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Brezzo analiza los asuntos
más actuales
de su cartera y otros temas políticos
Si
bien “todavía no está consumada” la decisión de vetar el proyecto de
ley que busca reparar la situación de militares destituidos durante la
dictadura, el ministro de Defensa, Luis Brezzo, entiende que “se trata de
una hipercompensación, que va más allá de lo razonable”. En cuanto a la
actividad partidaria, afirma: “No hay ninguna duda de que soy una persona
del Foro Batllista”
EN PERSPECTIVA
Lunes 14.05.01 - Hora 08.44
EMILIANO COTELO:
A propósito del proyecto de ley que procura reparar la situación de militares que por su oposición a la dictadura fueron obligados a pasar a retiro durante el proceso -que va a ser vetado por el Poder Ejecutivo-, de otros temas del Ministerio de Defensa Nacional y de otras cuestiones que tienen que ver con el momento político actual, vamos a conversar con el ministro de Defensa Nacional, Luis Brezzo.
A principio de este mes, la Cámara de Diputados terminó de sancionar un proyecto de ley que apunta a reparar la situación de un grupo de militares que por su oposición a la dictadura fueron obligados a pasar a retiro durante el proceso, a los que se les aplicó el llamado inciso G, una norma del año 1977 que facultó a la Junta de Oficiales Generales de cada fuerza a pasar a retiro a aquellos oficiales que "comprometían la unidad de doctrina de las Fuerzas Armadas". El proyecto de ley establece que estos oficiales del Ejército y la Armada tendrán derecho a que se les confiera el grado inmediato superior. Es una iniciativa del senador herrerista Carlos Garat; ya tenía media sanción de la Cámara Alta, donde había sido apoyada por los senadores de la 15, sector que ahora, cuando el tema pasó a Diputados, votó en contra. En definitiva, la ley salió con los votos del Partido Nacional, el Encuentro Progresista y el Nuevo Espacio. Pero luego se confirmó los rumores que circulaban y el presidente de la República, en su acuerdo con el ministro de Defensa -usted- el martes pasado, resolvió vetar la propuesta. ¿Por qué?
LUIS BREZZO:
Primero que nada, la decisión de veto todavía no está consumada, no está firmada, todavía estamos en una etapa de evaluación y consideración. Pero estamos muy cerca de tomar esa decisión. Fundamentalmente porque creemos que no se trata de una reparación de algo que se ha perdido, sino de una hipercompensación, que va más allá de lo razonable para la gente que fue arbitrariamente desplazada de su fuerza en la época del gobierno militar. Lo dije cuando estuve en el Senado: si la norma fuera ascender hasta el grado de coronel o de capitán de navío a todos estos oficiales, yo mismo la hubiera impulsado y votado, porque toda la gente que está en la carrera militar llega, como culminación, al grado de coronel o de capitán de navío; no llega al grado de general ni de contralmirante.
Las cifras son muy elocuentes. Nadie discute que en esos años, desde 1977 cuando esos militares fueron expulsados de sus fuerzas, hasta 1984 cuando se volvió al gobierno constitucional, las vacantes en el grado de contralmirante -que hoy son cinco- pueden haber sido dos o tres, no más. Por este proyecto se estaría ascendiendo a 28 al grado de contralmirante. Esto demuestra la desproporción de la medida.
Esto desde el punto de vista de lo que es hacer justicia o compensar lo que se ha perdido, pero además hay un argumento de tipo constitucional y legal.
EC - ¿Cuál?
LB - El Poder Legislativo no tiene la potestad de ascender a los militares; ésa es una potestad estricta del Poder Ejecutivo, que debe contar con la venia del Poder Legislativo. Por lo tanto, además estaríamos violentando la norma constitucional, estaríamos aceptando que el Poder Legislativo de ahora en adelante puede tomar la decisión de ascender a los grados de general y capitán de navío a las personas que entienda adecuadas.
