linea.gif (846 bytes)
    La primera radio uruguaya en Internet

viernes, 01 de diciembre de 2000        

linea.gif (846 bytes)

Radio en vivo
Ediciones anteriores
whitech.gif (43 bytes)Noticias
whitech.gif (43 bytes)Entrevistas
whitech.gif (43 bytes)Análisis político
whitech.gif (43 bytes)Economía
whitech.gif (43 bytes)Especiales
whitech.gif (43 bytes)Deportes
whitech.gif (43 bytes)Documentos
whitech.gif (43 bytes)La audiencia opina
whitech.gif (43 bytes)Cultura
whitech.gif (43 bytes)Dinámica rural
whitech.gif (43 bytes)Rompkbzas
whitech.gif (43 bytes)Planetario
whitech.gif (43 bytes)Café Torrado

whitech.gif (43 bytes)Uruguayos por
whitech.gif (43 bytes)el mundo
whitech.gif (43 bytes)Ojos de la Radio

Temas abiertos

Acerca de la Radio
Programación

whitech.gif (43 bytes)Publicidad
whitech.gif (43 bytes)Nuestra Gente
whitech.gif (43 bytes)75º aniversario
whitech.gif (43 bytes)Archivo de voces

Factum


Escríbanos

 

 

 

 

 

 

 

 


Ope Pasquet, el acto en el Cine Arizona y el suplemento La Semana



EMILIANO COTELO:
En Montevideo hubo tres actos públicos importantes a favor del No. El primero fue convocado por la Coordinadora de las Juventudes Coloradas y se desarrolló el 24 de octubre de 1980 en el Cine Cordón. El segundo también tuvo como escenario ese cine, pero fue organizado por el Partido Nacional el 14 de noviembre. El tercero le correspondió a la recién creada Corriente Batllista Independiente. En la noche del 24 de noviembre, en el Cine Arizona, en Rivera y 14 de Julio, se leyó una proclama de la Corriente Batllista Independiente (CBI) que había sido redactada por Manuel Flores Silva, Enrique Alonso Fernández y Ope Pasquet Iribarne.

Vamos a dialogar con el doctor Ope Pasquet, que después sería diputado por la Lista 85 del Partido Colorado.

¿Cómo recuerda aquel acto del Cine Arizona?

OPE PASQUET:
Lo recuerdo como un acto precioso, vibrante, muy emotivo. Muchos hicimos allí nuestro debut en política, en oratoria. Seguramente los discursos no fueron muy buenos.

EC - ¿Fue la primera vez que usted habló en un acto?

OP - Era la primera vez de todos los que hablamos ese día, salvo Tarigo que había hecho otros actos pero con motivo de la misma campaña; no tenía experiencia anterior. Todos leíamos los discursos; con la práctica posterior parece un poco absurdo, pero en aquel momento no teníamos ningún empacho en subir al estrado con las hojas manuscritas y leer. La oratoria no habrá sido muy buena, pero el acto fue estupendo, la vibración era increíble, la gente transmitía un calor y una fuerza que hacían que aquello se sintiera prácticamente moverse. Cuando llegó el momento culminante, que fue la palabra de Tarigo en el cierre del acto, el cine se venía abajo. Recuerdo todo aquello como una de las alegrías más grandes de mi vida política.

EC - Era la primera CBI; ¿qué características tenía ese movimiento en ese momento?

OP - La CBI se constituyó en torno a unas personas que escribíamos en el semanario La Semana del diario El Día, que tuvo desde el origen un perfil más agudamente opositor que el del diario mismo, que también era opositor. El semanario reunió a gente joven que hacía allí sus primeras armas. Estaban Manolo Flores, Roberto Asiaín, Enrique Alonso, escribía yo también. En torno a eso se constituyó la CBI, también con otra gente que venía de otro lado, que no tenía nada que ver con La Semana pero que tenía inquietud política y trabajaba. Por ejemplo Roberto Vivo, luego exitoso empresario, que es de los cofundadores de la CBI y habló en algún otro acto, aunque no en el del Cine Arizona. Creo recordar, 20 años después, que nuestro manifiesto decía que "la Corriente Batllista Independiente hace del rechazo a este proyecto constitucional su primer acto político". Empezábamos por ahí, pero no nos deteníamos en eso y hacíamos un análisis crítico muy duro y creo que muy pertinente sobre el mal funcionamiento de los partidos políticos -en particular del nuestro, el Partido Colorado-, que veíamos como uno de los factores que llevó al deterioro institucional y al golpe de Estado. Decíamos: "Queremos salir de esto, no queremos este proyecto constitucional que sólo va a servir para perpetuar la dictadura, queremos restablecer la democracia, una democracia nueva, con partidos que funcionen bien, que se pongan al día ideológicamente y no repitan los mismos errores que cometieron antes, que tanto ayudaron a que esto terminara tan mal como terminó".

EC - Yo estaba poniendo el énfasis en el acto del Cine Arizona, pero ¿qué más hicieron ustedes? ¿Qué más recuerda haber hecho usted mismo en esa campaña por el No previo al plebiscito?

