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Miércoles, 6 de Junio de 2001        

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Reclutamiento del Ejército español: réplica de un senador y contrarréplica del embajador

Senador Eleuterio Fernández Huidobro: El ministro del "Reino de España parece ignorar" que, mientras están en Uruguay, los uruguayos con doble ciudadanía son sólo uruguayos. Deben solicitar autorización a nuestro gobierno. Embajador español Joaquín María de Arísteguy y Petit: Es una actividad de carácter netamente consular y es voluntaria; no interfiere con la soberanía uruguaya.


EN PERSPECTIVA
Miércoles 06.06.01 - Hora 11.00



DIEGO BARNABÉ:
Esta mañana, en el diario La República, el senador Eleuterio Fernández Huidobro (Movimiento de Participación Popular) responde a las declaraciones que hiciera ayer en nuestro programa, directamente desde Madrid, el ministro de Defensa de España, Federico Trillo. Fernández Huidobro consideró que las apreciaciones de Trillo "nos hacen retroceder al siglo XIX, a la época de Artigas" y cuestionó el llamado a jóvenes con nacionalidad española que residen en Uruguay con el argumento de que tienen doble nacionalidad y por lo tanto también son uruguayos.

Senador Eleuterio Fernández Huidobro, ¿qué es lo que cuestiona de este llamado español?

ELEUTERIO FERNÁNDEZ HUIDOBRO:
Antes de comenzar quiero aclarar que yo también soy ciudadano español gracias a la legislación vigente en España, a la legislación vigente en Uruguay y a que mi padre y mi madre eran españoles, y a mucha honra.

DB - ¿Los dos nacieron en España?

EFH - Exacto. Mi abuelo vino a trabajar a Uruguay con una mano atrás y otra adelante -como tantos- desde Castilla la Vieja, o sea desde el carozo de la España histórica. Y no tuvieron nunca, para mí ni para mi familia, otras palabras que no fueran de agradecimiento por la generosidad de Uruguay. Cosa que hoy no sucede en el reino de España. Quiero aclarar que como ciudadano español también voto en España, en Valladolid, y sigo siendo republicano a pesar de todo. O sea que me comprenden ciertas generales de la ley en el tema que usted me propone.

Dio la casualidad de que el lunes se reunió la Comisión de Defensa del Senado y allí planteamos nada más que nuestra inquietud por lo que estaba sucediendo, dado que algunos vecinos nos hicieron llegar algunas de las cartas que el Consulado de España está enviando a ciudadanos españoles que a su vez son ciudadanos uruguayos -porque las leyes de ambos países permiten la doble ciudadanía, no como en otros donde si usted opta por una tiene que renunciar a la otra; Uruguay es generoso en ese sentido y España también- y que algunos legisladores de la Cámara de Diputados y de la Cámara de Senadores habían hecho manifestaciones públicas e incluso algunas en sala, y que había versiones de prensa mostrando esa inquietud.

En la Comisión de Defensa del lunes, que se reunió para tratar otros temas, manifestamos nuestra inquietud, que sabemos que fue recogida por senadores pertenecientes a dicha comisión, de nuestro partido -Frente Amplio - Encuentro Progresista- y de otros -blancos y colorados-. Inquietud, nada más que eso dijimos.

Pero ayer martes, nada menos que en El Espectador y nada menos que el señor ministro de Defensa de Su Majestad el Rey del Reino de España, se dirigió a la opinión pública uruguaya respecto a estos temas, incluso aludiendo a un diputado uruguayo, diciéndole que había perdido una magnífica oportunidad para estar bien informado. Yo escuché y luego leí con mucha atención la intervención del señor ministro de Defensa del Reino de España, a quien no tengo el gusto de conocer personalmente. Según él mismo manifestó la intervención fue hecha con el fin de aclarar ciertos malentendidos -reitero, alegando que algunos diputados de mi partido carecían de información-, dar buena información y corregir información. Pero me parece que el señor ministro de España desbarró, en vez de aclarar confundió aun más la cosa. En primer lugar, demostró que ignora el carácter de la doble ciudadanía, es decir que uno puede ser ciudadano español sin dejar de ser ciudadano uruguayo, de modo que se convoca a -a mí no me convocan por la edad, me podían haber convocado a filas, pero con 58 años de edad no sirvo ni para cocinero del ejército español- a muchachos hijos de ciudadanos españoles. De modo que el señor ministro de Defensa de España aparenta ignorar esta circunstancia legal, esta circunstancia no tan peculiar -abunda en muchos países- de que a la vez que convocan a ciudadanos españoles están convocando también a ciudadanos uruguayos, hombres y mujeres.