EC - Cuando se discutió el tema en la Cámara y se esgrimió ese tipo de argumentos, el diputado Gustavo Borsari, del Herrerismo, respondió: "No puede ser que con artilugios pseudoconstitucionales se ponga trabas para reparar a quienes defendieron la libertad y estos lugares en los que hoy estamos sentados".
LB - Lo que pasa es que no son artilugios ni son pseudoconstitucionales; es simplemente el cumplimiento de la Constitución. Pero si se va a entender que por pretender hacer "justicia" -acabo de decir que no se está haciendo justicia- se puede violar la Constitución, entramos en un territorio muy peligroso, que no comparto.
EC - ¿De qué manera, entonces, puede recompensarse a estos militares que se jugaron por la libertad?
LB - Ya han sido recompensados, porque habían sido expulsados de sus fuerzas y se les ha restaurado el grado militar. Todos son capitanes de navío o coroneles -ninguno está por debajo de esos grados-, todos cobran su salario, están retirados, tienen los beneficios del retiro, pueden usar su uniforme, tienen todos los honores que corresponden a su grado.
EC - También es cierto que algunos podían haber ascendido un grado más.
LB - Puede ser; también es cierto que mucha gente que no fue echada, muy capaz, muy inteligente, no ascendió simplemente porque no se generó la oportunidad de ascender. También es indiscutiblemente cierto que no todos estos casos -son 28 y eran 40 en aquel momento- hubieran ascendido a contralmirante.
EC - Si este proyecto de ley se veta, ¿no se va a proponer otro mecanismo alternativo de compensación, de reconocimiento? El Poder Ejecutivo entiende que lo que se les concedió en el pasado ya es suficiente.
LB - Es lo máximo que se les puede dar dentro de las posibilidades lógicas que permiten los reglamentos.
EC - Usted va hoy al Parlamento por este tema, a la Comisión de Defensa del Senado...
LB - No. Veremos qué me informa la comisión -no hay versión taquigráfica-; pero será aparentemente para dar una opinión sobre unas versiones publicadas por el semanario Búsqueda relacionadas con este tema.
***
EC - ¿Qué participación tiene su cartera en las gestiones en procura de aclarar el destino de los desaparecidos? Está funcionando una Comisión para la Paz, pero al mismo tiempo las Fuerzas Armadas dependen del Ministerio de Defensa Nacional; ¿entonces?
LB - No es una tarea que el presidente le haya encomendado al Ministerio de Defensa Nacional. El presidente constituyó la Comisión para la Paz, que creo que ha cumplido y está cumpliendo una labor muy importante, pero lo está haciendo en la órbita de Presidencia de la República y no en la del Ministerio de Defensa Nacional. Desde que todo esto comenzó, he dicho que el mejor aporte que puedo hacer es dejar trabajar a la comisión y no comentar ni dar opiniones sobre las cosas que hace para no dificultarla.
EC - El Foro Batllista siempre fue más reacio que la Lista 15 a investigar el destino de los desaparecidos. Usted pertenece al Foro; ¿cuál es su opinión en cuanto a la utilidad del trabajo de la Comisión para la Paz?
LB - No creo que el Foro haya sido más reacio o menos reacio; simplemente, como dijo el presidente, se trata de momentos históricos. Hoy se puede hacer cosas que en otro momento no se podía hacer porque no había las condiciones, el ambiente o la circunstancia adecuados para avanzar. La prueba está en que en todas las gestiones que ha venido haciendo la Comisión para la Paz no ha habido críticas notorias de ningún dirigente del Partido Colorado; de modo que en ese sentido no es así. Creo que la comisión está haciendo un aporte muy bueno, que ha sido una gran idea.
EC - ¿Está sirviendo al objetivo de sellar la paz entre los uruguayos, como propuso el presidente Batlle el 1º de marzo del año pasado?
LB - Espero que sí. Creo que todo el país está sintiendo que la Comisión está haciendo una tarea y un esfuerzo muy importantes, además con una gran ponderación, con un gran equilibrio, esencial para manejar un tema de tanta sensibilidad. Ha ido encontrando algunas cosas, todos conocemos las situaciones que ha venido resolviendo. Últimamente hay nuevas noticias sobre unos cuerpos encontrados en Argentina. De manera que creo que la Comisión, con ese estilo de reserva, de prudencia y al mismo tiempo de dinamismo, ha venido encontrando algunas cosas que me parece van a contribuir a menguar, a paliar la situación que se ha venido prolongando durante tantos años.
