EN PERSPECTIVA
Miércoles 06.10.99 - Hora 08.15
EMILIANO COTELO:
Francisco Macri, nacido en Roma, llegó a la República Argentina en 1949, hace
exactamente 50 años. Hoy es presidente de Socma (Sociedad Macri), uno de los conglomerados
empresariales más importantes de Argentina, con presencia también en Brasil y en otros
países del Mercosur, incluido Uruguay. El Grupo Macri factura anualmente más de 2.300
millones de dólares. O sea, una cifra que anda cerca del total de las exportaciones
uruguayas; el año pasado exportamos por 2.700 millones de dólares. Socma tiene en total
33.000 empleados.
Para citar algunas de las actividades actuales del Grupo Macri podemos mencionar la
concesión de Correo Argentino SA; Autopistas del Sol, que concretó las obras de
remodelación de acceso Norte y Avenida General Paz -dos accesos clave de Buenos Aires-,
así como otras concesionarias de carreteras por peaje en Argentina, Brasil y Colombia;
empresas de distribución de gas natural y de transmisión de energía eléctrica;
empresas constructoras como la brasileña Civilia Engenharia; firmas dedicadas a las
soluciones informáticas en general y de informática médica en particular; y varios
negocios en el rubro alimentos, tanto en Argentina como en Brasil.
Si hablamos de la relación del Grupo Macri con nuestro país podemos recordar que una de
sus empresas integró el consorcio que construyó la Central Hidroeléctrica de Salto
Grande. En los últimos años se puede citar el caso de Sevel Uruguay, antes armadora y
hoy importadora y distribuidora de la marca Fiat. ¿Sevel Uruguay sigue siendo una firma
del Grupo Macri?
 |
A propósito de la instalación de
multinacionales en Argentina, Macri señaló que "no hay que perder de vista un sano
sentido nacionalista, un respeto por la empresa local, que es patrimonio del país" |
FRANCISCO MACRI:
Sí; dentro de nuestras estrategias estudiamos permanentemente, en especial, lo referido
al sector automotriz, cuál va a ser nuestra orientación futura, ya que nosotros éramos
líderes en la industria automotriz en Argentina y en Uruguay. Con los cambios habidos en
el sector en base a las estrategias de las multinacionales, nos hemos ido retirando.
EC - ¿Otros negocios de Socma en Uruguay?
FM - Una tentativa muy importante fue la presentación a una licitación junto con la
telefónica uruguaya, Antel, para las privatizaciones telefónicas en Brasil. Estuvimos
muy cerca de obtener una de las zonas más importantes de la privatización de esa
telefonía.
EC - Hay que recordar que Socma tiene antecedentes en telecomunicaciones, por ejemplo con
su participación en Movicom en Argentina.
"Desde hace muchos años vengo defendiendo la
necesidad de que (en Argentina) los sectores privados, especialmente los industriales, se
integren más con el gobierno de turno para discutir, aconsejar, apoyar y poder agregar
nuestra opinión a la solución de todos los problemas que pueda tener el país"
|
FM - Sí; tengo el orgullo de decir que, más que traer el teléfono celular a
la Argentina, lo hemos traído a Latinoamérica, porque con Bellsouth tuvimos el primer
contrato en Argentina y después colaboramos con Bellsouth en su expansión al resto de
Latinoamérica. Hemos sido precursores; hicimos esa inversión en el momento en que
Argentina estaba en la hiperinflación y parecía una locura, pero siempre hemos tenido
una visión estratégica bastante acertada del mediano y largo plazo.
EC - La empresa Canale, dedicada a la producción de galletitas, controla un 10% de ese
mercado en Argentina; era la principal compañía del sector alimentos de Socma.
FM - Sí, nuestro grupo actúa en el sector alimentos en tres rubros: lácteos, cárnicos
y farináceos. En el sector farináceos la marca Canale era una de las más tradicionales
en Argentina, así como en Brasil lo es la marca Adria, que es nuestra. Adria es la más
tradicional en Brasil e incluso en Uruguay. En el sector galletitas en los últimos dos
años nos vimos impedidos de hacer las inversiones que necesitábamos para poder seguir
compitiendo con las multinacionales instaladas en Argentina.
EC - En el mes de setiembre ustedes vendieron Canale a la multinacional norteamericana
Nabisco.
