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Miércoles 16 de Mayo de 2001        

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El agro pide la palabra


El productor rural Julián Cabrera y el ingeniero agrimensor Pedro Hernández responden a las críticas del economista José Manuel Quijano sobre las medidas adoptadas por el PE a raíz del rebrote aftósico, formuladas el lunes en La Tertulia En Perspectiva.


EN PERSPECTIVA
Miércoles 16.05.01 - Hora 08.50


EMILIANO COTELO:
La opinión del economista José Manuel Quijano en La Tertulia en Perspectiva del lunes pasado a propósito de las recientes medidas adoptadas por el gobierno para reactivar la economía a partir de los efectos negativos de la crisis de la aftosa provocó una avalancha de reacciones entre los oyentes de El Espectador.

Entre otras cosas, Quijano señaló que en las medidas adoptadas se encuentra "el más extraordinario perdonazo que se haya procesado en la historia de este país en los últimos años". Dijo que estas medidas se producen porque hay una presión del sector agropecuario y un tema político de por medio, y no la capacidad de enfrentarla.

Antes de ir a las repercusiones, escuchemos lo fundamental de los dichos de Quijano del lunes pasado.

Fragmento completo de la tertulia del lunes donde Quijano realiza los comentarios que se transcribe a continuación (14'45'')

(Grabación:)  

"JOSE MANUEL QUIJANO:
Las medidas que ha dispuesto el gobierno tienen impacto y costos sobre el conjunto de la sociedad. Por consiguiente, parece razonable que nos preocupen. En general soy partidario de que cuando ocurren cosas tan graves como ocurrieron con la aftosa el gobierno tome algunas medidas y trate de aminorar el impacto de las consecuencias. Me parece razonable, para eso está el gobierno. 

Creo que las medidas que se conoció después de la reunión que tuvimos aquí el lunes tienen algunos ingredientes un poquito más preocupantes. Quizás, para empezar por la más obvia, la más grande y de consecuencias más serias, el 95% de los productores agropecuarios va a encontrar condiciones de refinanciación -según nos explicó el ministro-, van a refinanciarle la deuda en un 95%. Estamos hablando de aproximadamente 500 millones de dólares, de los cuales por lo menos 100 corresponden a gente que ya estaba en mora, que nada tiene que ver con la aftosa. Simplemente estaba en mora previamente por otras razones; lo más común cuando uno está en mora es que haya tenido mala suerte, le haya ido mal o haya manejado mal su empresa. Esas cosas pasan en este mundo. Van a ser refinanciadas 100 millones de personas que estaba en mora. La primera reacción que a uno le surge es recordar que ésta no es la primera refinanciación. Llevamos muchas refinanciaciones del sector agropecuario, vivimos continuamente refinanciando y tengo la clarísima sensación de que en esta refinanciación que se quiere votar ahora entran algunos que fueron dañados por la aftosa y muchos que no tienen nada que ver con la aftosa, que simplemente son, quizás, malos empresarios. Toda la sociedad no tiene por qué pagar esas consecuencias.

EC - Una afirmación como ésa seguramente es polémica y debe estar provocando tendencia a llamar por teléfono a varios productores que nos escuchan. Lo señalaba más temprano el presidente de la Federación Rural: el argumento que viene de las gremiales agropecuarias es que es cierto, la aftosa no es la culpable de ese endeudamiento, pero otras situaciones económicas que se han dado en el país en los últimos años, por ejemplo el atraso cambiario, implicaron una transferencia muy importante de recursos desde el agro y otros sectores a otros ámbitos de la economía nacional.

JMQ - Podría contestar que el atraso cambiario también afectó ferozmente a la industria, entonces deberíamos hacer algo similar, ya que muchísimas industrias se fundieron porque hubo atraso cambiario, no tengo duda de eso.

EC - Se agregan otros factores, como la caída de los precios internacionales.

JMQ - Pero eso es parte de las reglas de juego de un negocio.