DB - ¿Usted cree que realmente lo está ignorando? Se lo pregunto porque en realidad la doble nacionalidad funciona de manera tal que las personas que la tienen son, en este caso, españolas en España y uruguayas en Uruguay. Desde ese punto de vista el ministro tendría razón: quienes tengan la nacionalidad española y estén viviendo aquí en Uruguay, para España son españoles.

EFH - Tengo dudas. Si hubiera habido una carta personal e intransferible a la persona en su domicilio, para que tomara la decisión de ir a España y allí someterse a las pruebas correspondientes para ingresar a las fuerzas armadas españolas tal vez no hubiera crítica posible, sería una decisión personal, intransferible, etcétera. Incluso un joven uruguayo que a su vez fuera ciudadano español podría haber ido a España a hacer el servicio militar obligatorio, cuando el mismo existía, hubiera sido una decisión estrictamente personal, tomada en su domicilio, optada dentro del ámbito peculiar de su conciencia. Pero aquí hay una cosa diferente. Yo tengo la folletería que ha enviado el Consulado Español, y de ella se desprende que la selección del personal se realiza en territorio uruguayo.

Fíjese qué cosa tan extraña: para permitir el ingreso de oficiales argentinos a unos entrenamientos que va a haber en Uruguay, o para permitir la salida de oficiales uruguayos hacia Ecuador nosotros tenemos que votar una ley: la Constitución exige que eso sea una ley aprobada por la Cámara de Senadores y la Cámara de Diputados. ¿Cómo puede ser entonces que de hecho los tres ejércitos de Su Majestad el Rey estén realizando operaciones militares en Uruguay? Los aspirantes serán sometidos a las pruebas -tengo la folletería que el otro día distribuí a todos los senadores y los preocupó mucho- en el Consulado Español en Uruguay, allí van a recibir información, van ser sometidos a una prueba de aptitud verbal y luego van a ser citados para la realización, en territorio uruguayo -quiero que esto lo entiendan bien la ciudadanía uruguaya, los oficiales del ejército uruguayo, el ministro de Defensa y el ministro de Relaciones Exteriores- a las pruebas físicas, es decir salto alto, mil metros para hombres y mujeres, mil metros para la categoría A y para la categoría B, flexiones, etcétera. Por versiones de prensa tengo entendido -no lo tengo confirmado, pero sí tengo las cartas oficiales que el Consulado Español está dirigiendo a los ciudadanos españoles a su vez ciudadanos uruguayos- que esas pruebas se están realizando en el Centro Gallego, en un campo deportivo uruguayo. Si para que otro ejército traiga aquí a oficiales simplemente para hacer un ejercicio con oficiales uruguayos se necesita una ley que tiene que ser aprobada por la Cámara de Senadores y la Cámara de Diputados, ¿cómo puede ser que no se haya pedido, por lo menos, el permiso para realizar esto que ya no es un ejercicio, son operaciones de reclutamiento de un ejército extranjero en nuestro territorio, reclutando ciudadanos de doble nacionalidad?

Esa es la principal causa de la inquietud. Si usted, como ciudadano francés, recibe en su domicilio una carta de la Embajada de Francia diciéndole que puede resolver hacer cierta cosa y que para ello tiene que viajar a Francia, es un asunto de su peculiar decisión personal, en su libre arbitrio sabrá lo que hace. Muy distinto sería que Francia le exigiera a usted, para poder incorporarse a algo en Francia, que haga cosas aquí en Uruguay. Se trata nada menos que de un tema tan delicado como el de las fuerzas armadas, del reclutamiento para un ejército.

DB - Usted señala que se hace aquí y que el procedimiento le parece incorrecto. Pero recordemos que no es obligatorio.

EFH - Es totalmente voluntario. Casi todas las levas en el mundo son voluntarias, incluso lo fueron las españolas en la época de la conquista. No siempre son obligatorias. Hernán Cortés reclutaba en España para conquistar México en forma voluntaria; no era obligatorio, el que quería se metía en la expedición de conquista y el que no quería no se metía.

El hecho de que sea voluntario u obligatorio no cambia la esencia de la cosa. Obviamente, también en España el asunto es voluntario hoy. Ya no es obligatorio como antes, porque España ha cesado el servicio militar obligatorio y está profesionalizando a todas las fuerzas armadas. De modo que se parece mucho al sistema que tenemos en Uruguay desde épocas inmemoriales.

