EN PERSPECTIVA
Lunes 01.05.00. - Hora 9.00
DIEGO BARNABÉ:
Vargas Llosa llegó ayer a Buenos Aires para presentar su última novela en el marco de la
Feria Internacional del Libro. "La fiesta del Chivo", que así se llama, trata
de los días finales de Rafael Leonidas Trujillo; ¿se acuerdan de Trujillo?, el dictador
dominicano que fue asesinado en 1961, a los 70 años, por un grupo de militares de su
confianza ayudados por la CIA. Para escribir esta ficción Mario Vargas Llosa utilizó
materiales históricos; detrás de él hay una labor de investigación enorme, la lectura
de todo lo que se ha escrito y ha caído en sus manos sobre el famoso personaje. No ha
querido escribir un libro fiel a la historia, ha dicho, "esa no es la función de la
novela"; ha respetado los hechos capitales de la dictadura de Trujillo, los episodios
relativos a su muerte, a la violencia y al caos que continuó después, pero inventó
personajes y, a algunos de los reales les ha dado un tratamiento novelesco. En "La
fiesta del Chivo" asistimos a un doble retorno: mientras Urania Cabral, que es el
personaje central, una mujer de unos 49 años visita a su papá, ya muy viejito y
disminuido, en Santo Domingo, hoy ya en el año 2000 volvemos atrás, a 1961, cuando la
capital dominicana aún se llamaba Ciudad Trujillo. Entonces Vargas Llosa le da voz, en
esta obra, entre otros personajes históricos, al implacable general Trujillo, apodado
"el Chivo", y al doctor Balaguer, esa suerte de eterno ex presidente de la
República Dominicana. La última novela de Mario Vargas Llosa comienza con la cita de un
famoso merengue dominicano: "El pueblo celebra con gran entusiasmo la fiesta
"del Chivo" el 30 de mayo".
Usted acaba de llegar a Buenos Aires desde Santo Domingo, República Dominicana; de
presentar su novela en un contexto muy especial, con mucha expectativa y mucha polémica,
incluso. ¿Cómo le fue?
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"Me alegra mucho que en Perú hayan visto
un correlato de la novela en lo que ocurre hoy en día con la dictadura de Montesinos y
Fujimori, que no es la misma que la de Trujillo; es menos visible, más hipócrita, pero
también muy violenta y profundamente corrompida" |
MARIO VARGAS LLOSA:
Me fue muy bien; fue una experiencia muy interesante. Yo tenía mucha curiosidad de ver
cómo reaccionaban los dominicanos ante una novela que está inspirada en la historia
dominicana y que además no hubiera podido escribir sin la colaboración, algunas veces
involuntaria, de muchas dominicanas y dominicanos. En general la novela ha sido muy bien
recibida; ha tenido un eco magnífico particularmente entre los jóvenes, aunque despertó
controversias. Desde luego los trujillistas que, aunque parezca mentira todavía existen
-quedan algunos nostálgicos del trujillismo- la han criticado muchísimo, y yo diría que
con mucha razón. Pero también la han criticado -y a mí me ha dado eso mucha pena-
parientes, descendientes de los ajusticiadores de Trujillo, que lamentan que yo haya
mostrado los aspectos más negativos de estos personajes.
DB - ¿Truculentos, quizás?
MVLl - Algunos de estos ajusticiadores, auténticos héroes realmente -porque se
necesitaba inmenso coraje para hacer lo que hicieron, además todos, con excepción de
uno, tuvieron finales trágicos- fueron colaboradores de Trujillo, estuvieron muy
identificados con el régimen y salieron desde el mismo hacia la oposición y la
conspiración. Los héroes, usted sabe, adquieren rápidamente un estatuto casi
semi-divino, se convierten en figuras intocables, pasan a ser ageografías; y yo no
escribo ageografías sino novelas, por lo que no podía escamotear ese especto de
negatividad que existe en la biografía de muchos de los conjurados, ¿no?.
DB - ¿No le preocupaba, no tenía temor de ir a República Dominicana? Se habló incluso
de un operativo de seguridad muy importante, inusual, incluso alguna amenaza. En el propio
diario La Nación de República Dominicana se hablaba de que había un grupo de matones a
sueldo con la intención de propinarle una golpiza para que usted dejara de escribir, ¿no
tenía temores de todo esto?
