La responsabilidad social de las empresas
La semana pasada se presentó en Montevideo el programa Deres (Desarrollo
de la Responsabilidad Social).
El contador Luis Perera (PricewaterhouseCoopers)
y el ingeniero Omar Braga (Saceem), ambos integrantes de su Comisión
Coordinadora, explican sus objetivos y cómo los desarrollarán en Uruguay.
EN PERSPECTIVA
Miércoles 30.05.01 - Hora 09.05
EMILIANO COTELO:
Las empresas deben integrar valores éticos cuando tomen decisiones y formulen sus estrategias, deben establecer sus objetivos contribuyendo al desarrollo económico de la comunidad, llevar adelante un marketing responsable, comprometerse con el medio ambiente y tener políticas de recursos humanos que incluyan, entre otras compensaciones, un adecuado balance trabajo-tiempo libre.
Estas son algunas de las ideas que conforman el concepto de "responsabilidad social de las empresas", un concepto que una serie de firmas y empresarios uruguayos busca desarrollar teórica y prácticamente a través del programa Desarrollo de la Responsabilidad Social (Deres), presentado la semana pasada.
Les proponemos conocer más acerca de este concepto y cómo Deres se plantea
desarrollarlo. Lo haremos en diálogo con el contador Luis Perera, socio
director de PricewaterhouseCoopers, y el ingeniero Omar Braga, director
de Saceem. Ambos integran la Comisión Coordinadora del programa Deres.
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EC - En la carpeta de presentación del programa Deres se plantea que el concepto de responsabilidad social de las empresas se ha desarrollado en todo el mundo "como respuesta a los grandes cambios procesados recientemente, y en definitiva es la adecuación de la organización empresarial a los desafíos del mundo actual". ¿En qué consiste el concepto de responsabilidad social de las empresas?
LUIS PERERA:
Primero hay que hacer una introducción respecto a esa afirmación de los grandes cambios que se han procesado y se están procesando en el mundo actual en un contexto de nueva economía. Hoy día las empresas -yo diría que el fenómeno ha tenido expresión en los últimos 10 años en particular- comienzan a reconocer paulatinamente que ya no son sólo responsables ante sus accionistas, sino que tienen una responsabilidad que trasciende sus resultados económicos, que son responsables ante la sociedad en su conjunto por sus actos. Es así que nacen y se desarrollan internacionalmente distintas vertientes de análisis que van brotando en distintos países y se asocian al desarrollo de la nueva economía.
Deres en Uruguay es una respuesta a ese fenómeno, tratando de definir para nuestra geografía cuál es la responsabilidad social de las empresas uruguayas, cómo medirla y qué iniciativas concretas se puede llevar adelante para traducirlas en la práctica.
EC - ¿Hay que entender que hasta ahora no había responsabilidad social de las empresas?
LP - Sin duda que hay responsabilidad social en las empresas. En una red de este tipo, las empresas encuentran un ámbito de compartir y de hacer públicas las distintas iniciativas que llevan adelante en materia de responsabilidad social.
EC - Yo me refería al contexto internacional, al momento en que empieza a gestarse este concepto; ¿cuándo fue, más precisamente?
LP - En la última década. No es que las empresas no fueran responsables antes, es que de alguna manera hoy por hoy se focaliza el tema en que las empresas no responden exclusivamente por resultados económicos ante sus accionistas sino que responden ante la sociedad, responden por prácticas vinculadas con el medio ambiente, responden respecto de la promoción de prácticas comerciales legítimas, por el desarrollo de su comunidad, por toda esa otra serie de aspectos que hacen a la inserción de la empresa en un medio dado.
EC - ¿Por qué? ¿Responden porque hay organizaciones no gubernamentales que les están reclamando ese tipo de actitudes?
LP - Es un fenómeno complejo. Yo no diría enfáticamente que responden como reacción, sino que se ha estudiado que es parte integrante de la nueva economía. Alguien dice que esto no es buenismo, no es marketing, no es filantropía, sino una respuesta que viene de las empresas y de la gente de las empresas. No podemos olvidar que las empresas están integradas por personas y esas personas de alguna manera sienten la necesidad de responder en una serie de campos a su inserción en la sociedad.
