EN PERSPECTIVA
Miércoles 17.05.00 - Hora 09.30
EMILIANO COTELO:
José Soriano, a quien se considera el padre de Internet en Perú, cree que es posible
generar en Internet un modelo latinoamericano alternativo al liderado desde Estados
Unidos. Soriano fue el impulsor de la Red Científica
Peruana, que controla la mitad del mercado de Internet en ese país y que compite
palmo a palmo con Telefónica.
Les proponemos conocer el secreto de la Red Científica Peruana, de esas 500 cabinas
distribuidas a lo largo de todo el territorio, y conversar a propósito de la eventual
extensión de ese modelo a América Latina, incluso a Uruguay.
José Soriano tiene 52 años y creó en el año 1991 la Red Científica Peruana. Más
recientemente ha sido el creador de Red Uno, una empresa de la que hoy es director
ejecutivo y que se propone operar en América Latina.
También están con nosotros Magela Sigilitto, directora de Chasque aquí en Uruguay, Roberto Bissio, director
del Instituto del Tercer Mundo y Carlos Afonzo, de la
Red de Información para el Tercer Sector, de Brasil.
Arranquemos hablando de Perú. En los últimos nueve años, la Red Científica Peruana ha
crecido desde una pequeña organización no gubernamental basada en un par de módems y
una computadora hasta llegar a ser un servicio en Internet valuado en 200 millones de
dólares. La Red Científica Peruana ganó el año pasado 6 millones de dólares. La clave
fue ese concepto de facilitar a toda la comunidad el acceso a Internet.
¿Cómo surgió la Red Científica Peruana?
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"La materia prima ya no es ni la plata ni el oro, como en el caso de Perú, sino la
inteligencia. El medio de utilizar esa inteligencia es la información, usando la
comunicación como transporte. Eso es Internet" |
JOSE SORIANO:
Digamos que sale como un esfuerzo asociativo de 43 instituciones sin fines de lucro que,
muy tempranamente -tal vez tardíamente, porque nos dicen que somos clásicos por no
decirnos que somos viejos-, aprendiendo de las experiencias que ya se había hecho en
América Latina, generamos una red cooperativa con una computadora, tres módems y 3.000
dólares. Nos propusimos lograr el acceso de Perú a Internet, generando masa crítica,
utilizando la información como objetivo principal, no la tecnología, y tratando de
combinar tecnologías, en aquel momento las de UUCP, que era el proto-Internet. Muy
rápidamente, en 1993-1994, pasamos ya al Internet con plato satelital propio, pero
enfrentándonos siempre a la resistencia existente. Y esto, tanto de parte del Estado, que
en ese momento era propietario de la empresa de telecomunicaciones, como posteriormente,
pues somos extremadamente inteligentes en las privatizaciones: cuando cambiamos un
monopolio de Estado por un monopolio privado de otro Estado -le vendimos nuestras dos
compañías a Telefónica de España-, se generó una deformación de mercado.
Desde el principio analizábamos que Internet en América Latina no se encontraba madura,
puesto que, a diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos, no hay infraestructura como
un "commodity". Es decir, no puedo comprarla. Se trata de usar la
infraestructura como una ventaja competitiva desde las empresas monopólicas de
telecomunicaciones. Tampoco existen suficientes computadoras, ni van a existir. Tampoco
somos los mejores ingenieros, no somos los que saben más de estos temas, pero sí somos
los mejores empresarios, porque en Perú el mercado informal mueve más partes de la
economía nacional que el mercado formal. La única forma de sobrevivir es tener una
changuita, algo al lado; cuando te botan de un trabajo, tener un taxi.
En este transcurrir descubrimos que era necesario compartir recursos, compartir
infraestructura física, computadoras, como la única posibilidad de hacer participar no
solamente a las elites del país en el uso de estas nuevas tecnologías. Considero que
éstas no implican un cambio solamente en las telecomunicaciones, sino que hoy día hay un
cambio estructural de la economía y para el cual cada país tiene que estar preparado.
EC - La idea era compartir tecnología, infraestructura, ¿entre quiénes?
"Propusimos a este Perú de pequeños
empresarios invertir en cabinas públicas la indemnización que les toca en sus trabajos
cuando son despedidos. Y hoy hay 680 cabinas públicas en todo Perú, siete nuevas cada
semana, como emprendimientos de pequeños empresarios que invierten una porción de su
indemnización y se aseguran su medio de vida"
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JS - Entre los usuarios. Generamos un modelo -sin olvidarnos de entregar
servicios, como cualquier proveedor de servicios de Internet- de acceso telefónico para
aquellos que tienen computadora y teléfono, que son los menos, 1,3% en América Latina,
pudiendo llegar a 4,5%, que sería la cobertura total de ese mercado, por el que todos se
pelean cuando vienen de Estados Unidos: StarMedia, Terra, etcétera. Todos quieren esa elite, esa crema de
mercado, igual que quieren la parte corporativa.
