La primera radio uruguaya en Internet

Lunes, 27 de agosto de 2001

  Ediciones anteriores
 Noticias
 Entrevistas
 La Tertulia
 Análisis político
 Economía
 Editoriales
 Especiales
 Deportes
 Documentos
 La audiencia opina
 Cultura
 Dinámica rural
 Correo de Vos
 Nacidos Para Perder
 Planetario
 Café Torrado
 Uruguayos por
 el mundo
 Empresariales
 Ojos de la Radio
 Tímpano
 Rodolfo Bebán
Acerca de la Radio
 Temas abiertos
 Spam
 Programación
 Publicidad
 Nuestra Gente
 75º aniversario
 Archivo de voces
aEscríbanos!


Bensión: La reforma tributaria 
se llevará lo que resta del 2001


"No cambia sustancialmente el contenido del IVA que pagan los sectores de menores ingresos. Para la salud, hablamos de una aplicación gradual en dos o tres años. En los combustibles, sustituiríamos una parte del Imesi por IVA, con un efecto importante para la competitividad del transporte y de los sectores productivos. Como todos los impuestos, el Cofis está recaudando menos de lo previsto".


EN PERSPECTIVA
Lunes 27.08.01, hora 09.00.



EMILIANO COTELO:
El viernes 17, el equipo económico advirtió que la economía de nuestro país no crecerá en el año 2001 y anunció una serie de medidas, entre las que se destacan la intención del gobierno de unificar la tasa del IVA en torno al 19% y la confirmación de la actual política cambiaria hasta por lo menos junio del año que viene.

Por otra parte, el miércoles pasado, el gobierno cerró un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que implica que el Fondo acepta niveles de déficit fiscal y de endeudamiento mayores a los previstos. Además, según trascendió por informes de prensa, en las reuniones con el FMI los técnicos del organismo elogiaron la prudencia con la que se maneja el gasto público en Uruguay.

Para dialogar acerca de estos acontecimientos y de las perspectivas de la economía uruguaya en general el diálogo es con el ministro de Economía, Alberto Bensión. Usted llegó el fin de semana de Washington y Nueva York, donde desarrolló una intensa agenda junto al presidente del Banco Central, contador César Rodríguez Batlle. No sólo fueron los encuentros con las autoridades del FMI, también con otros organismos internacionales, jerarcas del Tesoro de Estados Unidos, el presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, calificadoras de riesgo, etcétera. ¿Por qué toda esta serie de audiencias?, ¿por qué era necesario ese recorrido?

ALBERTO BENSIÓN:
En parte es una coincidencia, y en parte no. En el origen del tema teníamos que viajar a Estados Unidos, ya estaba acordado desde tiempo atrás, para completar el acuerdo que teníamos vigente con el FMI desde principios de este año, al que faltaba ajustar algún detalle, particularmente dos metas para este segundo semestre del año. Eso es lo que estuvo en la base del viaje: la necesidad de cerrar el acuerdo que estaba con ese grado de indefinición para esta segunda parte del año.

Aprovechamos para presentarnos como país y como autoridades ante el nuevo gobierno de Estados Unidos, ante las nuevas autoridades de ese país, particularmente en dos áreas clave de la relación de Estados Unidos con el resto del mundo, particularmente con la región, que son el Departamento de Estado y el Departamento del Tesoro; en este último caso como consecuencia del involucramiento creciente que había venido teniendo con la región como consecuencia de los sucesos de Argentina.

En tercer lugar, casi como una etapa obligada de un viaje de estas características, nuestra visita a las agencias calificadoras de crédito, con las que mantenemos una relación tan importante para el país y con las que ya desde tiempo atrás nos hemos hecho el firme propósito de mantener no sólo una relación actualizada a través del intercambio de información que se hace periódicamente entre nosotros, sino a través de una presencia personal mía, del presidente del Banco Central y de otras autoridades del país, cada vez que tenemos oportunidad de viajar a Estados Unidos. De modo que ésos fueron los tres objetivos principales. Como ve, algunos están relacionados entre sí y otros fueron una coincidencia de oportunidad.