EC - Hoy, en el mundo, buena parte de los países desarrollados subsidian a la actividad agropecuaria, y es con ese tipo de producción que hay que competir.

JMQ - Los uruguayos los criticamos mucho. Sí, tienen subsidios en Europa y en Estados Unidos; nosotros estamos en contra de que eso sea así y además Uruguay no tiene poder económico como para subsidiar, a partir de su industria y sus servicios, a un sector primario, no tiene esa posibilidad.

DANIEL BOUQUET:
Además, ese subsidio que ocurre en Europa y Estados Unidos tiene una función bastante diferente de la que puede tener en Uruguay. Allí sí se trata de proteger a poblaciones rurales que de otro modo están condenadas a desaparecer, el producto agropecuario europeo tendería a desaparecer precisamente por el desequilibrio entre los sectores tecnológicos y agropecuarios, es casi una política social. Si es por atender desde el punto de vista social, en Uruguay tenemos sectores que requieren mucho más urgentemente ese tipo de atención. No es estrictamente una política económica de la Unión Europea el subsidio agropecuario, es una política social.

JMQ - Pero aquí no es una política social, es un poco más complicado, es un sector sobre el cual hay quienes creen que Uruguay puede dinamizarse y crecer. Creo -se lo he escuchado decir- que el presidente de la República es un señor que cree esencialmente en las bondades del sector primario, particularmente del sector productor de carnes, como sector para impulsarnos hacia el desarrollo futuro del país. Esa es una visión, que otra gente no comparte -entre la que me incluyo-, pero no es una política social; es "la" política económica del país. 

La política económica del país para crecer a futuro está montada sobre refinanciaciones como ésta, que tiene una particularidad -todos conocemos esta historia, vamos a no hacernos los tontos-, vamos a introducir un Cupón Cero para el año 2005. Este año no pagan intereses, los va a soportar el Banco de la República, que es de todos. No lo decidió, por cierto, el Directorio del Banco de la República; lo decidieron afuera y se lo comunicaron. Este año no le pagan intereses; de aquí al 2005 le pagan intereses y ese año hay un Cupón Cero que permite comprar la totalidad de la deuda con el 20%. Todos los uruguayos estamos convencidos de que cuando llegue el 2005 no van a tener el 20% para pagar.

EC - Estamos pateando la pelota para adelante.

JMQ - La vamos a seguir pateando para adelante. De manera que es el más extraordinario perdonazo que se haya procesado en la historia de este país en los últimos años".

(Fin de la grabación)


***

EC - En las llamadas, los e-mails y los faxes que recibimos después de la tertulia del lunes se observaba claramente dos posiciones. La gente vinculada al campo argumentaba que la opinión de Quijano reflejaba un desconocimiento de la realidad del sector y que era necesario que En Perspectiva compensara esos errores, dichos por otra parte en tono tan fuerte, dando cabida también a la voz de los productores. Paralelamente, otras -muchas- personas se comunicaban apoyando lo dicho por Quijano. Por citar un ejemplo, Carmen, de La Teja, enviaba un fax manuscrito que decía: "Creo que somos muchos los que estamos de acuerdo con Quijano y no sólo en Montevideo. Creo que la gente que vive en el interior y no es gran productor también la está pasando mal y nadie la subsidia. Subsidiamos la sequía, la inundación; si no es un país apto para producir en el agro que no lo haga, no pueden hacerlo a costillas de todos nosotros".

Claramente, la dicotomía campo-ciudad volvía a ponerse arriba de la mesa de los uruguayos. La aftosa y sus ecos indirectamente hacían detonar una discusión centenaria. Y las repercusiones de las medidas del gobierno parecen indicar que siguen conviviendo dos Uruguay: el del campo y el de la ciudad.

Vamos a escuchar a dos de los productores que se comunicaron con nosotros para dar la contracara, para discrepar con el planteo del economista José Manuel Quijano.

