Entrevistas Radio El Espectador Uruguay


Los partidos políticos
y sus propuestas de gobierno (1):
el empleo


Mesa redonda con los economistas Daniel Olesker
(E. Progresista), Isaac Alfie (P. Colorado)
y Fanny Trilesinsky (N. Espacio), y el diputado
Gustavo Penadés (Partido Nacional).

 

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EN PERSPECTIVA
Jueves 09.09.99 - Hora 09.10


EMILIANO COTELO (EC):
Cuando la campaña electoral ingresa en la recta final, En Perspectiva inicia hoy una serie de debates a propósito de aquellas cuestiones que serán ineludibles en la agenda del gobierno que surja de las próximas elecciones de octubre y noviembre.

Nuestro proyecto busca escapar de las polémicas livianas y de los fuegos artificiales, para concentrarnos en una discusión de ideas y propuestas.

En cada una de estas mesas redondas habrá un tema central, y sobre él expondrán e intercambiarán opiniones cuatro representantes designados por las fórmulas presidenciales de los partidos políticos con representación parlamentaria.

En la inauguración de este ciclo, el tema es el empleo, un capítulo prioritario en los programas de todos los candidatos.

Cómo reducir la desocupación; cómo atacar las otras problemáticas en materia de trabajo, es decir el subempleo y el empleo precario; sobre estos ejes girarán las intervenciones de nuestros invitados de esta mañana. Ellos son:


ISAAC ALFIE
* Economista.
* Coordinador del Area Macroeconómica de la Asesoría Macroeconómica y Financiera del Ministerio de Economía y Finanzas.
* Profesor de Macroeconomía y Macroeconomía Avanzada en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de la República.
* Integrante del Partido Colorado.


GUSTAVO PENADES
* Diputado del Herrerismo, Partido Nacional.
* Primer candidato a la Cámara de Representantes en la lista 71 de Montevideo.
* Ex integrante de la Comisión de Hacienda (1995).


DANIEL OLESKER
* Economista
* Asesor Económico del candidato a la Presidencia por el Encuentro Progresista-Frente Amplio, Tabaré Vázquez.
* Asesor del PIT-CNT, director del Instituto Cuesta Duarte de la central de trabajadores.
* Profesor en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de la República: Grado 5 en la Cátedra de Economía Laboral; Grado 5 en la Cátedra de Economía Internacional y Grado 4 en la Cátedra de Economía del Uruguay.


FANNY TRILESINSKY
* Economista.
* Profesora de Economía Descriptiva de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de la República.
* Integrante del equipo de asesores en temas económicos del Nuevo Espacio.


Pero antes de dar paso a la mesa redonda, les propongo a los oyentes y también a los panelistas escuchar una breve introducción sobre el tema que hoy nos convoca.
La situación actual y los antecedentes de Uruguay en materia de desempleo, subempleo y empleo precario, en un diálogo con el economista Pablo Roselli, de Tea, Deloitte & Touche.


Pablo, comencemos con los números básicos. ¿A cuánto llega el desempleo y cuánto ha subido este año como consecuencia de la recesión?


PABLO ROSSELLI:
A nivel nacional, la tasa de desempleo se encuentra en un 11,1% de la población económicamente activa, según cifras para el trimestre abril-junio.

Esa desocupación resulta sensiblemente más alta que la observada el año pasado. Un año atrás el desempleo era de aproximadamente 10%: 9,8% fue el registro del trimestre abril-junio del 98.


EC - Por lo tanto, Pablo, el desempleo subió este año.


PR - No hay duda alguna sobre eso. La recesión provocó una suba de la desocupación. Podrá haber algunas oscilaciones mes a mes, pero a nivel nacional tenemos una suba del desempleo de un punto porcentual aproximadamente.


EC - ¿Y qué pasó en Montevideo y en el interior? ¿Se observan las mismas tendencias?


PR - A nivel de desempleo no. En realidad, la tasa de desocupación subió en Montevideo, mientras que en el interior permaneció relativamente estable.

Las cifras de abril-junio muestran, por ejemplo, una desocupación en Montevideo de 12,2% de la población activa, lo que supone una suba de más de dos puntos porcentuales en relación a un año atrás. En cambio, en el interior del país la desocupación se encuentra en un 10%, 9,9% en abril-junio de este año, frente a un 10,0% un año atrás.

De todas maneras, Emiliano, que el desempleo no haya subido en el interior del país no permite concluir que el interior no se ha visto afectado por la recesión.


EC - ¿Por qué?


