Entrevistas Radio El Espectador Uruguay


Domingo Cavallo: "Para que el Mercosur
no se torne absolutamente impopular
tenemos que suspender todo tipo
de negociaciones, salvo la coordinación
de políticas macroeconómicas"


El candidato de Acción por la República opinó que, "de la Rúa no va a tener coraje para tomar medidas que restauren la competitividad de la economía argentina y que recreen solvencia fiscal".
Por otra parte sostuvo que si Duhalde "tuviera suficientes votos como para dar rienda suelta al populismo de los peronistas y de los sindicatos, se daría una situación quizás más grave que la del caso de De la Rúa".

 

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EN PERSPECTIVA
Viernes 03.09.99 - Hora 09.10


EMILIANO COTELO:
Domingo Cavallo nació en la provincia de Córdoba, Argentina, y tiene 53 años. Es doctor en Economía por la Universidad de Harvard, donde se graduó en 1977. En su trayectoria académica se destaca su etapa como director fundador del Instituto de Estudios Económicos de la Fundación Mediterránea, un "think tank" creado hace 22 años.

En materia de cargos públicos, su primera responsabilidad fue la presidencia del Banco Central (en 1982, en el tramo final de la dictadura militar). Luego, ya en democracia, en 1989, al comienzo del gobierno de Carlos Menem fue nombrado ministro de Relaciones Exteriores. Pero en ese puesto sólo permaneció dos años, porque en 1991 sería convocado como titular de la cartera de Economía.

Convertido en mano derecha del primer mandatario, Cavallo impulsó el "plan de convertibilidad", la piedra angular de la gestión de Menem, que permitió terminar con los recurrentes problemas de hiperinflación que han caracterizado a la República Argentina.

Cinco años después, a raíz de sus denuncias de corrupción se enfrentó fuertemente con el presidente, renunció a su cargo en el gabinete y decidió iniciar su camino propio en la política.

En 1997 fundó el partido Acción por la República, por el cual resultó electo diputado por la Capital Federal. Y hoy es candidato presidencial para las elecciones del 24 de octubre.

Las encuestas lo muestran tercero, con un 8 a 10% de intención de voto, lejos todavía del postulante de la Alianza, Fernando de la Rúa, que supera el 40%, y lejos también del candidato del Justicialismo, Eduardo Duhalde, que oscila en el 30%.

Comencemos por definir a su partido, Acción por la República.


"Estamos comprometidos en erradicar este mal que tanto ha perjudicado a los argentinos, la corrupción enquistada en las estructuras burocráticas"

(Foto tomada de la página web de Acción por la República)

DOMINGO CAVALLO:
Es un partido que hace una nueva política en la Argentina, que se prepara para el buen gobierno y que no cuenta con una maquinaria para ganar elecciones a la usanza tradicional, como ocurre con el Justicialismo o con el Radicalismo, pero que tiene una gran ventaja con respecto a esos dos partidos: tenemos gente con capacidad para formular planes que van a resolver los problemas de los argentinos, y equipos para gobernar bien. Si logramos que la gente perciba eso probablemente nos vote y accedamos al gobierno bien preparados para gobernar.


EC - ¿Cómo catalogaría ideológicamente a Acción por la República?


DC - Somos un partido que quiere devolverle el poder a la gente. Descreemos del poder de las burocracias y las corporaciones. En ese sentido le damos mucho valor a la libertad, a la libertad de las familias, a la libertad de elección, pero en un sentido bien social: no nos referimos solamente a la libertad económica para los grandes inversores o empresarios, sino a libertad para la gente. Por ejemplo, que la familia pueda elegir libremente la educación de sus hijos, que pueda elegir al prestador en materia de salud, aun cuando la atención de la salud sea pagada a través de impuestos y por ende por el Estado; pero que la familia tenga un cheque de salud que viene del presupuesto y le da derecho, por ejemplo, a elegir al prestador, y que no sea un cliente cautivo de malos sistemas prestacionales.


EC - Su compañero de fórmula en Acción por la República es Armando Caro Figueroa, ex ministro de Trabajo en el gobierno del doctor Menem. ¿Qué mensaje quiere transmitir esa dupla?


