TERCERA PARTE
EC - Vamos ahora al diputado Gustavo Penadés. En su primera intervención detalló una
batería de medidas concretas que aparecen en el programa del Partido Nacional que por
distintas vías promoverían la generación de empleo. Vamos a profundizar en los
detalles, en cómo se instrumenta esas medidas. En los títulos se comprende y quizás
buena parte de ellas se comparta; el tema es cómo hacer para ejecutarlas.
GP - La primera es la impostergable reforma del Estado, de la cual me alegra que hoy todo
el mundo hable. Si hubiéramos hablado todos unos años atrás, hoy nos estaríamos
beneficiando de una serie de ventajas y no pensando en instrumentarla. Es fundamental en
cuanto a los costos y a la presión tributaria del sector privado con respecto al Estado,
sea ésta nacional o departamental. En el próximo presupuesto general tenemos que
implementar no solamente la definición de qué Estado queremos, sino también de las
políticas hacia adentro del Estado que debemos enfrentar. No solamente el drama del
desempleo golpea hoy la situación nacional; no vamos a poder soportar un presupuesto
general de gastos sin tomar definiciones, por ejemplo con respecto al tema salarios de los
funcionarios públicos.
EC - Allí aterrizamos en algún tipo de medidas concretas. ¿Qué es lo que se puede
hacer para lograr un abatimiento de los costos del Estado?
GP - Primero que nada, nosotros no hablamos de un nuevo ajuste fiscal sino de un ajuste
estatal. O sea, comenzar inmediatamente un proceso de disminución de la estructura
estatal en cuanto y tanto al cierre de unidades ejecutoras, a la superposición de
organismos que hacen lo mismo dentro del Estado, a la definición que cumplen y al
análisis de los incisos que integran el presupuesto nacional en profundidad.
EC - Usted habló del salario público.
GP - Como consecuencia de estas definiciones va a venir la priorización, porque el Estado
hoy tiene inequidad dentro de sí mismo. Un funcionario de la Administración Central gana
un promedio de 600 dólares por mes, uno de una empresa pública gana 1.500 dólares por
mes como salario promedio y uno de la banca estatal gana como promedio 2.500 o 3.000
dólares por mes. El mismo Estado está siendo desigual en el tratamiento de sus
funcionarios.
EC - ¿Qué es lo que habría que hacer?
GP - La consecuencia de la disminución, de estructura en el gasto, se va a tener que
dirigir hacia un sector de despresurización fiscal sobre los sectores productivos,
comerciales e industriales, y otro hacia una mejora salarial a los sectores sumergidos.
EC - ¿Mejora salarial de los funcionarios públicos con remuneraciones bajas y al mismo
tiempo congelamiento de los salarios más altos?
GP - No, no congelamiento sino priorizaciones. Hoy tenemos que priorizar dentro de un
margen muy limitado de los ahorros que el Estado pueda producir en otras áreas, dirigidos
hacia los sectores más sumergidos de los funcionarios públicos de nuestro país.
Además, el aumento del salario por productividad, la eliminación de la inamovilidad
funcional, la transformación de las empresas públicas en empresas públicas regidas por
el Derecho privado, son todos proyectos que el Partido Nacional llevará adelante como
forma de achicar gastos, de reformar absolutamente el sistema de compras del gobierno. Se
calcula que se pierde 150 millones de dólares anuales por la mala compra que el Estado
realiza muchas veces, caro y mal. En ese sentido pretendemos llevar adelante una política
en el Estado que permita, a través de la profundización de la Ley de Empleados Públicos
una priorización o premiación al funcionario que quiera superarse. Y para eso es
fundamental la eliminación de la inamovilidad.
En el Estado haremos eso, la priorización y la realización de proyectos de incentivo a
la industria privada con respecto a la flexibilización laboral, que no tiene que ser
vista por el trabajador como perjudicial para él. Hoy la flexibilización se da por lo
real y perjudica al trabajador. Queremos un sistema en el cual la premiación del trabajo
en la empresa privada, la movilidad en la misma, etcétera, se ejecute rápidamente.
Por último, quiero referirme al tan mentado tema del atraso cambiario. Se habla de una
pérdida de competitividad en el exterior. No es así: quien habla de atraso cambiario
habla de devaluación. Entonces tendrá que asumir los costos de decir que hay que
devaluar, y no usar eufemismos como cuando se hace referencia, tangencialmente, a
"una política de atraso cambiario" llevada adelante por el gobierno del Partido
Nacional, que los guarismos e índices marcan que fue beneficiosa -no la política de
atraso cambiario, que no existió- para la población en su conjunto.
