|
Contaminación con plomo en La Teja (VII)
Eduardo Gudynas (secretario ejecutivo del Centro Latinoamericano de Ecología Social): "Falta introducir seriamente una política ambiental en cualquiera de los partidos políticos. Decir quién tiene la culpa es una parte del problema, pero hay que llamar a una estrategia de responsabilidad compartida".
Beatriz Argimón (ex presidenta de la Comisión de Medio Ambiente de Diputados): "El primer eslabón que debió haber puesto operativos los controles, que fue la repartición respectiva de la IMM, no visualizó la importancia del tema como después sí ocurrió"
EN PERSPECTIVA
Miércoles 21.03.01 - Hora 09.45
DIEGO BARNABÉ:
El domingo pasado en las páginas del diario La República Eduardo Gudynas reflexionaba sobre políticas ambientales a partir del caso de contaminación en el barrio La Teja, aquí en Montevideo. En una columna de opinión, cuyo título era "La ecología política del plomo", Gudynas señalaba: "En La Teja ha fallado casi todo lo que podía fallar y sólo la constancia de los vecinos ha permitido poner en evidencia este drama. Tanto las reparticiones ministeriales como el Municipio han actuado tardíamente y sus progresos son lentos. El gobierno central, que supuestamente debería velar por el bien público y defender los intereses generales, se ha mostrado lerdo. Otro tanto ha pasado con la Intendencia de Montevideo. Unos y otros sabían desde fines del año 2000 sobre esta situación pero parece que fue necesaria la denuncia periodística para llegar a medidas concretas". Esto es sólo una parte de ese artículo más extenso.
Eduardo Gudynas, secretario ejecutivo del Centro Latinoamericano de Ecología Social (Claes), nos acompaña esta mañana. Agreguemos que también es secretario de la Red de Organizaciones No Gubernamentales Ambientalistas en Uruguay. Hemos conversado con él en otras oportunidades, sobre otros asuntos que hacen al medio ambiente en nuestro país. Esta mañana a partir de su análisis, sus opiniones sobre el caso de La Teja, nos interesaba volcar esta otra forma de mirar este problema instalado en la ciudad de Montevideo.
¿Por qué en La Teja ha fallado casi todo lo que podía fallar?
EDUARDO GUDYNAS:
Porque este caso de la contaminación con plomo no es un accidente agudo sino que son problemas que se vienen arrastrando desde hace mucho tiempo. La contaminación por plomo revela un proceso crónico de larga data. Tenía que haber habido más de una oportunidad en que, si hubieran existido los controles adecuados, sea por la vía ambiental, sea por la vía sanitaria, en la salud de los vecinos, estos problemas tendrían que haberse hecho evidentes mucho antes.
El segundo aspecto que preocupa, mirando como observador atento desde afuera la situación, es que la denuncias por lo menos se comenzaron a realizar desde agosto del año pasado y todo esto tomó estado público y parece haber habido una reacción enérgica con movilización del Estado a todos sus niveles a partir de las denuncias periodísticas de febrero pasado. A uno le queda la sensación de que, más tarde o más temprano, cuando aparecen estos problemas que atienen a la salud de los vecinos o a la calidad del ambiente va a tener que terminar en un medio de prensa para poder concitar una atención efectiva para que se tome medidas.
DB - Tú decís en el artículo, más adelante, que en un país desarrollado una crisis como ésta seguramente terminaba a estas alturas en más de una renuncia, así como en un llamado a sala del intendente y una interpelación ministerial.
