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 jueves, 19 de abril de 2001       

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La educación en valores y sus derivaciones: laicismo, religiosidad, subsidio a privados...


Subsecretario J. C. Cardoso: "Hemos obtenido un radicalismo laico que no fue el que quiso Varela, y que hace que tengamos temor a ingresar en temas que hoy se desarrollan en cualquier parte del mundo con mucho mayor libertad".

Jorge Carbonell (Secundaria): "Varela fue claro en su rechazo a la educación religiosa. Y la educación en valores está en los programas; en todo caso debemos ajustar la metodología".


EN PERSPECTIVA
Lunes 19.04.01, hora 07.30.


EMILIANO COTELO:
En marzo pasado, el presidente Jorge Batlle lanzó a la opinión pública el debate sobre la laicidad en la educación uruguaya. Lo hizo cuando participó del foro organizado por la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (Acde). En esa ocasión, el mandatario puso en entredicho la forma en que la educación pública uruguaya entiende el laicismo.

"El laicismo nos ha llevado a decir lo que el laicismo no quiere decir. Nos ha llevado a decir que como no podemos ser hinchas de Peñarol, Nacional, Wanderers ni Bella Vista, el fútbol no existe, entonces la bolilla fútbol no existe porque somos laicos. Grave error. Los valores morales, los valores éticos tienen que estar en la base de la enseñanza de los seres humanos", dijo Batlle entonces, y agregó: "¿Podemos seguir diciendo que el fútbol no existe porque no queremos ser budistas, islámicos, católicos, umbandistas, ateos ni agnósticos?".

Desde entonces, el planteo ha removido esta cuestión. Uno de los antecedentes más cercanos es la polémica entablada entre el ministro de Educación y Cultura, Antonio Mercader, y la integrante del Consejo Directivo Central de la Enseñanza Pública, Carmen Tornaría, a raíz de la carta que ésta publicó en el semanario Búsqueda.

Y el tema llegó a la Comisión Coordinadora de la Educación, tal como lo había anunciado en su momento el propio Mercader. Esa Comisión está integrada por representantes del Ministerio, de la Administración Nacional de Enseñanza Pública (Anep), de los colegios privados católicos y laicos, así como de la Universidad de la República y de las universidades privadas.

Para conocer en qué términos se desarrolló este encare, estamos en comunicación en primer lugar con el subsecretario de Educación y Cultura, maestro José Carlos Cardoso. ¿Cuál era el objetivo de la reunión de ayer?

JOSÉ CARLOS CARDOSO:
La definición que se había adoptado en la reunión anterior era comenzar a debatir una propuesta pública del presidente de la República, para el cual el ámbito de la Coordinadora es bien adecuado, para analizar hasta qué grado la laicidad en el Uruguay ha sido una actitud estratégica del sistema educativo, y hasta qué grado esa actitud es hoy una limitante para el desarrollo de una educación que apunte a los valores en mayor profundidad. 

Ese es el objetivo, porque el presidente no fue lo suficientemente amplio como para habernos dado todas las pautas sobre este tema, pero fue lo suficientemente removedor como para decir "Este es un concepto arraigado en nuestro sistema. ¿Hasta dónde ha sido una limitante, y hasta dónde una virtud?". Por allí comenzó el debate.

EC - El Ministerio de Educación ¿tiene ya una línea de acción, una propuesta sobre lo que debería cambiar en la enseñanza uruguaya en esta materia?

JCC - El ministro hizo ayer un planteo muy concreto, apuntando a remover la concepción (que además quedó patentizada una semana y media atrás, cuando una consejera de la Anep manejó el tema de la Anep como una actitud que desde nuestro punto de vista no tiene un fundamento acertado), en que la laicidad es una limitante para poder avanzar en el desarrollo de una propuesta educativa que afronte los temas de valores con mayor profundidad. Lo que hemos obtenido es un radicalismo laico que hace que evitemos, como lo expresó el presidente, o tengamos temor a ingresar en temas que hoy se desarrollan en cualquier parte del mundo con mucho mayor libertad de lo que se hace en el Uruguay. Lo que hace más de 100 años comenzó siendo una garantía del sistema educativo, hoy es una actitud mucho más profunda que evita a veces abordar o profundizar en estos temas, y hemos adoptado la postura de Varela con mucho más radicalismo que el que el propio Varela la planteó.

