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El ministro Bensión reclamó cumplir las metas de coordinación macroeconómica
del Mercosur
"Los acuerdos del año pasado están para empezar a cumplirse a partir del año próximo. Está claro que en este período de transición hubo desarreglos que nos ponen en una posición un poco desairada respecto a lo que nos estamos comprometiendo a hacer a partir del año próximo, pero esa es la línea. Por eso mi insistencia en profundizar en esos acuerdos y darles un contenido más fuerte"
EN PERSPECTIVA
Martes 22.05.01, hora 08.05.
EMILIANO COTELO:
El ministro de Economía uruguayo, Alberto Bensión, dijo ayer en el encuentro regional de Buenos Aires del Foro Económico Mundial que nuestro país estudia proponer la creación de una moneda única para el Mercosur. Se declaró partidario de adquirir compromisos aún más rigurosos entre las partes, para alcanzar una convergencia macroeconómica. Recordó que el año pasado se había acordado un proceso de convergencia, pero de alguna manera ha quedado por el camino tras los acontecimientos de Argentina y Brasil.
Para conocer el alcance de estas manifestaciones, estamos en comunicación con el ministro Bensión, antes de comenzar con su agenda de hoy en Buenos Aires. Más allá de las síntesis que recogen hoy las agencias de noticias, ¿en qué consistió el planteo?
ALBERTO BENSION:
En realidad, el planteo se hizo en el marco de una reflexión sobre el papel de las economías pequeñas o de menor dimensión en el Mercosur, y los requisitos o las formas de profundizar y perfeccionar el proceso de integración. En ese contexto me referí a cinco o seis puntos sobre los que vengo insistiendo en mis apariciones públicas sobre estos temas. Uno de ellos fue el que dio título a esta noticia que usted acaba de señalar: es sí un matiz, una profundización respecto a un tema que ha estado en la agenda del Mercosur y en la consideración de los ministros.
Mi expresión fue, poco más o menos, que los acontecimientos desde 1999 a la fecha, incluidos los últimos días o semanas en Brasil y Argentina, nos recuerdan una verdad elemental pero quizá un poco disimulada en el curso de los 10 años del Mercosur, y es que por encima, antes de las corrientes comerciales, importa la macroeconomía de los países que integran un proceso de integración. La macroeconomía en el sentido de estabilidad, de inflación, de políticas cambiarias, de tasas de interés, etcétera, todo lo cual no es ninguna novedad desde el punto de vista teórico, y tampoco lo es en la práctica. Porque está muy claro que la Unión Europea tuvo que transitar necesariamente por ese camino para llegar a la situación actual. Ese fue mi planteo.
En ese marco, insistí en que justamente en base a la experiencia de la Unión Europea y en base a la experiencia que hemos estado viviendo en estos últimos dos años y medio en esta parte del mundo y en el proceso del Mercosur, el tema de la moneda única vuelve a adquirir relevancia como la ha tenido en los últimos años; en realidad no es un tema nuevo sino que ha estado permanentemente presente en la discusión de todos nosotros.
EC - Es cierto, pero es algo a propósito de lo cual el Estado uruguayo no se había manifestado nítidamente a favor, ni mucho menos lo había planteado como algo a lo que hay que poner plazos, como sí lo dijo usted ayer.
AB - No recuerdo exactamente los términos que usé. Lo que sí reiteré es la importancia de la macroeconomía, la importancia de tomar compromisos más rigurosos aún que los que hemos tomado el año pasado en materia macroeconómica, y la necesidad y la importancia que ahora adquiere, a la luz de estas reflexiones, con más fuerza que antes, la necesidad de pronunciarnos respecto al futuro de una moneda única.
¿Cuáles son los próximos pasos? Bueno: es un tema que obviamente estamos discutiendo internamente en nuestro gobierno, que vamos a conversar en distintas instancias formales e informales que tenemos con los ministros de Economía del Mercosur, y después veremos cómo seguimos en este tema.
EC - Hasta ahora, el proceso de coordinación de las políticas macroeconómicas viene dando resultados más bien magros. Veía en una crónica periodística que, hasta ahora, sólo ha generado un sitio web con cinco indicadores comunes.
AB - Bueno: es un poco excesivo ese comentario. En realidad, los compromisos de políticas macro se han tomado para que entren en vigencia a partir del año próximo, si no recuerdo mal, y en un proceso progresivo al que básicamente me adhiero; no es que esté renegando ni revisando los compromisos a los que hemos llegado el año pasado. Digo, sí, que los acontecimientos de los últimos meses y semanas nos reafirman en la necesidad de cuidar mucho ese tema y volver con todo cuidado sobre él, para tratar de perfeccionarlo y adelantarnos en su cumplimiento en la medida de lo posible.
