El actual presidente de Chile nació en Santiago el 24 de junio de 1942.
Hijo también de un ex presidente de la República, es el cuarto de siete hermanos. Está
casado con Marta Larraechea, orientadora familiar y juvenil, con quien tiene cuatro hijas.
Desde 1969 a 1988 ejerció su profesión de ingeniero civil en la empresa privada Sigdo
Koopers SA.
Inició su vida política en 1958, al incribirse en el partido Demócrata Cristiano. Fue
dirigente estudiantil en la Universidad y acompañó activamente a su padre en la campaña
que lo llevó a presidente de la República en 1964.
Durante la dictadura fue uno de los fundadores e impulsores del Comité Pro Elecciones
Libres y recorrió el país apoyando el voto por el "no" en el plebiscito de
octubre de 1988.
El 14 de diciembre de 1989 fue elegido senador por Santiago, con la primera mayoría
nacional. El 23 de noviembre de 1991, los militantes demócrata-cristianos en votación
universal lo eligieron presidente del Partido, con más del 70% de los sufragios.
El 13 de noviembre de 1992, inscribió su candidatura presidencial dentro del Partido
Demócrata Cristiano. Un mes después fue proclamado precandidato presidencial ante la
Concertación de Partidos por la Democracia.
El 23 de mayo de 1993 logró el 64% de los votos en las elecciones primarias de la
Concertación, coalición que lo proclamó oficialmente como candidato el 30 de mayo.
El 11 de diciembre de 1993 fue elegido presidente de la República con el 57,99% de los
votos. El 11 de marzo de 1994 asumió la Presidencia de Chile por un período de seis
años.
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DIEGO BARNABE:
Presidente Eduardo Frei, ya que no nos ven a través de la radio vale la pena que, como
anfitrión, nos cuente dónde estamos.
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"El cambio histórico de Chile radica en
tener la capacidad de entendernos personas que en el pasado estuvimos muy separadas. (...)
Descubrimos que las cosas que nos separan son muy pequeñas, básicamente mirando hacia el
futuro y no hacia atrás" |
EDUARDO FREI:
Nos encanta que sea una radio la que nos entrevista, porque yo he estado muchos años
ligado a la radio y acabo de terminar un programa de radio. Todos los domingos tenía un
programa en el que conversaba con los auditores, con todos los chilenos que querían
conversar con su presidente. Los tres meses del programa fueron una excelente experiencia
y una gran oportunidad.
DB - ¿Usted contestaba directamente las preguntas de los oyentes?
EF - La idea era hacer primero alguna entrevista, hacer un relato de los hechos destacados
de la semana; tenía conversaciones con distintos actores de la vida nacional y contestaba
preguntas de los oyentes. Fue una experiencia notable, muy positiva.
En este momento estamos en la casa de los presidentes de Chile, en nuestro despacho,
nuestra oficina de trabajo.
DB - Rodeado de fotos que no son cualesquiera. Hay una con el Papa.
EF - Esa fue una entrevista que me dio Juan Pablo II cuando fui en visita de Estado al
Vaticano. Es una foto del cardenal Silva, pocos días antes de su fallecimiento. El
cardenal Silva fue un hombre que marcó rumbo en este país, un hombre de gran lucidez
intelectual, que contribuyó mucho a la pacificación del país en momentos difíciles,
así que ahí lo tengo. Fue una persona que me acompañó mucho en mi servicio público.
DB - En uno de los pasajes de su primer discurso como presidente electo de Chile el 12 de
marzo de 1994, en la Plaza Constitución, usted destacó la conducción política
realizada por el presidente (Patricio) Ailwyn. Dijo textualmente en ese momento:
"Bajo su conducción hemos alcanzado la reconciliación. Ya podemos todos mirarnos a
los ojos, darnos las manos con paz en nuestros espíritus. En toda tarea colectiva el
director debe señalar su estilo de conducción". Más adelante insistía:
"Ejerceré las atribuciones de presidente en un régimen presidencial de gobierno
bajo cuyas reglas fui elegido".
De acuerdo a lo que expresó en ese momento, ¿cómo definiría su propio estilo de
conducción en este marco de régimen presidencialista chileno?