"Quizás la más fascinante experiencia que
tuve haciendo esa investigación fue una cena, en casa de un secretario de Trujillo, en la
que invitó a trujillistas: ¡me parecía irreal estar oyendo a estas personas que
hablaban de Trujillo como si estuviera todavía vivo; no hablaban de ´Trujillo´ sino de
´el jefe´, de ´su excelencia´"
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MVLl - Hubo una amenaza, efectivamente, y algunos anónimos, y por eso quienes
me invitaron montaron una cierta seguridad; pero la verdad es que no tuvo ningún
incidente, a pesar de tener muchas presentaciones públicas. En general lo que recibí
fueron manifestaciones de aprecio, le diría que hasta de mucho entusiasmo, por parte
sobre todo de la gente joven, tanto en Santo Domingo como en la ciudad de Santiago los
Caballeros, donde hice también una presentación. Haciendo un balance, la verdad que para
mí la visita ha sido enormemente estimulante.
DB - ¿Por qué Trujillo, por qué República Dominicana?
MVLl - De una manera puramente accidental. En el año 1975 pasé ocho meses en la
República Dominicana, con motivo de una adaptación al cine de una novela mía, y allí
escuché muchas anécdotas, leí también muchas cosas sobre Trujillo... sobre todo dos
libros muy interesantes: una biografía de una historiador norteamericano, Grass Willer, y
un reportaje sobre la muerte de Trujillo hecho por quien era en esa época el corresponsal
del New York Times, un periodista australiano o neocelandés, Bernard Diederich. A mí me
impresionó tanto todo lo que leí que desde esa época me daba vueltas la idea de una
novela situada en ese contexto, de los días finales de Trujillo. O sea que, desde esa
época, ya fui más o menos documentándome, dándole vueltas, enriqueciendo el proyecto
inicial, hasta que hace unos tres años y medio comencé a trabajar en él.
DB - No sólo leyendo sino recabando testimonios, también.
MVLl - Desde luego. Le diría que los testimonios reales han sido quizás los más
importantes. Yo hice, lógicamente, muchos viajes a la República Dominicana, y ahora, a
diferencia de lo que ocurrió los primeros años luego de la dictadura, la gente ya
hablaba sin ningún temor, y pude recabar muchísimos testimonios, tanto de opositores,
como de indiferentes, así como también de partidarios de Trujillo. Quizás la más
fascinante experiencia que tuve haciendo esa investigación fue una cena, en casa de un
secretario de Trujillo -persona muy amable, dicho sea de paso- que organizó una cena
invitando a trujillistas, ¡a mí me parecía irreal estar oyendo a estas personas que
hablaban de Trujillo como si Trujillo estuviera todavía vivo; no hablaban de
"Trujillo" sino de "el jefe", "su excelencia", con una
reverencia, con una unción!, y todo eso fue, por supuesto, un material riquísimo. De
todas maneras el libro es una novela, no es un libro de historia ni un reportaje; me he
tomado muchas libertades, hay personajes históricos pero que están tratados con la
libertad de los personajes inventados. Y éstos, también en muchos casos, están
inspirados o aprovechan experiencias de personajes reales, como ocurre siempre en las
novelas.
DB - Últimamente los periodistas nos encontramos, a menudo en los escritores, con ideas
para sus novelas que los obligan a bucear en el pasado, a investigar mucho, a leer, a
documentarse vastamente, para luego comenzar a escribir y, sobre la base de esa historia,
de esa acumulación de información, novelar, ficcionar. ¿Por qué?, ¿usted cree que
está pasando algo en particular para que muchos escritores utilicen este mismo
procedimiento, en lugar de imaginar y crear a partir de la realidad presente?
"El libro es una novela, no es un libro de
historia ni un reportaje; hay personajes históricos pero están tratados con la libertad
de los personajes inventados"
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MVLl - Yo creo que pocos escritores escriben sólo a partir de la imaginación;
creo que la memoria es un ingrediente esencial de la creación literaria, que uno recurre
siempre a un material que está almacenado allí en el recuerdo, y que busca en esas
imágenes situaciones, personajes, la materia prima a partir de la cual fantasea. Por lo
menos esa a sido mi experiencia. Todos los libros que he escrito, incluso los que parecen
más desconectados de la realidad objetiva, tienen siempre unas raíces en la experiencia
personal. Hay algunos escritores que tienen una vocación más hacia lo puramente
imaginario, otros menos; yo creo que estoy entre los que están más cerca diríamos del
realismo.