PR - Porque la desocupación ha permanecido estable en el interior gracias a que hay menos gente buscando empleo.

En realidad, si miramos las estadísticas de ocupación observamos que en el interior del país el empleo está cayendo a un ritmo más fuerte que en Montevideo. Sucede, como decía, que también hay menos gente que busca empleo en el interior.

Por lo tanto, la recesión está golpeando también al interior del país.


EC - Hasta ahora hablamos de porcentajes, Pablo; pero, ¿cuánta gente está desocupada?


PR - En realidad no hay estadísticas mensuales que permitan responder tu pregunta. Pero haciendo algunos cálculos podemos decir que aproximadamente unas 155.000 personas están sin empleo.


EC - ¿Y cuántos desocupados había el año pasado?


PR - Tomando las cifras promedio del año, hubo en el 98 algo más de 140.000 personas sin empleo. Quiere decir que este año la desocupación estaría afectando a 15.000 personas más que el año pasado.


EC - ¿Cuántos puestos de trabajo se perdieron este año a causa de la recesión?


PR - Para responder esta pregunta también tenemos que hacer estimaciones, porque no hay estadísticas mensuales sobre cantidad de puestos de trabajo. Pero estimamos que este año se ha perdido cerca de 40.000 puestos de trabajo, alrededor de 27.000 en el interior, que como decía fue más afectado por la pérdida de empleos, y unos 13.000 en Montevideo.


EC - Está claro, entonces, que el desempleo subió este año y que se perdió muchos puestos de trabajo. De todas maneras, uno tiene la sensación de que la desocupación ya era alta el año pasado, antes de la recesión. Mencionaste al principio de la charla que el desempleo era de 10% el año pasado.


PR - Es cierto. Era de aproximadamente 10% hace un año. El promedio del año 98 fue de 10,1% para el total del país. Y efectivamente, era ya un registro bastante alto, en términos absolutos y en comparación con registros históricos.

En los últimos años el desempleo ha permanecido en niveles elevados. En la primera mitad de esta década, por ejemplo, la desocupación oscilaba generalmente entre un 8% y un 9%. Luego de la recesión del 95 la tasa de desempleo subió fuertemente: llegó a un máximo de 12,6% a mediados del 96, y aunque bajó en el 97 y en el 98, en términos de promedios anuales nunca estuvo por debajo del 10%.


EC - Hasta ahora hablamos de la desocupación, pero existen otros problemas de empleo: el subempleo y los empleos precarios. ¿Cuáles son los aspectos más relevantes a mencionar? Te pido que también aclaremos a los oyentes esos conceptos.


PR - Acá no tenemos más remedio que emplear las cifras del año 98, porque el INE solamente publica datos anuales y no hay forma de estimar de manera rápida cómo se vio afectado el subempleo y los empleos precarios.

El año pasado había unos 65.000 subempleados, es decir personas que, teniendo empleo, desempeñan su actividad laboral a tiempo parcial a pesar de que desean trabajar más tiempo.


EC - ¿Y cuántos están en situación de lo que se llama empleo precario?


PR - Unas 200.000 personas el año pasado. En esta categoría se incluye a las personas que no están protegidas por el sistema de seguridad social y a las personas que están buscando otro trabajo para sustituir el actual, debido a que el que tienen actualmente es poco estable.

Entonces, entre desempleados, subempleados y empleados precarios el año pasado había unas 400.000 personas con problemas de empleo.


EC - A veces se incluye dentro de las personas con problemas de empleo a quienes trabajan en el servicio doméstico...


PR - Es cierto. Considerar a los trabajadores en servicio doméstico como con problemas de empleo es algo ya más opinable, pero bueno: el año pasado había casi 100.000 personas en esa situación. Si las incluimos en el conjunto de personas con dificultades de empleo, la conclusión es que el año pasado unos 500.000 individuos tenían dificultades.


EC - ¿Y cómo es el comportamiento a través del tiempo de esos problemas de empleo? ¿Se incrementaron en los últimos años?


PR - En general, la composición del empleo es bastante estable en el corto plazo. Eso quiere decir que el porcentaje de personas con problemas de empleo no cambia sustancialmente de un año a otro.

En todo caso, cuando sube el empleo en la economía, se mantienen más o menos las proporciones. De todas maneras, se advierte actualmente un porcentaje de personas subempleadas algo mayor que el que se observaba antes de la recesión del 95. Pero en términos generales las proporciones son bastante estables.