"Chile no está endeudado ni desde el punto de
vista fiscal ni externo; tenemos todas nuestras cuentas sanas, lo que tal vez nos permita
el próximo año ser el país que más crezca en toda América Latina"
|
EF - Una de las diferencias fundamentales para compararnos con el régimen
parlamentario europeo es que en Chile el presidente cumple la doble función de jefe de
Estado y jefe de gobierno, lo que obliga a una permanencia en tiempo, presencia y contacto
con todos los temas. Eso obliga a un mayor tiempo de dedicación. En segundo lugar, en el
discurso que pronuncié cuando asumí dije que iba a ser un presidente terreno; he tenido
unas 1.300-1.400 salidas al terreno. Una o dos veces a la semana estoy en terreno en las
regiones, en las distintas comunas del país. También señalé cuáles iban a ser las
grandes tareas de mi gobierno. En estos meses he estado en un recorrido por el país, he
ido región por región diciendo "durante la campaña señalé cuáles iban a ser mis
tareas como gobernante; comparadlo con lo que hemos hecho". Sin duda, el resultado es
bastante satisfactorio.
En un gobierno uno nunca puede pretender realizar todas las cosas que puede anhelar o
soñar, pero si uno mira el país hoy en día, en las grandes líneas que hemos señalado
-la reforma educacional, la reforma de la Justicia, el desarrollo de la infraestructura,
la inserción internacional, la lucha contra la pobreza- hemos tenido avances muy
sustanciales y el país prácticamente se ha duplicado. Chile es hoy el doble de lo que
era hace 10 años, y eso es algo que antes se conseguía en 20 o 30 años.
DB - Y desde el punto de vista de la reconciliación de los chilenos, ¿usted cree que hay
todavía cosas por hacer, o el camino ya está hecho y está todo resuelto?
EF - En un país que ha tenido un régimen autoritario por 17 años es difícil medir los
tiempos. Evidentemente hay avances en la reconciliación y también hay temas que siguen
pendientes, que hoy día están en los tribunales de Justicia. Si comparamos con lo que
era 10 años atrás, también en esto hemos tenido un avance muy notable.
DB - La coalición de partidos que lo llevó al gobierno es conocida aquí en Chile como
la Concertación de Partidos por la Democracia, integrada entre otros por su partido, el
Demócrata Cristiano, el Partido por la Democracia, el Radical Socialdemócrata y los
independientes. ¿En qué grado de consolidación considera usted que se encuentra hoy en
día esta coalición?
"El ingreso per cápita de hoy es el doble del
que teníamos en el 90. Eso antes se conseguía en 30 o 40 años. Definida esa situación,
claro, todavía tenemos un 20% de pobreza; hay situaciones en que hay que focalizar más
el gasto social"
|
EF - Lo más notable es que en general en América Latina y en Chile es
difícil mantener coaliciones y es difícil construir una coalición tan amplia como la
que tenemos nosotros. Si uno mira los últimos 40 o 50 años en América Latina y en Chile
es difícil encontrar una coalición más exitosa. Esta coalición se formó
prácticamente a comienzos de los 80 para luchar por el retorno a la democracia; hemos
pasado 10 años gobernando a este país. Es indudable que después de 10 años de gobierno
hay un proceso de maduración, las etapas que se van cumpliendo son distintas.
En ese sentido, lo que planteábamos como programa en el 89 es distinto a lo que yo
planteé en el 94 y es distinto a lo que plantea el candidato de la coalición hoy día,
porque ésa es la dinámica de los acontecimientos. Lo más central es que hemos tenido
una coalición que le ha dado estabilidad política a este país. Eso fue muy clave en
todo el proceso de desarrollo económico y social.
DB - ¿Cómo definiría la orientación de esta coalición? ¿De centro, de
centro-izquierda, de izquierda?
EF - De izquierda. Pero son términos que hoy día están cada vez más obsoletos. En
términos internacionales ésta es una coalición de centro-izquierda, pero lo central es
que aquí han estado los partidos que luchan por el progreso del país, por la
consolidación de la democracia, por tener un desarrollo económico acelerado, con
justicia social y equidad.
DB - Desde el punto de vista del rumbo que ahora puede tomar esta coalición; supongamos
que el escenario después de diciembre es que Ricardo Lagos, socialista, es el futuro
presidente de los chilenos. ¿Eso significa un rumbo o matiz distinto al
demócrata-cristiano de la coalición?
EF - No, creo que el punto central es el estilo de cada presidente. Si usted ve la
historia de nuestro país y lo que han sido los distintos jefes de Estado podrá ver que
mi padre fue presidente de este país. Evidentemente, cada uno tiene su sello, su estilo,
y cada presidente de alguna manera marca con ese sello, pero lo que interesa es que hay
una coalición detrás, hay un programa y están los equipos humanos que hemos conducido
esto durante 10 años. Con esos mismos equipos esperamos triunfar. Aquí estoy hablando
como jefe de gobierno; como jefe de Estado tenemos que ser ecuánimes.