DB - Pero, la historia, los documentos, ese largo proceso de casi tres años que a usted
le llevó este trabajo, ¿es una fuente de inspiración importante?, ¿la inspiración va
apareciendo a medida que uno entra en contacto con la historia, con los documentos, en
todo ese proceso largo de investigación?
MVLl - Exactamente. Esa investigación, en mi caso, no es para encontrar una verdad
histórica y trasponerla en la ficción, ni mucho menos. Esa documentación es para
familiarizarme con un ambiente, con un medio geográfico, social, cultural, y mentir con
conocimiento de causa; es decir, fantasear, inventar, imaginar, a partir de una realidad
que me es familiar, en la que me siento más o menos instalado, con desenvoltura; esa es
la razón de ser de la investigación. De todas maneras, en esta novela he tratado de ser
verdadero en lo esencial; ningún hecho esencial de la dictadura ha sido soslayado en el
libro, y las libertades que me he tomado -que son muchas- de anécdotas, situaciones,
diálogos, si no ocurrieron así, totalmente, hubieran sido posibles, perfectamente,
dentro de lo que fue la era de Trujillo. En ningún caso he ido más allá de lo que
parece verosímil, pero, desde luego, con esa única limitación, he trabajado con una
libertad total.
DB - ¿Y se transformó un experto en Trujillo, casi como su personajes, el de Urania, el
de esta mujer que en algún momento reconoce que de tanto estudiar la era Trujillo casi es
una experta?
"Pocos escritores escriben sólo a partir de la
imaginación; creo que la memoria es un ingrediente esencial de la creación literaria.
Todos los libros que he escrito, incluso los que parecen más desconectados de la realidad
objetiva, tienen siempre raíces en la experiencia personal"
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MVLl - Creo que sí. Creo que es mi caso y que de alguna manera he traspuesto
mi propia experiencia en aquello que dice Urania. Durante años he leído prácticamente
todo lo que llegaba a mis manos, en la República Dominicana pero también en bibliotecas
en el extranjero, y sí, en cierta forma puedo decir que soy un experto en la era
Trujillo. Sobre todo en los últimos días de la dictadura y en lo que ocurre directamente
después, cuando el proyecto de golpe de Estado fracasa, viene esa terrible represión
encabezada por el hijo mayor de Trujillo, y la República Dominicana vive esos seis meses
de horror vertiginoso que describe mi novela.
DB - Usted presentó el libro esta semana en Santo Domingo curiosamente en el mismo hotel
donde llega a alojarse Urania, el personaje central de su novela.
MVLl - Allí empieza y allí termina la novela: en el Hotel Jaragua. Lo he hecho, por una
parte, porque existió un Hotel Jaragua en la época de Trujillo -el edificio no es el
mismo pero sí lo es el lugar- y porque, todas las veces que en estos años fui a la
República Dominicana, me alojé en ese hotel. De tal manera que, por esa razón muy
personal, el Hotel Jaragua es el punto de partida y de cierre de esta historia.
DB - ¿Le gusta sentirse identificado en este personaje que reconstruye un poco esa
memoria, ese pasado y esa historia, y que curiosamente comienza, para hacerlo, por los
olores y los ruidos de la ciudad?
"Ningún hecho esencial de la dictadura ha sido
soslayado en el libro, y las libertades que me he tomado, de anécdotas, situaciones,
diálogos, si no ocurrieron así, totalmente, hubieran sido posibles, perfectamente,
dentro de lo que fue la era de Trujillo. En ningún caso he ido más allá de lo que
parece verosímil"
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MVLl - Urania para mí es un personaje muy conmovedor. Es un personaje que yo
inventé con la idea de que la novela tuviera, no sólo una perspectiva histórica, del
pasado, sino también contemporánea; que la dictadura, la muerte de Trujillo, el caos y
la violencia que siguieron a ese episodio, fueran escritos desde la época contemporánea,
con toda la experiencia acumulada desde entonces; pero también porque yo quería que un
personaje femenino fuera uno de los protagonistas de la historia. La dictadura fue
particularmente cruel con la mujer. Como todas las dictaduras latinoamericanas tuvo un
contenido machista; el machismo es un fenómeno latinoamericano. Pero eso, imbricado con
lo que es un régimen autoritario, de poder absoluto, convierte a la mujer realmente en un
objeto vulnerable a los peores atropellos. El sexo era para Trujillo uno de los símbolos
del poder, de su virilidad, valor supremo para una sociedad machista; por tanto la mujer
realmente un objeto del que se disponía: los padres regalaban sus hijas a Trujillo, éste
infligía a sus colaboradores más cercanos esa humillación de acostarse con sus
mujeres... muchas veces simplemente para mostrar su poderío, su autoridad, sobre algunos
de ellos.