EC - O sea que ustedes atacan ese sector del mercado, le brindan servicio de acceso a
Internet.
JS - Absolutamente. Le damos el servicio "premium", el mejor servicio que se
puede dar en el país, porque no tenemos el complejo o la necesidad de hacer subvención
cruzada, como hace Telefónica, para promocionar el uso de minutos telefónicos.
Rápidamente nos dimos cuenta de que era necesario ampliar ese mercado y generamos el
modelo de cabina pública, que no está basado, como la mayoría cree, solamente en el
acceso. Nuestro modelo no piensa en el acceso a Internet, porque nuestras poblaciones no
hablan inglés y el acceso es para consumir o poner información. Promovemos mucho la
educación de Internet. En el primer año, en una cabina pública con 20 computadoras, un
centro de entrenamiento para 60 personas, logramos entrenar a 50.000 personas,
mostrándoles las ventajas de la utilización, con sentido común, en su vida cotidiana,
de esta nueva tecnología.
EC - O sea que con cada cabina ustedes entrenan en un año a 50.000 personas.
"Creemos que esta tecnología permite salir de
la geografía, recuperar la inteligencia exportada de peruanos, uruguayos, argentinos,
latinoamericanos en general"
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JS - Eso sucedió con la primera en 1994, cuando comenzamos con el proyecto.
Rápidamente nos dimos cuenta de que no teníamos capital para desarrollar nuestra propia
red de cabinas. Propusimos a este Perú de pequeños empresarios invertir en cabinas
públicas la indemnización que les toca en sus trabajos, cuando son botados como
consecuencia de esta nueva reconversión económica donde se bota a mucha gente y cada vez
es menos la gente que tiene trabajo. Y hoy hay 680 cabinas públicas en todo Perú, siete
nuevas cada semana, como emprendimientos de pequeños empresarios que invierten una
porción de su indemnización y se aseguran su medio de vida.
EC - ¿Efectivamente quienes han invertido han sido ese tipo de personas?
JS - Efectivamente.
EC - Los despedidos.
JS - Los despedidos, exactamente. Hemos logrado generar un modelo muy a la peruana.
EC - ¿Ustedes restringían la posibilidad de invertir sólo a esa gente?
JS - No, para nada. Hicimos un modelo que compartimos abiertamente con toda la sociedad,
mostrándole que era posible formar parte de esta Internet que comenzaba a nacer y hacer
nuevos negocios.
EC - ¿Cuánto han captado de inversión para esta red de cabinas?
JS - No hemos captado, cada uno invierte en su propio negocio. Nosotros les damos
asesoría, entrenamiento, colores, marketing generalizado, les enseñamos a gestionar su
empresa, les damos garantía de que van a ganar plata.
EC - Es una especie de "franchising".
JS - Sí, es una especie de "franchising" sin ese nombre, como también hicimos
comercio electrónico antes de que éste tuviera nombre, como hicimos Intranet antes de
que éstas tuvieran nombre, como tuvimos el primer portal -el web de la Red Científica es
el número 235 del mundo, uno de los primeros que existieron, y funcionaba dentro de
Perú- antes de que estuviéramos conectados a Internet.
EC - Entonces hoy están en 680 cabinas, cada una de las cuales tiene un mínimo de
¿cuántos PC?
JS - 20 computadoras. Lo más interesante es que ahora estamos exportando el modelo,
puesto que ya tenemos un proyecto ejecutándose en El Salvador, donde estamos instalando
100 cabinas públicas, y ya estamos en un proceso de expansión como compañía a nivel
regional. Creemos que esta tecnología permite salir de la geografía, recuperar la
inteligencia exportada de peruanos, uruguayos, argentinos, latinoamericanos en general y
que hay una porción importante de la población -las clases C, D y E- que no participan
de Internet. En Perú hay 820.000 usuarios, casi tanto como en Chile, donde tienes mayor
movimiento económico, más cantidad de infraestructura, una educación más elevada; sin
embargo, hemos logrado una cantidad superior de usuarios.
EC - 820.000 son los usuarios finales por teléfono.
JS - No, totales, contando los usuarios de cabina pública.
EC - En una población de...
JS - ...25 o 26 millones de habitantes.
EC - Todavía hay mucho para avanzar, entonces.
JS - Hay muchísimo por hacer, ya estamos en ese proceso como compañía.
EC - ¿De qué manera termina utilizando Internet alguien que, por ejemplo, no tiene
teléfono ni PC?
JS - Llega a un centro -que llamamos "centros comunitarios" o "cabinas
públicas"-, paga -si quiere- por hora -lo puede compartir- 20 centavos de dólar,
dos soles, o puede tener una contribución mensual de 15 dólares y utilizar
ilimitadamente los recursos.
EC - Son precios muy baratos.
JS - Es la ventaja de escala y de poder compartir recursos.
EC - 20 centavos de dólar la hora o 15 dólares mensuales de canilla libre.