"Argentina ha terminado extranjerizándose a
través de privatizaciones que dieron una prioridad absoluta al control de las empresas
extranjeras y a la venta de una cantidad muy grande de empresas argentinas, más allá de
lo que yo considero prudente"
|
FM - Exactamente. En el momento en que no pudimos hacer las inversiones para
mantenernos actualizados y poder competir con las multinacionales, decidimos vender. Ese
inconveniente surgió por las dificultades -que fueron aumentando en los últimos años en
Argentina- referidas a la obtención de créditos a largo plazo y a tasas de interés
competitivas con las que pagan las multinacionales. Al impedirnos hacer nuevas inversiones
nos sacó del mercado, y decidimos vender (Canale) a Nabisco, a la espera de volver en un
mejor momento.
EC - Casi simultáneamente, ustedes compraban el frigorífico brasileño Chapecó, ubicado
en el Estado de Santa Catalina, dedicado a la producción de pollos y cerdos. Según
destacaba el diario argentino Clarín, después de concretar estas dos operaciones usted
anunció que concentraría la producción de alimentos en Brasil, donde ya tiene las
empresas Basilar, dedicada a pastas secas, e Isabela y Zabet, dedicadas a galletitas.
FM - Y Adria.
EC - Sí. Con estas últimas operaciones de compra y venta Socma Alimentos pasó a
facturar más en Brasil que en Argentina. En Brasil vende unos 250 millones de dólares al
año y en Argentina 110. ¿Cómo es este proceso en que ustedes se encuentran?
"Argentina es un país ya muy sólido desde el
punto de vista de la macroeconomía, pero en lo financiero sigue sufriendo las decisiones
de los mercados internacionales, que en este momento no son favorables a nuestros
países"
|
FM - En Argentina nos hemos adaptado a las actuales condiciones. De todas
maneras, en los sectores cárnico y lácteo vamos a seguir expandiéndonos todo lo que el
mercado permita. Estamos organizados como una empresa del Mercosur, apoyamos la idea del
Mercosur desde la firma del primer protocolo. Con Uruguay tuvimos una posición importante
en base a los acuerdos binacionales y al Mercosur en el sector automotriz. En alimentos no
se puede decir que hayamos trasladado a Brasil nuestra principal actividad. En este
momento Brasil es el mercado más activo, más importante, que está creciendo más dentro
de los mercados en los que actuamos. Nosotros estamos acompañando el crecimiento de
Brasil y no me cabe la menor duda de que vamos a seguir acompañando el crecimiento de
cualquiera de los otros mercados del Mercosur, ya que no pensamos instalarnos fuera de los
países en los cuales tenemos actividad tradicional.
Seguiremos creciendo. Nuestra esperanza es que nuestros países -incluso Uruguay- vayan
creciendo, porque la forma de medir a los países y a las empresas hoy en día en el mundo
es en base a su crecimiento. Ese es el elemento mayor, que a la vez se traduce para cada
país en puestos de trabajo, en bienestar para la comunidad.
EC - Yo le hacía estas preguntas a propósito de los cambios que se estaban produciendo
en el sector Alimentos de Socma, porque en otra entrevista publicada en Clarín en setiembre usted dijo:
"Hace años que estamos planificando irnos a Brasil. Argentina es un país
anti-industrial y la lucha con las multinacionales no nos permite mantenernos".
"Podemos crecer y encontrar nuestras soluciones
de empleo y bienestar en el ámbito del Mercosur, porque el resto de las comunidades
económicas mundiales no dan acceso tan fácil a las producciones de nuestros
países"
|
FM - Creo haberlo dicho con un tono diferente. Hace años que iniciamos nuestro
ingreso a Brasil dentro de nuestra estrategia de crecimiento en el Mercosur, sin abandonar
Argentina ni mucho menos. Lo que se refiere a la posición del empresariado en Argentina
es cierto. Desde hace muchos años vengo defendiendo la necesidad de que los sectores
privados, especialmente los industriales, se integren más con el gobierno de turno para
discutir, aconsejar, apoyar y poder agregar nuestra opinión a la solución de todos los
problemas que pueda tener el país.
EC - ¿Qué es esto de que Argentina es un país "anti-industrial"?
FM - No creo haberlo dicho nunca. Es un país que no ha tenido demasiado en cuenta la
opinión de los sectores privados, sean industriales o de otras actividades. Una acción
conjunta de los sectores públicos y privados es un elemento de gran fuerza para todos los
países del mundo. Esto ha sido muy difícil en Argentina; en Brasil ya es una praxis
normal. Considero que en Uruguay también, los empresarios uruguayos pueden participar en
las decisiones de su propio país más que en Argentina. En Argentina hemos tenido una
apertura violenta, poco optimista, han aumentado enormemente los porcentajes de presencia
de multinacionales en todos los sectores y las empresas nacionales han ido desapareciendo
en forma preocupante. En un momento de apertura mundial no hay que perder de vista un sano
sentido nacionalista, un respeto por la empresa local, que es patrimonio del país.