DB - Estas cosas que usted cuenta no le gustaron a alguna gente de República Dominicana,
y usted dice que está documentado.
MVLl - Está documentado hasta la saciedad, en esto no hay la más mínima exageración.
Y, ahora que estuve en la República Dominicana, en las presentaciones y en los diálogos
afloraba constantemente este hecho, tan representativo de lo que significó la dictadura
de Trujillo. Sí, para muchos padres, sobre todo gentes humildes, era la manera de
manifestar la adhesión al amo del país: entregarle a sus hijas. Esto parece algo
producto de la ciencia ficción, o del realismo mágico de la literatura latinoamericana;
pero no, esto ocurría, y ocurría no de manera excepcional. A mí me lo dijo el
secretario de Trujillo, me dijo "era un problema para nosotros, porque en las giras,
sobre todo, muchísimos padres traían a sus hijas y no había manera de aceptar a todas
estas muchachas"; eso parecía algo natural, pero eso es algo tan antinatural y tan
terrible, visto desde la perspectiva de la más elemental civilización, que nos da una
idea de los que era la condición elemental de la mujer en esa época y bajo ese sistema.
Y esto es lo que está representado por el personaje de Urania; por eso a mí me parece un
personaje muy entrañable, de alguna manera ella es el símbolo de los que fue ser mujer
en la República Dominicana entre 1930 y 1961.
DB - En el contexto actual, cuando aparece una nueva novela de Mario Vargas Llosa - que en
este caso habla de una dictadura, de 30 años de historia de una país como la República
Dominicana- a menudo hay críticos que analizan su obra y que le adjudican segundas o
terceras intenciones. ¿En qué medida le preocupó en esta novela dialogar, interactuar,
con aquellos regímenes que, aún hoy, están presentes en América Latina? Usted mismo
habla hoy de su país, del régimen del Perú, como una dictadura; ha sido muy crítico
hacia Fidel Castro en Cuba, supongo que también ha definido ese régimen como una
dictadura. ¿Le interesa que esa novela sirva como un punto de reflexión?
"Todas las veces que en estos años fui a la
República Dominicana me alojé en el Hotel Jaragua. De tal manera que, por esa razón muy
personal, ese hotel es el punto de partida y de cierre de esta historia"
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MVLl - Desde luego. Al escribir sobre la dictadura de Trujillo, uno escribe
sobre todas las dictaduras. Creo que una novela, si no tiene esa perspectiva general,
universal, no es novela, pasa a ser folklore, o un testimonio localista. Aunque la
dictadura de Trujillo tuvo, por supuesto, unos matices muy típicos, de alguna manera en
ella se manifiesta el fenómeno general del autoritarismo, el factor de violencia, de
corrupción; las secuelas que deja, las reverberaciones que quedan, luego de la
desaparición de la dictadura, en las sociedades que intentan construir una democracia, y
la manera como, desde los invisible, esas reverberaciones son un obstáculo, un obstáculo
enorme, para que surjan instituciones civiles, para que las costumbres democráticas se
arraiguen en un país. Así que desde luego, no me extraña nada, y más bien me alegra
mucho que, por ejemplo, en Perú, las críticas -creo que sin excepción- hayan visto un
correlato en lo que ocurre hoy en día con la dictadura de montesinos y Fujimori, que no
es la misma dictadura que la de Trujillo, es menos visible, más hipócrita, pero también
muy violenta y profundamente corrompida. Así que entiendo que la dictadura de Trujillo,
en la realidad, fue como un emblema de las dictaduras de esa época, y hoy en día, al
evocarla, estamos hablando de aquellas que sobreviven, -afortunadamente en América ya no
quedan muchas-.