DB - Le hacía esta pregunta porque pasó mucha agua bajo el puente, pero nadie olvida que
hace unos cuantos años demócrata-cristianos y socialistas eran grandes rivales; hoy
están juntos. Por eso le preguntaba si no hay matices.
EF - Ese es el cambio histórico de este país: tener la capacidad de entendernos personas
que en el pasado estuvimos muy separadas. Hoy día, al hacer un balance de la década del
90, después de 17 años de gobierno autoritario, enfrentados a los desafíos de un nuevo
milenio, podemos decir: "Estas son las cosas que nos unen, estos son los grandes
temas que nos interesa impulsar desde un gobierno". Descubrimos que las cosas que nos
separan son muy pequeñas, básicamente mirando haca el futuro y no hacia atrás.
DB - Supongamos que el escenario es el otro, que (Joaquín) Lavín ganara la Presidencia
de Chile. ¿La Concertación peligra? ¿Usted trabajaría para consolidarla?
EF - Estoy convencido de que esta coalición tiene un tremendo respaldo en Chile, que
incluso va más allá de la sumatoria de los partidos. Creo que en este país hay una gran
cantidad de personas que apoya a la Concertación por lo que han visto en ella, por los
valores por los que ha luchado y, sobre todo, por los resultados que hemos tenido en estos
10 años.
DB - Según las encuestas que hemos visto en las últimas semanas -ya no las electorales
sino las que tienen que ver con la situación de los ciudadanos chilenos-, las prioridades
mencionadas una y otra vez son el empleo, la pobreza, la delincuencia, como grandes temas
que preocupan. Usted asumió la Presidencia con una tasa promedio de desempleo en el
entorno del 7,8%, en los años siguientes la bajó a poco más de 6% promedio. Sin
embargo, este año ha trepado fuertemente y alcanzó más de 11% en los últimos meses,
luego de ubicarse en 10,8% en el mes de junio. ¿Cómo se explica el crecimiento del
desempleo en este año 99?
| "El ingreso per cápita de hoy es el doble del
que teníamos en el 90. Eso antes se conseguía en 30 o 40 años. Definida esa situación,
claro, todavía tenemos un 20% de pobreza; hay situaciones en que hay que focalizar más
el gasto social" |
EF - Básicamente por el tema de la crisis internacional. Esta es una economía
muy abierta al mundo, Chile tiene prácticamente el 40% de su Producto en el comercio
exterior, por lo tanto la crisis internacional nos golpeó muy fuerte. Además, porque
casi un tercio de nuestro comercio exterior es con los países asiáticos, donde se gestó
la crisis y donde ha durado más. Estoy convencido de que es una situación transitoria,
hemos pasado la crisis prácticamente en 10 meses, ya estamos con tasas de crecimiento
positivas y los últimos índices demuestran que la cesantía comienza a bajar. Aquí se
calcula el empleo en forma trimestral, no mensual. Estoy convencido de que ya el próximo
año vamos a recuperar la tasa histórica. Todos los economistas y los observadores
internacionales señalan que el próximo año vamos a estar creciendo a una tasa del
5%-6%. Esto porque hemos salido prácticamente en 10 meses de una crisis muy profunda,
porque el país no está endeudado, tenemos una inflación muy baja y todas las cifras
económicas son positivas.
Para darle un solo ejemplo: la deuda fiscal hoy día asciende a 5.000 millones de
dólares, en circunstancias en que las reservas internacionales de Chile son de 15.000
millones de dólares -o sea que técnicamente no tenemos deuda- y este año hemos recibido
más de 10.000 millones de dólares de inversión extranjera. Este país no está
endeudado ni desde el punto de vista fiscal ni externo; tenemos todas nuestras cuentas
sanas, lo que tal vez nos permita el próximo año ser el país que más crezca en toda
América Latina.
DB - Este crecimiento de Chile que nadie niega -sino que, por el contrario, es reconocido
en el mundo entero-, según los críticos no se ha trasladado a una equitativa
distribución; todavía hay grandes zonas de marginalidad y pobreza.
