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Búsqueda
(07.09.00)


El gobierno pidió gravar las encomiendas postales que llegan al país para que el comercio electrónico aporte a sus arcas; provocó rechazos y un planteo ante la embajada de EE.UU.



escribe Gerardo Lissardy


Una decisión del gobierno de fijar un impuesto a los bienes con un valor de hasta 50 dólares que ingresan al país mediante "encomiendas postales" -el cual gravaría entre otras cosas las compras que los uruguayos hagan al exterior a través de Internet- causó sorpresa y molestia en empresas internacionales vinculadas a la red informática y al servicio expreso, que elevaron un informe a la Embajada de Estados Unidos en Montevideo.

La iniciativa del Poder Ejecutivo fue incluida en el presupuesto quinquenal enviado al Parlamento el jueves 31 y, según explicó a Búsqueda el senador oficialista Alejandro Atchugarry, procura la "equidad fiscal" entre la adquisición de bienes en el mercado local y en el exterior.

El monto del impuesto ideado por el gobierno es de 20 dólares para los productos que sean introducidos al país "mediante encomiendas postales" y que tengan un valor inferior a los 50 dólares, a partir de los cuales ya tributan en la categoría de importación. La única exoneración prevista es para los libros.

El artículo en cuestión -el 345 del proyecto de ley presupuestal- anuncia que el Poder Ejecutivo reglamentará la forma en que se determinará el valor de los bienes y las "condiciones de la recaudación". También podrá designar agentes de retención y percepción del impuesto.

Fuentes del Ministerio de Economía negaron que ya estén definidos esos aspectos del tributo, que apunta directamente a gravar las compras que los uruguayos hagan on line con el resto del mundo y a proteger los comercios locales.

"Vamos a poner un ejemplo muy claro: si usted revisa la prensa, va a ver quejas de empresarios que venden algo muy sencillo como compact discs", explicó Atchugarry. "Si usted es un empresario instalado importa, paga la importación, paga el IVA y, por otro lado, paga al BPS. ¿Contra quién compite? Contra las copias piratas, por supuesto, lo que por lo menos es un delito. Y compite con la novedad de que mi hijo va y encarga a donde sea y está exonerado de impuestos".

"¿Por qué un tipo de importación no va a tener ningún tipo de impuesto?", se preguntó el senador de la lista 15.

La idea ya había sido esbozada por el presidente Jorge Batlle durante una exposición que brindó el 5 de julio ante la Cámara de Industrias, cuando anunció que evaluaría con el ministro de Economía, Alberto Bensión, la forma de recaudar del comercio electrónico.

"¿A quién se le van a poner impuestos cuando alguien por Internet compre algo en Miami y lo venga a mandar por un paquetito de menos de 50 dólares?", preguntó el presidente en esa oportunidad.

Dos semanas después, el 21 de julio, Batlle volvió a tocar el tema en un seminario organizado por el Banco Interamericano de Desarrollo, pero a la salida de la reunión había negado a la revista "Guía Financiera" que Uruguay fuera a asumir una actitud innovadora en la materia.

"Mire: este lío lo tienen los países más desarrollados y lo están estudiando; cuando ellos descubran cómo van a tributar y regular el e-commerce, nosotros los vamos a apoyar; antes no vamos a hacer nada", sostuvo el presidente (Búsqueda N° 1.058).

Precisamente en esos momentos los ministros de finanzas de los siete países más industrializados del mundo (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia y Japón) consideraban el punto durante una reunión que mantuvieron en Fukuoka (Japón). Pero al final del encuentro de tres días, los funcionarios resolvieron acudir al asesoramiento de expertos para lograr que "el comercio electrónico pueda florecer sopesado frente a la obligación de operar un sistema justo y predecible de recaudación de impuestos".


"TRISTE"

Las reacciones por la decisión del gobierno trascendieron fronteras. Además de haber presentado esta semana un informe a la Embajada de Estados Unidos en Montevideo, la Asociación Uruguaya de Empresas de Servicio Expreso (AUDESE) planteó el asunto ante la entidad que nuclea a todas las asociaciones de couriers de América Latina para que, a su vez, lo lleve directamente ante la secretaría de Comercio norteamericana, dijeron a Búsqueda fuentes de la gremial.

La AUDESE representa a firmas como UPS, FedEx, DHL, IBC/Airbone Express, Nor S.A./Netbox, Cargo Center, World Courier y GIE. Varias de estas firmas tienen su casa matriz en Estados Unidos y fuentes de la embajada de ese país confirmaron que los couriers se contactaron esta semana con la sede diplomática.