EC - Una lectura crítica podría decir que las empresas se han dado cuenta de que quizás las tendencias de los últimos años a propósito de la economía y los negocios han llevado a varias de ellas a caer en prácticas "salvajes". ¿Es algo de eso?
LP - Yo diría que en todo caso esa afirmación provoca una reflexión. Insisto en el concepto de que el tema de la responsabilidad social de las empresas no puede desligarse de este fenómeno en que nos vemos inmersos en un mundo nuevo, en un mundo donde hay una nueva economía. Alguien decía que las empresas de alguna manera eran las B52 del capitalismo triunfante que ahora, con buenismo, están tratando de mejorar su imagen. No es así. Creo que estamos todos en la búsqueda de un mundo mejor. Las empresas y los empresarios también son conscientes de que pueden haber tenido problemas de imagen, pero el imperativo que hace que surja este tipo de inquietudes es moral: es lo correcto, es lo que hay que hacer, es el rol que les corresponde a las empresas en el mundo de hoy.
EC - ¿En qué tipo de acciones se traduce este concepto en términos prácticos? No hablemos de Uruguay todavía, hablemos de lo que dice la experiencia internacional.
LP - Hay una serie de campos de acción. Las empresas tienen que ver con la promoción de prácticas de mejora y de respeto al medio ambiente, con la promoción del empleo, del ambiente laboral, con el desarrollo de prácticas comerciales legítimas, de marketing responsable.
EC - ¿Qué es marketing responsable?
LP - Es todo lo que tiene que ver con la defensa del consumidor y el establecimiento hacia afuera de una propaganda leal respecto de los productos y servicios que ofrece. Tiene que ver con la promoción y el desarrollo de la comunidad en la que la empresa está inserta.
EC - ¿Qué implica eso en términos prácticos?
LP - Significa desarrollo de empleo, consideración de los aspectos de una comunidad en una cantidad de campos.
EC - Devolverle a la comunidad en que está inserta una parte de las ganancias que la empresa obtiene.
LP - Hay un tema de retorno a la sociedad, sin duda, tanto desde el punto de vista personal de los empresarios como de las empresas en su conjunto. Es una búsqueda; no hay una respuesta matemática, dogmática. Estamos en esa búsqueda.
EC - ¿Dónde, en el mundo, este concepto está más extendido, más asumido?
LP - Si usted observa cómo surge este fenómeno en los últimos 10 años verá que las iniciativas parten fundamentalmente de países llamados desarrollados. No se los puede ubicar específicamente en un país determinado. Autores que hablan sobre el tema dicen que es hora y es necesario que haya una visión desde otra óptica, de la óptica de países menos desarrollados, desde otras realidades. Usted verá iniciativas en materia de prácticas de responsabilidad social en Estados Unidos, en el Reino Unido, en Suecia, en Asia; hoy por hoy, entrando en la red encontrará distintos organismos promotores de la responsabilidad social de las empresas y distintos organismos que intentan establecer standards de comportamientos en materia de responsabilidad social. Es un fenómeno universal, es parte de la globalización en la que estamos insertos.
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EC - Pasemos a lo que ahora se pone en marcha en Uruguay. ¿Con qué objetivo se crea el programa Deres?
OMAR BRAGA:
Deres se crea con el objetivo de dar una respuesta a esta nueva realidad. En ese sentido, y volviendo a la inquietud planteada inicialmente, a qué se debe este tipo de respuestas que se genera a nivel internacional, complementando lo que decía el contador Perera, hay que concebir esto como una nueva etapa de desarrollo de la actividad empresaria. Las etapas de desarrollo tradicionales se basaban en la actividad empresaria dando un retorno a sus accionistas, contemplando la actividad de todos sus trabajadores como elemento clave de esa actividad. Con el tema calidad comenzó la preocupación con respecto a los clientes y con la responsabilidad social, manteniendo todos estos retornos de la actividad empresaria, se incluyen el medio ambiente y la comunidad como elementos vivos en la misma y en una interrelación que enriquece a ambos y que hace que la actividad de la empresa no pueda estar de ninguna manera ajena al desarrollo de estos, en los cuales está inserta. Ese es el elemento clave.
