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Denuncias sobre corrupción e ineficiencia en el mutualismo: "el Estado es co-responsable"
Según Julio Pilón (Unión de la Mutualidad), desde que se abrió el mercado, las instituciones presentan a las autoridades cantidad de información sobre su gestión. Hasta el acceso Fernández Ameglio al MSP, esa información se archivaba prolijamente. Y cuando se la utilizó, tampoco hubo consecuencias. Las autoridades fueron omisas y exigir a las instituciones un buen desempeño.
EN PERSPECTIVA
Viernes 18.05.01, hora 07.40.
EMILIANO COTELO:
El ex ministro de Salud Pública Horacio Fernández Ameglio hizo mucho ruido el día que asumió en el cargo, y por lo visto decidió hacer lo mismo una vez que renunció al mismo. Un día después de dejar su cargo, denunció casos de corrupción en los sectores público y privado de la salud. En declaraciones al programa Quién es Quién, Diamante FM que hoy
recoge el diario El
Observador, el ex jerarca sostuvo que en los hospitales se roba comida, medicamentos, toallas y sábanas. Según Fernández Ameglio, "es conocido que el Ministerio de Salud compra alimentos de primera calidad y al paciente nunca le llegan". Reveló además que en esa cartera se constató que los encargados de adquirir los medicamentos, solicitan a los laboratorios que facturaren un sobreprecio y se quedan con la diferencia.
"Antes de asumir el cargo yo sospechaba que había corrupción en la salud. Seguramente me faltó descubrir cosas, pero creo que hubo un cambio importante en el sentido de los mensajes enviados. Ahora todas las personas saben que se puede denunciar las situaciones irregulares. Nosotros vamos a ser implacables en persecución de esas situaciones, y algunas llegarán a la Justicia".
Pero las críticas no se refirieron únicamente al sector pública. Fernández Ameglio sostuvo que el sistema mutual "está en el CTI". Dijo que los directivos de esas instituciones no deben olvidar que el sistema se creó sin fines de lucro, pero hoy los directivos realizan una mala interpretación del tema. Legalmente, dijo, los dueños de las empresas médicas no deben repartirse sus dividendos "sino mejorar el nivel asistencial, edilicio, y de atención y calidad para el usuario".
"Si hablamos de los desvíos podemos decir que es una palabra elegante, pero en el fondo hay corrupción", agregó. "Para mí la corrupción es meterse en el bolsillo plata que no es de uno. Esa es la más difícil de comprobar".
Consideró que las mutualistas no tienen organizaciones profesionales independientes dedicadas a la gestión de los centros de salud. "Se olvidaron que en Uruguay desaparecieron los índices de inflación, que lavaban cualquier mala gestión. Ahora hay que ajustar los números". Agregó que "ya no existe el Papá Estado para pedirle que aumente las cuotas médicas. Aumentar las cuotas para empresas que no pueden administrarse es tirar el dinero a una bolsa vacía", además de que la población no puede seguirlo pagando.
¿Cómo ve estas declaraciones el contador Julio Pilón, directivo de la Unión de la Mutualidad, que agrupa a la Asociación Española, Casa de Galicia, Círculo Católico y Hospital Evangélico?
JULIO PILON:
No puedo ratificar ni rectificar algunas afirmaciones del ex ministro referente a detalles en las instituciones asistenciales. Él puede tener información de la que no dispongo. Desde este tipo de organismos de segundo grado, uno no participa en lo que se podría llamar "la cocina" de cada institución. Conozco sí la de mi institución, el Hospital Evangélico.
EC - A propósito de las mutualistas, él dice dos cosas. La primera de ellas es que las principales causas de la crisis económica que atraviesa el sistema son la "mala administración", los "desvíos" y el "desconocimiento" por parte de los directivos de esos centros.
JP - Todas estas instituciones, durante muchos años, prácticamente desde que se dio la profusión de las cooperativas médicas, por lo menos (estamos hablando de los 50 y 60), hasta hace tres, cuatro o cinco años, tuvieron todos sus aspectos reglamentados por el gobierno. Hasta 1993-94, el gobierno fijaba los salarios de todos los funcionarios (médicos, no médicos: todos); fijaba el precio de los medicamentos; fijaba el precio de la cuota... ¿Cuál era la función del administrador de una institución de ese tipo? Simplemente, recaudar los fondos que le correspondían y pagar de acuerdo a lo establecido. Es decir que el directivo de esa institución debía velar por la disciplina (que los funcionarios cumplieran sus horarios, que prestaran los servicios que debían prestar) y asegurarse de que se cobrara y se pagara lo que se debía cobrar y pagar. Pero no era un administrador.
