico.
LAL - Hay que comprimir.
EC - Pero, ¿qué quiere decir?
LAL - Le pongo un ejemplo. Mucha gente gana hoy en día, supongamos, una cifra: 30.000
pesos por mes en un cargo de ejecutivo de una empresa. Aporta por 30.000 pesos al BPS.
Pero sabe que solamente puede jubilarse con siete salarios mínimos nacionales. O sea,
prácticamente, 10.000 pesos, a ojo de buen cubero. Es decir que tiene 30.000 de sueldo y
aporta por 30.000, pero se jubila con 10. Usted comprenderá que acá hay una discordancia
y, diría, hasta una injusticia flagrante.
Entonces, lo que se propone es que -con gradualismo también en esto- lo justo sería
soltar los topes, y que esa persona pudiera, si hace el cómputo de los años que
corresponden (porque tampoco es el salario del último mes que uno tiene en la pasividad)
le da 25.000 de pasividad, que se vaya con 25.000. Me parece que eso sería lo justo,
aquí y en cualquier parte del mundo.
Como hay constreñimientos financieros, lo que proponemos es proceder a dar un escalón.
En cuanto a la jubilación: en vez de siete salarios mínimos nacionales, póngase 15.000
pesos, pero que nadie aporte más de eso. Me dirán: "No. La plata hace falta para la
Caja, para pagar las pensiones a la vejez". Bueno: si hace falta, que el recurso sea
genuino. Y no descontando del sueldo de esas personas. Me parece que es una medida justa.
Está puesta programáticamente y va a requerir una gran madurez del sistema político.
Porque no es cuestión de que esto vaya a una Cámara, y alguien diga: "¡No! ¡15
no! 50 salarios mínimos". Y empiezan los remates, a ver quién queda mejor con más
gente. No. Estas son medidas serias que hay que plantear. Y las planteamos porque no las
habíamos planteado.
Recapitulando: es una flagrante injusticia y tiene que encontrársele un principio de
remedio.
EC - En cuanto al Poder Judicial, ustedes proponen, o anuncian que propondrán al
Parlamento, una reforma constitucional, "tendiente a mejorar la organización y
gestión de la Suprema Corte de Justicia dentro de los lineamientos de la propuesta que la
propia Corte formulara".
LAL - La Corte mandó un mensaje pidiendo, entre otras cosas, que se le aliviara el
trabajo autorizando más miembros en la Suprema Corte. La Corte tiene cinco miembros desde
que se inició en 1907. Tiene muchísimo trabajo. Y entonces, más que nada, esta
propuesta de reforma constitucional, tratamos de que el país aprenda a no hacer
polémicos todos los temas. Este tema seguramente va a tener un enorme consenso. Entonces,
¿por qué no probamos a toda la población que nos podemos poner de acuerdo blancos,
colorados, frentistas y Nuevo Espacio? Ya los dos tercios los tenemos sobradamente en un
Parlamento. Y vamos de a poco, en las zonas no conflictivas, mostrando que política no es
polémica permanente. Ni es decir que no porque otro inventó la idea.
Me parece que, más que nada, es un indicio que habría que mandarle al país, de que los
comunes denominadores nacionales existen. Y de que somos capaces de encontrar ámbitos en
los cuales el Frente, el Partido Nacional, el Nuevo Espacio y el Partido Colorado se
encuentran y hacen esto. Todos sabemos que es para la mejor administración de la
justicia.
EC - El caso Banco Pan de Azúcar sigue abierto. El Juzgado Penal a cargo de la
investigación continúa citando testigos, pero además se están cumpliendo instancias en
la Justicia Civil, a partir de un pleito iniciado por el Estado, y el ex presidente del
Banco Pan de Azúcar, Stéphane Benhamou, le ha propuesto al presidente de la República
en una carta que haya un acuerdo "amistoso".
De estos diferentes orígenes han estado surgiendo estas semanas varias informaciones y
varios trascendidos. Me gustaría saber cómo los está observando usted.
Por ejemplo: el presidente del Banco Central, Humberto Capote, declaró el lunes 9 que
para vender el Banco Pan de Azúcar va a ser necesario recapitalizarlo, y que ello le
exigirá al Estado destinar a ese fin varias decenas de millones de dólares. Por esa
razón, y por los gastos en que ha incurrido el Estado desde la intervención del Banco
Pan de Azúcar, el fiscal Hugo Barrios entiende que ahora sí se darían los elementos
necesarios para cambiar la carátula del procesamiento del contador Enrique Braga,
cambiándola de "abuso innominado de funciones" a "fraude".
LAL - En lo primero, no estoy al tanto de lo que es el manejo de las finanzas, no sé. Me
parece totalmente inconveniente que sigamos metiendo plata en bancos para que los bancos
sobrevivan.