EF - En esta materia es muy fácil criticar, pero las cifras son más fuertes que
cualquier realidad. En 1987 este país tenía exactamente un 45% de su población bajo el
nivel de pobreza; en la última encuesta llegamos a un 21%. Esta encuesta se hace todos
los años a fin de año, por lo tanto se hizo en el momento más duro de la crisis
internacional; sin embargo, bajamos de un 45% a un 21%. En segundo lugar, no hemos tenido
un deterioro en la distribución del ingreso, que ha permanecido prácticamente similar en
los últimos 20 o 30 años. La mayoría de los países industrializados, muchos en
América Latina, ha tenido un deterioro en distribución del ingreso. Nosotros acabamos de
terminar un cambio en el INE -la canasta que mide el Indice de Precios-; este sistema se
venía aplicando desde hacía muchos años y por lo tanto estaba desfasado respecto a los
parámetros de consumo actuales. Para modificar ese índice de inflación se trabajó
durante dos años, se entrevistó a más de 10.000 hogares chilenos, y los resultados
comparativos con el estudio anterior, del año 87, muestran un cambio muy sustancial en la
distribución del ingreso en Chile.
Por último, quisiera señalar que en todos los años de mi gobierno el 70% del gasto ha
ido a inversión social, por lo tanto cuando se toma la distribución del ingreso
solamente se toma los ingresos autónomos. Si a eso le agregamos lo que han sido todas las
políticas sociales del gobierno, la diferencia entre el decil más alto y el más bajo se
reduce a 1,7-1,8. Si se toma solamente con los ingresos autónomos es 1,13-1,14. Esto nos
coloca en una situación que podemos revertir en los próximos años si continuamos una
política social intensa como la que hemos hecho en estos años. Es imposible reducir la
pobreza a cero cuando al término del gobierno autoritario recibimos al país con casi un
45% por debajo del nivel de pobreza.
DB - Me interesa profundizar en esto. Tengo aquí sobre la mesa el Informe de Desarrollo
Humano en Chile de 1998, que seguramente usted conoce, en la medida en que fue pedido por
la propia Presidencia. Aquí se reconoce sin duda el crecimiento de Chile en estos años,
que ha bajado la inflación, que han aumentado los salarios reales, entre otras variables.
EF - En los seis años de mi gobierno el índice de salario ha aumentado en un 22% real.
DB - Sin embargo, se dice aquí que los mecanismos de seguridad que ofrece el actual
modelo de modernización resultan insuficientes. De hecho, el título de este informe es:
"Las paradojas de la modernización". Dice que aunque el país avanza la
seguridad humana en Chile no tiene un nivel satisfactorio y además se encuentra
distribuida de manera desigual. Habla de un malestar en cierto sentido de la población
chilena, de un descontento. Más adelante dice que la seguridad humana es baja y está
desigualmente distribuida entre los distintos grupos sociales y regiones de país. ¿Cómo
se explica esto?
EF - Usted leyó la parte final del informe, nos faltó la
primera. Allí se establece que Chile es el primer país en América Latina en el tema de
desarrollo humano. Básicamente lo toma por los índices de educación, salud e ingreso y
por las políticas sociales que hemos aplicado. En segundo lugar establece que Chile está
en en el 85% de la meta del informe ideal de desarrollo humano, no solamente en Santiago.
Hubo un aumento de prácticamente todas las regiones del país que en promedio han
avanzado un 30% con respecto a la medición anterior. Estamos hablando de períodos de 10
años, no de períodos cortos. Después entra al detalle de ver la distribución interna,
regional, etcétera; ésas son las tareas que tenemos que enfrentar.
Si medimos Chile hoy día versus el año 90 vemos que no hemos bajado en ningún índice.
Hemos creado 1 millón de empleos; en inflación recibimos un país por encima del 20% y
estamos en un 3%, tasa de país desarrollado; en reservas internacionales no es un país
endeudado; en tasas de ahorro e inversión extranjera, éste ha sido un año difícil,
recién venimos saliendo de la crisis, pero vamos a tener 10.000 millones de dólares de
inversión extranjera, una cifra que nunca se había soñado en Chile. En la década del
80 año a año llegaban 1.000 millones de dólares; en este año 99, el último de mi
mandato, llegó más inversión extranjera que en toda la década del 80. Esas son las
realidades.
El ingreso per cápita de hoy es el doble del que teníamos en el 90. Eso antes se
conseguía en 30 o 40 años. Definida esa situación, claro, todavía tenemos un 20% de
pobreza; hay situaciones en que hay que focalizar más el gasto social. Algunas regiones
del país se han modernizado mucho, en el Norte hay regiones que según el mismo informe
de Naciones Unidas tienen un índice de competitividad mayor que el de Santiago, que han
reducido fuertemente su desempleo a 2%-3%. En cambio, hay otras provincias que no han ido
a ese mismo ritmo. La ventaja de ese informe de Naciones Unidas es que nos da una visión
exacta de cuál es la realidad y dónde tenemos que focalizar más las acciones del Estado
en los programas sociales.