JS - Con línea dedicada de alta velocidad asimétrica a 128/45 megabits de posibilidad
para cada cabina pública.
EC - ¿Con estas cabinas ustedes han llegado efectivamente a penetrar el territorio de
Perú?
"Estamos frente a un cambio paradigmático o
profundo en la economía, donde se está separando la economía de la información y la
economía del trabajo de la economía de las cosas. Es necesario estar preparados para ese
mercado grande"
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JS - Hemos generado un nuevo paradigma; las empresas telefónicas pensaban
-como todo el mundo en general piensa- que Internet es un "cut and paste"
("cortar y pegar") del modelo norteamerciano. Nosotros creemos que el modelo
debe ser adaptado a las realidades de cada uno de los países, sin olvidarse de que hay
que dar el servicio telefónico o el de líneas dedicadas, pensar muy fuertemente en dar
servicio de contenido y entrar a la población. Tenemos proyectos en la selva amazónica,
donde hemos entrenado a indios ayánicas y ellos están entrenando a otros indígenas de
otras tribus para el uso de esta nueva tecnología. Creemos que es necesario generar
escala de mercado. La mayoría de las empresas se ocupa de ese 4,5% de la población
corporativa, o de clase A o B. Nosotros creemos que, sin dejar de lado ese mercado, hay
que ocuparse del 95% restante, porque ahí es donde va a estar el negocio del futuro.
Estamos frente a un cambio paradigmático o profundo en la economía, donde se está
separando la economía de la información y la economía del trabajo de la economía de
las cosas. Es necesario estar preparados para ese mercado grande. Solamente lo podemos
hacer los locales, no los que vienen desde Estados Unidos o desde grandes metrópolis,
porque creo que Internet tiene que ser multilocal y dar servicios e información
relevantes para el usuario común, no solamente mostrar dónde puedo comprar un CD o
libros, sino dónde puedo hacer una transacción.
EC - Vamos a ejemplos de cómo ha cambiado la vida de aquellos integrantes de ese 95% que
no tiene teléfono ni PC y se ha animado a acercarse a una de estas cabinas. ¿Ha sido
sencillo que la gente se acercara?
JS - Creo que sí. Todos los que hemos vivido muchos años fuera de nuestros países
sabemos que la abundancia de información y de recursos en los países desarrollados ha
hecho que el acceso al Internet sea una moda pero no una necesidad. En cambio, a países
como Perú, tener Internet reemplaza la comunicación extremadamente cara -tres dólares
por minuto para un llamado internacional en un país donde 1 millón de personas viven
fuera, donde hacer un "chateo" (conversación escrita a través de Internet),
"voice mail" (correo de voz) o "IP voice" (conversación oral a
través Internet), usando la tecnología para conversar con sus familiares- le permite
generar una escala de negocios que le permite estar en comunicación con su familia,
extender la frontera de Perú hasta donde haya un peruano.
EC - O sea que ahí tenemos una parte del uso que esa gente común y corriente le está
dando a Internet por medio de estas cabinas: simplemente comunicaciones, sustituir el
teléfono.
JS - Ese es uno de los elementos. También tienes la necesidad de hacer comercio
electrónico. Este millón de peruanos en 1994-1995 comenzó a mandar tortas a sus
familiares para las fiestas, para el Día de la Madre o de los Enamorados. Pusimos un web
con 20 modelos de tortas que podían ser vistos desde cualquier lugar del mundo -para un
peruano en el exterior era sencillo acercarse a Internet, no así para un peruano de
Perú-, se elegía la torta y una red de madres que iban a cabinas públicas en todo
Perú, después de haber recibido los 25 dólares que se pagaba por cada una de estas
tortas en el exterior, producía la torta de manera local, en un pueblito lejano de Lima,
y la entregaba. Costaba dos o tres dólares fabricar esa torta, la ganancia era muy alta.
La escala ha hecho que hoy ese negocio produzca 20.000 dólares mensuales para ese grupo
de madres que de otra manera no hubiera podido encontrar sustento.
La revista Time menciona a un señor que vende artesanía en la plaza de Cuzco, cuyo
principal ingreso es exportar esa artesanía peruana de alta calidad a Kuala Lumpur. Lo
hace a través de una cabina pública. Es un quechuahablante, prácticamente no sabe
inglés, sin embargo a partir de la relación social que genera en la cabina pública, a
partir de la capacidad de aprender el uso de esta herramienta, genera ese comercio
electrónico que no lleva ese nombre, sino que se le llama "Queco", por
mencionar un dios nuestro, muy informal, que aprovecha la tecnología de manera concreta.
Esa es la forma de generar una Internet en América Latina.
EC - Son ejemplos muy removedores; quizás convendría agregar alguno más.