**********


EC - Ahora sí, vayamos directamente a las propuestas en materia de empleo para el próximo gobierno por parte de los cuatro lemas con representación parlamentaria. Hemos realizado el sorteo correspondiente y la primera intervención le corresponde al economista Daniel Olesker, del Encuentro Progresista.



Olesker: "No hay desarrollo del empleo sin cooperación y no hay cooperación sin negociación colectiva. Hoy negocia apenas el 17% de los trabajadores. El mercado no resuelve el problema del empleo y el Estado tiene que actuar"

DANIEL OLESKER:
Creo que el diagnóstico del economista Rosselli marca de manera muy importante la existencia de diferentes problemas en el mercado laboral, que por lo tanto deben ser atacados con políticas diferentes: para cada problema, una política.

Destacaría los cinco campos de la política de empleo para los que tenemos propuestas en función del diagnóstico. Primero, el desempleo más estructural, al que se refería Rosselli, que ha sido de un 8%-9% histórico en el país y se ha elevado a 10% en estos últimos años. Dentro de ese desempleo estructural incluimos a un sector de la población que ha perdido capacidad de inserción en el mercado de trabajo, lo que las estadísticas internacionales llaman desocupados crónicos. En segundo lugar, tenemos el desempleo coyuntural, con el aumento que se dio durante la recesión. En tercer lugar -no estaba mencionado- está el tema de la cobertura del desempleo, la que a nuestro juicio es extremadamente insuficiente, tanto mirada en términos de la recesión como en términos de un desempleo estructural que abarca un orden de 100 y algo de 1.000 personas de manera permanente, incluidos aspectos no económicos en esa cobertura al desempleo. En cuarto lugar -tampoco se la mencionó- tenemos la discusión de las condiciones de empleo, dónde y cómo se discute esas condiciones.

En una economía con 300 o 400 personas esperando un puesto de trabajo es muy difícil discutir las condiciones de trabajo, porque esas personas saben que cualquier reivindicación extremadamente importante puede significar que los 200 que están atrás en la cola ocupen su puesto de trabajo. Allí también hay que actuar de manera importante. A esas cuatro áreas hay que agregar lo planteado con respecto a subempleo y precariedad.

Para cada una de estas áreas tenemos una propuesta. Partimos de la base de que el crecimiento económico es una condición necesaria pero no suficiente para lograr la reincorporación de la fuerza de trabajo al proceso económico. El Uruguay de la democracia, en estos 15 años, logró aproximadamente un 60% de crecimiento de su Producto Bruto Interno; sin embargo no ha podido eliminar la base de los problemas estructurales, tanto del desempleo como de la calidad del empleo. Por lo tanto, todas las medidas que estamos proponiendo en nuestro capítulo de promoción de inversiones son parte de la propuesta de empleo. Las dejo de lado porque es obvio, es casi la primera cuestión.

¿Cómo transformamos esa condición necesaria en suficiente? Para nosotros hay que hacer políticas activas de empleo, las inversiones tienen que tener mecanismos que estimulen a través de diferentes elementos económicos -ya sean fiscales, crediticios, técnico-productivos- la creación de mano de obra, el aumento de la dotación de mano de obra por capital invertido. Tenemos la gran ventaja desde el punto de vista instrumental de que la Ley de Inversiones aprobada el 7 de enero del 97, a propuesta de la bancada del Encuentro Progresista incluya en su artículo 11, inciso 1, un capítulo de selectividad laboral de las inversiones, que dice que los aspectos promocionales de la inversión deberán priorizar la generación de empleo.

El promedio de gasto en políticas activas en el mundo es de entre el 3,5% y el 4% del Producto Bruto Interno, un 2% para políticas de subsidio y un 2% para políticas de capacitación profesional. Acá en subsidio no se gasta nada y lo que se gasta en capacitación profesional no llega al 1% del Producto. Y además es básicamente un gasto privado, porque si bien lo administra un órgano tripartito los aportes son realizados por trabajadores y empresarios.

El subempleo y la precariedad se concentran sobre todo en el sector de pequeñas y medianas empresas. Allí hay que tener políticas específicas. Para nosotros no hay solución al problema de la pequeña y mediana empresa sino con la conformación desde el Estado de redes de pequeñas y medianas empresas que permitan trabajar de manera conjunta la compra de insumos, el uso de tecnología y la venta de sus productos. Esas políticas de redes -que también existen en Europa y son la base del sustento de las políticas hacia la pequeña empresa- son también políticas públicas.