EC - Eso en cuanto a su efectividad; pero en cuanto a cómo ha incidido en el clima, en las relaciones entre las Fuerzas Armadas y la sociedad, o mejor dicho entre aquellos sectores de las Fuerzas Armadas más duros, entre los sectores de familiares de desaparecidos o en posiciones más radicales todavía, en algunas organizaciones de defensa de los derechos humanos, en la medida en que ha existido críticas al trabajo de la Comisión de algunos ex oficiales y de algunas organizaciones de derechos humanos, como la
Plenaria Memoria y Justicia, ¿cómo pesan esos factores para usted?
LB - Siempre va a haber gente en posiciones extremas, para la que no haya manera de encontrar un cierre de este tema, una forma de dar vuelta la hoja. Sin embargo, no por eso las cosas deben dejar de hacerse. Creo que la Comisión, en lo que ha venido haciendo, ha recogido una inmensa mayoría de opinión a favor de su contribución en cuanto a lograr, como decía el presidente, un estado del alma mejor hacia la paz. Siempre va a haber personas aisladas o grupos pequeños que no van a estar satisfechos, de eso no hay ninguna duda.
Eso desde el punto de vista general. Desde el punto de vista estrictamente del Ministerio de Defensa Nacional, los militares en actividad no tienen la posibilidad de dar opinión ni van a darla; la opinión será dada por el ministro de Defensa Nacional, o no, como está haciendo hasta ahora y es la mejor contribución que puede hacer.
EC - Y cuando se organiza, como ayer, un escrache, en este caso frente al domicilio de José "Nino" Gavazzo, ¿qué actitud adopta el Ministerio?
LB - Ninguna.
EC - Porque hubo un cerco policial que impidió que los manifestantes, que fueron pocos, llegaran hasta la casa de Gavazzo. ¿Tuvo algo que ver el Ministerio de Defensa Nacional?
LB - No; fue un tema de la Policía, que es la encargada de mantener el orden. Seguramente la Policía entendió que ésa era la mejor forma de evitar situaciones de probable violencia, así lo hizo y debemos agradecérselo. Este estilo de escrache ha sido importado de Argentina. Hace un tiempo hubo uno ya no contra personas sino contra una institución -contra el Ministerio de Defensa Nacional-, donde apareció una persona que se puso a vociferar en la puerta, que creo que en definitiva fue la más perjudicada.
EC - Usted se refiere a Hebe de Bonafini.
LB - Sí. Creo que fue una expresión de ese extremismo intolerante que cada vez tiene menos adeptos en la sociedad uruguaya. Estas cosas configuran un estilo de acción política que no contribuye a la convivencia en paz de la gente, respetando a las familias de las personas. Creo que más allá de lo que se pueda opinar o criticar respecto a personas en particular no hay derecho a hacerlo de esta manera.
EC - De todos modos, el derecho constitucional a manifestarse está.
LB - Sí. Lo que pasa es que dentro de ese tipo de acciones se puede empezar a desarrollar muchas cosas que, sin salir de las normas de Derecho, pueden generar por lo menos el rechazo de la mayoría de nosotros.
EC - ¿Qué lo preocupa, concretamente? Que puedan ocurrir ¿qué cosas?
LB - Que si este tipo de situaciones se fuera extendiendo se empezara a producir acciones y reacciones que yo rechazaría en todos los casos.
EC - Hasta ahora no se ha dado ese fenómeno.
LB - Que yo sepa no, pero en definitiva todos los que estamos en Uruguay debemos pensar en esos riesgos. Si hay una cosa que he tenido obsesivamente es una preocupación por no volver a vivir los años del 68 al 84, y al menos yo, personalmente, voy a rechazar todo lo que nos pueda acercar a ese riesgo.