EG - Sí. Creo que hay un paralelo que deberíamos hacer -sé que lo ha hecho ya más de una persona- entre la crisis de la aftosa del año pasado, que en pocas horas movilizó a todo el Poder Ejecutivo, hubo reuniones en el Parlamento y se dedicó todos los recursos necesarios para resolver el problema. Aquí estamos en un problema que a mi juicio es de mayor gravedad que el de la aftosa, porque involucra no la salud del ganado sino la de personas. Son nuestros vecinos, son uruguayos, son conciudadanos y todavía estamos sin saber exactamente cuál es el origen de la contaminación, seguimos ante datos confusos de la extensión de esa contaminación porque parecería seguir ampliándose, y hay discusiones sobre cómo revertirla y qué asistencia necesitan esos vecinos, sin duda de bajos recursos y que merecerían todo nuestro apoyo. En un país desarrollado ha habido más de un ejemplo: una situación de esta gravedad -creo que no exagero- terminaba llevando a responsabilidades políticas e institucionales. Eso no implica decir que necesariamente se haya actuado mal o bien a título personal, sino que necesitamos una reflexión a título de las instituciones: ¿funcionaron o no?
DB - ¿La inexperiencia es una excusa válida?
EG - Creo que no; se puede decir que Uruguay tiene inexperiencia de memoria institucional, de sus ministerios o de la Intendencia para abordar estas temáticas ambientales, el Ministerio de Medio Ambiente tiene unos 10 años, pero lo ambiental no es nuevo en el mundo y esto depende en gran medida del aporte de técnicos. La bibliografía está disponible, los problemas de contaminación por plomo han sido objeto de estudios en los países desarrollados, especialmente en Estados Unidos y varios países europeos, desde hace décadas. Pero además han estado asociados a una profunda reflexión política que era en lo que me interesaba avanzar en ese artículo del diario la República. Es toda una tradición, que en nuestro país podría referirse a la coalición de gobierno, de origen liberal en un sentido muy amplio, como una tradición de izquierda que podría referirse al gobierno municipal de Montevideo, las dos tradiciones han tratado los temas ambientales. En algunos casos, por ejemplo la tradición liberal, desde principios del siglo XX, con el presidente Teddy Roosevelt en Estados Unidos, que armó las políticas de protección diarias naturales a partir de un concepto de no desperdiciar la naturaleza. Vamos a un análisis más reciente, por ejemplo la administración del presidente Nixon, en Estados Unidos eran los republicanos y la línea de pensamiento liberal la que armaba los pensamientos ambientales. Una discusión en sentido inverso tenía lugar en Europa con una tradición que venía de lo que podemos llamar izquierda en sentido muy amplio, de cómo construir una política ambiental. Entonces, mirado como uruguayo, siglo XXI, tanto la tradición liberal como la de izquierda tienen un componente político ambiental. ¿Por qué no se lo aplica en Uruguay? Ese es el tema, el drama y los problemas a que hoy nos enfrentamos. Me van a decir que hay políticas ambientales. Las hay, pero son puntuales, no están articuladas y en muchos casos son reactivas. Si hoy, por ejemplo, tenemos una política ambiental para controlar la contaminación de desechos y efluentes sobre cursos de agua. Pero ¿cómo vinculo una política ambiental que ataque la contaminación con una política económica de desarrollo? Ahí está el quid de la cuestión: cómo ofrezco opciones de desarrollo y económica y ambientalmente viables, cómo hago el ordenamiento territorial incorporando el ambiental. Creo que esta situación del plomo es un síntoma que refleja un problema más grave, que es la falta de introducir seriamente una política ambiental en cualquiera de los partidos políticos.
DB - Es un problema que denuncia lagunas.
EG - Lagunas muy graves. Muchas veces se ha comentado en este espacio -lo ha hecho el analista político Bottinelli- que si bien Uruguay mantiene los más altos niveles de pertenencia y apoyo al sistema democrático y de creencia en los sistemas políticos, esos niveles han caído sin parar en los últimos años. Esos niveles no sólo caen porque uno considere que el Parlamento funciona bien o mal o porque considere que los ministros están bien o mal, sino también por estas fracturas que se dan a nivel del vecino común. Espero que alguien, sea de la Intendencia o del Estado, me atienda este problema urgente, que está más allá incluso de la cuestión laboral, del empleo o de la vivienda; es la salud de mis hijos.