En primer lugar vamos a dialogar con el señor Julián Cabrera, productor rural en un pequeño establecimiento, de 400 hectáreas, en Sauce del Yí, Florida, con quien ya hemos conversado aquí, En Perspectiva. Los oyentes recordarán una carta que nos envió, a partir de la cual realizamos una entrevista que resultó muy sonada, que despertó gran polémica e interés.

El lunes, cuando llamó por teléfono, usted nos dijo que le había "hervido la sangre" cuando escuchó lo que se decía en la tertulia. ¿Por qué?

JULIÁN CABRERA:
Porque hay cosas que duelen en el alma. Yo puedo admitir que se me critique por mis defectos, pero no por los que no tengo. Me dolió mucho una parte que ahora no salió al aire en la grabación, cuando dijo que los paisanos reclamábamos que Montevideo nos entendiera y que nosotros éramos insensibles a los dolores de los montevideanos. Eso me dolió mucho. Creo que hubo un desconocimiento de la postura... En lo personal integro la Mesa Coordinadora de Gremiales Agropecuarias y quiero leerle la declaración que sacamos una vez conocidas las medidas que nos propone el presidente de la República. En primer lugar, las rechazábamos porque no tenían nada que ver con nuestros reclamos. El segundo punto dice textualmente que "la única fuente de recursos planteada para financiar las medidas agravará aún más la situación del país, aumentando el costo social de esta política económica que provoca concentración de capital, por una parte, y emigración, desocupación, pobreza y marginación por la otra. Se puede estar de acuerdo o no, pero no se nos puede endilgar que nos falta sensibilidad. Puede que se discrepe, pero creo que no podemos ser tan mezquinos cuando a nuestras reuniones de la Mesa Coordinadora están asistiendo estudiantes de la FEUU, que creo que son hipercríticos y muy idealistas. Por algo están; compartirán algo, mucho o poco de lo nuestro, pero nos están acompañando. Escuché la lectura de la carta manuscrita que envió una señora, y no voy a decir que esa señora es insensible, [pero] creo que tiene falta de información sobre nuestra realidad. Eso me cabe a mí también sobre la situación de Montevideo, me falta información.

Creo que hay como una intencionalidad de presentarnos enfrentados. Voy a hacer un punteo de lo que se nos dice públicamente. Todo Uruguay está diciendo "qué cantidad de ayuda le dan al agro". Esa señora está equivocada en cuanto a la sequía; a mí nunca me dieron nada. También en cuanto a las medidas que nos propuso el gobierno. Nos propuso bajar el gasoil; ¿usted sabe qué porcentaje del gasoil consumimos los productores? El 10%. Entonces no me joroben: fue para el resto de la sociedad también, lo que no me parece malo, pero no es para nosotros. Se propuso financiarnos el BPS hasta fin de mes; hasta fin de mes no tenemos ni miras de poder mover un bicho, ¿de dónde vamos a sacar para pagar? Se habla de sacarnos el Impuesto al Patrimonio, es el único que se nos saca; es algo que ninguna gremial agropecuaria ha pedido porque los [productores] chicos no pagamos patrimonio, debemos más de lo que tenemos. Es para facilitar a empresas extranjeras. Yo no soy xenófobo, pero vamos a llamar a las cosas por su nombre para poder entendernos en un verdadero diálogo. Y lo del Cupón Cero no es un "perdonazo", ni directo ni encubierto, como manifiesta Quijano, y si lo fuera no iría con nuestros reclamos ni con nuestro espíritu. Entonces, que no se nos diga que tuvimos una real presión, como dijo algún político, que habíamos salido a golpear y habíamos ganado, porque realmente no es nada de lo que estamos pidiendo.

EC - Esto sí que es un desencuentro, porque algunas de estas críticas u opiniones que a ustedes les han molestado surgen a partir de un paquete de medidas que, usted señala, a una enorme cantidad de productores no les sirven.