Después, la discusión se puede abordar en distintas líneas, como se hizo ayer: por un lado un informe sobre la educación en valores que hizo el presidente del Codicen, licenciado Javier Bonilla, por otro lado un propuesta de ver si el tema da garantías de libertad (que es un tema de fondo: si los padres pueden elegir la educación en el Uruguay). Hay distintas vertientes, y por lo menos en el inicio del debate quedaron planteadas.

EC - En línea también está el presidente del Consejo de Educación Secundaria, profesor Jorge Carbonell. ¿Cómo observó el comienzo de esta discusión?

JORGE CARBONELL:
Es bueno que se dé esta discusión. Hay algunas interpretaciones que llevan a un análisis más profundo, que tendremos tiempo de hacer.

EC - ¿Usted no comparte la visión del presidente de la República sobre las consecuencias prácticas del laicismo "como está entendido en Uruguay"?

JC - No tengo discrepancias. Hay una versión de prensa en que, volviendo al tema del fútbol, parece que hubo un pequeño scrimage y hubo gente que no vio quién "levantaba el centro" a quién. La situación que planteó el presidente, como usted lo leyó, es que no podríamos ser hinchas de Peñarol ni de Bella Vista, ni de Wanderers, dijo que ni siquiera de Nacional, que es el cuadro de sus amores, de manera que no podemos enseñar religión. Lo que probablemente debemos hacer (y en ese sentido me adhiero totalmente) es no eliminar la bolilla "Fútbol"...

EC - El presidente dijo que, "como no podemos ser hinchas de Peñarol, Nacional, Wanderers ni Bella Vista, el fútbol no existe, entonces la bolilla fútbol no existe". ¿Efectivamente no existe? ¿Estos temas no se tratan en la educación uruguaya?

JC - Creo que es una expresión que se debe interpretar en el sentido correcto: en algunos casos no existe o no están bien tratados, porque tenemos un cuerpo docente heterogéneo, que en su mayoría está sufriendo las consecuencias de la preparación que recibió durante la época de la dictadura... 

Hay una serie de elementos que se debe ajustar. Por ejemplo, en algunas facultades, o para el ingreso a los institutos de formación docente, se practica tests o pruebas que revelan que los estudiantes no saben toda la matemática o todo el idioma español que uno pretende que conozcan todos los egresados de sexto año de Secundaria. Y yo decía ayer que la facultad de la vida está diciendo que tenemos algunos déficit en la transmisión de valores, y es lógico que así sea porque, además, hay una evolución muy rápida en la sociedad. Quizá sea conveniente tener en cuenta una actualización de la metodología.

EC - Pero, por lo que veo en algunas crónicas, usted enfatizó que "la bolilla" está.

JC - Sí: eso quedó muy claro en la exposición de Bonilla, que punteó minuciosamente varios de los temas que tienen que ver con la formación de valores. Por eso digo que "la bolilla" está; lo importante es que se la trate con la profundidad y la metodología correspondiente.

EC - Una de las cuestiones que se terminó discutiendo es si el Estado debe subsidiar a la educación privada, y en particular a la religiosa. Y allí fue que usted señaló que Batlle "levantó un centro" a los intereses de los institutos privados.

JC - No, no. Yo no dije eso. Alguien dijo allí que eso era lo que había dicho, pero lo que dije fue que se habilitó la posibilidad de que alguien levante el centro. Pero no dije que lo haya hecho el presidente: lo afirmé contundentemente: nos está escuchando Cardoso, y hay una grabación de toda la sesión, de modo que no hay confusión posible.

Lo cierto es que el tema deriva en ese tipo de planteamientos, con los cuales discrepo radicalmente. Incluso en este orden de confusiones se mencionó a Varela y se hizo la lectura fraccionada de un párrafo...

EC - Usted se refiere a la cita que hizo el ministro Mercader de expresiones de José Pedro Varela, extraídas de "La educación del pueblo". Refiriéndose a un proyecto holandés que consideró en aquel entonces una de las mejores soluciones, Varela señaló que los locales escolares "deberían estar disponibles para la enseñanza religiosa fuera de los horarios de clase", y que se debía desarrollar principios religiosos "comunes a todas las creencias".