EC - Jorge Aguado, el vicepresidente de Socma, dijo a propósito de estos temas:
"Acá la globalización se tomó como un dogma por encima de defender la producción
nacional. Ningún país desarrollado la tomó así".
FM - Es así. En realidad nos hemos encontrado, después de haber abierto en forma
indiscriminada nuestras puertas, que no era tan fácil abrir las demás. No hemos
conseguido lo que fue mi lema durante años: venderles a los que nos compran. Hemos tenido
graves dificultades para exportar a otros mercados que hoy en día están todos regulados
a través de mecanismos más o menos disimulados; no existe ningún mercado del mundo
totalmente abierto. La excepción debe ser Argentina. Es difícil para Argentina en el
contexto mundial.
EC - Hay una frase suya que es: "Nosotros apoyamos la apertura, no la
extranjerización".
FM - Son dos cosas distintas; la apertura es un problema de comercio exterior y de ingreso
indiscriminado de cualquier producto sin que el país estuviera preparado. Ni siquiera
teníamos un organismo anti-dumping que pudiera controlar el ingreso de los productos. La
extranjerización hace a la propiedad de las empresas en Argentina. Argentina ha terminado
extranjerizándose a través de privatizaciones que dieron una prioridad absoluta al
control de las empresas extranjeras y a la venta de una cantidad muy grande de empresas
argentinas, más allá de lo que yo considero prudente.
EC - ¿Cuáles fueron esas condiciones que privilegiaban a las firmas extranjeras?
FM - Era obligatorio un operador extranjero, era suficiente que integrara un 10% del
capital para tener el control de la empresa. Eso es más que evidente, no necesita
explicaciones.
EC - Vamos a las diferencias entre Argentina y Brasil en cuanto al tratamiento de la
industria. ¿Qué ventajas tiene desde el punto de vista de ustedes, que están en los dos
países, instalarse en Brasil? Me refiero a ventajas en comparación con Argentina.
"Argentina ha tenido un gran shock de
crecimiento a través de las privatizaciones; ahora puede tener un gran shock de
crecimiento a través del ordenamiento de la gestión de las empresas públicas"
|
FM - No existen ventajas que no sean las de poder crecer en un mercado mayor.
Si usted lo mira con la óptica con que nosotros lo vemos desde hace 10 años, el Mercosur
debería ser un único mercado; es el mercado más accesible para los países que lo
integran, más allá de todas las dificultades de negociación que puedan tener. Podemos
crecer y encontrar nuestras soluciones de empleo y bienestar en el ámbito del Mercosur,
porque el resto de las comunidades económicas mundiales no dan acceso tan fácil a las
producciones de nuestros países. Por otro lado, tenemos en un espacio geográfico muy
limitado mercados que pueden crecer potencialmente por muchas decenas de años en forma
sostenida.
Solamente el crecimiento sostenido de los países va a permitirnos resolver todos los
demás problemas. Sin recursos económicos no se puede resolver problemas endémicos en
nuestros países que van desde la cultura, la asistencia social, las infraestructuras, la
solución para la vivienda. Los recursos solamente pueden surgir de un crecimiento
sostenido, y eso es lo que estos mercados pueden permitirnos.
EC - Usted hablaba de las dificultades de la industria argentina para competir con las
multinacionales, por ejemplo por el problema del financiamiento. ¿De qué se trataba?
¿Cuál era la diferencia?
FM - Es un tema básico. Argentina es un país ya muy sólido desde el punto de vista de
la macroeconomía, de la reestructuración económica, de la modernización que se ha
producido en estos años, pero sigue sufriendo desde el punto de vista de sus necesidades
financieras las decisiones de los mercados internacionales, que en este momento no son
favorables a nuestros países. Esto se traduce en dificultades importantes para la
obtención de recursos para la inversión. Tienen que ser financiamientos a largo plazo y
con baja tasa de interés. No se puede hacer inversiones buscando una tasa de retorno
razonable si no se obtiene financiamientos de 15 a 30 años y con tasas de interés del
6%, 7% u 8%. Las multinacionales obtienen fácilmente esos financiamientos, con tasas de
interés muchas veces menores desde Europa y Estados Unidos, de sectores privados y
organismos públicos, hay financiamientos hasta de 3 y 4 por ciento. Hoy en día el costo
del dinero y la posibilidad de obtener financiamiento a largo plazo son ingredientes
fundamentales para poder competir en los mercados, que a pesar de la regulación están
cada vez más abiertos.