EC - Economista Trilesinsky, fue usted quien criticó el atraso cambiario y ubicó su
origen en el gobierno del Partido Nacional. ¿Usted está hablando de devaluar?
FT - No; dije que el rezago de los precios de los bienes no transables respecto a los de
los transables es lo que usualmente se conoce con el nombre de atraso cambiario. Hay dos
maneras de revertir una situación de atraso cambiario: una es la devaluación -de la que
no hablé- y la otra es hacer el proceso inverso, reducir los precios de los bienes no
transables, lo que significa una rebaja de los ingresos de los sectores vinculados a la
producción de bienes no transables, que han sido los precios que más han aumentado en
los últimos años en la economía.
EC - ¿Un ejemplo?
FT - Todo lo que son los servicios públicos -ya que lamentablemente no tenemos la opción
de comprar la luz en otro país-, la salud, la educación. Cualquiera que mire el Indice
de Precios al Consumo va a ver que esos precios aumentaron más que los alimentos,
etcétera. No hablé de devaluación, la que creo que sería nefasta para el sistema
económico uruguayo.
EC - Completamos la segunda ronda con el economista Daniel Olesker. En la primera
intervención aclaró que no estaba detallando todos los planes que maneja el Encuentro
Progresista para promover el empleo.
DO - Voy a agregar tres propuestas más para completar el set, pero primero quiero hacer
referencia a dos conceptos que se está discutiendo aquí. Quizás la reforma del Estado
sea uno de los temas centrales en torno a los cuales ustedes van a organizar una mesa
redonda; ésta parece ser la mesa de la reforma del Estado y no del empleo. Yo
relativizaría la alegría del diputado Penadés en cuanto a que todos estemos de acuerdo,
porque la reforma del Estado que nosotros proponemos es sustancialmente distinta a la que
se propone aquí. Habría que ver si todos estamos de acuerdo en bajar el gasto militar,
del Codicen, de la Presidencia, del Parlamento, que es lo que estamos proponiendo.
EC - ¿Bajar el gasto del Codicen?
DO - Sin duda.
EC - ¿Eso quiere decir de la educación?
DO - No, el gasto educativo son 500 millones de dólares, de los cuales 185 van para la
unidad ejecutora 001, que es el Codicen, que no da clases. Esto es una distorsión
tremenda del gasto educativo. Lo que pasa es que ahí están todos los programas y los
suculentos salarios de consultores nacionales e internacionales que están trabajando por
fuera del escalafón docente.
La segunda aclaración es que me alegra que aquí se diga que los convenios colectivos son
buenos. Nosotros no estamos dispuestos a discutir absolutamente nada de modernización de
las relaciones laborales, sino por el contrario, aceptar toda forma, incluida la de las
horas extra que planteó el economista Alfie, siempre que eso sea negociado de manera
colectiva entre los trabajadores y los empresarios.
Nos extraña que tanto el Partido Nacional como el Partido Colorado planteen este tema
cuando no hay negociación colectiva desde el año 92, cuando el doctor Lacalle decide no
convocar más a la negociación colectiva y el doctor Sanguinetti en el 95 lo reafirma. No
existe la negociación colectiva ni siquiera por empresas. Nosotros tampoco la estamos
planteando por ramas de actividad, no existe ley de fuero sindical. Es muy difícil para
un trabajador decir que hay que modernizar las relaciones laborales si ni siquiera tiene
un interlocutor en el 83% de los establecimientos privados del país.
Ahora me voy a referir a las tres propuestas adicionales. Creo que la reforma del Estado
debe incluir un sistema de compras y un sistema de contrataciones diferentes. Estoy
convencido de que el sistema de contrataciones del Estado es una política de empleo. Si
el Estado, en los pliegos de licitación, cuando compra combina en el servicio que
contrata la eficiencia económica y la eficiencia social garantizando en el pliego la
dotación de ciertos puestos de trabajo, está desarrollando una política de empleo. El
economicismo de la reforma del Estado puede no estar de acuerdo con esto. Nosotros creemos
que éste es un camino fundamental, y lo hemos hecho en la Intendencia Municipal de
Montevideo.
EC - ¿En qué tipo de contratos se establecería esa condición?