DB - Estas cosas te llevan a decir que ninguna de las dos tradiciones, la liberal por un lado y la de izquierda por otro, tiene una política ambiental definida, que es más o menos lo mismo que decir que ninguno de los diferentes partidos políticos, más allá de alguna frase, algún párrafo, algunas páginas en algún programa político, tiene una política ambiental definida.
EG - No la tienen. Lo más parecido a una política ambiental estructurada en Uruguay es la discusión de la estrategia nacional de conservación de la biodiversidad que encaminó el Ministerio de Medio Ambiente un tiempo atrás. Con el mismo título que les estoy contando, verán que una estrategia de biodiversidad es un componente muy pequeño en algo que es mucho más grande. A título de ejemplo, es cómo vinculo yo proteger las áreas naturales con la política agropecuaria. El ministro actual de Ganadería y Agricultura, Gonzalo González, tiene ideas muy interesantes, que van en buen camino, donde vincula que la calidad ambiental tiene que ver con la calidad de los productos agropecuarios que yo exporto. Pero de golpe tenemos declaraciones del presidente Batlle a favor de los transgénicos, que van precisamente en contra de esa calidad. Entonces ¿cómo articulo yo, como observador y analizando, cuál es la política estatal en este terreno? ¿Vamos a favor de la calidad del producto natural o de lo artificial? ¿Me quedo con las declaraciones del ministro Gonzalo González o con las declaraciones del presidente Batlle? Otro tanto pasa a nivel municipal, no sólo en la Intendencia de Montevideo sino también en las del interior.
DB - En el caso de la Intendencia de Montevideo tú decís que tiende a confundir política de saneamiento con política ambiental. ¿Por qué?
EG - El gran estandarte de la política ambiental municipal ha sido el saneamiento de cobertura total para Montevideo. Sin duda es un gran avance y la va a poner a la cabeza de todas las capitales latinoamericanas, pero una política ambiental es más que el saneamiento. Es también atender la calidad ambiental en los barrios de Montevideo, atender el tema de la basura, los residuos sólidos, que sigue siendo un problema ya a esta altura endémico, donde todos participan. Hay serios problemas con el tema del manejo de las áreas naturales y las áreas verdes. Pongo un ejemplo: cualquier oyente que ahora salga por los accesos de Montevideo hacia Colonia, o por la rutas 5 o 1, donde están los rulos sobre el Pantanoso, verá que sobre ese arroyo se están produciendo rellenos con camiones que van y tiran tierra, residuos, escombros, en un área de bañados sobre el arroyo que está declarada área de protección. ¿Quién controla eso? En uno de los pocos remanentes de bañados naturales que quedaba en el Arroyo Pantanoso, que necesitamos además para descontaminar el arroyo, ahora se está tirando escombros. ¿De quién es la responsabilidad? Ya sé que en la Intendencia me van a decir -me lo han dicho- que no tienen personal para fiscalizar, que habría que tener ahí un control continuo, etcétera. Todo eso es atendible dadas las circunstancias financieras y de recursos humanos que tiene la Intendencia. Busquemos mecanismos alternativos, en muchos casos con ayuda de los vecinos, para fiscalizar eso. No tengo dinero del Estado, me pongo en convenio con los vecinos del lugar porque ellos van a ser los mejores vigilantes para evitar esas descargas de residuos de camiones de escombros. Ahí tenemos cuál es el papel del Estado en sentido amplio, de cómo va a defender estos niveles de calidad ambiental y dónde puedo participar yo cuando el Estado no me funciona bien.
DB - Tratando de buscar explicaciones a por qué las diferentes tendencias o tradiciones políticas en nuestro país están atrasadas en cuanto a políticas ambientales, a lograr una política ambiental definida, y tienen serias dificultades para ponerse de acuerdo. ¿En qué medida esto no puede ser reflejo, también, de la sensibilidad que la población en Uruguay tiene por estos temas? Daría la impresión de que la clase política no se toma demasiado en serio el tema ambiental, no lo incluye de una manera importante, con destaque, en sus campañas políticas, entre los temas que se lleva a la discusión pública, porque de alguna manera son temas que no prenden en la gente, no cotizan, hasta el día en que está un grupo de gente en un barrio como puede ser La Teja donde los chiquilines aparecen con un grado de contaminación por plomo muy importante y entonces se arma tremendo revuelo y la población reacciona. Es una posible lectura.