JS - Hay dos que para mí son muy importantes, porque los que somos clásicos, como Carlos
Afonzo, Magela Sigilitto y otros, nos preguntamos para qué estamos haciendo esto: ¿para
que las corporaciones aprovechen nuestro conocimiento o para que haya cambios
estructurales en nuestra realidad, generando al mismo tiempo medios económicos para
nuestras empresas o para las entidades en las que trabajamos?
Un chico de 16 años, que usa ojotas, no tiene capacidad de usar zapatos, sabe leer y
escribir pero no sabe inglés, generó algo que los latinoamericanos en general decimos
que es imposible: hizo un circuito impreso que permite firma digital y ganó el primer
premio de invención en Ginebra el año pasado. Lo hizo desde una cabina pública. Este
chico recién está terminando el Secundario con extrema dificultad, y lo hizo porque pudo
tomar contacto, gracias a la cabina pública, con un primo que es mozo de café en Nueva
York, que le dio -porque a su vez él está estudiando y consiguió los libros- los
fundamentos teóricos para que diseñara esa tarjeta, la realizara con partes recuperadas
de la basura y ganara ese premio en Ginebra. Esa es una de las posibilidades.
El otro caso es un pueblito en Chincheros, un pueblo cercano al Cuzco, donde una comunidad
de 50 personas traía al mercado sus productos -ají, papa, camote-, pero tenía problemas
para subsistir porque no le alcanzaban los 300 dólares mensuales que toda la comunidad en
su conjunto lograba reunir. (Un campesino en Perú desde 1980 ha reducido su ingreso a
menos de 11 dólares al mes por cabeza). Le pusimos una ONG, una computadora en la casa
del cura del pueblo, en una pequeña iglesia que había en el lugar, donde los campesinos
en su propio idioma -tenemos videos sobre el tema y el caso ha sido mencionado por Clinton
y Gore- comenzaron a asistir y usar la computadora para recibir cursos de ONG y del
Ministerio de Agricultura. Recibieron cursos de mejoramiento de tierras, de
"packaging", y hoy, en lugar de llevar su producción al mercado de Chincheros,
la llevan al aeropuerto y la exportan directamente a Cuzco, donde venden papas, etcétera,
a los gringos, a quienes les encanta comprar esas papas que tienen la energía del
Machu-Pichu. Y ganan 1.500 dólares, con lo cual han logrado aprovechar la ventaja
competitiva de usar nuestra cultura, nuestra inteligencia, en lo que sí les ganamos a los
gringos.
Doy un ejemplo de El Salvador que es bien divertido. Unos campesinos me contaban que
tenían problemas para subsistir; estábamos instalando una cabina pública en una
municipalidad que se llama Gildejapas y hablando de productos novedosos les preguntamos
qué producían. "Nada, compadre, ya estamos hasta las patas"; "Pues, ¿por
qué no arman turismo?"; "Ya"; "¿Qué es lo principal que han hecho
acá?"; "Acá tuvimos guerra"; "Pues, ¿por qué no arman el
'trekking' del camino de la guerra? Disfrazan a unos cuantos de soldaditos, a otros
cuantos de guerrilleros, engañan a los gringos y los hacen caminar por los caminitos por
donde ustedes caminaban". Hoy eso está produciendo, para esa comunidad, 15.000
dólares mensuales.
EC - ¿Qué dicen ustedes? Ya sé que no están descubriendo ahora lo que está contando
Soriano pero, por lo que conocen, ¿qué conclusiones sacan?
CARLOS AFONZO:
La primera cosa es que no hay nada que llegue cerca de la experiencia peruana en Brasil.
Un problema fundamental es que nuestra escala es muy grande, tenemos como 5.500
municipios, de los cuales a lo sumo 300 tienen acceso local a Internet.
EC - ¿Qué quiere decir que sólo 300 tienen acceso local a Internet? ¿Cuál es la
consecuencia?
CA - La consecuencia es que las personas que viven en esas ciudades tienen que marcar un
número fuera de la ciudad para entrar a Internet, si tienen computadora y teléfono.
EC - O sea que si tienen el equipamiento para entrar a Internet solamente pueden hacerlo
mediante una llamada de larga distancia.
CA - Exactamente. Hay casi 5.300 ciudades en esa situación. La situación de lo que
llamamos acceso universal en Brasil es muy seria y se refiere exactamente al tema que la
Red Científica Peruana ha tratado, es un modelo muy efectivo. Nosotros no tenemos nada
parecido en Brasil, ni como política nacional ni como iniciativas individuales o locales.
Por eso es importante aprender esa experiencia, no para transplantarla allá, para poner
una copia exacta, sino para adaptarla, para aprender de los errores; esto no ha sido
fácil, José tiene hoy una experiencia que le ha costado... no le veo canas, pero
seguramente ha costado canas. No es de ningún modo fácil; además, por el hecho de que
en otros países no había una experiencia similar de la cual aprender. Este tipo también
ha sido un creador. Tiene que enseñarnos todo en cuanto a éxitos y fracasos.
EC - Magela, ¿qué pasa acá, en Uruguay?