DO - Cuando el Estado licita cualquier servicio, cuando terceriza -los que ya están
tercerizados y los que seguramente una reforma del Estado del Encuentro Progresista
también va a volcar a la actividad privada-, define quién toma el servicio la dotación
de empleo por capital invertido. Ahí hay un segundo elemento de esta política: allí se
puede dar prioridad a ciertos sectores de mayor riesgo laboral para ingresar al sector
privado. Me refiero a mujeres jefas de hogar y a jóvenes con escasa formación
profesional. Esto es política de reforma y de contratación del Estado como política de
empleo.
El segundo elemento es que hay algunos efectos automáticos -rápidos- en la generación
de empleo. Eso tiene que ver con la dinamización del mercado interno. Nuestra propuesta,
el Plan de Emergencia, apunta fundamentalmente a un incremento de la demanda en sectores
de menores recursos y a una rápida respuesta de esos sectores a la compra de productos
que rápidamente -en un país con una capacidad ociosa muy alta en términos de bienes de
capital y trabajadores- va a responder con mayor producción.
EC - Usted dice que se promueve el incremento de la demanda en algunos sectores de la
población. ¿Por qué vía?
DO - Por la vía del Plan de Emergencia, de las propuestas que hemos hecho de incremento
del salario mínimo, de las asignaciones familiares, que van a generar un aumento de la
demanda. Eso es objetivo, es lo que se nos ha criticado, que ese incremento de la demanda
va a generar inflación, cosa que ya hemos demostrado que no es así. O sea que la demanda
interna puede ser dinamizada. Yo recuerdo que un plan de emergencia de dinamización de la
demanda interna para resolver el problema de empleo fue lo que aplicó el doctor
Sanguinetti en el año 85, con un sustancial aumento de salarios el 1º de marzo del 85,
que rápidamente, con una economía con fuerte capacidad ociosa, con maquinaria utilizada,
con mucha desocupación, respondió con mayor oferta.
Como desde el punto de vista laboral la situación actual es muy parecida a la del 84,
estamos pensando en aplicar una idea muy similar. Finalmente, comparto la baja de las
cargas laborales para sustentar todo esto en el mediano y largo plazo, si bien nos parece
menos relevante. Estamos de acuerdo, es un elemento que ayuda.
El sustento principal para competir es la productividad, la baja de los costos unitarios.
Comparto lo que la economista Trilesinsky dijo, que hay sectores privados que han hecho un
gran esfuerzo en el país, en especial en el área agropecuaria. El incremento de la
productividad se sustenta a través de la innovación, de la capacidad de investigación
tecnológica. Reconozco que Uruguay ha hecho algún esfuerzo muy pequeño. Por allí está
el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU), el programa TIPS de la Cámara de
Industrias, algo la Universidad, algo el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria
(INIA) a nivel agropecuario. Todo junto, hoy suma en el orden de los 40 o 45 millones de
dólares que el país invierte en innovación.
Nosotros proponemos un sistema nacional de innovación, un organismo al más alto nivel
-seguramente de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto- que centralice todas las
políticas de innovación tecnológica, las privadas, las públicas y las académicas, con
mayor presupuesto y sobre todo con algo que tiene mucho que ver con la generación de
empleo que hoy tampoco tenemos. De nada vale un sistema de innovación fuerte,
presupuestado, con mucha innovación, si no llega a los productores, sobre todo a los
pequeños y medianos, por lo tanto el departamento de extensión que el INIA por ejemplo
tenía en sus comienzos y hoy ya no tiene -o tiene pero no funciona- es fundamental.
La propuesta central en el largo plazo para sustentar esta caída del desempleo -hemos
estimado que podemos llegar a superar la franja del 8% al final de nuestro quinquenio- es
la creación del sistema nacional de innovación. Este no va a dar resultados inmediatos
como todas las otras políticas, sino que va a sustentar los resultados del mercado de
trabajo.
EC - Pedía la palabra el diputado Penadés.
GP - Sí, por dos motivos. El primero es que el economista Olesker hablaba recién de los
proyectos que implementó el gobierno departamental de Montevideo tratando de incentivar
el empleo. Yo quería hacer dos puntualizaciones. La primera es que el doctor Vázquez y
el economista Olesker estuvieron el otro día en la Cámara de la Construcción anunciando
que ese era uno de los sectores a los que se pretendía priorizar para la generación de
empleo. Esto no se condice con el aumento de la presión tributaria que la Intendencia de
Montevideo ha tenido sobre ese sector, puntualmente, que es cerca de un 3.000% desde el
inicio de la administración Vázquez hasta la fecha. No se condice el aliento a que en
Montevideo se construya más con la presión tributaria que la Intendencia de Montevideo
tiene para con ese sector y por ende ese sector no genera mayor mano de obra.