***
EC - Hace pocos días usted estuvo de gira oficial por Estados Unidos. Esa instancia le permitió tener reuniones con funcionarios del gobierno de ese país y reuniones a nivel de Naciones Unidas. ¿Fue un viaje más? ¿Dejó algún resultado concreto?
LB - Le diría que fue un viaje muy importante, fundamentalmente por el tipo de entrevistas que tuve la oportunidad de mantener. Primero fui al Estado de Connecticut, donde estamos empezando un programa de vinculaciones para ver si logramos que la Guardia Nacional y la Guardia Costera de ese Estado nos den entrenamiento y algo de equipamiento para nuestras Fuerzas Armadas en distintas áreas, principalmente en el campo de búsqueda y rescate, uno de los campos en los que he puesto mayor énfasis desde que llegué al Ministerio.
EC - Un área en la que ha habido problemas serios, carencias, defectos de procedimiento.
LB - Sin duda. Es una de las cosas que espero podamos mejorar con este tipo de contactos con el Estado de Connecticut. Después fui a Nueva York, donde estuve con el prosecretario general de Naciones Unidas, que se ocupa del tema de las fuerzas de paz, y con un general australiano que es el jefe máximo de las fuerzas de paz de Naciones Unidas, hablando de todo esto del Congo, de Uruguay y su participación e historia en las fuerzas de paz, de su escuela de entrenamiento. Fueron dos entrevistas muy importantes, que creo van a dar sus resultados.
EC - ¿Resultados de qué tipo?
LB - En el sentido de aumentar la consideración de Naciones Unidas hacia Uruguay en este terreno, de aumentar la participación de nuestro país en misiones de paz de Naciones Unidas en el futuro, y espero que también de lograr consideración para que nuestra escuela de entrenamiento de fuerzas de paz pueda tener un alcance regional.
EC - De alguna manera, eso implicaría vender servicios de formación.
LB - Sí, vender tecnología, capacitación por parte de oficiales que tienen una experiencia que no tienen oficiales de otros países. Uruguay tiene una ya larga tradición en este campo y una escuela de formación de fuerzas de paz muy buena.
EC - ¿Qué posibilidades hay de que efectivamente sea una escuela regional?
LB - Tendría que resolverlo Naciones Unidas; nosotros les hemos transmitido el interés en desarrollarla en ese sentido. Veremos cómo se hace. En estos días está viniendo un oficial sueco a hacer una inspección del contingente de la Armada Nacional que se va para el Congo y a visitar la escuela de fuerzas de paz.
EC - ¿Por qué a Uruguay le sirve que Naciones Unidas lo considere más ampliamente en cuanto a la participación en misiones de paz?
LB - Le sirve desde muchos puntos de vista. Desde el punto de vista profesional militar nos viene bien ser reconocidos por nuestra capacidad para entrenar fuerzas regionales en esta especialidad de fuerzas de paz. Nos sirve desde el punto de vista económico y también desde el punto de vista del prestigio de nuestro país en Naciones Unidas, que ya lo tiene pero que aumentaría con este tipo de reconocimiento. De manera que creo que es bueno por todos lados.
EC - ¿Qué posibilidades hay de que Naciones Unidas se ponga efectivamente al día con los atrasos que tiene en los pagos por estos servicios?
LB - Tiene un atraso muy pequeño con respecto a anteriores misiones de paz, que no alcanza al millón de dólares. Uno de los temas que planteamos en Nueva York fue, justamente, encontrar la certeza de que se nos pague en determinado plazo para resolver el problema financiero y tener la seguridad de que podemos avanzar en la participación en las fuerzas de paz. El país no puede hacerlo por sí mismo.
EC - Naciones Unidas no está en un buen momento en materia de recursos, todavía corre el riesgo de perder el aporte de Estados Unidos.
LB - Sí, Estados Unidos estaba reticente a dar su aporte y me parece que los últimos acontecimientos en las comisiones de Derechos Humanos y de Lucha contra las Drogas han dificultado más las cosas. Al mismo tiempo, la participación con fuerzas de paz en el mundo es un tema prioritario, más que otros, de modo que espero que a este tema se le pueda dar consideración especial.