Más adelante voy a entrar en los problemas de la cobertura al desempleo y la negociación colectiva. Debe haber negociación colectiva obligatoria para todas las empresas, no hay desarrollo del empleo sin cooperación y no hay cooperación sin negociación colectiva. Hoy negocia apenas el 17% de los trabajadores. ¿Qué tienen en común todas estas propuestas? Que no se resuelve el problema del empleo sin políticas activas laborales. El mercado no resuelve el problema del empleo y el Estado tiene que actuar en todos y cada uno de los cinco terrenos que he mencionado.


EC - Pasamos ahora al economista Isaac Alfie, del Partido Colorado.


ISAAC ALFIE:
Primero vamos a situarnos un poquito, para ver dónde estamos parados. Se dice que hay un problema de empleo. Efectivamente lo hay: en el último año el número de ocupados cayó un 2,5%, pero también hay que pensar si en el país se generó empleos en los últimos años. Cuando uno se pregunta esto, la respuesta es que sí, que se generó empleo en el sector privado. Las cifras oficiales dicen que el sector privado generó en los últimos 12 años 264.000 puestos de trabajo, mientras que el sector público operó una reducción de 14.000 puestos de trabajo. La población uruguaya crece un poco más del 0,5% anual. La creación de empleo total -público y privado- crece a razón de 1,9% anual, casi cuatro veces la tasa de crecimiento de la población. La creación de empleo del sector privado crece un 2,4% anual, casi cinco veces la tasa de crecimiento de la población.


EC - ¿Usted está hablando de la creación neta de empleos?


Penadés: "Nos proponemos fomentar la creación de incubadoras de empresas que alienten la inversión y la generación de empleo"

IA - Son empleados netos. ¿Por qué con este crecimiento de la creación de empleo muy superior al crecimiento de la población igual persiste un desempleo elevado? Naturalmente, hay más oferta de gente que quiere trabajar. Hemos asistido a un fenómeno nuevo para el país desde hace unos 15 o 20 años, que fue la incorporación masiva de la mujer al mercado de trabajo y de más jóvenes que antes. Hay un cambio cultural; nos estamos acercando a los patrones de países desarrollados en estos aspectos.

Sigue habiendo un desempleo elevado porque hay más oferta, no porque haya menos demanda -hay mucha más demanda-; esto quiere decir que el país no fue suficientemente dinámico como para crear todos los empleos que se debió haber creado. El país fue muy dinámico para lo que podía esperarse y, en tendencia histórica, en los últimos años asistimos al período de crecimiento más largo de la historia del Uruguay. Lo que sucede es que quizás haya que mirar otras realidades y ver quiénes son los exitosos y quiénes los no exitosos. No es una cuestión de modelo, sino de ver la realidad y pensar qué piensa el empresario cuando va a tomar un trabajador y qué piensa el trabajador cuando va a buscar un empleo. Las cargas laborales son demasiado elevadas, por lo tanto la política debería orientarse a reducir la carga laboral.


EC - ¿A qué se refiere cuando habla de carga laboral?


IA - A los aportes a la seguridad social, básicamente. Existe un exceso de regulación, no sólo en el mercado de trabajo -que está regulado y donde no hay un exceso de regulación sino una falta de modernidad en la misma- y sobre la actividad privada. Muchas veces al empresario le cuesta generar empleos o tomar a una persona por eventuales problemas o costos potenciales asociados en un futuro. ¿Qué hay que hacer? Hay que sacarles presión a los sectores productivos, no se puede seguir poniendo presión sobre esos factores -la tierra, el trabajo, el capital- porque eso afecta la competitividad. Y si eso ocurre en un país pequeño afecta a las exportaciones, por lo que no va a poder crecer. Y si no crece no hay empleo.

Este es el planteo: estamos viviendo un proceso de cambios acelerado, donde el punto clave está en la capacitación de la mano de obra. Se ha hecho programas de capacitación con resultados bastante satisfactorios. Debemos tener presente que estos programas de capacitación y este cambio acelerado del mundo moderno nos imponen una cosa distinta, que antes no existía: un recambio generacional muy importante. Antes una persona invertía en un activo fijo, era un determinado empleo para toda la vida; ahora es distinto. Pensemos en los gerentes: estos ni siquiera invierten en la gerencia de determinado sector sino en gerencia en general, porque los sectores son muy dinámicos -mucho más que antes- y generalmente tienen que pasar de un sector a otro. Eso es lo que hay que lograr. Y creo que se está logrando, porque de otro modo el país no hubiera podido generar esta cantidad impresionante de empleo. En un país donde la población crece 0,5% anual -algo así como 15.000 personas por año- se ha generado más de 15.000 puestos de trabajo por año.