EC - Antes de pasar a la economista Trilesinsky, respuesta a la alusión al economista
Olesker.
DO - La respuesta es muy sencilla. No se puede comparar el monto que significan los
ingresos tributarios de la construcción de un gobierno nacional, que andarán en el 3 o
4%, con los de un gobierno municipal que tienen una dimensión mucho mayor por la escasa
autonomía departamental para recaudar otros tributos.
Pero, al mismo tiempo, el aumento de la presión tributaria de la Intendencia de
Montevideo (que existió, aunque las cifras son bastante relativas) tienen que ver con que
la Intendencia, para financiar su plan de obras y de inversiones, que pasó de ser del 5%
a más del 40% del gasto, tuvo que recurrir a recursos propios por la discriminación
notoria respecto a los fondos municipales que efectuaron los últimos dos gobiernos
nacionales, tanto el del doctor Lacalle como el del doctor Sanguinetti. Más aún, el Plan
de Saneamiento III fue financiado prácticamente por la Intendencia y por el BID por obra
de esta discriminación política. Entonces, no se puede discutir ese hecho concreto -creo
además que no era el tema de esta mesa- si no se toma en cuenta globalmente lo que ha
significado la necesidad de recurrir a fondos propios de la Intendencia Municipal de
Montevideo, lo que no ha pasado con las demás del país, que han recibido partidas
importantes de otros gobiernos.
EC - Economista Isaac Alfie, del Partido Colorado.
IA - Hablando de la Intendencia y sus gastos, la Intendencia más que duplicó en
términos reales (70% en términos de Producto) por lo menos sus ingresos (los gastos algo
más todavía, porque ahora tiene un déficit amplio que antes no existía) entre 1989 y
1999. Son datos de la propia Intendencia, y dicen que hoy invierten menos en término del
Producto de lo que invertía la Intendencia colorada en el período 1985-89.
EC - Pero ¿por qué se trae este tipo de datos a este debate?
IA - Porque todas estas políticas de las que se habla: que hay que aumentar el empleo,
formar comisiones, bajar el gasto en la Presidencia... y resulta que el gasto de la
Presidencia es pura inversión, porque es todo el gasto de la Oficina de Planeamiento y
Presupuesto: son los planes de inversión del arroz, de la leche...
DO - El 40%.
IA - ... los planes de inversión de las Intendencias del interior, etcétera. Son pura
inversión. Entonces, por un lado, decimos eso; y por otro lado decimos que queremos
incrementar la productividad, lo cual está bien porque el Producto sólo crece cuando hay
un incremento de la productividad (ese es el crecimiento del Producto: productividad per
capita). Pero por otro lado decimos: "Vamos a formar una comisión" -que todos
sabemos que genera gastos, y hay una vieja frase de Peter, de sus famosos Principios de
Administración, que dice: "Cuando no quieras hacer nada, forma una comisión"),
y además en la contratación le imponemos la tecnología a las empresas. Porque si
contratamos diciendo que deben tener determinada dotación de mano de obra, sí o sí, ya
sabemos que le vamos a poner la dotación que entendemos razonable y no le permitimos
mejorar la productividad. Justamente, cuando se subcontrata es para mejorar la
productividad, liberar recursos. Pero creo que el ejemplo es muy claro y conciso: cuando
usted ve -pongamos en Brasil, en el interior de Argentina, en Uruguay también se ve-
muchas oficinas públicas donde hay mucha gente que supuestamente trabaja allí, que a
veces no tiene ni donde sentarse porque en realidad hay más gente de la que se precisa,
eso no es empleo. Y una comisión de estas es para generar eso que no es empleo: es
detraerle recursos al sector privado: le cobro impuestos y le pago a alguien. Pero resulta
que esos mismos recursos, si los deja en manos de los particulares, van a generar empleo,
y empleos productivos, porque van a ir a buscar determinada cosa que sí se puede hacer. Y
no llegar un formulario por una regulación que no sabemos bien ni para qué existe, para
una cosa inexistente.
EC - Falta que intervenga la economista Trilesinsky, pero de nuevo tiene que contestar el
economista Olesker.
DO - Tres frases para contestarle. Primera: liberar recursos al sector privado no siempre
genera empleo. Hay 500.000 personas en la economía uruguaya, básicamente en el sector
privado, con empleo improductivo. Así que eso no es verdad.