EC - ¿En qué medida la confianza hacia el manejo económico del gobierno uruguayo, que expresaron tanto el FMI como las calificadoras de riesgo, representa una mejora para las perspectivas de la economía de nuestro país?

AB - Es obvio que la confirmación de una coincidencia respecto al rumbo que ha seguido la economía, las medidas que hemos venido tomando, la actitud general con que hemos venido encarando esta situación tan adversa que hemos venido atravesando en estos tiempos, es una buena base para afrontar el futuro y para calificar el futuro.

EC - ¿Qué quiere decir con esto último?

AB - Que si usted tiene confianza en el conductor está más tranquilo en el viaje, pero eso no le asegura que el viaje sea menos accidentado, especialmente en estas épocas tan inciertas en la región y en cierto modo también en el mundo.

EC - El objetivo del gobierno de unificar la tasa del IVA en torno al 19%, que fue uno de los anuncios que usted hizo antes de partir de viaje, el otro viernes en la conferencia de prensa a las siete de la tarde, ¿no forma parte del acuerdo con el FMI?

AB - No, es una decisión que el gobierno ha tomado en las últimas semanas y hemos anunciado públicamente en la conferencia de prensa a la que usted alude, sobre la que hemos conversado con las autoridades del Fondo, que han expresado un principio de acuerdo con estas medidas, como no puede ser de otra manera, visto desde un ángulo técnico, pero que no forma parte del acuerdo que está vigente con el FMI.

EC - ¿Por qué el anuncio se hizo justo en ese momento, antes del viaje?

AB - Coincidió que teníamos una aparición pública programada como consecuencia de la revisión de algunas metas que queríamos poner en conocimiento de la opinión pública antes de nuestro viaje. Allí aprovechamos para dar también difusión pública a algunas decisiones de política económica por distintos motivos, entre las que están la aspiración a la unificación del IVA y la continuidad de la política cambiaria.

EC - ¿Con qué objetivo se propone la unificación del IVA en el 19%?

AB - Es un tema que Uruguay conoce en extenso porque fue uno de los principales temas de la campaña electoral del doctor Jorge Batlle. Desde el punto de vista técnico -no quisiera extenderme mayormente, pero hay mucho fundamento para lo que estamos diciendo- los economistas, por formación académica, somos contrarios a las excepciones y a las tasas diferenciales en los impuestos; en el caso del IVA creemos además que la unificación de la tasa hace más independiente a la economía y a la recaudación de las fluctuaciones del ciclo. Sobre ambos argumentos podríamos abundar, pero me parece importante dejarlos como referencia para el debate entre especialistas, que en definitiva es uno de los aspectos de esta decisión.

Desde el punto de vista de su difusión pública y política, ya el doctor Batlle lo había señalado: una baja de las tasas del IVA favorece el mejor cumplimiento del impuesto, desestimula la evasión y la informalidad. Estos tres argumentos son muy fuertes, por lo menos desde nuestro punto de vista, en un sentido político y social, y creemos que van en la dirección de lo que la sociedad uruguaya ha venido reclamando en su conjunto en los últimos tiempos ante una realidad que es manifiesta, tanto la de la evasión como la de la informalidad, entre otras razones porque tenemos impuestos con tasas altas. Entre otras razones, tenemos impuestos con tasas altas porque hay una multiplicidad de exoneraciones que obligan a que paguen los sectores que están gravados y que, entre otras cosas, tengan que financiar a los que están exonerados.

EC - Seguramente usted ha escuchado o leído, en esta semana que pasó desde que hizo el anuncio, la discusión que se ha estado desplegando a nivel político en Uruguay. Concretamente, hubo una serie de preocupaciones en torno a una serie de Productos, de qué manera serían afectados por esta unificación del IVA en el 19%, por citarle algunos, el boleto, las mutualistas y otros servicios de salud, los diarios y las revistas. ¿Podemos ir viendo estos casos, lo que ustedes han pensado en torno a estas cuestiones delicadas?