EC - ¿Qué dejaron las reuniones con funcionarios del gobierno de Estados Unidos?
LB - Estuve en Washington, una hora en el Pentágono, media con uno de los asesores principales del secretario de Defensa y 40 minutos con el secretario de Defensa de Estados Unidos, que ya había sido secretario de Defensa en la época del presidente Ford. El me planteó el tema de lo que han sido las fuerzas de paz uruguayas en la historia de Naciones Unidas y de la importancia que ellos les dan. Estuvimos hablando de una serie de temas, entre ellos el caso de Colombia; el Plan Colombia es un tema obligatorio cada vez que se encuentra gente vinculada a los Ministerios de Defensa de los países de América.
EC - ¿Se le reclamó a Uruguay el apoyo en iniciativas de ese tipo?
LB - No, no. Fui yo quien planteó el tema en la entrevista, expresando la preocupación por que las fuerzas estadounidenses participen en Colombia en la represión del narcotráfico y la guerrilla. El secretario de Defensa me dijo que de ninguna manera estaban pensando en la participación directa de fuerzas estadounidenses. También le expresé la preocupación por lo que podía significar la presión sobre territorio colombiano para este tipo de organizaciones y lo que podía ser el derrame hacia las fronteras vecinas, lo que podría ser una especie de contaminación de este tipo de mal en los países limítrofes con Colombia. Son temas que a ellos también los preocupan. Como ve, la conversación que tuve oportunidad de mantener con el secretario de Defensa de Estados Unidos no fue nada intrascendente.
Estuve también con el señor Peter Romero, un hombre de ascendencia portorriqueña que es el encargado de Asuntos Latinoamericanos de Colin Powell, quien estuvo presente en la entrevista de Bush con el presidente Batlle y con quien estuvimos tocando una serie de temas vinculados a Fuerzas Armadas, comercio, relaciones institucionales y relaciones entre los dos países. De manera que me parece que fue un viaje muy importante, con una enorme consideración por parte de las autoridades estadounidenses; al secretario de Defensa de Estados Unidos no le sobra el tiempo como para estar frívolamente 40 minutos con el ministro de Defensa de Uruguay. Sin embargo, si así fue es porque le interesaba hacerlo.
EC - Se percibe una cierta inclinación -también por lo que fue la entrevista Bush-Batlle- no sé si a nuestro país, al menos a un grupo de países latinoamericanos. ¿Qué señal sacó usted?
LB - Creo que hay una gran predisposición de los estadounidenses y del gobierno estadounidense favorable hacia Uruguay. Me lo dijeron en las entrevistas y me comentó el presidente Batlle que también a él se lo expresaron. Son absolutamente conscientes de la relación de amistad histórica entre los dos países, más allá de lo que pueden ser circunstancias.
EC - No siempre se dio esta proximidad, ¿no? ¿A qué se debe? ¿A las actitudes del presidente Batlle desde que asumió el cargo, tan pro ALCA, tan pro acuerdo con el Nafta, etcétera?
LB - Creo que el presidente ha logrado un ambiente muy favorable hacia Uruguay y hacia el gobierno uruguayo actual.
EC - Mientras tanto, el gobierno anterior, el del doctor Sanguinetti, era más proclive a las aproximaciones con Europa, ¿no?
LB - No se puede hacer comparaciones exactas entre los gobiernos porque estos se desarrollan en tiempos distintos. Los momentos para desarrollar políticas hacia Estados Unidos o hacia Europa no tienen por qué ser los mismos, la actitud europea de hiperproteccionismo, sobre todo en los campos de la agricultura y las carnes, se ha visto exacerbada en los últimos años, y la actitud estadounidense de apertura hacia los países de América del Sur también ha aumentado, incluso con el cambio de gobierno, la actitud del gobierno republicano parece estar mucho más fuertemente inclinada hacia América que la del gobierno demócrata de Clinton. Una cosa es consecuencia de la otra.
