Entrevistas Radio El Espectador Uruguay


Presidente Eduardo Frei: "El Mercosur
debe tener una institucionalidad
permanente, no puede seguir siendo
una reunión de jefes de Estado que
se produce dos veces al año"

 

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El actual presidente de Chile nació en Santiago el 24 de junio de 1942. Hijo también de un ex presidente de la República, es el cuarto de siete hermanos. Está casado con Marta Larraechea, orientadora familiar y juvenil, con quien tiene cuatro hijas.

Desde 1969 a 1988 ejerció su profesión de ingeniero civil en la empresa privada Sigdo Koopers SA.

Inició su vida política en 1958, al incribirse en el partido Demócrata Cristiano. Fue dirigente estudiantil en la Universidad y acompañó activamente a su padre en la campaña que lo llevó a presidente de la República en 1964.

Durante la dictadura fue uno de los fundadores e impulsores del Comité Pro Elecciones Libres y recorrió el país apoyando el voto por el "no" en el plebiscito de octubre de 1988.

El 14 de diciembre de 1989 fue elegido senador por Santiago, con la primera mayoría nacional. El 23 de noviembre de 1991, los militantes demócrata-cristianos en votación universal lo eligieron presidente del Partido, con más del 70% de los sufragios.

El 13 de noviembre de 1992, inscribió su candidatura presidencial dentro del Partido Demócrata Cristiano. Un mes después fue proclamado precandidato presidencial ante la Concertación de Partidos por la Democracia.

El 23 de mayo de 1993 logró el 64% de los votos en las elecciones primarias de la Concertación, coalición que lo proclamó oficialmente como candidato el 30 de mayo.

El 11 de diciembre de 1993 fue elegido presidente de la República con el 57,99% de los votos. El 11 de marzo de 1994 asumió la Presidencia de Chile por un período de seis años.


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DIEGO BARNABE:
Presidente Eduardo Frei, ya que no nos ven a través de la radio vale la pena que, como anfitrión, nos cuente dónde estamos.


Eduardo Frei "El cambio histórico de Chile radica en tener la capacidad de entendernos personas que en el pasado estuvimos muy separadas. (...) Descubrimos que las cosas que nos separan son muy pequeñas, básicamente mirando hacia el futuro y no hacia atrás"

EDUARDO FREI:
Nos encanta que sea una radio la que nos entrevista, porque yo he estado muchos años ligado a la radio y acabo de terminar un programa de radio. Todos los domingos tenía un programa en el que conversaba con los auditores, con todos los chilenos que querían conversar con su presidente. Los tres meses del programa fueron una excelente experiencia y una gran oportunidad.


DB - ¿Usted contestaba directamente las preguntas de los oyentes?


EF - La idea era hacer primero alguna entrevista, hacer un relato de los hechos destacados de la semana; tenía conversaciones con distintos actores de la vida nacional y contestaba preguntas de los oyentes. Fue una experiencia notable, muy positiva.

En este momento estamos en la casa de los presidentes de Chile, en nuestro despacho, nuestra oficina de trabajo.


DB - Rodeado de fotos que no son cualesquiera. Hay una con el Papa.


EF - Esa fue una entrevista que me dio Juan Pablo II cuando fui en visita de Estado al Vaticano. Es una foto del cardenal Silva, pocos días antes de su fallecimiento. El cardenal Silva fue un hombre que marcó rumbo en este país, un hombre de gran lucidez intelectual, que contribuyó mucho a la pacificación del país en momentos difíciles, así que ahí lo tengo. Fue una persona que me acompañó mucho en mi servicio público.


DB - En uno de los pasajes de su primer discurso como presidente electo de Chile el 12 de marzo de 1994, en la Plaza Constitución, usted destacó la conducción política realizada por el presidente (Patricio) Ailwyn. Dijo textualmente en ese momento: "Bajo su conducción hemos alcanzado la reconciliación. Ya podemos todos mirarnos a los ojos, darnos las manos con paz en nuestros espíritus. En toda tarea colectiva el director debe señalar su estilo de conducción". Más adelante insistía: "Ejerceré las atribuciones de presidente en un régimen presidencial de gobierno bajo cuyas reglas fui elegido".

De acuerdo a lo que expresó en ese momento, ¿cómo definiría su propio estilo de conducción en este marco de régimen presidencialista chileno?