AB - No, no quisiera adelantarme al debate que vamos a tener en ocasión de la presentación del proyecto. He hecho algunas afirmaciones de orden general que en este momento ratifico, que en cierto modo son la introducción a la presentación del proyecto y el debate correspondiente. No quisiera entrar en el detalle puntual de cada una de las medidas.

Las puntualizaciones que hice con carácter general son que vamos a mantener las exoneraciones para una canasta familiar mínima, básica, y esto tiene que ver con una de las objeciones que se están adelantando, quizás sin mucho conocimiento de lo que estamos diciendo, quizás con apresuramiento: uno de los objetivos fundamentales de esta reforma es mantener el nivel de IVA que pagan los sectores de menores ingresos, no vamos a cambiar sustancialmente el contenido del impuesto que pagan los sectores de menores ingresos. A eso apunta la conformación de una canasta familiar mínima básica que se va a mantener en el régimen de exoneración. Sobre esto he dado algunos ejemplos de alimentos, etcétera, que eventualmente, en la conformación final del impuesto, tener alguna variación en más, obviamente no en menos. Ese es un objetivo.

El segundo objetivo es que sabemos que hay un precio muy sensible en esta eventual transformación, que es el de la salud o de las mutualistas. Allí hemos hablado de una aplicación gradual del impuesto, en un plazo de dos o tres años. Somos conscientes de que allí hay una transformación importante que no podemos hacer de un día para el otro.

El tercer aspecto principal de esta transformación que estamos proyectando es una cierta relación entre el IVA y el Imesi en los combustibles. Sustituiríamos una parte del Imesi por IVA, que tiene un efecto importante desde el punto de vista de la competitividad del sector transporte y por extensión de los sectores productivos.

Esas son las tres bases que hemos adelantado. No quisiera entrar todavía en una discusión punto por punto, ya va a haber oportunidad de hacerlo cuando presentemos el proyecto.

EC - Lo primero que usted remarcaba es que los sectores de menores ingresos, si bien van a pagar más IVA por algunos Productos van a pagar menos por otros -por ejemplo la energía eléctrica va a pagar menos IVA-, y además van a tener Productos exonerados, de modo que la cuenta total de lo que ese sector de la población paga por IVA a lo largo de un mes, terminará siendo igual después de los cambios.

AB - Exactamente, en todo caso no será mayor.

EC - ¿Cuál es el efecto que en general se supone que estos cambios en la estructura tributaria van a producir, por ejemplo en materia de recaudación?

AB - En principio no va a haber variación. No estamos haciendo esto para recaudar más. Lo que ocurre es que aquí hay toda una serie de precauciones, que es otro de los temas sobre los que estamos trabajando con mucho cuidado, porque como se imaginará un cambio de estas características, si se aplicara de la noche a la mañana, significaría que de la noche a la mañana empresas que están pagando el 23% pasarían a pagar el 19%, y que empresas que nunca pagaron el IVA van a tener que pagar el 19%, para lo cual se van a tener que registrar, van a tener que entrar en la dinámica del IVA para cobrarlo a sus clientes y para deducirlo sobre compras. Es toda una forma de funcionamiento que se adquiere de un día para el otro. De modo que hay tiempos que tenemos que cuidar, esta unificación va a significar que algunos van a empezar a deducir IVA, que otros lo van a deducir de otra manera. O sea que hay toda una serie de temas de administración tributaria, ya no de filosofía tributaria, que requieren un cuidado muy especial porque tenemos esta intención, que a nuestro juicio es muy importante, pero por otro lado estamos jugando con la recaudación que, como todos sabemos, es un componente fundamental del déficit fiscal.

EC - Justamente en materia de tiempos, ¿qué tienen programado?

AB - Estamos todavía trabajando sobre eso.

EC - ¿Esta reestructura tributaria estaría operativa dentro de este año 2001?

AB - Es difícil. El proyecto va a ir al Parlamento, va a tener su proceso de discusión, vamos a suponer que sea aprobado en sus grandes líneas, pero de todas maneras seguramente nos va a llevar lo que queda del año.

EC - Supongo que después tiene que venir la reglamentación y demás, o sea que ustedes están previendo estos cambios en vigencia en el año 2002.

