|
La crisis energética de Brasil:
efectos y lecciones para Uruguay
Según el ingeniero Pedro Antmann, esto enseña que los sistemas hidroeléctricos necesitan un respaldo firme, de gas natural, al que Uruguay está accediendo en condiciones muy favorables, pero la infraestructura de transmisión necesaria para exportar en grandes cantidades hoy no existe. Uruguay podrá cobrar "peajes" por el tránsito de energía de Argentina hacia Brasil.
EN PERSPECTIVA
Martes 15.05.01 - Hora 09.12
EMILIANO COTELO:
Brasil está al borde de una grave crisis energética, lo que ha obligado al gobierno del presidente Fernando Henrique Cardoso a adoptar un drástico programa de racionamiento de energía que buscará abatir el consumo entre un 20% y un 35% a partir del 1º de junio de este año. Las autoridades brasileñas prevén que esas medidas de urgencia pondrán freno al crecimiento económico del país y provocarán un repunte de la inflación. Por ejemplo, según el empresario Horacio Laffer Paiva el problema preocupa seriamente a los industriales porque el racionamiento de energía eléctrica disminuirá su producción y sus ingresos y dará lugar al despido de trabajadores o a la reducción de salarios. La Fundación Getulio Vargas sostuvo que la crisis afectará principalmente a la industria y que pondrá a cerca de 850.000 trabajadores en la calle, además de restar unos 1.600 millones de dólares a la balanza comercial brasileña.
Estos cortes que programa el gobierno se extenderán hasta el 30 de noviembre de este año y afectarán, en total, a unos 170 millones de habitantes. Esto ha dado lugar, desde ya, a que en la prensa norteña se esté publicando recomendaciones para ahorrar energía, por ejemplo éstas que ha difundido el diario Folha de São Paulo: "No coloque en el interior de la heladera alimentos que todavía estén calientes ni líquidos en recipientes sin tapa. No cubra los recipientes con vidrios o plásticos porque eso dificulta la circulación del aire. Apague la ducha mientras se enjabona. Pinte las paredes internas y el techo de colores claros, que reflejan mejor la luz y permiten disminuir la iluminación artificial".
Parece increíble saber que este tipo de consejos se esté divulgando en un país como Brasil y en el año 2001. ¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué esta crisis energética que se avecina? ¿Qué repercusiones tiene aquí, en Uruguay? ¿Qué lecciones podemos sacar de este problema?
De estos temas vamos a conversar con el ingeniero Pedro Antmann, que tiene una larga trayectoria en UTE, donde trabajó entre 1979 y 1985; su último cargo fue de subgerente general. Fue director general de Energía del Ministerio de Industria, Energía y Minería entre 1995 y 1996 y subsecretario de esa cartera entre 1996 y 1997. Hoy es socio de la consultora Mercado Energético y lo hemos encontrado esta mañana en Buenos Aires.
¿Por qué está pasando esto en Brasil?
PEDRO ANTMANN:
El sistema eléctrico brasileño, al igual que el uruguayo, tiene un parque generador constituido esencialmente por centrales hidráulicas, es decir plantas generadoras que utilizan como fuente de energía el agua proveniente del régimen de lluvias. En estos momentos Brasil está atravesando una sequía importante, sobre todo en las zonas sur y sureste, donde se concentra la actividad económica del país y por lo tanto el consumo de energía eléctrica. Es una sequía severa que ha llevado, por falta del respaldo térmico necesario para atender estas circunstancias, a la situación de desabastecimiento que hoy está enfrentando el sistema energético brasileño.
EC - Esa excesiva dependencia de la energía hidroeléctrica era un dato conocido en Brasil, no fue una sorpresa.
PA - En absoluto.
EC - Y que podían ocurrir situaciones de escasez de lluvias también. ¿Cómo se llegó a este extremo? ¿Hubo alguna falla adicional?
PA - Por distintas razones el sistema no pudo dotarse del respaldo térmico de energía firme necesario para atender situaciones hidrológicas muy adversas como la que se está atravesando ahora.
EC - Escuché que también fallaron los pronósticos; ¿puede ser?
PA - En realidad, lo que ha ocurrido es que el crecimiento del consumo de la energía eléctrica ha sido importante, asociado a un ciclo positivo de la actividad económica y desde hace años se sabe que crecimientos importantes de la demanda que no son acompañados por crecimientos igualmente significativos de la oferta de energía firme pueden dar a que en condiciones hidrológicas desfavorables, como la que se está atravesando ahora, se llegue a esta situación de desabastecimiento.