"Chile no está endeudado ni desde el punto de vista fiscal ni externo; tenemos todas nuestras cuentas sanas, lo que tal vez nos permita el próximo año ser el país que más crezca en toda América Latina"

EF - Una de las diferencias fundamentales para compararnos con el régimen parlamentario europeo es que en Chile el presidente cumple la doble función de jefe de Estado y jefe de gobierno, lo que obliga a una permanencia en tiempo, presencia y contacto con todos los temas. Eso obliga a un mayor tiempo de dedicación. En segundo lugar, en el discurso que pronuncié cuando asumí dije que iba a ser un presidente terreno; he tenido unas 1.300-1.400 salidas al terreno. Una o dos veces a la semana estoy en terreno en las regiones, en las distintas comunas del país. También señalé cuáles iban a ser las grandes tareas de mi gobierno. En estos meses he estado en un recorrido por el país, he ido región por región diciendo "durante la campaña señalé cuáles iban a ser mis tareas como gobernante; comparadlo con lo que hemos hecho". Sin duda, el resultado es bastante satisfactorio.

En un gobierno uno nunca puede pretender realizar todas las cosas que puede anhelar o soñar, pero si uno mira el país hoy en día, en las grandes líneas que hemos señalado -la reforma educacional, la reforma de la Justicia, el desarrollo de la infraestructura, la inserción internacional, la lucha contra la pobreza- hemos tenido avances muy sustanciales y el país prácticamente se ha duplicado. Chile es hoy el doble de lo que era hace 10 años, y eso es algo que antes se conseguía en 20 o 30 años.


DB - Y desde el punto de vista de la reconciliación de los chilenos, ¿usted cree que hay todavía cosas por hacer, o el camino ya está hecho y está todo resuelto?


EF - En un país que ha tenido un régimen autoritario por 17 años es difícil medir los tiempos. Evidentemente hay avances en la reconciliación y también hay temas que siguen pendientes, que hoy día están en los tribunales de Justicia. Si comparamos con lo que era 10 años atrás, también en esto hemos tenido un avance muy notable.


DB - La coalición de partidos que lo llevó al gobierno es conocida aquí en Chile como la Concertación de Partidos por la Democracia, integrada entre otros por su partido, el Demócrata Cristiano, el Partido por la Democracia, el Radical Socialdemócrata y los independientes. ¿En qué grado de consolidación considera usted que se encuentra hoy en día esta coalición?


"El ingreso per cápita de hoy es el doble del que teníamos en el 90. Eso antes se conseguía en 30 o 40 años. Definida esa situación, claro, todavía tenemos un 20% de pobreza; hay situaciones en que hay que focalizar más el gasto social"

EF - Lo más notable es que en general en América Latina y en Chile es difícil mantener coaliciones y es difícil construir una coalición tan amplia como la que tenemos nosotros. Si uno mira los últimos 40 o 50 años en América Latina y en Chile es difícil encontrar una coalición más exitosa. Esta coalición se formó prácticamente a comienzos de los 80 para luchar por el retorno a la democracia; hemos pasado 10 años gobernando a este país. Es indudable que después de 10 años de gobierno hay un proceso de maduración, las etapas que se van cumpliendo son distintas.

En ese sentido, lo que planteábamos como programa en el 89 es distinto a lo que yo planteé en el 94 y es distinto a lo que plantea el candidato de la coalición hoy día, porque ésa es la dinámica de los acontecimientos. Lo más central es que hemos tenido una coalición que le ha dado estabilidad política a este país. Eso fue muy clave en todo el proceso de desarrollo económico y social.


DB - ¿Cómo definiría la orientación de esta coalición? ¿De centro, de centro-izquierda, de izquierda?


EF - De izquierda. Pero son términos que hoy día están cada vez más obsoletos. En términos internacionales ésta es una coalición de centro-izquierda, pero lo central es que aquí han estado los partidos que luchan por el progreso del país, por la consolidación de la democracia, por tener un desarrollo económico acelerado, con justicia social y equidad.


DB - Desde el punto de vista del rumbo que ahora puede tomar esta coalición; supongamos que el escenario después de diciembre es que Ricardo Lagos, socialista, es el futuro presidente de los chilenos. ¿Eso significa un rumbo o matiz distinto al demócrata-cristiano de la coalición?


EF - No, creo que el punto central es el estilo de cada presidente. Si usted ve la historia de nuestro país y lo que han sido los distintos jefes de Estado podrá ver que mi padre fue presidente de este país. Evidentemente, cada uno tiene su sello, su estilo, y cada presidente de alguna manera marca con ese sello, pero lo que interesa es que hay una coalición detrás, hay un programa y están los equipos humanos que hemos conducido esto durante 10 años. Con esos mismos equipos esperamos triunfar. Aquí estoy hablando como jefe de gobierno; como jefe de Estado tenemos que ser ecuánimes.