EC - ¿Cuáles serían las grandes líneas de acción?


IA - Reducir las cargas patronales a la seguridad social, modernizar la legislación laboral, la relación laboral entre los patrones y los empleados, y estudiar todas las regulaciones que existen sobre el mercado de bienes y de trabajo, de forma tal de ir sacando las regulaciones que estorban para la generación de empleo y para el desarrollo del país.


EC - Ahora es el turno de la economista Fanny Trilesinsky, del Nuevo Espacio.


FANNY TRILESINSKY:
Es muy difícil entrar en tema sin hacer alguna referencia a la coyuntura, donde el problema del desempleo está golpeando fuerte. En algunas encuestas de opinión pública conocidas últimamente aparece como el tema central de preocupación de la mayoría de los uruguayos. En los últimos años, después del "efecto tequila", después del 95, hemos asistido a un fuerte crecimiento del Producto y del ingreso nacional, este último mayor que el primero. Sin embargo, en los años 96 y 97 ese crecimiento estuvo acompañado de un crecimiento del desempleo. En 1996 hubo una reducción en los puestos de trabajo, en 1997 hubo una pequeña recuperación y en 1998, cuando ya acumulábamos tres años de firme crecimiento, hubo una recuperación muy importante del número de personas empleadas. Lamentablemente, en este año comienza un proceso de pérdida fuerte nuevamente.

Nosotros no dudamos de la relación entre crecimiento y empleo, sólo que vemos un desfasaje muy importante, no vemos una relación automática. Una vez que se pierde los puestos de trabajo, la posibilidad de recuperarlos es bastante difícil, no es que hay crecimiento un año y al siguiente aumenta el empleo.

Desde el punto de vista económico, las consecuencias de la pérdida del empleo son muy importantes: estamos perdiendo un capital formado, un capital humano, y no tiene mucho sentido abundar en las consecuencias desde el punto de vista social.

En nuestra opinión, en este momento hay una prioridad muy importante, que es el mantenimiento de los puestos de trabajo, de la ocupación actual. Sabemos que el tema del desempleo está golpeando fuerte, pero debemos ser muy cuidadosos e intentar preservar los puestos de trabajo actuales.


EC - ¿Por qué dice eso?


FT - Por las dificultades ulteriores para la recuperación de los puestos que se pierde.


EC - ¿Qué tipos de medidas podrían afectar los puestos de trabajos actuales?


Trilesinsky: "Consideramos fundamental la aprobación de una ley-marco para los convenios colectivos, porque es un mecanismo de ajuste en las buenas y en las malas"

FT - No es sólo el hecho de tomar medidas que puedan afectarlos, sino también el de no tomar medidas. Hay dos alternativas: se puede tomar medidas equivocadas que pueden hacer bajar el número de personas ocupadas o mirar y esperar a que pase la tormenta, y en este último caso después vamos a tener una situación peor. En ese sentido advertimos una inacción bastante importante, producto del diagnóstico que hace el gobierno sobre la coyuntura actual, que dice que actualmente estamos en una situación complicada porque la crisis de Brasil nos ha golpeado fuerte, que esa crisis va a pasar, que Brasil va a retomar el crecimiento y nosotros vamos a volver a exportar.

Nosotros creemos que el tema de Brasil nos golpea en forma mucho más permanente, que los cambios que se están produciendo en la relación de precios entre Uruguay y Brasil van a tener un efecto más permanente. No podemos quedarnos de brazos cruzados esperando que Brasil retome su crecimiento para volver a exportar, a crecer y a generar empleo. Creemos que esa visión es equivocada y que eso puede hacernos seguir en un proceso de pérdida de puestos de trabajo, con el problema de que estamos postergando para mañana la situación en una situación peor que la inicial.


EC - ¿Qué tipo de medidas habría que adoptar en función de ese análisis?


FT - Coincido con el economista Alfie -me alegro de coincidir con el gobierno-; creemos que los salarios tienen una carga demasiado alta. El otro punto es que consideramos fundamental la aprobación de una ley-marco para los convenios colectivos. Esto nos parece central, porque es un mecanismo de ajuste en las buenas y en las malas. Un tercer elemento es una política muy agresiva de fomento de la inversión.


EC - Vamos ahora al diputado Gustavo Penadés, del Partido Nacional.