EC - Según Fernández Ameglio, "aunque algún médico se enoje, a esos profesionales les cuesta mucho entender los conceptos de la administración porque no fueron formados para eso".
JP - Eso va además. Pero durante todo ese tiempo, estas instituciones no necesitaban un administrador profesional sino un buen cajero y un encargado de la disciplina. Y punto. Porque todo lo demás estaba regulado: eran apéndices de la burocracia, como lo he dicho en algunas oportunidades.
A medida en que se empieza a liberalizar las medidas para el sector, se libera el precio de los medicamentos, se deja cierto margen de libertad para fijar los salarios médicos (especialmente a partir de la relación con los cirujanos por el año 1993) y otro tipo de precios y tarifas en el sector, se produce un quiebre. La institución comienza a tener que tomar decisiones como unidad actuando en un mercado de competencia. Cualquiera de esas instituciones eran empresas, pero empresas que actuaban -como muchas en este país, no solamente las de salud- sin necesidad de empresarios, porque tenían reglas muy fijas y debían andar por ese carril. Mientras transitaran por el carril no pasaba nada: no necesitaban administrador, no necesitaban auditor, no necesitaban propiamente administrar la empresa.
Ahí se inicia un proceso en que algunas empresas más rápidamente, otras más lentamente, y otras sin darse cuenta, comienzan a descubrir el mundo nuevo en el que están andando.
EC - Pero, por otro lado, Fernández Ameglio habla de corrupción. A propósito...
JP - Como decía al principio, para hablar de eso hay que conocer "la cocina".
EC - A propósito del término "desvíos" que aparece en el diagnóstico realizado por el Ministerio de Salud Pública...
JP - Él puede tenerlos. Yo no tengo esa información. No dudo...
EC - ...Fernández Ameglio sostiene que "es una palabra elegante, pero que en el fondo habla de corrupción. Hay corrupción en el sector privado y en el sector público. (...) Hay corrupción cuando una persona utiliza las potestades que tiene una institución en beneficio propio". Relató que las autoridades sanitarias detectaron situaciones respecto a la compra de medicamentos en que las personas encargadas "solicitaron a los laboratorios que facturaran un sobreprecio y se quedaron con la diferencia".
JP - Le reitero. Esas afirmaciones, si son reales (yo no las conozco, no he tenido delante de mí documentación de todo eso; el ex ministro las debe tener pues fueron practicadas auditorías a las instituciones pero es documentación secreta, que sólo tienen derecho a conocer las autoridades y la propia institución), supongo que deben tener fundamento. Lo que le puedo asegurar es que puede ser. Yo abro el beneficio de la duda, por lo menos. No digo que no pueda ser cierto lo que dice el ministro. Es factible.
Pero la responsabilidad no es exclusiva de las instituciones. Cuando se produce ese cambio de reglas de juego en las instituciones dentro del mercado, las autoridades de su momento, especialmente el Ministerio de Salud Pública, y también del Ministerio de Economía, no jugaron el papel que debieron jugar: ser exigentes en los controles. Desde hace mucho tiempo las instituciones han debido presentar estados contables uniformes (por lo menos los 30 de setiembre, al cierre de cada ejercicio), los estados son homogéneos, mandan la misma información, y mensualmente deben proporcionar una cantidad de información sobre los actos, resultado de los mismos, movimientos financieros. Hasta el acceso al MSP del ministro que renunció esta semana, esa información se archivaba prolijamente y muy pocas veces fue analizada. Y cuando se la utilizó, tampoco hubo información posterior. Es decir que hubo omisión de las autoridades en utilizar la información, actuar frente a las instituciones y exigirles el cumplimiento tanto en lo técnico -es decir, cumplir los servicios adecuados a los socios- como en el manejo financiero de la institución.
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Transcripción y edición: Jorge García Ramón
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