***
EC - Hablemos de cuestiones que no tienen estrictamente que ver con su cartera. Usted es un hombre del Foro Batllista, pero desde que asumió como ministro se lo ha visto muy afín, muy cercano, muy compenetrado con las ideas y el rumbo de la gestión del presidente Jorge Batlle. ¿Dónde tenemos que ubicarlo hoy en la interna colorada?
LB - No hay ninguna duda de que soy una persona del Foro Batllista. Lo que pasa es que, como sucede con todos los ministros del Foro, como Stirling, Opertti, Davrieux y conmigo, es que estamos permanentemente en la acción directa del Poder Ejecutivo, en relación permanente con el presidente de la República y en la obligación de expresar o transmitir posiciones del gobierno y el Poder Ejecutivo. Por otra parte, le diría que no hay discrepancias sustanciales entre lo que pueden ser las grandes ideas de este gobierno y las posiciones del Foro, entonces no creo que haya que encontrar matices.
EC - Entre otras cosas, las especulaciones que puede haber habido en torno a este tema se vieron alimentadas en el mes de enero, en el episodio en que el Senado juzgó negativamente la conducta de Salomón Noachas como presidente del Banco Hipotecario por la asignación de viviendas del banco para él mismo y varios familiares directos. En aquel momento, cuando Noachas había resuelto renunciar, usted declaró al diario El País que éste había seguido el único camino que correspondía frente a lo sucedido: presentar su renuncia. Y cuando le preguntaron sobre las declaraciones formuladas por el senador -también del Foro Batllista- Ruben Correa Freitas, quien dijo que la actuación de Noachas no tenía visos de ilegalidad y que los problemas éticos y morales no debían considerarse para las acciones políticas, usted fue muy firme en sostener: "Lamento discrepar profundamente con el senador. Para los hombres públicos, la legalidad rige como para cualquier ciudadano, pero además las garantías éticas y morales son valor esencial para la acción política. Entonces, ante una situación como la que se planteó en el Senado, el único camino posible que quedaba era la renuncia de Noachas. Como gobernante puedo hablar de moralidad y ética".
LB - Sí, fue una discrepancia que tuve con el senador Correa Freitas, lo que me parece que a ninguno de los dos nos aleja del Foro Batllista, podemos tener posiciones distintas en determinados temas. No volvimos a discutir entre nosotros ese tema, pero me ratifico en lo que dije. Primero, creo que el episodio Noachas no debe embarcar a todo el Foro Batllista, fue el episodio de una persona que cometió una falta. Cuando esto se analizó en el Senado quedó en evidencia, tanto que finalmente renunció. Lo vuelvo a decir: era el único camino que tenía. Segundo, en cuanto a la presunta separación entre legalidad y ética en la acción política, realmente no comparto esa posición; al revés, le diría que primero está el tema ético, además del legal que nos abarca a todos. Quien comete una falta o un delito no está alejado del juicio que se merece como dirigente o como funcionario público o político, pero nadie que haga política y que de algún modo pretende influir en la vida de todos nosotros y de la sociedad uruguaya mediante la acción política puede hacerlo si no tiene referentes éticos claros.
EC - Con esos antecedentes, ¿cómo observa el caso del ex ministro de Turismo, Benito Stern? El fiscal Möller pretende procesarlo por
abuso de funciones, pero el Tribunal de Apelaciones aceptó la tesis de Correa Freitas sobre la inmunidad de los ex ministros.
LB - Ahí hay una discusión de tipo jurídico en la que francamente no voy a dar opinión. Además está hecha la apelación ante la Suprema Corte de Justicia, que será la que finalmente tenga la última palabra. De manera que ahí hay un campo referido a la interpretación del texto constitucional; se resolverá como corresponde y como indica la Constitución, mediante lo que diga la Suprema Corte de Justicia.