EG - Es muy acertada. Hay dos respuestas. La primera es que todos los seguimientos de las encuestas de opinión pública de diversas empresas y un estudio reciente de la Universidad de la República encargado por el Ministerio de Medio Ambiente muestran que hay preocupación por el tema ambiental en la población. Para preguntas específicas, según los años, usualmente los niveles de preocupación están más allá de 50% de gente que responde, le interesa el tema ambiental, le preocupa e incluso hay una serie de preguntas donde se plantea el conflicto cuando hay una fábrica que contamina, si se cierra aunque se pierda el trabajo. La gente, en un porcentaje en promedio de la mitad dice "ciérrela", aunque eso afecte a las fuentes laborales. Incluso hay una encuesta de unos años atrás de la empresa de Bottinelli con una pregunta abierta: "¿Cuál es el problema más importante para usted en Uruguay?". En todos los países del mundo, en los países desarrollados, la gente contesta empleo, salud, vivienda. El promedio mundial que contesta "el tema ambiental" es alrededor del 1%-2%. Es el mismo promedio que tenía Uruguay. Entonces en Uruguay estamos más o menos como los países desarrollados, teniendo presente que somos pocos, por lo tanto el porcentaje preocupado en números absolutos es un número reducido de personas.
Por otro lado, analizado desde el punto de vista político, la tarea del político es justamente la de liderazgo. Yo estoy esperando de los políticos que me puedan adelantar problemas, estar listos para resolver nuevos problemas y además contribuir a ser factor de cambio en la sociedad. El político no puede ser sólo un ente reactivo a las demandas de las personas que vienen detrás, porque en los temas ambientales va a haber opiniones diversas y así como va a haber personas que quieran aumentar la calidad ambiental va a haber otros sectores que por intereses económicos, personales o de bienestar no quieran afectar la mala calidad ambiental. El político tiene que estar preparado para dirimir esos conflictos y ofrecer opciones de cambio.
Creo que aquí hay un ejemplo clave, especialmente para la izquierda uruguaya, que es el accionar de Willy Brandt, uno de los fundadores de la socialdemocracia contemporánea, fue uno de los activos promotores del movimiento ambiental alemán. Este Partido Verde que hoy vemos, que es uno de los más fuertes en el mundo, y el propio sentido verde que tiene el propio SPV alemán está basado en que Willy Brandt en los años 60, cuando discutía con las grandes empresas automotoras, las grandes empresas siderúrgicas por temas de calidad ambiental y demostrando visión, decía: "Yo necesito un contrapeso, yo no puedo ir solo a discutir con estos monstruos de la industria automotriz de las empresas más grandes, necesito un contrapeso ciudadano, entonces yo promuevo a esos grupos de ciudadanos". Los promovió con una actitud que puede parecer revolucionaria en Uruguay. Les dijo a los empleados públicos: "¿Usted quiere participar de grupos ambientales barriales? Yo le doy una vez por semana parte de su horario como empleado público para que vaya a trabajar y militar con un grupo ambiental barrial y yo le sigo pagando el sueldo desde el Estado". Eso contribuyó a un movimiento social de gran envergadura y fue un acto de liderazgo político. Si me dicen "Usted critica todo lo que han hecho tanto los ministerios como la Intendencia; ¿qué opciones propone?"... ¿Cómo avanzar en esto de liderazgo político? Unos u otros tienen que estar al frente de resolver este problema en términos rápidos y efectivos. Tal vez ha llegado el momento de considerar esto como una verdadera emergencia ambiental que requiere una comisión, no sólo con representantes de ministerios y de la Intendencia sino también de organizaciones ciudadanas con amplios poderes y con vínculo directo con el Ministerio de Salud Pública y la Intendencia Municipal de Montevideo, para comenzar soluciones ya. Una comisión que sea plural e independiente y que no esté atada a estos problemas de índole partidaria.