DB - Le hacía esta pregunta porque pasó mucha agua bajo el puente, pero nadie olvida que hace unos cuantos años demócrata-cristianos y socialistas eran grandes rivales; hoy están juntos. Por eso le preguntaba si no hay matices.


EF - Ese es el cambio histórico de este país: tener la capacidad de entendernos personas que en el pasado estuvimos muy separadas. Hoy día, al hacer un balance de la década del 90, después de 17 años de gobierno autoritario, enfrentados a los desafíos de un nuevo milenio, podemos decir: "Estas son las cosas que nos unen, estos son los grandes temas que nos interesa impulsar desde un gobierno". Descubrimos que las cosas que nos separan son muy pequeñas, básicamente mirando haca el futuro y no hacia atrás.


DB - Supongamos que el escenario es el otro, que (Joaquín) Lavín ganara la Presidencia de Chile. ¿La Concertación peligra? ¿Usted trabajaría para consolidarla?


EF - Estoy convencido de que esta coalición tiene un tremendo respaldo en Chile, que incluso va más allá de la sumatoria de los partidos. Creo que en este país hay una gran cantidad de personas que apoya a la Concertación por lo que han visto en ella, por los valores por los que ha luchado y, sobre todo, por los resultados que hemos tenido en estos 10 años.


DB - Según las encuestas que hemos visto en las últimas semanas -ya no las electorales sino las que tienen que ver con la situación de los ciudadanos chilenos-, las prioridades mencionadas una y otra vez son el empleo, la pobreza, la delincuencia, como grandes temas que preocupan. Usted asumió la Presidencia con una tasa promedio de desempleo en el entorno del 7,8%, en los años siguientes la bajó a poco más de 6% promedio. Sin embargo, este año ha trepado fuertemente y alcanzó más de 11% en los últimos meses, luego de ubicarse en 10,8% en el mes de junio. ¿Cómo se explica el crecimiento del desempleo en este año 99?


"El ingreso per cápita de hoy es el doble del que teníamos en el 90. Eso antes se conseguía en 30 o 40 años. Definida esa situación, claro, todavía tenemos un 20% de pobreza; hay situaciones en que hay que focalizar más el gasto social"

EF - Básicamente por el tema de la crisis internacional. Esta es una economía muy abierta al mundo, Chile tiene prácticamente el 40% de su Producto en el comercio exterior, por lo tanto la crisis internacional nos golpeó muy fuerte. Además, porque casi un tercio de nuestro comercio exterior es con los países asiáticos, donde se gestó la crisis y donde ha durado más. Estoy convencido de que es una situación transitoria, hemos pasado la crisis prácticamente en 10 meses, ya estamos con tasas de crecimiento positivas y los últimos índices demuestran que la cesantía comienza a bajar. Aquí se calcula el empleo en forma trimestral, no mensual. Estoy convencido de que ya el próximo año vamos a recuperar la tasa histórica. Todos los economistas y los observadores internacionales señalan que el próximo año vamos a estar creciendo a una tasa del 5%-6%. Esto porque hemos salido prácticamente en 10 meses de una crisis muy profunda, porque el país no está endeudado, tenemos una inflación muy baja y todas las cifras económicas son positivas.

Para darle un solo ejemplo: la deuda fiscal hoy día asciende a 5.000 millones de dólares, en circunstancias en que las reservas internacionales de Chile son de 15.000 millones de dólares -o sea que técnicamente no tenemos deuda- y este año hemos recibido más de 10.000 millones de dólares de inversión extranjera. Este país no está endeudado ni desde el punto de vista fiscal ni externo; tenemos todas nuestras cuentas sanas, lo que tal vez nos permita el próximo año ser el país que más crezca en toda América Latina.


DB - Este crecimiento de Chile que nadie niega -sino que, por el contrario, es reconocido en el mundo entero-, según los críticos no se ha trasladado a una equitativa distribución; todavía hay grandes zonas de marginalidad y pobreza.