Segunda: no estamos proponiendo crear una oficina para generar burocracia. Estamos
proponiendo liberar recursos del sector público para que el sector privado genere empleo
sobre la base de ciertas dotaciones tecnológicas que les estamos planteando. No todo el
empleo se genera en el sector privado: el sector público tiene una gran potencia para
generar empleo.
Y por último, si en las oficinas públicas hay personas sentadas que no trabajan no es
responsabilidad del Encuentro Progresista-Frente Amplio, sino de blancos y colorados, que
durante décadas utilizaron al Estado con un fuerte clientelismo político.
EC - Ahora sí, vamos a dar la palabra a la economista Trilesinsky, del Nuevo Espacio.
FT - Quería hacer una breve alusión al tema de la reforma del Estado. Me sorprende
realmente la posición del diputado Penadés, porque muchas de estas cosas se debieron
comenzar a hacer antes. La reforma del Estado no es sólo privatización de empresas
públicas: es mucho más que eso. Y tampoco se arregla bajando los gastos de la
Presidencia. El Estado es mucho más que la Administración Central.
Un problema de la actual reforma del Estado es su parcialidad. Estamos dejando afuera todo
el tema de las intendencias del interior, que están en manos de blancos y colorados, que
han aumentado exageradamente la presión fiscal en estos años, como bien lo han
denunciado los productores rurales cuando hacen la comparación entre la contribución
inmobiliaria que deben pagar, que sube, y los precios de sus productos, que bajan. Y no es
solamente que los productos bajan, sino que la contribución ha subido para mantener los
aparatos de clientelismo político.
Por otra parte, quería repetir que el Plan de Emergencia del Encuentro Progresista no es
una solución para el empleo; hemos dicho reiteradamente que discrepamos en forma radical.
Estudiado seriamente por nuestros técnicos, no encontramos en el Plan de Emergencia
ninguna medida que fomente el empleo. Pensar en una economía abierta como la uruguaya que
fomentar la demanda significa aumentar el Producto, francamente me parece un disparate
desde el punto de vista conceptual. Creemos que el Plan de Emergencia es un remedio peor
que la enfermedad: pan para hoy y hambre para mañana, porque después habrá que pagar
estos costos, y para nada genera empleo. Creemos que los estímulos deben venir por el
lado de la oferta, y no de la demanda.
EC - La economista ha aludido al diputado Penadés y al economista Olesker. Comencemos por
la reforma del Estado tal cual la plantea el Partido Nacional, por qué no se la encaró
antes, qué pasa con las intendencias del interior...
GP - La reforma del Estado se encaró antes, y me alegra que la economista del Nuevo
Espacio reconozca que el programa económico del gobierno nacionalista y que la propuesta
para la próxima administración son lo correcto. Me sorprende cómo el socialismo
democrático que ella dice representar cada día tiene un discurso más parecido al que
hace mucho tiempo venimos teniendo nosotros, cosa que me alegra. Y me alienta que algún
día termine reconociendo que se ha perdido el tiempo, porque la reforma del Estado no
sólo fue la asociación de capitales privados a las empresas públicas y la Ley de
Empresas Públicas, sino que durante el gobierno del Partido Nacional tuvo una
importantísima implementación desde la Oficina Nacional de la Desburocratización, desde
el cierre de una importante cantidad de unidades ejecutoras, la eliminación de trámites
burocráticos...
Quiero recordarle que el propio partido que ella representa, por ley, nos creó una
oficina al gobierno del Partido Nacional: el Nuevo Espacio (en aquel entonces liderado por
el extinto vicepresidente de la República, Hugo Batalla) en los presupuestos generales de
gastos y rendiciones de cuentas era el sector que agregaba más aditivos de gastos sin
financiamiento.
EC - ¿Qué pasa con las intendencias, con las que han estado en manos del Partido
Nacional?
GP - Han logrado una disminución del rubro cero en sus presupuestos, y han aumentado la
inversión. No es lo mismo el contexto de las intendencias del interior que el de
Montevideo, y debemos recordar que el Partido Nacional ha propuesto que absolutamente todo
aporte o traspaso de fondos del gobierno central a las intendencias, por ley (el proyecto
fue presentado por el entonces senador Ignacio de Posadas) fuera para rubros que no
implicaran la contratación de nuevos funcionarios, sino pura y exclusivamente para
inversiones. Además, con la reforma constitucional aprobada, el Congreso Nacional de
Intendentes llevará adelante esa reforma que la economista nos reclamaba.
EC - Ahora, damos paso al economista Olesker a propósito de las críticas del Nuevo
Espacio al Plan de Emergencia del Encuentro Progresista, y sobre todo a su impacto en
materia de empleo.