EC - En un contexto en el que lo que podríamos llamar globalización o nueva economía ha generado una nueva modalidad de protesta, de reclamo, de reivindicaciones por parte de organizaciones también nuevas, que no son sólo los sindicatos, ¿el nuevo concepto es también una forma de descomprimir ese tipo de manifestaciones que se ven, por ejemplo, cada vez que se organiza una reunión del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, etcétera?
OB - El objetivo no es descomprimir, pero sí se cree firmemente que un avance vigoroso en ese sentido va a descomprimir la situación. En realidad, lo que sucede es que el fenómeno de globalización instalado a nivel mundial -y en nuestro país, sin ninguna duda- no ha sido asumido, la sociedad no ha tenido los elementos para asumir la velocidad de difusión de esta realidad que es económica y financiera y tiene costos sociales, manteniendo las condiciones necesarias de equidad. Es necesaria una vigorosa reacción y los empresarios no pueden de ninguna manera sentirse ajenos a ella.
EC - ¿Cómo puede aplicarse esta idea en Uruguay? Va a tener características propias.
LP - Sin duda. Yo diría que la iniciativa Deres en Uruguay, hasta donde uno conoce, es inédita en materia comparativa. Está surgiendo de las empresas, estamos largando un programa que tiene prácticamente 50 socias fundadoras. Esa respuesta desde la empresa propone trabajar en distintas vertientes respecto de definir el concepto, conceptuar lo que es responsabilidad social. La expresión responsabilidad social en sí es convocante, nos ha pasado de decir que estamos trabajando en responsabilidad social e inmediatamente surge: "Ah, qué bueno; ¿qué es?". Convoca. Pero hay que definirlo y llevarlo a la práctica. Esa es una tarea, un rumbo de acción.
EC - Entonces, por un lado es un ámbito de reflexión.
LP - Es un ámbito de reflexión y de consenso entre las empresas acerca de qué entendemos por responsabilidad social. También es un ámbito de medición de la misma; no basta definirla. Como empresarios decimos que lo que no se mide no existe, entonces tenemos que buscar mecanismos objetivos que midan el ejercicio de la responsabilidad social, lo que nos permita establecer metas y compararnos. Una tercera vertiente, muy importante, son proyectos específicos que demuestren el ejercicio de la responsabilidad social de las empresas en distintos ámbitos: en el empleo, la infancia, en comunidad y en medio ambiente. Los proyectos
"bandera", donde se ha puesto o se está poniendo el foco primario, tienen que ver con el empleo.
EC - ¿Por ejemplo? ¿Podemos tener algún anticipo de en qué consisten esos proyectos
"bandera"?
OB - Como comentábamos en la presentación del pasado 24, el vigor de esta propuesta -vigor real, no vigor que le adjudiquemos nosotros- ha hecho que, aún no puesto en funcionamiento lo que es la clave, los grupos generadores de oportunidades a nivel de empresas, ya hay algunos proyectos en los que se está trabajando. En ese sentido debemos señalar que como personas que estamos en la actividad empresaria este programa está generado a partir de un conjunto de empresas que se involucran al más alto nivel y ese más alto nivel es el que está actuando en el programa. Pero como es ineludible en la actividad empresaria, se ha requerido del sector académico los apoyos necesarios para dar formas a estas iniciativas y tener la profesionalidad necesaria para llevarlos adelante. En estos proyectos que ya han aparecido sobre la mesa, el sector académico ya está actuando, cada uno de ellos ya tiene el correspondiente consultor académico profesional.
Simplemente para citarlo, un ejemplo que es el que presentábamos el otro día en la instancia de presentación del programa, el tema del destino final de los lubricantes usados. Evidentemente, es una preocupación de las compañías petroleras que el destino final de estos no agreda al medio ambiente. La tecnología de estas empresas les ha permitido saber que si esos aceites se queman a más de 1.500 grados centígrados los productos que surgen de la combustión no agreden al medio ambiente.
¿Qué puede hacer el programa al respecto? En primer lugar, detectar la oportunidad de una acción de responsabilidad social y luego unir a las empresas que tienen ese problema -en realidad no es que el programa las una, ellas ya se habían unido, la acción de responsabilidad social surge de las propias empresas-; allí se genera una oportunidad. Hacer el estudio de prefactibilidad, de factibilidad, el plan de negocios, el análisis de empresabilidad de los emprendedores que van a actuar en el proyecto e incluso -y deseamos fervientemente que ése sea el resultado final- unirlo al destinatario final de este lubricante que se transforma en combustible. Ese es el esquema planteado.
