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Las fonoplateas de El Espectador

 

Olimar2.jpg (48419 bytes) Los Olimareños en la fonoplatea
de El Espectador


Hablar de "fonoplateas" es aludir a un pasado glorioso de nuestra radiodifusión. Entre los años 1930 y 1960, aquellas fueron ineludible referencia cultural y social de los uruguayos.

Todas la emisoras (al menos las que se preciaban de ser importantes) contaban con aquellos recintos que funcionaban como estudios de radio, a los que podía asistir el público para presenciar programas en vivo. Aquella era, pues, una radiodifusión en la que la audiencia no sólo escuchaba sus espacios favoritos, sino que además participaba en su realización.

La amplia y cómoda "fonoplatea" de El Espectador (una de la más importantes con que contaba la ciudad) estaba ubicada en la esquina de la Avenida 18 de Julio y Olimar (hoy Germán Barbato), en el local que por entonces ocupaban Difusoras del Uruguay.

Allí, numeroso público asistía a conciertos y actuaciones de los artistas más importantes de nuestro país y del mundo entero. Figuras destacadas en cada una de las disciplinas artísticas (de la talla de Jacqueline Francois, Marlene Dietrich, o Nat King Cole, por nombrar sólo algunos) llegaban a las emisoras, a veces contratadas en forma exclusiva. Además, existían programas de entretenimientos que necesitaban la participación del público para su realización.

De este último tipo es el ejemplo sonoro reservado para esta sección, donde el recordado Raimundo Soto conduce en vivo un programa musical con un concurso de preguntas y respuestas.