Recuerdo en particular que en 1997, siendo subsecretario de Industria, Energía y Minería, y acompañado por el entonces director de UTE y actual diputado Ronald Pais, viajamos a Brasil para negociar las condiciones de intercambio de energía eléctrica a través de la estación conversora Rivera-Livramento, y que quienes nos recibieron en ese momento estaban sumamente felices porque venían de un período de 10 o 12 días de lluvias muy intensas que les habían permitido restablecer los niveles de reservas en los embalses y alejar una crisis que de lo contrario se habría producido en ese mismo año.
EC - Esa vez no hubo crisis; ¿desde cuándo no se registra una como la que va a venir ahora? ¿Tiene idea de eso?
PA - Hace ya muchos años, y además tampoco conocemos la entidad de la que va a venir porque pueden ocurrir lluvias importantes que reviertan la situación. De cualquier manera, lo que uno puede manejar cuando se trata de centrales hidroeléctricas y de generación dependiente del régimen de lluvias son fundamentalmente probabilidades. El gobierno brasileño está manejando que la probabilidad de que se revierta esta situación en el corto plazo -en el período mayo-noviembre- es relativamente baja, porque se trata de una época en la que las lluvias no suelen ser demasiado importantes en esa zona. Si no se registrara lluvias y se mantuviera el actual nivel de reservas en las centrales hidroeléctricas, el déficit en el suministro sería importante, por eso el gobierno brasileño está tomando esas medidas de racionamiento.
EC - Usted señalaba que en Brasil ha venido creciendo la demanda doméstica y también la industrial, pero que paralelamente no se llegó a tiempo con la construcción de centrales de generación eléctrica a partir del gas. ¿Por qué se dio esto, por qué no se llegó, por qué no se invirtió lo que debió haberse invertido?
PA - Es una muy buena pregunta. Creo que ha ocurrido una combinación de factores. Brasil está procesando transformaciones institucionales muy importantes en sus mercados energéticos, ha creado un mercado mayorista de energía eléctrica que, si bien tiene algunas dificultades, está funcionando razonablemente y está incorporando masivamente el gas natural. Tiene una parte de producción propia y una importación significativa de Bolivia a través de un gasoducto construido hace aproximadamente dos años. Ocurre que el mercado de gas natural todavía no funciona con el nivel de transparencia que las circunstancias harían aconsejable -ésta es una opinión absolutamente personal-, lo que ha traído como consecuencia que un plan que el gobierno brasileño está desarrollando a través del Ministerio de Energía y Minería, un plan emergencial de termoelectricidad que prevé la incorporación de una potencia muy significativa de centrales térmicas a gas, se haya visto retrasado.
EC - ¿Por qué? ¿Los costos del gas natural boliviano son altos? ¿De eso estamos hablando?
PA - No, no es que sean altos; no existe libertad de importación de gas natural. En los hechos, la importación pasa a través de una empresa, lo que hace que no exista una compatibilidad total entre los precios que exige esa empresa para los generadores eléctricos y los precios a los cuales esos generadores eléctricos pueden vender la electricidad. Cuando uno habla del funcionamiento de un mercado entiende que si se está apostando, por ejemplo, a que generadores privados produzcan energía eléctrica para atender demanda y evitar situaciones como la que Brasil está enfrentando en este momento, la posibilidad de negociar las condiciones de suministro de uno de los insumes clave, en este caso el gas natural, debería estar en manos de quienes tienen luego la responsabilidad de construir las plantas y vender la energía eléctrica a los consumidores.
EC - Usted hablaba de un mercado de energía eléctrica en Brasil que ha sido abierto a la participación de empresas privadas. ¿A quién le correspondía realizar esas inversiones, al Estado o a los privados?
PA - Muy buena pregunta. En los hechos todavía no existen señales suficientemente claras respecto a sobre quién recae la obligación de suministro, de que no falte energía eléctrica para atender los requerimientos de los consumidores. En el caso de Brasil, cuando se produce un racionamiento, como está ocurriendo en estos momentos, el consumo se restringe proporcionalmente a la demanda de cada una de las empresas, lo que hace que no existan incentivos adecuados, por ejemplo para que una empresa realice inversiones para asegurarse el suministro para sus propios clientes. Cuando se produce una situación de estas características se le va a reducir el suministro en proporción a su consumo, igual que a cualquier otro que no haya hecho ningún esfuerzo.