JC - Dice que se debería enseñar principios "comunes a todas las religiones". Yo tengo acá una edición de la Cámara de Representantes con las obras de Varela, "La legislación escolar", y en la página 166 y 167 queda muy claro que él no es partidario de la enseñanza de la religión en la escuela. Y justifica la inclusión del artículo 59 en su proyecto de ley, donde se establece la enseñanza religiosa, y dice porqué, estando en contra teóricamente de la enseñanza religiosa en la escuela, pone ese artículo (redactado de una forma tal que la limita) en función de las circunstancias que se viven: esta es una obra del siglo pasado, hay que tener en cuenta el contexto, y hay que tener en cuenta que la Constitución de la época establecía que el Estado era católico.

EC - Volvemos a Cardoso. ¿Desde el Ministerio se entiende que hay que desarrollar en la enseñanza "principios religiosos comunes a todas las creencias"?

JCC - Sin duda. Más allá de que no podemos llevar este debate el tema de la religiosidad. Hay que tener cuidado: es un debate muy delicado, que cuesta encarar adecuadamente para no caer en falsas contradicciones o en rápidas asignaciones de criterios. Es decir no tender a que este es un debate entre clericales y anticlericales, entre quienes propender la religión y quienes no quieren propenderla, y mucho menos entre quienes quieren financiar la educación privada (lo que también se ha dicho) o no financiarla. No es esa la cuestión; la encararíamos mal si nos metiéramos en esos enfrentamientos, y además la agotaríamos.

EC - En definitiva, entonces, ¿cuáles son los próximos pasos en este tema a nivel de la Comisión Coordinadora de la Educación?

JCC - El debate va a seguir en la sesión que viene. Pero mire que habrá debates en otros lados. Habrá que estar atentos, porque sin duda va a ser... ya se anuncia un debate en la Cámara de Diputados. Y seguramente habrá otros ámbitos en que estos temas sean discutidos. Y tendremos que tener a Varela a la vista, entenderlo mejor, porque durante mucho tiempo hemos dicho muchas más cosas de las que Varela dijo, hemos sido más radicales de lo que él lo fue en muchos aspectos. Ayer decíamos en la Coordinadora, se lo planteábamos al profesor Carbonell, que no creemos que Varela haya dicho lo de la inclusión de la educación religiosa a contra horario sólo por la circunstancia en la que vivía o por querer alcanzar el objetivo de la reforma. La propia concepción de Varela y sus mentores, los filósofos franceses, abundan en que la participación de los alumnos en actividades espirituales, religiosas, que lleven a concepciones morales, son parte fundamental en la vida de las personas y de la libertad individual. Es por allí que va la cuestión, no sólo por una circunstancia de época. Hay un concepto de fondo en la propuesta vareliana, y creo que también lo tenemos que rescatar. Y además estaremos dando la oportunidad de debatir estos conceptos en estos tiempos. A veces demoran mucho en ser discutidos y las nuevas generaciones de pronto nunca abundan en ellos. Creo que el debate va a ser bien interesante.

EC - ¿Algo para agregar en el final, profesor Carbonell?

JC - Creo que vamos a tener tiempo. Simplemente querría leer un párrafo de la página 166 del libro que le mencionaba:

"Como principio, nosotros creemos que es erróneo el que aconseja la enseñanza dogmática o del catecismo en la escuela, de cualquiera de las religiones positivas que se trate. Y en consecuencia no lo aceptamos como doctrina, ni al redactar el artículo 59 han servido de base nuestras opiniones doctrinarias en la materia". Y termina el párrafo: "Acatamos, pues, el hecho que se produce, sin reconocer la exactitud de la doctrina, y, haciéndolo, creemos que seguir las inspiraciones del buen sentido que aconsejan, en la confección de las leyes, establecer lo mejor posible, aunque no sea lo mejor"

Es claro que no está de acuerdo con enseñar catecismo ni enseñar religiones en las escuelas. Esto nos va a dar tiempo para madurar mejor las cosas; lástima que en algunos casos se produzca ese tipo de derivaciones sobre la forma de subsidiar a la enseñanza religiosa. Estoy de acuerdo con Cardoso, y creo que es un tema que no nos debe distraer en este momento. El presidente de la Asociación de Colegios Católicos, Pedro Incio, lo planteó ayer en la Comisión y, cuando se discute sobre laicidad, muchos derivan en este otro tema que es otra cosa completamente distinto.

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Transcripción y edición: Jorge García Ramón