DB - Y usted eligió para novelar quizás una de las peores, de las más crudas, porque ya
desde los primeros capítulos del libro uno ve aparecer una serie de horrores, de
situaciones truculentas que, a medida que siguen llegando y que usted las va relatando -a
menudo con mucha ironía, también- uno se pregunta: ¿qué más puede venir?, porque es
durísimo lo que va apareciendo aquí. ¿Hay algo de eso, es una suerte de modelo de
dictadura total la de Trujillo en República Dominicana?
"El personaje de Urania me parece un personaje
muy entrañable, de alguna manera ella es el símbolo de los que fue ser mujer en la
República Dominicana entre 1930 y 1961"
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MVLl - Sí, yo creo que ahí está la palabra clave: total. Dentro de las
dictaduras, diríamos autoritarias, quizás la que está más cerca de ser una dictadura
totalitaria, de control absoluto de una ciudad, es la de Trujillo. Llegó a tener un
control, no sólo sobre las conductas, sino también sobre la psicología, hasta los
sueños de los dominicanos. Por eso pudo acumular ese poder casi sin precedentes en
América Latina. Creo que eso explica los extremos de crueldad vertiginosos a que se
llegó, el poder absoluto que hacía de él una persona por encima del bien y del mal,
cuyos deseos se convertían inmediatamente en órdenes, en leyes que eran acatadas. Y,
como tenía garantizada la impunidad para cualquier acto, iniciativa o gesto, fue en un
"crescendo" hasta llegar a sus extremos de horror; yo no he descrito en mi
novela todos los extremos, aunque parezca mentira, muchas veces he tenido que rebajar la
realidad porque, traspuesta a la novela, parecía inverosímil, absolutamente delirante,
una especie de fantasía, de pesadilla. Es un caso en el que yo he podido comprobar, en
carne propia, como muchas veces la realidad supera la ficción.
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SEGUNDA PARTE
DB - Vayamos a Perú. Usted desde aquí se va para Chile, luego a su país. Había
anunciado, en pleno proceso electoral, que si había segunda vuelta usted iría a Perú,
de lo contrario no; además ha apoyado públicamente la candidatura de Toledo, ¿por qué
lo ha elogiado?, ¿simplemente porque encarna la oposición hoy en día porque realmente
ve en él un valor fundamental?
MVLl - Por
las dos cosas. Creo que el mérito de Toledo es inmenso. Estas elecciones eran una farsa
montada por el gobierno en Perú para legitimar su perpetuidad, todo estaba organizado de
tal manera para que sólo pudiera haber un ganador, con prescindencia total de la voluntad
de los peruanos. Lo extraordinario es que, a pesar de tener el control, la fuerza, la
maquinaria montada para garantizar el fraude electoral, han tenido que dar marcha atrás y
aceptar una segunda vuelta, y esto se debe fundamentalmente a Toledo. Toledo ha conseguido
aglutinar a toda la oposición y además movilizar a un sector apolítico pero que, en los
últimos años, ha llegado a tener un gran disgusto, a sentir un verdadero repudio por el
régimen dictatorial. Ahora, este sentimiento era difuso, que no se traducía en una
acción concertada, y el gran mérito para mí de Toledo es haber dado una esperanza y
haber impuesto, gracias a una movilización muy resuelta de los peruanos, esta segunda
vuelta. A mí esto me ha dado una gran alegría porque, una de las cosas más tristes en
el caso de la dictadura de Fujimori no era solamente que hubiéramos retrocedido -en un
momento en que en América Latina la democracia se está asentando- sino que diera esa
vuelta atrás con el consentimiento de un buen número de peruanos; la dictadura ha sido
relativamente popular hasta hace algunos años, y eso habría cambiado radicalmente. Creo
que la opinión pública internacional ha visto el fraude que han tenido que montar ante
una mayoría electoral evidente, explícita, que quiere salir de una vez del régimen
autoritario.
DB - Hace poco entrevistaba a quien acompaña a Fujimori en la fórmula presidencial,
Francisco Tudela, y me decía que, si bien reconocía que había algunas irregularidades
que estaban procurando corregir, también había buena parte de invención y exageración
de parte de los organismos que estaban allí de misión de observación -como la OEA,
Transparencia Internacional, etc- financiados de manera muy significativa por Estados
Unidos; como queriendo decir que este país estaba jugando un rol considerable en Perú,
tratando de incidir en la política y en el escenario electoral peruano. ¿Usted adjudica
ese rol a los Estados Unidos, cree que hay una mano detrás, financieramente, apoyando a
estas organizaciones que controlan el proceso electoral peruano?
