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Polémica en torno al impuesto a las encomiendas Margarita Hughes (couriers): La Asociación Uruguaya de Empresas de Servicio Expreso presentó un recurso de revocación y jerárquico. Marcelo Felder (Palacio de la Música y CD Warehouse): "Si no tengo un marco jurídico para trabajar, me obligan a trasladar mis oficinas a Miami". Daniel Mordecki (especialista en comercio
electrónico): "Estamos enlenteciendo nuestra velocidad de
desarrollo esquivando los problemas. No estamos visualizando los problemas
de fondo". Esta medida se implementó mediante una resolución interna de la Aduana, que reglamentó un decreto vigente desde 1991, pero que había caído en desuso. Hasta ahora, todas las encomiendas sin fines comerciales y con un valor menor a 50 dólares estaban exoneradas del pago de impuestos, pero ahora las únicas categorías que quedan exceptuadas por la nueva disposición son las que se catalogan como "obsequios familiares", es decir comestibles, fotos, ropa usada y equipaje de uso personal no acompañado. El ministro de Economía, Alberto Bensión, reconoció que se decidió recurrir al decreto de 1991 después de que el Parlamento rechazó un artículo del proyecto de Ley de Presupuesto propuesto por el senador Alejandro Atchugarry que gravaba con un impuesto de 20 dólares a todas las encomiendas de valor menor a 50 dólares, también sin fines comerciales. La polémica que provocó el año pasado aquel proyecto de impuesto ha vuelto a instalarse ahora, aunque quizás con mayor intensidad, primero porque hay quienes sostienen que la resolución interna de la Aduana desconoce el pronunciamiento parlamentario del año pasado, segundo porque lo que ahora se introdujo no es sólo un impuesto sino varios, que suman mucho más de 20 dólares y que además obligan a realizar un trámite de importación tortuoso, largo y que llega a requerir los servicios de un despachante de Aduana, con lo que se agrega todavía un nuevo costo. El tema apareció la semana pasada y ésta en varias de las tertulias de En Perspectiva, aún no lo habíamos abordado por la vía de las entrevistas. *** EC - La Asociación Uruguaya de Empresas de Servicio Expreso presentó ayer un recurso de revocación y jerárquico contra la cuestionada orden interna de servicio 2/01 de la Dirección Nacional de Aduanas, que implementó estos gravámenes a las encomiendas postales que no constituyan obsequios familiares. Está en línea Margarita Hughes, presidenta de la institución. ¿Por qué esta medida, por qué emprenden este camino? MARGARITA HUGHES: EC - Esa es una puntualización importante, el marco legal existente en otros países para este tipo de envíos, cuando estas encomiendas ingresan a otros países, por ejemplo a Estados Unidos. MH - En el caso específico de Estados Unidos ayer tuve acceso a la información -que estoy haciendo traducir ahora porque empezamos anoche y este tema nos demanda 14, 15, 18 horas por día- que dice específicamente que la persona que compre vía catálogo o vía Internet puede tener duty-free hasta 200 dólares. Nosotros no vamos a desubicarnos con respecto a la situación de este país, no pretendemos una cifra de 200 dólares; en su momento se barajó una de 100, pero considero que lo único que estamos pidiendo es para favorecer al pequeño o mediano ciudadano que pueda seguir comprando cosas que aquí no existen con exoneración impositiva solamente hasta los 50 dólares. En este momento tenemos otra situación que también es interesante. Para el caso del artículo 330, que regula el régimen de encomiendas, en ese mismo decreto figura que si usted trae una muestra al país de un valor de entre 50 y 100 dólares solamente tributa el excedente de los 50. Pero nos hemos encontrado con situaciones en que cuando vamos a decir si una muestra vale 80 dólares hay que pagar por el excedente de 30 y los sistemas de la Aduana no lo permiten. Ayer se lo planteamos al director y aparentemente habrá correcciones al respecto. Como no tenemos la descripción exacta de qué es una encomienda familiar, un regalo familiar, la encomienda postal, está muy confuso, se la solicitamos al director que dijo que entre jueves y viernes, seguramente el lunes, tendremos una descripción más en blanco y negro de cuáles son los parámetros de lo que se considera una encomienda postal, bajo qué reglas. EC - De todos modos, ustedes presentaron un recurso de revocación. MH - No solamente presentamos el recurso, sino que nos vamos a seguir moviendo. Hoy estamos pidiendo una entrevista con el presidente Batlle. EC - Argumentan que este tema tiene que regularse por ley. MH - Consideramos que sí, que hay una ley, el Código Aduanero del año 1985, 15.961, donde directamente se describe la encomienda sin fines comerciales, dice que es para uso personal, donde no haya una continuidad de compra. Ayer le ofrecimos a la Dirección de Aduanas crear un programa con nuestra colaboración para poder controlar la asiduidad y periodicidad con que la gente compra por Internet. Se lo dejamos al señor director, esperaremos ver qué responde. Vamos a seguir moviéndonos por todos lados. Había un procedimiento que duró 10 años. Estamos de acuerdo en que hay abusos, pero hay abusos en los cruces de frontera, en el puerto, en las zonas francas, hay abusos en todas partes, porque desgraciadamente en este país el contrabando es un hecho. Pero nosotros consideramos que una de las operativas más cristalinas que hay, si es controlada por la Aduana, como tiene que ser controlada, es la nuestra, donde queda el nombre de la empresa donde se compra y la dirección y el teléfono, qué compró el destinatario. La Aduana tiene todo el control; si encuentra este hecho de los zapatos del pie derecho y el pie izquierdo supuestamente tiene todos los datos para ir a ese comerciante, que es el que está defraudando no solamente al Estado sino también a nosotros, porque también nos toman el pelo a nosotros, los transportistas. *** EMILIANO COTELO: Ahora les proponemos el diálogo con Marcelo Felder, director de Palacio de la Música y CD Warehouse, que es partidario de una medida como ésta. Felder, ¿cuántos locales tiene en total el par de empresas que usted dirige? MARCELO FELDER: EC - ¿A cuántas personas emplea? MF - Directamente a cerca de 100 personas; indirectamente, a otras 50 personas más. EC - ¿Por qué usted entiende que está bien gravar como se ha gravado las encomiendas de menos de 50 dólares? MF - En primer lugar, quiero aclarar que no es que esté de acuerdo o en contra de la medida. La industria defiende básicamente que exista una equidad entre empresas legalmente establecidas, que pagan impuestos, y las personas que traen la mercadería, los discos o cualquier tipo de encomienda del exterior sin pagar ningún tipo de tributo, siempre que sea menor a 50 dólares. No hay que dejar de tener en cuenta que la factura promedio de cualquier casa de música siempre es menor a 50 dólares. EC - Una puntualización antes de seguir: ¿cuánto cuesta un CD promedio en Uruguay? MF - 20 dólares. EC - 22 o 23 dólares y de ahí para abajo, dependiendo de si son discos nuevos o menos recientes. ¿Cómo se explica la diferencia de precios entre un CD en Uruguay y el precio al que se puede comprar ese mismo disco en Estados Unidos si uno lo adquiere, por ejemplo, vía Internet? MF - La diferencia tiene que ver con el tema impositivo. Si yo importo discos de Estados Unidos estoy sujeto a pagar un recargo de cerca de 20%, en este momento Cofis e IVA de 18%, más los derechos de autor que genera a la entrada al país. EC - ¿Todo eso suma un 100%? MF - Haga la cuenta. EC - La diferencia llega a ser de 100% entre el precio en Estados Unidos y el precio aquí. MF - Sí, un disco en el exterior anda entre 12 y 14 dólares, dependiendo de si está promocionado. Si a eso usted le aplica todos los impuestos que le dije estamos más o menos en el mismo orden. También hay que tener en cuenta el flete de la mercadería. EC - Usted decía, argumentando a favor de la tributación en los envíos de menos de 50 dólares, que en un comercio dedicado a los discos en Uruguay la factura promedio está por debajo de los 50 dólares. ¿Entonces? ¿Cómo sigue su razonamiento? MF - Parecería que fuera nuestro pecado que nuestros artículos fueran de valor menor a 50 dólares. Si hablamos de un minicomponente, por ejemplo, que en Estados Unidos vale 150 dólares y en Uruguay 250, parece que todo estuviera bien y todo el mundo entendiera que sobre este artículo sí hay que pagar impuestos. De alguna forma, pasa lo mismo con los discos. Hoy en día, lamentablemente, los discos están sujetos a los máximos gravámenes, lo que genera que se llegue a esa estructura de precios. Nosotros no entendemos que tenga que haber una diferencia mientras el gobierno entienda que hay que gravar con impuestos y con IVA a nuestros