EC - Ese es uno de los temas delicados de un mercado abierto a la participación de empresas privadas. ¿Se supone que el Estado tiene que asegurar un mínimo de inversiones, de generación por su propia cuenta, con sus propias plantas?
PA - No necesariamente. Por ejemplo, en Argentina está muy claramente establecido a nivel de la regulación que los distribuidores de energía eléctrica tienen la responsabilidad de asegurar el suministro a sus clientes; tienen un régimen de sanciones severísimo para el caso de que no cumplan con esa obligación y el tema funciona más que razonablemente bien, hay una oferta amplia y a precios muy competitivos. Creo que lo fundamental, como rol del Estado y absolutamente indelegable -esto se está potenciando en el mundo entero-, es la elaboración y efectiva aplicación de un esquema de regulación que asegure el suministro confiable y a precios competitivos de energía a los consumidores, y la adecuada defensa de los derechos de esos consumidores, sobre todo cuando están sujetos a un servicio monopólico.
EC - ¿Se supone que las medidas de restricción del consumo que se está programando van a ser efectivas? ¿Puede adelantarse eso?
PA - Sería temerario de parte de alguien que no está en estos momentos 100% vinculado a la mecánica operativa del sistema brasileño hacer alguna afirmación categórica al respecto. Pero no tengo dudas de que quienes en este momento administran el sistema eléctrico brasileño conocen muy bien lo que tienen entre manos. Puedo hablar de la experiencia uruguaya y de las crisis que nos tocó atravesar en el pasado, en los años 1979 y 1989. En general con medidas de racionamiento, con restricciones voluntarias y compulsivas, al menos en Uruguay, es posible lograr una restricción del consumo total del orden del 20% que, dada la estructura del consumo de energía eléctrica de nuestro país, permitía que la restricción no afectara al sector productivo. Cuando eso ocurre, la falta de energía deja de ser un problema en sí mismo y empiezan a gravitar los efectos asociados, como paralización de la actividad industrial, trabajadores que van al seguro de paro, etcétera, problemas de una dimensión muy superior a la falta de energía en sí misma.
EC - Yendo ahora a nuestro país; ¿estamos lejos de un riesgo como éste? ¿Cómo se compara la matriz energética uruguaya con la brasileña?
PA - Si hablamos de la matriz energética global, no sólo de energía eléctrica, Uruguay está en una situación bastante compleja, ya que su consumo de energía depende del petróleo en más de un 60%. No hace falta agregar mucho a esta cifra; todos hemos vivido en carne propia lo que representa depender del petróleo y lo que ocurre con éste en los mercados internacionales. En ese sentido Brasil tiene una matriz más diversificada. Si vamos específicamente al sector eléctrico tenemos situaciones similares, tenemos dos parques generadores hidráulicos muy importantes que son los que habitualmente atienden la mayor parte del consumo. En el caso de Uruguay hay una concentración mucho mayor de oferta en la planta de Salto Grande, que está instalada sobre un río no regulado, como es el Río Uruguay, y con un embalse muy pequeño desde el punto de vista energético, lo que le da una variación muy grande a la producción, que en períodos muy breves puede pasar de tener mucha oferta a tener una oferta muy baja. Eso le da al sistema uruguayo una situación de inestabilidad.
Potencialmente Uruguay podría estar -y de hecho estuvo- en una situación muy similar a la que en este momento vive Brasil. Hoy podemos decir con tranquilidad que, gracias a los contratos de abastecimiento que ha generado UTE con generadores eléctricos argentinos, por 365 megavatios, vigentes desde el 1º de febrero de este año y por tres años, por los próximos tres años la probabilidad de que esto ocurra es bajísima. Pero ello se debe esencialmente a la existencia de esos contratos. Si no los tuviéramos, si no tuviéramos la posibilidad de respaldarnos en el sistema argentino, estaríamos en una situación potencialmente igual a la de Brasil, y me animo a decir que incluso potencialmente más grave.
EC - Entonces, ¿qué otras lecciones deja esta crisis brasileña en Uruguay?
PA - Creo que la más importante es que a Uruguay le viene muy bien insertarse en los mercados eléctricos regionales, potenciar por un lado los intercambios con Argentina, que hoy es un mercado que tiene una oferta confiable a precios muy competitivos y, por otra parte, ahora que felizmente incursionamos en la incorporación de gas natural a la matriz energética nacional en condiciones económicamente muy favorables -va a haber muy pocos países en el mundo donde el gas natural llegue en condiciones tan buenas- aprovechar esta circunstancia para aumentar la oferta de energía eléctrica firme, como se está haciendo en todo el mundo. Cuando hablo de energía eléctrica firme me refiero a aquella que siempre se puede obtener en la medida en que se esté en condiciones de pagar la materia prima, en este caso gas natural.