DB - Se dice que en los campos de la educación y la salud se aprecia que más allá de
los logros de los últimos años los sistemas aún no pueden asegurar un total acceso
equitativo a sus beneficios. Por el contrario, es el nivel socioeconómico de la persona
el que predominantemente determina sus opciones. De allí la importancia de la expansión
de los planes gubernamentales destinados a enfrentar explícitamente estas desigualdades.
Yo me refería a estas desigualdades que todavía no están resueltas.
EF - Uno de los ejes de mi gobierno ha sido la reforma educacional. Aquí de nuevo tengo
que hacer la comparación con el pasado: los presupuestos de educación y salud se han
multiplicado por tres con respecto a la década del 80. La inversión en educación es
tres veces mayor a la que se hacía cuando empezamos nuestro gobierno. Había 2.600.000
jóvenes en la enseñanza básica y media, y hoy en día hay 3:100.000 jóvenes en la
enseñanza media. Hemos impulsado un programa de gran reforma educacional con apoyo del
Banco Mundial, hemos cambiado el currículum de la enseñanza básica, estamos cambiando
el de la enseñanza media, estamos haciendo la jornada completa, que significa que ya
4.500 establecimientos están con la jornada continua. Esta reforma alcanza su maduración
entre el año 2002 y 2003.
Hemos tenido resultados importantes en las mediciones de los avances de los distintos
currículums de los alumnos, hemos bajado fuertemente la repitencia y los años de
escolaridad. Reitero que este esfuerzo estará culminando en los años 2002-2003. Hoy día
Chile gasta -cosa que no había hecho casi nunca en su historia- el 18% de su presupuesto
fiscal en educación; hace menos de 10 años se gastaba un tercio de eso.
En salud también hemos hecho un esfuerzo gigantesco en estos años. La situación de
salud era extraordinariamente traumática hace 10 años. Prácticamente hemos duplicado el
presupuesto de salud en términos reales y hemos recuperado la infraestructura. Un tercio
de todas las construcciones hospitalarias se ha hecho en estos últimos 10 años. La
reforma educacional está reconocida por todos los organismos internacionales, el Banco
Mundial nos aprobó el apoyo y nos dio fondos para la reforma y ahora acabamos de aprobar
un programa similar para la enseñanza universitaria que comienza a licitarse en estos
días. Chile está invirtiendo como nunca en salud y educación, pensando que son las
bases del desarrollo humano.
DB - ¿Entonces le queda muy poco por hacer a Ricardo Lagos si es presidente, o todavía
hay cosas que hacer?
"Creo que los países tienen que respetarse sus
soberanías, porque si no se acepta la soberanía de los tribunales en el día de mañana
tampoco se va a aceptar la soberanía en un tema de comercio exterior, en un tema
limítrofe o en un tema de personas"
|
EF - Evidentemente estas políticas de Estado van más allá de un gobierno. La
reforma educacional fue comenzada en pleno proceso; en Chile hay más o menos 9.000
escuelas y alrededor de 4.500 tienen ya una jornada continua, y hay que seguir, completar
las 4.500 que faltan, terminar de aprobar los nuevos currículums, hacer el proceso de
mejoramiento de la calidad de la educación superior y en el tema de salud hay un problema
de gestión importante. En estos años hemos recuperado la infraestructura, que estaba
extraordinariamente deteriorada: equipar los hospitales, los consultorios, construir.
Ahora corresponde un proceso de gestión, que es la reforma que viene.
DB - Otra forma de ver la situación política en estos años es fijarse en las encuestas.
Es notorio que la Concertación llevaba una diferencia bastante más amplia a la derecha
de la que lleva hoy en día. Uno podría preguntarse por qué creció la derecha.
EF - Veamos los resultados el día de la elección. Nosotros hemos tenido elecciones desde
el plebiscito del año 88, ésa fue la primera vez que la Concertación la planteó para
retornar a la democracia. Ganamos en esa elección y hemos ganado sucesivamente todas las
elecciones desde el 88 hasta hoy día: dos elecciones presidenciales, tres parlamentarias
y tres municipales. La gran encuesta será el 12 de diciembre; la gente va a votar y vamos
a saber cuánto pesa cada uno.
DB - ¿Usted diría que estos porcentajes de hoy no reflejan un descontento de la sociedad
chilena?