DO - No, no. No es el tema, y lo hemos discutido bastante. Hasta el momento hemos
compartido prácticamente todas las apreciaciones de la economista Trilesinsky, pero no
las relativas al Plan de Emergencia. Seguramente los técnicos del Nuevo Espacio (a
quienes conozco bastante desde hace muchos años, tengo una amistad profunda con muchos de
ellos) lo han leído. Pero creo que no lo han leído totalmente, porque el Plan prevé
mecanismos de cobertura para la importación, vinculadas a cupos extrarregionales,
etcétera. Y sobre la afirmación teórica (que no vamos a discutir aquí) de que el
incremento de la demanda en una economía abierta no genera impactos sobre el mercado
interno y el empleo, no es así. Evidentemente, cuanto más abierta sea la economía -y
hoy es más abierta que la de 1985, cuando se produjo otro shock de demanda muy
importante- genera menores impactos; hay una cierta fuga de impacto. Pero que genere
ninguno me parece algo fuera de lugar.
Pero no es el tema en discusión, y reiteramos que todo el Plan de Emergencia está
articulado sobre la dinamización de la demanda a partir de otorgar recursos a los
sectores más carenciados, preocupación que el Nuevo Espacio (por lo menos en su triple
consigna de "Solidaridad, honestidad, transparencia") ha planteado como central.
Creemos que sí es fuertemente dinamizadora del mercado interno, y a partir de allí del
empleo. Pero lo dijimos muy claramente, lo he dicho yo varias veces, lo he dicho aquí, no
pretendemos resolver el problema del empleo con el Plan de Emergencia. El Plan va a ayudar
como una de las 10 medidas (ahora estaba contando las que he propuesto y suman 10), una
del paquete de medidas más que para combatir el desempleo es por el trabajo, en calidad y
en cantidad. Es una más, y básicamente lo fundamental es la dinamización de las
políticas activas que hagan que los inversores se orienten a través de regulaciones
públicas a tener una dotación mayor de trabajo en las inversiones que hagan. Eso es lo
que se hace en todas partes del mundo para generar empleo en cantidad y en calidad.
Seguramente Estados Unidos lo hace menos: genera más fuentes de trabajo, pero de una
calidad francamente deteriorada.
EC - Mientras los panelistas continúan discutiendo entre sí, yo quiero decir que
podríamos seguir exponiendo discrepancias entre las propuestas que cada uno ha formulado
durante largo tiempo. Me da la sensación de que para los oyentes ha quedado claro cuál
es el perfil de cada uno de los partidos en esta materia. Pero quizá también sea bueno,
en el escaso tiempo que nos queda, tratar de pasar en limpio si también hay
coincidencias; si a la hora de apuntar a mejorar el empleo, a crear trabajo, a mejorar la
calidad del empleo en el Uruguay, estos cuatro partidos tienen puntos en común.
Parecería que sí: por ejemplo, todos hablaron de reducir de alguna forma los aportes a
la seguridad social. ¿Ustedes qué dicen? ¿Dónde están las coincidencias?
GP - Eso es cierto. Creo que en la viabilidad, en el impacto y en la rapidez, y además en
que en algunos puntos podemos estar de acuerdo en la definición pero no a la
implementación, al cómo. Recién el economista Olesker decía con razón: "La
reforma del Estado que proponemos nosotros no es la misma que propone el Partido
Nacional", y eso es cierto. Los dos proponemos una reforma del Estado: unos una,
otros otra. Creo que el objetivo final puede ser el mismo: no puedo cometer el agravio de
decir que alguien malintencionadamente no quiera el bien a través de lo que cree.
Pero creo que el mejor y más rápido camino (y así se ha demostrado durante la gestión
del Partido Nacional) es el que estamos proponiendo. Vea que la tasa de desempleo que el
economista Olesker maneja como ideal, de un 8%, fue la que hubo promedialmente durante los
cinco años de gobierno del Partido Nacional.
Entonces, creo que podemos estar de acuerdo en el final del camino, aunque hay muy
diferentes caminos para llegar a él.
EC - Entonces, ¿no hay aproximaciones?