JC - En la Mesa Coordinadora de Gremiales Agropecuarias -sin haber renunciado- no participa la Asociación Rural. Todas las demás estamos involucradas en ella y todos estuvimos contestes en que no eran nuestras necesidades ni nuestros reclamos y en que en última instancia significaban un gran perjuicio a la población. De todo lo que se va a sacar de ese IVA -porque prácticamente es un IVA- que aumenta tres puntos más, solamente un 7% va a ir para el agro. Entonces no me joroben, no me sigan poniendo en el lugar de los malos de la película.

EC - Otro de los puntos que alimentaban esa reacción del economista Quijano era el plan de reestructuración de deudas en la medida en que éste solamente tiene en cuenta el monto de la deuda, hasta 200.000 dólares, y no discrimina entre buenos y malos pagadores, entre quienes están comprometidos en su relación con el banco por factores externos y quienes simplemente han sido malos empresarios, etcétera.

JC - Yo estuve hablando con usted hace prácticamente un año. En esa oportunidad -quizás usted lo recuerde- planteaba mi reclamo -lo sigo haciendo- desde mi verdad, no desde la verdad. Mi reclamo era subvencionar al productor rural, pero no a la empresa agropecuaria, que son dos cosas distintas. Ojo que cuando digo "productor rural" estoy diciendo con la tenencia de la tierra, no con la propuesta de que las tierras pasen a ser de las AFAP y que nosotros las podamos explotar por 25 años. Creo que son dos cosas diferentes. Puedo entender la postura de cualquier empresario de otro rubro en tanto y en cuanto nos asemejemos desde un punto de vista como empresa, pero creo que lo nuestro trasciende la parte de empresa. Creo que aunque rechine a mucho intelectual somos un grupo social diferente, y sigo creyendo que podemos tener una gran utilidad en la sociedad, aportando mucho de nuestras cosas.

EC - Claro, pero yendo a la refinanciación de deudas, lo que aparecía tanto en el planteo de Quijano como en el de varios oyentes es que se trata de una refinanciación muy generosa, quizás incluso irreal, que después no va a funcionar, que no tiene en cuenta a buenos o malos empresarios, que no tiene en cuenta los factores por los cuales se produjo el endeudamiento o el problema para pagar, que no tiene en cuenta si pagan bien o pagan mal y que va a pagar toda la sociedad uruguaya.

JC - Estoy de acuerdo. Pero vamos a bajar la pelota al piso.

EC - Quijano decía que la industria, por ejemplo, no ha tenido planes similares y se ha fundido una cantidad de industrias.

JC - No es ni poco ni demasiado, estoy muy de acuerdo. No me quiero enfrentar a la industria porque la preciso, porque la estoy precisando para mi país. No estoy pidiendo para Julián Cabrera o nada más que para los paisanos y el país que se embrome. No, por favor. Pero no es tan así. Creo que el ejemplo del gasoil es una manera de favorecer a la industria, ojalá que lo fuera. Para nosotros las medidas no nos sirven de nada. Y el Bono Cupón Cero no significa que no paguemos nada; si debo 100.000 dólares terminaré pagando 220.000. No es que se nos regale los intereses por un año. Ojo, nos dicen que por un año no pagamos, pero es una lógica de los hechos: nadie está pagando.

Yo quisiera ir a otro enfoque de la cosa. Quisiera ver esto, escuchando a Quijano, que es un hombre público, que me consta que debe tener mucho más formación e información que yo, veo que desconoce un montón de cosas -porque el hombre no va a disparatear gratuitamente y lo que dijo es por falta de información-: todo lo que necesitamos es sentarnos a hablar todos. No puedo creer, no me entra en la cabeza -tal vez sea muy mezquino- que puedan divorciarse una política social y una política económica. Para mí, que este Estado gaste en salud está brillante, por más que pida que achiquen el Estado, pero no va a ser en salud, educación y el sueldo de los bomberos. No, por favor. Creo que tiene que haber un diálogo mucho más serio, una discusión de sinceramiento, si el presidente saca una medida que diga "al agro le vamos a dar esto", mucho, poco, bueno o malo, aceptable o rechazable, pero la verdad transparente. Creo que muchas cosas se tienen que discutir.