GUSTAVO PENADES:
Primero que nada me gustaría recordar algunos indicadores del período de gobierno del Partido Nacional, auspiciosos comparados con la actual situación. En el período 90-95 se creó 50.000 puestos de trabajo nuevos, o sea que la tasa de desempleo se ubicó alrededor de un 8% en todo el quinquenio. El crecimiento del salario real e ingreso de los hogares creció en un 60%. El aumento extraordinario de la tasa de inversión fue de un 15% anual. El aumento del consumo fue de un 25% en el quinquenio. Se creó la Dirección de Empleo para apoyar la reconversión laboral y capacitación del trabajador a nivel nacional. Se creó el programa de créditos que involucró a más de 700 emprendimientos de pequeñas y medianas empresas. Se creó la Dirección Nacional de la Pequeña y Mediana Empresa (Dinapyme), para atender a este importante sector. Se creó el programa para apoyo a empresas de base netamente tecnológica.

En el pasado hubo un importante énfasis en la creación de empleo, la capacitación y el apoyo a nuevos emprendimientos que generaran mano de obra. Y también un aumento permanente de la inversión privada en todo el territorio nacional, principalmente ubicado en la zona costera.

¿Qué nos comprometemos a hacer? Primero, comenzar a plantear una reforma real y estructural del Estado que permita el abaratamiento de los costos y, fundamentalmente, la disminución de la presión fiscal. Disminuir los costos de contratación de mano de obra mediante la rebaja de los aportes patronales, fomentar la inversión nacional y extranjera mediante el desarrollo de estímulos para la aplicación del capital en sectores productivos, mejorar la competitividad de las empresas mediante la disminución de cargas fiscales y costos estatales. También, por supuesto, mejorar la eficiencia de los servicios que prestan en la actualidad las empresas públicas, con una disminución en sus costos. La creación y el estímulo de pequeñas y medianas empresas e industrias innovadoras. Promover aún más las exportaciones, favoreciendo la asociación entre empresas y alentando la formación de consorcios de exportación y grupos de inversión, trasladando todo lo que significa comercio exterior hacia el Ministerio de Relaciones Exteriores y la creación en ese ministerio de dos subsecretarías: una de neto corte político y otra dedicada pura y exclusivamente al aliento del comercio exterior. Y también, impulsar fuertemente la ejecución de proyectos sectoriales de desarrollo regional y local.

Hay más de 35 proyectos de alto impacto regional y zonal ya estructurados, armados y costeados para su inmediata implementación. Por ejemplo, la declaración de zona franca del Aeropuerto Internacional de Santa Bernardina, en el departamento de Durazno, para ahí mismo instalar un foco de inversión generador de empleo en una zona del país que lo necesita. Otro: la construcción del puerto de la Charqueada en la zona de Treinta y Tres y Rocha. Otro más: el llamado por el mismo sistema por el que se construyó el Hotel Conrad en Punta del Este para la construcción de un hotel cinco estrellas en el Parque Nacional de Santa Teresa, para crear ahí también un foco de desarrollo laboral.

Es importantísimo modernizar el marco normativo dentro del cual se desarrolla la relación laboral. Esto no se llama desregular, sino flexibilizar y proteger al trabajador. No es lo mismo despedir de una empresa a un joven de 30 años pagándole seis sueldos que a un individuo de 55 años pagándole esos mismos seis sueldos, porque uno y el otro no podrán reingresar al mercado laboral en igualdad de condiciones.

(Nos proponemos) seguir apoyando la innovación tecnológica y el desarrollo de sistemas de calidad permanente en la industria nacional, así como alentar la reducción de costos de energía fomentando el ingreso del gas natural a nuestro país. Por último, una idea muy interesante: fomentar la creación de incubadoras de empresas que alienten la inversión y la generación de empleo.

En estas ideas radica el programa de gobierno que el Partido Nacional pretende llevar adelante una vez que acceda al poder el 1º de marzo del año 2000.


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SEGUNDA PARTE


EC - Vamos ahora con Alfie. Usted proponía tres tipos de acciones para fomentar el empleo. Vamos a refrescar cuáles eran.


IA - Modernizar las relaciones laborales, reducir las cargas al trabajo y estudiar el marco de regulación general en que se mueven los mercados de bienes y de trabajo.


EC - Cuando hablamos de rebajar los aportes patronales a la seguridad social, ¿cuánto y cómo se haría? La gran pregunta pendiente es cuándo habría resultados de este tipo de medidas. Rebajar los aportes patronales a la seguridad social; ¿se puede hacer ya? ¿En marzo? ¿Recién un año después?