EC - ¿Cómo se va a solucionar ese problema en Argentina?
FM - Vamos a tener que superar este período electoral, que empezar a administrar bien el
Estado; debemos introducir una transformación del Estado muy profunda para que la
gestión sea más efectiva. Eso va a permitir gozar de un mayor crédito a través de una
mayor credibilidad.
EC - ¿Cuánto tiempo llevará esto? ¿Dependerá de quién gane las elecciones?
"La convertibilidad argentina es uno de los
instrumentos más sólidos de la actual fuerza del país, y es imprescindible para el
crecimiento. Estoy seguro de que ningún candidato la va a modificar"
|
FM - Ya no. En apariencia, todos los candidatos apoyan un proyecto económico
muy parecido al actual, o sea que en ese sentido va a haber continuidad. Creo que existe
la conciencia de la necesidad de una fuerte reforma del Estado. Argentina ha tenido un
gran shock de crecimiento a través de las privatizaciones; ahora puede tener un gran
shock de crecimiento a través del ordenamiento de la gestión de las empresas públicas.
EC - ¿Eso se va a dar con cualquiera de los candidatos?
FM - No hay más remedio; sin eso no va a haber crecimiento.
EC - Los analistas tienden a situar a Fernando de la Rúa como garante de la estabilidad y
no tanto a Eduardo Duhalde, el candidato del Justicialismo.
FM - La estabilidad está absolutamente asegurada, no creo que nadie la discuta, aunque a
veces -quizás por razones electorales- haya cuestionamientos aparentes. En el fondo,
estamos todos convencidos de que la convertibilidad argentina es uno de los instrumentos
más sólidos de la actual fuerza del país, un instrumento imprescindible para el
crecimiento. No creo que ningún candidato la vaya a modificar; estoy seguro de que
ningún candidato lo va a hacer.
Ha llegado el momento de que los partidos políticos muestren su capacidad gerencial y
sumen a los políticos todos los mejores "managers" que tenga el país, cada uno
especializado en su área, con remuneraciones más altas que las del sector privado, para
que administren bien. Si una empresa -y el país es una empresa- no se administra bien,
por más que sus finanzas estén en orden, que sus estrategias estén bien diseñadas, que
tenga un patrimonio fuerte, es imposible que pueda seguir creciendo sin correr el peligro
de caer en mayores problemas. Al contrario.
EC - ¿Usted tiene alguna preferencia?
"Hay que diseñar políticas activas: no
simplemente subvencionar la ineficiencia, sino atraer las inversiones para que éstas le
devuelvan al país muchísimo más de lo que el país les ha dado con un sacrificio
puntual"
|
FM - Mi decisión va a ser conocida por las urnas. En este momento todavía
todo el país está pendiente de tomar su decisión. Esta vez no es fácil, en otros
momentos ha sido más claro qué era lo que convenía decidir. Más allá de cualquier
partidismo, creo que todos los que vamos a votar vamos a hacerlo en la esperanza de un
país mejor, de que el gobierno o el candidato a quien estamos votando sea capaz de darnos
un país mejor. Todos debemos estar pensando en votar a un equipo más que a un simple
candidato, porque es un equipo el que va a tener que administrar mejor el país para que
éste pueda seguir creciendo.
EC - En otra nota del mismo suplemento económico que le citaba, Clarín
informaba que "sin prisa pero sin pausa, empresas metalúrgicas y autopartistas
radicadas en la Argentina siguen desplazando sus líneas de producción o directamente sus
plantas a Brasil. En otros casos, en lugar de invertir en Argentina lo hacen en Brasil por
los mayores incentivos que ofrecen los gobiernos estaduales y municipales, y el propio
gobierno federal, para radicarse en ese país, y por los menores costos de
producción". ¿Cómo analiza usted este tema?
FM - Es un tema muy complejo. Todavía no hemos podido cuajar el mercado del Mercosur como
un mercado único y estamos tratando de constituirlo a través de negociaciones
permanentes. Necesitamos lo antes posible un organismo que nos regule, así como pasó con
la Comunidad Económica Europea. Creo recordar que en algún momento el presidente
Sanguinetti ofreció que ese organismo se instalara en Uruguay, como país central dentro
del Mercosur.
Es importante que haya un equilibrio en las negociaciones; solamente a través de una
negociación equilibrada iremos consolidando el Mercosur. Es obvio que en este período en
que cada uno de los países todavía está tratando de salir de sus problemas negociando
lo mejor que puede con los vecinos, Brasil ha ido aplicando políticas de crecimiento que
a veces representan duras complicaciones para los demás, pero son políticas activas. A
esas políticas activas brasileñas hay que contraponer políticas activas argentinas.