OP - Conversábamos con mucha gente, había muchas reuniones en casas de familia. Recuerde que había una serie de restricciones importantes para la propaganda, algunas reales y otras por la autocensura que uno se imponía por el temor reinante en el momento. Pero pese a eso tratábamos de publicar lo que se podía en la prensa, en La Semana de El Día. Recuerdo que convocamos a varios jóvenes que participaban en aquel esfuerzo a escribir sus ideas en cuatro páginas que publicó La Semana, que se llamaban "La generación del silencio forzoso" o "Los jóvenes del silencio forzoso". Eran como 20 o 30 muchachos que escribían muy brevemente su sentimiento, su opinión política, con las limitaciones de la época pero se manifestaban así. Había reuniones en casa de familia donde vuelta y media nos encontrábamos con algún dirigente político proscrito. Recuerdo en particular que encontré al doctor Jorge Batlle en una reunión en la casa de Juan Miguel Petit, en un apartamento sobre la Avenida Soca donde había 20 o 30 muchachos. Jorge Batlle venía con información del interior, estaba recorriendo permanentemente el país y nos decía: "Miren, muchachos, vengo de Paysandú y les aseguro que en Paysandú gana el No". 

Allí estábamos todos muy entusiasmados, con un entusiasmo juvenil sin ninguna experiencia política y decíamos con total seguridad que ganaba el No en todo el país. Hablábamos con unos y otros y decíamos que iba a ganar el No. Jorge decía: "No se entusiasmen tanto, esto es muy difícil, esto es una dictadura; realmente es muy difícil ganar, pero hay que seguir en el esfuerzo, esto vale la pena". Y con ese estilo tan de él, decía: "Y si llega a ganar el No, con todo esto nos vamos a divertir muchísimo", y se mataba de risa. Nosotros estábamos convencidos de que ganábamos. Tiempo después, con los años y la experiencia nos damos cuenta de que era muy difícil aventurar un pronóstico ganador en aquel momento. No había las encuestas que hay ahora, con seriedad científica, etcétera. Era todo otra cosa. Creo que Gallup decía que ganaba el Sí, pero uno, conversando en la calle con unos y otros, se tenía una fe ciega. Nosotros creíamos que ganábamos.

EC - ¿Qué recuerda del propio domingo 30 de noviembre?

OP - Estaba la posibilidad de que me tocara estar como delegado de una mesa de la Corte Electoral porque yo era funcionario público, de la Defensoría de Oficio en lo Criminal; me tocó como suplente en una mesa instalada en el Club Atlético Fénix. Allí comparecí a primera hora de la mañana, pero estaba el titular, que era el doctor Oscar Rodríguez Pérez, que fue presidente o vicepresidente de Antel en un momento dado. Yo no lo conocía, nos conocimos allí y me dijo: "Usted es Fulano, usted habló en el acto del Cine Arizona y escribe en La Semana. Yo soy Oscar Rodríguez Pérez. En esta mesa se va a contar todos los votos, de todos los uruguayos tranquilos de que están todas las garantías". El doctor Rodríguez Pérez estaba con un gran entusiasmo cívico, en ese tono de proclama me dijo: "Acá hay plenas garantías para la emisión del sufragio, vaya tranquilo". Entonces fui a votar donde me tocaba, en el colegio de los salesianos, en Bulevar Artigas. Allí me encontré con mi amigo de toda la vida, Hugo Granucci, que votaba cerca, y nos pasamos el resto del día recorriendo las distintas mesas, hablando con unos y con otros. Al llegar la tardecita fuimos con Roberto Asiaín a lo que se decía que era una especie de centro de cómputos clandestino que tenía la gente de la 15. Recuerde que estaba el temor de que hubiera fraude, de que se falseara los resultados. La gente de la 15 había organizado un grupo que estaba bajo la coordinación de José Luis Batlle, que iba a tratar de reunir los datos para llevar una cuenta opositora de aquella jornada. Creo que ese centro estaba por Arenal Grande y Rivera, por ahí cerca. Llegamos hasta allí con Asiaín; ellos empezaban a recibir la información por los canales partidarios que había en aquel momento, que eran muy pocos, y ya entonces los medios de comunicación daban todos los datos que anunciaban el claro triunfo del No. 

No hubo ninguna manipulación, no hubo fraude, todo se supo en tiempo y forma; rápidamente aquel centro se dispersó porque su función no tenía objeto. De allí nos fuimos, también con Asiaín, al diario El Día, donde recuerdo que había algunas personas que estaban por el Sí y había una corriente por el No encabezada por la familia Franzini-Batlle. Nos dimos un abrazo con los Franzini. Recuerdo que estaba Raúl Ronzoni, que en el aquel momento era periodista de El Día, con quien también nos dimos un abrazo; estaba Manolo Flores... 

No hubo festejo, todo fue muy sobrio. Terminamos la noche en la casa de Julio Herrera, que vivía en una pequeña calle de Punta Carretas; él vivía allí con su familia y allí se reunió la CBI. Recuerdo que esa noche también estaba Luis Alberto Heber en la casa de Julio Herrera, con toda la gente de la CBI. Juntos festejamos el triunfo del No hasta altas horas de la madrugada. Desde allí llamamos al doctor Tarigo, que estaba en su casa. Imagínese el clima y la alegría.

--------------
Transcripción: María Lila Ltaif Curbelo
Edición: Julieta Sokolowicz