Industriales reclaman medidas espejo con las de Argentina y Brasil
Diego Balestra (CIU): Cuando nos dicen que hay que cuidar el investment grade o la imagen del país, respondemos que Uruguay corre peligro con la creciente desocupación y la pérdida de personal calificado. El diagnóstico ya está hecho, ahora hay que adoptar soluciones para mejorar la competitividad. La Cámara busca elaborar un paquete de medidas de consenso con otros sectores de la sociedad.
EN PERSPECTIVA
Viernes 01.06.01, hora 07.35.
EMILIANO COTELO:
El Consejo Directivo de la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU) se declaró en sesión permanente ante la situación de crisis en que se encuentra el aparato productivo nacional, según el presidente de la gremial, ingeniero Diego Balestra. "Esta es la consecuencia de una situación que ha hecho crisis; es el punto final a un tema de una inusitada gravedad en que el aparato productivo nacional no ha tenido una respuesta adecuada".
Este pronunciamiento de la CIU se produce justamente el día en que entra en vigencia el paquete de medidas para fomentar la reactivación en sectores del agro, la industria y algunos servicios. ¿Cómo se explica la coincidencia de una y otra cosa?
DIEGO BALESTRA:
Es una mera coincidencia: sencillamente los tiempos se dieron de esta manera. Se aprueba un conjunto de medidas que nosotros consideramos absolutamente insuficiente...
EC - Ese es el fondo del asunto, entonces: para ustedes estas medidas no alcanzan.
DB - Que no alcanzan es una realidad. El hecho de que haya coincidido el día en se aprueba el paquete con el día de reunión del Consejo es una casualidad absoluta. Se analizó la situación del país y la situación del aparato productivo, y obviamente en particular del sector industrial, y se llegó a la conclusión que es bastante notoria sobre lo que está pasando.
EC - ¿Hay datos nuevos que hayan tenido en cuenta en esa evaluación?
DB - La caída ha seguido después de marzo, que fue el último trimestre en el cual hubo un pequeño crecimiento, según se ha manejado en los últimos días. Desde entonces hemos entrado en un estado recesivo, debido básicamente a medidas políticas de nuestros socios. Lo de Brasil, que es bien sabido, una devaluación constante desde enero a la fecha, y las medidas que ha tomado Argentina respecto a la interdicción de muchos productos uruguayos, de una manera absolutamente arbitraria...
EC - Por ejemplo, los precios de referencia para los productos de la industria de la vestimenta.
DB - Exactamente. Y aparte, todas las medidas que están tomando los socios en apoyo a los sectores productivos, que están provocando que los productos uruguayos hayan seguido perdiendo competitividad y no puedan acceder a los mercados tradicionales. El Mercosur para nosotros es un mercado absolutamente tradicional.
Lo que venimos analizando es que, si Uruguay fue competitivo hace algunos años, y la desregulación que se hizo, junto a la inversión en nuevas tecnologías, fueron suficientes para acceder y tener un crecimiento, no es posible que en los últimos años tengamos este proceso de deterioro constante, no debido a problemas del sector industrial sino a deficiencias del aparato estatal, al peso del Estado que no se reconvierte, sumado a medidas absolutamente arbitrarias que toman los socios y que hacen que caiga nuestra productividad. Esa falta de competitividad hace caer la productividad, y estamos llegando a esta situación que es realmente de emergencia.
EC - Usted señaló que la industria es el sector que en este momento se encuentra en peor situación, y de alguna manera está llamado a liderar la solución para la salida del país. ¿Por qué?
DB - Lo venimos planteando porque, al fallar la apuesta que hizo el país como consecuencia de la aftosa, sin duda el sector industrial es el que tiene capacidad de respuesta instantánea para revertir esta situación y generar puestos de trabajo.
EC - Se refiere a la estructura montada y en alguna medida ociosa.
DB - Exacto. En la década del 90, el sector industrial hizo lo que debía hacer, hizo un ajuste absolutamente fuerte... El otro día comentaba que una de las situaciones más graves que se está planteando es que los empresarios siguen haciendo ajustes en sus estructuras, están negociando nuevamente caídas de salarios para poder mejorar la competitividad y acceder a nuevos mercados, y ese esfuerzo acompañado de una reinversión muy importante en la década del 90 y la introducción de nuevas tecnologías. Pero sucede que cada vez vemos que estos esfuerzos tan grandes no son acompasados por el esfuerzo de otras áreas, como es notorio, y estamos exigiendo que se concrete las cosas porque los diagnósticos han dado. El otro día, en el seminario convocado por una ONG (Centro de Estudios Estratégicos 1815), todos los líderes políticos llegaron a la conclusión de que hay que ajustar al Estado, bajar los costos, bajar los combustibles, hacer un país eficiente en sus costos, y eso es lo que estamos exigiendo. Porque el diagnóstico está hecho, la voluntad está expresada, o sea que en este momento el sector político debe abocarse a este tipo de cosas.