"Nuestro rol va a ser conformar un bloque de diputados nacionales que constituya una garantía de buen gobierno, sobre todo de recuperación de la economía, creación de empleos, disciplina y buena administración de los recursos que tienen que ver con la salud y la educación"

DC - Armando Caro Figueroa es el hombre que se ocupó de modificar las leyes laborales y reorganizar toda la seguridad social en la Argentina, enderezada a la creación de empleos y a que no hubiera corrupción en todo el manejo de fondos destinados a los jubilados. Ha hecho una tarea ejemplar. Mientras fue ministro de Trabajo logramos que la desocupación bajara de 18,4% a que llegó en medio de la crisis "Tequila", a 12,4% a fines del año 98. Este aumento de la tasa de desocupación que se ha dado durante este año 99 tiene que ver precisamente con una contrarreforma laboral que impulsó el nuevo ministro de Trabajo, Erman González, apoyado por los sindicatos y revirtiendo las buenas reformas que había puesto en práctica Caro Figueroa.

Lo invité a ser el candidato a vicepresidente porque juntos vamos a poder recuperar el crecimiento económico de la Argentina, un crecimiento con mucho empleo, mucha creación de puestos de trabajo, y también porque su tarea en la lucha contra la corrupción en la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses) fue ejemplar. Costó vidas: uno de los miembros del equipo de trabajo creado por Caro Figueroa para investigar a las asociaciones ilícitas dentro de Anses fue asesinado por uno de los miembros de esa organización en Mar del Plata (me refiero a Alfredo Poyat, un símbolo de la valentía y la lucha contra la corrupción). Todo eso hace que Caro Figueroa sea visto -como en alguna medida también soy visto yo- como una persona comprometida en erradicar este mal que tanto ha perjudicado a los argentinos, la corrupción enquistada en las estructuras burocráticas.


EC - Según la encuesta Gallup de intención de voto que se difundió a mediados de agosto, su partido oscila en torno al 8%. En ese mismo informe, De la Rua aparece con el 43% y Eduardo Duhalde con el 30%.
Entonces, a partir de ese estado de la opinión pública, ¿qué papel puede jugar su partido en las próximas elecciones?


DC - Si uno toma encuestas de principios de año a nivel nacional, las mismas que ahora nos dan 8, 9, 10, nos daban 4,5 por ciento en aquel entonces. Hemos estado aumentado permanentemente en materia de intención de voto. La última encuesta realizada para el área metropolitana, que mezcla Capital Federal con todo el conurbano, nos da 13 por ciento para toda el área metropolitana, que es un tercio de la Argentina, y creciendo. En el interior del país hay provincias donde tenemos una presencia importante, como por ejemplo Mendoza, Río Negro, Córdoba o Santa Fe, donde también estamos arriba del 15 por ciento. Pero hay todo un conjunto de provincias en las que no hemos hecho campaña, donde la gente ni siquiera sabe que existimos como partido ni como candidatos, de modo que en los próximos 50 días vamos a tratar de que todo el mundo sepa que existimos y que estamos en carrera.


EC - Pero vuelvo a la pregunta, doctor Cavallo: ¿cuál es el objetivo de su partido en las próximas elecciones, teniendo en cuenta que aparece tercero y tan distanciado de De la Rua y Duhalde?


"Cuando la gente tenga información sobre cada uno de nosotros y sobre nuestros planes en la primera vuelta no va a optar por el menos malo sino por el mejor candidato. En ese sentido yo voy a obtener muchos votos"

DC - Nuestro rol va a ser conformar un bloque de diputados nacionales que constituya una garantía de buen gobierno en la Argentina, sobre todo de recuperación de la economía, creación de empleos, disciplina y buena administración de los recursos que tienen que ver con la salud y la educación.

Obviamente que con los gastos de campaña en que están incurriendo tanto el Radicalismo como el Justicialismo, y con toda la estructura partidaria que tienen, es muy difícil para nosotros ganar la elección en esta oportunidad, pero vamos a dejar abierto un espacio político muy importante, vamos a obtener un porcentaje significativo de los votos, y sobre todo vamos a mostrar que también se puede captar apoyo de la población preparándose para gobernar bien sin gastar dinero, porque no lo tenemos o porque no consideramos adecuado gastarlo en campañas que duran cuatro o cinco meses, o en aparatos clientelistas como los que tienen el Justicialismo y el Radicalismo.


EC - Con los números de la encuesta Gallup que yo citaba, el doctor De la Rúa podría obtener la Presidencia directamente en la primera vuelta.


