Las fonoplateas de El Espectador
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Los Olimareños en la fonoplatea
de El Espectador |
Hablar de "fonoplateas" es aludir a un
pasado glorioso de nuestra radiodifusión. Entre los años 1930 y 1960, aquellas fueron
ineludible referencia cultural y social de los uruguayos.
Todas la emisoras (al menos las que se preciaban de ser importantes) contaban con aquellos
recintos que funcionaban como estudios de radio, a los que podía asistir el público para
presenciar programas en vivo. Aquella era, pues, una radiodifusión en la que la audiencia
no sólo escuchaba sus espacios favoritos, sino que además participaba en su
realización.
La amplia y cómoda "fonoplatea" de El Espectador (una de la más importantes
con que contaba la ciudad) estaba ubicada en la esquina de la Avenida 18 de Julio y Olimar
(hoy Germán Barbato), en el local que por entonces ocupaban Difusoras del Uruguay.
Allí, numeroso público asistía a conciertos y actuaciones de los artistas más
importantes de nuestro país y del mundo entero. Figuras destacadas en cada una de las
disciplinas artísticas (de la talla de Jacqueline Francois, Marlene Dietrich, o Nat King
Cole, por nombrar sólo algunos) llegaban a las emisoras, a veces contratadas en forma
exclusiva. Además, existían programas de entretenimientos que necesitaban la
participación del público para su realización.
De este último tipo es el ejemplo sonoro reservado para esta sección, donde el recordado
Raimundo Soto conduce en vivo un programa musical con un concurso de preguntas y
respuestas.
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