IA - Va a depender de cuánto se esté dispuesto a ahorrar en otras áreas. La situación fiscal actual no es de las mejores, los números están a la vista. El déficit ha subido y por lo tanto se postergó la decisión ya tomada de reducir los aportes a la seguridad social autorizada legalmente, aunque sólo para la industria. De todas maneras, se ha hecho algo bajando los aportes a la seguridad social en el sector rural. Seguramente en el presupuesto, cuando se delinee las grandes estrategias y políticas para los próximos cinco años, va a quedar claro de dónde van a surgir los ahorros y cómo se va a poder instrumentar esta reducción de aportes a la seguridad social, la que por otra parte debería ser general a todos los sectores, ya no más parcializada, porque los sectores más generadores de mano de obra no se han visto beneficiados por esas reducciones.


EC - Usted habla de modernizar el marco de relaciones laborales. ¿Qué quiere decir eso? La pregunta inmediata -ya la han hecho algunos oyentes- es si estamos pensando en flexibilizar, en desproteger. ¿De qué se trata?


Alfie: Para fomentar el empleo hay que "modernizar las relaciones laborales, reducir las cargas al trabajo y estudiar el marco de regulación general en que se mueven los mercados de bienes y de trabajo"

IA - No, no hay desprotección; no debería haberla. Se trata de usar algunos conceptos modernos de relaciones laborales modernas en países donde fueron exitosos. Por ejemplo, utilizar el llamado tiempo flexible y la multifuncionalidad. Usted puede tener determinados acuerdos -que de hecho existen en las pequeñas empresas entre los trabajadores y el patrón- donde hay cierta adecuación y cambios del horario de trabajo: "Tú hacés determinadas horas extra hoy y las compensamos después con una licencia un poco más grande, o el sábado de mañana no venís o una tarde no venís". Las empresas medianas o grandes no lo pueden hacer. Las chicas también se exponen a futuros reclamos. Son cosas que pasan todos los días. En las empresas chicas en general no hay grandes reclamos porque su capacidad económica no les da para pagar, entonces directamente no hay reclamo. Pero las empresas grandes tienen un pasivo contingente muy importante, que seguramente les está restando capacidad de generación de empleo cuando se expande rápidamente la actividad económica. Los empresarios esperan a tener una demanda firme para empezar a contratar mano de obra, porque piensan que después van a tener un costo muy grande.

Otro aspecto es la multifuncionalidad del empleo. Ya no cabe más lo que pasaba hace 20 o 25 años, cuando uno era auxiliar segundo y tenía determinada función. Hoy las cosas han cambiado, uno puede usar a una persona para algo y después la misma persona puede reciclarse, ya no es un activo específico sino un activo un poco más global, porque cambia tanto la situación que hay que tener más de una vida y hay que estar entrenado para poder adquirir habilidades rápidamente.

Pasemos a otro tema. No hay ningún impedimento para que exista una ley de convenios colectivos, siempre y cuando dé libertad general y prohíba los convenios colectivos por ramas de actividad, porque ya está claro que en Uruguay y en todos lados estos son nefastos y benefician a las grandes empresas que los utilizan para limpiar la competencia. Esto era en el Uruguay del pasado, de la escasez, de la protección, donde se regulaba todo y después del convenio colectivo iban al Ministerio de Economía a pedir un ganancial más alto, un cupo de importación, etcétera. Esto ya no va más en el mundo, porque el mundo cambió y además Uruguay tiene acuerdos firmados de libre comercio con el Mercosur. Sería destruir la base productiva.


EC - ¿Cuándo produciría efecto este tipo de medidas que usted sugiere? ¿Cuándo reduciría el desempleo, por ejemplo? ¿En qué período? ¿Se puede hacer una estimación?


IA - Es muy difícil hacer una estimación. Es un conjunto de cosas. La reducción de costos baja el precio total al factor productivo trabajo, por lo tanto aumenta la competitividad y seguramente va a haber más empleo relativamente rápido. Las demás medidas llevan su tiempo y todo depende de cómo sea la legislación. Vamos a poner un ejemplo. Entre 1973 y 1993, en 20 años, en Estados Unidos se creó 33 millones de puestos de trabajo; en Europa, cero. Hay regulaciones diferentes en el mercado, es un proceso de largo plazo. En Estados Unidos el número de desempleados que tiene más de un año en ese estado es el 11%, en Alemania es el 43% y en Francia el 40%. Quiere decir que las instituciones juegan su papel. Cuando se compara legislaciones se encuentra una cobertura muy amplia en un lado y desempleos muy altos, y en otros menores coberturas, mucho menor desempleo y una economía mucho más dinámica que genera incomparables oportunidades de trabajo y progreso para la gente.