EF - En esta materia es muy fácil criticar, pero las cifras son más fuertes que cualquier realidad. En 1987 este país tenía exactamente un 45% de su población bajo el nivel de pobreza; en la última encuesta llegamos a un 21%. Esta encuesta se hace todos los años a fin de año, por lo tanto se hizo en el momento más duro de la crisis internacional; sin embargo, bajamos de un 45% a un 21%. En segundo lugar, no hemos tenido un deterioro en la distribución del ingreso, que ha permanecido prácticamente similar en los últimos 20 o 30 años. La mayoría de los países industrializados, muchos en América Latina, ha tenido un deterioro en distribución del ingreso. Nosotros acabamos de terminar un cambio en el INE -la canasta que mide el Indice de Precios-; este sistema se venía aplicando desde hacía muchos años y por lo tanto estaba desfasado respecto a los parámetros de consumo actuales. Para modificar ese índice de inflación se trabajó durante dos años, se entrevistó a más de 10.000 hogares chilenos, y los resultados comparativos con el estudio anterior, del año 87, muestran un cambio muy sustancial en la distribución del ingreso en Chile.

Por último, quisiera señalar que en todos los años de mi gobierno el 70% del gasto ha ido a inversión social, por lo tanto cuando se toma la distribución del ingreso solamente se toma los ingresos autónomos. Si a eso le agregamos lo que han sido todas las políticas sociales del gobierno, la diferencia entre el decil más alto y el más bajo se reduce a 1,7-1,8. Si se toma solamente con los ingresos autónomos es 1,13-1,14. Esto nos coloca en una situación que podemos revertir en los próximos años si continuamos una política social intensa como la que hemos hecho en estos años. Es imposible reducir la pobreza a cero cuando al término del gobierno autoritario recibimos al país con casi un 45% por debajo del nivel de pobreza.


DB - Me interesa profundizar en esto. Tengo aquí sobre la mesa el Informe de Desarrollo Humano en Chile de 1998, que seguramente usted conoce, en la medida en que fue pedido por la propia Presidencia. Aquí se reconoce sin duda el crecimiento de Chile en estos años, que ha bajado la inflación, que han aumentado los salarios reales, entre otras variables.


EF - En los seis años de mi gobierno el índice de salario ha aumentado en un 22% real.


DB - Sin embargo, se dice aquí que los mecanismos de seguridad que ofrece el actual modelo de modernización resultan insuficientes. De hecho, el título de este informe es: "Las paradojas de la modernización". Dice que aunque el país avanza la seguridad humana en Chile no tiene un nivel satisfactorio y además se encuentra distribuida de manera desigual. Habla de un malestar en cierto sentido de la población chilena, de un descontento. Más adelante dice que la seguridad humana es baja y está desigualmente distribuida entre los distintos grupos sociales y regiones de país. ¿Cómo se explica esto?


EF - Usted leyó la parte final del informe, nos faltó la primera. Allí se establece que Chile es el primer país en América Latina en el tema de desarrollo humano. Básicamente lo toma por los índices de educación, salud e ingreso y por las políticas sociales que hemos aplicado. En segundo lugar establece que Chile está en en el 85% de la meta del informe ideal de desarrollo humano, no solamente en Santiago. Hubo un aumento de prácticamente todas las regiones del país que en promedio han avanzado un 30% con respecto a la medición anterior. Estamos hablando de períodos de 10 años, no de períodos cortos. Después entra al detalle de ver la distribución interna, regional, etcétera; ésas son las tareas que tenemos que enfrentar.

Si medimos Chile hoy día versus el año 90 vemos que no hemos bajado en ningún índice. Hemos creado 1 millón de empleos; en inflación recibimos un país por encima del 20% y estamos en un 3%, tasa de país desarrollado; en reservas internacionales no es un país endeudado; en tasas de ahorro e inversión extranjera, éste ha sido un año difícil, recién venimos saliendo de la crisis, pero vamos a tener 10.000 millones de dólares de inversión extranjera, una cifra que nunca se había soñado en Chile. En la década del 80 año a año llegaban 1.000 millones de dólares; en este año 99, el último de mi mandato, llegó más inversión extranjera que en toda la década del 80. Esas son las realidades.

El ingreso per cápita de hoy es el doble del que teníamos en el 90. Eso antes se conseguía en 30 o 40 años. Definida esa situación, claro, todavía tenemos un 20% de pobreza; hay situaciones en que hay que focalizar más el gasto social. Algunas regiones del país se han modernizado mucho, en el Norte hay regiones que según el mismo informe de Naciones Unidas tienen un índice de competitividad mayor que el de Santiago, que han reducido fuertemente su desempleo a 2%-3%. En cambio, hay otras provincias que no han ido a ese mismo ritmo. La ventaja de ese informe de Naciones Unidas es que nos da una visión exacta de cuál es la realidad y dónde tenemos que focalizar más las acciones del Estado en los programas sociales.