IA - Creo que sí, pero hay un problema de énfasis, básicamente. Y pienso que para ir de
acá al Cerro hay que ir primero por Belvedere, La Teja, y llegar al Cerro; no hay que ir
primero a Carrasco para llegar al Cerro. Ese es el punto. Si usted identifica que el de
Uruguay es de competitividad, y estamos teniendo problemas de competitividad externa (es
la realidad que estamos teniendo), hay que tomar medidas para la competitividad, pero no
medidas que aumentan el gasto de corto plazo; porque todo el mundo sabe que todo aumento
de gasto público es menor tipo de cambio real y empeora la competitividad. Y si no hay
competitividad, ese mayor dinero que se va a volcar a la plaza (porque lo vamos a tomar de
préstamos, o emitiremos, no sé) va a salir por la cuenta externa, va a venir de afuera,
porque la gente que tiene dinero lo va a gastar. No hay competitividad, no hay producción
nacional, tiene que salir a gastar.
Si, como dice el economista Olesker, aumentamos los aranceles de extrarregión (correcto)
pero internamente no podemos porque tenemos los acuerdos del Mercosur, hay desvío de
comercio: no viene de Europa, pero viene de Argentina o de Brasil, vendrá de Chile.
Entonces, necesariamente se va a ir por la cuenta externa.
Creo que hay buenas coincidencias, que está claro que hay que seguir profundizando la
reforma del Estado, reducir los gastos, priorizarlos. Es claro que un gobierno no puede
tener 15 prioridades sino una o dos y enfocar en ellas todas sus baterías. Es claro que
hay que cambiar las relaciones laborales, como hemos estado analizándolo acá (creo que
hay una coincidencia bastante más amplia que la que esperaba en principio)...
EC - El énfasis está puesto, para que haya coincidencia en este punto, en que se lo haga
de manera consensuada, con negociaciones entre empresarios y trabajadores.
DO - Con la regulación del Estado...
IA - Ahí no estamos de acuerdo.
GP - Tiene que haber ley, diríamos, por lo menos. Porque si no hay ley, los pasivos
contingentes siguen existiendo.
DO - Usted dice que tiene que haber ley, y son los dos partidos que han estado en los
últimos gobiernos los que no han enviado una ley de convenios colectivos desde que el
doctor Lacalle asumió el gobierno. Si dice que tiene que haber una ley pero no la envían
al Parlamento, cuando son mayoría (porque la coalición de gobierno es mayoría), es...
IA - Usted sabe que todas las leyes que se ha propuesto en ese sentido, enseguida tenemos
plebiscitos, movilizaciones, y a veces...
DO - Noo... (risas). No es así, no es así. Lo cierto es que la coalición de gobierno,
durante dos períodos, no ha enviado una ley de negociación colectiva. Por lo tanto, que
no exista es responsabilidad del gobierno.
GP - Exacto, pero mire que nosotros no estamos de acuerdo con la negociación colectiva.
Así que no hable de la coalición: hable del Partido Colorado.
DO - El Partido Colorado no ha enviado un proyecto de negociación colectiva. Y la
ministra de Trabajo ha pasado cinco años sin enviar un proyecto de ley de negociación
colectiva ni de fuero sindical, a pesar de que cada vez que sale dice que ese es su
objetivo central. ¡Si es su objetivo central, que envíe una ley al Parlamento! ¡Si es
la ministra!
Por lo tanto, lo único que puede es que al gobierno no le interesa que haya negociación
colectiva ni fuero sindical, ya que tiene los instrumentos legales para enviar un proyecto
al Parlamento. Allí no hay concidencia. Sin duda, no hay coincidencia.
Creo que, como bien dijo el economista Alfie, un gobierno se debe plantear un gran
objetivo. En eso tenemos que saber si estamos de acuerdo. El gobierno del doctor
Sanguinetti, del 95 al 2000, fue bajar la inflación a un dígito. De alguna manera puso
toda la política económica al servicio de ese objetivo, y lo logró. Para nosotros, en
cambio, el gran objetivo es bajar la tasa de desempleo: ese es el gran objetivo por el
cual miramos toda la política económica.
En eso no coincidimos, y no coincidimos en los mecanismos. Si el economista Alfie o el
diputado Penadés dicen que votaron en el Parlamento (aunque salió por unanimidad) una
ley de inversiones que en su artículo 11 inciso 1 dice: "priorizaremos las
inversiones que generen empleo", y no se ha tomado medidas de reglamentación -más
aún, el economista Alfie discrepa con que cuando se hace una licitación se ponga un
determinado coeficiente de empleo- entonces la prioridad del empleo no está planteada. No
hay prioridad de empleo, no hay políticas activas de empleo. Se espera que el mercado,
automáticamente, por crecimiento, genere empleo. Nosotros discrepamos con eso totalmente,
y pensamos elevar el gasto en políticas activas, que hoy es 0,7% del Producto, al 3% del
Producto.