EC - ¿Qué quiere decir "políticas activas"? ¿Subsidios?
FM - No. Esa es la razón por la cual -a pesar de que hace cuatro o cinco años que vengo
insistiendo en pedir políticas activas- ha habido sectores de la economía argentina que
se han preocupado por que éstas no se traduzcan simplemente en subvenciones, como una
vuelta atrás al pasado. Me refiero a diseñar para cada uno de los sectores industriales
de un país -en el contexto mundial- la políticas activas que es necesario programar con
éxito y el acceso a los países hacia donde queremos exportar. Y esto, a través de
políticas y negociaciones iniciadas y llevadas adelante con suficiente tiempo y con
esquemas claros, para poder decirles a los empresarios locales "éste es el camino
que hay que seguir" y respaldarnos con la presencia de nuestro gobierno en el
exterior. Esas son políticas activas eficientes.
A veces en Brasil también hay subvenciones puntuales, pero en ese caso responden a una
política predefinida, activa e inteligente. Cuando en el transcurso de 10 años le han
otorgado cifras importantes de subvenciones a la industria automotriz han calculado
perfectamente que iban a recuperar rápidamente esas cifras en impuestos, multiplicadas
por 10 o por 20, y además se creaba fuentes de trabajo muy importantes en forma casi
inmediata. Entonces, no era darle una subvención a alguien que no podía ser competitivo
con respecto a otros países, sino hacer más atrayente una inversión en el país que
luego le permitiera ser más competitivo en el resto del mundo y tener un fuerte
crecimiento en ese sector. Esas son políticas activas: no simplemente subvencionar la
ineficiencia, sino atraer las inversiones para que éstas le devuelvan al país muchísimo
más de lo que el país les ha dado con un sacrificio puntual.
EC - Por ejemplo, el problema del costo del financiamiento que usted decía que se da en
Argentina, ¿no existe en Brasil?
FM - No, claro. El costo del financiamiento interno en Brasil ha ido fluctuando por las
condiciones económicas, pero es mucho más fluido. El financiamiento externo también es
más fluido y de menor costo que en Argentina debido a todas esas políticas activas que
les hacen ver a los inversores que les conviene invertir en Brasil. Cuando invierten en
Brasil, esos inversores traen los recursos financieros al costo de sus países de origen,
no al del país donde invierten, como en el caso de Brasil. Nosotros hemos hecho algunas
asociaciones para incorporar un socio estratégico -casi siempre ha sido un importante
"player" internacional- a una determinada actividad e inmediatamente nuestro
costo financiero ha bajado en forma notable. Ya éramos calificados y financiados por la
presencia de nuestro socio estratégico en la empresa.
Si actuamos solos en este momento, como empresarios del Mercosur -argentinos, brasileños
o uruguayos- no tenemos el mismo acceso que tienen las empresas de otros países donde hay
políticas activas y respaldos financieros muy importantes a las inversiones que sus
empresas hagan en el exterior.
EC - En ese sentido, ¿cómo es el tratamiento en Brasil?
FM - Más que el crédito interno de Brasil es la credibilidad y las facilidades que el
país da para que las inversiones fluyan hacia él. Una empresa española, americana o
alemana llega a Brasil con el costo del dinero de su país de origen, donde consigue
financiamientos a 30 años, a veces al 3% o 4% anual. Si una empresa brasileña o
argentina quiere hacer la misma inversión, el costo del dinero es el de su propio país y
los años de financiamiento son los que el país en ese momento puede obtener por el apoyo
y la evaluación internacional. Entonces aparece la gran diferencia que impide que seamos
competitivos.
EC - ¿Cómo ve usted el futuro del Mercosur, con este tipo de atractivos distintos para
la inversión?
FM - Debemos llegar rápidamente a tener un mercado unificado, con políticas unificadas,
a ser una comunidad económica. Como tal, vamos a tener un poder de negociación mucho
mayor que como países individuales y podremos negociar suficientemente bien con las otras
comunidades económicas como para venderles y comprarles, como para aceptar inversiones
extranjeras y darles nuestro respaldo, porque sabremos que tendremos una clara
contrapartida. Nuestro poder de negociación va a crecer mucho más de lo que lo haría
por la simple suma de los países. Una comunidad económica tiene un gran poder de
negociación.
--------------
Transcripción: María Lila Ltaif Curbelo
Edición: Julieta Sokolowicz
|