compactos. EC - Usted entiende que los CDs no deberían gravarse. MF - Obviamente, lo ideal sería que se equiparase el disco al libro y que, como artículo cultural, estuviera exento de todo tributo. EC - Pero ésa no es la realidad. MF - No es la realidad ni es lo que estamos discutiendo hoy en día. Hoy estamos discutiendo si una persona que compra por Internet o por catálogo en Estados Unidos algo que vale menos de 50 dólares tiene derecho a traer el artículo a Uruguay sin pagar ningún tipo de impuesto, cosa que no puede hacer una empresa establecida en Uruguay. Esta situación es paradójica. Yo, que soy un empresario, de alguna forma me voy a adaptar a esta circunstancia. EC - ¿Qué quiere decir? MF - Si no tengo las garantías y no puedo tener un marco jurídico para trabajar, me obligan a trasladar mis oficinas a Miami. Posiblemente, en lugar de atender en 18 y Paraguay atendamos desde la Avenida Collins. Ahí vamos a estar en mejores condiciones para competir con empresas como Amazon. EC - ¿Usted tiene seriamente previsto ese proyecto? MF - Obviamente. EC - En una polémica puede llegar a manejar ese argumento muy efectista. MF - No, tengo todo un proyecto armado, simplemente estoy viendo para dónde tengo que arrancar. Si todo lo que valga menos de 50 dólares está exento le diría que automáticamente la página de Palacio de la Música se instala en Miami, deja de facturar en Montevideo y la gente que haga compras por Internet va a recibir la mercadería con una bonificación de un 30% o 40% sobre el precio de plaza. Eso, como primera medida. Creo que, a largo plazo, de alguna forma va a llevar al cierre definitivo de las casas discográficas en Uruguay. EC - ¿Realmente el tráfico de CDs comprados a través de Internet por uruguayos afecta su negocio? ¿Tiene números que verifiquen esa situación? MF - Es muy difícil decirlo exactamente, pero en los últimos 24 meses la venta de CDs en Uruguay cayó un 50%, según los datos aportados por la Cámara Uruguaya del Disco. EC - Estamos en un momento de recesión. MF - Por eso le digo: es un 50% en 24 meses. Creo que eso tiene un desglose en tres factores fundamentales: la recesión, la piratería y la llegada de discos del exterior. No me caben dudas en cuanto a que están ingresando más de 100.000 unidades anuales en este momento. EC - ¿Cuánto venden los comercios establecidos? MF - La industria discográfica vende en este momento 500.000 unidades al año. Las cifras están muy tapadas porque están fuera de todo control aduanero, no se lleva ninguna estadística de todo lo que está llegando desde el exterior por encomienda, por lo tanto no le puedo decir exactamente, pero si usted piensa a cuántas personas conoce que tienen computadora y constantemente traen discos del exterior y hace un prorrateo, va a llegar a la conclusión de que por lo menos 6.000 o 7.000 discos por mes están entrando al país. EC - ¿Se trata de compradores individuales o de colegas suyos que abusan del sistema y contrabandean para después vender? MF - No se lo sabría decir. Le aseguro que a título individual constantemente lo hemos detectado. Amigos personales míos me dicen: "Compré esto porque me sale un 30% más barato que comprarlo en tu tienda". Repito: me voy a adaptar a las reglas de juego. Si éstas implican que tengo que cerrar paulatinamente e instalarme en el exterior para trabajar en Uruguay, lo voy a hacer. Lo que pasa es que en ningún momento hay que dejar de ver cuáles son los costos que ese tipo de cosas implican, tanto a nivel social como cultural. EC - El argumento que esgrimen quienes critican esta medida es, si vamos al rubro discos, que lo que compran vía Internet son discos que aquí no se venden. En este momento estoy recibiendo mensajes de oyentes con nombres de artistas o conjuntos bien detallados, como la Sinfónica de Leipzig, por ejemplo, que preguntan dónde conseguir esos discos en Uruguay. MF - Si no los encuentran en ninguna de nuestras discográficas pueden ir a un comercio, por ejemplo CD Warehouse, y hacer el pedido, que aproximadamente en tres semanas o un mes recibe el disco, obviamente a un precio superior al que pagarían en el exterior. Damos el servicio de traer bajo pedido, o sea que ése no es el argumento que justifica. EC - ¿Cuál es el precio final? MF - 23 o 24 dólares. EC - O sea que ustedes tienen la forma de facilitar al aficionado uruguayo a la música la posibilidad de conseguir el disco