DC - Yo no creo que vaya a ser así. La gente va a querer comparar los planes de cada uno de los candidatos a la Presidencia, va a exigir debates, está exigiendo que busquemos coincidencias para impulsar medidas, incluso antes del 24 de octubre. Como somos los únicos que tenemos un plan muy claro, muy detallado, que es el caballito de batalla de nuestra campaña electoral, ni De la Rúa ni Duhalde van a poder evitar que se hagan comparaciones entre nuestro plan y el de ellos; no van a poder sustraerse a los debates, ya sea directamente entre los candidatos o entre los referentes económicos y en otros temas. Cuando la gente tenga información sobre cada uno de nosotros y sobre nuestros planes en la primera vuelta no va a optar por el menos malo sino por el mejor candidato. En ese sentido yo voy a obtener muchos votos.


EC - Según algunos analistas, su apuesta es a que De la Rúa no gane en la primera vuelta, para poder convertirse usted y su partido en el factor desequilibrante en el ballotage, ocasión en la que apoyaría a Eduardo Duhalde. ¿Qué dice usted?


Para incidir en un ballotage, "necesito saber, como todos los argentinos, qué es lo que propone Eduardo Duhalde como plan de gobierno; tampoco conozco, como no conocen los argentinos, qué es lo que propone De la Rúa"

DC - Eso no está predeterminado. Yo necesito saber, como todos los argentinos, qué es lo que propone Eduardo Duhalde como plan de gobierno; tampoco conozco, como no conocen los argentinos, qué es lo que propone De la Rúa. Conocemos lo que propone Acción por la República, ya que toda nuestra campaña electoral se basa en la divulgación de nuestro plan, escrito en cuatro libros que estamos difundiendo ampliamente. Por lo tanto, para pensar en eventuales gobiernos de coalición, o en un eventual gobierno de coalición después de la primera vuelta, se necesita mucha más información para la gente y para nosotros. Recién entonces estaremos en condiciones de ver si formamos una coalición para respaldar a uno de los dos candidatos.


EC - Pero en principio, ¿de cuál de los dos se siente más cercano?


DC - No lo voy a decir. Hasta ahora Duhalde ha demostrado mucho más interés que De la Rúa, pero es una cuestión de Duhalde, no mía. Yo tengo los brazos abiertos para recibirlo y conversar con él, de la misma forma que los tengo en el caso de Duhalde. Mi obsesión es el buen gobierno, no la elección. Lamentablemente ellos están obsesionados por la elección y para ellos termina el mundo si no ganan la Presidencia. Mi caso es muy distinto: yo estoy constituyendo un espacio político nuevo, un nuevo estilo de hacer política, estoy entusiasmando mucho a los jóvenes. Aunque no gane la Presidencia en esta oportunidad de todos modos habré avanzado mucho hacia el ofrecimiento de una nueva alternativa para los argentinos.

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La coyuntura argentina de hoy

La economía argentina atraviesa hoy una coyuntura muy delicada, dominada por una larga recesión, que viene del año pasado pero que se acentuó después de la devaluación de la moneda brasileña, el real.
Cuando asuma el nuevo gobierno (el 10 de diciembre) se estarán cumpliendo seis trimestres consecutivos de caída del Producto Bruto Interno (PBI).
Para fin de año se prevé una caída del Producto de, por lo menos, 3%.
Y la producción industrial sufriría aún más, derrumbándose 8 o 10% en comparación con el año pasado.


Otros datos

El desempleo está cerca del 15%.
El déficit fiscal oscila en 5.000 millones de dólares (1,7% del PBI).
Y la calificación de la deuda pública está siendo sometida a revisión por la consultora Moodys, que podría rebajarla a partir de octubre.


La gran pregunta

Mientras tanto en Brasil, después de su devaluación, la inflación se ha mantenido controlada y el PBI caería, pero sólo un 0,5%.
En ese contexto, la gran pregunta es cómo hace Argentina para recuperar la competitividad, de modo de salir de la recesión y retomar el crecimiento: ¿puede lograrse sin tocar el precio del dólar?


EC - Doctor Cavallo, como usted sabe, el destino económico de nuestro país está muy atado al de Brasil y Argentina, nuestros dos principales socios en el Mercosur. Pero en estos días estamos muy pendientes de Argentina en particular. Por ejemplo, sus elecciones presidenciales son una semana antes de las nuestras, y de sus resultados, de qué medidas pueda adoptar al asumir, puede depender buena parte del rumbo de nuestro futuro a corto y mediano plazo.

Hace poco, el semanario Búsqueda sintetizaba en estos términos los tres escenarios posibles para la República Argentina a partir de la instalación de un nuevo gobierno el 10 de diciembre.