EC - ¿Cómo se resuelve la situación, si es que es necesario poner plata para venderlo?
LAL - Yo no acepto que se ponga plata. Me parece (necesario) poner 20 millones cuando 20
millones son 20 liceos. No creo que la opinión pública lo aceptara. Llegaremos a la
inminencia y resolveremos. Además, la responsabilidad es más del Poder Ejecutivo que
nuestra.
En segundo lugar, hemos perdido un poco la noción de la cronología. El Banco se vende,
termina un período de gobierno, pasa a ser controlado por el Banco Central, por la
Inspección de Bancos de esta administración. Que parecería no ser todo lo eficaz que
podría ser, porque los balances del Banco, en los primeros años, fueron positivos. Si ha
habido una omisión de vigilancia no es imputable a nadie que no sea los que eran
responsables en el momento.
Entonces yo no puedo ver cómo puede hacerse la secuencia lógica para lo que el fiscal
Barrios anuncia y amenaza hacer.
EC - ¿Con respecto a la tipificación de fraude?
LAL - Pero es un tema de Derecho Penal en el cual yo no soy especialista.
EC - Según el vicepresidente del Banco Central, Julián Moreno, "Benhamou y sus
socios sustrajeron ilicítamente no menos de 50 millones de dólares del capital del Banco
Pan de Azúcar".
LAL - Se lo preguntará al señor Moreno. Que lo pruebe o que lo diga. Yo no sé. Supongo
que si lo dice alguien que es un jerarca tan importante, y que además tenía la
vigilancia del Banco... Porque el Banco Central tiene que estar vigilando, y allí estaban
los síndicos y los inspectores, y está la Inspección de Bancos. Parecería ser que,
entonces, la omisión de vigilancia, por lo menos, cae en la administración en la que
esta persona es vicepresidente. Yo no manejo los detalles, y estoy, como usted, a lo que
dicen los periódicos, que no siempre hay que creerlo del todo, pero que de a poco van
revelando que no fue bueno el contralor, parecería, sobre esta institución.
EC - ¿Y no fue bueno, usted subraya, en este período de gobierno?
LAL - No fue bueno en el período en que esta persona lo dice. Hay que tener una noción
clara de la secuencia cronológica: cuándo empieza una responsabilidad y cuándo termina
la otra.
EC - Benhamou, por un lado, y varios de los seis bancos italianos propietarios de Banknord
insisten en que el Banco Central y las autoridades de la época sabían que los bancos
italianos no se hacían responsables de la compra, y que ésta caía sobre Eurofar, es
decir, Benhamou y sus socios.
Y el ex presidente del Banco Central en este período de gobierno, Ricardo Pascale, cuando
declaró el viernes 30 ante el juez Balcaldi, responsabilizó al contador Enrique Braga y
al Poder Ejecutivo encabezado por el doctor Luis Alberto Lacalle, por haber vendido el
Banco Pan de Azúcar sin agotar los medios para conocer si los compradores eran solventes
y si había instituciones bancarias detrás de la fiduciaria Banknord.
LAL - Yo no sé cómo el contador Pascale, que era uno de los aspirantes a comprar el
Banco Pan de Azúcar con clientes suyos, logra vincular...
EC - ¿A qué se refiere?
LAL - El contador Pascale era asesor de quienes aspiraban, de otra empresa, a comprar el
Banco Pan de Azúcar. Pero, digo: ¿cómo va a responsabilizar al Poder Ejecutivo de la
venta hecha por dos o tres entes autónomos del Banco? O es una intención política que
preside las palabras del contador Pascale, o no tienen atadero. A mí parece que la venta
se realizó a quien en el momento parecía ser el único oferente. Se puso el banco en
funcionamiento, funcionó bien y, después, lo que ocurrió nadie lo puede prever.
Pero me parece que estamos perdiendo el punto de vista de lo que aquí interesa. Interesa
que esta operación se hizo y termine lo mejor posible. Y ahora resulta que estamos
agregándole a todos los temas que el país tiene, estos otros. A mí me parece que no da
para más y que la utilización del Banco Pan de Azúcar para los efectos políticos es
tan notoria que me parece que la tenemos que dejar aquí. Yo no estoy dispuesto a seguir
siendo preguntado sobre este tema, donde las responsabilidades están muy claras y donde
esto se ha utilizado para hostilizarme políticamente.
EC - La última consulta sobre este punto: ¿usted ha logrado conformar una opinión de
Benhamou y sus socios?
LAL - Yo no soy el juez de la conducta del señor Benhamou.