que quiera, al precio del mercado uruguayo. MF - Exactamente. Empresas como Amazon no tienen stock. Usted hace el pedido y ellos lo cursan al exterior. Si les pide un disco de música uruguaya posiblemente me lo compren a mí para que yo lo mande a Estados Unidos y ellos se lo manden a usted. Es absurdo, ellos pueden comprar al por mayor en Uruguay y revender a Uruguay un disco de Ruben Rada un 30% más barato que yo. *** EC - Vamos a dialogar ahora con el ingeniero Daniel Mordecki, docente del diploma en e-business de la Universidad ORT y especialista en comercio electrónico. ¿Qué piensa usted del nuevo marco regulador que se aplica a las encomiendas de menos de 50 dólares? DANIEL MORDECKI: EC - El marco legal en los demás países del mundo, ¿es de apertura total a este tipo de mercado? DM - En lo que tiene que ver con pequeños paquetes hay consenso en cuanto a que esto no se puede frenar. Veamos el ejemplo de los discos. Creo que las empresas que comercializan discos tienen un problema mucho más grave. Si se sube las barreras de entrada la música va a entrar en formato digital, o sea que el costo de bajar un disco por Internet va a ser competitivamente mejor y se va a trasladar a un mercado que pueden controlar aún menos. EC - Usted se refiere a la posibilidad de bajar un CD a través de Internet vía MP3, por ejemplo. DM - Sí. Ahí usted tiene dos actitudes. Una es frenar la entrada de discos compactos desde el exterior. La productora más importante del mundo de CDs y de música, que se llama Universal, acaba de comprar MP3.com, está buscando la forma de entender cómo la tecnología impacta en su negocio para tratar de definir una nueva estrategia comercial que se base en eso, no está tratando de frenar la realidad. Por supuesto hay juicios, hay todo un problema legal. EC - Sí, porque MP3 comenzó a utilizarse permitiendo bajar un disco directamente gratis. Eso ahora está quedando por el camino. DM - No es un problema fácil de resolver, pero yo quiero señalar la diferencia entre quien analiza el problema y trata de buscar soluciones de fondo y quienes ponen sedantes y únicamente logran adormecer. Eso de decir "vamos a dar oxígeno, vamos a dar un tiempo para que las empresas aprendan", no va a pasar, nunca pasó. EC - ¿Qué dice usted del caso concreto de CD Warehouse o Palacio de la Música, que recién escuchábamos, que se ven seriamente afectados por esta competencia y entienden que pueden llegar a cerrar sus locales o buena parte de ellos y terminar operando desde afuera vía Internet? DM - Es bien claro que eso no se va a resolver frenando la entrada a Uruguay de pequeños paquetes. El problema está mal planteado. Hay un problema de competencia; hace 20 años nadie sabía cuánto salía un disco en Estados Unidos, hoy cualquier persona en Uruguay sabe que un disco en el exterior vale la mitad de lo que vale en el país. Si es un problema impositivo, si es Agadu, para el cliente es en cierta medida secundario. ¿Cuál es la solución? ¿Desplazar el problema y que en vez de que queden sin trabajo los que venden discos lo hagan quienes traen paquetes? ¿Eso es el punto que estamos discutiendo? El problema es cómo reconvertimos la producción discográfica nacional para generar un valor agregado que nos permita competir con los productos uruguayos en el exterior, y en vez de vender 300.000 discos en Uruguay vender 600.000 en el exterior, crecer un 100% y hacer que la industria sea viable a largo plazo. EC - No es la idea de este espacio desarrollar una polémica, pero quiero dar una oportunidad a Marcelo Felder de un último comentario después de haber escuchado los argumentos de Daniel Mordecki. MF - Obviamente que a partir de Internet la gente pudo darse cuenta de que un disco vale mucho menos en el exterior que en Uruguay, como también se puede haber dado cuenta de que un equipo de DVD que hoy día en el exterior vale 180 dólares en Uruguay vale 400 dólares. El pecado del disco es que la relación costo/volumen es baja y es atractivo para ser traído desde el exterior por esa medida que contemplaba compras menores a 50 dólares. EC - Pero Mordecki dice que el problema, para el caso de los discos por lo menos, termina siendo inexorable, que está la otra competencia, la del MP3, etcétera. MF - Eso no es lo que se está discutiendo hoy; hoy se está discutiendo si se cobra impuestos o no a los artículos físicos que están entrando al país. La Aduana