EF - Yo fui elegido con un 58%, el presidente Ailwyn con un 54%, ganamos el plebiscito con
un 52%-53%, y los resultados electorales han sido similares en los casos de las elecciones
parlamentarias y municipales. Pero, evidentemente, el hecho de que una coalición que ha
trabajado 20 años y lleva 10 años en el poder logre estas cifras es un respaldo bastante
contundente.
DB - Recién hablábamos de hasta qué punto Chile sufrió -como muchos de nuestros
países de América Latina- con la crisis internacional que nació en el sudeste asiático
y la de Brasil en particular; esto nos afectó a todos en la región. ¿Qué receta
encontró Chile y qué receta pueden encontrar nuestros países para tratar de evitar los
coletazos de una crisis internacional de ese tipo? ¿Cómo podemos defendernos?
"Vamos a usar todos los caminos jurídicos,
políticos y de salud para que Pinochet retorne, porque creemos que es bueno para Chile
que enfrente a los tribunales en nuestro país; no les reconocemos ninguna autoridad a
otros"
|
EF - Creo que en esta materia no hay recetas. Tenemos que compartir las
experiencias y lo que ha hecho cada uno para enfrentarla. Tal vez una de las cosas que
más nos ha defendido como país es que hemos mantenido una reserva en el Banco Central
para los capitales especulativos. Todo capital que viene a hacer un negocio especulativo
tiene que tener un depósito en el Banco Central con un porcentaje. Esta fue una materia
muy discutida en los años pasados, muy reclamada por el organismo internacional y hoy
día reconocida por el Fondo Monetario y otros como una herramienta. Esta no es una
política, es una herramienta que el país usa en momentos en que hay ingreso de capitales
especulativos.
DB - Un cinturón de seguridad.
EF - Exacto. Hemos tenido esa medida en ejecución y otras veces no la hemos usado. No es
una teoría ni una política económica; es una herramienta a usar para protegerse. Cuando
partimos con eso nos dijeron que no iba a llegar inversión extranjera. Ya le acabo de
mencionar las cifras, que son espectaculares para el país, representan el 12%-14% del
Producto.
Además creo que la mejor política es tener la economía sana, no estar endeudado, tener
altas tasas de ahorro de inversión, tener un compromiso fuerte con el gasto social del
gobierno. Por otro lado, creo que también ha sido muy beneficioso para Chile el hecho de
haber incorporado la inversión privada en toda la infraestructura. Es tradicional que la
industria y todo el sector productivo estén en manos del sector privado. Además, todas
las telecomunicaciones y todo el sistema eléctrico también estaban en el sector privado;
ahora hemos incorporado al sector privado en autopistas, aeropuertos, puertos, obra
sanitaria, etcétera.
Recién hemos llamado a licitación para obras de riego; es un hecho inédito, se hace en
pocas partes del mundo. No hay ningún sector de la infraestructura nacional en que no
haya posibilidad de que los privados inviertan; ése también ha sido un factor de
seguridad. Básicamente diría que la gran protección del país ha sido mantener su
cuenta externa y su cuenta fiscal ordenadas; prácticamente durante todo el período hemos
tenido superávit fiscal, este año a pesar de todas las dificultades esperamos terminar
entre 0 y -0,5. Este ha sido un colchón de seguridad muy grande que hemos tenido.
Es bien difícil protegerse por el tamaño de nuestro país. Lo hemos estado planteando en
los organismos internacionales; en un país como el nuestro, que tiene un producto
geográfico de 80.000 millones, difícilmente puede pasar lo que pasó en Brasil, que en
menos de ocho meses salieron 50.000 millones; aquí habría que sacar el país a la
rastra.
DB - El 15 de noviembre pasado comenzó en La Habana la novena edición de la Cumbre
Iberoamericana. Usted no estaba allí, no participó; un hecho que advirtió con
anterioridad, lo sabíamos, en protesta por la detención del general (Augusto) Pinochet
en Londres a instancias de la Justicia española. El tercer punto de la declaración
firmada por los participantes condena la aplicación unilateral y extraterritorial de
leyes nacionales que infrinjan el derecho internacional. ¿Cree que la posición de Chile
logró los resultados que esperaba?
"Después de seis años de gobierno, ¿para
qué le voy a decir que no estoy extraordinariamente orgulloso de lo que hemos
hecho?"
|
EF - Cuando uno piensa que tiene la razón y está luchando por principios no
hay que esperar resultados. Los resultados fueron extraordinariamente positivos, pero no
buscábamos resultados. Creo que los países tienen que respetarse sus soberanías, porque
si no se acepta la soberanía de los tribunales en el día de mañana tampoco se va a
aceptar la soberanía en un tema de comercio exterior, en un tema limítrofe o en un tema
de personas. Por lo tanto, creo que en esta materia lo que vale son los principios, y
nadie ha podido discutir que los principios que Chile ha defendido son incorrectos. Es
respetar lo que firmamos en todas las cumbres.