Escenario uno: que se vaya adoptando medidas de ajuste a medias, lo que derivaría en la prolongación de la recesión en el año 2000, con tropiezos y dificultades para volver a crecer y para bajar el desempleo (que hoy está alto, en un casi 15 por ciento).

Segundo escenario: que la nueva administración lleve adelante un fuerte ajuste fiscal inicial, que se maneje con mano dura frente a los reclamos de los sectores productivos si éstos piden medidas que comprometan más el déficit de las cuentas del Estado y su nivel de deuda, que implemente mayores desregulaciones para lograr un shock de credibilidad, de modo de aprovechar la situación de crisis y salir de ella con un fuerte potencial de crecimiento.

Escenario tres: que se abandone la convertibilidad, que se termine devaluando el peso argentino, lo que según los analistas generaría un caos local y llevaría a Uruguay, más tarde o más temprano, a devaluar también.

Como candidato presidencial, pero sobre todo como arquitecto que fue del plan de convertibilidad, ¿qué opina usted de estos tres escenarios?


"Lamentablemente ellos están obsesionados por la elección y para ellos termina el mundo si no ganan la Presidencia. Mi caso es muy distinto, yo estoy constituyendo un espacio político nuevo, un nuevo estilo de hacer política, estoy entusiasmando mucho a los jóvenes"

DC - El tercero es imposible. Nadie en la Argentina va a permitir que se abandone la convertibilidad, que significa precisamente libre elección de la moneda, que la gente puede manejarse con pesos o con dólares, que puede tener cuentas en pesos y en dólares, que el sistema financiero utilice indistintamente las dos monedas, que uno pueda pasarse de pesos a dólares o de dólares a pesos sin ninguna restricción. Es algo que los argentinos valoran muchísimo porque es lo que les ha devuelto la capacidad de controlar que el Banco Central, el ministro de Economía o el presidente de turno no les desvaloricen su trabajo ni su ahorro. La convertibilidad, más allá de lo que puede ser la voluntad de los dirigentes políticos, es defendida por la gente, es la gran conquista de la Argentina de la década del 90 (más que de la Argentina, de los argentinos); por eso todos los partidos políticos tienen que dar testimonio de que no se les va a ocurrir abandonar la convertibilidad.


EC - Se han sembrado dudas al respecto. Hace pocos días el candidato del Justicialismo, Eduardo Duhalde, dijo que su competidor, De la Rúa, tenía un plan secreto para devaluar una vez llegado al gobierno.


DC - Esa es una estratagema de campaña. Si De la Rúa llega al gobierno no va a haber devaluación, como tampoco la va a haber con Duhalde y mucho menos conmigo, pero en el caso de que De la Rúa llegue al gobierno se va a producir el primero de los escenarios que usted describía, porque no va a tener coraje para tomar medidas que restauren la competitividad de la economía argentina y que recreen solvencia fiscal.


EC - O sea que si gana De la Rúa para usted va a ir a medidas de ajuste a medias.


DC - A una depresión. Va a ser una continuidad perfecta de Menem - Roque Fernández. De la Rúa - Machinea va a ser igual que Menem - Roque Fernández, van a prolongar la recesión, a aumentar la desocupación; y después de un cierto tiempo van a llamar a Ricardo López Murphy que ya explicó que va a restablecer la competitividad produciendo una rebaja generalizada de salarios.


EC - López Murphy es otro economista de la Unión Cívica Radical.


El candidato de Acción por la República anunció que, si llega a la Presidencia, eliminará "de cuajo todos los impuestos distorsivos, que son los que encarecen los costos de producción, como por ejemplo impuestos a los intereses, al gasoil, sobre los salarios o aportes patronales jubilatorios. Eliminando todos esos impuestos bajamos el costo de todas las empresas que cumplen con la ley. Simultáneamente generalizamos el IVA y ganancias y cambiamos el sistema de pagos y cobranza de impuestos para entornar al IVA y a ganancias imposibles de evadir. De ese modo terminaremos recaudando más que antes, lo que contribuirá a la solvencia fiscal, con la gran ventaja de que los que vienen pagando impuestos van a tener costos impositivos mucho menores".

DC - Como él advierte que en el Radicalismo no hay coraje para inducir una baja de costos de producción con medidas como las que están en nuestro plan, no veo otra alternativa que una reducción generalizada de salarios. Por supuesto que De la Rúa y Chacho Alvarez prácticamente le pusieron un bozal para que no hable y sacarlo de escena, pero inexorablemente van a tener que caer en el plan de Ricardo López Murphy porque van a desaprovechar los primeros días de gobierno en los que sí podrían aplicar un buen plan de recuperación de competitividad y de solvencia. Pero con las características que tienen y con la ideología que predomina en ese partido no lo van a hacer, sino que van a continuar como Roque Fernández y Menem, con paliativos que van a agravar la situación, tal como usted lo describe en el primer escenario.