MAGELA SIGGILITO:
La primera reacción de un uruguayo cuando escucha a José es decir: "Eso está muy
bien en Perú, pero nosotros nos parecemos muy poco: no tenemos demanda insatisfecha de
teléfonos, tenemos UruguayNet". Tenemos una serie de cosas que inicialmente nos
hacen pensar que estamos totalmente separados. Pero mirando un poquito más a fondo como
proveedores de servicios sabemos que la mayor concentración de usuarios de Internet está
en las zonas de ingresos medios y medios altos de Montevideo y algunos lugares del
interior del país. Por otro lado, es poco lo que se hace. José plantea que la cabina no
es solamente un lugar de acceso a Internet, sino también un lugar de capacitación.
Tampoco estamos teniendo eso en Uruguay, masivamente y hacia todo el país.
EC - Curiosamente, ahora hay un proyecto de StarMedia que se está extendiendo por
América Latina y aparentemente vendría a Uruguay a instalar escuelas para la formación
en informática y en particular en Internet, en algunas zonas marginadas de los distintos
países.
MS - Son iniciativas interesantes; si vienen, bienvenidas sean. El hecho es que en este
momento todavía no tenemos iniciativas de ese estilo funcionando. Si StarMedia lo hace va
a ser positivo, hay espacio para mucho entrenamiento, hay muchos que todavía no tienen
acceso, hay espacio como para que eso suceda.
JS - Parafraseando a un candidato de Perú no oficial, yo acostumbro a decir que en
Internet no sobra nadie y en América Latina menos todavía. Como corporación
internacional y como inversión concreta pensamos expandir el modelo de cabinas públicas
a toda la región, incluyendo Estados Unidos, porque creemos que hay un mercado muy
fuerte. No es solamente un mercado de acceso a Internet; es un mercado de cómo utilizar
estas herramientas en la práctica concreta para mejorar la vida de la gente generando un
desarrollo económico que permita excedentes que paguen a la compañía una porción de
eso que acumula la gente común, de manera tal de generar una escala de negocios. Hemos
vendido eso en Estados Unidos y hemos logrado alrededor de 100 millones de inversión, con
lo cual nos estamos expandiendo. Incluyendo a Uruguay, donde creemos que las ventajas no
solamente están dadas por la instalación de cabinas públicas -lo vamos a hacer en todos
los departamentos en el corto plazo-, sino porque Uruguay tiene un stock de
"know-how", de inteligencia, que si lo miramos como corporación, a nivel
regional, puede ayudar al desarrollo de toda la región generando software, determinados
tipos de contenidos e interfases que permitan un mejor uso.
Uno de los problemas de América Latina es que no estamos alfabetizados todos de la misma
manera; nuestras culturas son diversas. Cuando vienen StarMedia, Terra, estos modelos
"cut and paste" desde Wall Street están trayendo Estados Unidos a nuestra
realidad, y eso es solamente para una clase de nuestra realidad. Miran América Latina
como si fuera un todo, y no es así: somos diversos.
EC - ¿La extensión de las cabinas públicas en Uruguay está previsto para el corto
plazo?
JS - De inmediato.
EC - ¿Cómo se hace la formación de ese peruano que quizás nunca vio una computadora y
que se acerca a una cabina pública? Pensemos en alguien mayor, en un desocupado de los
suelen producir las últimas tendencias económicas, alguien de 50 años que de golpe se
queda sin trabajo. Pensemos en esa persona instalándose de golpe frente a un PC;
¿cuánto tiempo le lleva familiarizarse con Internet en la experiencia que ustedes han
recogido?
JS - En la práctica, cuando instalamos las cabinas públicas nos dimos cuenta de que el
fin principal no era el acceso a Internet, sino resolverle algún problema a la gente.
Esta persona de 50 años que no tiene trabajo quiere encontrar formas alternativas de
encontrar trabajo o quiere aprender alguna cosa que le permita reconvertirse en su
trabajo. América Latina está llena de taximetristas que son físicos nucleares,
arquitectos o ingenieros. Esto es general; en el caso de Perú se compran un taxi. Hoy
nosotros estamos tratando de darles entrenamiento para resolver el problema, pero los
miramos como promotores.
Nuestra primera clientela fueron los periodistas, los bibliotecarios, los que están
acostumbrados al trabajo con información. Esto les permitió difundir un modelo distinto,
no ese modelo de consumo que mira a Internet como si fuera la televisión de los 70, donde
yo solamente puedo elegir dentro de un rango muy limitado, sino que mira una Internet
interactiva, de oferta de información, de puesta de información, de uso como una
herramienta para solucionar problemas concretos.
Procuramos que el entrenamiento sea hecho por pares: si es periodista, que sea hecho por
periodistas; si es para médicos, hecho por médicos; si es para maestros, hecho por
maestros; si es para indígenas, hecho por indígenas. No creemos que tengamos que
apropiarnos de la información; al contrario, hay un principio básico de esta Internet
que no creo que sea sólo un desarrollo tecnológico, como dice un amigo mío francés: en
realidad es un desarrollo político, porque la sociedad civil se apropió de una
tecnología y generó con esto algo para lo que no estaba creada.