DB - Se dice que en los campos de la educación y la salud se aprecia que más allá de los logros de los últimos años los sistemas aún no pueden asegurar un total acceso equitativo a sus beneficios. Por el contrario, es el nivel socioeconómico de la persona el que predominantemente determina sus opciones. De allí la importancia de la expansión de los planes gubernamentales destinados a enfrentar explícitamente estas desigualdades. Yo me refería a estas desigualdades que todavía no están resueltas.


EF - Uno de los ejes de mi gobierno ha sido la reforma educacional. Aquí de nuevo tengo que hacer la comparación con el pasado: los presupuestos de educación y salud se han multiplicado por tres con respecto a la década del 80. La inversión en educación es tres veces mayor a la que se hacía cuando empezamos nuestro gobierno. Había 2.600.000 jóvenes en la enseñanza básica y media, y hoy en día hay 3:100.000 jóvenes en la enseñanza media. Hemos impulsado un programa de gran reforma educacional con apoyo del Banco Mundial, hemos cambiado el currículum de la enseñanza básica, estamos cambiando el de la enseñanza media, estamos haciendo la jornada completa, que significa que ya 4.500 establecimientos están con la jornada continua. Esta reforma alcanza su maduración entre el año 2002 y 2003.

Hemos tenido resultados importantes en las mediciones de los avances de los distintos currículums de los alumnos, hemos bajado fuertemente la repitencia y los años de escolaridad. Reitero que este esfuerzo estará culminando en los años 2002-2003. Hoy día Chile gasta -cosa que no había hecho casi nunca en su historia- el 18% de su presupuesto fiscal en educación; hace menos de 10 años se gastaba un tercio de eso.

En salud también hemos hecho un esfuerzo gigantesco en estos años. La situación de salud era extraordinariamente traumática hace 10 años. Prácticamente hemos duplicado el presupuesto de salud en términos reales y hemos recuperado la infraestructura. Un tercio de todas las construcciones hospitalarias se ha hecho en estos últimos 10 años. La reforma educacional está reconocida por todos los organismos internacionales, el Banco Mundial nos aprobó el apoyo y nos dio fondos para la reforma y ahora acabamos de aprobar un programa similar para la enseñanza universitaria que comienza a licitarse en estos días. Chile está invirtiendo como nunca en salud y educación, pensando que son las bases del desarrollo humano.


DB - ¿Entonces le queda muy poco por hacer a Ricardo Lagos si es presidente, o todavía hay cosas que hacer?


"Creo que los países tienen que respetarse sus soberanías, porque si no se acepta la soberanía de los tribunales en el día de mañana tampoco se va a aceptar la soberanía en un tema de comercio exterior, en un tema limítrofe o en un tema de personas"

EF - Evidentemente estas políticas de Estado van más allá de un gobierno. La reforma educacional fue comenzada en pleno proceso; en Chile hay más o menos 9.000 escuelas y alrededor de 4.500 tienen ya una jornada continua, y hay que seguir, completar las 4.500 que faltan, terminar de aprobar los nuevos currículums, hacer el proceso de mejoramiento de la calidad de la educación superior y en el tema de salud hay un problema de gestión importante. En estos años hemos recuperado la infraestructura, que estaba extraordinariamente deteriorada: equipar los hospitales, los consultorios, construir. Ahora corresponde un proceso de gestión, que es la reforma que viene.


DB - Otra forma de ver la situación política en estos años es fijarse en las encuestas. Es notorio que la Concertación llevaba una diferencia bastante más amplia a la derecha de la que lleva hoy en día. Uno podría preguntarse por qué creció la derecha.


EF - Veamos los resultados el día de la elección. Nosotros hemos tenido elecciones desde el plebiscito del año 88, ésa fue la primera vez que la Concertación la planteó para retornar a la democracia. Ganamos en esa elección y hemos ganado sucesivamente todas las elecciones desde el 88 hasta hoy día: dos elecciones presidenciales, tres parlamentarias y tres municipales. La gran encuesta será el 12 de diciembre; la gente va a votar y vamos a saber cuánto pesa cada uno.


DB - ¿Usted diría que estos porcentajes de hoy no reflejan un descontento de la sociedad chilena?