EC - ¿Con Duhalde sí habría un ajuste fuerte?


DC - La verdad es que no se sabe qué es lo que pasaría. Si Duhalde está totalmente condicionado por nosotros es una cosa; si tuviera suficientes votos como para dar rienda suelta al populismo de los peronistas y sobre todo de los sindicatos, entonces se daría una situación no muy diferente y quizás más grave que la que se daría en el caso de De la Rúa. La solución es mi candidatura y mi plan.


EC - ¿Qué haría usted?


DC - Yo pondría en marcha un plan -que está escrito y que estoy divulgando- que reduce de inmediato los costos promedio en todas las actividades productivas en un 20 por ciento, restablece la competitividad externa e interna de la economía argentina, restablece la solvencia, genera una caída del riesgo-país, provoca una baja de la tasa de interés que en la Argentina no debería ser más alta que la que pagan ustedes en Uruguay o que la que paga Chile; en este momento Argentina está pagando casi el doble que ustedes por alto riesgo-país.


EC - Y puede llegar a pagar más si se revisa la calificación de la deuda, que es una posibilidad en el horizonte.


DC - Si nosotros somos gobierno va a ocurrir de inmediato porque vamos a eliminar de cuajo todos los impuestos distorsivos, que son los que encarecen los costos de producción, como por ejemplo ingresos brutos sellados, impuestos a los intereses, al gasoil, sobre los salarios o aportes patronales jubilatorios. Eliminando todos esos impuestos bajamos el costo impositivo de todas las empresas que cumplen con la ley. Simultáneamente generalizamos el IVA y ganancias y cambiamos el sistema de pagos y cobranza de impuestos para entornar al IVA y a ganancias imposibles de evadir. De ese modo terminaremos recaudando más que antes, lo contribuirá a la solvencia fiscal, con la gran ventaja de que los que vienen pagando impuestos van a tener costos impositivos mucho menores.

Al mismo tiempo vamos a llevar a adelante una reforma laboral como la que había planteado Armando Caro Figueroa, que da por terminados todos los viejos convenios colectivos de trabajo que se negociaron centralizadamente y habilita la negociación colectiva a nivel de empresas, entre el sindicato y la patronal de cada empresa, y permite que todos los aspectos del contrato laboral sean decididos a través de esa negociación. De ese modo, en materia laboral se va a crear un marco muy accesible para todo tipo de empresas, en particular para las pequeñas y medianas, que a partir de ahí van a poder cumplir no sólo con las leyes laborales sino con las impositivas. Con ello van a obtener la gran ventaja del acceso al crédito que hoy no tienen, porque los bancos las miran como empresas con pasivos ocultos de naturaleza impositiva y laboral, y entonces o no les dan crédito o les cobran una prima de riesgo elevadísima. Esa es la razón por la que no se crea empleo en la Argentina: porque el sector más dinámico, que deberían ser las empresas jóvenes, las pequeñas y medianas empresas, está trabado por una legislación impositiva y laboral imposible de cumplir. Con nuestro plan la legislación tributaria y laboral se transforma en cumplible porque es mucho más simple, más razonable; las empresas empiezan a cumplirla y en base a eso tienen acceso al crédito y les bajan los costos del capital.


EC - O sea que para usted hay que tomar medidas para salir de la recesión.


"De la Rúa - Machinea va a ser igual que Menem - Roque Fernández: van a prolongar la recesión, a aumentar la desocupación; y después van a llamar a Ricardo López Murphy, que ya explicó que va a restablecer la competitividad con una rebaja generalizada de salarios"

DC - Mi plan va a crear exactamente el mismo fenómeno que creó el plan de convertibilidad el 1º de abril del 91. Entonces llevábamos más de dos años de una recesión muy profunda, todavía en el primer trimestre del 91 teníamos recesión y las perspectivas eran muy malas, la inflación se mantenía muy alta.

El 1º de abril lanzamos la ley de convertibilidad, eliminamos todas las retenciones sobre las exportaciones agropecuarias y varios otros impuestos distorsivos que por entonces aportaban más de un tercio de la recaudación tributaria, e impulsamos una desregulación muy grande de la economía. Todo en un mismo momento, el 1º de abril de 1991, y ya ese año tuvimos un crecimiento del 11 por ciento en el Producto Bruto Interno, la inflación bajó drásticamente, las tasas de interés se desplomaron y Argentina volvió a crecer.