EC - ¿Cuánto tiempo lleva familiarizarse?
JS - Dos horas. Justamente, con la diferencia entre el proceso onanista del acceso por
teléfono donde tengo que aprender solo, y cuando lo hago de manera colectiva, donde tengo
el apoyo de un igual, de muchos iguales en un lugar donde puedo conversar porque estoy
hablando a mi mismo nivel, sin los miedos normales por la edad, yo voy a recibir un
entrenamiento práctico que me va a permitir realmente salir a buscar lo que estoy
tratando de encontrar.
EC - ¿Qué pasa con un analfabeto?
JS - Es más difícil, necesita interfase inteligente, como decimos nosotros; es decir,
alguien que tenga un poco más de conocimiento. Por eso decía que América Latina tiene
paradigmas distintos; tenemos que desarrollar muchas herramientas que utilicen el
desarrollo del comando por voz a la computadora.
EC - Pero una solución intermedia es que alguien colabore con él, que vaya operando el
PC en su nombre.
JS - En grupo. En zonas quechuahablantes, en zonas aymaráhablantes, en zonas totalmente
-no me gusta la palabra "analfabeto" y siempre la rechazo- de gente alfabetizada
de otra manera, con otra cultura, pero con los objetivos de preservar su cultura, hemos
utilizado gente de la misma comunidad muy bien entrenada, que tiene dos culturas porque ha
sido entrenada en la Universidad o al menos tiene Secundario. Hemos buscado que esa gente
sea la interfase inteligente, porque tiene algo que ninguno de nosotros puede tener: la
comprensión cosmogónica, cultural, de cuál es el problema de esta persona para acceder
a esta tecnología y qué es lo que busca, qué es distinto, para dárselo nosotros.
**************
EC - La experiencia de las cabinas públicas fue impulsada por organizaciones no
gubernamentales.
JS - No solamente por ONG. Aprendimos de los errores de la región, consideramos que las
redes debían ser distintas, no podían ser redes académicas. Estamos hablando de un
protoInternet porque tenía dificultades de control del Estado, de presupuesto, de quién
era el propietario -cuando cambiaba una administración generaba problemas-; tampoco
queríamos solamente una red de ONG, puesto que eso generaba una cierta militancia, un
cierto cruzarse de vereda, una visión del mundo en un momento difícil para la realidad
de América Latina y de Perú. En ese momento las ONG éramos consideradas todas
subversivas en Perú por nuestro presidente.
Generamos un modelo que llamamos nacional, donde expandíamos la realidad de Perú fuera
de sus fronteras hasta donde hubiera un peruano, porque era necesario recuperar la
inteligencia que exportábamos constantemente al exterior por dificultades económicas,
por terrorismo, por lo que fuera. Sin embargo generamos una ONG que es un caso medio
único, ya que ha logrado formar una sociedad en la cual es dueña del 48% de las
acciones. Es decir, el 48% de las acciones pertenecen a la Red Científica Peruana
"non profit" (sin fines de lucro), lo que le permite tener una entidad con una
propiedad de 25 millones de dólares, 2 millones de dólares en efectivo, ninguna deuda y
una lógica actual de no tener que ocuparse de la práctica de manejar una red nacional,
como hacíamos en aquel momento, sino de preocuparse por los nuevos problemas que presenta
esta tecnología.
EC - La Red Científica Peruana se ha mostrado como un emprendimiento rentable.
JS - Siempre fue rentable, nunca recibimos ningún tipo de subvención ni del Estado ni de
ninguna multilateral, a veces algún regalito de algún "router" o algún módem
en algún momento de nuestra historia. En la práctica teníamos la obligación de ser
rentables a pesar de ser "non profit". La única diferencia es que
reinvertíamos cualquier rentabilidad para mayor crecimiento, lo cual generó la lógica
de crecimiento de la red, que en 1995 llegó a un crecimiento de 2.096%, tanto en cifras
de negocios como en usuarios.
EC - ¿Cómo se pasó de la Red Científica Peruana a la Red Uno? ¿Cuál fue ese
escalón?
"Vamos a venir a Uruguay para competir con los
grandes que están aquí, sin miedo"
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JS - La lógica de crecimiento de una entidad del tipo de la nuestra tenía un
techo, esto es una industria de capital intensivo, entonces necesitamos inversión de
alguna forma. Entonces salimos a buscar inversores. Elegimos a Westphere Capital, un
"private equity" de fondos de pensión norteamericanos que invierte en América
Latina, que para nosotros era la mejor elección porque tenía cara, latinoamericana
además, puesto que es dirigida por un colombiano. Nos permitía no estar metidos dentro
de las otras corporaciones que nos querían comprar, como Telecom Italia o Salomon, Smith
& Barney.