EC - Casualmente, el ministro argentino de Economía manifestó ayer una inquietud similar a la suya en cuanto a los problemas que están dándose en el Mercosur. Dijo que acceder a una mejor competitividad a través de una devaluación de la moneda "es como robarle al vecino". Dijo que la mejora en los costos de producción para el sector privado debe venir por un incremento de la productividad: "Cuando se busca aumentar la competitividad por devaluación, se puede lograr pero por poco tiempo. El aumento de la competitividad no se logra por alquimias monetarias", todo esto en alusión al proceso de devaluación del real en los últimos meses. ¿Cuánto hemos perdido nosotros de competitividad con Brasil?
AB - El real se ha devaluado en torno al 15%. En estos cuatro meses nosotros debemos estar en el orden del 4 a 5% de devaluación. En una comparación grosera estaríamos en el orden de ambos ritmos de devaluación.
Pero quiero hacer dos precisiones. La primera es que obviamente las afirmaciones del ministro Cavallo encuadran perfectamente en su concepción de la política monetaria y cambiaria, y no soy yo quien vaya a agregar ni quitar nada a lo que él señaló. No me corresponde hacer comentarios directos sobre ello. Pero lo que sí recuerdo es que en este tema de la integración, en el cual el Mercosur no es un recién llegado, ya hay otras experiencias en el mundo, a partir de cierto momento tuvo claramente como objetivo fundamental evitar las devaluaciones competitivas entre los países socios, porque de otra manera las corrientes comerciales se convierten en una vía muy distorsionada de relación.
EC - Pero además está claro, si entiendo bien, que en su presentación de ayer no estaba sobrevolando sólo el tema de la devaluación del real, sino también los problemas en materia macroeconómica que se están dando en la República Argentina en los últimos meses.
AB - Sí, sin duda, sin duda. Es público y notorio: el tema interesó a la región pero también al mundo. Los problemas de Argentina tienen (o tenían, porque creo que afortunadamente se van encauzando bien) un potencial efecto contagio muy fuerte sobre la región y también sobre otras economías del resto del mundo.
EC - Estamos hablando de déficit fiscal, endeudamiento, ese tipo de situaciones.
AB - Obviamente, e incluso se llegó a mencionar en un momento del riesgo de default, que hubiera puesto en una situación de emergencia a toda la región y a todos los países emergentes.
EC - Yo destacaba que el ministro Cavallo puso ayer sobre la mesa una preocupación similar a la suya, pero apuntada a Brasil con el tema del real. En cambio, no coincidió con usted en cuanto a la moneda única: se refirió a la unión monetaria aunque situó esta meta "en algún momento del futuro". Y añadió que esa moneda única "no va a ser solamente del Mercosur. Posiblemente sea de toda América del Sur". Es una diferencia apreciable con su planteo.
AB - No creo. Creo que estamos en la misma línea...
EC - Pero llegar a una moneda única de América del Sur es algo demasiado ambicioso.
AB - Pero estamos en la misma línea; lo principal es que estamos sintonizando una preocupación común, que es el tema de las relaciones entre las monedas y la situación de las macroeconomías. Creo a partir de allí, en conversaciones, en reuniones a nivel técnico y a nivel político, podemos llegar a puntos de acuerdo que nos vayan acercando a una solución mutuamente satisfactoria.
EC - ¿Ya ahora, en la próxima cumbre de presidentes, por ejemplo?
AB - Estas cosas no se deciden por arte de magia entre cuatro ministros y cuatro presidentes, sino que son el resultado de un trabajo previo muy cuidadoso, que hay que analizar en cada gobierno, consultar con los técnicos, que hay que consultar también en reuniones informales, en llamadas por teléfono... en fin: estas cosas no son muy simples, requieren mucho trabajo, mucho cuidado, pero sí una idea muy firme de a dónde queremos ir y dónde están los problemas.
EC - Sin llegar todavía a la moneda única, ¿por dónde podría profundizarse en la coordinación macroeconómica?
AB - De hecho, los acuerdos del año pasado señalan un camino.
EC - Pero por lo visto no son suficientes.
AB - No, no. No insista en ese concepto: los acuerdos del año pasado están para empezar a cumplirse a partir del año próximo. Está claro que en este período de transición hubo desarreglos que nos ponen en una posición un poco desairada respecto a lo que nos estamos comprometiendo a hacer a partir del año próximo, pero esa es la línea. Esa es la línea, y por eso mi insistencia en profundizar en esos acuerdos y darles un contenido más fuerte.
EC - Pero profundizar ¿quiere decir acelerar los tiempos, por ejemplo?