Ahora se puede crear exactamente el mismo efecto si se aplica nuestro plan. Los únicos que podemos aplicar nuestro plan somos nosotros porque tenemos la convicción necesaria y además los equipos para llevarlo a cabo.


EC - Usted hablaba de reforma impositiva y laboral, pero también decía que había otras medidas.


DC - Reforma financiera, acceso al crédito de la pequeña y mediana empresa y reforma en áreas de servicios públicos. En Argentina, a pesar de que cuando se privatizaron las telecomunicaciones la exclusividad en transmisión de voz, por ejemplo, tenía un período de sólo 10 años que termina este año, en los últimos trimestres el gobierno de Menem, con un secretario de Comunicaciones que se llama Germán Cámera, reguló todo de forma que siga la falta de competencia. Como eso no está en el pliego del llamado a licitación, si somos gobierno vamos a producir una desregulación extrema y va a haber una gran competencia entre todos los prestadores de servicios telefónicos, las tarifas telefónicas se van a desplomar y eso va a contribuir también a una reducción adicional de costos en todas las actividades productivas y de servicios.


EC - ¿No hace falta un ajuste fiscal?


DC - Todo esto debe ser hecho en un contexto de gran austeridad en los municipios, en las provincias y en la nación. En ese sentido no hay ningún otro presidente que tenga la capacidad que yo demostré como ministro de Economía para controlar las finanzas provinciales. El descalabro que se da en este momento en las provincias argentinas es fruto de que, cuando yo dejé el Ministerio de Economía, Menem le quitó esa atribución a mi sucesor, Roque Fernández, y se la pasó al ministro del Interior, que sólo se ocupó de buscar el apoyo de los gobernadores para que Menem pudiera ser candidato a la Presidencia por un tercer mandato. En esa búsqueda de apoyo de parte de los gobernadores dio rienda suelta a un gasto descontrolado en las provincias, a un endeudamiento irracional a muy altas tasas de interés, comprometiendo como garantía los fondos de coparticipación federal, lo que llevó a este descontrol del gasto público y a la situación crítica de provincias como Corrientes, Tucumán, Jujuy, Río Negro y varias otras.


EC - Hay que recortar gastos en los presupuestos provinciales, no en el presupuesto federal.


DC - En el presupuesto federal también.


EC - ¿Se puede?


DC - Por ejemplo en el Pami y las obras sociales, donde el manejo burocrático de los fondos de los sindicatos y el gobierno, que deberían llegar a la salud de jubilados y trabajadores, se queda con el 30 - 40 por ciento e impide que lleguen a los prestadores de salud. Ese 30 - 40 por ciento remunera burocracia y corrupción. Hay que tener mucha fortaleza para desarmar todas esas estructuras burocráticas y desarticular todos esos mecanismos de corrupción, que es precisamente lo que empezó a hacer Armando Caro Figueroa y que le costó la vida a Alfredo Poyat. Es una lucha que vamos a retomar junto con Armando Caro Figueroa si yo soy el presidente de la Nación.


EC - Y en materia cambiaria, ¿qué política aplicaría si fuese gobierno en el 2000?


"La razón por la que no se crea empleo en la Argentina, es que el sector más dinámico, que deberían ser las empresas jóvenes, las pequeñas y medianas empresas, está trabado por una legislación impositiva y laboral imposible de cumplir. Con nuestro plan la legislación tributaria y laboral se transforma en cumplible, porque es mucho más simple, tienen acceso al crédito y les bajan los costos del capital"

DC - Sin duda la que los argentinos quieren: que se mantenga no sólo la convertibilidad, que nunca va a cambiar, sino también la paridad fija porque cada peso está respaldado por un dólar, hasta que dentro de cinco o diez años -sobre todo si somos capaces de crear una moneda convertible en el Mercosur- nuestra moneda tienda a apreciarse frente al dólar como se apreciaron en su momento el yen japonés, el marco alemán, el dólar australiano, el dólar canadiense, el dólar de Nueva Zelanda y todas las monedas que tuvieron un período de convertibilidad con paridad fija y respaldo en una moneda de más calidad como el dólar americano en aquella época, que luego entraron a flotar, no para que sus monedas se depreciaran sino para que se apreciaran, cosa que es la etapa subsiguiente a la paridad fija, que no va a provocar devaluación sino todo lo contrario, que la moneda sea más fuerte que la moneda patrón.