"Eliminar el terrorismo de Sendero Luminoso,
sustituyéndolo por el terrorismo del señor Montesinos y el ejército de asesinos que
tiene a sus órdenes, no es un logro que un demócrata pueda aplaudir"
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MVLl - Estado Unidos, por primera vez, está actuando de una manera respetable;
está pidiendo que haya respeto a la voluntad popular a algunas organizaciones
norteamericanas de derechos humanos, o a instituciones democráticas como el Centro
Carter, también han ayudado a crear Transparencia, que es una organización cuyo único
objetivo es garantizar un proceso electoral limpio; todo eso hay que agradecérselo a
Estados Unidos, ojalá ese hubiera sido su rol durante toda su historia, tratar de
impulsar la democracia.
DB - ¿Para usted no pasa de allí?
MVLl - En este caso la acción de Estados Unidos ha sido muy positiva y ojalá en la
segunda vuelta esté respaldada por los gobiernos democráticos latinoamericanos, esa
sería su obligación moral, pedir que en Perú también haya democracia y ayudar a los
peruanos que quieren salir de la barbarie que es una dictadura. Ahora, el fraude electoral
es un fraude explícito, no es un fraude encubierto; desde un primer momento se mostró
como tal, con toda la prepotencia que caracteriza las dictaduras. El señor Fujimori no
podía ser candidato; la constitución que él se dio se lo prohibía, entonces hizo
modificar la constitución en contra de los propios postulados constitucionales. Los
jueces del Tribunal Constitucional, que así lo dijeron, fueron expulsados; cuando hubo
una mínima expresión de protesta en una televisión -una televisión por supuesto
controlada, avasallada por la dictadura- ésta fue expropiada de la forma más brutal,
privando de la nacionalidad peruana al señor Baruschivcher, desde entonces el canal 2 es
el estercolero del señor Montesinos, es el canal donde se insulta, se calumnia, se
inventan las peores infamias contra los candidatos de la oposición, a lo que consiguió
además destruir, con la excepción de Toledo. Las elecciones se han llevado a cabo de una
manera que es vergonzosa, son elecciones de república bananera, ya esas fórmulas no se
dan hoy día en América Latina: los personeros de la oposición no tenían derecho de
asistir al recuento de votos, éste lo hacían exclusivamente los funcionarios de la
Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), y luego quemaban los votos por un decreto
del gobierno que los autorizaba a hacerlo, para que no quedaran huellas del crimen, ¿no
es verdad? Si eso no es un fraude electoral, qué es. Ese es el tipo de elecciones que
organizaba Trujillo, y que por supuesto ganaba siempre.
DB - ¿No le reconoce ningún logro a estos años de gobierno de Fujimori? Permítame
leerle lo que el propio Fujimori nos decía en una entrevista que hicimos setiembre del
año pasado en Lima: "La imagen de Perú es que ya no hay hiperinflación, no hay
terrorismo; que aquí no se acepta el chantaje de los terroristas. El Perú está en la
búsqueda de la paz y por eso logró esta paz entre Perú y Ecuador después de más de
150 años. Es un país con orden, viable, con futuro, con posibilidades. En algunos
países hay gente que pone reparos a este estilo de gobierno que resuelve los problemas, y
que no ha seguido la línea de los políticos que siempre patearon, para los próximos
gobiernos, los problemas, los problemas grandes, los principales, los grandes escollos
para el desarrollo del Perú, so pretexto de figurar en las galerías de los retratos de
los presidentes democráticos. Quizás yo no estaré en esa galería, pero estaré en
aquella de quienes resolvieron los problemas que hemos tenido -y que le puedo enumerar- y
que se resolvieron en este gobierno de un inexperto político".