Por otro lado, está lo que todos nos hemos puesto a pensar ante este tema: cómo creemos que debería ser la normativa que regula todo este tipo de cosas. Creo que los ministros y los altos funcionarios del Estado que toman decisiones sobre una cantidad de temas que tienen que ver con intereses económicos, como por ejemplo adjudicar o anular una licitación, hacer lugar o no a un recurso, deben tener una protección personal en cuanto a la responsabilidad civil y la que se les pueda atribuir por este tipo de decisiones. Son decisiones que hacen a la función pública y cuya responsabilidad en todo caso debe ser atribuida al Estado, no a la persona. Distinto es cuando se comete delitos establecidos por el Código Penal, casos en los que creo que la normativa debería establecer que quienes los cometen deben ser juzgadas y sancionadas y no eximidas o liberadas de responsabilidades en ese campo.
Pero quiero dejar bien claro que no me estoy refiriendo en especial al caso del señor Benito Stern, porque ése es un tema que está resolviendo la
Justicia; le estoy diciendo lo que yo creo que debería tener la normativa. Creo que en definitiva el país la va a tener que encarar, porque este tipo de dudas no es bueno.
EC - ¿Por qué vía? ¿Una reforma constitucional, por ejemplo, que deje esto esclarecido?
LB - Cuando haya una reforma constitucional seguramente se va a tocar este tema y se va a buscar un texto más claro.
EC - Para usted debería establecer este tipo de separaciones.
LB - Sin ninguna duda, debería establecer que en cuanto a todo lo que son los actos administrativos la responsabilidad civil no debe alcanzar a quien toma las decisiones; en cuanto a lo que tiene que ver con delitos, no puede haber una protección. No la hay para los propios legisladores.
EC - ¿Estas son opiniones suyas, no de su grupo político?
LB - Son opiniones mías.
***
EC - Usted fue ministro de Ganadería durante el tramo final de la segunda administración Sanguinetti. Además, en este período de gobierno, por ser ministro de Defensa, le tocó intervenir de cerca en los operativos antiaftosa, tanto en el del año pasado como en el actual. ¿Usted tiene una evaluación de las consecuencias que ha dejado este último brote en el sector agropecuario y en la economía del país?
LB - Sí. Cuando fui ministro de Ganadería tuvimos la suerte de abrir los mercados asiáticos para las carnes uruguayas, con el doctor Barozzi. Recuerdo que éste estuvo recorriendo Japón, Corea, Indonesia y Malasia y se fue logrando que esos países empezaran a aceptar las carnes uruguayas y que se empezara a generar la posibilidad de exportar. En aquel momento le dábamos una enorme importancia a esto, como creo que hoy todo el país a raíz del tema de la aftosa se lo está dando. Creo que ha sido un contratiempo realmente muy fuerte, pero no es el fin del mundo. El choque emocional o la sorpresa ante la aparición de la aftosa en esta forma tan virulenta como ocurrió en esta última etapa en los departamentos de Soriano y Colonia originalmente, nos dejó muy conmovidos. Sin embargo, creo que es un tema que tendremos que remontar. Hemos estado muchos años defendiéndonos, exportando carne primero protegida con la vacunación y después sin aftosa y sin vacunación, ganando otros mercados.
EC - ¿Usted dice que se sobredimensionó el impacto negativo de la crisis sanitaria?
LB - Creo que es muy grave, pero que se ha sobredimensionado.
EC - Han llegado a esgrimirlo el propio presidente de la República y el Poder Ejecutivo para lanzar este paquete de medidas de mejora de la competitividad para el agro y otros sectores de la actividad nacional que se conoció la semana pasada.
LB - Está bien, lo comparto y me parece que las medidas son excelentes, que realmente generan un alivio muy importante al sector. Pero depende de cómo se lo haya tomado... Tengo la sensación de que muchos sectores lo han tomado como una cosa de la que no nos podemos recuperar. A eso me refiero cuando digo que el problema ha sido sobredimensionado.