EC - ¿A eso se refería usted con flexibilizar la política, cuando hizo aquellas declaraciones que dieron tanto que hablar en el Financial Times a mediados de marzo?


DC - No, no; eso fue una equivocación del periodista del Financial Times que hablaba inglés y que escuchó mi conferencia en Santiago en castellano, donde yo hablaba acerca de cómo sería la moneda del Mercosur dentro de cinco, diez años. En esa oportunidad dije que la moneda del Mercosur primero tendría una etapa de convertibilidad con respaldo probablemente en dólar y euro, con paridad fija frente a esas dos monedas, y que luego, cuando adquiriera suficiente credibilidad y las economías de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay hubieran experimentado por un período largo un fuerte aumento de productividad esa moneda flotaría, ya sin respaldo, no para depreciarse frente al dólar o al euro, sino para apreciarse. Eso que yo mencionaba como posibilidad futura del Mercosur si hacemos las cosas bien y logramos recuperar el crecimiento en Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, fue entendido por el periodista del Financial Times -que no entendía bien el castellano- como que yo me estaba refiriendo a Argentina ahora. Argentina ahora va a seguir con la convertibilidad acompañada del respaldo del dólar para la moneda argentina con paridad de uno a uno.


EC - Pero usted visualiza que podría ocurrir que en un plazo de cinco años o más esa convertibilidad se modificara por las razones que hace un rato exponía.


DC - No, la convertibilidad no se modificaría; se modificarían la paridad fija y el respaldo en dólares. Pero pienso que antes de que se modifique vamos a tener una moneda convertible en el Mercosur; vamos a tener un período de moneda convertible con paridad fija y recién después va a venir para todo el Mercosur una moneda como el euro, como el yen o como el dólar canadiense, australiano o neozelandés.


EC - ¿Usted considera que la deuda externa es un problema en Argentina?


"El descalabro financiero que se da en las provincias argentinas es fruto de que, cuando yo dejé el Ministerio de Economía, Menem le quitó esa atribución a mi sucesor y se la pasó al ministro del Interior, quien sólo se ocupó de buscar el apoyo de los gobernadores para que Menem pudiera ser candidato a la Presidencia por un tercer mandato"

DC - No si conseguimos que la calificación de riesgo sea como la que tienen ustedes en Uruguay. En ese caso el problema de la deuda no es tal en Argentina. Con la brasileñización de la deuda argentina, que hoy está pagando primas de riesgo tan altas como las que pagaba antes -y sigue pagando después de la devaluación- el Brasil, obviamente que el problema de la deuda se agrava. La solución no es hablar de no pagar la deuda o cosas por el estilo sino tomar medidas para que el riesgo-país en Argentina -lo mismo que en Brasil- pueda reducirse y ubicarse en los niveles que tiene en Uruguay o en Chile.


EC - La devaluación del real no afectó solamente las economías de Argentina, Uruguay y Paraguay; también puso en una seria crisis existencial al tratado de integración regional en el que estamos, el Mercosur. ¿Qué análisis hace usted del enfrentamiento tan duro que se dio en el plano comercial entre Argentina y Brasil eh los meses de junio y julio?


DC - Creo que para preservar el Mercosur y que éste no se torne una propuesta absolutamente impopular tenemos que suspender todo tipo de nuevas negociaciones, excepto la coordinación de políticas monetarias, cambiarias y fiscales.


EC - La coordinación macroeconómica.


DC - Exacto; para restablecer los equilibrios que permitan que el Mercosur sea un mercado común para el crecimiento y no para la recesión con la depresión en los principales países del área. En mi opinión habría que concentrar todos los esfuerzos en la negociación del restablecimiento de los equilibrios macroeconómicos, lo que podría llevar a la creación de la moneda común del Mercosur, que sería una solución muy buena para todos. Mientras tanto deberían mantenerse las reglas ya acordadas, con un solo agregado: que cada país pueda aplicar salvaguardas para evitar daños mayores a las economías nacionales.


EC - ¿O sea que usted comparte las medidas de salvaguarda que tomó Argentina en base al artículo 70 de la Aladi?