AB - Lo antes posible, pero nos parece que hay ciertos tiempos mínimos que va a haber que cumplir de todas maneras.

EC - A propósito de estas mismas cuestiones, ¿por qué razón se aprobó este año el Cofis si tres meses después se iba a anunciar su eliminación? Este es uno de los cambios que usted mencionó en la conferencia de prensa del viernes 17. El Cofis, según han estado comentando los expertos y los empresarios, resulta complejo en términos de su liquidación -bastante más complejo que el IVA-, es un impuesto poco claro para el contribuyente que no sabe cuánto impuesto está pagando, y además se sostiene que los recursos que proporciona pudieron haberse buscado a través de una mayor tasa de IVA a los mismos Productos. ¿Por qué se avanzó hacia el Cofis y ahora se anuncia que se lo va a retirar en un período de tres años?

AB - Lo dije en su momento y lo he reiterado en estos días: en realidad algunas de las medidas que tomamos este año fueron la respuesta más rápida posible que pudimos dar -en cierto modo simplificada, debo reconocerlo- a un cúmulo de circunstancias adversas que se nos dieron básicamente en el mes de abril. Con la reaparición de la aftosa y los problemas regionales se nos cayó la economía, se nos cayó la sociedad uruguaya y necesitábamos meter una inyección de confianza, más allá de que lo hayamos logrado en su plenitud o no. Nos propusimos una baja importante de los costos de producción, del costo país, lo que necesitábamos financiar de alguna manera, con algún impuesto; en ese momento una discusión de un aumento en la tasa del IVA hubiera sido quizás más dura, más compleja de lo que efectivamente fue la creación de este nuevo impuesto, el Cofis. Tuvimos que disponer una refinanciación muy amplia a favor del sector agropecuario, fuertemente golpeado por el tema de la aftosa y tuvimos que reaccionar también a través de una baja del precio del gasoil. De modo que tuvimos que poner rápidamente sobre la discusión pública medidas que significaran un estímulo, una superación de un momento de dificultades como los que súbitamente se nos pusieron encima de la mesa al conjunto de la sociedad uruguaya. En esas condiciones uno no hace lo mejor, hace lo primero que puede y lo primero que está convencido de que va a golpear en sentido positivo, que va a neutralizar por lo menos buena parte del desánimo que en aquel momento ganaba a la sociedad uruguaya y que todavía, en cierto modo, está detrás de las previsiones que hemos hecho para este año.

EC - Digamos que el Cofis fue una desprolijidad en el camino que ustedes se estaban trazando.

AB - No, ese adjetivo me parece excesivo. Ni este gobierno ni yo en particular vamos a cometer desprolijidades. Está claro que con un poco más de perspectiva y en un año más normal, lo deseable en materia tributaria es esto a que estamos apuntando ahora.

EC - El Cofis es un impuesto complicado, que a su vez ha generado dificultades de implementación, de comprensión, ha generado costos a las empresas.

AB - No existe eso que llaman un buen impuesto, así que esto que se dice del Cofis se puede decir de todos y cada uno de los impuestos que en el pasado se han establecido en Uruguay.

EC - Claro, pero la pregunta venía a propósito de por qué un impuesto nuevo, cuando en todo caso quizás hubiera sido más sencillo recurrir a los que ya estaban, sobre los cuales no había que desarrollar un aprendizaje, etcétera.

AB - Es posible.

EC - El Cofis ¿ha respondido a las expectativas, está recaudando lo que se esperaba que recaudara?

AB - Sí, está dentro de las previsiones, lo único es que -al igual que el resto de los impuestos- ha sufrido la coyuntura recesiva por la que está pasando la economía uruguaya en estos meses.

EC - ¿Qué significa eso?

AB - Que está recaudando un poco menos de lo previsible. Pero no sólo el Cofis: todos los impuestos.

EC - Hablando de impuestos nuevos, usted decía que el impuesto a la salud, que también es de 3%, va a eliminarse como parte de esta reestructura tributaria que se programa y va a ser sustituido por el IVA de 19%, pero "de manera gradual".

AB - Así lo dije en la conferencia de prensa y lo vuelvo a decir.