Con esto que realizamos en diciembre de 1999 la Red Científica por fin va a poder
dedicarse a su misión "non profit", que es movilizar, promocionar en la
sociedad civil la necesidad de reflexionar sobre los problemas que traen estas
tecnologías, como seguridad ciudadana, privacidad, los problemas de cómo utilizarlas
para educación, para saber qué quiere realmente la población con su uso, y generar una
empresa socialmente responsable, por fin, con capital suficiente para realizar su visión.
Esta visión es que hay negocio para un Internet yo no diría alternativo sino diverso,
como diversa es América Latina, que se opone al modelo que viene de las grandes
corporaciones, desde Estados Unidos o Europa, que copian el modelo americano.
EC - Así surge Red Uno, una corporación que va a desplegarse por América Latina.
JS - Se está desplegando. La Red Científica Peruana tiene el 48%. El
"management" lo realiza el mismo equipo que hacía la operación de Red
Científica Peruana. Estamos haciendo alianzas, la extensión es muy rápida: ya llevamos
puntos de presencia en negociación en siete países. Uno de ellos Uruguay, con Chasque,
puesto que somos organizaciones de origen similar, de desarrollo similar, que compartimos
la visión de esta Internet diversa para América Latina. Tenemos tanto una lógica de
dinámica "non profit" como una lógica de dinámica como empresa, puesto que
vamos a venir a Uruguay para competir con los grandes que están aquí, sin miedo.
EC - Van a competir suministrando acceso a Internet.
JS - Todos los accesos y todos los tipos de servicios.
EC - Además van a instalar las cabinas públicas.
JS - Exactamente.
EC - ¿Dentro de qué plazos, Magela? ¿Qué podemos adelantar? El socio aquí es Chasque.
MS - Todavía no podemos adelantar en qué plazos, pero yo diría que en muy pocos meses.
No puedo dar una fecha, no me gusta esto de anunciar cosas que después se demoran, pero
sin duda las primeras estarán instaladas en muy pocos meses.
EC - ¿Dónde estarían ubicadas? ¿En Montevideo o en el interior?
MS - Es un plan que todavía no tenemos hecho al detalle. En este momento no puedo dar
direcciones que no tengo, pero fundamentalmente estoy pensando en el interior y algunas
áreas de Montevideo.
EC - ¿Estaríamos siguiendo el modelo de Perú, en ese mismo tamaño de cabinas?
MS - No, ésa es una de las cosas que hay que ver, porque las poblaciones de Perú y
Uruguay son muy diferentes, eso es parte del análisis que tenemos que hacer. Me parece
que inicialmente 25 computadoras pueden ser mucho para Uruguay.
EC - En principio están pensando en cabinas públicas más chicas.
MS - Sí.
EC - ¿Y en Brasil? ¿Cuáles son las posibilidades de extender este modelo, de trabajar
con Red Uno?
CA - Ahora estamos trabajando en un esfuerzo conjunto para toda América Latina para
formular estrategias y utilizar esta posibilidad para adaptar este modelo a los distintos
países. En Brasil todavía no hay nada en ese sentido. Estamos aquí, en Montevideo,
discutiendo las posibilidades de cooperación.
EC - Roberto Bissio, director del Instituto del Tercer Mundo, ¿qué papel juega ese
instituto en este proceso?
ROBERTO BISSIO:
El Instituto comenzó y creó Chasque cuando Internet no existía en Uruguay, porque era
un área de investigación muy interesante y una necesidad de las organizaciones de la
sociedad civil. Por un lado nos volvimos el primer proveedor y tuvimos un papel en el
cambio de las políticas. En un momento incluso planteamos un juicio de amparo contra
Antel, porque lo que ahora es Internet era ilegal, estaba prohibido, no se podía hacer en
ese momento. Ese juicio de amparo generó un debate que condujo a una revisión de
políticas, a la creación de Adinet y luego de UruguayNet, etcétera, junto con otros
factores, además; no vamos a asumir protagonismos, hay mucha otra gente que también
estuvo trabajando. Pero tuvimos un papel en eso, generamos un servicio que como tal es
similar a lo que describía Soriano, que es rentable e incluso genera posibilidades de
invertir en el desarrollo de contenidos. En este momento se va a dar una situación en la
cual este servicio va a pasar a ser un servicio comercial, competitivo; ya la fase pionera
ha pasado y debe jugar con las reglas convencionales de juego.
El Instituto va a seguir muy interesado en los temas de la información, porque son
esenciales para la sociedad civil. Tenemos temas en Uruguay y América Latina de
legislaciones que no se han adaptado o no son adecuadas a los temas de privacidad de los
ciudadanos, de censura, de libertad de expresión y asociación sobre Internet, los temas
de la generación de información como valor, como posibilidades de desarrollo. En todo
esto hay una amenaza; sin duda las grandes concentraciones que estamos viendo, las
noticias de la fusión de America On Line con Turner-Time-Warner, generando enormes
conglomerados productores de información, de contenidos, de entretenimiento, dueños de
los canales sobre los que se transmite esa información. Ahí uno se empieza a asustar.