EC - No, pero en su período de gobierno se concretó esta venta. Más allá de que usted
la haya resuelto o no...
LAL - Pero es que yo no puedo juzgar la conducta de Benhamou ni del Papa Juan Pablo II. Yo
me atengo a hechos: viene una persona, compra un banco, hace funcionar el banco, bien o
mal. Yo sé lo que sabe usted. ¿Por qué tengo que saber más yo? Yo no sé más. Y si,
además de saber, se quiere inferir alguna responsabilidad, ya hemos ido al Juzgado las
veces necesarias; ya hemos sido sometidos a la opinión pública, y no aparece nada.
¿Qué van a insistir? ¿Porque vienen las elecciones? ¿Estamos en esto porque hay
elecciones?
EC - ¿Usted tiene esta impresión...?
LAL - ¡Muchas veces la tengo! ¿Y usted no?
EC - Pero son actuaciones judiciales.
LAL - ¿Y por qué renacen repentinamente? ¿Porque el Espíritu Santo los iluminó?
EC - Pero quienes están llevando adelante las actuaciones son un juez y un fiscal...
LAL - Sí, señor.
EC - ... y ellos determinaron para estas fechas estas citaciones.
LAL - Sí. Y como yo no he sido citado ni tengo nada que ver, la prensa le agrega siempre,
para ver si puede involucrarme a mí. Yo no estoy hablando del señor juez y el señor
fiscal. ¿Por qué usted me lo pregunta si yo no tengo nada que ver?
EC - Por ejemplo, porque el contador Pascale le atribuyó...
LAL - ¿Y el contador Pascale de qué partido es? ¿Pascale en qué actitud política
está? Es notoria que es la actitud de meter al presidente de la República en la venta
del banco. ¿Todo lo que ocurre en Bio-Health es responsabilidad de Sanguinetti, entonces?
¡Cuidado!
EC - De toda esta serie de denuncias de presuntos actos de corrupción que involucraban a
funcionarios de su administración, algunas han sido archivadas (ejemplo: el caso llamado
Svetogorsky, aquel que tenía que ver con negocios de forestación), pero otras, no. Otras
han dado lugar a procesamientos.
LAL - ¿Cuáles?
EC - Las del Banco de Seguros del Estado, en los casos del señor Julio Grenno y el señor
Daniel Cambón, y en el caso del Banco Pan de Azúcar, Braga y Cambón.
¿Qué reflexiones le han dejado a usted, ahora que ha pasado todo este tiempo, ahora que
algunas derivaron hacia el archivo, que otras siguen; ahora que, digamos, podría pensarse
que este proceso ha decantado?
LAL - Yo no pienso que se pueda hilar una cosa con la otra. Donde ha habido imputaciones
personales a mí se ha probado que todo era nada más que maquinaciones políticas muy
bien organizadas, y no por las personas que aparecían, solamente.
Y los otros es lo que le puede pasar a cualquier gobierno. Si el doctor Solari ha
incurrido en conductas negativas, yo no he visto que se le pregunte al doctor Sanguinetti
por eso. Nadie puede ser responsable de lo que cometa un subalterno en lo que sea
ilegítimo. Tampoco puede preverlo. Entonces, ¿por qué esta reiterada presencia del
tema? Me parece que tiene una finalidad política. Y así se comenzó. Es decir: yo fui
denunciado en el Frente Amplio en el tema del Banco Pan de Azúcar. ¿Se cree que lo
hicieron por el deseo de que la cosa funcionara bien o por tratar de detener un proyecto
político?
Y así casi todo.
Pero yo le digo una cosa: yo no mantengo de esto ningún mal recuerdo ni tengo ningún
rencor. Yo estoy demasiado ocupado con mi propuesta, con tratar de llevar el Partido
Nacional adelante. Y por supuesto, se imagina que he actuado correctamente como persona y
como político toda mi vida. No voy a permitir que eso se someta a juicio.
EC - Usted decía "por qué se me pregunta a mí este tema". Entre otras cosas,
en el caso mío, se lo estoy preguntando porque también se ha instalado en la campaña
electoral interna de su partido.
LAL - ¿Y por qué tenemos que hacer juego a eso? ¿A usted le parece que es justo eso?
¿Que de una gestión de gobierno como la que tuve yo, donde el país fue transformado, lo
único que preguntan ustedes es esto?
EC - Bueno, está claro que no es lo único que preguntamos. En esta entrevista es
bastante evidente que no.
LAL - Hay un olvido de todo lo bueno. Si uno nombró 100 funcionarios que fueron muy
buenos, también acordémonos que nombramos buenos funcionarios y que hicimos las cosas
bien. Pero, ¡ya está! Luis Alberto de Herrera fue acusado de vendepatria, el peor delito
que se puede acusar a una persona: que por dinero traicionara a su país. Wilson Ferreira
fue acusado de tupamaro y lo vimos usted y yo en las pantallas, recomendando la captura.