EC - Cuando dice "de manera gradual" ¿en qué piensa, en un proceso de cuánto tiempo para llegar al 19%?

AB - Entre dos y tres años.

EC - Y en cuanto a algunos de los ejemplos que a propósito del IVA han estado en la discusión en estos días, el caso de los diarios y las revistas, ¿efectivamente serán gravados con 19%?

AB - Sí, ésa es nuestra intención.

***

EC - En la conferencia de prensa del viernes 17 usted habló de las perspectivas para este año 2001. Quiero consultarlo a propósito de la deuda pública, tanto para este año 2001 como para 2002. ¿Cuáles son los cálculos del gobierno: qué efectos tendrá la mayor devaluación sobre la relación deuda pública/Producto?

AB - Para este año está claro que en la medida que vamos a tener un mayor déficit fiscal que va a ser necesario financiar, habrá que recurrir a un cierto mayor nivel de deuda del que habíamos previsto a principios de año, y en consecuencia vamos a tener una mayor relación de deuda/Producto de la que habíamos proyectado a principios de año.

EC - ¿Qué nivel de endeudamiento se está previendo para este año?

AB - No quisiera responder porque no tengo la cifra conmigo. Podemos tomar como base que el déficit fiscal va a pasar como meta del 2,6 al 3,3 del Producto. En consecuencia, eso va a requerir un financiamiento complementario equivalente. Ninguna de las dos cosas es buena, por eso cuando se me pregunta sobre mi reacción a la vuelta del viaje señalo que ella es en cierto modo contradictoria, porque si bien por un lado venimos plenamente satisfechos y hasta casi con cierto grado de orgullo respecto a cómo hemos sido tratados en el exterior y al concepto elogioso que existe sobre la forma en que hemos conducido la economía en estos tiempos tan adversos, por otro lado vengo con la sensación -que ya he compartido con la opinión pública- de que lamentablemente, por el cúmulo de acontecimientos de orden externo tan desfavorables como los que hemos debido enfrentar en estos meses, estamos perdiendo otro año de crecimiento y teniendo otro año de déficit fiscal más alto del que consideramos deseable. Y por lo tanto, inevitablemente, estamos asistiendo a otro año en que el endeudamiento no sólo va a ser una realidad sino que va a estar también por encima de lo que habíamos previsto.

EC - La relación deuda pública bruta/Producto en 1998 fue 33%, en 2000 fue 47%, y según decían En Perspectiva los técnicos de Tea, Deloitte & Touche, si no hay nuevas medidas seguramente en 2002 estaremos en niveles de 55% del Producto. ¿Usted comparte esa estimación?

AB - De memoria no se lo podría decir. Está claro que vamos en una tendencia creciente en este año y probablemente el próximo. Si estamos en este tema voy a agregar alguna consideración de orden técnico que es inevitable: si se cumplen nuestras previsiones para este año -y obviamente que estamos firmemente empeñados en ello- y con un año próximo todavía en sus primeros esbozos, todavía la relación efectivamente entre deuda y Producto va a ser creciente. Pero no va ser tanto un tema de que esté creciendo por un aumento de la deuda en sí misma, que va a existir pero no en cantidades importantes, sino por un tema de la evolución del denominador, es decir del Producto medido en dólares, como consecuencia de toda la transformación de precios relativos que se está dando en la economía, en que la devaluación está superando largamente la evolución de los precios internos y eso tiene sus efectos en términos de Producto, y el Producto es medido en dólares. De modo que la relación entre deuda y Producto puede ser creciente, de hecho lo va a ser, pero no lo va a ser fundamentalmente por un aumento de deuda sino por el juego de precios relativos que se está dando en la economía, y que seguramente todavía se va a dar el año próximo. Es un detalle más bien técnico pero que no deja de tener su importancia a la hora de pronunciarse y evaluar públicamente una relación de tanta importancia para pronunciarse sobre la evolución de la economía uruguaya.

EC - ¿Con eso usted está diciendo que no es tan preocupante el nivel del déficit como luciría a partir de esos números?