***
DB - Eduardo Gudynas nos aclaraba en la pausa que estas opiniones que está compartiendo con nosotros y que escribía en el artículo publicado en el diario La República no necesariamente representan a aquellos que componen esta Red de Organizaciones Ambientalistas en Uruguay.
EG - Exactamente.
DB - Sobre el caso que tomamos como punto de partida, el de la contaminación con plomo en el barrio de La Teja, quiero decirles que además durante esta conversación se comunicó con En Perspectiva espontáneamente la diputada Beatriz Argimón.
Con usted, diputada, hemos hablado de este tema en la medida en que usted presidió, hasta no hace mucho tiempo, la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Diputados.
BEATRIZ ARGIMÓN:
Exactamente, y fue a propuesta de quien habla que este tema ingresa a la agenda parlamentaria en la Comisión de Medio Ambiente.
DB - Usted quería hacer algunas puntualizaciones sobre lo que venía escuchando.
BA - Sí, quería hacer algunas puntualizaciones que vienen un poco a coincidir en la mayor parte de los planteos del invitado, pero también me parece importante hacer algún aporte, vuelvo a decir, coincidiendo en la mayoría de los planteos. Creo que es un buen momento para hacer un diagnóstico de cómo el país reacciona. El hablaba de que alguien había comentado en términos de cómo se trabajó cuando apareció el foco de aftosa. Quien hizo ese comentario fui yo y precisamente haciendo referencia a que en lo personal entiendo que no se manejó este tema con la rapidez con que tendría que haberse manejado frente a la angustia real de un grupo de vecinos de una determinada zona del departamento.
Las consideraciones que me interesaba hacer son: hace exactamente 10 años se crea una cartera ministerial del Ejecutivo de la época que tiene que ver precisamente con el tema ambiental. Coincidentemente, y no coincidiendo con mi partido político, en ese momento se plantea a nivel departamental un plan ambiental para el departamento de Montevideo. En ese momento yo era vicepresidenta de la Comisión de Medio Ambiente de la Junta Departamental de Montevideo, y no siendo del partido que gobernaba la capital sin embargo fui quien habló de ese tema en el plenario de la Junta. A 10 años, ¿con qué nos encontramos? En lo personal, creo y coincido plenamente en que la política ambiental departamental se ha centrado, en los últimos tiempos, más que nada en el tema del saneamiento, que es un gran tema, en el que coincidimos que hay que avanzar, pero hay otros aspectos a considerar. También entendemos que el proceso de descentralización que operó y operó bien en cuanto a la denuncia por parte de los vecinos desde la comunidad de que esto estaba pasando, sin embargo, quien es responsable en definitiva de este tema uno siente que no le dio la importancia que tenía. Eso nos preocupa. La tarea de coordinación entre los institutos públicos, que en este país cuesta mucho, a todo nivel, también costó. Cuando un grupo de legisladores vamos a La Teja y decidimos convocar a las autoridades respectivas a nuestra comisión, se constituye la comisión interna institucional que está trabajando hoy y realmente sentimos que fue en forma tardía. Por eso hacíamos mención al tema de la aftosa.
DB - Cuando Gudynas hablaba de que los políticos debían tener liderazgo en estos temas, adelantarse y no responder a las reacciones de la población cuando se plantea un problema determinado, si entendí bien se refería a que los políticos debían ser quienes creen las estructuras de coordinación que puedan responder rápidamente ante situaciones de emergencia como ésta. La pregunta para usted es ésa: ¿el sistema político uruguayo no debería haber creado una estructura de coordinación que pudiera responder rápidamente ante una situación como ésta?
BA - Cuando a nivel parlamentario alguien del sistema político tuvo conocimiento de esto, a las 48 horas se conformó la comisión interinstitucional. Lo que me parece que faltó en este caso fue, detectada la problemática a nivel del actor primero desde el punto de vista político, que obviamente funcionó y lo hizo bien, el vecino yendo al Centro Comunal a hacer la denuncia, reiteradas denuncias... Ahí debió plantearse una situación de alarma que desde la propia Intendencia Municipal de Montevideo se coordinara con otra gente y los actores que tienen que ver con este tema. Esta es una posición personal.