Un documento interno de la AUDESE que sintetiza el informe presentado ante la misión diplomática estadounidense, al que accedió Búsqueda, indicó que "este impuesto impactaría a los clientes particulares y a todos los niveles de empresas: importadores, exportadores, traders y toda la industria uruguaya en su conjunto, lo cual sería un desastre para nuestra ya golpeada economía".

"Los acuerdos de reciprocidad económica entre los países determinan que si Uruguay grava con este impuesto a las encomiendas, los otros países a su vez podrían aplicar este mismo criterio a las exportaciones provenientes de Uruguay", señaló el texto y agregó: "No queremos ni siquiera pensar en las repercusiones que esto tendría para la economía uruguaya".

"Si la idea fuera gravar el negocio de e-commerce, es triste pensar que estamos en la dirección contraria de la tendencia económica mundial hacia la globalización", apuntó el documento.

El texto indicó que el impacto del impuesto propuesto aumentará "el costo país" en momentos en que "el nuevo gobierno ha reconocido que Uruguay es un país caro y burocrático".

Además sostuvo que hay "algunas zonas grises" en el proyecto del gobierno.

Como ejemplo, señaló que el término "encomiendas postales" carece de una definición precisa. "Nuestras empresas no transportan encomiendas postales, transportan documentos y paquetes, por lo cual esto estaría afectando al Correo. Todas estas ambigüedades no hacen más que aumentar la posible corrupción en el Aeropuerto", apuntó.

La presidenta de AUDESE, Maggie Hughes, indicó que a Uruguay llegan a lo sumo cinco mil paquetes mensuales que serían afectados por este impuesto por tener un valor menor a los 50 dólares.

"Nos estamos moviendo por nuestro lado ya con distintas autoridades, tanto en el país como en el exterior", dijo Hughes y manifestó su certeza de que la Conferencia Latinoamericana de Empresas de Servicio Expreso "ya está moviéndose en el Departamento de Comercio de Estados Unidos".

"El gobierno norteamericano está intentando unirse a través del ALCA y nosotros en Uruguay somos los primeros en poner una traba a todo esto", manifestó. "¿Vamos a la no frontera o con qué nos quedamos?".

El gerente general de DHL en Uruguay, Alejandro Seré, indicó que hay países latinoamericanos con topes de varios cientos de dólares para el ingreso de bienes del exterior por encomiendas postales carentes de impuestos. Otros (como Argentina y Brasil) aplican alguna clase de impuestos a la actividad de los couriers, "pero la tendencia mundial es a que los montos por los cuales los artículos pasan sin pagar impuestos vayan aumentando, en la medida que se entiende que eso favorece el comercio", comentó.


"BARRERAS PROTECCIONISTAS"

La propuesta del gobierno también causó irritación en empresas y usuarios del comercio electrónico.

El responsable por Uruguay de la empresa "DeRemate.com", Francisco Ravecca, comentó a Búsqueda que su firma, que hasta ahora se especializó en el comercio por Internet dentro de fronteras, había comenzado a instrumentar un sistema para el tráfico de mercaderías entre países. "Si se aplica el impuesto éste que se está pensando, esto es un pasaje a la muerte", afirmó.

"Entiendo que el gobierno, en la situación que está viviendo, lo único que quiera recaudar sean fondos de donde sea posible", manifestó Ravecca. "Pero están dejando de poner en la balanza cómo puede afectar esto al desarrollo de Internet en el país y están creando barreras proteccionistas de alguna forma que nos siguen dejando afuera de los avances del mundo. Y, justamente, creo que no estamos en una posición como para quedar afuera".

"Es ridículo que alguien compre un disco en un país a 10 dólares y por este impuesto termine pagando 30 dólares. Evidentemente, no van a comprar más", pronosticó.

Ayer miércoles, la página web de radio El Espectador divulgó un mensaje enviado por un oyente que realizó una advertencia similar. "Si prospera esta iniciativa esto significará un duro golpe a los consumidores, que tímidamente nos estábamos acostumbrando a realizar algunas compras por Internet en el exterior", indicó el ingeniero Rafael Sanguinetti.

El remitente propuso "inundar las casillas de correo electrónico de los legisladores" para que sepan "qué piensan sus votantes". No obstante, aclaró que no hay "ninguna garantía de que las lean".