EC - Hoy, casualmente, el editorial del diario El Observador analiza esta coyuntura en una nota titulada "La aftosa en su justa proporción", y entre otras cosas señala, a propósito de las consecuencias financieras, que esto trae dificultades en la cadena de pagos en lo inmediato, presumiblemente menores precios en el futuro, pero que la consecuencia financiera de la pérdida de mercados de exportación en general "ha sido exagerada y a su sombra se gestó la decisión de refinanciar deudas y suspender ejecuciones de productores rurales que no supieron encarrilar sus negocios y cuyas dificultades son de larga data, y nada tienen que ver con el estallido aftósico". ¿Qué dice usted?
LB - No tengo ahora las cifras, pero en el año 1999, cuando estábamos con aquel tema del cupón cero -la primera vez que se habló de ese tema, otra de las cosas que hicimos cuando estábamos en el Ministerio de Ganadería, a partir de una solicitud de los productores-, los deudores eran aproximadamente la mitad de los productores, el 50%; el otro 50% no estaba endeudado. ¿Cuántos de esos deudores en el fondo son consecuencia de una situación de falta de escala o del cambio y complejización de la producción que comprometen su realidad personal o individual? No lo sé. Es indiscutible que el tema de la aftosa provocó un contratiempo, un revés y una dificultad económica en los productores, me parece que nadie lo puede discutir. También me parece que las medidas tomadas no pueden ser aplicadas distinguiendo a unos y otros, que no se puede analizar si Fulano tiene tal escala o está en el basalto y no llega a producir a los niveles que debería, o que no tiene escala de superficie o de inversiones para ser rentable. Es imposible hacerlo uno por uno. Creo que las medidas resueltas por el gobierno son excelentes en el sentido de que si a cualquier productor -no agropecuario- se le dice que durante un año no paga, que puede quedarse tranquilo y trabajar, que después durante tres años paga solamente intereses -estamos sumando cuatro años- y que después, con el 20% de lo que está debiendo hoy, cancela la deuda... Me parece una solución financiera excepcionalmente buena para un deudor.
EC - ¿Pero en definitiva no se está atendiendo una situación problemática que viene de antes y que tiene poco que ver con la aftosa?
LB - Esa situación problemática viene de antes pero se ha visto agravada por el episodio de la aftosa. No olvidemos que cuando apareció el brote de aftosa las exportaciones de carne uruguaya estaban aumentando a gran velocidad. Justamente, yo había estado en Estados Unidos hablando con el embajador Fernández Faingold y él me decía que los pedidos de carne uruguaya eran cada vez mayores, que iban en aumento, y a buenos precios, por lo que las exportaciones de carne se estaban transformando en la locomotora que iba a sacar adelante a buena parte de los productores. Eso sufrió un traspié y el gobierno tomó las medidas que ha tomado para dar aire al productor.
EC - Pero no sólo a los productores ganaderos, sino a todos.
LB - Algunas de las medidas son para todos, la rebaja del gasoil alcanza a todos los fletes, a los taxímetros y a los ómnibus, y la rebaja de aportes también, pero las medidas de prórroga de pagos sobre deuda son estrictamente para el sector rural.
EC - En definitiva, ¿qué lección, qué mensaje deja esta crisis de la aftosa?
LB - Creo que deja un mensaje de que de alguna manera debemos entender que por más que hagamos las cosas bien, como las hemos hecho, a veces desde afuera nuestros vecinos nos transmiten este tipo de situaciones. De la misma manera que un día Brasil, en enero de 1999, devaluó y provocó una conmoción, ahora la aftosa es otro golpe a nuestra economía, también provocado por el vecindario. De modo que tenemos que aprender a vivir con esto que no podemos modificar.
Siento que el gobierno ha actuado bien. Se lo digo con una mentalidad -como la tuve- de ministro de Ganadería, atendiendo al sector rural muy bien, con un gran esfuerzo del Banco de la República, que no es un barril sin fondo. El Banco de la República cambia sus activos de corto plazo por activos de largo plazo, a 20 o 25 años, por cifras importantes, lo que realmente significa un gran esfuerzo. De alguna manera, se ha probado cómo responden la sociedad, el gobierno y los productores ante una instancia difícil. En ese sentido creo que ha sido positivo.
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Transcripción: María Lila Ltaif Curbelo
Edición: Julieta Sokolowicz
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