EC - Vamos ahora a Fanny Trilesinsky. Usted también apuntó a la reducción de los aportes patronales a la seguridad social como una de las medidas a adoptar. ¿Cuándo puede adoptarse esa medida? Porque como contrapartida resulta que la seguridad social tiene un problema de desfinanciamiento en Uruguay.


FT - Primero quisiera hacer hincapié en por qué esa medida es muy importante para nosotros. Hablamos de que hemos perdido competitividad -o lo que vulgarmente se conoce con el nombre de atraso cambiario, que nos hace menos competitivos y encarece nuestros productos frente al mundo-, un proceso que viene desde el gobierno del doctor Lacalle y que significa que hay ciertos aspectos internos de la economía que aumentan más que otros, que hay un desbalance. Normalmente, en la jerga de los economistas se dice que los precios de los bienes transables crecen menos que los de los no transables. Esto significa que algunos factores de producción se encarecen relativamente, en dólares, en términos de la moneda en la que recibimos el dinero por las exportaciones.

¿Cómo bajar esos costos? El costo laboral está compuesto por el salario que recibe el trabajador más las cargas sociales. Para empezar a hacer nuestros productos más baratos en el mundo tenemos que empezar a tratar de reducir costos. Un costo importante que está presente es el costo del Estado a través de los impuestos y de las cargas sociales. Una de las cosas que hay que hacer es empezar a bajar el costo, sobre todo cuando tenemos problemas en el mercado de trabajo. Eso para nosotros es central. ¿Cómo y cuándo? Estuvimos estimando que los aportes patronales a la industria y comercio andan en el entorno de 380-400 millones de dólares al año y creemos que es importante empezar a bajarlos. Eso va a tener un costo fiscal, no creemos que sea posible tomar medidas sin costo. El problema es qué costo asumimos y en qué.

Hay que reducir otros costos del Estado. Acá se habla mucho de la reforma del Estado cuando tenemos un gasto público que ha estado aumentando en estos años. Se hizo un ajuste fiscal a principios del año 95, cuando asumió este gobierno, y luego se votó un presupuesto con incremento del gasto. La variable que el gobierno siempre muestra como el resultado de su éxito, que es el cociente entre déficit fiscal y productos -que mejoró, pasó de un -2,5% a un superávit de menos de 0,7% descontando el tema de las reformas- sigue siendo un mal resultado a largo plazo. Es el resultado que obtenemos en el mejor momento del ciclo, cuando sabemos que los ingresos del Estado están asociados directamente al ciclo.

No podemos poner el tema ni en los aportes patronales ni en el mercado de trabajo, como si estuviéramos en Marte. Estamos en una economía con problemas estructurales que hay que atacar. No podemos hablar de rebajar aportes si no hablamos en serio de otras reformas del Estado, que bajen los costos para el sector privado, que sí hizo un ajuste en estos años -lo vemos en materia de remuneraciones y otras- y lo sigue haciendo, cuando el sector público no lo hizo.


EC - ¿Qué otras líneas de acción proponen? Usted habló de una ley de convenios colectivos.


FT - No me gusta la palabra "flexibilización", porque creemos que el mercado laboral uruguayo es muy flexible. Todos los estudios comparativos con otros países de América Latina dan una cierta flexibilidad.


EC - ¿Es flexible en la ley o en la realidad?


FT - Es flexible en la realidad. Está faltando un marco para que trabajadores y empresarios puedan hacer acuerdos en las materias que mencionaba Alfie; no es eso lo que estamos discutiendo. Queremos una flexibilización acordada, no impuesta, por supuesto que respetando los convenios básicos firmados por Uruguay. Nadie está pensando en volver a regímenes de esclavitud vía convenio, eso es bastante obvio. Eso sirve para las buenas y para las malas.

Hace poco tiempo hablaba con una persona que me decía que a su empresa le iba bien, que en los dos años anteriores le había ido bien y había podido dar un aguinaldo extra, pero que si lo llegaba a dar este año se incorporaba al salario y si el año que viene le va mal no lo puede sacar. Es decir que no es un tema sólo para las malas, sino para las buenas también. Eso es fundamental y en este momento permitiría preservar puestos de trabajo.


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