DB - Usted dice que en algunos ámbitos hay determinado tipo de responsabilidades, en ámbitos técnicos, de decisión, ya sea en el Ministerio de Salud Pública, ya sea en la Intendencia, que no le dieron en su momento la importancia que se le debió haber dado a esto.
BA - Creo que el primer eslabón que debió haber puesto operativo todo esto, que fue la repartición respectiva de la Intendencia Municipal de Montevideo, no visualizó la importancia del tema como después en definitiva se visualizó. En lo personal quería trasladarle hoy, en el ámbito de la Comisión de Medio Ambiente, que los legisladores que la conforman van a tener los últimos datos de esta comisión interinstitucional. Yo voy a concurrir porque, como legisladora, amén de haberlo llevado al debate, quiero seguir. Y quiero seguir porque me parece que llegó el momento de tomar alguna medida un poco más acabada, coincidiendo con el entrevistado. Si no se nos plantea hoy por parte de quienes concurren lo vamos a plantear nosotros.
DB - Usted dice que si hubiera que buscar algún tipo de responsabilidad en cuanto a la demora, en alertar sobre esto, para usted la cosa empieza por la Intendencia Municipal de Montevideo. También desde allí, desde la Dirección de Medio Ambiente de la Intendencia, se informó en tiempo y forma al Ministerio de Salud Pública. Allí entramos en una especie de problema interminable donde algunos dicen que informaron en tiempo y forma, otros dicen que no fueron informados... Pero más allá de eso, decía Gudynas en su columna de opinión que motivó la invitación aquí: "En un país desarrollado, una crisis como ésta seguramente terminaba a estas alturas en más de una renuncia, así como en un llamado a sala del intendente y una interpelación ministerial". ¿Hay lugar para eso?
BA - Yo puedo llegar a coincidir con él, pero en estos momentos me interesa mucho más este proceso de aprendizaje que todos hemos seguido con este tema, de alguna forma dar respuestas inmediatas y que no vuelva a pasar. Independientemente de que haya que buscar responsables. Es cierto, en otros países ya hubiera habido renuncias e interpelaciones. Quienes hemos seguido la temática ambiental en otros países sabemos que es así.
También es cierto que en 10 años ha avanzado mucho la conscientización a nivel de la población sobre el tema ambiental, pero todavía hay que trabajar mucho en esto. Por eso en el Año del Voluntariado, en todo lo que tiene que ver con el tema de la participación de los vecinos y de la gente en este tema fundamental, sería bueno que todas las intendencias apostaran también, en el tema ambiental, a trabajar más en conjunto con las organizaciones no gubernamentales en este sentido.
DB - De todas maneras, de existir algún tipo de sanción, de ser necesaria, dirigida a los actores a nivel público que han tenido incidencia en este tema, ¿a quién corresponde dictar esas sanciones?
BA - Depende; a nivel departamental, obviamente, los ediles son quienes tienen la palabra. A nivel nacional, el Legislativo. Desde este punto de vista nosotros vamos a ver hoy ese diagnóstico acabado que seguramente presentará esta comisión y en ese sentido nosotros vamos a proponer alguna acción de futuro.
***
DB - Eduardo: ¿algún comentario sobre las palabras de la diputada Beatriz Argimón?
EG - Yo he mirado esto desde la óptica ciudadana. Quién metió la pata primero, si fue la Intendencia o el Ministerio de Salud Pública, en este momento no es lo más importante porque uno y otro no están actuando con la celeridad que todos esperábamos. Hacer una arqueología del origen del primer error no me parece lo más urgente porque estamos con varias dificultades en este problema. Por eso hay que considerar abordar el problema tratando de salir de ciertas estructuras institucionales a nivel municipal y ministerial que no están funcionando bien. No hay que pensar que sean culpas personales, como advertía antes, es un modo de actuar de la institución que va desde cómo me atiende el portero hasta el funcionario que está manejando el examen clínico, si me dice que necesita tal y cual sello, me atrasa tal expediente. Hay muchos vicios burocráticos e institucionales que hacen enlentecer esto.