EC - Si se va a subsidiar al agro, explicitarlo y resolverlo colectivamente.

JC - Claro, pero por qué y para qué subsidiarlo. No es porque "qué buenos son, qué lindo, cómo andan de bombachas anchas"; no, tiene que ser un tema mucho más profundo. Por ejemplo, hoy la propia ciudad de Artigas vive una realidad social porque se descompuso todo el sistema productivo, la gente no ha podido vender. Ahí vemos que el sistema político pudo cortar todas las transacciones comerciales, pero cuando llega a las transacciones comerciales referentes a la banca privada dicen que no se puede meter. Y las privadas que tenemos los productores rurales, por ejemplo con la veterinaria; hoy yo no le puedo pagar. Vamos a sincerarnos: el poder político puede hasta acá, hasta acá no. ¿Qué podemos hacer con estas reglas de juego? Creo que si hoy un almacenero, un carnicero o un industrial de Montevideo se comunican con los del interior van a ver que atrás del campo está cayendo el interior. Tal vez la realidad también pueda caer en Montevideo, o tal vez se demuestre que a través del turismo, de la industria de software o de la minería el país puede seguir marchando bárbaro, entonces mi verdad va a ser menor a la de los demás y enfocaremos al país para ahí. Pero vamos a encararlo como en todo, sentándonos a hablar de una manera muy clara y transparente. A mí nadie me hace entender que toda la caminería, la rambla de Montevideo, la luz de Punta del Este se pagó con recursos propios, que no hubo desviamiento de recursos del agro. Creo que nosotros también aportamos a la sociedad y en este momento estamos embromados. Quizás no hablo de 500 millones de dólares por la refinanciación; con el atraso cambiario dimos 14.000 millones. Yo no pido que hoy se libere el dólar a lo que tiene que estar, porque pobres todos los asalariados, no les queda ni la comisión de fiestas. Pero vamos a hacer todos una discusión muy franca.

Creo que es un tiempo de romper pancartas en las que se pone frases tan célebres como huecas. Hoy no vamos a decir "es ineficiente, hay que cerrar"; primero hay que ver por qué es ineficiente. Creo que llegó un tiempo de sinceramiento con un espíritu patriótico. Que no se tome por patrioterismo; "patriótico" entendiendo la patria como un compromiso de todos, todos formamos parte de ella, pero con compromiso, donde todos tengamos que dar, que escuchar y tirar para el mismo lado. Hay muchos sectores que están corriendo como galgos en un país tercermundista, subdesarrollado; en realidad tenemos patitas de cuzco. Pido un sinceramiento total: ¿para dónde podemos encaminar este país para salir? Porque vamos para atrás. La deuda externa aumenta, la desocupación aumenta. [Pido] un golpe de timón con sinceramiento y de todos los sectores.

***

EMILIANO COTELO:
Pedro Hernández tiene 62 años y es ingeniero agrimensor. Se dedicó a la actividad agropecuaria en un campo en el departamento de Flores, de 450 hectáreas; ¿durante cuánto tiempo?

PEDRO HERNÁNDEZ:
Entre 1982 y 1998.

EC - ¿Por qué dejó?

PH - Porque me fundí. Vamos a decirlo bien claramente, porque en este país nadie comenta las realidades. Aparentemente vivimos contando la anécdota diaria, pero de las causas y las razones por las cuales se va la gente muy pocos hablan.

EC - Usted es un experto en temas agropecuarios, se ha dedicado a estudiar los números de la actividad del sector, incluso ha participado aquí, En Perspectiva, con sus comentarios. Quiero preguntarle concretamente qué fue lo que le chocó, con qué discrepó de lo que se dijo el lunes en la tertulia.