En la primera Cumbre Iberoamericana se hablaba de este tema sin mencionar la Ley Helms
Burton. Después Cuba luchó hasta que un día se dijo con nombre y apellido que esto era
contra la Ley Helms Burton, que es un tema netamente económico. Creo que hemos sido
consecuentes. Evidentemente, nuestra protesta es por eso; nosotros no podemos estar
participando en cumbres si todos firmamos una cosa y no hacemos lo mismo. Aquí en Chile
hubo una cumbre sobre el tema de la gobernabilidad, todos nos comprometimos a tener
gobiernos democráticos, a respetar los derechos humanos, y eso poco se respeta. Aquí
defendemos principios: si estamos todos de acuerdo y firmamos un papel tenemos que
respetarlo. Si no, ¿para qué sirven las cumbres?
DB - Luego de la cumbre, ¿su gobierno ha implementado algún otro tipo de medida, de
contactos para intentar el regreso de Pinochet a Chile?
"En estos seis años Chile ha construido una
red de acuerdos realmente espectacular, que no se había conocido en el pasado. Ese ha
sido uno de los grandes pilares del desarrollo económico"
|
EF - Hace mucho tiempo que vengo señalando que vamos a usar todos los caminos
jurídicos, políticos y de salud para que retorne, porque creemos que es bueno para Chile
que enfrente a los tribunales aquí en nuestro país, no les reconocemos ninguna autoridad
a otros. Además, este caballero (N. de R.: el juez español Baltasar Garzón) ha seguido:
ahora pide la extradición de 100 ex funcionarios de las Fuerzas Armadas argentinas. El
día de mañana no sé qué va a pedir. Como muy bien dijo el presidente (Carlos) Menem,
la colonia terminó por 1810 aquí en Chile.
DB - ¿Usted interpreta la decisión del ministro del Exterior británico, Jack Straw, de
solicitarle al general Pinochet que se realice nuevos exámenes médicos, como un gesto en
la dirección de liberarlo por razones humanitarias? ¿Cree que es un gesto positivo que
está preanunciando algo?
EF - En esta materia tenemos que ajustarnos a las declaraciones oficiales y a las
relaciones que hemos tenido con el gobierno inglés. Pensamos que un juicio de este tipo
puede durar muchos años y por lo tanto hemos solicitado acogerse a razones de salud.
DB - Si el general Pinochet muriera en Londres, ¿usted cree que eso podría tener una
consecuencia dramática en la transición chilena?
EF - Sería muy negativo para todo el proceso chileno, porque no se estaría respetando la
soberanía jurisdiccional del país. Es un principio; aquí no estamos defendiendo a
personas, estamos defendiendo un principio. Sería muy negativo para Chile.
DB - ¿Usted cree que peligraría la situación interna?
EF - No, de hecho esta situación ya se arrastra por más de un año y las instituciones
del país han funcionado normalmente. Con todas las emociones y tensiones del caso, pero
la institucionalidad democrática ha funcionado a cabalidad. Por lo tanto, no creo en
ningún momento que estén en peligro la transición o la democracia. Sí sería un hecho
que causaría conmoción en el país, por eso hemos planteado la necesidad de resolverlo
cuanto antes.
DB - Usted está llegando a la ciudad de Montevideo para participar en una nueva reunión
con los presidentes del Mercosur. Creo que vale la pena preguntarle por la política
exterior de Chile, en qué medida su país le otorga prioridad a algún mecanismo de
integración del continente, ya sea el Mercosur, la Comunidad Andina, o si simplemente
pretende una mayor integración a nivel continental. ¿Cuál es el escenario privilegiado
de integración que Chile define hoy?
EF - Usted ha revisado mucho mi discurso de asunción al mando. En él verá que dije:
"Este es nuestro barrio, ésta es nuestra región; nuestra primera prioridad van a
ser los acuerdos aquí". Después de seis años de gobierno, ¿para qué le voy a
decir que no estoy extraordinariamente orgulloso de lo que hemos hecho en estos años?
Primero, resolvimos el conflicto limítrofe con Argentina que se había arrastrado por
más de 150 años. Segundo, resolvimos el conflicto con Perú que se había arrastrado por
más de 70 años, lo que trae la paz a la región. Fuimos grandes colaboradores en la paz
entre Perú y Ecuador. Tenemos acuerdos comerciales con todos los países de América
Latina; incluso con algunos tenemos acuerdo de retributación.