Lo otro que agrava la situación en el marco de estas declaraciones es que el señor ministro de Defensa de Su Majestad el Rey del Reino de España nos dice por El Espectador que no descartan para el futuro la posibilidad de reclutar a uruguayos, ya no a ciudadanos españoles. "En su caso -dice textualmente- sería posteriormente una operación a estudiar si en todo lo que es el fenómeno migratorio eso pudiera consolidar las relaciones de mejor entendimiento y la adquisición de nacionalidad, pero por el momento nos dirigimos a los jóvenes españoles". Hace poco hubo encierros en España de ciudadanos uruguayos que estaban pidiendo para quedarse, tuvieron que hacer gigantescas protestas. Quiere decir que el señor ministro de Defensa de Su Majestad el Rey de España no descarta la posibilidad de que, si no se cubre el cupo de 100 mil personas que hay que reclutar entre hombres y mujeres para cumplir los compromisos que España tiene con la OTAN y la Unión Europea, se llame posteriormente a uruguayos - uruguayos, ya no con doble ciudadanía. Es lógico: si las fuerzas armadas de España le hacen un contrato de trabajo aquí, usted puede ir a España y luego de equis años de residencia allá adquiere la nacionalidad española, que no se les otorga a los uruguayos que ya están en ese país ni a los que se quieran ir a trabajar en otros ámbitos del Estado español.

DB - No se otorga la posibilidad de trabajar a los uruguayos que no tengan nacionalidad española.

EFH - Y no lo descarta como posibilidad. Esto es gravísimo y debe mover a inquietud al Ministerio de Relaciones Exteriores y al Ministerio de Defensa. Se negaría la residencia en España, o no sería tan fácil conseguirla para otro tipo de trabajos, pero en el futuro no descarta -y lo ha dicho, por lo tanto nos tenemos que sentir todos aludidos- esa posibilidad. Es muy grave. Es un error del ministro de Defensa de España. No creo que todos los ciudadanos españoles piensen como él.

DB - Si bien de todas maneras -y nos iríamos un poco de tema porque esto es fresco, es de hoy, es una noticia que aparece en las páginas del diario de El País de Madrid- el Ministerio del Interior está suavizando, en el reglamento de la Ley de Extranjería, las condiciones para regularizar a inmigrantes y los requisitos para que extranjeros que ya viven en España puedan traer a sus familiares. El borrador de este reglamento incorporó enmiendas del Partido Socialista Obrero Español y de la Izquierda Unida, acepta la mayoría de las recomendaciones del defensor del pueblo en el sentido de que el arraigo en España sea una de las claves para regularizar a extranjeros.

EFH - Me alegro muchísimo, y ojalá que así como les pasó a mi abuelo y a mis padres cuando vinieron a Uruguay desde España y no sufrieron absolutamente ningún tipo de inconveniente para arraigarse, les pase lo mismo de ahora en adelante a los hijos y nietos de esos mismos españoles que quieran ir a España, cosa que sé que no es tan fácil.

Además quiero señalar cierto contexto que no podemos omitir de ninguna manera. El señor Federico Trillo ha dicho que ciertos legisladores uruguayos no tenemos información. Sin embargo, no tenemos más remedio que informarnos y leemos con mucho cuidado y estudiamos incluso al señor Federico Trillo. Tengo aquí la Revista Española de Defensa de diciembre de 2000, que estudio -no tengo más remedio que hacerlo porque estoy en la Comisión de Defensa del Senado-, donde se emite y se publica para todo el mundo (esto es público y notorio; los legisladores uruguayos están muy bien informados, a pesar de lo que cree el señor ministro de Defensa del Reino de España) la directiva de Defensa Nacional 1/2000 aprobada por la Junta de Defensa en noviembre de 2000, en presencia de Su Majestad el Rey, y promulgada luego el 1º de diciembre de 2000, hace bien poquito. Esta directiva revoluciona toda la concepción de la defensa española, es de suma importancia. En esa decisión se confiere como misión a las fuerzas armadas de España la defensa de la soberanía y la independencia, la integridad territorial, el ordenamiento constitucional, proteger la vida, la paz, la libertad de los españoles. Hasta aquí estamos de acuerdo, y más o menos ésa es también la misión de nuestras fuerzas armadas. Pero agrega (y esto no lo dijo el señor Federico Trillo en El Espectador: omitió nada menos que lo siguiente, desinformó a la población uruguaya) que se confiere como misión a las fuerzas armadas de España la defensa de la prosperidad de los españoles. Fíjese usted qué latitud enorme tiene esto. ¿Quién define cuándo está amenazada o no la prosperidad de los españoles?