PH - Yo fui productor entre 1982 y 1998, o sea que este período de política cambiaria que comienza con las medidas de ancla cambiaria de 1991 lo pasé viviendo en el campo y actuando como productor. Lo que chocó de Quijano es lo siguiente. El hizo un par de afirmaciones que me parecen totalmente fuera de lugar. En primer lugar dijo que puede haber malos empresarios, y contestando a eso yo diría: ¿cómo puede entenderse que son malos empresarios si han estado creciendo en un porcentaje extraordinario, mayor que el de la economía, en los últimos 10 años? 5% acumulativo anual. No hay que olvidar que el PBI agropecuario pasó de 928 millones de dólares en 1990 a 1.682 millones en 1998, o sea que creció un 83%. Para ningún observador frío y sin ningún compromiso eso hablaría de un sector ineficiente. Es evidente que ese crecimiento es extraordinario.

La otra cosa que va paralela a eso es el nivel de endeudamiento. En una economía que está creciendo, como creció el agro, el endeudamiento creció en forma exponencial: pasó de 300 millones de dólares a casi 1.400 millones de dólares en el mismo período. O sea que mientras la producción creció un 80% el endeudamiento creció un 300 y pico por ciento.

Quijano escribió -yo siempre recurro a la memoria histórica, que creo que siempre es muy débil- en Cuadernos de Marcha en 1993 un artículo titulado "Una situación insostenible", firmado por él. Entre otras cosas, decía: "Algunos cálculos recientes, por ejemplo los del ingeniero Carlos Salgado, indican que entre el 86 y el 87 y el 92 y el 93 los costos para los establecimientos agropecuarios han crecido 60% en dólares. Este promedio resulta sin perjuicio de que los costos internacionales han hecho bajar y que la suba ha sido 3%. De manera que los demás costos han tenido un incremento espectacular y los establecimientos rurales operan, en buena medida, con no transables, como se sabe -o sea los impuestos, los salarios, etcétera-". Entonces él, el economista Quijano, es un conocedor de ese tema. Habla de cómo gestiona los distintos impuestos, la Contribución Inmobiliaria, etcétera, y de la inflación en dólares. "Como el dólar se mueve más lentamente que el costo de vida, la Contribución ha estado sujeta también a la inflación en dólares". Más abajo dice: "Lo que hemos expuesto acá no es, por cierto, un cuadro completo, pero alcanza para comprender que la carga es pesada, y sobre todo que la misma se ha ido incrementando en dólares por efecto de la política cambiaria". Y dice más adelante: "Todo indica que no tiene rentabilidad, como dicen los dirigentes, que no puede hacer frente a la carga tributaria". Y termina: "Pero también sabemos, todos menos el equipo económico, al parecer, que los rezagos cambiarios con propósitos estabilizadores no pueden ser eternos y que el país debe retomar cuanto antes un ritmo de deslizamiento más pronunciado. La tozudez en este terreno sólo presagia la catástrofe".

Tengo que felicitar a Quijano. Leyendo este comentario hice comentarios, no hace mucho en otra radio, sobre lo que alguien ya en el 93 preveía. Ahora Quijano, con la versión que dio el otro día, me dio la sensación de ser una persona totalmente desinformada y fuera de lo que es la realidad agropecuaria. Hay que tener en cuenta, fundamentalmente, que el sector agropecuario es el sector madre de la economía. Esto quiere decir que es un sector tomador de precios, que no puede desviar costos a partir de los precios. O sea que le fijan el precio, no lo fija. Para dar un ejemplo: yo hago una siembra de trigo y termino con unos costos que andan en el orden de 120, 130 dólares; voy a recibir el precio internacional, no el que mis costos más mis ganancias me están indicando. Esa es la realidad. Además, como ya nadie niega, la transferencia de recursos del sector agropecuario vía atraso cambiario, está estimada en cifras monumentales, ya no estamos hablando de pocos números. Depende del año base que se tome; por ejemplo, el técnico agropecuario calcula, tomando base 90, que la transferencia ha sido del orden de los 13.000 millones de dólares entre 1990 y 1998. Si se toma la base del año 1987, el doctor Estanislao Valdez Otero y otros economistas han calculado que las transferencias son mayores. Además, lo que casi nunca se dice es que el Estado ha sido el gran ganancioso en este fenómeno del atraso cambiario. Al incentivar el consumo vía dólares baratos, en el fondo el consumismo -no olvide la cantidad de coches que el país importó por los años 95, 96 y 97-, eso se tradujo en un gran beneficio para el Estado a través del Imesi y otros impuestos.