AB - A esta altura parece difícil que los podamos acelerar, porque ya estamos terminando el primer semestre. Creo que los acuerdos estaban para empezar el año próximo, así que cualquier modificación va a llevar algún tiempo; no creo que se los pueda adelantar, pero sí tener conciencia de todos estos temas, de la necesidad de un cumplimiento muy estricto de las metas de coordinación macroeconómica.
***
EC - Más temprano entrevistábamos al intendente de Colonia, doctor Carlos Moreira, a propósito del impacto social que tiene en ese departamento, y particularmente en su capital, lo que se avizora como un cierre casi seguro de Sudamtex SA a partir de la decisión que tomó la empresa el viernes, de solicitar la liquidación judicial. Hoy aparecen declaraciones del presidente del directorio de Sudamtex, Jorge Castiglioni, quien dice que hasta los últimos días de la semana pasada los accionistas negociaron con un representante del Ministerio de Economía para acordar un aporte al proyecto de fusión que estaba gestándose con su competidora argentina Inta. El requerimiento era de U$S 3 millones, lo que no fue contemplado por el gobierno, que les ofreció la mitad y el resto de acuerdo a cómo se viera la marcha de la empresa, lo que no fue aceptado por las firmas y desistieron de la fusión. ¿Qué dice usted sobre esta versión?
AB - Básicamente es así. Desde principios de año los representantes de la empresa nos expresaron las dificultades con respecto a su evolución de futuro, para presentarnos un proyecto de fusión con una empresa argentina destinado a asegurar el futuro de Sudamtex, y para pedirnos un apoyo del gobierno respecto a la inversión que estaban encarando. Analizamos este tema en el Poder Ejecutivo, confirmo que decidimos ofrecerles la posibilidad de un apoyo de U$S 1:5 en condiciones a discutir, con un cronograma de desembolsos también a conversar...
EC - ¿Después vendría otro millón y medio?
AB - No, no. En ningún momento llegamos a hablar de eso. El máximo que ofrecimos fue un millón y medio, repito en condiciones a discutir, a conversar, y en un cronograma de desembolsos también a convenir. Pero en definitiva eso no fue considerado suficiente por los accionistas, y el resultado es el que todos conocemos.
EC - ¿El aporte se iba a hacer por parte de la Corporación Nacional para el Desarrollo?
AB - Creo que los detalles no importan. En definitiva, la decisión de los accionistas no era suficiente para contemplar sus aspiraciones.
EC - ¿Por qué se llegó simplemente al millón y medio de dólares; por qué no más; por qué las condiciones? ¿Estaba sobrevolando que la empresa Inta, con la que se iba a asociar Sudamtex, pertenece al mismo propietario de Lapa, que atravesaba dificultades desde hace meses y finalmente entró en concordato la semana pasada?
AB - Hicimos una serie de consideraciones. Como todas las decisiones que hay que tomar en el Ministerio de Economía no fue una decisión fácil: llegamos a esa cifra y de esa cifra no nos movimos. Prefiero no entrar en detalles.
EC - Ahora que Sudamtex resuelve ingresar en el proceso de liquidación: sobre las consecuencias de esa decisión y sobre todo sobre las consecuencias para el personal y el impacto social del que hablábamos recién, decía el intendente Moreira (y ayer también dirigentes sindicales de Sudamtex) que estamos hablando de unos 560 empleados que, con sus familias, significan más de 2.000 personas, la décima parte de la ciudad de Colonia. ¿Cómo se observa eso desde el Poder Ejecutivo?
AB - Obviamente con preocupación. A nadie le gusta asistir a un desenlace como el que estamos comentando, especialmente en una empresa de tradición tan importante como fue Sudamtex en Uruguay. Pero...
EC - ¿Esa había sido la razón por la cual se había pensado en hacer ese aporte de U$S 1:5?
AB - Como le dije, tuvimos varias consideraciones a la hora de decidir. Esa fue una de ellas; hubo otras no menos importantes, pero en definitiva nuestra decisión fue la que le acabo de contestar.
EC - ¿Qué puede haber ahora como participación del gobierno en el encauzamiento futuro de esa planta o...?
AB - Usted no puede encauzar a una empresa que ha pedido la liquidación. Por ahora no hay nada más.
EC - Y ¿otras alternativas de producción a partir de esa planta, mecanismos similares a los aplicados en el caso de Campomar en Juan Lacaze?
AB - Por ahora no están a consideración de nuestro ministerio.
EC - ¿Sí se ve viable la ampliación del seguro de desempleo a los empleados de Sudamtex?
AB - Hay seguro de desempleo. No sé en qué condiciones están exactamente.
EC - Pero se está gestionando la ampliación porque varios de ellos estaban por finalizar el período de cobertura.
AB - Habrá que verlo. Ahora no le puedo adelantar ninguna respuesta.
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Transcripción y edición: Jorge García Ramón
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