Jorge Batlle fue crucificado hasta las elecciones internas del año 1990 recordándole un
episodio de su vida. Y aquí estamos.
EC - ¿Cómo avizora usted que va a terminar definiéndose la interna del Partido
Nacional? Hay cinco candidatos, pero dos de ellos -usted y el doctor Ramírez- están,
según una encuesta, uno primero y el otro segundo, y según la otra, al revés. Pero son
los dos que están en los primeros lugares y descolgados del resto. ¿Vamos hacia una
polarización Ramírez-Lacalle?
LAL - Yo no creo. Sabe que las encuestas no son tampoco de tenerles una fe dogmática. Las
encuestas son como la temperatura respecto de un paciente que el médico usa para guiarse.
Le pone el termómetro: "Tiene 40. Che, ¿por qué será? Será una
infección...". No es la temperatura la que importa sino el indicio que la
temperatura señala sobre el organismo del paciente. Lo mismo es en la vida política. La
encuesta ayuda, no hay duda. Cada uno tiene la que prefiere, generalmente donde va bien.
Yo toda la vida he tenido una gran admiración por la exactitud de la encuesta de Equipos
cuando me ha ido bien y cuando me ha ido mal.
Le hago un cuento: en setiembre de 1989 a mí me dijeron que ganábamos las elecciones por
170.000 votos, y la ganamos por 174.000. Me pareció un alto grado de profesionalismo.
Pero todas pueden ser buenas o malas. Pero no hay que casarse con la encuesta.
EC - Pero dejemos a un lado las encuestas. Usted tiene mucho olfato político.
LAL - Más o menos. Estoy resfriado, a veces, pero me curo. (Risas)
EC - ¿Y qué le dice su olfato político?
LAL - Que en el Partido Nacional hay una fuerte tendencia a favor del Herrerismo y que
ésta es una elección muy particular. El voto es voluntario, es una elección donde
importa mucho la organización partidaria. No sé. Todavía es muy temprano para hacer
análisis. Y yo no los hago hasta que no se abren las urnas. Y me ha ido muy bien así. En
mi fuero íntimo, por supuesto, tengo una noción de lo que puede pasar. Pero...
dejémoslo así.
EC - En cuanto a la elección nacional, en aquel acto en la sede de Por la Patria, el 21
de octubre, usted dijo: "El fin de siglo del año que viene nos va a ver enfrentados
al Partido Nacional y al Frente Amplio con dos visiones distintas del mundo, del país y
del ser humano". ¿Eso era el pronóstico de un balotaje Partido Nacional-Frente
Amplio?
LAL - Sí. Porque creo que son las dos fuerzas que tienen una visión concreta y clara del
país. Y son antinómicas. O, por lo menos, muy separadas. La del nacionalismo, más que
la del Partido Nacional. No quiero ser estrecho en el límite del lema en lo jurídico. Y
el socialismo utópico, como lo plantea el Frente Amplio.
EC - ¿El Partido Colorado no corre? ¿No lo ve con posibilidades para el balotaje?
LAL - Porque veo más bien una concepción orgánica en el Partido Nacional. Pero esto no
es deprecatorio para nuestros compañeros históricos que, entre los dos, hicimos tantas
cosas buenas.
EC - ¿Porque ve al Partido Nacional con una visión orgánica?
LAL - Claro. Lo veo con una visión del mundo y de la vida un poco más orgánica que la
del Partido Colorado. Pero es una opinión.
EC - ¿O sea que la elección no se define en octubre?
LAL - No, yo no creo. Creo muy difícil que alguien tenga la mayoría absoluta. Pero,
¡ojo con hacer pronósticos! Sobre todo de opinión, que lo que tiene de lindo es que es
cambiante.
EC - Si no gana la interna, usted ha dicho que va a ser candidato al Senado.
LAL - Sí.
EC - ¿Y la posibilidad de ser candidato a la Intendencia de Maldonado, que en algún
momento manejó?
LAL - Me hubiera gustado mucho, pero no tengo residencia.
EC - ¿Definitivamente es un proyecto que quedó por acá?
LAL - A la vejez, para la que todavía falta mucho.
EC - Y supongamos esa hipótesis de que usted no es el candidato presidencial blanco. De
todos modos, ¿lo va a intentar otra vez?
LAL - ¡Uhh! Pero es mucho tiempo. Yo creo que tenemos que acostumbrarnos a las
generaciones nuevas.
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Transcripción: Fernando Iglesias
Edición: Julieta Sokolowicz
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