En estos seis años Chile ha construido una red de acuerdos realmente espectacular, que no
se había conocido en el pasado. Ese ha sido uno de los grandes pilares del desarrollo
económico. Hoy en día muchos millones de puestos de trabajo en Chile dependen de nuestro
comercio exterior. Usted puede ver la cifra, por ejemplo, del intercambio entre nuestros
países y podrá ver que las empresas chilenas han invertido 20.000 millones de dólares.
Siempre comparo con Brasil; nosotros tenemos un producto geográfico de 80.000, del cual
20.000 representa el 25%. Brasil tiene un producto geográfico de 650.000 millones de
dólares; equivaldría a que las empresas brasileñas hubieran invertido 120.000 millones
de dólares en su región. Estamos muy lejos de esa cifra. Es una señal de confianza en
la región, porque además, en una economía pequeña como la nuestra, para competir en
este mundo global las expresas tienen que expandirse.
DB - ¿Chile quiere profundizar su inserción en el Mercosur?
EF - Creo que esto es fundamental, porque el Mercosur hoy en día es uno de los grandes
polos de atracción en el mundo. En Asia hay un gran interés por el desarrollo del
Mercosur. Yo creo que es el germen de un proceso de integración en toda América Latina;
también es un proceso en el marco del acuerdo de Libre Comercio de las Américas. Espero
que vayamos afianzando ese acuerdo entre los países latinoamericanos; hace pocos días
firmé un acuerdo con todos los países de Centro América. Creo que el germen del proceso
de integración está; está la voluntad política de los países. Es muy importante por
lo siguiente: a los países industrializados generalmente les exportamos productos
primarios, si exportamos productos con algún grado de elaboración nos ponen barreras muy
grandes o tarifarias o paraarancelarias o cualquier tipo de barrera. En cambio, el
comercio entre nuestros países es normalmente de productos con algún grado de
elaboración y en muchos casos productos industriales y manufacturados.
DB - ¿Qué expectativas, qué planteos lleva a Montevideo a esta reunión con los
presidentes del Mercosur?
EF - Básicamente, despedirme. Yo entrego el mando en poco más de 90 días, el presidente
Menem lo entrega el 10 de diciembre, el presidente Sanguinetti lo entrega el 1º de marzo.
Va a ser una reunión de amigos que nos despedimos; vamos a seguir trabajando en conjunto
por todos los valores e ideales latinoamericanos. Como Chile vamos a ratificar la voluntad
de seguir consolidando el Mercosur. El Mercosur tiene que tener una institucionalidad, no
puede seguir siendo una reunión de jefes de Estado, de ministros que se reúnen dos veces
al año. Tiene que haber una institucionalidad permanente, tenemos que avanzar en la
negociación de los servicios, del transporte. Algunas cosas ya están; las inversiones ya
están.
DB - Tiene que ser más que una unión aduanera.
EF - Claro. Por ejemplo, con respecto al tema del transporte. Hoy en día por la frontera
Chile-Argentina pasan varios miles de camiones por mes, pero no tenemos un acuerdo en el
tema de los servicios. Tenemos que avanzar mucho más.
DB - Usar o no el mecanismo del "dumping"... Hay una cantidad de temas a
discutir.
EF - Así es. Por eso creo que es fundamental tener una institucionalidad permanente, que
resuelva todos estos conflictos. Con los años esta relación se ha ido consolidando. Una
relación tan grande, tan amplia, que tiene tantos factores -desde el punto de vista
económico fronteras, traslado de mercaderías, de personas, culturales, etcétera-
requiere tener mecanismos para ir resolviendo los problemas cuando se presentan.
DB - Faltan muy pocos días para las elecciones. ¿Habrá segunda vuelta o la
Concertación ganará en la primera, consagrando a Ricardo Lagos como presidente? ¿Cuál
es su vaticinio?
EF - Primero tengo que hablar como jefe de Estado. Como tal, debo dar garantías a todos
los sectores de una elección absolutamente limpia, transparente. Se ha tomado todas las
medidas para que eso suceda. Como demócrata-cristiano y miembro de la coalición, todos
saben dónde está mi corazón. No solamente mi corazón, sino también mi razón. Creo
que sería muy bueno para Chile, para tener estabilidad política, económica y social
como hemos tenido estos 10 años. Creo que es mucho mejor que siga gobernando la
Concertación.
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Transcripción: María Lila Ltaif Curbelo
Edición: Julieta Sokolowicz
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