Como ve, este ejemplo, que puede ser un ejemplo tipo de lo que estamos encarando, muestra claramente una acción de responsabilidad social de un conjunto de empresas, un programa que logra potenciarlas, una solución que implica a varias empresas y seguramente con el debido retorno económico, financiero y social que un emprendimiento de este tipo merece.
EC - Este es un ejemplo de un proyecto donde varias empresas se juntan para actuar con responsabilidad social. Un proyecto que por otra parte, además, genera empleo, responde a problema medioambiental y a su vez contribuye, al menos parcialmente, el inconveniente de la falta de trabajo. Pero supongo que la responsabilidad social implica acciones que se llevan adelante individualmente, en cada empresa.
LP - Exactamente.
EC - ¿Desde el Programa Deres se va a sugerir alguna de esas acciones a las empresas integrantes o a la sociedad en su conjunto?
LP - Más que sugerencia, creemos que parte de la potencia de un programa de este tipo está en demostrarnos a nosotros mismos que no estamos solos. No creo que sea sugerencia, en todo caso pueden ser ejemplos, experiencias compartidas que puedan estimular a que otras sigan el mismo camino.
EC - Un oyente pregunta de qué forma se puede implementar programas en las empresas para no discriminar por la edad, ni a los más jóvenes ni a los más veteranos. ¿Tienen presente ese problema?
LP - Ese es uno de los tantos temas presentes que hacen a la responsabilidad social. Pero, como decíamos, estamos en una búsqueda, el programa recién comienza, y lo hace con buen auspicio desde el punto de vista de la convicción de los líderes y empresarios que están dedicando gran parte de su tiempo y de la cantidad y la importancia de las empresas que participan.
EC - ¿Está detrás de este emprendimiento el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)? ¿Cómo se financian las actividades?
LP - La preocupación de los organismos internacionales y de los organismos multilaterales de crédito está presente. Kofi Annan, el secretario general de las Naciones Unidas, lanzó hace dos años lo que dio en llamar el "social norming", el "global compact", un conjunto de códigos alrededor de los derechos humanos de adhesión voluntaria para las empresas. Esto marca que hay un interés supranacional.
El BID tiene, sin duda, en su agenda social, la promoción de este tipo de inquietudes a nivel de países y a nivel de empresas. Pero parte de este programa no está siendo aún financiado por el BID, aunque hay un proyecto, lo que se llama "alianza de la gran empresa con la microempresa", con respecto al cual tenemos la expectativa de que en su momento pueda recibir esos aportes. Las empresas empezaron el programa independientemente de la obtención del financiamiento de un organismo multilateral de crédito, creo que eso es lo que lo hace inédito. La necesidad está; con visión empresaria, con pragmatismo empresario empezamos, con apoyos académicos.
OB - Hay que ser justos con el programa mismo. El elemento disparador de esta convocatoria inicial a empresas -se está trabajando desde hace aproximadamente un año- fue la Fundación Veritas, en la cual la Universidad Católica está fuertemente involucrada -sin ninguna duda, esta universidad es la que está dando el apoyo académico-; rápidamente las empresas tomaron ese disparador y lo transformaron en iniciativa empresaria, que es lo que actualmente es el programa Deres.
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EC - Hay 48 empresas fundando el Programa
Deres; si otras quieren sumarse, ¿cómo lo hacen?
OB - Pueden directamente hacer contacto con el programa Deres; su sede está en Jaime Cibils 2848 y su teléfono es 487 71 93. Nuestro interés es aumentar el conjunto de empresas fundadoras, vamos a tomarnos dos o tres semanas para completarlo, hasta el 15 de junio. De todos modos, el programa no se cerrará a futuras empresas, que serán asociadas, pero desearíamos tener un conjunto de empresas fundadoras aún más completo del que disponemos actualmente.
EC - Radio El Espectador es una de esas empresas fundadoras, de modo que en nuestro sitio web, así como en la programación de la radio, los oyentes van a poder tener información con frecuencia para aclarar todas las dudas que vayan surgiendo.
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Transcripción: María Lila Ltaif Curbelo
Edición: Julieta Sokolowicz