"En el último informe de Amnistía
Internacional, Perú aparece en el primer lugar entre los países en que se cometen más
violaciones a los derechos humanos, junto con Corea del Norte y Cuba, esos son nuestros
compañeros en la lista de los países delincuentes del mundo"
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MVLl - Eliminar el terrorismo de Sendero Luminoso, sustituyéndolo por el
terrorismo del señor Vladimiro Montesinos y el ejército de asesinos que tiene a sus
órdenes, no es un logro que un demócrata pueda aplaudir. A mí me parece terrible el
terrorismo de Sendero Luminoso, trataron de matarme a mí dos veces, de modo que yo
simpatía por Sendero Luminoso no tengo, pero tampoco puedo tenerla por un gobierno que ha
hecho horrores, en derechos humanos, como los de Fujimori y Montesinos. La señora Leonor
Larrosa, cuyo retrato, colgado de un techo, destrozada, convertida en una tetraplégica,
torturada durante días y violada por los altos oficiales del Servicio de Inteligencia de
Perú, en los sótanos de la Comandancia General del Ejército Peruano, es un símbolo de
los horrores con los que ha remplazado el gobierno de Fujimori. Es una larga lista que le
podría hacer de casos como el de la señora Larrosa, el de la señora Mariela Barreto,
descuartizada, cortada en pedacitos por personajes a los que el gobierno de Fujimori
envió a Washington a atestiguar en nombre el gobierno peruano a la Comisión de Derechos
Humanos. Y, cuando el FBI y la Interpol les echan las manos para juzgarlos -porque son
criminales internacionales reconocidos- el gobierno de Fujimori les impone un estatuto
diplomático que los salva de la cárcel. Los casos podrían alargarse a lo largo de
muchas horas: los estudiantes y el profesor de la Cantuta asesinados por las bandas
terroristas del señor Montesinos, luego quemados, y finalmente, cuando se descubre toda
la operación, enviados los huesos a sus parientes en una cajas de leche. Esos son unos
cuantos ejemplos de los crímenes horrendos que han remplazado a los de Sendero Luminoso y
que se cometen en nombre de todos los peruanos. Entonces, sí, se acabó con el
terrorismo, pero cuál es el mérito si se remplaza por otro terrorismo. Y no hablemos de
los robos, la violencia en este caso sirve para apoderarse de estaciones de televisión
ajenas, para apoderarse de periódicos y convertirlos en voceros de la dictadura, para
perseguir, encarcelar, matar o exiliar periodistas. Supongo que usted consulta los
informes de Amnistía Internacional, en el último de ellos Perú aparece en el primer
lugar entre los países en que se cometen más violaciones a los derechos humanos, junto
con Corea del Norte y Cuba, esos son nuestros compañeros en la lista de los países
delincuentes del mundo. Cuando hablamos de que hay una dictadura en Perú, es una
dictadura que está respaldada por hechos muy concretos y avalados por las organizaciones
más respetables de derechos humanos. Ha habido una complacencia muy grandes frente a la
dictadura peruana en razón de que no era tan impopular como habría debido de ser. Había
un sector de la ciudadanía peruana que, porsupuesto, horrorizado con los crímenes de
Sendero Luminoso, asfixiado con los problemas de inflación que nos dejó el último
gobierno democrático, creyó -como han creído muchas veces los pueblos latinoamericanos
equivocadamente- que un dictador podía ser la solución. Que se equivocaron lo ha
demostrado esta elección presidencial, en la que se ha visto una mayoría de peruanos
saliendo a la calle a defender su voto y manifestar públicamente su repudio ante un
régimen que es un anacronismo y una vergüenza en la América Latina de nuestros días.
DB - ¿Quién gana la segunda vuelta?
MVLl - Si hay elecciones libres, Toledo. Esa es una realidad incuestionable. El problema
no es quien gane, sino si hay elecciones libres o si lo que va a haber es una segunda
vuelta de la mojiganga montada por el gobierno. Mi esperanza es que esa presión
internacional, acompañada por una movilización interna, impida el fraude. Si eso ocurre,
no tengo ninguna duda, Toledo sería el presidente de Perú.
DB - ¿Sería un buen presidente?
MVLl - Esas cosas es muy difícil profetizarlas, pero tiene muy buenas credenciales. En
primer lugar, es una persona que conoce los problemas sociales de Perú porque los ha
vivido desde la base: sale de una familia muy humilde, de una comunidad indígena, donde
más terriblemente se vive la pobreza peruana, y ha conseguido -con esas dificultades
enormes para subir en la escala social- llegar a tener una formación de primera mano; a
tenido experiencia internacional en organismos, conoce la realidad peruana, y además, hoy
en día, tiene la posibilidad de contar con las personas más capaces, que están
apoyándolo. Así que yo creo que hay muy buenas razones para pensar que hará un buen
gobierno, y sobre todo un gobierno que establezca la legalidad en Perú.
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Transcripción y edición: Mariana Viera Cherro
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