IA - ¿Me disculpa una cosita? El objetivo principal de este período no fue la reducción
de la inflación. La reducción de la inflación es un instrumento; el objetivo principal
(está declarado en todos lados) es la mejora de la calidad de vida de los uruguayos.
DO - Y eso no lo han logrado.
IA - Creo que sí; se ha logrado bastante. Lo que pasa es que también hay circunstancias
que imponen ciertas restricciones, pero el ingreso de los hogares aumentó 15%, las
pasividades aumentaron 20%, aumenta el salario alrededor del 13% (aumenta el público
aunque es cierto que el privado no aumenta), mejoran en más de 80.000 los puestos de
trabajo, aumento de puestos de trabajo aunque no en tasa de desempleo porque hay más
oferta que el crecimiento vegetativo de la población... Yo creo que se mejora la calidad
de vida. Quizá no tanto como todos deseamos, lo cual es cierto.
EC - ¿Economista Trilesinsky?
FT - Advierto, sí, algunas coincidencias que me alegran. Me gustaría que pudiera haber
algún tipo de compromiso en el próximo gobierno, sobre todo en temas de reforma del
Estado. Pero creo sinceramente que la coalición de gobierno ha estado omisa, que ciertas
leyes debieron ser aprobadas. Una que es central -y seguramente el economista Alfie me va
a dar la razón- fue la de universalización de la reforma de la seguridad social. Ese fue
un tema político, políticamente nos dejaron solos, y eso que las dos cajas estatales que
no fueron incluidas en el nuevo sistema (N. de R.: servicios de retiros Policial y
Militar) generan 1,8% de déficit del Producto. Es un tema que queda pendiente: no es
declarar que queremos reforma del Estado pero cuando hay que hacer las cosas para bajar el
gasto, o para empezar a mejorar en términos de equidad o eficiencia del gasto público,
no se hace. Para nosotros esto es central, y creemos que el país deberá embarcarse en
una reducción de costos salariales para recuperar competitividad. Creemos que el de la
competitividad es un tema central, y está haciendo al empleo.
No obstante lo cual, nos hemos referido muy poco a las políticas de sincronización de la
demanda y oferta de trabajo. Creemos también que se ha hecho cosas en ese sentido, pero
que hay que avanzar mucho más.
EC - Estamos excedidos de tiempo. En dos palabras, ¿a qué se refiere?
FT - Me refiero a los temas de capacitación, de información laboral, y un tema
subsidiario, el de la microempresa, donde ha habido mucho más efecto que realidad. Se ha
avanzado muy poco tanto en temas de capacitación como de crédito, y justamente el de las
microempresas es uno de los sectores que generan empleo, que reaccionan rápidamente.
EC - Cerramos con el diputado Penadés.
GP - Al inicio propusimos 12 medidas que el Partido Nacional impulsará para reactivar el
empleo. Tenemos los antecedentes de haberlo hecho cuando nos correspondió la
responsabilidad de administrar el país de 1990 al 95, con cifras que hoy nadie puede
rebatir y que además son reconocidas por técnicos que no pertenecen al Partido Nacional.
Otro aspecto es el voluntarismo de algunos planes. Mucho cuidado con el voluntarismo y con
los planes de emergencia, porque primero la emergencia es el empleo, después es la
administración, y después eliminar el Parlamento, etcétera, etcétera, y caemos en los
iluminismos que el presidente Chávez puede estar llevando en Venezuela.
EC - Se nos fue el tiempo, pero como siguen las alusiones debe contestar el economista
Olesker.
DO - Primero, no sé por qué hablamos aquí de Chávez en Venezuela, que no tiene nada
que ver con el Encuentro Progresista-Frente Amplio; no sé si tendrá algo que ver con el
Partido Nacional...
GP - Pero tiene un plan de emergencia, igual que ustedes.
DO - ¡Sin duda! ¡También el doctor Sanguinetti elaboró un plan de emergencia en 1985
para sacar al país de la crisis de la dictadura y...
GP - Y así entregó al país.
DO - Bueno... Entonces, obviamente, la emergencia existe. Nos proponemos resolverla, no
nos proponemos eliminar el Parlamento ni queremos que de vuelta se nos ponga los cucos de
que nuestras propuestas van a ahuyentar a los inversores o a generar situaciones de
quiebre democrático. Al revés, el Plan de Emergencia va a profundizar la democracia.
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Transcripción: María Lila Ltaif y Jorge García Ramón
Edición: Julieta Sokolowicz y Jorge García Ramón
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