Y -lo que es más grave- la defensa de los intereses nacionales allí donde se encuentren. Piense en Aerolíneas Argentinas, por ejemplo.

Quiere decir que esta ley que se acaba de promulgar en España da una latitud tremenda no al gobierno español, a las fuerzas armadas de España, que pueden decidir por sí y ante sí, que tienen que ir a defender los intereses de su país -que es uno de los principales inversores en América Latina, en nuestro país y en el Mercosur- allí donde se encuentren. Eso les otorga el derecho de intervención.

Pero como eso no son sólo palabras, en la misma revista que tengo aquí y que publican para que conozcamos todos nos informan que se acaba de estrenar la brigada pesada proyectable. En términos técnico militares, proyectable significa trasladable a cualquier lugar del mundo, y se llama brigada de intervención. Su lingado o su carro de combate, sofisticadamente artillado, se denomina Pizarro, para que no quepa la mínima duda. Pero además España tiene alianza con la Unión Europea, con fuerzas también de intervención, y con la OTAN con fuerzas de intervención en cualquier punto del planeta allí donde juzguen que los intereses de España y la prosperidad de los españoles están amenazados. ¡Qué latitud enorme para tomar decisiones!

Es en este marco que el señor ministro de Defensa dice que no es verdad que quienes sean reclutados van a ser carne de cañón. Alega, entre otras cosas, que hasta este momento han pasado 30.000 hombres de las fuerzas armadas de España nada menos que por la ex Yugoslavia, donde como todos sabemos hubo una intervención de imposición de la paz a la fuerza, no de mantenimiento de la paz, no aprobada por las Naciones Unidas, y que no hubo bajas ni otros problemas. Además alega, con relación al norte de Africa, que estos muchachos no van a ir allí porque en ese lugar actúa la Legión Extranjera española y otras unidades muy especializadas, en las dos plazas que pertenecen -dice- al territorio español en el norte de Africa, como Ceuta y Melilla. No se da cuenta de que, desde el ángulo de un tercermundista, de un país como Uruguay, que tuvo que pelear en el siglo XIX para que no existiera ese tipo de plazas (contra Pizarro, contra el virrey Elío, etcétera, cuando la plaza de Montevideo estaba sitiada por las tropas patrióticas; y por supuesto que Elío es un héroe en España y Artigas es un héroe en Uruguay, y ésas son opciones patrióticas y ellos tienen derecho a reivindicar sus héroes y nosotros los nuestros, pero va de suyo que detrás de cada reivindicación hay una teoría y una concepción nacional) es muy discutible que España tenga colonias en Africa como las tenía hasta hace poco. No hace mucho, el crucero Canarias de la Armada española, después de la Segunda Guerra Mundial incluso, tiró cañonazos por encima de algunas ciudades africanas para decirles "aquí mandamos nosotros".

DB - En resumen, usted cuestiona la posibilidad de que ciudadanos de doble nacionalidad seleccionados en territorio uruguayo puedan terminar participando en alguna operación de esas características.

EFH - No: yo cuestiono que en territorio uruguayo, sin permiso del Estado uruguayo, del gobierno, del presidente de la República (que tanto se queja de los subsidios de la Unión Europea pero no tanto de esto y de esta resolución pública y notoria, de esta directiva española amenazante para todo el mundo), que en territorio uruguayo y sin permiso se esté realizando no sólo un reclutamiento sino también pruebas previas que en Uruguay se hacen adentro de los cuarteles. Si quisiéramos ingresar al ejército uruguayo -la edad ya no nos lo permite- tendríamos que ir a un cuartel a hacer las pruebas del centro de reclutamiento. ¿Qué pasaría si a Uruguay se le ocurriera reclutar gente en España? Creo que nos corren a escobazos.

***

DIEGO BARNABÉ:
El embajador de España en Uruguay, Joaquín María de Arísteguy y Petit está en línea telefónica. Usted no ha querido debatir con el senador Fernández Huidobro, pero de todas maneras está dispuesto a responder nuestras preguntas.

JOAQUÍN MARÍA DE ARÍSTEGUY Y PETIT:
Le agradezco me ofrezca estar al aire en su emisora para contestar a las preguntas que ustedes estimen oportunas, sobre un tema del que ha habido una amplia difusión e información por parte de la representación española en Uruguay, concretamente del Consulado General. Creo que hay notoria información para los españoles residentes en Uruguay de cuál es el planteamiento de este sistema de acceso voluntario como profesionales en las fuerzas armadas españolas.