EC - Usted dice que, teniendo en cuenta que hubo una transferencia del sector agropecuario al conjunto de la economía, particularmente beneficiando al Estado, debido al atraso cambiario, es tiempo de que el agro empiece a recibir la compensación correspondiente. En la tertulia del lunes también aparecía que oficialmente no hay un reconocimiento del sistema político de que esa transferencia haya ocurrido. Por lo tanto, tampoco se ha dicho que como hubo aquella transferencia ahora es tiempo de transferir en sentido contrario. Esas cuentas no están claras, no están asumidas por la sociedad; quizás por eso se está produciendo este tipo de conflictos, de polémicas.

PH - Sin dudas.

EC - Usted cita a varios expertos, a varios técnicos, pero políticamente esto no está laudado.

PH - Hasta el año 1994 se negó el atraso cambiario; a partir de 1994, en campaña electoral, el doctor Sanguinetti lo reconoció, el contador Davrieux lo reconoció en un reportaje muy notorio y reconoció también lo perjudicial que era. Ellos hablaban de cerrar el atraso cambiario. Pero el fenómeno del atraso cambiario -o como quieran llamarle, en definitiva no hace a la palabra-, el manejo macroeconómico anclando el dólar elevó los costos, o sea que la empresa agropecuaria como rehén tuvo un doble perjuicio. Por un lado los costos que no puede manejar subieron, y por otro, mediante un dólar anclado, no le entraron los pesos necesarios para cubrir ese impacto. Ese dólar no tuvo el mismo nivel de corrección que la inflación. Ese es el desvío de recursos. Una empresa que no fija precios, que no puede trasladar el consumo a los precios, va a recibir un impacto cada vez mayor; ¿cuál puede ser el destino de esa empresa? La ruina que se está viviendo hoy.

Con respecto al reconocimiento le voy a decir que, aún en pequeña escala, todos lo han reconocido. Aún el doctor Jorge Batlle, en una entrevista que usted le hizo no hace mucho, lo reconoció. Cuando usted le preguntó, dijo: "Todos se perjudicaron". Creo que sí, que todos se perjudicaron, pero le voy a decir algo: éste es un problema que el país se debe desde hace 50 años, el país no asumió nunca qué es el agro para él. Eso es lo que está en el fondo.

EC - Entre otras cosas tampoco se ha resuelto o se ha discutido a propósito de si hay que subsidiar al agro, como lo hacen otros países. Lo que va ocurriendo es que cada tanto se va votando pequeñas medidas o series de medidas que de hecho implican subsidios, pero que no son planteadas como tales ni forman parte de una política coherente, ordenada, clara, con respecto a la cual exista consenso en el país de subsidiar al agro.

PH - Creo que lo que sucede es que el agro ha sido muy beneficioso para el país -los números que lo prueban abundan-, pero en el marco de darle lo menos posible. Contra lo que la gente cree, que al agro se le ha dado mucho, en realidad se les ha dado, a través de algunas medidas de macroeconomía, como las devaluaciones de la década del 60, a los grandes productores. Porque los únicos ganadores cuando se producen esos vaivenes de la economía son los grandes productores, que no son la mayoría sino el 7% o el 10%, si bien son los que tienen la mayor concentración de la tierra. Por ejemplo, en el último censo agropecuario sale un valor fantástico: el 7% de los productores es dueño del 60% de la tierra, más de 9.600.000 hectáreas.