DC - Creo que tendríamos que habilitar medidas de salvaguarda porque de nada vale para Brasil que Argentina no pueda reiniciar el crecimiento, del mismo modo que de nada vale para Argentina que Brasil no pueda reiniciar el crecimiento, porque un Mercosur con Brasil y Argentina estancados o en depresión es un Mercosur que se va a tornar totalmente impopular y que en pocos meses todo el mundo va a repudiar en nuestros respectivos países. Por lo tanto la mejor forma de preservar el Mercosur como una muy buena idea, que puede dar mucho en el futuro, es no desgastarla en un período en el que cada país va a tratar de tirar la pobreza y la desocupación hacia el otro lado de la frontera. Tenemos que concentrar esfuerzos en Brasil y Argentina particularmente para reiniciar el crecimiento económico; para eso tenemos que tener las herramientas que nos permitan evitar daños frente a circunstancias comerciales adversas. Una vez que hayamos reiniciado el crecimiento y acordado mínimas condiciones de equilibrio macroeconómico entre nuestras economías podremos profundizar el proceso integrador retomando negociaciones dentro del Mercosur para avanzar, ya con apoyo de la población, hacia un mercado común cada vez más perfecto. Ahora tenemos que ser realistas, en este momento el Mercosur, por ejemplo en Argentina -también en Brasil, pero más en Argentina que en Brasil-, se está tornando una idea impopular, de modo que la mejor forma de preservarla es seguir el camino que acabo de definir.


EC - O sea que usted propone liberar los plazos que estaban previstos para el ingreso a una unión aduanera.


DC - No, eso ya está acordado; estoy hablando de habilitar salvaguardas para evitar el daño, de suspender negociaciones de nuevos acuerdos hasta tanto encontremos un acuerdo en materia macroeconómica, y sobre todo hasta tanto Brasil y Argentina retomen el crecimiento económico. Sinceramente para Paraguay y Uruguay, como para nuestros dos países, un Mercosur donde lo principales socios están en recesión o depresión es una idea que se va a tornar absolutamente impopular, y en democracia las ideas impopulares no avanzan.


EC - ¿Qué negociaciones son las que desde su punto de vista habría que detener?


DC - Todas, excepto abrir una negociación en el tema macroeconómico. Todas las que tienen que ver con distintos regímenes especiales, con cuestiones de profundización de medidas de integración; hay que suspender todo, como lo hizo Brasil cuando Argentina tomó medidas de salvaguarda. En ese momento lo mejor hubiera sido que Argentina no se bajara los pantalones, que mantuviera las medidas tomadas, que Brasil mantuviera la suspensión de negociaciones y que hubiera habido una eventual reunión de presidentes para meterle el diente al principal problema que tenemos en este momento, que es la inestabilidad macroeconómica dentro del Mercosur, que de no repararse hace inviable la profundización del proceso integrador.


EC - ¿Cómo ve las perspectivas de la economía brasileña? ¿El real va a continuar devaluándose?


DC - No voy a ver buenas perspectivas hasta tanto no vea que el presidente Fernando Henrique Cardoso consigue apoyo en el Congreso para aprobar leyes de fondo, que rearme la coalición y comience a ascender la popularidad en las encuestas. Es muy preocupante que a tres años y medio de terminar el mandato el presidente Fernando Henrique Cardoso cuente con tan poco apoyo de la población y de los partidos políticos que integraban la coalición con él y su partido. Brasil requiere de medidas de fondo para restablecer la solvencia fiscal y ganar competitividad sin empobrecer todos los días a los brasileños, porque esto de la devaluación del real ha empobrecido a todos los brasileños y es lo que luego se refleja en las encuestas como pérdida de popularidad del presidente. Es realmente tremendo, espero que el presidente encuentre la forma de recrear el espíritu del real, lo que le devolverá popularidad y le permitirá rearmar la coalición que necesita para profundizar reformas administrativa, previsional, tributaria, de la relación entre el gobierno federal y los estados y muchas otras reformas que necesita ese país.


EC - ¿En principio el real seguiría devaluándose?


DC - Yo no hago pronósticos. Como soy un dirigente políticos que influye con su opinión, digo qué es lo que podríamos hacer para resolver los problemas.


EC - ¿Cómo vio el plan "Avanza Brasil" dado a conocer por el presidente Cardoso esta semana?


DC - Me parece interesante que el presidente haya tomado una iniciativa en el tema de la lucha contra la desocupación. Si bien no conozco los detalles del plan la iniciativa demuestra que el presidente quiere recuperar la popularidad y conquistar el apoyo de los otros partidos. No estoy interiorizado en los aspectos técnicos del plan como para dar una opinión.

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Transcripción: María Lila Ltaif Curbelo
Edición: Jorge García Ramón