También hay una posibilidad inherente a las nuevas tecnologías de información y
comunicación: ponen en manos de la gente común herramientas poderosísimas que antes
sólo podían tener grandes organizaciones. En Uruguay en los últimos dos años se han
producido tres largometrajes que es más de lo que se había hecho en 20 años para
atrás. ¿Por qué? Ahora las herramientas técnicas, las cámaras de video, las
grabadoras, están a disposición de gente con ideas, con iniciativas. Hay que combinar
ambas cosas y utilizar ese potencial para que la gente pueda crear: crear información,
crear productos vendibles y que generen fuentes de trabajo, crear opinión, crear
capacidad de expresión. Eso requiere pensar, sistematizar experiencias, diseñar
políticas, a veces cambiar mentalidades; no todas las leyes deben ser cambiadas, de
pronto simplemente hay que entender cómo se aplican los viejos conceptos a las nuevas
situaciones. Es necesario crear una cultura de estos temas desde el enfoque de Internet
para la diversidad.
Aprendimos de la ecología que en la diversidad está la riqueza y no en la lógica del
monocultivo, en las grandes plantaciones que en sí mismas llevan la semilla de la
destrucción, que necesitan de la diversidad para generar y regenerar permanentemente el
"pool" genético de los cultivos. De la misma manera la cultura necesita de esa
diversidad, la economía necesita de esa diversidad, vamos a hacer la Internet para la
diversidad. Y el Instituto, como institución sin fines de lucro, va a continuar
trabajando en esos temas y va a continuar con una participación accionaria como parte de
su acerbo institucional en este consorcio de Red Uno que se está creando.
EC - Volvemos a José Soriano: en la extensión que Red Uno está efectuando en América
Latina, ¿cómo se encuentran para enfrentar a la competencia? Esta idea de las cabinas
públicas en principio puede ser copiada.
JS - No solamente creo que América Latina es diversa -como no saben en general cuando
vienen de mercados como el americano o el europeo-, nosotros creemos en el desarrollo de
la multilocalidad en la información, en la entrega de servicios, en la captura de esa
información que va a permitir acumular el valor dentro de la región que haga una empresa
que, social y responsablemente, genere ese valor para ser una IPO (Initial Public
Offering) en dos o tres años o para acumular mayor valor, que le permita en el futuro
mejores inversiones y más desarrollo.
América Latina tiene una Internet no madura, ni en infraestructura ni en computadoras ni
en cadenas de distribución. Cuenta con cabinas públicas como proyecto y como modelo,
como solución a estos problemas y al problema más importante en Internet, que es el
entrenamiento para el aprovechamiento de la diversidad, no el apropiarse de la
información de otros, como en general se propone desde los grandes portales o desde las
empresas ".com", sino revalorizando nuestras culturas y los dominios nacionales:
el ".uy", el ".pe", como valores que en el futuro van a ser la moneda
de cambio. Todos sabemos que en esta nueva economía el dólar es importante, pero la
materia prima ya no es ni la plata ni el oro, como en el caso de Perú, sino la
inteligencia. El medio de utilizar esa inteligencia es la información, usando la
comunicación como transporte. Eso es Internet.
EC - Para eso, ¿qué importancia tiene la dirección en Internet, ser ".com" o
ser ".pe" o ".uy"?
JS - El concentrar toda la información en Estados Unidos hace que en el futuro vayamos a
pagar por la información que hemos producido nosotros mismos. Ya la estamos pagando,
puesto que pagamos el 100% de la conexión a Estados Unidos y no nos damos cuenta, porque
lo paga el usuario final. No tenemos políticas de Estado que defiendan las empresas
nacionales de esta tecnología que permitirían acumulación de valor nacional muy
importante. No tenemos regulaciones que permitan un enfrentamiento de igual a igual -en
eso tenemos mucha experiencia- con grandes monopolios que tienen una visión corporativa
regional, predadora dentro de la región, que no permiten justamente el desarrollo
tecnológico, el uso de estas tecnologías de manera que permitan verdadera y abierta
competencia, como hoy dicen prácticamente todas las constituciones de la región.
Creo que el trabajo corporativo tiene que demostrar en esa experiencia que ya tenemos en
Perú, de ocho años de lucha contra los monopolios, que la tecnología y la burocracia se
derrotan con inteligencia, con sentido común, con utilización de la tecnología para
resolver problemas, y no con la tecnología como un fin en sí misma. Acumulando valor y
haciendo de ese valor el orgullo de poder conseguir los fondos, porque somos rentables,
porque en ese valor podemos encontrar los fondos para el desarrollo de América Latina de
manera autosustentable.
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Transcripción: María Lila Ltaif Curbelo
Edición: Julieta Sokolowicz
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