La enseñanza más importante de esta situación es que los sistemas hidroeléctricos necesitan un respaldo de energía firme, que esto -en todas partes del mundo donde se puede acceder a gas natural- se resuelve vía gas natural y que felizmente Uruguay está accediendo a gas natural en condiciones extremadamente favorables. Por otra parte, un país netamente importador, como Uruguay, que depende en más del 60% del petróleo, está inserto en una región energéticamente rica porque todos los demás países del Cono Sur -Argentina, Chile, Bolivia, Brasil, Paraguay- tienen recursos energéticos importantes, sea vía gas, sea vía hidroelectricidad. Nosotros no los tenemos, por lo tanto tenemos que crear las condiciones para que no exista ningún tipo de barreras al libre comercio que nos beneficia en grado sumo desde todo punto de vista.
EC - ¿Podemos llegar a "beneficiarnos" de esta crisis brasileña? ¿Podemos llegar a exportar energía a Brasil en esta coyuntura?
PA - Lamentablemente, la infraestructura de transmisión necesaria para exportar hoy no existe. Va a existir en poco tiempo la estación conversora Rivera-Livramento, pero es de capacidad muy pequeña. Creo que el beneficio que va a obtener Uruguay en el mediano plazo del desarrollo de un mercado energético regional que tiene muchísimo sentido desde todo punto de vista, es que el gran flujo energético se va a producir entre Argentina y Brasil. Argentina por disponer de grandes cantidades de gas natural, que es el energético por excelencia para tener energía eléctrica de carácter firme, y Brasil por ser un potencial demandante de esa energía firme en situaciones como la que está atravesando hoy. El flujo energético entre Argentina y Brasil en principio no tiene límites, y con que una parte del mismo se canalice por territorio uruguayo el país puede obtener beneficios a través del cobro de peajes por ese tránsito y al mismo tiempo quedarse con una parte de esa energía, que va a necesitar porque en el futuro vamos a ser netos importadores de la misma.
EC - El presidente de UTE, Ricardo Scaglia, dijo que esta situación en Brasil aceleró los tiempos para concretar la construcción de la megaplanta a gas natural generadora de 800 megavatios/hora en Paysandú, cuya producción se destinará, precisamente, al mercado brasileño.
PA - Si uno mira el catastro de proyectos de interconexiones eléctricas entre Argentina y Brasil encuentra un número muy importante de iniciativas, decenas de ellas. Se van a ir concretando primero las que ponen la energía en Brasil a un precio más bajo y luego las que lo hacen a un precio progresivamente más alto. De hecho, la primera interconexión Argentina-Brasil que está operando desde hace un par de años es aquella en que la energía puesta en Brasil tiene el precio más bajo. Progresivamente se irá haciendo aquellas que suministran la energía puesta en el punto de entrega, donde la compra el consumidor brasileño, a precios progresivamente más altos. En algún momento se concretarán iniciativas que pasan por Uruguay, entre las que se puede incluir esa planta.
EC - ¿Cuándo?
PA - No sería serio de mi parte manejar cifras. Le puedo indicar que en la lista de proyectos hay algunos que ponen la energía en Brasil a precios más bajos.
EC - Más bajos que éste que se está preparando para Uruguay.
PA - Correcto; otros la ponen a precios más bajos. En la medida en que la demanda de energía de Brasil evolucione hacia la necesidad de pagar precios más altos, los proyectos se van a ir viabilizando. Hoy hay un hecho concreto: el proyecto implementado, en funcionamiento desde 1999, tiene un precio de energía puesta en Brasil considerablemente más bajo que el que se puede pensar en obtener de la central en Paysandú. No olvidemos que esa central va a utilizar gas argentino y que a su vez va a tener que transmitir la energía desde Paysandú hasta Brasil. Si hay proyectos que tienen el gas argentino a precios más bajos -como ocurre con algunos que salen de Argentina-, en los que a su vez la transmisión entre el lugar donde se produce la energía y donde se la consume es más barata, necesariamente van a ser los primeros en concretarse, como en cualquier otra actividad económica.
--------------
Transcripción: María Lila Ltaif Curbelo
Edición: Julieta Sokolowicz
|