DB - De eso ya hemos hablado y dado los detalles. Yo quería plantearle los dos aspectos que cuestiona el senador Fernández Huidobro: que la selección de estos voluntarios se haga en territorio uruguayo, con pruebas de admisión que se hacen en el Centro Gallego, es decir en territorio uruguayo, sin haber pedido permiso al gobierno uruguayo en función de la legislación vigente. Dice que no son ejercicios, que son operaciones de reclutamiento. ¿Qué tiene usted para decir sobre esto?

JM de A y P - Ante todo, es una actividad de carácter netamente consular española para que los españoles residentes en Uruguay puedan ejercer ese derecho. Yo no creo que sea una interferencia en la soberanía del territorio uruguayo que se lleve a cabo esta actividad consular, que en este caso ha previsto una serie de pruebas, cosa que se ha venido haciendo desde que el sistema de reclutamiento era la famosa "mili". Desde hace años es un caso típico de acción consultar por parte de nuestros cónsules en el extranjero organizar este sistema.

DB - ¿Esto ya se hacía antes?

JM de A y P - Claro, esto se basa en que en todos los consulados de España en el extranjero hay un registro de españoles, lo que antes se llamaba registro de matrícula de españoles. Cuando el servicio militar era obligatorio tenían la obligación de inscribirse, después pedían prórrogas para posponer el cumplimiento del servicio militar según las condiciones específicas de cada llamado. Era una actividad consular típica de cualquier país. No sé si en Uruguay en algún momento hubo servicio militar obligatorio, sé que ahora es una actividad profesional, pero es una actividad consular.

DB - ¿Las pruebas de admisión se han hecho siempre en territorio uruguayo?

JM de A y P - Se hacía en los consulados. Recuerdo que se hacía talla, la medición de los conscriptos, como se decía en un idioma clásico. Siempre ha sido una actividad consular.

DB - El senador define esto como operaciones de reclutamiento.

JM de A y P - La palabra reclutamiento a mi juicio podría implicar un cierto carácter forzoso, y esto es la opción por un derecho que tienen los españoles residentes en Uruguay y otros países, y por tanto es completamente voluntario, como lo reconoce todo el mundo. Quiero decir que esto no se ha hecho de una forma misteriosa, se ha distribuido información a todos los posibles interesados y a mi juicio no ha habido intromisión o injerencia alguna en territorio uruguayo.

DB - ¿El gobierno uruguayo estaba informado de estas pruebas de admisión, de estos trámites que debían seguir los ciudadanos españoles que viven en Uruguay, de todas las características de estas pruebas, dónde se hacían, cómo se hacían, en qué consistían?

JM de A y P - No me voy a salir por la tangente, pero comprenderá que las relaciones de una embajada extranjera, en este caso la Embajada de España en Uruguay, con el gobierno son muy fluidas. Pero no le puedo decir cuáles han sido los contactos o no contactos que hayamos tenido con el gobierno uruguayo. No se lo puedo decir pero le digo que es una cuestión que no se ha hecho de esa forma de injerencia o de violación; daba un poco esa idea, de haber realizado actividades en territorio uruguayo que no son aceptables.

DB - En definitiva ¿usted no me puede decir si se ha consultado o no al gobierno a la hora de hacer estas pruebas aquí en Uruguay?

JM de A y P - Eso tiene otro canal.

DB - En lo que hace al futuro, el senador cuestionaba que el ministro de Defensa de España, Federico Trillo, a través de sus palabras, insinuara que en quizá se pudiera llamar, en función del fenómeno migratorio y de la consolidación de las relaciones de mejor entendimiento y la adquisición de nacionalidad, no sólo a jóvenes españoles, dejando en claro que se podría llamar eventualmente a jóvenes uruguayos. ¿Qué tiene usted para decir sobre esto, en caso de que España necesitara personal en sus fuerzas armadas, que no llegara al número necesario?

JM de A y P - Le voy a responder de una forma muy sencilla y muy directa. El llamado a las fuerzas profesionales -no solamente en España sino también en otros países- no solamente se puede hacer a los nacionales sino también a los extranjeros, desde el momento en que son profesionales. A veces esto está abierto a determinadas unidades, a súbditos extranjeros, en muchos países así se ha hecho. Me figuro que es algo que se ha venido haciendo no solamente en España sino sobre todo en otros países y en mayor medida porque los ejércitos profesionales no solamente se nutren de nacionales del país.

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Transcripción: María Lila Ltaif Curbelo
Edición: Jorge García Ramón