EF - Yo fui elegido con un 58%, el presidente Ailwyn con un 54%, ganamos el plebiscito con un 52%-53%, y los resultados electorales han sido similares en los casos de las elecciones parlamentarias y municipales. Pero, evidentemente, el hecho de que una coalición que ha trabajado 20 años y lleva 10 años en el poder logre estas cifras es un respaldo bastante contundente.


DB - Recién hablábamos de hasta qué punto Chile sufrió -como muchos de nuestros países de América Latina- con la crisis internacional que nació en el sudeste asiático y la de Brasil en particular; esto nos afectó a todos en la región. ¿Qué receta encontró Chile y qué receta pueden encontrar nuestros países para tratar de evitar los coletazos de una crisis internacional de ese tipo? ¿Cómo podemos defendernos?


"Vamos a usar todos los caminos jurídicos, políticos y de salud para que Pinochet retorne, porque creemos que es bueno para Chile que enfrente a los tribunales en nuestro país; no les reconocemos ninguna autoridad a otros"

EF - Creo que en esta materia no hay recetas. Tenemos que compartir las experiencias y lo que ha hecho cada uno para enfrentarla. Tal vez una de las cosas que más nos ha defendido como país es que hemos mantenido una reserva en el Banco Central para los capitales especulativos. Todo capital que viene a hacer un negocio especulativo tiene que tener un depósito en el Banco Central con un porcentaje. Esta fue una materia muy discutida en los años pasados, muy reclamada por el organismo internacional y hoy día reconocida por el Fondo Monetario y otros como una herramienta. Esta no es una política, es una herramienta que el país usa en momentos en que hay ingreso de capitales especulativos.


DB - Un cinturón de seguridad.


EF - Exacto. Hemos tenido esa medida en ejecución y otras veces no la hemos usado. No es una teoría ni una política económica; es una herramienta a usar para protegerse. Cuando partimos con eso nos dijeron que no iba a llegar inversión extranjera. Ya le acabo de mencionar las cifras, que son espectaculares para el país, representan el 12%-14% del Producto.

Además creo que la mejor política es tener la economía sana, no estar endeudado, tener altas tasas de ahorro de inversión, tener un compromiso fuerte con el gasto social del gobierno. Por otro lado, creo que también ha sido muy beneficioso para Chile el hecho de haber incorporado la inversión privada en toda la infraestructura. Es tradicional que la industria y todo el sector productivo estén en manos del sector privado. Además, todas las telecomunicaciones y todo el sistema eléctrico también estaban en el sector privado; ahora hemos incorporado al sector privado en autopistas, aeropuertos, puertos, obra sanitaria, etcétera.

Recién hemos llamado a licitación para obras de riego; es un hecho inédito, se hace en pocas partes del mundo. No hay ningún sector de la infraestructura nacional en que no haya posibilidad de que los privados inviertan; ése también ha sido un factor de seguridad. Básicamente diría que la gran protección del país ha sido mantener su cuenta externa y su cuenta fiscal ordenadas; prácticamente durante todo el período hemos tenido superávit fiscal, este año a pesar de todas las dificultades esperamos terminar entre 0 y -0,5. Este ha sido un colchón de seguridad muy grande que hemos tenido.

Es bien difícil protegerse por el tamaño de nuestro país. Lo hemos estado planteando en los organismos internacionales; en un país como el nuestro, que tiene un producto geográfico de 80.000 millones, difícilmente puede pasar lo que pasó en Brasil, que en menos de ocho meses salieron 50.000 millones; aquí habría que sacar el país a la rastra.


DB - El 15 de noviembre pasado comenzó en La Habana la novena edición de la Cumbre Iberoamericana. Usted no estaba allí, no participó; un hecho que advirtió con anterioridad, lo sabíamos, en protesta por la detención del general (Augusto) Pinochet en Londres a instancias de la Justicia española. El tercer punto de la declaración firmada por los participantes condena la aplicación unilateral y extraterritorial de leyes nacionales que infrinjan el derecho internacional. ¿Cree que la posición de Chile logró los resultados que esperaba?


"Después de seis años de gobierno, ¿para qué le voy a decir que no estoy extraordinariamente orgulloso de lo que hemos hecho?"

EF - Cuando uno piensa que tiene la razón y está luchando por principios no hay que esperar resultados. Los resultados fueron extraordinariamente positivos, pero no buscábamos resultados. Creo que los países tienen que respetarse sus soberanías, porque si no se acepta la soberanía de los tribunales en el día de mañana tampoco se va a aceptar la soberanía en un tema de comercio exterior, en un tema limítrofe o en un tema de personas. Por lo tanto, creo que en esta materia lo que vale son los principios, y nadie ha podido discutir que los principios que Chile ha defendido son incorrectos. Es respetar lo que firmamos en todas las cumbres.