Aquí hace falta, históricamente, una política agropecuaria que el país no tiene. Esto produce las medidas que usted señalaba, que van dando la sensación de que el agro siempre está reclamando. Ya lo he dicho otras veces: reclaman los que van quedando. En los últimos 40 años el agro ha perdido más 30.000 productores. Hoy presenta un nivel de endeudamiento que muestra que la política macroeconómica que se ha seguido ha estado haciendo que el productor trabajara en un marco de inviabilidad económica, pero que es necesario para el país.

EC - En cualquier caso, estas medidas que ahora se aprueban y que a los productores ni siquiera les resultan satisfactorias, no son para atacar efectos de la crisis de la aftosa, son para ir compensando parcialmente todo ese problema que viene de antes, al que usted se refería.

PH - La política de los distintos gobiernos, desde que me conozco, ha sido patear la pelota para adelante. Por eso es que hoy estamos haciendo una acumulación histórica de problemas que no se sabe cómo se van a resolver.

EC - ¿Por qué se vota estas medidas ahora si la aftosa no es el factor determinante?

PH - Lo que pasa es que ahora impacta a todo el país. El titular sería: "Ahora el agro existe". Yo he hecho un articulito por ahí que titulé "Ahora el agro existe". El rehén existe porque ahora impacta al transporte, a los obreros, a la industria. Cuando el agro tiene un problema como ha tenido, graves problemas propios como los climáticos, ya sea sequías o excesos de lluvia, quisiera saber cuántos titulares de los diarios ocuparon esos temas. Sin embargo, fueron la ruina para muchos productores. Quiere decir que lo que está haciendo agua y lo que se quiere tapar es el modelo económico. En realidad, si no se habla de ver cómo se soluciona el problema de la rentabilidad ningún problema podrá tener solución en serio. Se está engañando a la opinión pública diciéndole que se quiere tomar medidas para resolver el endeudamiento, que no se va a poder pagar.

EC - En eso coincide usted con Quijano, en que después va a venir otro problema dentro de dos años.

PH - Los problemas son cíclicos. Quijano lo sabe, debería haber explicado a la opinión pública por qué es eso. Porque el agro está actuando en un marco de macroeconomía desalineado con la producción agropecuaria. Quiero decir algo que creo que ya dije en otra audición con usted: la gran pregunta que no se han querido hacer hasta ahora las autoridades públicas ni los dirigentes gremiales es por qué subsidian los países desarrollados. Si se contesta esta pregunta se contesta la pregunta acerca de la solución para el agro. Los países desarrollados subsidian porque el agro, en el marco de la economía neoliberal globalizada, no es rentable. Podrá ser rentable un año, cuando todos los factores concurren positivamente, o sea las condiciones climáticas, las condiciones de mercado, etcétera. Pero en general no es rentable. Lo que sí es rentable es el negocio que se arma a partir del manejo de la materia prima.

Le voy a dar unos datos. En la economía uruguaya, la materia prima, el PBI agropecuario, representa no más del 8% o 9%, pero los agronegocios son más del 25% y representan el 22% de la masa salarial del país a través del manejo de la materia prima y más del 60% del PBI industrial. Vaya si es importante lo producido por el agro. No se puede seguir engañando a la opinión pública haciéndole creer que los productores están bien y que son unos llorones. Si usted trae un veedor extranjero y le dice a qué ritmo de crecimiento anual está produciendo el agro, el individuo le va a preguntar cómo están los productores y usted le va a decir que muy mal, que están todos fundidos, el tipo va a decir que no entiende nada. Están produciendo bajo un modelo económico que los entierra, que los inviabiliza.

Me gustaría seguir hablando sobre las cosas racionales de estos temas porque aquí se mezclan cosas que son emocionales y racionales.

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Transcripción: María Lila Ltaif Curbelo
Edición: Julieta Sokolowicz