DB - Sobre este caso de contaminación con plomo en La Teja todavía alguien que nos escucha pueda preguntarse: "¿Es para tanto?". Me gustaría detenerme en algunas líneas de esta columna de opinión que tú escribiste para el diario La República: "Puede predecirse que los costos humanos y económicos de este hecho serán muy altos". ¿Por qué?
EG - Ahí, de nuevo, la experiencia internacional es muy importante. En los casos de este tipo de contaminación, donde está involucrado tal vez el suelo, los costos de recuperación y reparación ambiental son altísimos. El ejemplo de sentido común que ponía en la columna es: ¿quién va a querer mudarse y comprar una casa en ese barrio, con esos niveles de contaminación por plomo? ¿Quién lo va a hacer? Aquí la gravedad del asunto es muy alta. Está asociada además a un problema social. De hecho y de nuevo mirando la experiencia internacional, gran parte de la contaminación por residuos tóxicos en Estados Unidos en los años 60 y principios de los 70 se observaba que ocurría en los barrios más pobres, usualmente comunidades de negros o chicanos en Estados Unidos. De ahí nació el movimiento que se llama de justicia ambiental; es cómo combatir la asociación entre la mala calidad ambiental y la pobreza.
¿Qué tiene que ver esto con el tema político? Tiene mucho que ver, porque si ustedes examinan las estrategias de acción de lo que sería el Ministerio de Medio Ambiente de Estados Unidos verán que tiene una estrategia de acción y de justicia ecológica. ¿Nosotros tenemos esa estrategia de acción? No hemos tomado conciencia de que gran parte de nuestros asentamientos marginales están sobre arroyos y sufren la contaminación de esos arroyos, en este caso en La Teja, una barriada popular, que no sabemos muy bien la extensión de la contaminación y que si está en el suelo implicaría tareas de sellado del suelo, que es lo mismo que decir "tengo la mugre, la meto debajo de la alfombra y pongo una buena moquete para que no salga la mugre de abajo", o tareas de remoción y tratamiento de esos residuos. Esto tiene consecuencias económicas a nivel inmobiliario y en la salud de esos vecinos, que van desde la pérdida de jornales hasta los gastos que les ocasiona todo este tratamiento y seguimiento médico, y así sucesivamente.
DB - Sobre este tema están también en cuestión los controles y monitoreos. "Mucho se hubiera ahorrado si los sistemas de monitoreo y control ambiental operaran adecuadamente. No puede pasar desapercibido que la contaminación por plomo es de larga data y no un mero accidente puntual, de donde esa falta de control se arrastra, probablemente, desde hace años". "La exigencia de esos monitoreos, y en especial su fiscalización, es una tarea ineludible de la Intendencia Municipal de Montevideo en este caso, y no puede ser delegada a las empresas para que se controlen a sí mismas".
EG - Exactamente. Creo que también debemos precisar la importancia del monitoreo, que sea abierto y plural, que los vecinos tengan acceso a la información; eso es de costumbre en todos los países. De hecho, en otros países el sistema funciona casi al revés que aquí, porque cada empresa debe hacer una declaración jurada de la emisión de contaminantes. Esa declaración jurada se hace pública y se entrega a la autoridad gubernamental competente en el monitoreo, después la autoridad competente va y fiscaliza si lo que declaré bajo juramento es cierto o no. Si no es cierto y yo mentí en mi declaración jurada las sanciones son enormes y drásticas. Pero también le doy la oportunidad al vecino de ver qué es lo que dice la empresa de la esquina que está largando al aire o al agua y promover mis propios controles. Eso no está funcionando en Uruguay. No funciona tanto por problemas a nivel ministerial como a nivel municipal, por esa tendencia de considerar esos datos como secretos que lesionan la imagen de las empresas y que hay que mantener en reserva. Esa tarea es ineludible, debemos pasar a un sistema de declaraciones públicas de emisiones contaminantes.