En la primera Cumbre Iberoamericana se hablaba de este tema sin mencionar la Ley Helms Burton. Después Cuba luchó hasta que un día se dijo con nombre y apellido que esto era contra la Ley Helms Burton, que es un tema netamente económico. Creo que hemos sido consecuentes. Evidentemente, nuestra protesta es por eso; nosotros no podemos estar participando en cumbres si todos firmamos una cosa y no hacemos lo mismo. Aquí en Chile hubo una cumbre sobre el tema de la gobernabilidad, todos nos comprometimos a tener gobiernos democráticos, a respetar los derechos humanos, y eso poco se respeta. Aquí defendemos principios: si estamos todos de acuerdo y firmamos un papel tenemos que respetarlo. Si no, ¿para qué sirven las cumbres?


DB - Luego de la cumbre, ¿su gobierno ha implementado algún otro tipo de medida, de contactos para intentar el regreso de Pinochet a Chile?


"En estos seis años Chile ha construido una red de acuerdos realmente espectacular, que no se había conocido en el pasado. Ese ha sido uno de los grandes pilares del desarrollo económico"

EF - Hace mucho tiempo que vengo señalando que vamos a usar todos los caminos jurídicos, políticos y de salud para que retorne, porque creemos que es bueno para Chile que enfrente a los tribunales aquí en nuestro país, no les reconocemos ninguna autoridad a otros. Además, este caballero (N. de R.: el juez español Baltasar Garzón) ha seguido: ahora pide la extradición de 100 ex funcionarios de las Fuerzas Armadas argentinas. El día de mañana no sé qué va a pedir. Como muy bien dijo el presidente (Carlos) Menem, la colonia terminó por 1810 aquí en Chile.


DB - ¿Usted interpreta la decisión del ministro del Exterior británico, Jack Straw, de solicitarle al general Pinochet que se realice nuevos exámenes médicos, como un gesto en la dirección de liberarlo por razones humanitarias? ¿Cree que es un gesto positivo que está preanunciando algo?


EF - En esta materia tenemos que ajustarnos a las declaraciones oficiales y a las relaciones que hemos tenido con el gobierno inglés. Pensamos que un juicio de este tipo puede durar muchos años y por lo tanto hemos solicitado acogerse a razones de salud.


DB - Si el general Pinochet muriera en Londres, ¿usted cree que eso podría tener una consecuencia dramática en la transición chilena?


EF - Sería muy negativo para todo el proceso chileno, porque no se estaría respetando la soberanía jurisdiccional del país. Es un principio; aquí no estamos defendiendo a personas, estamos defendiendo un principio. Sería muy negativo para Chile.


DB - ¿Usted cree que peligraría la situación interna?


EF - No, de hecho esta situación ya se arrastra por más de un año y las instituciones del país han funcionado normalmente. Con todas las emociones y tensiones del caso, pero la institucionalidad democrática ha funcionado a cabalidad. Por lo tanto, no creo en ningún momento que estén en peligro la transición o la democracia. Sí sería un hecho que causaría conmoción en el país, por eso hemos planteado la necesidad de resolverlo cuanto antes.


DB - Usted está llegando a la ciudad de Montevideo para participar en una nueva reunión con los presidentes del Mercosur. Creo que vale la pena preguntarle por la política exterior de Chile, en qué medida su país le otorga prioridad a algún mecanismo de integración del continente, ya sea el Mercosur, la Comunidad Andina, o si simplemente pretende una mayor integración a nivel continental. ¿Cuál es el escenario privilegiado de integración que Chile define hoy?


EF - Usted ha revisado mucho mi discurso de asunción al mando. En él verá que dije: "Este es nuestro barrio, ésta es nuestra región; nuestra primera prioridad van a ser los acuerdos aquí". Después de seis años de gobierno, ¿para qué le voy a decir que no estoy extraordinariamente orgulloso de lo que hemos hecho en estos años? Primero, resolvimos el conflicto limítrofe con Argentina que se había arrastrado por más de 150 años. Segundo, resolvimos el conflicto con Perú que se había arrastrado por más de 70 años, lo que trae la paz a la región. Fuimos grandes colaboradores en la paz entre Perú y Ecuador. Tenemos acuerdos comerciales con todos los países de América Latina; incluso con algunos tenemos acuerdo de retributación.