EC - El problema es de competitividad y, para ustedes, lo que hoy falta concrete las iniciativas que apuntan a disminuir el peso del Estado en la economía y a mejorar su eficiencia. La apelación central que hacen es a los partidos políticos, al gobierno en su sentido más amplio; pero ¿es viable que eso ocurra? ¿No pasa demasiado tiempo? Hay empresarios e industriales que dicen "Por ese camino no sé cuándo vamos a obtener resultados. La única solución que podría empezar a producir efectos a corto plazo es acelerar el ritmo devaluatorio".
DB - Lo hemos dicho, y la posición del Consejo Directivo de la Cámara es bastante clara al respecto: el ritmo devaluatorio es el ajuste de una de las tantas variables para mejorar la competitividad de un país. Hemos planteado la necesidad de introducir una serie de elementos como subsidios y reintegros a determinados sectores, tomando medidas en espejo con las que están tomando Brasil y Argentina. Creemos que no importa cuáles son los mecanismos por los cuales se revierta la pérdida de competitividad que al gobierno le parezcan más lógicos en el contexto en que se mueven: lo que decimos es que hay que hacerlo. Ya no alcanza con paños tibios.
Estamos de acuerdo en que el tema de la baja del peso del Estado es algo a largo plazo, y que hoy se necesita medidas de fondo e instantáneas. Lo estamos reclamando. La Cámara ha salido a reclamarlas, hemos dicho con toda claridad que la única forma de devolver competitividad a los sectores es entrar en un proceso de subsidios. Cuando se dice que no hay fondos, y que corre peligro el investment grade o que corre peligro la imagen de Uruguay, nosotros le decimos que corre peligro con una desocupación que puede llegar a límites no esperados en el país.
Uruguay debe tomar las medidas, tendremos que buscar las soluciones y los mecanismos para conseguir fondos que permitan aplicar estas políticas, que permitan volver a poner al aparato productivo en forma, porque lo peor que nos puede pasar es lo que nos está pasando: que emigren los mejores técnicos del país, gente extremadamente capacitada y que después es muy difícil de conseguir que vuelva. Ahí no se está teniendo en cuenta el costo fabuloso que pierde el país en la preparación de esa gente, que tiene posgrados, que tiene una experiencia, que después son la que hace funcionar a las empresas. Porque, como decimos nosotros, al final las empresas no son más que tecnologías y fierros: la gente es la que hace a las empresas, y si la gente se nos va se nos cae un aparato que después es muy difícil reconstruir, lleva muchos años, y el proceso de reconversión y de puesta en marcha es muy grande.
EC - En resumen, entonces, se puede sintetizar el planteo en que a mediano plazo piden es la reducción del costo del Estado en la economía y la mejora de su eficiencia, pero mientras tanto es necesario tomar medidas de corto plazo: por ejemplo subsidios a determinados sectores, replicando lo que están haciendo Argentina y Brasil.
DB - En esta situación que hemos planteado, declarándonos en sesión permanente, estamos reuniéndonos con otros colegas, con otros sectores productivos, con los sectores implicados del Estado a efectos de concretar propuestas. Vamos a tener una serie de reuniones muy intensas en nuestra gremial...
EC - ¿Cómo culmina ese proceso? ¿A qué conduce?
DB - Conduce a que logremos demostrar que el camino en que estamos no es el correcto: hoy debemos privilegiar el camino de privilegiar la producción, porque en la medida en que volvamos a restituir la competitividad del sector productivo, inmediatamente se van a restituir los puestos de trabajo y vamos a mejorar el Producto Bruto del país, que es lo que necesitamos. No podemos seguir ni un día más con esta espiral deflacionaria en la cual el PBI va cayendo, y día a día sacamos más gente a la calle, cuando ya es una situación extremadamente compleja.
EC - ¿En qué tipo de acciones están pensando: reuniones con el equipo económico, con el presidente de la República...?
DB - Sí, sí. No sólo con los políticos sino también con colegas de otras áreas productivas, a efectos de lograr el apoyo a una idea que nos conforme a todos para exigir, entonces sí, una toma de medidas consensuadas entre todos: que todos lleguemos a la conclusión de que es la solución. Queremos plantear nuestra idea a efectos de que el resto de la sociedad es algo posible, es una buena idea, y podamos llevarla adelante.
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Transcripción y edición: Jorge García Ramón