grava los artículos físicos y al comprador que hoy compra música clásica no le interesa tener un archivo de MP3, le interesa tener el disco físico en su casa. El problema es hoy, con el artículo físico, no el futuro con los archivos digitales. Eso puede llevar tres, cuatro, cinco o hasta 10 años. La discusión de hoy es si los artículos físicos que vienen del exterior deben ser discriminados en relación a lo que es una empresa debidamente establecida. Eso es lo que realmente hay que definir y cuáles son las reglas claras para que de una vez por todas yo pueda definir si me quedo acá o si Palacio de la Música, en vez de estar en 18 y Paraguay, va a estar en la Avenida Collins. EC - ¿Usted comparte el tipo de trabas que se ha impuesto ahora? Porque no es solamente un impuesto sino todo un trámite de importación. MF - De ninguna manera. Sostengo y soy un férreo defensor de la libertad de importación y de la apertura comercial. Si una persona no quiere ser atendida por alguna empresa local me parece que tiene todo su derecho, que es justo y que hay que permitirlo siempre. Yo vuelvo a insistir en la equidad: si las empresas locales tienen que pagar, el que quiere traer un disco del exterior que pague los recargos, que se le facilite que pueda pagar lo mismo que pagan las empresas establecidas en Uruguay, para poder acceder a ser atendido desde el exterior, obviamente con un costo similar al que le sale en Uruguay, tal vez menos o tal vez más, pero que por lo menos partamos de la misma base impositiva. Nosotros estamos pagando impuestos. EC - Pero usted aboga por un mecanismo más sencillo que el que se ha impuesto porque se ha tenido que recurrir a un decreto de 1991. MF - Sí, nuestro ánimo no es trabar la traída por courier de mercadería del exterior, simplemente buscar un sistema equitativo. EC - Usted hablaba del caso de los discos, pero la discusión se da de manera similar a propósito de los libros también. MF - Yo no manejo el tema libros. EC - Libros que efectivamente en Uruguay no se consiguen, libros especializados, académicos, que determinados sectores de la población han encontrado la vía para conseguir trayéndolos a través de este mecanismo. MF - Lamentablemente no le sabría decir si existe en Uruguay un mecanismo de encargue de libros desde el exterior. Tal vez sí, tal vez no, no es mi rubro. Yo le puedo agregar que desde el exterior nuestra operativa no va a quedar limitada a discos sino que va a abarcar la electrónica. No olvide que hoy en día cualquier discman en el exterior vale menos de 50 dólares, mientras en Uruguay siguen saliendo 100 dólares. Tenemos que ver bien claro a dónde vamos a ir, pero vamos a incorporar la venta de electrónica hacia Uruguay desde el exterior. EC - Terminamos con Daniel Mordecki. A propósito de lo que acaba de escuchar, de los últimos argumentos, ¿qué dice? DM - Que estemos discutiendo esto quiere decir que no estamos visualizando los problemas de fondo. Nosotros hablamos de reciprocidad, damos los argumentos totalmente contrarios cuando hablamos de las bicicletas con Argentina. Las medidas de reciprocidad nos perjudican mucho más. O sea: si esto es bueno para mí es bueno para los demás, si los demás hicieran esto con nosotros saldríamos perjudicados muchísimo más porque el mundo es mucho más grande que Uruguay. Mi preocupación es que, planteando las cosas así, confundiendo el concepto de música con el pedazo de plástico en el que está y hablando como en la era industrial de la traída de paquetes -estamos hablando de los problemas físicos-, ya hay libros digitales, esto no se puede frenar. Lo que hay que hacer para no lamentarlo dentro de 10 años -creo que los uruguayos estamos acostumbrados a perder la oportunidad y después lamentarnos en muchos órdenes de la vida- es hoy ponerse a trabajar seriamente en estrategias que hagan viable... Eso se está haciendo en muchas ramas. Por ejemplo, en la industria del software no se están lamentando. Hicieron un evento en Punta del Este, el propio gobierno coordinó la preparación de un folleto que muestra cuáles son las ventajas competitivas de Uruguay, están trayendo a la gente, están trabajando para hacer crecer el volumen de exportaciones. Hay que aprovechar las ventajas y no focalizarse en los detalles menores, esto es un detalle menor, que no hace al fondo de la cuestión. -------------- |
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