En estos seis años Chile ha construido una red de acuerdos realmente espectacular, que no se había conocido en el pasado. Ese ha sido uno de los grandes pilares del desarrollo económico. Hoy en día muchos millones de puestos de trabajo en Chile dependen de nuestro comercio exterior. Usted puede ver la cifra, por ejemplo, del intercambio entre nuestros países y podrá ver que las empresas chilenas han invertido 20.000 millones de dólares. Siempre comparo con Brasil; nosotros tenemos un producto geográfico de 80.000, del cual 20.000 representa el 25%. Brasil tiene un producto geográfico de 650.000 millones de dólares; equivaldría a que las empresas brasileñas hubieran invertido 120.000 millones de dólares en su región. Estamos muy lejos de esa cifra. Es una señal de confianza en la región, porque además, en una economía pequeña como la nuestra, para competir en este mundo global las expresas tienen que expandirse.


DB - ¿Chile quiere profundizar su inserción en el Mercosur?


EF - Creo que esto es fundamental, porque el Mercosur hoy en día es uno de los grandes polos de atracción en el mundo. En Asia hay un gran interés por el desarrollo del Mercosur. Yo creo que es el germen de un proceso de integración en toda América Latina; también es un proceso en el marco del acuerdo de Libre Comercio de las Américas. Espero que vayamos afianzando ese acuerdo entre los países latinoamericanos; hace pocos días firmé un acuerdo con todos los países de Centro América. Creo que el germen del proceso de integración está; está la voluntad política de los países. Es muy importante por lo siguiente: a los países industrializados generalmente les exportamos productos primarios, si exportamos productos con algún grado de elaboración nos ponen barreras muy grandes o tarifarias o paraarancelarias o cualquier tipo de barrera. En cambio, el comercio entre nuestros países es normalmente de productos con algún grado de elaboración y en muchos casos productos industriales y manufacturados.


DB - ¿Qué expectativas, qué planteos lleva a Montevideo a esta reunión con los presidentes del Mercosur?


EF - Básicamente, despedirme. Yo entrego el mando en poco más de 90 días, el presidente Menem lo entrega el 10 de diciembre, el presidente Sanguinetti lo entrega el 1º de marzo. Va a ser una reunión de amigos que nos despedimos; vamos a seguir trabajando en conjunto por todos los valores e ideales latinoamericanos. Como Chile vamos a ratificar la voluntad de seguir consolidando el Mercosur. El Mercosur tiene que tener una institucionalidad, no puede seguir siendo una reunión de jefes de Estado, de ministros que se reúnen dos veces al año. Tiene que haber una institucionalidad permanente, tenemos que avanzar en la negociación de los servicios, del transporte. Algunas cosas ya están; las inversiones ya están.


DB - Tiene que ser más que una unión aduanera.


EF - Claro. Por ejemplo, con respecto al tema del transporte. Hoy en día por la frontera Chile-Argentina pasan varios miles de camiones por mes, pero no tenemos un acuerdo en el tema de los servicios. Tenemos que avanzar mucho más.


DB - Usar o no el mecanismo del "dumping"... Hay una cantidad de temas a discutir.


EF - Así es. Por eso creo que es fundamental tener una institucionalidad permanente, que resuelva todos estos conflictos. Con los años esta relación se ha ido consolidando. Una relación tan grande, tan amplia, que tiene tantos factores -desde el punto de vista económico fronteras, traslado de mercaderías, de personas, culturales, etcétera- requiere tener mecanismos para ir resolviendo los problemas cuando se presentan.


DB - Faltan muy pocos días para las elecciones. ¿Habrá segunda vuelta o la Concertación ganará en la primera, consagrando a Ricardo Lagos como presidente? ¿Cuál es su vaticinio?


EF - Primero tengo que hablar como jefe de Estado. Como tal, debo dar garantías a todos los sectores de una elección absolutamente limpia, transparente. Se ha tomado todas las medidas para que eso suceda. Como demócrata-cristiano y miembro de la coalición, todos saben dónde está mi corazón. No solamente mi corazón, sino también mi razón. Creo que sería muy bueno para Chile, para tener estabilidad política, económica y social como hemos tenido estos 10 años. Creo que es mucho mejor que siga gobernando la Concertación.


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Transcripción: María Lila Ltaif Curbelo
Edición: Julieta Sokolowicz