AB - El nivel de déficit es una de mis obsesiones. Elija todos los adjetivos que quiera. En todo caso para mí el nivel de déficit es una de las variables fundamentales sobre las que regulo mi gestión, y yo mismo me cuestiono cuando debo hacerlo en cuanto a la conducción de la economía. Lo que he tratado de decir hasta ahora es que aun dentro de esa dificultad en la evolución de la relación deuda/Producto, especialmente en este año y en el próximo, hay un componente de cambio de precios relativos que está incidiendo sobre todo en esa relación, más que un aumento del endeudamiento.

EC - Un cambio de precios relativos, entre otras cosas, por el aumento del ritmo devaluatorio en nuestro país.

AB - Entre otras cosas.

EC - Yendo a ese número, supongamos que llegamos a 55% del Producto...

AB - Le voy a decir una cosa: una de las razones por las que los economistas nos ganamos la vida es la de tener varias definiciones y varias cuantificaciones. Próximamente vamos a emitir, en coordinación con el Banco Central, una especie de "Libro Blanco" sobre la deuda pública uruguaya, porque hay distintas formas de medirla, y por lo tanto los porcentajes dependen de si se incluye tal concepto o tal otro. Este no es un problema exclusivo de Uruguay, en realidad nuestra medición de deuda pública es una especie de ejemplo de pureza y autenticidad; no pasa lo mismo con las mediciones de otros países, así que la comparación muchas veces está viciada de defectos formales que hacen al fondo del tema.

En cualquier caso, sí es un tema que nos preocupa, que viene asociado al tema del déficit fiscal y que para nosotros es una de las variables de mayor importancia en el diseño y la ejecución de la política económica actual y de los próximos años.

EC - ¿Qué previsión de déficit hay para el año próximo?

AB - Todavía no lo hemos trabajado, pero está claro que va a tener que ser inferior y muy inferior a la que vamos a tener este año.

EC - Varios economistas sostienen que no estamos ante un desequilibrio fiscal transitorio, que hay un componente importante de ese equilibrio que es de tipo permanente, y que por lo tanto parece imprescindible actuar sobre ese déficit, seguir bajándolo a los efectos de evitar, por ejemplo, que esa relación deuda/Producto de que hablábamos antes siga en los niveles en que se encuentra. Usted decía que tenemos un problema que viene por el lado del denominador, pero parece claro que entonces hay que atacar el numerador, ¿o no?

AB - El primer economista que está de acuerdo con eso soy yo, así que cuando habla de "los economistas" ponga en primer lugar al ministro de Economía.

EC - Hasta ahora los recortes de gasto han operado fundamentalmente a través de la inversión y de los gastos de funcionamiento, ¿no es momento de que comience a bajar otro tipo de rubros? La discusión ha estado planteada en todas estas semanas: ¿los salarios públicos, concretamente, no deberían tocarse?

AB - Usted, que es un agudo observador de la realidad, recordará que fue uno de los temas que más nos criticaron en ocasión de nuestras medidas a la entrada del gobierno el 1º de marzo del año pasado. Me refiero al aumento de sueldos públicos que decretamos desde el Poder Ejecutivo. Si usted recuerda, en aquella ocasión dimos el 1,5% con una inflación que terminó siendo superior al 5%, de modo que no es un tema nuevo. Por el contrario, como usted debería recordar, fue un tema que se nos criticó muy duramente.

De modo que me alegro -no esperaba otra cosa- que buena parte de la opinión académica uruguaya coincida en esa línea de razonamiento. Este año volvimos a hacer lo mismo, dimos un aumento en el gobierno central de 3% contra una inflación que va a andar en 6%-7%. También fuimos objeto de duras críticas.

Ocurre sin embargo que a este aumento del 3% se le adicionaron aumentos extraordinarios que votó el Parlamento en ocasión de la ley de Presupuesto, fundamentalmente para la enseñanza y la Universidad. De modo que no es el Poder Ejecutivo, únicamente, el que decreta el nivel de los sueldos públicos.

EC - ¿Pero cuáles son las intenciones del gobierno en cuanto a nuevas reducciones del gasto en el futuro, por dónde se producirían? Por decir algo, ¿qué porcentaje de ajuste salarial está previendo el gobierno para el mes de enero ...?