DB - Esta mañana el diario El Observador indica que la Intendencia Municipal de Montevideo y la Dirección Nacional de Medio Ambiente procuran aislar del medio contaminante al niño Matías Arias, al que se le detectó mayor nivel de plombemia, 47 microgramos por decilitro de sangre. En relación a esto digamos que la directora del Departamento de Toxicología de Facultad de Medicina, Mabel Burger, dijo que "los resultados de plombemia de las muestras de sangre que se está tomando a niños y embarazadas de La Teja son la primera referencia de la contaminación por plomo en la zona, pero se trata de un proceso que recién comienza y que puede demandar entre seis meses y un año para llegar a un diagnóstico definitivo". La jerarca recordó que la contaminación por plomo en Uruguay no es un problema nuevo y que ya se había constatado una situación de similares características en Malvín Norte en 1994, cuando una fundición instalada en la zona se había transformado en una fuente de contaminación. También reconoció que el traslado hacia el interior del país de industrias que trabajan con baterías para vehículos automotores puede estar generando otros focos de contaminación en las zonas donde están instaladas, si es que no cumplen con los requisitos indispensables para su funcionamiento. En el Departamento de Toxicología, que funciona en el séptimo piso del Hospital de Clínicas, se está atendiendo a razón de 25 niños por semana, los que se están distribuyendo en grupos de seguimiento de acuerdo a los resultados de plombemia, la edad y la zona donde viven. A partir de estos datos se está elaborando un mapa de la distribución de la contaminación en la zona desde el punto de vista epidemiológico.
Como ilustración de todo esto que veníamos conversando, un oyente, Alberto, de Brazo Oriental, nos llamaba telefónicamente. Dice que trabaja fundiendo plomo antimonioso y pregunta si cabe la posibilidad de que se contamine y si hay alguna prohibición para el trabajo que realiza.
EG - Tiene que hacer las consultas pertinentes en Toxicología y hacerse los exámenes de sangre de nivel de plombemia para determinar si eso está sucediendo. Creo que la noticia que estás dando refuerza que tenemos que asumir que estamos en un estado de emergencia ambiental en este caso y que necesitamos un nuevo mecanismo para abordarla, que los mecanismos que hasta ahora están funcionando no son todo lo efectivos que esperan los vecinos del barrio o de otros barrios, como en mi caso, que no soy del barrio y estoy igualmente preocupado. Necesitamos otro tipo de mecanismo y otra actitud de llamar a la responsabilidad a las autoridades partidarias que tienen en sus manos el funcionamiento del Estado de que esto debe ser abordado enérgicamente.
DB - Tú dirías que ante situaciones como éstas el ciudadano común termina siempre desamparado.
EG - Termina desprotegido. Este tema se viene repitiendo en los últimos meses, no sólo en problemas locales de Montevideo sino en problemas nacionales que tienen que ver con qué pasa con las áreas naturales del interior del país, con la gestión del agua, con la gestión de la costa. Siempre terminamos en que al ciudadano medio ¿qué le queda? Tal vez la experiencia de los vecinos de El Pinar Norte de hace años, que reclamaron por las piletas de oxidación de las barométricas que tiraban los efluentes cerca de sus casas y tuvieron que sufrir un largo proceso judicial para ganar uno de los primeros juicios ambientales del país, pero nadie les va a pagar, nadie les va a permitir recuperar esos años que perdieron en salud y calidad ambiental. Esta es la situación que hoy vivimos. Decir quién tiene la culpa es una parte del problema, pero hay que llamar a una estrategia de responsabilidad compartida. Basta de discusiones entre reparticiones, pasemos a la acción y constituyamos algo nuevo, diferente, para no repetir estos vicios.
--------------
Transcripción: María Lila Ltaif Curbelo
Edición: Julieta Sokolowicz
|