AB - Lo vamos a anunciar en su momento. Va a ser, como dice la ley, de acuerdo a la evolución y a la disponibilidad del Tesoro Nacional. Lo vamos a concretar oportunamente.

EC - Pero concretamente ¿se está pensando producir una rebaja salarial en términos reales en el ajuste de enero?

AB - No se lo podría anunciar. Está claro que en el momento en que lo tengamos que decidir lo vamos a anunciar.

EC - ¿Qué otras líneas de reducción del gasto?

AB - Hemos venido trabajando desde el principio de nuestra gestión en materia de reducción de gastos de funcionamiento, y el año pasado hicimos una reducción muy fuerte de la inversión pública. Este año esperamos que la inversión pública, al menos la que depende del gobierno central, esté razonablemente al mismo nivel del año pasado.

EC - La pregunta venía, entre otras cosas, porque las reducciones de la inversión que se han operado en los últimos años seguramente contribuyeron a la recesión o al deterioro del nivel de empleo. La pregunta es si se piensa seguir insistiendo por ese camino.

AB - No, en principio no. Déjeme hacerle una aclaración: cuando usted baja el gasto público tiene un efecto depresivo sobre el nivel de demanda interno, no importa el componente de gasto que usted baje. Si baja los salarios va a afectar en principio negativamente al consumo, si baja la inversión va a afectar negativamente la inversión, si baja los gastos de funcionamiento va a afectar negativamente el nivel de actividad y así sucesivamente. De modo que en ese sentido no hay soluciones mágicas ni romanticismo: si usted baja el gasto, eso tiene un efecto a la baja sobre el conjunto de la actividad económica. No es mejor, no es sustancialmente distinto en términos económicos, más allá de lo que se pueda pensar desde otro punto de vista, bajar los sueldos que bajar la inversión.

EC - Hablando de inversión, ¿por qué se han demorado tanto las concesiones de obra pública? Parece claro que se trata de un instrumento muy interesante a los efectos de mover el mercado laboral, de generar puestos de trabajo. ¿No debió haber sido una prioridad del gobierno implementar este tipo de iniciativas bastante antes de lo que se está haciendo ahora?

AB - Allí hay varias cosas. En primer lugar no es un tema que dependa estrictamente del Ministerio de Economía: depende de los distintos ministerios que están más relacionados con las eventuales concesiones.

En segundo lugar, como todo el mundo sabe, en Uruguay el trámite de una concesión puede no ser breve. De hecho, esta última de la playa de contenedores es el mejor ejemplo en ese sentido: demoró siete años a través de distintas dificultades.

EC - Claro, pero más demora si se empieza tarde.

AB - Sí. Ahora voy a la tercera: para que una concesión sea de interés para el sector privado obviamente tiene que ser rentable. Algunas de las que estamos pensando lo son y las estamos apurando todo lo posible, otras no lo son tanto, y por eso la dificultad en instrumentar una concesión que puede no ser del todo atractiva para el sector privado. En todo caso, por una razón o por otra, está claro que en este segundo año estamos apurando el paso y va a ser uno de los instrumentos a los que vamos a recurrir con mayor asiduidad.

EC - Pero pudo haberse empezado antes con estas líneas de trabajo.

AB - No estoy seguro. Le repito, no he trabajado directamente en este tema, quizás usted tenga que trasladar la pregunta a otros ministros más directamente relacionados con los temas. Por ejemplo, el tema de la concesión de bandas se viene trabajando desde principios del año pasado y creo que finalmente estaremos en posición de hacerlo antes de fin de año. Lo del aeropuerto se vio interrumpido por los avatares propios de este tema: como usted recordará, el año pasado hubo un contratiempo y hubo que tomar un camino distinto. No siempre las decisiones son tan fáciles. Con esto no quiero evitar lo que puede ser una crítica sobre la velocidad con que se ha procedido, pero a veces hay complejidades que exceden la mera decisión política de avanzar más o menos rápidamente.

----------------
Transcripción: María Lila Ltaif
Edición: Jorge García Ramón